jueves, mayo 04, 2017

Curso de Proyecto Raquel en Ibiza

El  Obispado de Ibiza a través de la Delegación de Pastoral Familiar, ha organizado para los próximos días 8, 9 y 10 de mayo unas jornadas destinadas a formar y capacitar a todos aquellos, laicos, sacerdotes y consagrados que  quieran participar en la gran tarea de la Iglesia de acercar la Misericordia de Dios a todos los que sufren las consecuencias del aborto provocado.

Este curso conocido como “Proyecto Raquel” ofrece a las personas implicadas en un aborto provocado, una atención individualizada a través de una red diocesana de sacerdotes, consejeros, psicólogos y psiquiatras etc.

Lugar
Instituto de ciencias religiosas San Dámaso.
Calle Pedro Francés número 12, 1º.
07800 Ibiza

Fecha
8-9 y 10 de mayo 2017
de 17 a 20,30h.

Precio capacitación
15€ Incluye Material, Certificado de  asistencia y coffe-break

Forma de pago:
Ingreso en c/c: ES02 0030 2543 11 0000603271
Indicando: proyecto Raquel
Subvención del 100% para las personas que pasen a formar parte del  Proyecto Raquel en Ibiza.

Inscripción
Hasta el día 6 de mayo inclusive, en: familiaibizayformentera @ gmail.com o mediante sms al teléfono 627 4265 79,  haciendo constar nombre completo, teléfono, profesión y dirección de correo electrónico.  

El Obispado de Ibiza formará a voluntarios para atender a afectados por abortos provocados

El Obispo de Ibiza, Vicente Juan, ha impulsado esta iniciativa que surge "como una respuesta ante el drama del aborto que viven cada vez más personas en nuestra sociedad".




Leído en Diario de Ibiza
El Obispado de Ibiza, a través de la Delegación de Pastoral Familiar, ha organizado, entre los días 8 y 10 de mayo, unas jornadas destinadas a formar voluntarios interesados en atender a personas que hayan "sufrido las consecuencias del aborto provocado".
Este curso, conocido como Proyecto Raquel, ofrece a las personas implicadas en un aborto provocado una atención individualizada a través de una red diocesana de sacerdotes, consejeros, psicólogos o psiquiatras.
Proyecto Raquel, según ha explicado el Obispado, forma parte del programa que la asociación 'Spei Mater' está implantando en todas las Diócesis españolas con la autorización del Obispo correspondiente y en colaboración con la Delegación diocesana de Familia.
El Obispo de Ibiza, Vicente Juan, ha impulsado esta iniciativa que surge "como una respuesta ante el drama del aborto que viven cada vez más personas en nuestra sociedad".
El curso será impartido por María José Mansilla y el padre Jesús Chavarría, presidenta y director espiritual respectivamente de Spei Mater.




sábado, abril 15, 2017

Remembering Monsignor Ignacio Barreiro



Remembering Monsignor Ignacio Barreiro


Monsignor Barreiro
Monsignor Ignacio Barreiro died on Holy Thursday, April 13, 2017, following a long battle with cancer. Below are some statements from Monsignor Barreiro’s friends and colleagues, and a selection of some of Monsignor’s writing and other works.

Please join the HLI family in praying for Monsignor’s soul, and for consolation for all who mourn him.
HLI’s statement on Monsignor’s passing is here.



FrBMonsignorWalking
Father Boquet and Monsignor Barreiro

Father Shenan Boquet, president of Human Life International

Living a life centered on Christ was Monsignor Barreiro’s goal as priest and servant of the Gospel. Anyone who met Monsignor could feel his passion for Christ and His Church. Everything flowed from this love and with profound gratitude for what the Father generously gave him; Monsignor devoted and exhausted himself for the mission of Jesus. Even while undergoing chemotherapy, he dedicated his free time to writing, teaching, and counsel. I would often find him at his desk answering emails, responding to the needs of HLI’s global pro-life family. “All for the glory of God,” he would say.
Monsignor embodied the attitude of the Apostle Paul, “Forgetting what lies behind and straining forward to what lies ahead, I press on towards the goal” (Phil 3:13-14). In health and throughout his battle with cancer, Monsignor embodied this humble attitude and single-minded passion. He trusted himself to the will of the Father and sacrificed all for the sake of the Gospel.
I am forever grateful to Almighty God for allowing my life to cross paths with Monsignor Barreiro’s. My life is enriched by the example of his priestly life, unabashed defense of truth and untiring dedication to the protection of human life.
Maybe the best way to pay tribute to my friend is to use the words of the Apostle Paul I believe portrays best the life and priesthood of Monsignor Barreiro, “For me, to live is Christ” (Phil 1:21).



Msgr_Barreiro-Award_for_Life_2013-3
In 2013, Monsignor Barreiro received the Award for Life from the Rome Life Forum.

