Mostrando entradas con la etiqueta sindrome post aborto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sindrome post aborto. Mostrar todas las entradas

miércoles, noviembre 28, 2018

Una de cada 4 personas con síndrome postaborto es varón

ReL Ha publicado estos días una nota. ¡No olvidéis a quienes han abortado! Necesitan ayuda para superarlo.

La decisión del Papa de extender a todos los sacerdotes la facultad que les había concedido, con ocasión del Jubileo de la Misericordia, de levantar la excomunión por el aborto, hasta entonces reservada al obispo del lugar, fue acogida con ilusión por las personas que trabajan en el Proyecto Raquel en España. Llevan a cabo una tarea de ayuda a  mujeres que han abortado y hombres que lo han impulsado o consentido y padecen el síndrome postaborto, y dicha facilidad es un instrumento decisivo en el proceso de sanación.
El síndrome postaborto son las secuelas psicológicas que mujeres y hombres sufren después de haber abortado, es un dolor que en ocasiones los acompaña toda una vida. Entre los síntomas destacan la ansiedad, las pesadillas, el estrés post-traumático y la depresión acompañada de un sentimiento de culpa que se agudiza en la fecha en la que el bebé hubiera nacido.
En conversación con Blanca Ruiz Antón para ACI Prensa, la presidenta de Spei Mater y Proyecto Raquel en EspañaMaría José Mansilla, dijo que además de agradecer el anuncio del Santo Padre, es necesario “acompañar a estas personas, darles luz y acogida. Esto es un reto tanto para los sacerdotes como para los laicos”.
Según Mansilla, lo que hace su organización es “una ayuda psicológica y espiritual, porque se trata de un problema que afecta a toda la persona” y que se divide en diez sesiones que se realizan en unos tres meses aproximadamente, pero “todo depende de las necesidades de cada una de las personas que participan”. En ese itinerario hay tres figuras fundamentales: el consejero, el sacerdote y el profesional de la salud mental, que en ocasiones puede obviarse.
“Se sigue una metodología de acompañamiento y no de terapia para que, como dice San Juan Pablo II en la Evangelium Vitae, ‘se comprenda lo que ha sucedido y asuma la verdad de las cosas’”.
En ese sentido, Mansilla manifestó que, si bien es muy importante “el perdón y la reconciliación sacramental, muchas personas no son capaces de asimilarlo y por eso necesitan un proceso para también perdonarse a sí mismas”.
Es necesario “vivir el duelo por la pérdida del bebé, despedirse de él. En el proyecto se les hace un pequeño funeral en el que los padres y las madres se despiden del pequeño no físicamente sino con la oración”, sostuvo.
Pero no sólo las mujeres acuden al Proyecto Mater, sino que “una de cada cuatro personas afectadas por el síndrome postaborto es un hombre”. Ellos lo sufren de manera parecida a las mujeres, pero con algunas diferencias, “en muchos casos no se sienten con derecho a estar tristes y sufrir la pérdida de ese hijo”.
“El plan está adaptado en algunos puntos ya que ellos no han pasado por la experiencia física, y también depende del papel que tuvieron en ese aborto: si se negaron, si dejaron a la mujer sola o si lo supieron años después”, aseguró la presidenta.
“Los casos que más me llaman la atención son las personas que abortaron hace muchos años y que llevan como 40 años con ese dolor en su corazón y que llegan buscando acabar con un sufrimiento que les ha acompañado toda una vida”.
“A veces, después del acompañamiento dejan una medicación que tomaban desde años. Ahí se ve la mano de Dios, al igual que cuando acuden chicas muy jóvenes de apenas 15 años que tienen un dolor en el corazón que les hace pensar que nada tiene sentido”, expresó Mansilla.
“Tras esta ayuda vuelven a nacer. También hay quienes cambian su vida por completo y llegan a decir, que a pesar de que parece increíble, de algo tan horrible, puede salir algo bueno, porque conoces la misericordia y eso cambia la vida”.
El Proyecto Raquel comenzó en 2010 y actualmente se encuentra en unas 33 diócesis españolas. Si bien la institución no lleva una estadística “podemos atender a unas trescientas mujeres al año entre todas las diócesis, pero sería lo mismo si atendiéramos tan solo a una”, aseguró Mansilla.
Este proyecto de ayuda a mujeres y hombres afectados por este síndrome nació en Estados Unidos pero se ha extendido a distintos países en el mundo

domingo, agosto 23, 2015

Una mujer denuncia haber sido traicionada por Planned Parenthood: Me arrepiento de mi Aborto


