miércoles, marzo 14, 2012

Rocío: "Lo que llevo dentro es una vida"






Rocío está esperando su tercer hijo

Embarazada de su tercer hijo, Rocío no se plantearía abortar. "Lo que llevo dentro es una vida", ha dicho Rocío que ha asegurado que la única diferencia con sus otros hijos es el proceso evolutivo en el que se encuentra. "No podemos decidir cuando se acaba una vida."


jueves, enero 26, 2012

El jardín de los ángeles: Un cementerio en Roma para los no nacidos


Maite Ballesteros. Roma. El Jardín de los Ángeles es un homenaje a todos los niños que no nacieron víctimas de un aborto. "El proyecto quiere dar respuesta a los padres que tienen la necesidad de darles sepultura".

El Jardín de los Ángeles. Así se llama el nuevo espacio que el Ayuntamiento de Roma ha creado en el cementerio Laurentino. Un área de 600 metros cuadrados que está dedicada a acoger las tumbas de los niños que nunca nacieron a causa de la interrupción del embarazo.

El proyecto está promovido por la consejería de Políticas Sociales del Ayuntamiento de Roma y por la empresa Ama, que se dedica a la recogida de residuos en los hospitales. La iniciativa tiene como finalidad ofrecer una sepultura a los fetos de abortos espontáneos o terapéuticos que no nacieron y que de otra manera serían considerados desperdicios para arrojar en los vertederos de los hospitales.

Han dado luz verde a la iniciativa la teniente de alcalde de Roma, Sveva Belviso; el presidente de la empresa Ama, Piergiorgio Benvenuti; el presidente del municipio, Pasquale Calzzeta, y el vicepárroco de la iglesia San Romualdo Abbate, don Saju, que ha bendecido el Jardín de los Ángeles.

El nuevo espacio, un rectángulo de césped donde se han plantado camelias, está custodiado por la estatua de un ángel blanco, símbolo de la pureza. “El proyecto quiere dar una respuesta a los padres que no han podido ver nacer a su hijo, pero que tienen la necesidad de dar sepultura al feto”, afirma Sveva Belviso.

Sepultar a los niños no nacidos no es una obligación ni se ha establecido como una ley, continúa explicando Belviso, sino que es una opción para los padres que deseen dar sepultura al niño no nacido.

La teniente de alcalde aclaró que este proyecto “no interfiere con la ley del aborto”, que en Italia permite la interrupción del embarazo antes de los 90 días de gestación; entre el cuarto y quinto mes, siempre que sea por problemas de naturaleza terapéutica; cuando corra peligro la vida de la madre o cuando se detecten malformaciones en el feto.

En Italia ya hay otras dos ciudades que cuentan con cementerios para sepultar fetos abortados. En Milán, en la región de Lombardía, al Norte del país transalpino, ya hay un camposanto para niños no nacidos desde hace tres años. La ciudad de Caserta, al Sur de Italia, en la región de la Campaña, también inauguró el pasado mes de julio un cementerio similar al romano. Una idea que partió de la asociación Defender la vida con María, y que recibió el apoyo del alcalde de la ciudad y del obispo de la diócesis.

Las lápidas del Jardín de los Ángeles serán todas iguales, de color blanco, pero cada una tendrá un código diferente. El cementerio de los niños no nacidos estará disponible para aquellos que hagan una petición al ayuntamiento, que concederá el permiso a las familias que deseen conseguir un espacio para enterrar a su hijo.

Gaceta


miércoles, diciembre 07, 2011

El Proyecto Raquel en Albacete

  Sólo Dios va a sacar a estas mujeres de ahí


 María José Mansilla, Presidenta a nivel de España del Proyecto Raquel, ha hecho en nuestra Diócesis una primera presentación de lo que es este proyecto eclesial y diocesano, y el próximo fin semana volverá para apoyar la formación del grupo del Proyecto Raquel en Albacete, que ayudará a las personas que necesitan la sanación y la reconciliación tras sufrir las consecuencias de pasar por un aborto.

