miércoles, noviembre 28, 2018
Una de cada 4 personas con síndrome postaborto es varón
domingo, agosto 23, 2015
Una mujer denuncia haber sido traicionada por Planned Parenthood: Me arrepiento de mi Aborto
En Portaluz
lunes, mayo 23, 2011
El proyecto Raquel Sindrome post aborto
María Jose Mansilla, coordinadora del Proyecto Raquel en España, nos cuenta los primeros pasos de esta aventura que acaba de ponerse en marcha en nuestro pais para atender a las mujeres que sufren el sindrome post-aborto.
sábado, enero 29, 2011
Mujeres que abortaron comparten historias de dolor, redención en las escalinatas del Tribunal Supremo

domingo, junio 06, 2010
lunes, mayo 17, 2010
El duelo por aborto provocado
El Padre Mateo Bautista aborda el duelo después del aborto para conseguir superarlo.
1.- Romper el silencio, contar nuestra historia, expresando los sentimientos que acompañaron la decisión del aborto. Es un paso difícil, pero liberador.
2.- Identificar la propia responsabilidad, poniendo en marcha el proceso de perdón consigo misma, con los demás y con Dios.
3.-Tomar conciencia de las heridas anteriores, unificar la propia historia para aceptar lo que en verdad pasó.
4.- Redescubrir nuestras capacidades y el valor de la propia vida.
5.- Reconocer el duelo como parte del proceso de sanación y hacernos protagonistas del mismo.
6.- Darle un nombre a nuestro hijo, reconciliarnos con él y vivir la esperanza del reencuentro.
7.- Reconstruir el vínculo con los demás, entrando en contacto con otras personas heridas, ayudándolas en su propio proceso (Sanación grupal).
8.- Experimentar el amor de Dios y su misericordia, en la vuelta a la comunidad de fe y a la vida sacramental; y en la paciencia con nosotros mismos.
9.- Ponernos al servicio de los demás a través de un proyecto de servicio a la vida.
10.- Recordar que podemos ser felices a pesar de nuestras heridas.
martes, julio 07, 2009
Carmen Gómez Lavín: ¿Por qué se miente a la mujer?
La autora ofrece su visión como militante 'pro vida' de las secuelas que el aborto puede tener en las mujeres que se someten a tal práctica
Desde que se liberalizó el aborto en Estados Unidos, el movimiento pro-vida crece a ojos vista en fuerza, en vigor y en influencia.
Cargados de creatividad, los pro-vida estamos lanzando nuevas y originales campañas para reducir y si pudiera ser eliminar el número de abortos provocados.
En mi experiencia personal -llevo más de 35 años dedicada a la asistencia psiquiátrica, tanto en centros públicos como privados- son innumerables las mujeres que me han contado los trastornos que sufren después del aborto: depresiones, pesadillas, pensamiento suicidio y sentimientos de culpabilidad. En resumen, todas dan al final el mismo mensaje: «El aborto no solucionó nuestros problemas, sencillamente creó otros».
Las mujeres que han abortado suelen quejarse del poco apoyo que reciben en las clínicas abortistas una vez que han puesto fin a su embarazo.
La situación se agrava en el caso de que la afectada acuse síntomas de sufrir un síndrome post-aborto. Es curioso que quienes se preocupan entonces de la mujer son los grupos pro-vida.
El profesor David C. Reardon, director del Instituto Elliot (Illinois) -reconocida autoridad mundial en este campo-, se dedica desde hace más de veinte años a probar científicamente como el síndrome post-aborto (SPA) es una realidad y dirige todo tu esfuerzo a investigar y difundir qué hay detrás del aborto provocado, cuales son sus causas y, sobre todo, sus consecuencias en la mujer. Sus investigaciones señalan que es un trauma psicológico -muchas veces irreversible- que siempre es doloroso para la mujer y más 'devastador' de lo hace unos años se pensaba.
Las cifras que señala el informe elaborado por el Instituto Elliot, tras varios estudios sociológicos muestran como:
- El 84% declara no haber recibido un asesoramiento adecuado.
- El 79% no habían sido informadas de posibles alternativas.
- Las mujeres que abortan tienen un 65% más de riesgo de desarrollar una depresión clínica que las mujeres que dan a luz.
- El 65% sufren múltiples síntomas propios del síndrome de estrés postraumático tras el aborto ( lo que conocemos como "síndrome post-aborto").
- El consumo de drogas es 2-2,5 veces superior entre las adolescentes que han abortado que entre las que han dado a luz tras un embarazo imprevisto.
- El 60% declara «parte de mí murió», según una investigación con mujeres que habían abortado.
- La incidencia del suicidio es 6-7 veces mayor que la de las mujeres que dan a luz.
En resumen, mientras el 90% de las mujeres que han abortado aseguran que no tuvieron suficiente información, 83% reconoce que habrían continuado con su embarazo si hubieran recibido apoyo
Adopcion Espiritual
martes, junio 30, 2009
No Más Silencio desmiente a la Junta de Andalucía sobre el Síndrome postaborto

Esta organización internacional especializada en la divulgación y terapia del Síndrome postaborto (SPA), niega que este trauma esté ligado a trastornos psicológicos anteriores.