Durante décadas se les ha dicho a las mujeres que pueden abortar con pocas o ninguna consecuencia. Nada podría estar más lejos de la verdad


Ya no pueden negar los hechos ni escapar de los titulares. La organización Center for Medical Progress ha presentado las evidencias en video (ya van siete) que confirman al aborto como negocio de sangre y en particular, la infernal práctica de Planned Parenthood, principal facilitadora de abortos en U.S.A. con influencias sobre cientos de otras organizaciones en Europa, Asia y Latinoamérica 


Se trata de promover y facilitar el aborto para obtener los órganos de esos seres humanos abortados (en las más aberrantes formas) y traficar con ellos, comerciándolos entre entidades que se dicen ser de investigación científica.

Cuando de sostener su negocio se trata, Planned Parenthood no tiene límite. Incluso engaña a mujeres haciéndoles abortar, sin que ellas lo sepan. Esta es la denuncia y testimonio que Debby Efurd ha hecho público desde el blog Bound4Life.

¿Su razón para hablar después de años en silencio? El constatar, dice Debby, que los grandes medios de comunicación no dan cobertura a la verdad de las mujeres que han abortado. Millones que sufren en silencio -dice-, para quienes el aborto ha sido una experiencia traumática que ha cambiado sus vidas, desde su legalización en 1973. Yo estoy prestando mi voz en nombre de la comunidad del post-aborto, que para nadie cuenta… ¿Nuestro mensaje para Planned Parenthood?: ¡Nos has traicionado!

Debby Efurd pone el acento sobre el engaño en los objetivos que dicen defender entidades como Planned Parenthood (P.P.).

Al ingresar en el sitio web de la organización, sobre la imagen de una serena, sonriente y joven mujer una sugerente frase te recibe: Asistencia-Cuidados. No importa dónde. Haz una cita. Luego, en la sección Quienes Somos del mismo portal, se ufanan al proclamar: Somos un proveedor confiable de atención de la salud, un educador informado, un defensor apasionado y un socio internacional que ayuda a organizaciones similares de todo el mundo. Planned Parenthood facilita servicios vitales para atender la salud reproductiva, educación sexual e información a millones de mujeres, hombres y jóvenes en todo el mundo.

Debby les refuta señalando que las mujeres confiaron durante años en ese discurso, pero fuimos gravemente engañadas. Cuando entré en su clínica en 1973, estaba sola, con 21 años, embarazada. Planned Parenthood no vio a una mujer necesitada de ayuda... ellos vieron el signo del dólar.

Debby estaba agobiada, tenía miedo, dudas sobre cómo podría hacer frente al embarazo. Ella necesitaba acompañamiento, información, cariño y todo aquello que su maternidad y el ser humano que llevaba en su vientre requiriesen. Pero la trataron como el recipiente que carga una mercancía. No fui informada del procedimiento médico al que me someterían. Nunca recibí asesoría ni tampoco una llamada telefónica (post aborto)  de seguimiento…

Nada más entrar en el recinto dice Debby, lo primero que hubo de hacer fue pagar en efectivo por los servicios que le iban a otorgar. Luego, sin más trámite o servicio alguno, le llevaron a la sala de procedimientos. Sólo quien le practicó el aborto habló… "Buenas noticias, ya no tienes un bebé". Al terminar le mostraron la puerta de salida. No lloré -recuerda Debby- y escondí mis emociones, el dolor, durante mucho, muchísimo tiempo.