 -          María José, ¿Qué es el Proyecto Raquel?
 -          Es un método para la sanación y la reconciliación postaborto, que se va implantando Diócesis a Diócesis y que combina aspectos psicológicos -dado el drama y el síndrome que sufren las personas a las que va dirigido-, y también y sobre todo, un aspecto espiritual. Es un proyecto no solamente católico, sino eclesial y diocesano, para dar respuesta como Iglesia a todas estas personas.
 -          Con cuánta gente habrás hablado que ha abortado y que tiene su vida hecha trozos...
 -          Pues he hablado con muchas personas, pero lo más importante son todas las que están ahí que no saben dónde acudir y a las que hay que abrirles las puertas de la misericordia, que es lo único que les puede sanar. Me atrevo a decir que todos en nuestro entorno más cercano e incluso en nuestras familias, estamos conviviendo con personas que han pasado por un aborto provocado, aunque es algo que no se dice, que se lleva escondido, porque pese a que socialmente digamos que está aceptado, se lleva en soledad y produce mucha incomprensión.
 - ¿Qué se pretende en Albacete con la implantación del Proyecto Raquel?
 -          El Proyecto se organiza como una red de sacerdotes y consejeros, y algunos especialistas de Salud Mental, para ayudara cada persona en este proceso de sanación. No sólo se dirige a las mujeres, sino también a sus familiares. Lo principal es entenderlas, no juzgarlas, y, sobre todo, tener claro que solamente Dios las saca de ahí. Y para los que van a ser consejeros, lo primero que han de tener es una vida espiritual, porque en el fondo es acompañar a las personas en un proceso espiritual. Después, tienen que recibir la formación adecuada, porque muchas veces con nuestra mejor intención, decimos cosas como: bueno, mujer, pues ya lo tienes que superar o ya lo tienes que olvidar y ellas, no pueden superarlo ni pueden olvidarlo y necesitan de nuestra formación.
 -          Y además, darse cuenta los voluntarios de que forman parte de una red.
 -          Sí. Uno por su cuenta no puede hacer el Proyecto Raquel con una persona, porque ha de estar en contacto con la Red del Proyecto Raquel: es dentro de una red, porque seguramente esa persona desee en un momento determinado acercarse al Sacramento de la Reconciliación, que es central, o puede que haya tenido tanto sufrimiento que haya desarrollado una patología que necesite la ayuda de un especialista de la Salud Mental.
 -          ¿A qué te refieres cuando hablas de la Sanación?
 -          La sanación no es ni más ni menos que nos tenemos que creer que Dios Sana y que Dios tiene Poder, porque muchas veces nos volvemos muy profesionales en el sentido de que es importante la atención psicológica, y yo no digo que no lo sea, pero realmente lo que sana su corazón no es el psicólogo, no es un tratamiento médico: es encontrarse con la misericordia de Dios que les lleva a poder perdonar a todos los que han participado en su aborto, a perdonarse a sí mismas, que es lo más difícil para ellas, y a poder despedirse de sus hijos, terminar de personalizarlos, y entregarlos al Señor. Esto es lo que realmente les sana y esto es una acción del Espíritu Santo.
 -          ¿Cómo surgió el Proyecto Raquel?
 -          Surgió hace más de 25 años en Estados Unidos, por un llamamiento de los obispos a que no solamente era necesario, -y desde luego que lo es-, dar atención psicológica a las embarazadas en riesgo de aborto, sino también este ministerio de Sanación. Ellos eran confesores y sabían realmente los efectos que tiene el aborto en las personas. Es una respuesta que aúna factores psicológicos y espirituales, que se está implantando en muchos países, Diócesis a Diócesis, -dado que la Red del Proyecto Raquel pertenece a la Diócesis y a su obispo-, y con mucho éxito, porque se ve que es algo muy necesario.
Publicado en la Hoja Parroquial


jueves, diciembre 01, 2011

Pero el paracetamol no servía para los males que vinieron después

.
Hace diez años, M. llegó a España desde Ecuador. Al poco tiempo, conoció a S., un joven colombiano, y empezaron su noviazgo. «Yo tenía un problema y no podía tener hijos, así que, en enero de 2011, decidimos hacerme una fecundación artificial». M. se quedó embarazada al primer intento y el médico le mandó reposo, porque había complicaciones y el bebé corría peligro. «Cuando dije en el trabajo que estaba embarazada, nadie se alegró, y al decir que cogía la baja, una compañera me dijo que ella había manchado durante su embarazo y no había dejado de trabajar. En todo el embarazo, nadie me dio la enhorabuena. La gente me decía: ¿Lo has pensado bien?» 