REDACCIÓN HO.- Como recuerda No Más Silencio en un comunicado remitido a HO, numerosos estudios longitudinales de gran fiabilidad científica, con una muestra de más de 100 mil mujeres, señalan que no existe relación de causa-efecto entre los trastornos psicológicos previos al aborto y el Síndrome post-aborto. "Precisamente para eliminar esa variable los investigadores controlan el estado psiquiátrico previo, por lo que los numerosos estudios especializados como los del Instituto Elliot, ofrecen pruebas irrefutables de la existencia y gravedad del SPA en todos los grupos sociales de mujeres estudiados", señala la plataforma.
Muchos de estos estudios están traducidos en la página web http://www.nomassilencio.com/, y revelan que
"El aborto está claramente asociado con un empeoramiento de la salud mental y índices más altos de mortalidad. Por el contrario, dar a luz parece proteger la salud mental y reducir las tasas de mortalidad. Esto último es especialmente evidente en los estudios de Finlandia" (David Reardon, director del Instituto Elliot, en Aborto y mortalidad).
Desde No Más Silencio se exige a las autoridades andaluzas "la rectificación de sus afirmaciones acientíficas y falaces que ponen en riesgo la salud física y mental de las mujeres e incluso de las niñas".
Adopcion Espiritual
viernes, mayo 01, 2009
Señor, ¿dónde está mi hijo?
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| Libro disponible para descarga Este libro refleja el dolor, el arrepentimiento y la frustracion de todas aquellas personas que, muchas veces, por ignorancia o desorientación, no vieron otra salida mas que el aborto de sus hijos. Pero frente a este profundo dolor, también esta la esperanza y la confianza infinita en la misericordia de Dios, que permite sanar la herida mediante un camino de reconciliación y el reencuentro con el hijo a través del proyecto esperanza. Descargalo desde este link: Señor, dónde esta mi hijo? La versión impresa del libro se encuentra disponible en las librerías de la Vicaria Para la Familia del Arzobispado de Santiago, del Obispado de San Bernardo y en el Santuario |
Adopcion Espiritual
miércoles, abril 22, 2009
Las parejas que abortan son más propensas a sufrir violencia en el hogar
Un estudio revela que tras el aborto una pareja es tres veces más propensos a experimentar violencia en el hogar y más del doble de probabilidades de discutir sobre la posibilidad de tener futuros embarazos -hasta un 116% más-.
Adopcion Espiritual
lunes, marzo 23, 2009
Esperanza Puente «El aborto legal ha traído la etapa más machista de la historia»
Leído en ABCPortavoz de la asociación REDMADRE contra el aborto
ÁNGEL DE ANTONIO Blanca Torquemada Antonio Astorga Virginia Ródenas
-En el libro desmenuza el aborto desde todas las perspectivas y denuncia cómo la corrección política acalla sus trágicas consecuencias.
-He intentado buscar la realidad que tenemos en la calle y que no se conoce, porque no se informa de ello. Reflejo lo que ocurre y lo que vivimos día a día los que nos dedicamos a trabajar en esto. En suma, el dolor que hay detrás de cada aborto y la posterior condena al silencio de la mujer que lo sufre.
-Y libra la batalla del lenguaje, tan importante.
-¡Es fundamental, sí!
-Porque decir «IVE» parece hasta menos gravoso que el IVA.
-Lo de IVE (Interrupción Voluntaria del Embarazo) es una trampa y una mentira. Porque ni es interrupción, sino supresión, ni es voluntaria, pues no es verdad que la mujer vaya a abortar porque quiere. En casi todos los casos hay un condicionante que la aboca al aborto.
-Desmonte ese eufemismo.
-¡IVE es «Interrupción Violenta del Embarazo»! Me lo ponen tan a tiro...
-¿Más falacias semánticas?
-«Embarazo no deseado». En esos términos la sociedad asume que es algo no querido, que va a provocar infelicidad para que la mujer se diga «cómo voy a tener un hijo que va a sufrir, para eso lo mato antes». Por eso yo lo llamo «embarazo imprevisto». Lo normal es que un embarazo provoque felicidad en la mujer. Emborronada quizá por las circunstancias y el entorno, pero no por el embarazo en sí.
-Compareció ante la subcomisión parlamentaria para la reforma de la ley. ¿Fue ese foro un paripé?
-La subcomisión se creó como coartada para que no se acusara al Gobierno de no buscar el consenso. Y me pareció fatal que las comparecencias se hicieran a puerta cerrada porque la sociedad española tenía derecho a escuchar no sólo a los que defendemos la vida, sino sobre todo y muy especialmente a quienes están a favor de la cultura de la muerte, para que la gente sepa por qué se va a cambiar la legislación y a quién se favorecerá. Ahí el gerente de la clínica Dator declaró tan tranquilo que incumplía la ley en el caso de las menores de edad. ¡Y de eso viene lo de pretender que a partir de 16 años no se precise el permiso de los padres para abortar!
-Desde la invocación a la sagrada libertad de la mujer.
-El pretexto de la libertad de la mujer esconde un machismo soterrado. Vivimos en la época más machista de toda la historia, porque los hombres no han cambiado, son los de siempre. Las que hemos cambiado hemos sido nosotras, en favor supuestamente de nuestra liberación. ¡Vaya igualdad! Ellos hoy se frotan las manos porque si surge un embarazo imprevisto lo tiene que asumir solita la mujer. ¡Como es «libre»!
-En «Rompiendo el silencio» relata cómo una joven llamada Marta, después de abortar, puso le nombre a su niño no nacido.