Tengo esperanza en que una investigación segura a la organización de abortos más grande del país, mostrará el alcance de este engaño; tal vez entonces las necesidades físicas, mentales y emocionales de las mujeres que están en sus momentos más vulnerables, finalmente serán lo primero en considerar, reflexiona esta mujer estadounidense. Durante décadas -prosigue-, se les ha dicho a las mujeres que pueden abortar con pocas o ninguna consecuencia. Nada podría estar más lejos de la verdad…

La mujer padece el síndrome post aborto, dolor psicológico, emocional, dolor físico incluso, angustias, depresión, enfermedades algunas de ellas, porque incluso el propio cuerpo -señala Debby-, de forma natural, se resiste al aborto. No soy la única que lo sabe, hay millones como yo, mujeres que nos arrepentimos de haber abortado y que hemos sufrido en silencio. Durante demasiado tiempo, escondimos un secreto que nos destruía lentamente. Pero estamos haciendo oír nuestras voces con cada día que pasa.

En 1964 la publicidad de Planned Parenthood para adolescentes y jóvenes decía en sus panfletos: El aborto mata la vida de un bebé después de que ha comenzado. Es peligroso para la vida y la salud.

Al respecto, Debby se pregunta si la decisión legal de la Corte Suprema en 1973, cambió en algo esa realidad. Categórica responde: ¡Por supuesto que no! Lo que cambió es que el aborto se convirtió en rentable, y esta verdad se esconde detrás de una retórica que dice promover los derechos de la mujer.

En Portaluz




lunes, mayo 23, 2011

El proyecto Raquel Sindrome post aborto



María Jose Mansilla, coordinadora del Proyecto Raquel en España, nos cuenta los primeros pasos de esta aventura que acaba de ponerse en marcha en nuestro pais para atender a las mujeres que sufren el sindrome post-aborto.

sábado, enero 29, 2011

Mujeres que abortaron comparten historias de dolor, redención en las escalinatas del Tribunal Supremo






WASHINGTON, Distrito de Columbia, 28 de enero 2011 (Notifam) – En un final agridulce a una feliz Marcha por la Vida este año, docenas de madres que abortaron subieron las escalinatas del Tribunal Supremo de los Estados Unidos de América el lunes por la tarde, para contar sus historias de temor, angustia, y redención, ofreciendo un vistazo, poco visto, del terrible costo humano de Roe v. Wade (la decisión judicial estadounidense de 1973 que despenalizó el aborto).

De las 45 que hablaron, 40 eran recién llegadas, según informó Georgette Forney de la organización Silent No More Awareness (Campaña No Más Silencio), incluyendo un grupo de 12 de ellas que habían viajado desde el Estado de Arizona, para enfrentarse a un clima de mucho viento en el mes de enero. Más de 100 personas que sufren por un aborto, caminaron juntos durante la Marcha por la Vida.

Algunas de las mujeres describen en detalle el dolor “horrendo” del procedimiento mismo del aborto, lo que causó que muchas sufrieran luego de problemas de salud y de la pérdida permanente de su fertilidad. Pero, pero aún, fue la devastación emocional que le siguió: sentimientos de desolación, soledad, y desesperación, que sobrecogió algunas madres apenas momentos luego de perder a su hijo por medio del aborto.

“Todo lo que quedó fue el sentido de culpabilidad y la vergüenza, y las trizas de la persona que yo era antes de los abortos. El aborto no es una opción. Para mí fue una prisión,” dijo una madre.

Mary Jane D’Andries de la ciudad de Pittsburgh en el Estado de Pennsylvania, trajo a la memoria cómo se sintió “tan sola” durante la mañana pasado su aborto, que ocurrió hace cuarenta años. “Para mí estaba claro que la relación con el padre terminó, a partir del momento que él quiso que yo tuviese un aborto,” dijo ella. “La soledad no se debía a su ausencia, sino a la ausencia de mi hijo.”

