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sábado, diciembre 04, 2010

Conrado Giménez, presidente y fundador de Fundación Madrina: "La pyme más importante de este país es la familia"


La Fundación Madrina es una entidad independiente de carácter benéfico asistencial, dedicada a la dignificación de la mujer y la infancia, de la madre y su maternidad, frente al abuso, violencia o desigualdad social. En esta entrevista --concedida con motivo del X aniversario de la fundación--, su presidente y fundador, Conrado Giménez, recuerda los orígenes del proyecto y traza las principales líneas de actuación de cara al futuro.


.- ¿Cómo ha cambiado la fundación a lo largo de estos diez años?

Empecé prácticamente sin ningún medio, en una casa pequeñita de 60 metros cuadrados que me dejó mi padre. Al principio, iba a buscar a las madres y, poco a poco, se fueron incorporando gran cantidad de voluntarios y antiguas madres, y así se fue configurando esta iniciativa que pretende cubrir las necesidades de niñas de entre 13-14 años hasta mujeres de unos 40, todas ellas con el mismo problema: están solas ante su maternidad.

¿Qué es lo que ha cambiado ahora? Pues que ha bajado la edad y cada vez hay más adolescentes, mientras que antes había personas más mayores. Además, el proyecto voluntario 'Madre de acompañamiento' cuenta ahora con intervención social y laboral, ayudas económicas y atención clínica, además de las tradicionales 'madrinas' o 'hadas madrinas'.

Todo esto ha hecho que nos estén pidiendo implantar este modelo en varios sitios en España e incluso fuera de nuestro país. Hemos pasado de no tener nada a contar con un grupo de voluntarios y profesionales para sacar adelante pisos de acogida para gestantes y para madres, para atender cerca de 4.000 intervenciones al año y meter a 400 madres jóvenes en programas de atención y acompañamiento.

Además, un diez por ciento de todos los casos necesitan alojamiento y acogida y hemos podido dar respuesta a todas estas personas. Y lo hemos hecho con mucho esfuerzo, pues hemos llamado a muchas puertas y, sobre todo, con mucho sacrificio. He perdido salud y recursos económicos, porque lo he dado todo, pero he ganado en paisaje de vista y humano y he crecido personalmente.

También se nos ha reconocido con varios galardones como el premio 'Telva de Solidaridad', el 'Marisol de Torres' e incluso algunas distinciones fuera de España. Considero que son regalos para una labor que callada, que no es vistosa porque ahora no es políticamente correcto ayudar a la familia.

.- En este sentido, ¿qué valoración hacen de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de Interrupción Voluntaria del Embarazo?

A mi juicio, ha empeorado la salud de la mujer. De hecho, ayudamos a muchas mujeres que han acudido a esta Ley y han abortado y las tenemos que ayudar mucho más pues están bastante deterioradas en su salud. No soluciona el problema y, especialmente, ha influido en el colectivo de los adolescentes y en las mujeres trabajadoras.

La Ley tampoco soluciona los problemas de empleo de la mujer trabajadora. El Gobierno debería apoyar a las madres en el mundo laboral a través de leyes. Nosotros hablamos de 'mobing maternal' y hemos denunciado que nueve de cada diez mujeres en situación de maternidad son excluídas del entorno laboral. ¿Cómo resuelve el Estado este problema? Quitando a uno de los dos individuos: el menor. Si no hay menor, ya no hay problema pero realmente no es así porque no se genera empleo y no se protege a la mujer. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) nos ha felicitado por esta denuncia y nos ha pedido información al respecto.

Así, entendemos que esta ley no ofrece ninguna ayuda a la mujer ya que realmente no soluciona nada, porque se da una solución sanitaria a un problema social y laboral de las féminas. Como el Estado no quiere, no puede o no tiene dinero para hacerlo, nuestra institución tendrá que arbitrar soluciones y buscarlas en la sociedad.

.- ¿Es éste el mayor reto al que os enfrentáis? ¿En qué estáis trabajando ahora?