-El síndrome pos-aborto no sólo es el sufrimiento que provoca participar en la muerte de tu hijo. Luego, hay que pasar por un duelo, porque las mujeres no nos embarazamos de lechugas, sino de hijos, pero quienes hemos abortado no tenemos en qué personalizar ese duelo. Yo estuve más de diez años dando la espalda a esa realidad, hasta que Marta me ayudó. Estábamos charlando en una cafetería, y cuando me contó que a su hijo muerto le había puesto el nombre de Ricardo, decidí que yo a mi niña la llamaría Julia.
Adopcion Espiritual
jueves, marzo 19, 2009
Mujeres silenciadas
ISBN: 978-84-96899-32-2 |
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Título:
Mujeres silenciadas
Subtítulo:
Cómo se explica el sufrimiento de la mujer que aborta
Autores:
Dra. Theresa Burke y Dr. David C. Reardon
Colección:
Opinión y Ensayo
Nº de páginas: 386
Precio: 21 €
Para pedirlos, solicítalo ya en tu librería habitual o bien en:
Ediciones Sekotia: Lidia González. Telf. 629 48 93 67. Dpto. Comunicación. Telf. 608 74 13 00.
Calle Gamonal, 5 Planta 1 Local 18. 28031 Madrid.
Teléfono 91 433 7328 y Fax 91 434 9524
Adopcion Espiritual
lunes, enero 19, 2009
El Proyecto Raquel llega a España: una salida para el trauma del aborto
La doctora Teresa Martín, directora del Centro de Orientación Familiar (COF) de Palencia, recoge en España la fructífera experiencia del Proyecto Raquel, nacido en EEUU en 1984 para asistir a las víctimas del aborto y que ya se ha extendido por diversos países.
ABC CASTILLA Y LEÓN, por Henar Díaz, Palencia.- Hace poco más de un año se estrenaba en cine una entretenida película que, de forma amable, hacía reflexionar sobre un tema candente en la sociedad: los embarazos en las adolescentes. Un "¿qué tal si probamos?" dejaba a Ellen Page (actriz de Juno) embarazada de un compañero de clase con el dilema de seguir adelante con su estado, o acabar rápidamente con el problema a través del aborto. Se tocaba así de puntillas un tema que mantiene dividida a la sociedad norteamericana desde que a principios de los años setenta se puso en marcha la Ley del Aborto.
En este marco, una década más tarde, en el año 1984, nació el Proyecto Raquel de la mano de Vicky Thorn, directora de la Oficina Nacional de Reconciliación de Milwaukee. Tras vivir una experiencia traumática con una amiga, Thorn ponía en marcha esta iniciativa en el marco de un plan pastoral que perseguía acompañar a las mujeres que habían abortado.
Desde entonces el Proyecto Raquel se ha extendido por más de 140 diócesis a lo largo de EE.UU. y ha motivado la creación de programas similares en otros países. En España ha recogido el guante Teresa Martín, directora del Centro de Orientación Familiar (COF) de Palencia, que ha sido pionera en seguir este proyecto que permite a las mujeres que sufren por haberse sometido a un aborto "reconciliarse con esta situación y superar el dolor de saber que causaron la muerte de su hijo". La iniciativa partió del obispo de Palencia, José Ignacio Munilla quien, según Teresa Martín, "tras explicar el tema del aborto en Radio María comenzaron a lloverle preguntas y testimonios de personas que habían pasado por esa dramática situación".
Fue entonces cuando buscando en internet se encontró con este programa y decidió ponerlo en marcha en Palencia poniendo al frente a Teresa. "Yo -explica la directora del COF- ya había tratado a mujeres con similares experiencias al frente de uno de estos centros en Getafe", donde estuvo trabajando doce años hasta que hace cuatro meses aterrizó en la capital palentina.
Junto a Teresa el equipo lo constituyen dos sacerdotes y un psiquiatra que, de forma externa, se ha comprometido a recibir a las mujeres cuando el centro las derive con cualquier trastorno psiquiátrico. Cuenta para ello con la financiación propia del centro, subvencionado por el Obispado, que en estos momentos está a punto de constituirse en fundación. "Cuando lo seamos, la idea es presentar estos proyectos a Servicios Sociales para que puedan ser financiados, y tener profesionales disponibles, que son la clave del proyecto".
Síndrome Postaborto
El aborto es una experiencia traumática, ya sea legal o ilegal, que tiene consecuencias posteriores y que actualmente están categorizadas como síndrome postaborto, una forma de trastorno de estrés postraumático que según Teresa Martín, también doctora, puede conllevar a síntomas depresivos, deseos de "expiación" y necesidad de reparar el daño causado, pesadillas recurrentes u otras alteraciones o trastornos sexuales o alimenticios como la anorexia.
La dificultad de abordar a estas mujeres (también a algunos varones) que buscaban ayuda tanto por parte de los sacerdotes como de los terapeutas tras abortar es lo que llevó a poner en marca este programa que, según esta orientadora, se plantea como "un esfuerzo integral que combina lo espiritual y lo psicológico" ya que se basa en comunicar reconciliación y esperanza en el futuro.