Muchas mujeres dicen que sufren durante años –20, 25, 30, o más– y llevan una carga dolorosa de culpabilidad, profundamente enterrada en ellas. Ellas describen los años de drogadicción, de relaciones disfuncionales, de promiscuidad sexual, y de una depresión que les sobrevino. Algunas de ellas dijeron que el rechazo de su bebé también condujo a sus otras relaciones humanas a la ruina – con amantes, con los padres, y con niños vivientes.

“Yo recuerdo que cuando fui a montarme en el automóvil (luego del aborto), mi hijo de un año de edad se me acercó para que lo cogiera en mis brazos, y no pude hacerlo,” recordó Cynthia Carney de la ciudad de Tulsa en el Estado de Oklahoma, apenas pudiendo hablar debido a su llanto. “Mi relación con él cambió a partir de ese día. Nunca ha sido la misma.”

Sin esperanza, sin opciones

Muchas de las historias revelan la desesperación que las mujeres experimentan cuando se dan cuenta que nadie las apoyará durante su embarazo – una desesperación que ha sido comparada a la de una persona que piensa en el suicidio, cuando toda esperanza parece desvanecerse.

Michelle Geraci describe el modo en que los empleados de la Federación de Planificación de la Familia de América (Planned Parenthood Federation of America/PPFA, la afiliada en los Estados Unidos de la Federación Internacional de Planificación de la Familia/International Planned Parenthood Federation/IPPF), le dieron la espalda, cuando ella guardaba la esperanza de que podría quedarse con su bebé. Una amiga le había recomendado que fuese allí, como un lugar que la podía ayudar.

“Cada vez que llamaba, yo tenía la esperanza de que alguien podía decirme a quién podía llamar que me pudiese ayudar para poder quedarme con mi bebé. Ellos solamente me decían que eso era un problema mío,” dijo Geraci.

Luego de llegar para que le practicaran el aborto, accidentalmente ella logró ver fugazmente a su bebé en la ecografía. “Algo pasó por mí como una oleada,” ella dijo. “Le pregunté a la doctora qué era lo que había visto, y ella dijo que no era nada. Ella me vio la cara, y rápidamente se paró entre la pantalla y yo. Entonces ella se detuvo y me dijo que yo no tenía que hacer esto.

“Desesperada, yo le conté mi situación y que yo no quería hacérmelo, pero que yo no sabía que más hacer. Yo le dije que me sentía como si estuviese montada en una montaña rusa y que me quería bajar,” recordó Geraci. “Ella me miró, se encogió de hombros, y me respondió, “Está bien.” Lo próximo que supe, es que me pusieron una máscara sobre mi cara, y yo estaba pensando que lo que estaba tratando de decirle era que el querer bajarme de la montaña rusa no significaba que quería que me practicara el aborto.

“Y lo próximo que sé, es que me estaba despertando en un cuarto lleno de mujeres llorando. La mujer a mi lado, con lágrimas, intentó sujetarme la mano. Yo también estaba llorando.

“Yo le di mi mano, pero yo la odiaba, y me odiaba a mí misma.”

Luego de quedar embarazada por un acto de violación, Pam (Pamela) Messina del pueblo de Charlottesville en el Estado de Virginia, dijo que la decisión sobre si abortar o no “la atormentaba.” “Yo lloré durante muchos días y se me dijo que yo tenía que apresurarme y tomar una decisión,” ella recordaba. El día después de abortar a su hijo, Messina dijo que su madre intentó consolarla, al decirle que “ella me hubiese abortado si la práctica del aborto hubiese estado disponible para ella.” Ella pensó que esto haría que me sintiera mejor en cuanto a mi decisión. Sin embargo, eso hizo que me sintiera mucho peor – porque si a mí me hubiesen dado la oportunidad, yo hubiese optado por nacer,” dijo Messina. “Pero a mi bebé no le dieron la oportunidad, ni tampoco tenía voz para hacerse escuchar sobre este asunto.”