Estamos creando una red de empresas que den empleo a las madres, además de una red de pisos para dar alojamiento a estas familias y mujeres con más de un hijo que no pueden salir adelante y otra red de bancos materno-infantiles para dar alimento y ayuda económica.

Además, hemos visto que la maternidad se ha convertido en un factor de exclusión laboral y social, a la que el Estado sólo da una solución sanitaria. Es decir, corta las manos al ladrón, pues la conciliación es más cara. Nosotros intentamos ofrecer una solución y, de hecho, atendemos unos 30.000 correos electrónicos y llamadas de atención al año, hacemos 4.000 intervenciones y 400 madres se han integrado en el 'Programa Madre'.

.- ¿Os ha marcado algún caso?

Todos, pero destacaría uno de una niña de Barcelona, que estaba en la calle pues la había echado su madre. Es algo que vemos mucho porque las familias están desestructuradas y aparece la figura del menor transeúnte, el niño que duerme en casa del amigo, del primo, de la tía. Básicamente, este caso lo cogimos porque la niña estaba embarazada de seis meses, en la calle, y los Servicios Sociales daban cita para tres meses después. Entonces, nos la trajimos a Madrid porque en Cataluña, desgraciadamente, no había recursos. La llevamos al piso de gestantes y evolucionó muy bien. Poco a poco se formó y ahora está estudiando una carrera y está en uno de nuestros pisos de reinserción laboral, para madres para bebés. Se le ha conseguido guardería, una beca para formación superior y, dentro de poco, se pondrá a trabajar.

Desde Fundación Madrina, creamos familia y creamos futuro. La pyme más importante de este país es la familia y hay que apoyarla. Nosotros estamos generando esa riqueza.

Europa Press



domingo, mayo 30, 2010

Testimonio Ana Mendez: Fundación Madrina

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Ana Méndez Álvarez es una de esas jóvenes que han sido madres antes de lo que esperaban. Un día dejó de utilizar métodos anticonceptivos con su ex novio, sin ser consciente de las consecuencias. "Fue una idea un poco absurda, de críos", reconoce. Y, así, de buenas a primeras, dio a luz a los 18 años a Brian.

Venía de sufrir un aborto por otro "accidente" con su antigua pareja, pero esta vez no quería repetir la interrupción del embarazo. Una decisión que su familia no apoyaba, por lo que que se marchó sola de casa, sin la ayuda de su madre ni de la del padre de la criatura, y finalmente acudió a un piso de acogida en Madrid de la Fundación Madrina.

A primera vista, Ana no aparenta 20 años. Carece de esa inocencia propia de su edad, de esa chispa. Con 20 años, lo normal es preocuparse por los exámenes de junio, por el chico de tu barrio que tanto te gusta, por ahorrar para un viaje con los amigos... Pero ahora Ana sólo tiene ojos para su pequeño.

"A veces no me llego a creer lo que hecho", señala. "Cuando te quedas embarazada con 18 años te miran como a un bicho raro", lamenta. "Ha sido una experiencia muy dura, pero si ahora me quitaran a Brian no sería nadie".

En la actualidad, Ana trabaja como comercial telefónica, aunque quiere ponerse a estudiar para lograr un puesto como administrativa. Y tiene claro que cuando su hijo crezca, le aconsejará que "no tenga prisas".




miércoles, febrero 24, 2010

Conrado Giménez fundador de Madrina dejó todo por ayudar a las jóvenes embarazadas

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Rosa Cuervas-Mons


Para muchas madres en dificultades Conrado Giménez es una especie de ángel que apareció en el momento más oscuro de sus vidas, cuando las cosas estaban tan mal que eliminar a su hijo antes de que naciera parecía ser la única salida.

En diez años, por la varita mágica de Fundación Madrina han pasado más de 130.000 mujeres; han encontrado un techo, los pañales y la leche que faltaban a su hijo, ayuda económica y, sobre todo, ayuda humana: compañía, apoyo, amor y generosidad.