"Yo no me perdono"
Para Teresa el primer paso para reconciliarse con Dios, pero también consigo mismo -muchas mujeres piensan "Dios me ha perdonado pero yo no me perdono"- es que la mujer cuente su historia, con todos los pormenores. "Es muy importante escuchar y no juzgar, y que la mujer se sienta escuchada". Asimismo, "necesitan perdonar a todos los responsables y a los que participaron en su aborto. Éste es un acto de voluntad, hecho con la gracia de Dios, que le permitirá en un momento concreto poder perdonarse. Y por último, además de oír frecuentemente la palabra perdón, tienen que cambiar la relación con su hijo abortado, dolerse de su pérdida y establecer una nueva relación espiritual con él para perdonarse a sí misma".
El proyecto no está dirigido a una mujer en concreto ya que por su experiencia anterior, Teresa cree que quien llega hasta su despacho son mujeres muy diversas. Hay un porcentaje de jóvenes en edad fértil de entre 20 y 30 años, y sobre todo, hay un gran porcentaje de adolescentes que entran en el círculo de las relaciones sexuales prematuras, en el que, a pesar de tener la información, creen que sin anticonceptivos no les va a ocurrir nada y cuando les pasa se encuentran con unos padres que les dicen "esto lo arreglo yo rápido". Luego están las trabajadoras o universitarias que les falla el método anticonceptivo, y las inmigrantes, "muchas de ellas han dejado a sus hijos y a su marido en sus lugares de origen, están solas, y se encuentran con una pareja que no les puede sacar adelante su embarazo".
Sean del perfil que sean, ayudar a estas mujeres a la directora del COF de Palencia le llena de satisfacción ya que -termina- "la paz que sienten, la nueva divinidad que experimentan, les lleva a querer hacer algo, a ayudar a otras mujeres para que no aborten, o a intentar cambiar absolutamente de vida familiar.
Adopcion Espiritual
miércoles, enero 14, 2009
Para las mujeres víctimas del aborto
La actitud ante la pena y el dolorTú, como otras muchas mujeres has descubierto que después de practicarte el aborto has quedado más o menos incapacitada psicológicamente. Sufres y a veces no sabes por qué. Te duele el alma. Te vienen pesadillas, o tu autoestima está por los suelos Te sientes deprimida, o con ira, o intranquila, o temerosa. Tal vez estás preocupada cuando llega el aniversario en que hubiese nacido el bebé; o anhelas tener otro bebé , un bebé de "expiación", y sufres porque ya no puedes. O bien, te dejas llevar por una conducta autodestructiva, abusando de las drogas o del alcohol. Te vienen ideas de suicidio o has perdido el apetito.
Cualquiera que sea el dolor que estés experimentando, no eres la única. Muchos hombres y mujeres están sufriendo como tú; algunos se han abierto paso a través de su dolor. Por ello, queremos ayudarte con nuestra experiencia y darte a conocer un tema sobre el que se ha escrito poco y del que se conoce poco, expecto por nosotras, las víctimas sobrevivientes del aborto.
No permitas que nadie trivialice o menosprecie tu pena
Tu pena es un signo saludable, una señal de que estás haciendo frente a una realidad, en vez de tratar inútilmente de olvidarla, o de intentar sepultarla dentro de ti misma. Las lágrimas purifican. El primer paso para ser curado de las heridas emocionales es admitir su existencia y reconocer su causa.
Tienes el derecho a sentir pena y dolor. Si perdieras un niño muy pequeño por enfermedad o accidente, la sociedad comprendería la razón de tu pena. El aborto espontáneo de un hijo deseado también es una razón legítima para afligirse. Sin embargo, muchas mujeres y hombres se sorprenden de encontrarse apenadas por la pérdida de su(s) hijo(s) porque el aborto era -más o menos- un acto voluntario. La voluntariedad del acto no elimina la pena, sino al contrario. A la pérdida se le añade la responsabilidad -o culpabilidad- de haber desechado el hijo que Dios había puesto en entrañas, lo la cual intensifica la pena.
Puedes ser inducida a creer, apoyada por cualquier persona -profesionales, asesores, otras mujeres, amigas, miembros de la familia, cónyuges o parejas- que tu pena es ilegítima, que no hay razón para tener la conciencia atormentada o para cargar con ese dolor. Esto frecuentemente lleva a las mujeres y a los hombres a sentirse ridículos o culpables por su propia pena, aumenta su confusión y les hace sentir como si estuvieran "perdiendo los estribos".
Tu pena no sólo es justificable, es normal, pues en el mismo momento de iniciar un embarazo comienzan todos los cambios hormonales del organismo, cuyo fin es transformar a la mujer en madre. La maquinaria del cuerpo se prepara para traer al mundo una criatura; y al mismo tiempo que el cuerpo se prepara para la maternidad se prepara también la mente. Cualquier impedimento a este proceso natural como el aborto, destruye la ecología del cuerpo y deja cicatrices en la psíquis de la que iba a ser madre. Por este motivo, después de un aborto, lo que anormal es la ausencia de la sensación de pérdida, de vacío, de pena o de aflicción. Reconoce que estás respondiendo normalmente a una trágica experiencia de la vida. El hecho de que cooperaste en causarte esa tragedia no niega tu pena, sino más bien la intensifica.
No seas demasiado dura contigo misma
Cierto doctor ha dicho que el fenómeno de las dudas que siente la mujer sobre la aceptación o rechazo de tener al hijo al principio del embarazo es tan universal, que en sí constituye un síntoma de embarazo. Se te pidió que tomaras una importante decisión cuando tu estado de ánimo no estaba equilibrado, influenciado en parte por los cambios hormonales que estaban ocurriendo en tu interior al principio del embarazo, cuando tu capacidad para tomar decisiones no estaba en su mejor momento.Por otro lado, es probable que no tomaste sola tu decisión.