Lo peor estaba por llegar: «Al tercer día, empecé a vomitar muchísimo, no como cualquier embarazada. Todo me hacía vomitar: la luz, la pasta de dientes, el tic-tac del reloj, los portazos... Después, supe que eso es un síndrome muy raro (hiperémesis gravidarum) que tiene tratamiento, pero nadie me lo detectó. La médico me trató con muchísima dureza, como si no me creyera, y decía que era lo normal, aunque perdí 8 kilos en dos meses». Ante esta situación, recibió el peor consejo: «Mi madre me dijo que si estaba así era porque el bebé venía mal, y que lo mejor era sacarme eso de ahí». Una nota importante: «Por cosas que pasaron en mi infancia», la relación entre M. y su madre era de sumisión, casi de miedo, y de total falta de afecto. 

«Cuando estaba de casi 20 semanas, me hospitalizaron porque estaba deshidratada y no paraba de vomitar. Mi madre me dijo: Queda poco para que puedas sacarte "eso"; vamos a decir a los médicos que estás bien para que te den el alta y podamos ir a la clínica. Yo estaba como ida y miraba por mí de forma egoísta, porque me sentía realmente mal. Mentimos, y al día siguiente me llevó a abortar». Su novio, S., se limitó a dar el dinero, y ni apoyó ni censuró la decisión. Al entrar en el abortorio, «me dieron unos papeles y me dijeron que tenía que volver a las 48 horas, para pensarlo. Pero mi mamá insistió: No, no. Tiene que ser ahora

Así que falsificaron el informe, pusieron que yo había entrado  sangrando y me pasaron adentro. Todo fue más frío que cuando me saqué la muela del juicio. Cuando estaba a punto de entrar en el quirófano, fue de las pocas veces en que me dirigí al bebé y le dije: Lo siento, pero no puedo más. Ya en la camilla, quise irme, pero un enfermero empezó a distraerme y a decirme que me calmara. Me dieron una pastilla y me dormí». Dos horas después, M. salió del abortorio con su madre y sin su hijo. «Sólo me dijeron que, si me encontraba mal, tomara paracetamol, y que si sangraba, el seguro me cubría los 15 primeros días». 

Pero el paracetamol no servía para los males que vinieron después: «Al salir estaba atontada, pero después empecé a sentirme muy mal. Me molestaba ver anuncios de bebés, ver a madres con carritos..., ¡y los veía por todos lados! Sentía que todos me miraban y me juzgaban. S. llegó a casa y le noté muy frío, muy raro. Pensé que quizá se habría enfadado conmigo por abortar, y ahí me pregunté por primera vez: ¿Qué he hecho con mi bebé?» M. empezó a sumirse en una depresión: «En el fondo, sabía que había matado a mi hijo, y me sentía lo peor del mundo, indigna de que nadie me quisiera; me odiaba por haberlo hecho. No me perdonaba ni a mí misma, ni a mi madre, ni a los médicos... Tenía pesadillas, no podía dormir y no podía dejar de llorar. Fui a la médico y me recetó unos fármacos que me mantenían dormida, pero al despertar, el problema seguía ahí». Al mismo tiempo, la relación con S. empeoraba cada vez más: «Él se sentía mal por haberme dado el dinero, y yo, en parte, le culpaba a él, y a la vez me sentía culpada por él. Cuando él se me acercaba para acariciarme, yo no quería ni podía darle un beso o un abrazo, y me sentía como sucia por haber abortado». 

Entonces, algo brilló en su interior: «Pensé: Tengo que confesarme, porque lo que he hecho sólo puede perdonarlo Dios, aunque llevaba casi 10 años sin ir a la iglesia». A los pocos días, M. y S. fueron a su parroquia y ella se metió en el confesionario, donde la esperaba don Matteo, un sacerdote que «me escuchó con muchísimo cariño, me abrazó con misericordia, y me calmó mientras lloraba. Empezó a hablarme del arrepentimiento, de la gracia, del perdón, del amor de Dios... Y a decirme, de verdad y sin frases hechas, que mi hija (yo siempre creí que era una niña) estaba en el cielo, con Dios». Desde ese momento, don Matteo empezó a acompañar a M. y a S. en un proceso de sanación interior, que ayudó mucho a la pareja: «Venía a casa para ayudarnos a S. y a mí, y me puso en contacto con el Proyecto Raquel, donde me han ayudado muchísimo a superar el síndrome post-aborto, a través de ayuda psicológica y también a través del perdón y del amor de Dios, porque abortar te deja muchísimas heridas, muchísimo rencor, y salen cosas de antes de estar embarazada. 