Para algunas, “la libertad para escoger”, que provee el aborto legalizado no se trata de libertad alguna. En su lugar, constituyó un arma que se usó en contra de ellas.

Cuando Jacquie Stalnaker de la ciudad de Birmingham en el Estado de Alabama le dijo a su novio sobre su embarazo, ella contó lo siguiente: “Para mi sorpresa él dijo que ello tenía que ser abortado. Él me dijo que, o era mi vida, o la vida del bebé, pero que uno de nosotros se iba a tener que marchar. Fuimos hasta la clínica, y había un revólver debajo del asiento del automóvil. Con eso, yo sabía que, lo que me dijo, iba en serio.”

“Mientras que el procedimiento se estaba llevando a cabo, a mí no me habían dado anestesia, ni me habían adormecieron, ni me habían dado medicina para el dolor,” dijo Stalnaker, una mujer joven, rubia y atractiva, que ahora tiene 45 años de edad. “Yo les puedo decir el momento preciso de cómo se sintió la bebé cuando fue eliminada de mi cuerpo. La pusieron en una vasija, encima de un estante, y me despacharon del lugar.”

Stalnaker dijo que su novio la dejó allí – ella no lo volvió a ver nunca más – y mientras ella caminaba hacia el estacionamiento, ella sufrió un colapso y casi se murió de una hemorragia. Desde entonces, ella ha sobrevivido de la enfermedad del cáncer en tres ocasiones, se le ha extirpado del útero un tumor que pesó 25 libras, y no se le ha hecho posible volver a tener más hijos. Según los médicos, estos fueron los efectos del aborto.

El rostro de la sanación

A pesar de la tenebrosidad de sus historias, todas las mujeres atestiguaron de un creciente sentido de esperanza que comenzó cuando ellas comenzaron una travesía hacia una re-integración personal, mediante el llanto de duelo por la pérdida de su bebé que las sanaba, y el agradecimiento por el perdón que obtuvieron de Dios.

Aunque su vida giró en espiral hacia abajo, pasado su aborto, una madre dijo que ella no estaba consciente de su dolor por años. Pero una vez que abrió su corazón para contar de su pérdida, ella dijo que vio a su hijo en el cielo en una visión.

“Cuando yo lo vi, yo supe quién era inmediatamente,” ella dijo. “Yo vi toda su personalidad, su potencial, su impacto en las vidas de otros durante su vida, y yo vi que yo había sido la responsable de que no lo tuviera.”

Una característica asombrosa que comparten las mujeres que se sometieron a un aborto, es un apego afectuoso y hasta una relación con el pequeño que fue condenado a muerte – algo que algunos describen como el único camino hacia la sanación.

Una mujer que se identificó como “Chris” (Christina), dijo que ella escuchó “a la pequeña vida dentro de mí clamando para vivir” en las últimas horas antes del procedimiento: “El clamor de Christopher para vivir permanecerá en mi memoria a partir de ese día.” Años más tarde, ella “comenzó a reconciliarse con Christopher y a sanarse” durante un retiro del Viñedo de Raquel.

Incluso, una mujer describió una experiencia mística que tuvo lugar, luego de implorarle a Dios que le diese la oportunidad de poder hablar con su niña concebida, pasados 23 años del aborto. Ella oraba diciendo: “Miriam, por favor perdóname por lo que yo te hice.”

“Y ella me respondió: “Oh, mamá, yo lamento tanto todos los sufrimientos que has padecido durante los pasados 23 años,” ella contó. “Yo no escucho voces, pero esa mañana, yo oí a Miriam, y su voz sonaba como si tuviese 23 años de edad. Más aún, su voz sonaba como si fuese la de una de mis sobrinas. Con la respuesta de Miriam, yo supe que ella me amaba.”

Un rostro y un nombre para su bebé, eso es clave para que estas mujeres regresen del exilio a su maternidad. Y es clave, según ellas dicen, para sacar a la luz las mentiras perpetuadas por el aborto legalizado.