Quizás el padre del bebé no quiso o no pudo apayarte para no aceptar la responsabilidad de tener un hijo. Puede que te haya sugerido el aborto -quizás incluso haya usado su influencia emocional y/o económica para persuadirte, presionarte o coaccionarte para que abortaras.
Frecuentemente los padres, en el deseo de evitarte pasar verguenza, dolor, o ver interrumpidos tus planes (de educación, de trabajo, etc.); incitan al aborto como una "solución" del "problema", del embarazo "problemático" o inoportuno.
Si una mujer o un hombre están solteros, pueden sentir que, porque su conducta sexual ha sido bastante irresponsable, han renunciado a su derecho a tomar una decisión de tener al niño, en contra de los deseos expresos de sus padres. Sienten que no tienen derecho a avergonzarlos aún más, ni a "turbar" o aplazar los planes que habían trazado para para su futuro. En un sincero deseo de ahorrarles el dolor, muchas mujeres y hombres consideran equivocadamente el aborto como una manera de resolver una situación que está haciendo sufrir a los que más aman.
Tus familiares, tu mejor amiga, todos ellos pueden haberte sugerido que el aborto es realmente la solución más viable para una situación difícil.
O puede ser que los consejeros del centro de planificación familiar no te dieron toda la información necesaria para ayudarte a tomar una decisión informada y libre. Negaron la humanidad a tu hijo aún no nacido. Le llamaron un "puñado de células", "un pedazo de tejido" o "el producto de la concepción". No te informaron de las secuelas físicas y psicológicas del aborto. Apenas te informaron del tipo de procedimiento "seguro y sencillo" con el que "matarían" al niño. Y no te dijeron nada del dolor que tú y tu hijo sufriríais. Es por ello probable que no tomaste tu decisión basándote en una información adecuada y completa.
Finalmente, quizás equiparaste lo que es legal con lo que es correcto. Después de todo, el Tribunal Supremo de los EE.UU. declaró que el aborto es un "derecho" y ¿van a estar equivocadas el millón y seiscientas mil mujeres que abortan cada año en este país? Normalmente confías en la ley como una pauta para dirigir tu vida. No es tu culpa que no te dieses cuenta de la tragedia que ha supuesto la aplicación errónea de la justicia. Es un fracaso de la sociedad, no sólo tuyo.
Las cuestión puede ser muy clara ahora, de vida o muerte. Eso no quiere decir que fuera tan clara entonces. Fue una decisión trágica, pero no fue totalmente "incomprensible".
Perdona a los personas que colaboraron en tu aborto
Es natural que te sientas enfadada con las personas cercanas a ti, las que debieran haberte apoyado en ese momento difícil de tu vida, pero que te fallaron tan miserablemente. Pero no permitas que la ira y la rabia sigan anidando en tu corazón, pues te destruirán, acabando en amargura y enfermedad.
Tienes que darte cuenta de que a lo mejor el padre de la criatura puede haberse sentido entre la "espada y la pared". Quizás renegó de todos los compromisos verbales o no que te hizo. Si has sido generosa contigo misma, ahora sé generosa con él. El aborto frecuentemente acaba con la relación que produjo el embarazo. Si esto te ha sucedido, que así sea. Pero perdónale. Perdona a tus padres, y amigos. Estaban equivocados, aunque buscaban lo mejor para ti. Sus jicios fueron errados pero solo Dios podrá juzgarlos.
Perdona a los profesionales sanitarios que te atendieron y quizás te mintieron, sin darte la información pertinente que podía haber cambiado tu decisión. Se dejaron llevar de una actitud paternalista, pensando que una decisión no informada es menos dolorosa. Aunque nosotras ahora ya sabemos que lo contrario es lo menos doloroso a la larga.
Busca la curación en Dios
Muchas mujeres y hombres nos han expresado que se sienten indignas del perdón de Dios: que, en efecto, están esperando, o sienten que están bajo el juicio de Dios. Pero lee lo que Dios dice: "Porque Dios amó tanto al mundo, que dio a Su Hijo unigénito, para que el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna" (Jn 3:16). "El que crea" incluye a cualquiera que haya pecado y Romanos 3:23 dice: "Porque todos han pecado". El aborto no sólo es un acto mal aconsejado, un llevar a cabo una decisión desgraciada, es un pecado. Confiésalo a Dios como pecado y sentirás que "Él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados, y para purificarnos de toda iniquidad"(I Carta de San Juan 1:9). Esto puedes hacerlo, si eres católica, acudiendo al Sacramento de la Confesión o Reconciliación.
No permitas que el enemigo de tu alma te diga que tu pecado fue demasiado grande, o demasiado premeditado, o demasiado egoísta o demasiado destructivo para que Dios te pueda perdonar. ¡No hay ningún pecado demasiado grande, premeditado, egoísta o destructivo que Dios no esté deseoso de perdonar con tal que se lo pidan!
Nota: Tomado del folleto "Surviving abortión" de la organización WEBA (Women Exploited by abortion - Mujeres explotadas por el aborto). Dirección: WEBA; Route 1, Box 821; Venus, Texas 76084. Teléf.:(214) 366-3600.
