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domingo, octubre 09, 2011

Había abortado dos veces, estaba en la peluquería, oyó una conversación... y decidió intervenir



Kelly Clinger era actriz y cantante, y actuaba como vocalista de Britney Spears. Hoy es una militante provida que lamenta sus decisiones erróneas. Tenemos su testimonio suyo aquí


Kelly Clinger es muy conocida en Estados Unidos dentro del movimiento provida. Llegó a él tras sufrir la experiencia de dos abortos provocados que provocaron en ella un fuerte sentimiento de culpa. Fueron sendos errores de juventud de una actriz y cantante que participaba, entre otros espectáculos, como vocalista de Britney Spears. Luego continuó su profesión como cantante, y acaba de grabar un disco de música cristiana.


Ahora está casada y tiene otros dos hijos. Su vida cambió en 2003 cuando Jesucristo apareció en ella. En noviembre de 2010 se unió, con su testimonio sobre el horror que había supuesto para ella convivir con el recuerdo de aquellos dos grandes errores, a la campaña No Más Silencio, que quiere llamar la atención sobre los "devastadores efectos" del aborto en las mujeres que optan por ese camino.

La última entrada de su blog, este jueves, cuenta un hecho muy cotidiano que le sirvió para salvar una vida.

Dios en la peluquería
Kelly había ido temprano a la peluquería, y confiesa que, de no haber concertado cita, se habría quedado en la cama tras unos días de mucho trabajo. Estaba esperando a su estilista, cuando escuchó, al otro lado de la pared, una conversación entre otras dos clientas, dos chicas.

Una (Chica 1, digamos) le dijo a la otra: "Siempre he sido partidaria del aborto si algo va mal". Y la otra (Chica 2, la embarazada) le respondió: "Sí, llevo un mes fatal. Creo que no haría esto si no hubiese este problema con el niño".

"Tras recuperarme del shock, comencé a rezar. Yo creía que estaba allí para teñirme el pelo, pero Tú tenías otros planes, Jesús", cuenta Kelly que pensó, mientras la conversación continuaba.

La Chica 1 reforzó su argumentación: "Creo que hiciste lo correcto al pedir cita. Es más duro comerte la cabeza con ello que ir y hacerlo. ¿Te llevará tu marido?". La Chica 2, la embarazada, comentó la realidad: "No, él no sabe que estoy pensando abortar. Creo que le diré que fue un aborto espontáneo".

Fue entonces cuando Kelly decidió intervenir, y sintió como si el Espíritu Santo le recomendase "humildad y amabilidad" para enfrentarse a las posibles reacciones a su intervención.

Si no puedes amarle tú, deja que le amen otros

No se anduvo con rodeos: "No he podido evitar oír lo que estabais hablando, chicas, y nunca he estado tan convencida de algo en mi vida, como de que fue Dios quien me situó en la habitación de al lado".

Las chicas se le quedaron mirando con la boca abierta.

"No sé si conoces a Dios, pero Él ama a tu niño", le dijo a la que reconoció como embarazada: "Él ya ha planificado su vida. Él te dio ese niño porque creyó que su vida estaría a salvo en tu vientre. Por favor, no hagas lo que yo hice hace muchos años. No mates a tu hijo".

Tras treinta segundos de silencio que a Kelly se le hicieron eternos, tanto la chica en estado como su amiga se echaron a llorar. La Chica 2 le explicó sus motivos: "Dicen que creen que mi niño tiene síndrome de Down. No sé cómo cuidaría a un niño retrasado".

"Tu niño no es retrasado", contestó Kelly: "Tu niño puede tener necesidades especiales que serán un desafío, pero la alegría que ese niño te traerá ensombrecerá todo lo demás".

Y sacó su móvil, con el que ¿casualmente? había sacado días antes unas fotos a Mattie, un niño con síndrome de Down adoptado por una amiga suya: "Mira la sonrisa de este niño. Tiene mucho amor dentro. Si crees que tú no puedes dárselo, por favor, no le quites la vida. Deja que se lo dé otro. Yo querré a tu hijo como si fuera mío".

Deshecha en lágrimas, la Chica 2 cogió a Kelly de la mano: "Es mío. Sé que es mío. Puedo hacerlo. Dios me ayudará".

Para entonces las tres lloraban ya sin remisión. Luego Kelly supo que aquella mañana que ella había pensado pasar en la cama, la Chica 2 había entrado en esa peluquería por primera vez.

