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miércoles, marzo 11, 2009

El aborto, la nueva forma de explotación occidental del tercer mundo

Kevin-Rudd

Mantener controlado el crecimiento de sus poblaciones con la excusa de la "salud reproductiva" garantiza el control de los países en vías de desarrollo.

REDACCION HO.- Los ramalazos coloniales de algunos gobiernos no parecen conocer límites. Tampoco su capacidad para explotar a quienes dicen apoyar cuando se tropiezan con ellos en algún foro internacional dedicado a escenificar la generosidad internacional de los países ricos.

Situándose en una posición de superioridad moral con respecto a los países en vías de desarrollo, el gobierno de Estados Unidos (demócrata), al que se acaba de sumar el de Australia (laborista), han empezado a tomar decisiones que no les conciernen y a decidir por los ciudadanos el tercer mundo.

El aborto como mecanismo de "estabilidad" del tercer mundo

No se conforman ya con condenar a los países en vías de desarrollo a la perpetuación de la pobreza a base de cerrar las fronteras a sus exportaciones. Además quieren exterminar a su población, no vaya a suceder que aumente "indebidamente" y empiecen a reclamar mejores condiciones de vida. Aunque lo disfrazan de solidaridad y ayuda al tercer mundo y aluden al hambre y las enfermedades que padecen muchos niños de los países pobres. De modo que para que no vivan situaciones tan dramáticas, impiden que nazcan.

Numerosos gobiernos occidentales, también el español, recurren al aborto, el método más rápido para eliminar ciudadanos de terceros países que pudieran ocasionar problemas en el futuro ("desestabilización" lo llaman). Lo hacen a través de la financiación de programas internacionales de cooperación y por medio de oenegés.

Australia, como EE UU al poco de llegar Obama a la presidencia, se acaba de sumar a la política de exportación del genocidio infantil. Para ello ha eliminado el veto que pesaba sobre la financiación de abortos en los países pobres.

El gobierno australiano destinará casi 10 millones de dólares durante los próximos cuatro años a "reducir la tasa de mortalidad materna" de países del tercer mundo a base de provocar abortos a sus mujeres.

El instrumento que el gobierno laborista australiano utilizará será la abortista Organización de las Naciones Unidas, cuyos programas de "salud reproductiva" están a la vanguardia en las técnicas de exterminio de ciudadanos del tercer mundo. La ONU y algunas oenegés adictas serás las beneficiarias de los fondos públicos australianos.

Un gobierno con remilgos y mucho cinismo

En el colmo del cinismo, el primer ministro australiano, Kevin Rudd, que se declara anglicano practicante y recibió el apoyo en las últimas elecciones de buena parte de los defensores del derecho a vivir australianos, dice tener reservas respecto a estas políticas, aunque las ha aprobado.

Rudd dice que no apoya esta iniciativa, como no lo hacen, según él, otros miembros del Partido Laborista. Pero todos votaron a favor.

En Australia se practican 100 mil abortos año, con una población de 20 millones de habitantes.



Adopcion Espiritual

jueves, septiembre 18, 2008

Mi profesión está secuestrada. Ya no puedo hacer mi trabajo; mis pacientes sufren y yo estoy harta


Hace poco se desató una polémica cuando una psiquiatra de la Universidad de Columbia escribió: “Mi profesión está secuestrada. Ya no puedo hacer mi trabajo; mis pacientes sufren y yo estoy harta”. Estaba disgustada con la agobiante corrección política de su profesión, que dictaba que debía evitar juzgar las prácticas sexuales de sus pacientes. Cuando alguno de ellos sufría problemas como consecuencia de su conducta promiscua, ella debía limitarse a decir: “Asegúrese de que está protegido.

Los médicos canadienses han empezado a sentir la presión en la provincia más grande del país, donde el Colegio de Médicos y Cirujanos de Ontario (CPSO) adoptó un comunicado recordando a los médicos “que en ocasiones será necesario dejar a un lado las convicciones personales” para prestar sus servicios, y que restringirlos por “motivos éticos o religiosos puede constituir (...) mala praxis profesional”. En otras palabras: puede haber situaciones en las que los médicos se vean obligados a ir contra su conciencia por el bien de los pacientes.

No juzgar los estilos de vida

Estamos asistiendo a una revisión completa del papel de los médicos en la sociedad. Se trata de un fenómeno curioso, pero todavía puede llegar a enrarecerse más: el comunicado del Colegio de Médicos de Ontario también dice que “los médicos no deberían emitir juicios morales sobre las creencias, el estilo de vida, la identidad o las características” de sus pacientes. ¿Ni siquiera podrán juzgar los estilos de vida de los pacientes?