Adopcion Espiritual
domingo, diciembre 21, 2008
Pilar cuenta su experiencia de aborto provocado y cómo se sanó de ella
Adopcion Espiritual
miércoles, diciembre 17, 2008
Yo me practiqué un aborto de forma voluntaria hace 16 años
En estos momentos me encuentro así, por eso pienso que necesito ayuda, porque veo que sola no soy capaz de salir de esto y cada día estoy peor. Muchas gracias por escucharme.
Yo me practiqué un aborto de forma voluntaria hace 16 años, tenía entonces 20 y estudiaba la carrera. Acababa de empezar a salir con una persona y estaba muy enamorada-obnubilada, yo pensaba que era el hombre de mi vida, la persona con la que me iba a casar y formar una familia.
Llegó el verano y él se fue dos meses al extranjero no tuve noticias de él y andaba angustiada por no poder comunicarme con él, en aquel momento pensé que necesitaba poner distancia entre los dos y pensé en darle su espacio.
El día que descubrí que estaba embarazada siempre lo recordaré, metida en el cuarto de baño de la casa de la playa, no me lo podía creer, no podía creer que me pasara a mí, sabía que ocurría pero a "otra gente". Pasaron los días y aquello seguía sin cambiar y yo sabía que tenía que hacer algo rápido.
Desgraciadamente mi familia siempre ha sido muy conservadora (tanto padres, como tíos y abuelos, pues es un poco como un clan) y durante toda mi vida había escuchado que las niñas que se quedaban embarazadas eran unas desgraciadas, eran unas perdidas, eran unas frescas y eran muy egoístas pues no pensaban en la vergüenza que iban a proporcionar a sus familias. Había oído infinidad de comentarios despectivos sobre bodas de "penalti" y lo sinvergüenzas que eran los contrayentes.
No quería pensar. Me iba a la playa y veía a todos los bebés y no me podía creer que yo llevara uno dentro, no sentía nada distinto. Pero a la vez imaginaba que vivía en un país extranjero, sin familia a quien dar explicaciones y lloraba por las noches con ganas de estar en esa situación para poder tener a mi bebé sin que se enteraran mis padres. Tenía pánico a que alguien descubriera algo, no me di más opción que el aborto. Sabía que había asociaciones de derecho a la vida, pero no quería acercarme a ninguna de ellas por miedo a que me convenciera a tenerlo y tener que enfrentar a mis padres. ¡Dios mío, qué estúpida fui, cómo me odio por ello!.
Todo fue muy fácil, lo viví todo como si no fuera mi vida, sino una película. Eso no me estaba ocurriendo a mí, sino a una chica desgraciada de cualquier peli alternativa. Hice un pacto con Dios: que ahora no podía ser, pero que por favor que el primer hijo que yo tuviera en el futuro iba a ser ese mismo que ahora no podría tener…
Conseguí el dinero, por aquel entonces 50.000 ptas. si eras Rh positivo, y concerté una cita con una clínica ginecológica que ahora mismo no recuerdo ni cómo se llamaba. Fui sin saber lo que hacía, por supuesto sin tener consciencia de la magnitud de lo que llevaba dentro, sin pensar siquiera que esa era yo. Me acompañé de una amiga con la que un mes y medio después me peleé y no he vuelto a ver más. Fueron amables conmigo, primero me atendió una psicóloga que me hizo las preguntas rutinarias y apuntó que entrañaba riesgos psicológicos para mí, yo sabía que eso no era cierto y que era para cubrirse las espaldas, pero no me importó porque yo quería salir de ese problema lo antes posible.
Luego me pasaron al quirófano y me hicieron la ecografía y el médico dijo que estaba de siete semanas y media y recuerdo que pensé: "entonces es verdad que estoy embarazada" no era capaz de darme cuenta de que eso era la vida real y que era cierto y era YO. Los nervios me hicieron temblar de tal forma que me pidieron que me tranquilizara y me pusieron una anestesia que me sentía como si estuviera borracha y luego me dormí. Cuando desperté me pasaron a una habitación para que me vistiera y pasó mi amiga que, según me contó, porque yo no me acuerdo de NADA, estuve llorando mucho tiempo sentada en el suelo gritando: "mi bebé, mi bebé". Tanto fue así, que vino el mismo médico que me había atendido a reñirme para que me callara y me dijo que si estaba tan arrepentida por qué había ido (todo esto me parece increíble porque yo nunca he conseguido recordarlo, sólo fragmentos que me indican que fue cierto, no se si fue por la anestesia o porque mi mente lo borró). Luego recuerdo que mi amiga me llevó a una farmacia a comprar el antibiótico que me habían mandado y ya no recuerdo más cosas de ese día. Volví a la playa y pasé mis vacaciones sin pena ni gloria, aliviada por haberme quitado un gran problema de encima.
Pasados estos 16 años, estoy felizmente casada con una persona estupenda y recientemente he sido madre de gemelos. Estos fueron prematuros, nacieron a las 33 semanas de gestación. Pasé un embarazo horroroso, al ser de riesgo, estuve todo el tiempo pensando que iba a abortar en cualquier momento. Cuando nacieron mis hijos, estuve cuatro meses deprimida pensando que en cualquier momento se me iban a morir, que a la mañana siguiente me iba a encontrar a cualquier de ellos sin vida en la cuna. Estuvieron un tiempo en la incubadora y cuando los tuve en casa fue justo cuando saltó la noticia de las clínicas abortivas ilegales en Barcelona donde se mataban fetos de siete y ocho meses de gestación. Yo no sabía que estas monstruosidades se hacían y me afectó mucho pensar que los fetos que estaban abortando eran como mis niños, que habían nacido antes de tiempo.
