
Europa Press

De aquí al año 2010 se pasará en España de un aborto cada siete minutos a un aborto cada tres minutos.
Fundación Madrina pide que al menos un porcentaje de abortos vaya hacia adopciones nacionales. |
Gaceta.es
Madrid. La maternidad se ha convertido en "un recurso caro y limitado para unos pocos" gracias a las políticas familiares de los gobiernos occidentales, orientadas en su mayoría a potenciar el aborto como "un sistema de control de la natalidad", según afirmó el presidente de la Fundación Madrina, Conrado Giménez.
El presidente de la fundación advirtió además que la "importación de la maternidad" de manera "estratégica, pero improvisada y apresurada" realizada por la Unión Europea a través de la inmigración, genera importantes bolsas de pobreza y marginalidad, con el consiguiente riesgo económico y político para los países que la realizan.
La maternidad inmigrante
De hecho, la maternidad inmigrante y las adopciones internacionales (que suponen un 16% del total de nacimientos en España, según Giménez) le suponen cada año al Estado español una factura equivalente al 10% del Producto Interior Bruto.
En este sentido, según un estudio de la Fundación Madrina, de aquí al año 2010 se pasará en España de un aborto cada siete minutos a un aborto cada tres minutos.
Produciéndose cada hora más de diez abortos frente a solo un bebé extranjero que será dado en adopción internacional, lo que supondrá un gasto de 14.000 euros a la hora en adopciones y 9.000 euros por hora en abortos.
El aborto "nunca puede ser utilizado como sistema de planificación familiar, ni como primera y única alternativa en el sistema sanitario y social, como se realiza en la actualidad", concluye el informe.
Restos fetales para experimentos dermatológicos
Por otra parte, Giménez destacó la "importancia de reconocer los restos fetales como restos humanos, ante una legislación que los considera restos no humanos y por tanto permite que puedan ser comprados y vendidos a laboratorios dermatológicos".
"Esos restos no son una mercancía", afirmó; "a todo se le ha puesto un precio, pagando un elevado coste e impuesto de corrupción, que sale de las economías domésticas y que muchas familias no pueden pagar", sentenció.
Giménez pidió a la clase médica y social, "más delicadeza" para tratar los casos de fetos con malformaciones, dado el "grave riesgo psicológico" para la madre y el entorno familiar que conlleva el aborto.
Puntualizó que la incidencia de suicidios es siete veces superior a la media, y pidió seguir el "código deontológico" y la legislación internacional, que amparan y protegen la vida de todo ser humano.
La legislación actual, que está regulando improcedentemente "hechos naturales" pone entre la espada y la pared al médico haciéndole renunciar a su "código deontológico" por el que está obligado a luchar por la dignidad, la salud y la vida humana e investigar para vencer la enfermedad, denunció.
Demanda interna de adopción internacional en España
Fundación Madrina pide que haya una campaña de sensibilización para que al menos un porcentaje de abortos vaya hacia adopciones nacionales.
La entidad entiende que con un 10% se resolvería la demanda interna de adopción internacional en España, potenciando la misma con una mejora en la Ley del menor.
Estas medidas deberían acompañarse con más información y protección para las mujeres y madres, garantizándoseles el "derecho a no abortar", a través de un derecho al trabajo, vivienda, alimentación y educación para ellas y el menor, todo ello estipulado en la legislación internacional.
Fundación Madrina ("www.madrina.org") es una entidad social apolítica y aconfesional, de carácter "benéfico asistencial", sin ánimo de lucro; dedicada a la asistencia integral de jóvenes y adolescentes embarazadas, sin recursos y en riesgo de exclusión social, violencia o abuso.
Trabaja en pro del restablecimiento y la potenciación de la dignidad humana mujer en general y de la madre en particular, especialmente en su feminidad y libertad, defendiendo una nueva "cultura de maternidad", basada en la defensa de los valores femeninos, de la paz y de la vida.
La Fundación Madrina nació en 2000 para ayudar a las jóvenes que quieren llegar a ser madres.
El perfil de embarazas que acuden es de 18 a 25 años. FUNDACIÓN MADRINA. |
Javier Táuler.
'Programa Madre'
El nombre de 'Programa Madre' compendia el conjunto de acciones que emprende la Fundación Madrina. Bajo él se enmarcan los proyectos Carla, Lucía y Sandra. En los tres se realiza un trabajo personalizado en el que se establece un cauce comunicativo entre la fundación y las embarazadas, con el que se pretende dar una respuesta eficaz y eficiente a cada una de las madres que acuden a Madrina.
Conrado Giménez explica en detalle a LA GACETA las claves de los tres proyectos sobre los que se asienta el programa Madre. Indica que "Clara pivota en torno a la prevención y la orientación". Una vez conocida la situación específica de la embarazada, la Fundación orienta a la mujer sobre los recursos de que dispone la propia organización. Es un método de consulta de las embarazadas a través de un call center que funciona 24 horas al día y de consultas a través del correo electrónico. El proyecto Lucía "se cimienta sobre el acogimiento y el apoyo asistencial. A través de nuestros hogares madrina y del piso de acogida con el que contamos, se facilita que las mujeres puedan tener el niño y llevar a buen puerto su embarazo", dice Giménez. A este último alojamiento acuden mujeres que son atendidas por una trabajadora social y una psicóloga hasta que la embarazada cuente con un trabajo y servicios de guardería tras el parto.
Los hogares madrina son aquellos en los que un matrimonio acoge a la embarazada o a ésta y a su bebé y donde reciben el cariño y amor que les han sido negados desde que decidieron tener al niño y fueron abandonadas por su pareja. "A este servicio lo denominamos también abuelos por segunda vez", informa el portavoz. Por último está el proyecto Sandra, que va encaminado a la formación y empleo de las embarazadas. "A través de distintos acuerdos hemos conseguido que estas embarazadas lleguen a tener un puesto de trabajo. Un caso significativo ha sido el de Nails Bar. La cadena de salud y belleza les ha dado cursos y después del parto ha incorporado en plantilla a varias de las embarazadas”, comenta.
En cuanto al perfil de las mujeres que acuden a la Fundación Madrina, Giménez explica que “son chicas de 18 a 25 años. En su mayoría, alrededor del 60%, son inmigrantes. El resto son españolas. Las primeras, que no tienen ni recursos económicos y que han sido abandonadas por su pareja, suelen acudir cuando llevan ya dos o tres meses de embarazo. Las españolas, entre las que hay un buen número de estudiantes, provienen habitualmente de familias desestructuradas o del abandono de su pareja”.
La maternidad: un bien para la sociedad
Entre los objetivos de la fundación se encuentra el establecimiento de una nueva ‘cultura de la maternidad’. “Hoy en día”, señala Conrado Giménez a LA GACETA, “la maternidad es un factor de desigualdad social y de persecución en el mundo moderno. El embarazo se percibe como un problema o una mala noticia. Junto a esto, una mala política de apoyo a la maternidad está creando bolsas de pobreza. Hace falta crear una cultura en la que se perciba el papel de las embarazas en la empresa como un factor positivo. Generan creatividad y talento. Por eso hay que potenciar la maternidad y concienciar a la sociedad de que es un bien para el país”.