Y detrás de todo eso, la figura de Conrado Giménez, un hombre que un día decidió cambiar su vida y acabó cambiando la vida de miles de personas a su alrededor.
“Después del accidente de tráfico pensé que tenía que cambiar. Fui buscando cosas, me hice voluntario de la madre Teresa de Calcuta aquí en Madrid, luego me ofrecieron ir a Perú con el padre Giovanni, un agustino, y descubrí un nuevo mundo, vine muy tocado, sobre todo por la situación de la infancia y decidí ayudar a los niños en España”.

Pero España no es como Perú, aquí no hay niños abandonados en las calles, sino madres que no pueden tener a sus hijos. Así que Giménez empezó “recogiendo a chicas que estaban en prostitución en la Casa de Campo y que eran madres”. Después ayudó a adolescentes y decidió montar una fundación para jóvenes gestantes y para las mujeres que tienen un menor a su cargo.

Junto con su novia de aquella época y un amigo ayudaron a Carla, una niña de 14 años; luego llegaron Lucía -que ahora vive con sus gemelos en Nueva York- y Sandra, una madre prostituta que acabó siendo catequista.

La esperanza de Dios

Ellas han dado nombre al Programa Madre de la Fundación Madrina (Proyecto Carla, de prevención y orientación; Proyecto Lucía, de acogimiento y acompañamiento; y Proyecto Sandra, de formación y empleo); ellas fueron las primeras de una gran familia que cuenta hoy con miles de miembros.

Por todos y cada uno de esos miembros Conrado Giménez lo dejó absolutamente todo. “Abandoné el trabajo y, como tenía un puesto importante, me dieron una gran indemnización”. Invirtió todo su tiempo y todo su dinero en la por entonces recién nacida Fundación Madrina . “Ahora vivo en casa de mis padres, a veces me dan dinero, y vivo de la Providencia. Estoy en una cruz constante, duermo unas cuatro o cinco horas diarias, sólo tengo un día libre y vivo volcado en este tema, he perdido salud, he perdido todo y tengo muchas preocupaciones porque la sociedad no entiende esta forma de pobreza, la de las madres en soledad”.

Pregunta necesaria: ¿Por qué?

“Cada día pienso diez veces en renunciar y dejarlo todo por los sinsabores que esto conlleva. Pero me mantiene ayudar a un bebé y a una madre, es mi fuerza de cada día”.

*Reportaje íntegro en el número 265 del semanario Alba



sábado, diciembre 20, 2008

La Fundación Madrina denuncia que el aborto es fruto de la violencia, desigualdad y exclusión que sufre la embarazada


Nueve de cada diez mujeres embarazadas o madres sufren acoso en su trabajo


Durante la última sesión de la Subcomisión del Congreso que estudia la reforma de la ley del aborto propuesta por el PSOE, dispuesto a todas luces a introducir una ley de plazos que sería contraria a la doctrina del Tribunal Constitucional, el presidente de la Fundación Madrina, Conrado Giménez, denunció ayer que el aborto es fruto de la violencia, desigualdad y exculsión que sufre la mujer embarazada y añadió que la "única salida" que se le ofrece es el aborto.

En el curso de su comparecencia en la subcomisión del Congreso, señaló que, como factor de desigualdad, los servicios sociales ven a la mujer embarazada como "una irresponsable; la pareja, como "una amenaza de violencia", y la empresa como "un coste difícil de asumir". En este sentido, añadió que el aborto es "la punta del iceberg" de la situación de la mujer, "y la raíz de su problema es lo que hay debajo de esta situación de riesgo, denominado mobbing maternal". "El aborto --continuó-- no soluciona estos problemas, sino que los agrava, generando un trauma mayor y consolidando la situación de injusticia social, desigualdad laboral y violencia machista que sufre la mujer".