Creo que este fue el momento en el que se empezó a abrir mi herida, estaba horrorizada, no podía oír a nadie hablar del tema sin ponerme a llorar, no podía ver una película donde algún niño sufriera sin llorar, en fin, pensé que era la depresión post parto. Luego, empecé a buscar por Internet y a informarme sobre el aborto, pues yo todavía, de alguna manera, había conseguido no pensar en el mío. Pensaba que los de Barcelona eran asesinatos, pero no lo mío.
Ahora mis hijos tienen un año, han crecido mucho y están todo el día riendo y queriendo que les hagas mimitos. Son angelitos inocentes y risueños que nada más que dan y demandan amor……..Y justo ahora es cuando yo me he desbordado…….. Llevo una semana llorando sin parar, no puedo trabajar, mi marido está asustado conmigo, yo se lo conté en su momento (es la única persona que lo sabe) pero entonces no estaba como estoy ahora, nunca estuve orgullosa pero lo sobrellevaba más o menos bien.
Ahora soy PLENAMENTE CONSCIENTE de lo que significa estar embarazada y tener dentro un angelito como el yo tuve con 20 años e hice que le impidieran seguir viviendo, seguir desarrollándose, seguir demandando y dando amor. Es HORRIBLE este sentimiento, este no poder volver atrás. Me obsesiona no saber qué hicieron con su cuerpecito inmaduro y precioso, ¡CÓMO PUDE PERMITIRLO! ¡¡¡HIJO MÍO CÓMO TE QUIERO!!! Dios mío, perdóname, lo daría todo por volver atrás, ahora sé que cambiaría mi vida por la de mi bebé sin dudarlo y mi mayor pena es que no puedo hacerlo, el no poder volver atrás es horroroso. No se si voy a ser capaz de superarlo.
Siento cosas muy raras, tengo ganas de morirme para poder abrazar a mi hijo no nacido, necesito pedirle perdón y que sepa que yo no sabía lo que hacía, YO NO LO SABÍA. Yo era una imbécil inmadura e inconsciente y una auténtica cobarde que no fue capaz de dar nada por su propio hijo. Qué mala suerte tuviste, mi vida, de que te tocara una madre como yo.
publicado en AVA
Adopcion Espiritual
miércoles, noviembre 05, 2008
Consecuencias, efectos secundarios o secuelas del aborto provocado o interrupción del embarazo en la mujer
Autor: Comité Científico de AVA
Publicado en: Base de Datos Médica Pubmed Asociación de Víctimas del Aborto (AVA) Revisión actualizada a fecha de octubre de 2008 por el Comité Científico de AVA, desde la Base de Datos de publicaciones médicas PubMed y MedlineEFECTOS SECUNDARIOS FÍSICOS
1. El índice de muerte materna vinculado al aborto es 2,95 veces más elevado que el de embarazos que llegan al parto en la población de mujeres de Finlandia entre los 15 y los 49 años de edad. Es una investigación realizada en el Centro Nacional de Investigación y Desarrollo para el Bienestar y la Salud de Finlandia, que concluyó que el embarazo contribuye a la salud de las mujeres (Gissler M, Berg C, Bouvier-Colle MH, Buekens P. American Journal of Obstetrics and Gynecology 2004, 190:422-427).
EFECTOS SECUNDARIOS PSICOLÓGICOS
El aborto se consideraba como un evento posiblemente traumático y causante de un trastorno por estrés postraumático en el Manual Estadístico Diagnóstico DSM-III-R. Actualmente, en el vigente DSM-IV-TR, aunque se ha excluido entre los eventos posiblemente traumáticos toda relación con el aborto y la pérdida fetal, el aborto provocado se ajusta a la posibilidad de ser un evento posiblemente traumático la pérdida de un familiar o ser querido. El cuadro de trastorno de estrés postraumático causado por un aborto fue denominado síndrome posaborto por el Profesor Vicent Rue en 1981. En total, aproximadamente un millón de mujeres en España se han sometido a un aborto provocado según las estadísticas oficiales del Ministerio de Sanidad (abortos declarados desde 1985 a 2006). Visto esto, el antecedente de aborto provocado podría ser el factor de riesgo traumático evitable con mayor prevalencia en las mujeres españolas.
5. El aborto provocado aumentó los riesgos de alteraciones en el estado del ánimo, mediante la evaluación del riesgo de puntuación patológica en escalas de depresión, frente a las mujeres que no abortaron sus embarazos no planificados. Esto ha sido demostrado en dos estudios que se basan en una cohorte poblacional estadounidense denominada National Longitudinal Study of Youth, con más de 12.000 mujeres, con un riesgo incrementado de puntuación patológica para la depresión en un 65%. Este hecho fue más notable en el grupo de mujeres casadas y se mantuvo hasta 8 años después del aborto (Reardon DC, Cougle, JR. BMJ 2002, 324:151-152; Cougle JR, Reardon DC, Coleman PK. Med Sci Monit 2003, 9(4): CR157-164). También un estudio de la University of North Carolina, EEUU, publicó el incremento de riesgo de depresión y autolesión asociado con antecedentes de aborto provocado (Thorp JM Jr, Hartmann KE, Shadigian E. Obstet Gynecol Surv 2003, 58:67-79).