Yo antes pensaba que el aborto era un derecho de la mujer, que podíamos decidir. Pero ahora sé que abortar no es dejar de tener un hijo, sino colaborar para perderlo; sé que eso te hunde, y que, aunque mires para otro lado, sólo la gracia del perdón de Dios puede curarte de verdad». 

Para contactar con el Proyecto Raquel: 663.636.719, España y en la webwww.proyecto-raquel.com.



lunes, noviembre 28, 2011

El aborto no es una opción: aborto químico



Este corto que busca ofrecer alternativas a miles de mujeres que se han visto en el dilema del aborto. Siempre hay alguien que te puede orientar. No a la muerte. Sí a la vida. Consulta con las direcciones al final de este corto para recibir apoyo


 

viernes, noviembre 11, 2011

Una juez condena la información a madres en la calle, en Austria, al rechazar una apelación provida

Dietmar Fischer de HLI Austria

GRAZ, Austria, 11 de noviembre 2011 (Notifam) – Una juez en la ciudad de Graz, Austria, ha rechazado una apelación de un grupo provida austriaco contra su condena y las multas impuestas, por haber dado testimonio público sobre el valor de la vida humana frente a una clínica de aborto en Graz el pasado mes de abril. Mediante el rechazo, se castiga de hecho la información a las madres frente a las clínicas de aborto austriacas.

Los defensores pro-vida, incluyendo a Dietmar Fischer, el director de la rama austriaca de la Human Life International/HLI (Vida Humana Internacional), fueron condenados el pasado mes de julio de haber “acosado” al abortista residente, y se les impusieron unas multas que sumaron a 8.490 €

Caroline List, la juez que presidió el caso a nivel apelativo, dijo que el rescate en la calle que se lleva a cabo en espacio público, es el equivalente a “una caza de brujas” en contra del médico abortista, Johannes Hanfstingl, según informó la cadena televisiva católica, Gloria.tv.

Se informó que la juez rechazó la apelación a pesar del testimonio de los testigos de la fiscalía, de que nadie había sido acosado por los miembros del grupo provida. Una testigo testificó que el grupo se había acercado para hacer hablar con ella directamente pero de forma cordial.

La juez List no permitió que el grupo pro-vida interpusiera más apelaciones

Fischer, galardonado con el Premio Cardenal von Galen en 2010 por su excepcional servicio en defensa de la vida humana inocente, dijo que estaba “horrorizado” con el veredicto de la juez, describiéndolo como “un escándalo y puramente político. Esto lo ordenó el ministro de justicia”. La juez Caroline List admitió que su veredicto, más bien atiende una cuestión legal de mayor alcance. La pregunta es si los grupos pro-vida podrán pararse frente a las clínicas de aborto y si podrán ofrecer o no ayuda.

“Con el veredicto de la juez Caroline List se busca detener todo esto,” dijo Fischer, a la vez que destacó el hecho de que la rama austriaca de Human Life International ha salvado las vidas de más de 15.000 niños.
El grupo todavía puede recurrir ante la Corte Europea de Derechos Humanos/CEDH, localizada en Estrasburgo, Francia, como un último recurso para obtener la justicia. Gloria.tv se ha enterado de que el grupo piensa proseguir con esta opción.

Versión del original en inglés: lifesitenews.com
Traducción del inglés por: Marlene Gillette-Ibern


sábado, octubre 22, 2011

Tres bebés salvados del aborto después de una asombrosa coincidencia


Shawn Carney Notifam

La oración, la perseverancia y el poder de los centros de ayuda a la mujer embarazada son el tema del mensaje de hoy.

Después de hablar en un banquete en un centro de ayuda a la mujer embarazada en el Estado de Michigan en los Estados Unidos de América, esta semana me enviaron esta historia desde la ciudad de Grand Rapids. Esta asombrosa historia muestra lo que puede ocurrir cuando una vigilia de 40 días por la Vida trabaja con un centro de embarazo para salvar vidas que de otra manera se convertirían en estadísticas.

“Este es el día que hizo el Señor”, leemos en el Salmo 118. “¡Alegrémonos en él y seamos felices!”

Una joven mujer visiblemente molesta y su madre acababan de salir del centro de aborto en el que está transcurriendo la vigilia de la Campaña 40 Días por la Vida – y se dirigieron hacia uno de los voluntarios en oración.