John-Henry Westen, LifeSiteNews

For myself and for LifeSiteNews I would like to express our heartfelt gratitude to the Lord for Monsignor Barreiro’s friendship, his counsel, his heroic example and most especially his encouragement in the faith of Our Lord Jesus Christ.
I remember fondly our meetings in Rome over the years and always being motivated by his fighting spirit. His solicitous help in arranging Vatican meetings and giving us treasured advice has helped LifeSite immeasurably.
My only regret is that it was only recently in our many years of friendship that I was able to participate in his offering of the Holy Sacrifice of the Mass, for, as I found out only lately, this was his true love and strength. Rest in peace good servant of the Master, you gave yourself all to Him through His Holy Mother, may He receive you now from Her arms.

viernes, abril 14, 2017

Fallece Ignacio Barreiro Carámbula, incansable baluarte mundial provida


Monseñor Ignacio Barreiro Carámbula, sacerdote uruguayo inasequible luchador por la vida y contra la cultura de la muerte en todo el mundo, falleció a las dos de la madrugada del Jueves Santo a consecuencia del cáncer que padecía, según informó el padre Shenan J. Bouquet, presidente de Human Life International.

Monseñor Barreiro presidió Human Life Internacional (HLI), la mayor organización católica mundial provida, durante un año de transición, y representó a la organización en Roma durante dieciséis años, hasta que en 2014 se trasladó por razones de salud a la sede central de HLI en Virginia (Estados Unidos).

Vocación tardía, monseñor Barreiro-Carámbula había cursado su licenciatura en Derecho en Montevideo, antes de ingresar en el servicio diplomático uruguayo. Formó parte de la delegación de su país ante la ONU, por lo que conocía bien los mecanismos de Naciones Unidas para implantar en todo el mundo la cultura de la muerte. 

Se doctoró en Teología en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz y fue ordenado sacerdote en 1987 en la archidiócesis de Nueva York.

Asiduo visitante de España, en 2013 participó en la XIª Semana por la Vida de la diócesis de Alcalá de Henares, y en los actos de presentación del libro El bien común. Cuestiones actuales e implicaciones político-jurídicas (Itinerarios), en el que participaba con un trabajo sobre "Las enseñanzas del Magisterio sobre el bien común temporal". Con ese motivo fue entrevistado por ReL, donde también reprodujimos algunos de sus artículos

En homenaje a monseñor Barreiro, recuperamos las declaraciones que nos hizo entonces, que no han perdido ni un ápice de actualidad y que empezaban con una pregunta por la reciente aprobación en Uruguay del "matrimonio" entre personas del mismo sexo:

-¿Se trata de una tendencia irrefrenable?
-No lo creo, es algo profundamente contrario a la naturaleza humana. Como decía Santo Tomás de Aquino, lo que es antinatural no puede durar.

-Pero la presión internacional es fortísima...
-Es parte de la equivocada doctrina del género, que considera que cada persona es libre de escoger su orientación sexual.

-¿Está sola la Iglesia en estas batallas?
-No, en Iberoamérica muchos grupos protestantes tienen una posición similar. Al mismo tiempo es de lamentar el crecimiento de diversas sectas protestantes.

-¿Qué piensan los gobiernos populistas iberoamericanos?
-El populismo de izquierda que prevalece hoy día en Latinoamérica tiende a no defender la vida, pero en general no me parece que exista una posición común a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo.

-¿Por qué se los considera asuntos privados, y no parte del bien común?
-El origen de esta posición esta en una visión liberal de la existencia que hace prevalecer el “derecho de elección”, o sea los deseos subjetivos de las personas, sobre el bien común.

-¿En qué perjudica al bien común la cultura de la muerte? 
-En primer lugar, el ataque al derecho a la vida, que es el derecho más básico de todos los seres humanos, lesiona gravemente el bien común. En segundo lugar creo que es evidente que a través del aborto la sociedad se esta privando de miles de personas que podrían haber contribuido en forma significativa al bien común a través de sus virtudes y talentos.

-¿Y el divorcio?
-Si consideramos que el matrimonio natural es el origen de la familia y la familia es la célula de base de la sociedad, es indudable que la introducción del divorcio legal es profundamente lesiva del bien común.

-¿También la adopción por parejas del mismo sexo?
-Es ir contra la misma naturaleza humana, y consiguientemente contra los derechos fundamentales del ser humano en cuanto persona. No se respeta el interés superior del niño cuando lo que se prioriza es el interés del que adopta, pues en estos casos se "instrumentaliza" o "cosifica" al niño en función del deseo o el querer de otros y no se atiende realmente lo que éste necesita.

-¿Y qué necesita?
-La primera escuela de formación que reciben los niños es a través del ejemplo de los padres. El crecer y ser educados por una pareja homosexual les da a los niños un modelo que es profundamente antinatural. En sus consideraciones de 2003 sobre el reconocimiento legal a las uniones homosexuales, la Congregación para la Doctrina de la Fe recordó que les priva de la experiencia de la maternidad o de la paternidad, y que el interés superior que en todo caso hay que proteger es el del infante, la parte más débil e indefensa.

-¿Cuál es la situación actual del movimiento provida a nivel mundial?
-Un claro fortalecimiento.

-¿Y su organización, Vida Humana Internacional?
-Está ampliando su presencia internacional ante el creciente numero de pedidos de asistencia en muchos países.