“Yo me di cuenta de la verdad que había estado rehusando reconocer: ella no era una masa de tejido o un error,” dijo una madre. “Ella era mi pequeña Cecy (Cecilia), y porque era un inconveniente, yo permití que a ella la mataran. Si el aborto no hubiese sido legalizado, yo hubiese hecho cabida en mi vida para mi hija.”

lunes, mayo 17, 2010

El duelo por aborto provocado

.


El Padre Mateo Bautista   aborda el duelo después del aborto para conseguir superarlo.

1.- Romper el silencio, contar nuestra historia, expresando los sentimientos que acompañaron la decisión del aborto. Es un paso difícil, pero liberador.
2.- Identificar la propia responsabilidad, poniendo en marcha el proceso de perdón consigo misma, con los demás y con Dios.
3.-Tomar conciencia de las heridas anteriores, unificar la propia historia para aceptar lo que en verdad pasó.
4.- Redescubrir nuestras capacidades y el valor de la propia vida.
5.- Reconocer el duelo como parte del proceso de sanación y hacernos protagonistas del mismo.
6.- Darle un nombre a nuestro hijo, reconciliarnos con él y vivir la esperanza del reencuentro.
7.- Reconstruir el vínculo con los demás, entrando en contacto con otras personas heridas, ayudándolas en su propio proceso (Sanación grupal).
8.- Experimentar el amor de Dios y su misericordia, en la vuelta a la comunidad de fe y a la vida sacramental; y en la paciencia con nosotros mismos.
9.- Ponernos al servicio de los demás a través de un proyecto de servicio a la vida.
10.- Recordar que podemos ser felices a pesar de nuestras heridas.



martes, julio 07, 2009

Carmen Gómez Lavín: ¿Por qué se miente a la mujer?

La autora ofrece su visión como militante 'pro vida' de las secuelas que el aborto puede tener en las mujeres que se someten a tal práctica


Desde que se liberalizó el aborto en Estados Unidos, el movimiento pro-vida crece a ojos vista en fuerza, en vigor y en influencia.
Cargados de creatividad, los pro-vida estamos lanzando nuevas y originales campañas para reducir y si pudiera ser eliminar el número de abortos provocados.

En mi experiencia personal -llevo más de 35 años dedicada a la asistencia psiquiátrica, tanto en centros públicos como privados- son innumerables las mujeres que me han contado los trastornos que sufren después del aborto: depresiones, pesadillas, pensamiento suicidio y sentimientos de culpabilidad. En resumen, todas dan al final el mismo mensaje: «El aborto no solucionó nuestros problemas, sencillamente creó otros».

Las mujeres que han abortado suelen quejarse del poco apoyo que reciben en las clínicas abortistas una vez que han puesto fin a su embarazo.

La situación se agrava en el caso de que la afectada acuse síntomas de sufrir un síndrome post-aborto. Es curioso que quienes se preocupan entonces de la mujer son los grupos pro-vida.

El profesor David C. Reardon, director del Instituto Elliot (Illinois) -reconocida autoridad mundial en este campo-, se dedica desde hace más de veinte años a probar científicamente como el síndrome post-aborto (SPA) es una realidad y dirige todo tu esfuerzo a investigar y difundir qué hay detrás del aborto provocado, cuales son sus causas y, sobre todo, sus consecuencias en la mujer. Sus investigaciones señalan que es un trauma psicológico -muchas veces irreversible- que siempre es doloroso para la mujer y más 'devastador' de lo hace unos años se pensaba.

Las cifras que señala el informe elaborado por el Instituto Elliot, tras varios estudios sociológicos muestran como:

- El 84% declara no haber recibido un asesoramiento adecuado.

- El 79% no habían sido informadas de posibles alternativas.

- Las mujeres que abortan tienen un 65% más de riesgo de desarrollar una depresión clínica que las mujeres que dan a luz.

- El 65% sufren múltiples síntomas propios del síndrome de estrés postraumático tras el aborto ( lo que conocemos como "síndrome post-aborto").