A ella le habían aconsejado abortar porque tenía dificultades en su vida.

Después de una breve discusión, las dos mujeres parecieron interesadas en la oferta de una ecografía gratuita en un centro local de atención de embarazos. Pero había dos desafíos a afrontar: en primer lugar, que eran las 8:30 de la mañana – y el centro de ayuda a la mujer embarazada no abría hasta las 09:00 de la mañana.

Los voluntarios decidieron llevar a desayunar a la joven y a su mamá, lo cual les ayudaría a calmarse un poco, y les permitiría esperar hasta que se abrieran las puertas en el centro de ayuda para la mujer embarazada.

El segundo desafío pareció un poco más formidable. Si bien estaba disponible un ecógrafo, no parecía que no estaba disponible ningún técnico que pudiera operar el equipo.

Por eso todos se fueron al centro de embarazo a esperar – y orar.

Antes que transcurriera una hora, llegó otra pareja llegó al centro de aborto. Se les había dicho que abortaran a su bebé a causa de posibles discapacidades.

Tenían dudas sobre lo que podría ocurrir con ello, por eso también les ofrecieron una ecografía gratis.

“¿Pueden hacernos la ecografía en este mismo momento?”, preguntó la pareja.

Casi al mismo tiempo, otra pareja llegó a una cita. Ellos tenían problemas financieros importantes, y también se les había aconsejado que abortaran. “Y sí”, dijo el voluntario, “también la pareja número tres quiso hacerse una ecografía gratis”.

Mientras tanto, en el centro de ayuda a la mujer embarazada, un auto había entrado al estacionamiento. Ninguno de los voluntarios reconoció el auto, del que salió una mujer. Tampoco la reconocieron.

Ella se acercó y se presentó. “Soy una técnica de ecografía y no tengo nada que hacer hoy”, dijo ella. “¿Saben ustedes de alguien que quiera utilizar mis habilidades?”

“¡En serio”, dijo el voluntario. “¡Así de simple!”

Ese día tres mujeres jóvenes vieron imágenes de ecografías de sus bebés. Y a pesar de todas las razones que había impulsado a cada una de ellas para que abortaran, cada uno de ellas eligió la vida para sus hijos.

Cada una de estas madres tiene un largo camino por recorrer y muchos desafíos por superar. Pero han dado un primer paso maravilloso. Por favor, ténganlas presentes en sus oraciones y pidan a Cristo que las guíe en su camino.

“Antes que yo conociera las dificultades de este día, Dios había planeado que nuestras necesidades fuesen satisfechas”, dijo una participante de la vigilia de 40 Días por la Vida. “Tres parejas que habían planeado poner fin a las vidas de sus hijos continúan con su embarazo hoy a la noche. ¡Alabado sea Dios!”.

Ella agregó que la abrumadora sensación “es la de la humildad personal y el temor de nuestro Dios, que hizo tanto hoy. ¡Qué bendición! Esta noche alabamos y honramos al Creador. ¡Él ha hecho cosas maravillosas!”.

Publicado originalmente en inglés en el sitio cibernético de la Campaña 40 Días por la Vida (Campaign 40 Days for Life)

lunes, octubre 10, 2011

Bailarina embarazada: el apoyo de los que estaban a mi alrededor y pedir ayuda fue lo que hizo que se decidiese por la vida

“Sigue tu corazón, Este no es el final. Es el comienzo de algo nuevo”: cómo una bailarina profesional de 23 años, soltera, arriesgó una brillante carrera para optar por la vida.

REDACCIÓN HO / LIFESITENEWS.COM .- Rebecca tenía 23 años, era soltera y disfrutaba una brillante carrera como bailarina profesional cuando se enteró, consternada, de que estaba embarazada. La noticia no podía haber llegado en un momento más inoportuno. Era febrero de 2009, y Rebecca acababa de firmar un contrato con la Ópera Nacional de Washington, Distrito de Columbia, en los Estados Unidos de América, para bailar para ellos, desde abril hasta junio de ese año.

“Tuve que decidir si iba a continuar con el contrato, o si iba a salir porque estaba embarazada”, recuerda la bailarina, que deseaba ser conocida solo por su primer nombre, en una entrevista concedida a LifeSiteNews en una entrevista. “Esa fue una decisión muy difícil. Estaba asustada, nerviosa y perturbada”. Rebecca, que había sido educada en un hogar provida y cristiano, sentía ahora que estaba frente a la agónica elección de cualquiera de terminar con su embarazo o potencialmente poner fin a su carrera.