-¿Hay avances en la opinión pública?
-Si uno mira las diferentes manifestaciones pro-vida tanto en Europa como en los Estados Unidos, se ve un aumento significativo del número de participantes. En particular se nota un aumento de la participación de los jóvenes.

-Pero la legislación cambia poco...
-En los Estados Unidos, diversos estados han aprobado leyes que limitan el acceso al aborto. El Estado de Texas ha pasado leyes que obligan a las clínicas de aborto a dar información sobre el estado del niño, los riesgos del procedimiento de aborto y alternativas pro-vida, para que la mujer que está pidiendo hacer un aborto pueda dar su consentimiento informado. El caso mas reciente y positivo es la ley del Estado de Dakota del Norte que prohíbe todos los abortos después que el corazón del niño por nacer comience a latir. Esta ley, de hecho, impediría los abortos quirúrgicos.

-¿Podemos avizorar un futuro mejor, entonces?
-Podemos claramente esperar un futuro mejor, pues las medidas de los gobiernos contrarias a la vida y la familia son antinaturales y profundamente lesivas al bien común de la sociedad. Dios en su Providencia y como Señor de la Historia nos ayudará para cambiar en forma significativa la presente situación

-¿Qué propone usted en concreto contra la cultura de la muerte?
-Primero, una seria evangelización, pues no se puede separar la defensa de la vida y la familia de la presentación de la Fe. Segundo, un mayor compromiso educativo, explicando cómo la cultura de la muerte destruye a la sociedad. Tercero, un mayor empeño en la vida política, exigiéndoles a los líderes políticos que se consideran conservadores o que buscan el apoyo de sectores conservadores de la opinión publica una mayor coherencia en la defensa de la vida y la familia. 

-Hemos hablado antes del bien común. ¿Qué papel ocupa ese concepto en la doctrina social de la Iglesia?
-El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia del Pontificio Consejo Justicia y Paz, publicado en 2004, le dedica al principio del bien común una importante sección. Y afirma que ninguna forma expresiva de la sociabilidad (familia, grupos sociales intermedios, empresas) puede eludir la cuestión acerca del propio bien común, que es, dice, “constitutivo de su significado y auténtica razón de ser de su misma subsistencia”.

-¿Cuál es el papel del Estado en su concreción? Porque usted, en su colaboración al volumen sobre El bien común, matiza esa intervención. . . 
-El Estado no se puede limitar a ser juez y gendarme. Tiene que guiar la vida económica de la sociedad cuando los privados o particulares no son capaces de empujar el crecimiento económico. Tiene que vigilar que se cumpla el bien común en la vida económica. Ahora bien, teniendo en cuenta la experiencia histórica del crecimiento incontrolado y aparentemente incontrolable de los poderes del estado este principio se debe interpretar en la forma mas restringida posible.

-O sea, nada de socialismo... 
-El socialismo cree que es un bien en sí mismo que el estado controle a la economía. Más aún: ciertas formas del socialismo son favorables a que el estado sea propietario de importantes medios de producción. Por el contrario, la posición católica es que el Estado debe vigilar y guiar la sociedad para asegurar el bien común, pero salvo raros casos el Estado no debe ser propietario de los medios de producción.

-¿Exige el bien común internacional una autoridad mundial como la ONU? 
-Seria teóricamente deseable que existiese una autoridad internacional que velase para la aplicación del bien común internacional, pero tiene que ser evidente que la ONU no es capaz de desarrollar esas funciones. La ONU nació bajo una ideología liberal y en cierta forma socialista como la Sociedad de las Naciones. El objetivo final de los “padres fundadores” de las Naciones Unidas era el establecimiento de un gobierno mundial de naturaleza democrática, combinada con una organización socialista de la sociedad. Sobre la base de esta ideología la ONU es uno de los principales foros desde donde se promueve la Cultura de la Muerte.

-¿Forma Dios parte del bien común temporal?
-Es evidente. En primer lugar, porque el Señor es el Creador de la naturaleza humana y por ende de la sociedad humana. Como consecuencia, él ha establecido las normas sobre la base de las cuales la sociedad tiene que ser organizada. El hombre, por su lado, es solo el administrador de la sociedad bajo la soberanía y en dependencia de Dios.

-¿Y es la realeza social de Cristo la aspiración máxima del bien común en la doctrina de la Iglesia?
-Sí. La instauración del Reino Social de Cristo implica que la sociedad sea regida por las leyes del Evangelio. Tenemos que tener una visión precisa de la sociedad ideal donde Cristo reine. En la encíclica Quas Primas, donde Pío XI expone espléndidamente el dogma de la realeza social de Cristo, afirma que todos los hombres están bajo la autoridad de Cristo, tanto considerados individualmente, como colectivamente.