Amenazas de despido a las embarazadas y dinero para abortar

En concreto, Conrado Giménez manifestó que el 68 por ciento de las mujeres gestantes sufren violencia de género machista, especialmente al tercer o cuarto mes de embarazo, por lo que, según dijo, "el embarazo se ha convertido en un factor de riesgo por la violencia machista". Además, apuntó que 9 de cada 10 mujeres embarazadas o madres sufren acoso en su trabajo y un 25 por ciento son despedidas. Según Giménez, las razones son "no sentar precedentes", "dar mala imagen a la empresa", "sus prioridades entiende que han cambiado y cursan con reducción de sueldo, trabajos de riesgo, eliminación de categoría o responsabilidades. En este sentido, añadió que incluso hay empresas que "ofrecen dinero para abortar, se le invita a hacerlo si quiere continuar su empleo, se le hace firmar documentos privados para evitar embarazos mientras dure el desempeño de sus funciones, o finalmente no se le renueva el contrato".

Ante esta situación,
Fundación Madrina acusó abiertamente al Estado de ofrecer el aborto "como única alternativa" a estos problemas, y recordó, basándose en su experiencia, que el aborto "no es una opción deseada por la mujer, sino fruto de la violencia que sufre". Según manifestó Giménez, "es impensable hablar de un supuesto derecho al aborto". "No hay este derecho, sino un derecho a no abortar, es decir, a la maternidad", agregó. En su opinión, los más vulnerables ante el aborto "siguen siendo los menores" y afirmó que se ha duplicado el número de abortos en este colectivo en diez años, alcanzando hasta tres abortos por menor. También señaló como víctima de la interrupción al médico, "que actúa en contra de su código deontológico", y añadió que el 98 por ciento de los ginecólogos "no aprueban el aborto".

Con todo, concluyó que las políticas permisivas en materia de aborto "generan pobreza y desierto demográfico". "España presenta unas de las tasas de natalidad más bajas de Europa y del mundo; genera un empobrecimiento del 5 po ciento del PIB anual debido al aborto, dijo. En este sentido, manifestó que "cada año España es un 5 por ciento más pobre".

Los argumentos abortistas

Postura contraria fue la presentada por la presidenta de la Asociación de Mujeres Juristas Themis, Altamira Gonzalo, quien defendió que la modificación pretendida por el PSOE debe concretarse en una ley de plazos de, "como mínimo", 14 semanas y con indicaciones sin plazo, como las malformaciones del feto o el peligro para la salud de la madre. La representante de la asociación abortista Themis, que compareció a propuesta del Grupo Socialista, afirmó que la ley actual en materia de aborto "viene ocasionando una situación de inseguridad jurídica a muchas mujeres y profesionales". "Esta situación es totalmente incompatible con el Estado de derecho y con el resto de la legislación española", agregó.

En este sentido, apostó "por dejar sin efecto la falta de garantías" y, para ello, considera que "la manera de resolver estos problemas y contradicciones es una ley de plazos con indicaciones". Asimismo, pidió que se regule y contemple en la ley la regulación de la objeción de conciencia, ya que, en su opinión, la actual situación "ha ocasionado que no se hagan abortos en los hospitales públicos". También se mostró partidaria de que se despenalice el aborto y que la nueva reforma se enmarque dentro de una ley "más amplia" de salud sexual y reproductiva. En todo caso, manifestó que una ley de plazos "sería compatible con la sentencia del Tribunal Constitucional". "Es importante y urgente que se apruebe ya", concluyó.


Adopcion Espiritual

viernes, junio 20, 2008

Los organismos internacionales potencian el aborto como "control de la natalidad"

De aquí al año 2010 se pasará en España de un aborto cada siete minutos a un aborto cada tres minutos.

Los organismos internacionales potencian el aborto como
Fundación Madrina pide que al menos un porcentaje de abortos vaya hacia adopciones nacionales.