Puede que hasta ahora esto fuera parte del rol del médico, pero ahora es inaceptable que se nos haga sentir incómodos por nuestra conducta. No queremos oír hablar de los peligros de la promiscuidad sexual ni de los beneficios de la abstinencia entre adolescentes; y mucho menos queremos oír a un médico “predicar” sobre los riesgos que tiene el aborto en las mujeres (y no digamos sobre el feto como vida humana). Y, sobre todo, no queremos que los médicos desaconsejen la inseminación artificial a las lesbianas.

Pero el caso de Ontario no es el único. El Consejo General de Medicina de Gran Bretaña (GMC) emitió un comunicado parecido el pasado marzo. EL GMC espera que los médicos “estén dispuestos a dejar a un lado sus convicciones personales cuando sea necesario para proporcionar sus servicios a alguien”.

Y aunque a los médicos británicos no se les ha silenciado todavía, más les vale que anden con cuidado. Así dice el comunicado: “No deberás expresar a los pacientes tus creencias personales, ni políticas ni religiosas ni morales, en modos que supongan aprovecharse de su vulnerabilidad o que probablemente les causen angustia”. Asimismo, “normalmente no deberías discutir tus creencias con pacientes a menos que esas creencias sean relevantes para curar al paciente. No debes imponer tus creencias a los pacientes o causarles inquietud por la inapropiada e insensible expresión de puntos de vista religiosos, políticos o de creencias de otro tipo”.

La posible interpretación de la GMC de términos como “inapropiado” o “insensible” debería ser suficiente para poner a cualquier médico ante el temor de perder su trabajo si no se muerde la lengua.

Lo que está sucediendo aquí es una revisión total del papel del médico en la sociedad por motivos bien conocidos: eliminar cualquier posible crítica al programa ideológico que rodea las relaciones sexuales y el papel atribuido a las instituciones centrales del matrimonio y la familia.

Sin objeción de conciencia

En Estados Unidos, a los médicos ni siquiera se les podría permitir la dudosa “protección” que ofrecen los códigos oficiales de conducta como los de Ontario y Gran Bretaña; sencillamente se les invita a que cierren los ojos y hagan lo que se les pide. Eso es lo que la Corte Suprema de California decidió por unanimidad en una sorprendente decisión, en la que establece que un doctor no podía negarse a inseminar artificialmente a una lesbiana aduciendo motivos religiosos, incluso en el caso de que hubiera otros doctores disponibles para realizar esa intervención.

El Tribunal dijo: “El derecho a la libertad religiosa y a la libre expresión, garantizado tanto por la Constitución federal como por la de California, ¿puede exonerar a los médicos del cumplimiento del Acta de Derechos Civiles de California que prohíbe la discriminación basada en la orientación sexual de una persona? Nuestra respuesta es no”.

El Tribunal de California fundamentó su resolución en un caso de 2004 en el que se ordenó a entidades asistenciales católicas que el seguro médico de sus empleados cubriera también los anticonceptivos, aunque esto contradijera sus principios religiosos.

En cuerpo y alma

Los católicos están a menudo en primera línea de fuego en estos debates porque la jerarquía eclesiástica ha insistido constantemente en desaprobar el aborto y la anticoncepción artificial. Aunque muchos doctores y farmacéuticos católicos no están de acuerdo con la Iglesia y otros están dispuestos a transigir en puntos de la enseñanza católica, muchos de ellos, en número creciente, han presentado objeción de conciencia.

¿Es esto una obstinación dogmática? No, la cuestión es que la Iglesia Católica ha desarrollado, a través de los siglos, una visión coherente de la moral profesional y una comprensión humanitaria del papel del médico mucho más acorde con la antigua tradición hipocrática.

El Papa Juan Pablo II veía la medicina “más como una misión que como un trabajo ordinario” e incluso la calificó como “una dedicación que, por su nobleza, utilidad e idealismo, está más cerca de la vocación sacerdotal”. ¡Comparó al médico con el sacerdote!

La idea católica del papel del médico no admite separaciones. Ya que cuerpo y alma no son vistos como independientes sino formando una unidad, el médico no se limita a ocuparse sólo del cuerpo, sino que también tiene cierta responsabilidad en ayudar a la salud espiritual del paciente.

Además, es algo bien conocido que las acciones de los individuos no suceden en el vacío sino que afectan a la sociedad; en consecuencia, el médico tiene su parte de responsabilidad, más allá del paciente concreto, con relación a la sociedad y al bien común -y, más allá de este límite, como todo cristiano, en relación con la Verdad última que es Dios mismo. Resultaría entonces inconcebible para un médico el divorcio entre su ética y la práctica de la medicina.