Leído en REL



jueves, abril 13, 2017

«Al Cristo de la Buena Muerte» de Pemán


¡Cristo de la Buena Muerte,
el de la faz amorosa,
tronchada como una rosa, 
sobre el blanco cuerpo inerte
que en el madero reposa.
¿Quién pudo de tal manera
darte esta noble y severa
majestad llena de calma? 
No fue una mano: fue un alma
la que talló tu madera.
Fue, Señor, que el que tallaba
tu figura, con tal celo
y con tal ansia te amaba,
que, a fuerza de amor, llevaba
dentro del alma el modelo. 
Fue, que, al tallarte, sentia
un ansia tan verdadera,
que en arrobos le sumía
y cuajaba en la madera
lo que en arrobos veía.
Fue que ese rostro, Señor,
y esa ternura al tallarte,
y esa expresión de dolor,
más que milagros del arte,
fueron milagros de amor.
Fue, en fin, que ya no pudieron
sus manos llegar a tanto,
y desmayadas cayeron... 
¡y los ángeles te hicieron
con sus manos, mientras tanto!

Por eso a tus pies postrado;
por tus dolores herido
de un dolor desconsolado;
ante tu imagen vencido
y ante tu Cruz humillado,
siento unas ansias fogosas
de abrazarte y bendecirte,
y ante tus plantas piadosas,
quiero decirte mil cosas
que no se cómo decirte...

¡Frente que, herida de amor,
te rindes de sufrimientos
sobre el pecho del Señor
como los  lirios que, en flor, 
tronchan, al paso, los vientos!
Brazos rígidos y yertos,
por tres garfios traspasados
que aquí estais; por mis pecados
para recibirme, abiertos,
para esperarme, clavados.
¡Cuerpo llagado de amores!
yo te adoro y yo te sigo;
yo, Señor de los señores, 
quiero partir tus dolores
subiendo a la cruz contigo.
Quiero en la vida seguirte,
y por sus caminos irte
alabando y bendiciendo,  
y bendecirte sufriendo,
y muriendo bendecirte.

Quiero, Señor, en tu encanto 
tener mis sentidos presos,
y, unido a tu cuerpo santo,
mojar tu rostro con Ilanto,
secar tu llanto con besos.
Quiero, en santo desvarío,
besando tu rostro frio, 
besando tu cuerpo inerte,
llamarte mil veces mio...
¡Cristo de la Buena Muerte!

Y Tú, Rey de las bondades,
que mueres por tu bondad
muéstrame con claridad
la Verdad de las verdades
que es sobre toda verdad.
Que mi alma, en Ti prisionera
vaya fuera de su centro
por la vida bullanguera;
que no le Ileguen adentro
las algazaras de fuera;
que no ame la poquedad
de cosas que, van y vienen;
que adore la austeridad
de estos sentires que tienen
sabores de eternidad;
que no turbe mi conciencia
la opinión del mundo necio;
que aprenda, Señor, la ciencia
de ver con indiferencia
la adulación y el desprecio;
que sienta una dulce herida
de ansia de amor desmedida;
que ame tu Ciencia y tu Luz;
que vaya, en fin, por la vida
como Tú estás en la Cruz:
de sangre los pies cubiertos,
llagadas de amor las manos,
los ojos al mundo muertos,
y los dos brazos abiertos 
para todos mis hermanos.

Señor, aunque no merezco
que tu escuches mi quejido;
por la muerte que has sufrido,
escucha lo que te ofrezco
y escucha lo que te pido:
A ofrecerte, Señor, vengo
mi ser, mi vida, mi amor,
mi alegria, mi dolor;
cuanto puedo y cuanto tengo;
cuanto me has dado, Señor.
Y a cambio de esta alma llena
de amor que vengo a ofrecerte,
dame una vida serena
y una muerte santa y buena.
¡Cristo de la Buena Muerte!








sábado, agosto 29, 2015

El aborto fue peor que la violación

por Tammy

A la edad de 16 años, salí con mi primer novio. Era un chico popular que jugaba a fútbol y me emocioné. Comimos juntos, vimos una película y como todavía tenía tiempo conduje por nuestra zona rural un rato. Visitamos los establos de la familia y estuvimos con los caballos. Pero mi primera cita se convirtió en una pesadilla cuando él me violó en un granero.

No se lo conté a nadie porque él enseguida me amenazó diciendo que si lo contaba haría mi vida y la de mis seres amados desgraciada. A las dos semanas se lo conté a un amigo pero por entonces él ya había ido difundiendo su versión de los hechos y nadie me apoyaba, así que decidí olvidarlo y seguir adelante.
No pensé mucho en que podía haber quedado embarazada hasta que empecé a notar los primeros síntomas y me hice una prueba de embarazo en el aseo de una gasolinera. No quería que nadie supiera nada. Antes de hacerla ya tenia pensado qué haría si daba positiva y me había buscado ya el teléfono de una clínica donde me aconsejarían. Efectivamente, dio positiva y yo me enojé con Dios que había permitido no sólo la violación sino el embarazo.

Desde el teléfono público llamé a la clínica y me dieron hora enseguida. Decidí que nadie lo supiera, ni padres ni amigos y fui a la clínica a la espera de conseguir que me visitaran ese mismo día.
Fueron muy amables conmigo y me explicaron todo lo referente a la vida y al embarazo. Pero sólo hacían ecografías ciertos días y hubiese tenido que volver. Les dije llorando que estaba muy asustada y que no sabía qué hacer y me respondieron que, aún si decidía abortar, siempre tendría las puertas abiertas. Aún hoy, 17 años después, mantengo relación con uno de los consejeros.