Bailarinas casadas a veces actúan después de tener hijos, a menudo por mantener conexiones con la industria a través de sus maridos bailarines, pero como cuenta Rebecca, la situación no es la misma para las madres solteras. No solo se enfrentan a una ruptura en su carrera, sino que existe la dificultad añadida de encontrar cuidado para los niños que pueda obedecer al horario de una bailarina. Rebecca añade que nunca había conocido a una bailarina profesional que fuera también madre soltera.

Sin embargo, la joven madre embarazada logró terminar su contrato con la Ópera de Washington, tras lo cual regresó a su ciudad natal de Chicago. Una vez allí mantuvo su embarazo oculto a la familia y amigos. sin embargo, un día, abrumada por la idea que llegar a ser madre sería destruiría la carrera para la cual había trabajado tan duro, fue a una tienda de hierbas en la búsqueda de un método de aborto “holístico”. Lo que encontró en su lugar fue una dependienta provida, que le dio información sobre un centro local de apoyo para las mujeres embarazadas, CareNet Pregnacy Services of DuPage.

Rebecca fue y se le efectuó una ecografía en uno de sus centros. Pero lo que realmente le afectó, dice, fue encontrarse con una mujer que había abortado, con la que CareNet la puso en contacto. “Ella me habló de lo mucho que lo lamentaba”, recuerda Rebecca. “Lo que fue como un golpe para mí es que ella me dijera que nunca se lo había contado a nadie”.

Rebecca decidió entonces sincerarse a una amiga cercana, quien a su vez le confió que ella misma era postaborto. Todavía indecisa, Rebecca pidió una cita con un centro abortista de Planed Parenthood. Sin embargo, la mañana de la cita se puso en contacto con su amiga, quien se acercó y le ayudó a dar la noticia a sus padres.

Rebecca dio a luz a una niña en noviembre, y ha logrado volver a la danza profesional. Reconoce el apoyo de sus padres, que cuidan de su hija cuando ella está de gira, para hacer posible su retorno a la danza. A su hija Jennifer, que tiene casi dos años de edad, le encanta bailar con su madre y aplaudirla en las competencias y espectáculos. “Ella es mi pareja de baile. Eso es una bendición. Le encanta danzar conmigo en casa y simplemente bailamos alrededor de la casa”, dice Rebecca. “Tenerla me ha hecho una persona más feliz”.

El consejo de Rebecca a otras mujeres con  embarazos no deseados es no tener miedo de acceder a la ayuda que está disponible para ellas.

No obstante, confiesa que ella misma “tenía miedo de ser juzgada por la gente en la iglesia y la gente que yo conocía en la comunidad cristiana”. “Que sepan que estás embarazada y soltera, es como llevar la letra roja escarlata”. Pero dice que el apoyo de los que estaban a su alrededor cuando lo dijo y pidió ayuda fue lo que hizo que se decidiese por la vida. “Hubo personas que se acercaron a mí, me abrazaron y me dijeron que Dios me amaba por lo que soy y no por lo que he hecho”.

Cara Bain, directora adjunta de la Consejería en CareNet, de Dupage, secunda la necesidad de una red de apoyo. Cuenta que su centro se esfuerza por llenar el vacío de las mujeres que se encuentran abrumadas por presiones para abortar en vez de recibir un cariñoso apoyo.

En declaraciones a LifeSiteNews/Notifam (LSN), Bain añade que “ofrecemos servicios que puede ofrecer el apoyo en su vida que a la interesada le puede estar faltando”. “Tenemos un programa que se llama Connections [Conexiones] que reúne a un grupo de mujeres en una iglesia local con una embarazada, para que pueda recibir apoyo emocional durante el embarazo”. El Centro también mantiene un consejero profesional en el personal, que puede llevar a cabo sesiones familiares con los padres de una mujer embarazada o con su novio.

La organización celebra este año su 30º aniversario, y estima que han ayudado de ocho a diez mil mujeres como Rebecca, para que opten por la vida a través de este tipo de intervenciones.