Gaceta.es

Madrid. La maternidad se ha convertido en "un recurso caro y limitado para unos pocos" gracias a las políticas familiares de los gobiernos occidentales, orientadas en su mayoría a potenciar el aborto como "un sistema de control de la natalidad", según afirmó el presidente de la Fundación Madrina, Conrado Giménez.

El presidente de la fundación advirtió además que la "importación de la maternidad" de manera "estratégica, pero improvisada y apresurada" realizada por la Unión Europea a través de la inmigración, genera importantes bolsas de pobreza y marginalidad, con el consiguiente riesgo económico y político para los países que la realizan.

La maternidad inmigrante

De hecho, la maternidad inmigrante y las adopciones internacionales (que suponen un 16% del total de nacimientos en España, según Giménez) le suponen cada año al Estado español una factura equivalente al 10% del Producto Interior Bruto.

En este sentido, según un estudio de la Fundación Madrina, de aquí al año 2010 se pasará en España de un aborto cada siete minutos a un aborto cada tres minutos.

Produciéndose cada hora más de diez abortos frente a solo un bebé extranjero que será dado en adopción internacional, lo que supondrá un gasto de 14.000 euros a la hora en adopciones y 9.000 euros por hora en abortos.

El aborto "nunca puede ser utilizado como sistema de planificación familiar, ni como primera y única alternativa en el sistema sanitario y social, como se realiza en la actualidad", concluye el informe.

Restos fetales para experimentos dermatológicos

Por otra parte, Giménez destacó la "importancia de reconocer los restos fetales como restos humanos, ante una legislación que los considera restos no humanos y por tanto permite que puedan ser comprados y vendidos a laboratorios dermatológicos".

"Esos restos no son una mercancía", afirmó; "a todo se le ha puesto un precio, pagando un elevado coste e impuesto de corrupción, que sale de las economías domésticas y que muchas familias no pueden pagar", sentenció.

Giménez pidió a la clase médica y social, "más delicadeza" para tratar los casos de fetos con malformaciones, dado el "grave riesgo psicológico" para la madre y el entorno familiar que conlleva el aborto.

Puntualizó que la incidencia de suicidios es siete veces superior a la media, y pidió seguir el "código deontológico" y la legislación internacional, que amparan y protegen la vida de todo ser humano.

La legislación actual, que está regulando improcedentemente "hechos naturales" pone entre la espada y la pared al médico haciéndole renunciar a su "código deontológico" por el que está obligado a luchar por la dignidad, la salud y la vida humana e investigar para vencer la enfermedad, denunció.

Demanda interna de adopción internacional en España

Fundación Madrina pide que haya una campaña de sensibilización para que al menos un porcentaje de abortos vaya hacia adopciones nacionales.

La entidad entiende que con un 10% se resolvería la demanda interna de adopción internacional en España, potenciando la misma con una mejora en la Ley del menor.

Estas medidas deberían acompañarse con más información y protección para las mujeres y madres, garantizándoseles el "derecho a no abortar", a través de un derecho al trabajo, vivienda, alimentación y educación para ellas y el menor, todo ello estipulado en la legislación internacional.

Fundación Madrina ("www.madrina.org") es una entidad social apolítica y aconfesional, de carácter "benéfico asistencial", sin ánimo de lucro; dedicada a la asistencia integral de jóvenes y adolescentes embarazadas, sin recursos y en riesgo de exclusión social, violencia o abuso.

Trabaja en pro del restablecimiento y la potenciación de la dignidad humana mujer en general y de la madre en particular, especialmente en su feminidad y libertad, defendiendo una nueva "cultura de maternidad", basada en la defensa de los valores femeninos, de la paz y de la vida.



Adopcion Espiritual

lunes, mayo 12, 2008

Cuando el embarazo se convierte en un problema

La Fundación Madrina nació en 2000 para ayudar a las jóvenes que quieren llegar a ser madres.
El perfil de embarazas que acuden es de 18 a 25 años. FUNDACIÓN MADRINA.

Javier Táuler.