Asustada por el bulo que el padre de mi bebé estaba extendiendo y con terror a quedar en evidencia me dirigí a una clínica abortista. Era lo opuesto a la anterior clínica que era acogedora y cálida. Ésta era fría y la gente que esperaba no se miraba las una a la otra. La recepcionista hablaba en voz alta por lo que no existía ninguna privacidad. Me dijo que ese día no me podían atender pero yo rogué y rogué porque no me podía perder un día más de colegio. Así que la convencí y entré de inmediato.

No hubo preguntas, ni les importó que estuviera sola. Sólo querían saber si tenia dinero para pagar. Fue una experiencia peor que la violación. Me iba convenciendo a mí misma de que lo que hacía estaba bien porque el niño era fruto de una violación. Me enojé con Dios. Yo sabía que en mi seno había un bebé y que la vida empieza con la concepción pero a mis 17 años, ni lo consideré.

No me dejaron ver la ecografía  mientras abortaba y me dijeron que estaba de 14 o 16 semanas. Pero por error escuché el latido del corazón de mi bebé. Le pedí entonces al médico que parase, que no quería abortar, pero me dijo que ya era demasiado tarde. Me dieron un Valium y tras el aborto me dieron prisa para que me vistiese y me marchara ya que necesitaban mi lugar pata otra. No se preocuparon de nada. Ni si me encontraba bien, ni si podía conducir, nada.

Me pasé dos horas llorando en mi coche. Realmente, no estaba bien para conducir. Dialogaba conmigo misma y me justificaba diciendo que había hecho lo que debía. Pero mi conciencia me alertaba de que había asesinado a no hijo y me repetía continuamente si yo era de verdad cristiana.

Durante muchos años oculte mi dolor y mi trauma. En la universidad tuve un desorden alimentario y aún no sé cómo sobreviví. Seguía frecuentando la iglesia pero me sentía vacía y muerta. Me preguntaba cómo Dios podía perdonarme por haber asesinado a mi hijo.

Con esfuerzo superé mi anorexia y dejé la bebida. Trabajé para superar la violación pero siempre obvié el tema del aborto. Incluso mi terapeuta llegó a decirme en algún momento que hice lo adecuado al abortar.
Conocí a un chico en la iglesia y decidimos abstenernos de tener relaciones sexuales hasta la noche de bodas. Quería hacer las cosas bien. Pero pasaba el tiempo y yo todavía tenía resquicios de mi anorexia y depresión.

Siempre había querido trabajar apoyando a las muchachas que se quedan embarazadas como voluntaria. Un día se lo comenté al pastor de la iglesia y él me dijo que el centro más cercano que él conocía estaba a más de una hora. Me animó a que lo empezara yo en nuestra zona pues era muy necesario. Me animé y entonces empecé a estudiar y leer por mi cuenta todo lo relativo a la gestación y a la depresión post aborto y me di cuenta que éste esta mi problema real y que por él había sufrido tanto.

Hace un par de años entré en un grupo de terapia post aborto  en la que me ayudaron a aceptar lo que había hecho y a pedir perdón. Por fin he superado mi anorexia. A veces aún me deprimo pero salgo adelante y no me afecta en el día a día. En nuestro centro local de ayuda a la mujer gestante llevo un grupo post aborto y ayudo a estas mujeres que han abortado en su proceso de sanación.

Quiero decirles que el aborto no es nunca la solución y sólo hace que una situación difícil aún sea peor. Mientras abortaba yo preguntaba qué pasaría después pero nadie me respondió. Querían ir rápidos por si cambiaba de parecer. Durante años tenía ataques de pánico cada vez que escuchaba algo parecido al latido de un corazón. Sólo con los años, cuando estuve ya casada y embarazada de mi primer hijo hice la conexión entre el tic tac y mi miedo.

Hasta que entré en el grupo post aborto no superé mi problema y cuantas veces sentí que me iba a suicidar. Pensaba que no merecía vivir ni ser feliz por lo que hice. Y de hecho, me intenté matar en alguna ocasión.
Quiero contar lo que sufrí con la violación pero mucho más con los posteriores años de remordimientos. Me justificaba por la violación pero sabía que había matado una vida dentro de mí. El dolor de asesinar a un hijo concebido en una violación es el mismo que el de cualquier otro aborto. Lo he observado en nuestro centro local de ayuda a la mujer embarazada.

Mi empeño ahora es que los casos de embarazo consecuencia de una violación no sean la excusa para legalizar el aborto. No hay día que no piense en ese hijo que aborte al igual que pienso en los que tengo. Pienso que podría haberla dado en adopción pero lo que tengo claro es que su vida tuvo un sentido y su importancia. Si yo estoy aquí en el frente provida y ayudando a embarazadas es gracias a ese bebé que aborté y al que nunca olvidaré.