Y confiesa que, aunque el corazón le latía en el pecho hasta casi salírsele cuando se acercó a las chicas, "Jesús, Mattie y yo habíamos salvado a un niño. Fue un gran día".



sábado, noviembre 20, 2010

Kelly Clinger: Yo tuve un aborto y me odio a mí misma



La señora Kelly Clinger, una artista estadounidense, que además ha sido parte del elenco musical de la cantante pop Britney Spears, tuvo dos abortos durante el temprano periodo de su veintena de años de edad. Habla con mayor profundidad de la experiencia de sus abortos en su diario en inglés la bondad y la misericordia, mi verdad sobre el aborto. En este artículo, publicado esta semana, ella habla sobre sus continuas luchas internas para lidiar con el periodo subsiguiente, pasados los abortos.

Esta semana ha sido un completo infierno.

Alguien me preguntó si yo me había enterado de lo sucedido con el médico en la ciudad de Orlando, en el Estado de Florida, en los Estados Unidos de América, que estaba metido en muchos líos. Cuando busqué las noticias para enterarme, me di cuenta que se trataba de James Pendergraft, el médico que me había practicado los abortos. En estos momentos le han suspendido su licencia para practicar la medicina por cuarta vez, y en esta ocasión se debe a que realizó abortos tardíos pasado el periodo permitido por ley.

Cuando vi una fotografía de la clínica, me derrumbé. Cuando vi una fotografía del médico, yo comencé a llorar sin poder parar.

Cada vista, cada sonido, cada sentimiento regresó a mí. Todavía recuerdo el cartel montado en el techo. Fue lo último que vi antes de quedar dormida por la anestesia, y fue lo primero que vi cuando me desperté.

El artículo en la prensa estaba repleto de historias de mujeres como yo… aquellas que han sufrido durante meses, incluso años, debido a los abortos incompletos que le fueron practicados.

Se relató el caso de la mujer que estaba despierta y vio cuando fue extraído su bebé , y el modo en que el cuerpo del bebé niño se desbarató en las manos del médico. Ellos escucharon su desesperada llamada telefónica de emergencia en que decía que quería que su bebé viviera después de ver que realmente es un bebé, pero nadie en la clínica la ayudaba. Cuando la ambulancia llegó, ya el bebé estaba muerto.

Es un tema incómodo… porque si yo lo llamo bebé, si yo admito que era un niño o una niña con diez dedos en las manos y diez dedos en los pies, y con una vida ya trazada por Dios, entonces yo estoy diciendo que yo soy una asesina. Si yo hablo de esto, escribo un diario sobre esto, entonces eso lo hace real.

Pero cuando yo pienso que he alejado los recuerdos lo suficientemente lejos de mí, de modo que no me puedan alcanzar, con todo, regresan nuevamente.

El odio a uno mismo es paralizante. Acecha muy de cerca y me dice que yo no merezco la felicidad. El sentido de culpabilidad es sofocante. Ha afectado cada relación humana que tengo. No puedo confiar en otros ni hacer intentos hacia la intimidad.

Yo aceptaría que me dispararan con una bala para salvar a mis hijos ya nacidos y fuera de mi vientre. ¿Por qué no protegí a mis hijos que estaban dentro de mi vientre?

Ya no guardo la esperanza de que el pasado pudiera haber sido distinto. No puedo cambiar lo que hice. Cada estudio bíblico, sesión de consejería, y oración, parece ser solamente una venda puesta sobre una herida que nunca se sanará.

Por eso, yo voy a ser una voz para mis hijos quienes solamente saben del cielo. Yo voy a ser una voz para las millones de mujeres que viven con el arrepentimiento, el sentido de culpabilidad, el odio a sí mismas, y el temor de que se sepa lo que les ocurrió. Yo voy a ser dolorosamente honesta sobre cada sentimiento que tengo, y yo voy ser una defensora de la vida, aún cuando ello sea impopular o políticamente incorrecto. Por eso, por favor, ahórrense hacerme saber de los argumentos pro-vida o pro-aborto. Sé lo que vi. Sé lo que siento. Nunca más seré la misma persona. Nunca me voy a sobreponer a esto.

Y si yo no asumo la carga de este dolor para convertirlo en mi propósito de vida, creo que me matará.