En 2000 nació la Fundación Madrina. Se trata de una entidad de carácter benéfico-asistencial, creada con la intención de proporcionar una asistencia integral a las mujeres embarazadas que no cuentan con recursos o que viven en riesgo de exclusión social, padecen violencia o sufren abusos. Cerca de 130.000 mujeres han acudido ya a la organización.

Su objetivo consiste en crear una nueva “cultura de la maternidad”. Para llegar a esa meta, Fundación Madrina (www.madrina.org), realiza actividades asistenciales y de dignificación de la mujer, así como de acogida a las jóvenes en su maternidad. Todas las iniciativas están encaminadas a la potenciación de la dignidad humana propia de la mujer y en particular de las madres. El pilar sobre el que se asientan es la ayuda integral a las mujeres necesitadas.

'Programa Madre'

El nombre de 'Programa Madre' compendia el conjunto de acciones que emprende la Fundación Madrina. Bajo él se enmarcan los proyectos Carla, Lucía y Sandra. En los tres se realiza un trabajo personalizado en el que se establece un cauce comunicativo entre la fundación y las embarazadas, con el que se pretende dar una respuesta eficaz y eficiente a cada una de las madres que acuden a Madrina.

Conrado Giménez explica en detalle a LA GACETA las claves de los tres proyectos sobre los que se asienta el programa Madre. Indica que "
Clara pivota en torno a la prevención y la orientación". Una vez conocida la situación específica de la embarazada, la Fundación orienta a la mujer sobre los recursos de que dispone la propia organización. Es un método de consulta de las embarazadas a través de un call center que funciona 24 horas al día y de consultas a través del correo electrónico. El proyecto Lucía "se cimienta sobre el acogimiento y el apoyo asistencial. A través de nuestros hogares madrina y del piso de acogida con el que contamos, se facilita que las mujeres puedan tener el niño y llevar a buen puerto su embarazo", dice Giménez. A este último alojamiento acuden mujeres que son atendidas por una trabajadora social y una psicóloga hasta que la embarazada cuente con un trabajo y servicios de guardería tras el parto.

Los
hogares madrina son aquellos en los que un matrimonio acoge a la embarazada o a ésta y a su bebé y donde reciben el cariño y amor que les han sido negados desde que decidieron tener al niño y fueron abandonadas por su pareja. "A este servicio lo denominamos también abuelos por segunda vez", informa el portavoz. Por último está el proyecto Sandra, que va encaminado a la formación y empleo de las embarazadas. "A través de distintos acuerdos hemos conseguido que estas embarazadas lleguen a tener un puesto de trabajo. Un caso significativo ha sido el de Nails Bar. La cadena de salud y belleza les ha dado cursos y después del parto ha incorporado en plantilla a varias de las embarazadas”, comenta.

En cuanto al perfil de las mujeres que acuden a la Fundación Madrina, Giménez explica que “son chicas de 18 a 25 años. En su mayoría, alrededor del 60%, son inmigrantes. El resto son españolas. Las primeras, que no tienen ni recursos económicos y que han sido abandonadas por su pareja, suelen acudir cuando llevan ya dos o tres meses de embarazo.
Las españolas, entre las que hay un buen número de estudiantes, provienen habitualmente de familias desestructuradas o del abandono de su pareja”.

La maternidad: un bien para la sociedad

Entre los objetivos de la fundación se encuentra el establecimiento de una nueva ‘cultura de la maternidad’. “
Hoy en día”, señala Conrado Giménez a LA GACETA, “la maternidad es un factor de desigualdad social y de persecución en el mundo moderno. El embarazo se percibe como un problema o una mala noticia. Junto a esto, una mala política de apoyo a la maternidad está creando bolsas de pobreza. Hace falta crear una cultura en la que se perciba el papel de las embarazas en la empresa como un factor positivo. Generan creatividad y talento. Por eso hay que potenciar la maternidad y concienciar a la sociedad de que es un bien para el país”.




Adopcion Espiritual