Tammy esta casada y tiene dos hijos. Es coordinadora del Ministerio post aborto y voluntaria en un centro de recursos para el embarazo. Ahora bloguera también de Save the 1

domingo, agosto 23, 2015

Una mujer denuncia haber sido traicionada por Planned Parenthood: Me arrepiento de mi Aborto


Durante décadas se les ha dicho a las mujeres que pueden abortar con pocas o ninguna consecuencia. Nada podría estar más lejos de la verdad


Ya no pueden negar los hechos ni escapar de los titulares. La organización Center for Medical Progress ha presentado las evidencias en video (ya van siete) que confirman al aborto como negocio de sangre y en particular, la infernal práctica de Planned Parenthood, principal facilitadora de abortos en U.S.A. con influencias sobre cientos de otras organizaciones en Europa, Asia y Latinoamérica 


Se trata de promover y facilitar el aborto para obtener los órganos de esos seres humanos abortados (en las más aberrantes formas) y traficar con ellos, comerciándolos entre entidades que se dicen ser de investigación científica.

Cuando de sostener su negocio se trata, Planned Parenthood no tiene límite. Incluso engaña a mujeres haciéndoles abortar, sin que ellas lo sepan. Esta es la denuncia y testimonio que Debby Efurd ha hecho público desde el blog Bound4Life.

¿Su razón para hablar después de años en silencio? El constatar, dice Debby, que los grandes medios de comunicación no dan cobertura a la verdad de las mujeres que han abortado. Millones que sufren en silencio -dice-, para quienes el aborto ha sido una experiencia traumática que ha cambiado sus vidas, desde su legalización en 1973. Yo estoy prestando mi voz en nombre de la comunidad del post-aborto, que para nadie cuenta… ¿Nuestro mensaje para Planned Parenthood?: ¡Nos has traicionado!

Debby Efurd pone el acento sobre el engaño en los objetivos que dicen defender entidades como Planned Parenthood (P.P.).

Al ingresar en el sitio web de la organización, sobre la imagen de una serena, sonriente y joven mujer una sugerente frase te recibe: Asistencia-Cuidados. No importa dónde. Haz una cita. Luego, en la sección Quienes Somos del mismo portal, se ufanan al proclamar: Somos un proveedor confiable de atención de la salud, un educador informado, un defensor apasionado y un socio internacional que ayuda a organizaciones similares de todo el mundo. Planned Parenthood facilita servicios vitales para atender la salud reproductiva, educación sexual e información a millones de mujeres, hombres y jóvenes en todo el mundo.

Debby les refuta señalando que las mujeres confiaron durante años en ese discurso, pero fuimos gravemente engañadas. Cuando entré en su clínica en 1973, estaba sola, con 21 años, embarazada. Planned Parenthood no vio a una mujer necesitada de ayuda... ellos vieron el signo del dólar.

Debby estaba agobiada, tenía miedo, dudas sobre cómo podría hacer frente al embarazo. Ella necesitaba acompañamiento, información, cariño y todo aquello que su maternidad y el ser humano que llevaba en su vientre requiriesen. Pero la trataron como el recipiente que carga una mercancía. No fui informada del procedimiento médico al que me someterían. Nunca recibí asesoría ni tampoco una llamada telefónica (post aborto)  de seguimiento…

Nada más entrar en el recinto dice Debby, lo primero que hubo de hacer fue pagar en efectivo por los servicios que le iban a otorgar. Luego, sin más trámite o servicio alguno, le llevaron a la sala de procedimientos. Sólo quien le practicó el aborto habló… "Buenas noticias, ya no tienes un bebé". Al terminar le mostraron la puerta de salida. No lloré -recuerda Debby- y escondí mis emociones, el dolor, durante mucho, muchísimo tiempo.

Tengo esperanza en que una investigación segura a la organización de abortos más grande del país, mostrará el alcance de este engaño; tal vez entonces las necesidades físicas, mentales y emocionales de las mujeres que están en sus momentos más vulnerables, finalmente serán lo primero en considerar, reflexiona esta mujer estadounidense. Durante décadas -prosigue-, se les ha dicho a las mujeres que pueden abortar con pocas o ninguna consecuencia. Nada podría estar más lejos de la verdad…

La mujer padece el síndrome post aborto, dolor psicológico, emocional, dolor físico incluso, angustias, depresión, enfermedades algunas de ellas, porque incluso el propio cuerpo -señala Debby-, de forma natural, se resiste al aborto. No soy la única que lo sabe, hay millones como yo, mujeres que nos arrepentimos de haber abortado y que hemos sufrido en silencio. Durante demasiado tiempo, escondimos un secreto que nos destruía lentamente. Pero estamos haciendo oír nuestras voces con cada día que pasa.

En 1964 la publicidad de Planned Parenthood para adolescentes y jóvenes decía en sus panfletos: El aborto mata la vida de un bebé después de que ha comenzado. Es peligroso para la vida y la salud.

Al respecto, Debby se pregunta si la decisión legal de la Corte Suprema en 1973, cambió en algo esa realidad. Categórica responde: ¡Por supuesto que no! Lo que cambió es que el aborto se convirtió en rentable, y esta verdad se esconde detrás de una retórica que dice promover los derechos de la mujer.