Recientemente en Noruega se ha realizado un estudio longitudinal con una muestra de 768 mujeres de la población general entre las edades de 15 y 27 años. Las mujeres que se realizaron un aborto provocado con más de 20 años puntuaron patológicamente para el diagnóstico de depresión de forma estadísticamente significativa, aún después de controlar todas las variables (OR 2,9; 95% IC 1,7-5,6) (Pedersen W. Scand J Public Health. 2008, 36:424-8).
6. Las mujeres que han sufrido un aborto provocado padecen un síndrome de estrés generalizado con un 30% más de probabilidad que las que han llevado adelante su embarazo no deseado. Así puedo demostrarse en un estudio con la cohorte del 1995 National Survey of Family Growth (Cougle JR, Reardon DC, Coleman PK. Journal of Anxiety Disorders 2005, 19:137-142).
7. Las mujeres que habían abortado presentaron malestar psicológico hasta cinco años después de la interrupción, siendo los efectos de evitación, pesar, angustia y ansiedad mayores en el caso de abortos provocados que en los espontáneos. Es un estudio de Broen AN y colaboradores de la Universidad de Oslo, en Noruega (Broen AN, Moum T, Bødtker AS, Ekeberg O. BMC Med. 2005, 3:18).
8. Se han descrito graves alteraciones en las relaciones sexuales y en el deseo sexual de numerosas mujeres que abortaron voluntariamente en estudios de la Universidad de Ginebra, en Polonia y en China (Bianchi-Demicheli F et al., Gynecol Obstet Invest. 2002, 53:48-53; Bielecka Z. Pieleg Polozna. 1988, 5:7-9 contd; Yee Fok W et al., European Journal of Obstet Gynecol Reprod Biology 2005). En la investigación de la Universidad de China de Hong Kong, se ha detectado que aproximadamente un tercio de las mujeres del estudio que han abortado de forma provocada sufre a corto plazo una inhibición y un deterioro en su deseo y placer sexual. Además, un 17% de mujeres se veían mucho menos atractivas tras la interrupción del embarazo.
9. En cuanto a las adolescentes, la profesora Priscilla K. Coleman, del Human Development and Family Studies, de la Bowling Green State University EEUU, ha publicado una investigación en la que se demuestra que las adolescentes de la cohorte National Longitudinal Study of Adolescent Health que abortaron ante un embarazo no planificado presentaron un riesgo mayor de solicitar posteriormente ayuda psicológica, mayor frecuencia de problemas de sueño y abuso de marihuana frente al grupo que llevó a término su embarazo no planificado (Coleman PK. J Youth Adolescence 2006, 35:903–911).
10. El equipo de Priscilla K. Coleman del Human Development and Family Studies, de la Bowling Green State University, EEUU, ha demostrado que las mujeres con historia de un aborto, espontáneo o provocado, tenían un 99% más de probabilidad de ejercer maltrato físico sobre sus hijos que las que no habían tenido abortos; si eran varios abortos, el riesgo incrementado era del 189%. Cuando el aborto era provocado, las mujeres tenían un 144% de mayor riesgo de maltrato físico sobre sus hijos (Coleman PK, Maxey CD, Rue VM, Coyle CT. Acta Paediatrica 2005, 94:1476-83).
11. El equipo de investigación anterior ha demostrado que se presentan en la gran mayoría de las mujeres tras el aborto graves alteraciones en el sueño, sobre todo en los 180 días tras el aborto provocado y que éste se reducía tres años tras el aborto (Reardon DC, Coleman PK. Sleep 2006, 29:105-6).
12. De nuevo este equipo de P. K. Coleman encontró asociado en las mujeres que han abortado de forma provocada un alto riesgo de consumo de drogas de abuso de diversos tipos (Coleman PK, Reardon DC, Cougle JR. British Journal of Health Psychology 2005, 10: 255–268). Este hallazgo no se presentaba en las mujeres cuyos abortos eran espontáneos. La relación entre aborto provocado y abuso de drogas ha sido también demostrada en numerosos estudios anteriores (Algunos de ellos son: Coleman PK, Reardon DC, Rue VM, Cougle J. Am J Obstet Gynecol. 2002, 187:1673-8; Reardon DC, Coleman PK, Cougle JR. Am J Drug Alcohol Abuse. 2004, 30:369-83).
13. Fergusson y colaboradores han realizado la mejor investigación hasta el momento sobre repercusiones psicológicas del aborto provocado en la salud de las mujeres jóvenes y adolescentes, mediante un estudio cohorte longitudinal de 492 mujeres (Fergusson DM, Horwood LJ, Ridder EM. J Child Psychol Psychiatry. 2006, 47:16-24). Sus principales resultados fueron que las jóvenes que abortaron sufrieron un riesgo mayor de diferentes problemas mentales comparados con las jóvenes que llevaron su embarazo a término. En concreto, en el estudio observacional, las mujeres que abortaron con menos de 21 años, en comparación con las que tuvieron a sus hijos, tuvieron los siguientes eventos adversos a la edad de 25 años: el 42% presentaron depresión mayor; un 39% sufrieron trastornos de ansiedad; un 27% manifestaron ideación suicida y un 6,8% presentaron alcoholismo.
EFECTOS SECUNDARIOS PSICOLÓGICOS DEL ABORTO
POR DIAGNÓSTICO DE MALFORMACIÓN FETAL
Adopcion Espiritual







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