 

domingo, octubre 09, 2011

Había abortado dos veces, estaba en la peluquería, oyó una conversación... y decidió intervenir



Kelly Clinger era actriz y cantante, y actuaba como vocalista de Britney Spears. Hoy es una militante provida que lamenta sus decisiones erróneas. Tenemos su testimonio suyo aquí


Kelly Clinger es muy conocida en Estados Unidos dentro del movimiento provida. Llegó a él tras sufrir la experiencia de dos abortos provocados que provocaron en ella un fuerte sentimiento de culpa. Fueron sendos errores de juventud de una actriz y cantante que participaba, entre otros espectáculos, como vocalista de Britney Spears. Luego continuó su profesión como cantante, y acaba de grabar un disco de música cristiana.


Ahora está casada y tiene otros dos hijos. Su vida cambió en 2003 cuando Jesucristo apareció en ella. En noviembre de 2010 se unió, con su testimonio sobre el horror que había supuesto para ella convivir con el recuerdo de aquellos dos grandes errores, a la campaña No Más Silencio, que quiere llamar la atención sobre los "devastadores efectos" del aborto en las mujeres que optan por ese camino.

La última entrada de su blog, este jueves, cuenta un hecho muy cotidiano que le sirvió para salvar una vida.

Dios en la peluquería
Kelly había ido temprano a la peluquería, y confiesa que, de no haber concertado cita, se habría quedado en la cama tras unos días de mucho trabajo. Estaba esperando a su estilista, cuando escuchó, al otro lado de la pared, una conversación entre otras dos clientas, dos chicas.

Una (Chica 1, digamos) le dijo a la otra: "Siempre he sido partidaria del aborto si algo va mal". Y la otra (Chica 2, la embarazada) le respondió: "Sí, llevo un mes fatal. Creo que no haría esto si no hubiese este problema con el niño".

"Tras recuperarme del shock, comencé a rezar. Yo creía que estaba allí para teñirme el pelo, pero Tú tenías otros planes, Jesús", cuenta Kelly que pensó, mientras la conversación continuaba.

La Chica 1 reforzó su argumentación: "Creo que hiciste lo correcto al pedir cita. Es más duro comerte la cabeza con ello que ir y hacerlo. ¿Te llevará tu marido?". La Chica 2, la embarazada, comentó la realidad: "No, él no sabe que estoy pensando abortar. Creo que le diré que fue un aborto espontáneo".

Fue entonces cuando Kelly decidió intervenir, y sintió como si el Espíritu Santo le recomendase "humildad y amabilidad" para enfrentarse a las posibles reacciones a su intervención.

Si no puedes amarle tú, deja que le amen otros

No se anduvo con rodeos: "No he podido evitar oír lo que estabais hablando, chicas, y nunca he estado tan convencida de algo en mi vida, como de que fue Dios quien me situó en la habitación de al lado".

Las chicas se le quedaron mirando con la boca abierta.

"No sé si conoces a Dios, pero Él ama a tu niño", le dijo a la que reconoció como embarazada: "Él ya ha planificado su vida. Él te dio ese niño porque creyó que su vida estaría a salvo en tu vientre. Por favor, no hagas lo que yo hice hace muchos años. No mates a tu hijo".

Tras treinta segundos de silencio que a Kelly se le hicieron eternos, tanto la chica en estado como su amiga se echaron a llorar. La Chica 2 le explicó sus motivos: "Dicen que creen que mi niño tiene síndrome de Down. No sé cómo cuidaría a un niño retrasado".

"Tu niño no es retrasado", contestó Kelly: "Tu niño puede tener necesidades especiales que serán un desafío, pero la alegría que ese niño te traerá ensombrecerá todo lo demás".

Y sacó su móvil, con el que ¿casualmente? había sacado días antes unas fotos a Mattie, un niño con síndrome de Down adoptado por una amiga suya: "Mira la sonrisa de este niño. Tiene mucho amor dentro. Si crees que tú no puedes dárselo, por favor, no le quites la vida. Deja que se lo dé otro. Yo querré a tu hijo como si fuera mío".

Deshecha en lágrimas, la Chica 2 cogió a Kelly de la mano: "Es mío. Sé que es mío. Puedo hacerlo. Dios me ayudará".

Para entonces las tres lloraban ya sin remisión. Luego Kelly supo que aquella mañana que ella había pensado pasar en la cama, la Chica 2 había entrado en esa peluquería por primera vez.

Y confiesa que, aunque el corazón le latía en el pecho hasta casi salírsele cuando se acercó a las chicas, "Jesús, Mattie y yo habíamos salvado a un niño. Fue un gran día".



martes, octubre 04, 2011

«¿Si aborto, se me va a olvidar la violación? ¿Si me deshago de mi bebé, olvidaré al violador?»