En Portaluz




domingo, agosto 02, 2015

Fue madre tras ser violada, a los 12 años. Hoy pide a Parlamentarios chilenos que rechacen ley de aborto


El aborto es violencia contra la mujer

Fue madre tras ser violada, a los 12 años. Hoy pide a Parlamentarios chilenos que rechacen ley de aborto
Lianna y su hija Jeannet
Lianna Rebolledo confía en que la razón, la ética y el apego al bien común harán que los líderes políticos generen leyes que aseguren el derecho a la vida de todos los seres humanos, desde la concepción.







Portaluz
  



“Iba de regreso a casa cuando de improviso se detuvo a mi lado un coche rojo. Venían dos personas. El conductor me preguntó por una dirección y en los segundos que me tomé para pensar, el copiloto ya se había bajado y sin alcanzar siquiera a gritar me subió en la parte de atrás del coche…”


Así comienza narrando a Portaluz Lianna Rebolledo, las horas de pánico, terror y barbarie que a sus doce años padeció a manos de dos hombres que en la ciudad de Los Ángeles (USA) la secuestraron, torturaron y violaron. Hoy, a sus 35 años, las cicatrices por las heridas cortantes que le dejaron en su rostro  ya no son visibles, gracias a la ciencia médica. Pero el síndrome post traumático la acompañó por años. Incluso en los primeros días, luego de su calvario, intentó suicidarse ingiriendo todos los antidepresivos que le habían entregado para calmar su angustia y crisis de pánico. Cuando en urgencias del hospital le practicaron un lavado de estómago y luego una ecografía para controlar que no quedaban restos ni otros daños interiores, recibió una inesperada noticia: Estaba embarazada.

El pasado 2 de junio Lianna estuvo en Chile y dio su testimonio ante los parlamentarios de ese país sudamericano, argumentando el por qué considera al aborto una violencia contra la mujer, especialmente si su embarazo es –como en su caso- producto de una violación.

Lianna, tenías sólo 12 años cuando supiste que estabas embarazada. ¿Fue libre tu decisión de rechazar el aborto?
Luego de ser violada, cuando ya estaba en casa, me atormentaba pensando si podría haber hecho algo para evitar que me ocurriese. ¿Por qué no corrí? ¿Por qué no me fui por otra calle? ¿Por qué no grité? Me culpaba. Llegué a sentirme culpable de lo que me había pasado.  Y ese sentimiento de pánico si tenía que salir a la calle. No entiendes por qué tanta violencia, por qué tanto daño, por qué agreden… no lo puedes entender, no encuentras respuestas. Era un calvario, sentía terror. Miraba mi rostro en el espejo y sólo veía una cicatriz. Y en un momento, cuando no podía más con mis pesadillas me tomé todas las pastillas que encontré. Me llevaron a urgencias y allí el médico me dijo que tenía trece semanas de embarazo.. El médico me dice:
«Sí, estás embarazada, tienes trece semanas –decía el médico…-, pero la ley está de tu lado, la ley te va a apoyar. No tienes que vivir con las consecuencias. Además no sabes qué tipo de genes va a tener y como eres muy chica sería difícil que se logre completar este embarazo porque tienes un vientre infantil». Yo lo escuchaba con su oferta para que abortase pero en esos momentos a mí lo que me dolía era lo que me había pasado. ¿Qué resuelvo abortando?, pensé.  Yo no sé si fue madurez lo de mi reflexión, pero lo único en que pensé se lo pregunté al doctor y le dije: «¿Al abortar voy a olvidar la violación? ¿Ya no voy a tener pesadillas? ¿Voy a dejar de sentir miedo si salgo a la calle?» El doctor me respondió que no. Entonces en mi cabeza pensé… ¿por qué quiere que aborte si no voy a solucionar nada? Si hay una personita en mí ¿por qué la voy a hacer pagar por algo que no cometió?  Luego, cuando mi mami (Eloísa) supo que yo estaba embarazada no me dijo tenla o no lo tengas. « Lo que tú quieras hacer yo estoy contigo», fueron sus palabras. No influyó en mi decisión.

En tu portal lovinglife.org para ayudar a chicas que han vivido situaciones semejantes  dices que tu hija te salvó la vida y tú se la salvaste a ella…
El proceso de embarazo fue difícil, porque no podía ponerme de pie, si lo hacía corría el riesgo de perder la bebé. Yo decía ¡tiene mis genes, está dentro de mí! y no pensaba en quien era el papá biológico. Pasó el tiempo hasta que tras setenta y ocho horas de labor de parto conocí al amor de mi vida, que es mi hija Jeannet. La miré, sus ojos me veían y puso su manita en mi dedo.
Ella ha sido mi fuerza para levantarme, recuperarme,  estudiar, trabajar. Desde muy pequeña me hacía dibujos y a los cuatro años, estaba chiquita me escribió en una de sus cartas: «Mami gracias por no regalarme, gracias por tenerme, gracias por darme la vida». Corrí a abrazarla y le dije la verdad: «No mamita, fuiste tú quien medio la vida a mi».
Es que, fueron muchos los años que padecí el síndrome post traumático por el secuestro, torturas y violación que viví. Fue esta personita, mi hija, la que medio el coraje de superarme. No fue fácil, pero ella es lo único que tengo en la vida. Es la primera persona que con verdad me dijo te quiero, me abrazaba, extendía sus brazos, me daba una sonrisa cuando más difícil y oscura ves la situación. Entonces, ¿cómo no luchar por un angelito así?