El credo de moda

He aquí cómo el Papa describía en 2000 la vocación del médico: “Tenéis experiencia directa de que en vuestra profesión el cuidado médico y tecnológico no es suficiente, aun cuando se preste con profesionalidad… La enfermedad debe ser tratada de manera que el paciente recupere no sólo la salud física sino también la psicológica y la espiritual. Esto presupone que el médico debe tener, además de los precisos conocimientos técnicos, la actitud amorosa que se desprende del buen samaritano del Evangelio. Con cada paciente que sufre, el médico católico está llamado a dar testimonio de aquellos valores que se apoyan en la fe”.

No sorprende que la renovada cara de la profesión médica ponga en un aprieto a los médicos que aspiran a ser consecuentes con su postura pro-vida. Pero debería hacer saltar las alarmas a todos los médicos que quieren que su trabajo esté informado por la fe y la moral. Se supone que ahora los médicos tienen que satisfacer los deseos de sus pacientes sin dejar que sus convicciones morales les influyan.

Parece que las asociaciones de médicos creen que ha llegado el momento de que el juramento hipocrático pase a la historia y que su “no dañar a nadie” sea dejado de lado. En una época en que se exalta la tolerancia y la autonomía individual, el credo de moda es “el cliente siempre tiene razón”.

Artículo publicado originalmente en MercatorNet (29-08-2008).

Traducido por Aceprensa

*Lea Singh es Graduada por la Universidad de Derecho de Harvard

Adopcion Espiritual

miércoles, marzo 19, 2008

MORTALIDAD MATERNA CAUSADA POR “POLITICAS DE SALUD REPRODUCTIVA”


Cortar las trompas de falopio de una mujer no siempre evita el embarazo, tan sólo evita que el embrión en desarrollo se anide en el útero.

Por Steven Mosher y Colin Mason

Las mujeres que han sido esterilizadas en campañas de control poblacional mediante este método están en particular riesgo de muerte, pues quienes realizan el procedimiento no las alertan de la posibilidad de salir embarazadas nuevamente y tener un embarazo ectópico.

Los promotores del control natal están constantemente hablando sobre “salud reproductiva”, y sobre su supuesto “deseo ferviente” por reducir la mortalidad materna en todo el mundo. Esta es la excusa que utilizan para impulsar la anticoncepción, la esterilización y lograr la legalización del aborto en todos los países en vías de desarrollo del mundo. Y sabemos de sobra que se trata sólo de una estrategia para encubrir su verdadero propósito: controlar el incremento poblacional del mundo.

Sin embargo, los programas de “salud reproductiva” son más nocivos aún. Los bebés y los niños no son los únicos que sufren por esto. Las madres y las familias, cuyas vidas hubieran podido ser mejoradas por un verdadero cuidado y servicio asistencial en salud, también resultan siendo afectadas.

En otras palabras: el trabajo relacionado con el aborto y la anticoncepción de USAID o Ipas no sólo ha fracasado en su misión de mejorar las condiciones de salud, sino que en realidad terminan causando un daño considerable a las mujeres. Obsesionados con reducir la fertilidad de los pobres tanto como sea posible, estos promotores del control natal han venido soslayando otras necesidades en salud. Podemos mencionar algunos ejemplos:

1.- Los programas de planificación familiar ocultan deliberadamente problemas médicos para negar cuidados médicos de rutina, como los exámenes físicos, en nombre de la eficiencia.
2.- Otras veces involuntariamente, o a veces con total conciencia, ocasionan problemas de salud tales como embarazos ectópicos posteriores a la esterilización, los cuales normalmente ignoran.
3.- En algunos casos han insertado DIU´s no estériles y peligrosos en mujeres de países en desarrollo, o han experimentado potentes anticonceptivos a base de esteroides aplicados sin el conocimiento de esas mujeres. Estos actos, al verlos en retrospectiva, tienen todas las características de hechos criminales.

Cada una de estas prácticas lesiona o incluso mata a las mujeres. Esto es lo que nosotros entendemos como mortalidad en los programas de “salud reproductiva”: Las muertes que resultaron del abuso y uso indebido de esos programas.

Frances Hand Ferguson, que alguna vez fue vicepresidente de la Federación Internacional de Planificación Familiar (Internacional Planned Parenthood Federation, IPPF) dijo: “Yo prefiero hacer menos servicios buenos para más personas, que servicios demasiado perfectos para pocas personas”. Esta es el mismo discurso que continúa manteniendo la IPPF, a juzgar por lo que le pasó a Pamela Maraldo, quien fue por breve tiempo presidenta de la institución en los noventa, pero cuyo período legó a su fin cuando trató de ampliar el rango de servicios de salud ofrecidos por las clínicas de IPPF. La principal organización de Estados Unidos en promover el aborto, la esterilización y la anticoncepción no tenía ninguno de esos servicios.