Por Alejandra Diener

«¿Si aborto, se me va a olvidar la violación? ¿Si me deshago de mi bebé, olvidaré al violador?» Estas preguntas le hizo Lianna Rebolledo al médico que la atendió cuando ella llegó a los 12 años al hospital de emergencia por una sobredosis de tranquilizantes que le habían recetado a causa de la violación que sufrió en Los Ángeles, California, cuando caminaba por una calle y dos tipos la amagaron.

El médico no le contestó, simplemente le dijo que le sería muy difícil cuidar a su bebé a su edad y en su condición económica, puesto que ella originaria del D.F. se había ido a vivir con su madre, que había sufrido violencia por parte de su padre, a Estados Unidos huyendo, sin papeles, sin dinero y buscando suerte con sus tres hijos. Uno de los cuales padece una discapacidad, no puede mover sus piernas.

Lianna, a pesar de su corta edad era una niña madura, ella fue la que respondió a las preguntas del doctor, y su madre simplemente la acompañó. En entrevista para Informando y Formando Radio, me dijo que su madurez no se debía a que fuera una niña agrandada, sino que más bien, la pobreza en la que vivían era la que la había hecho crecer.

Ella explicó claramente en el programa que pueden escuchar en el #PODCAST http://itunes.apple.com/us/podcast/testimonios-aborto-y-violacion/id458928669?i=98519014 que su preocupación era la violación que había sufrido. Y antes de saberse embarazada, la pobre mencionó que aunque se bañara mil veces sentía un asco horrible, que sentía repudio, y sobre todo ganas de morir. Por eso fue que abusó de los calmantes que, semanas antes de saberse encinta, le habían recetado.

Las náuseas y los malestares que sentía se los achacaba a la violación. Nunca pensó que estaba esperando una nueva vida, sin embargo ese día en el que abusó de los fármacos, fue cuando le dieron la noticia. Lianna dice haberse sentido feliz, puesto que una nueva vida la acompañaría en su dolor y a pesar de que el médico le dijo que abortara, ella se negó cuando se dio cuenta de que practicarse un aborto no haría que se le olvidara la violación.

Lianna tuvo a una niña, Jeannette, esta niña hoy en día es una mujer de 21 años. Sabe su procedencia, y  es idéntica a su madre. Nada que recordar a ese monstruo que abusó de su progenitora. Ella le agradece a diario a Dios que su mamá, Lianna la haya dejado vivir, y se dedica a ir a las clínicas abortistas de Estados Unidos a hablar con las mujeres que quieren abortar. Las ayuda a pensar con claridad y les cuenta su testimonio para que no aborten.

Lianna Rebolledo, hoy en día es locutora de un programa de radio católico y también ayuda a mujeres que sufren por haber sido violadas, las orienta y las acompaña en su recuperación. Ella se ha acercado a Dios, porque dice que nunca había conocido al Creador cuando era pequeña, que su madre estaba más preocupada por darles de comer y sacar adelante a todos sus hijos y nieta que nunca les inculcó la parte espiritual.

Lianna aprendió a conocer a Dios y encontró ese vacío que la tenía sumida en una tristeza inmensa, no obstante, su hija Jeannette fue quien le dio nuevamente sentido a su vida después de aquella noche en que su cuerpo fue ultrajado y su cara marcada. Su peor temor no era haber quedado embarazada, dice, su peor miedo era que no hubiera salido viva de ese infierno.

Una mujer que sufrió la violación de unos hombres desalmados a una edad muy temprana, una mujer que no tenía los recursos para vivir de manera cómoda, decidió que la nueva vida, sin importar de donde venía era un milagro y una bendición. Ella a sus 12 años comprobó que el aborto no borra heridas ni sufrimientos, al contrario el aborto los acrecienta. Asimismo, corroboró que la nueva vida, por muy precarias que sean las condiciones en las que llegue, siempre es un aliento para continuar y vivir con sentido de trascendencia.

Lianna Rebolledo una mujer que hay que oír y ver, pero sobre todo darla como ejemplo para que se escuche a los cuatro vientos que el aborto no es la solución.








 

lunes, octubre 03, 2011

Testimonio de Mari Carmen

Mari Carmen: Yo no le puedo poner un rostro a mi hijo jamás; no ha tenido ni una vida digna ni una muerte digna



Pensando en Abortar