Las personas que abortan o apoyan el aborto tienen como argumento: El cuerpo es mío, yo decido. ¿Por qué consideras que no es lícito abortar en una situación como la vivida por ti?
Cuando te proponen y te dicen que la solución es abortar… y tú reconoces que al abortar no vas a solucionar nada, no vas a olvidar los golpes, la violación; al contrario, abortar sólo sería como una doble violación. Porque si de la primera es muy difícil recuperarse. Imagínate con una segunda. Porque el aborto es otra manera de violencia hacia la mujer. ¿Por qué hacerle pagar con la pena de muerte a una personita que no tiene la culpa, ni tiene por qué pagar el crimen de otras personas? A mí me la pidieron que la diera en adopción, pero en mi caso yo decía, es mía, yo la quiero conmigo. Pero si tú sientes que no estás en las condiciones de tenerlo, debes saber que es un gesto grande de amor entregarlo en adopción a padres que llevan muchos de ellos años esperando por un bebé. Pero de verdad les digo a las chicas que pudieren estar en mi situación y porque yo lo viví, que todas las mujeres tenemos ese instinto materno que nos hace luchar…
Nadie les enseña a las chicas, ni les habla del síndrome post aborto. Nadie les dice que ese momento del aborto nunca lo van a olvidar, que es una herida, un sentimiento de culpa que aflorará y habrán momentos donde van a tener secuelas físicas, mentales, emocionales. Nunca se les dice de qué manera quedan tan dañadas después de vivir una violencia tan grande como es el aborto. Yo estoy muy consciente de que si hubiese abortado no estaría viva.

¿Dios tuvo algo que ver en tu historia, con tu decisión por defender la vida de tu hija Jeannet?
 Yo no crecí con ningún valor religioso. A nosotros no se nos habló de que había un Dios. Hace seis años conocí a Dios y a la Santísima Virgen María. Yo no los tenía en mi vida. Es más, cuando yo estuve en ese auto, cuando fui secuestrada,  le grité a un Dios -a quien no conocía- que me ayudara. Pero por más que grité, lloré y rogué sentí que no me había escuchado. Entonces por muchos años estuve muy enojada. Yo decía, no, Dios no existe, porque si existiere, ¿por qué permite este tipo de cosas? Y esa fue la parte del síndrome post traumático, donde te cuesta mucho trabajo el perdonar. Siempre te preguntas por qué a mí y no entiendes por qué tanto dolor. Pero sin embargo, hace seis años una persona me dijo: Si tú ya lo has intentado todo en la vida, ¿por qué no intentas buscar a Dios? Y yo no quería, no quería. Pero como las secuelas de este desorden post traumático estaban ahí… los ataque de pánico, la ansiedad, momentos donde vuelves a sentir que estas personas todavía te están buscando y te van a hacer daño, con sentimientos tan reales que hube de estar hospitalizada muchas veces por los ataques de ansiedad. Llegó un momento de estos cuando estaba con desesperación en que me dije ¿qué hago? Yo necesito sanar, necesito hacer algo porque no quiero sobrevivir, ¡yo quiero vivir! Así fue como un sacerdote empezó a darme guía espiritual y me habló del perdón. Al comenzar le decía no, perdonar es imposible, no se puede. Yo voy a vivir odiando a estas personas hasta el último día de mi vida. Pero después de que empiezas esta terapia espiritual y proceso de sanación viene la fuerza para que hagas la decisión. Es personal y no es de la noche a la mañana, sino un  proceso gradual, un regalo que te haces a ti misma y te libera. Así llegué a conocer el amor más grande, Dios.  Hoy sé que Dios estuvo conmigo en esos momentos, porque de lo contrario yo no hubiera salido viva. Hay un Dios que me cuida, que está con mi hija y conmigo.
Él sabía que lo más necesario para mi vida era el amor y me lo dio en mi hija. Entonces la pregunta hoy ya no es por qué a mí, sino para qué a mí. Y fue así como me decidí empezar a hablarlo, resultando ser también como terapéutico.

¿Por qué viniste a Chile y visitas también otros países dando testimonio en defensa de la vida y rechazo al aborto?
Abortando solo dañan a una sociedad. Rechazar toda ley de aborto no es una cuestión de religión o ideología política. Es una cuestión de conciencia, de reconocer que lo que hay en nuestro cuerpo es otra vida. Es una vida que está en nuestro cuerpo, pero que no nos pertenece y tiene el mismo derecho a nacer que hemos tenido nosotros. Si está leyendo esto una mujer que ha sido violada o con un embarazo difícil, le pido que no olvide que sigue siendo siempre alguien valioso, independiente del daño que les hayan hecho. Cada día que nace es una oportunidad de dejar vivir  para poder vivir y luchar por lo que quieres.