La situación es similar para USAID, la cual incluso oficialmente reprendió a la Planned Parenthood por proveer cuidados de salud “innecesarios”. Con mucha frecuencia se quejaban de que “los programas de planificación familiar imponen numerosas barreras médicas a los servicios de los que estamos convencidos que entorpecen la efectividad del programa y su impacto, especialmente los anticonceptivos hormonales. Ejemplos comunes de lo que entendemos por barreras médicas incluyen pruebas de laboratorio innecesarias; exámenes físicos excesivos… excesivas consultas e historia clínica –se hace toma de tal forma que se recoge bastante información irrelevante y pocos datos importantes. El efecto de ésto hace que incremente el tiempo de espera y se atienda a pocos clientes”.

Tales prácticas avalan la afirmación que cuando se comenzó con lo de salud de la mujer, USAID estaba más preocupada por cuántas mujeres eran esterilizadas o cuántas usaban anticonceptivos en vez de cuánta s estaban saludables, incluso cuando la salud es definida estrictamente en términos “reproductivos”.

¿Qué tan “innecesarias” y “superfluas” son las “barreras” que se quieren eliminar?

La mayoría de los llamados anticonceptivos “modernos” han sido probados en campos de prueba en mujeres saludables de los países desarrollados. Pero su uso indiscriminado en mujeres de países en desarrollo que están desnutridas, anémicas o sufren de otros problemas de salud puede tener un efecto devastador. Muchas mujeres en Bangladesh a quienes se les estuvo administrando Norplant, por ejemplo, sufren serios efectos secundarios. De acuerdo a Farida Ahktar, una activista preocupada por la difícil situación de las mujeres pobres, las mujeres de Bangladesh que han recibido Norplant sufren efectos secundarios mucho más serios que aquellos admitidos por los mismos partidarios del Norplant: hemorragias contínuas mucho más fuertes que una menstruación normal, debilidad en los miembros, fuertes dolores y, considerablemente, visión borrosa o doble.

El Dr. Stephen Karanja, antiguo Secretario de la Asociación Médica de Kenya y un gineco-obstetra que entrena a otros nuevos, frecuentemente ve pacientes que han sido dañadas por estos poderosos anticonceptivos desarrollados en base a esteroides. “La presión alta nunca fue realmente un mal importante en Africa”, explicó el Dr. Karanja, “pero ahora tenemos mujeres con coágulos de sangre, con problemas en el hígado y con problemas de hemorragias. En África las enfermedades tropicales provocan ya de por sí debilidad en mujeres con bajos niveles de hemoglobina. Pero cuando ellas sufren de hemorragias irregularmente o contínuamente debido a estos anticonceptivos, literalmente se les reduce a la categoría de lisiadas. La mujer es el eje de la familia africana. Si usted quisiera destruir la familia africana, ataque primero a la madre. Y yo me pregunto, ¿por qué los Estados Unidos atacan el eje de la familia africana? Estas mujeres caminan alrededor con dificultad debido a la anemia, con los pies hinchados, con sus hígados dañados. Existen mujeres que van camino a sufrir un ataque al corazón debido a las hemorragias, debido a las drogas anticonceptivas”.

El Dr. Karanja es particularmente crítico del indiscriminado “marketing social” de la Depo-Provera. Ha notado que ésto “causa terribles efectos secundarios a la gente pobre de Kenya, a quienes incluso no se les practican revisiones médicas competentes antes de aplicarles las inyecciones hormonales”.

Las mujeres africanas a quienes se les está dando sin ningún reparo poderosos anticonceptivos a base de esteroides, frecuentemente no son informadas de los graves efectos secundarios que pueden presentarse como resultado de su uso. En el website, los fabricantes de Depo-Provera enumeran una lista abultada de complicaciones serias que pueden ser causadas por la droga, incluyendo “retrasos en abortos espontáneos”, “anormalidades en el feto”, “desordenes trombóticos” (coágulos de sangre), “desórdenes oculares” (“pérdida repentina parcial o completa de la visión”) y “lactancia” (el traspaso de las drogas a través de la leche materna hacia el bebé). La Depo-Provera tiene una presentación diseñada especialmente para sorprender a las confiadas mujeres de Kenya. Pero aún así , contiene algunos riesgos que no son para nada desdeñables.

Steven Mosher es el Presidente del Population Research Institute




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