- El consumo de drogas es 2-2,5 veces superior entre las adolescentes que han abortado que entre las que han dado a luz tras un embarazo imprevisto.

- El 60% declara «parte de mí murió», según una investigación con mujeres que habían abortado.

- La incidencia del suicidio es 6-7 veces mayor que la de las mujeres que dan a luz.
En resumen, mientras el 90% de las mujeres que han abortado aseguran que no tuvieron suficiente información, 83% reconoce que habrían continuado con su embarazo si hubieran recibido apoyo


Adopcion Espiritual

martes, junio 30, 2009

No Más Silencio desmiente a la Junta de Andalucía sobre el Síndrome postaborto


Esta organización internacional especializada en la divulgación y terapia del Síndrome postaborto (SPA), niega que este trauma esté ligado a trastornos psicológicos anteriores.

REDACCIÓN HO.- Como recuerda No Más Silencio en un comunicado remitido a HO, numerosos estudios longitudinales de gran fiabilidad científica, con una muestra de más de 100 mil mujeres, señalan que no existe relación de causa-efecto entre los trastornos psicológicos previos al aborto y el Síndrome post-aborto. "Precisamente para eliminar esa variable los investigadores controlan el estado psiquiátrico previo, por lo que los numerosos estudios especializados como los del Instituto Elliot, ofrecen pruebas irrefutables de la existencia y gravedad del SPA en todos los grupos sociales de mujeres estudiados", señala la plataforma.

Muchos de estos estudios están traducidos en la página web http://www.nomassilencio.com/, y revelan que

"El aborto está claramente asociado con un empeoramiento de la salud mental y índices más altos de mortalidad. Por el contrario, dar a luz parece proteger la salud mental y reducir las tasas de mortalidad. Esto último es especialmente evidente en los estudios de Finlandia" (David Reardon, director del Instituto Elliot, en Aborto y mortalidad).

Desde No Más Silencio se exige a las autoridades andaluzas "la rectificación de sus afirmaciones acientíficas y falaces que ponen en riesgo la salud física y mental de las mujeres e incluso de las niñas".


Adopcion Espiritual

viernes, mayo 01, 2009

Señor, ¿dónde está mi hijo?



Libro disponible para descarga

Este libro refleja el dolor, el arrepentimiento y la frustracion de todas aquellas personas que, muchas veces, por ignorancia o desorientación, no vieron otra salida mas que el aborto de sus hijos. Pero frente a este profundo dolor, también esta la esperanza y la confianza infinita en la misericordia de Dios, que permite sanar la herida mediante un camino de reconciliación y el reencuentro con el hijo a través del proyecto esperanza.

Descargalo desde este link: Señor, dónde esta mi hijo?

La versión impresa del libro se encuentra disponible en las librerías de la Vicaria Para la Familia del Arzobispado de Santiago, del Obispado de San Bernardo y en el Santuario

Proyecto Esperanza





Adopcion Espiritual

miércoles, abril 22, 2009

Las parejas que abortan son más propensas a sufrir violencia en el hogar

Lo dice un estudio que certifica que las personas que pasan por la experiencia de un aborto tienen más probabilidades de tener depresiones y consumir drogas

Un estudio revela que tras el aborto una pareja es tres veces más propensos a experimentar violencia en el hogar y más del doble de probabilidades de discutir sobre la posibilidad de tener futuros embarazos -hasta un 116% más-.

El estudio desarrollado conjuntamente por la doctora Priscilla Coleman del departamento de Desarrollo Humano y Estudios de la Familia de la Universidad Estatal de Bowling Green State y Vicent Rue del Instituto de pérdida de embarazo y post-aborto de Florida lo publica la revista Salud Pública y explica que las parejas que han pasado por una experiencia de aborto aumenta en un 196% la posibilidad de vivir un cuadro de violencia doméstica. Además el estudio relaciona el hecho de haber pasado por esa experiencia con una mayor probabilidad de consumir drogas posteriormente.

La experiencia del aborto afecta en futuras relaciones

Asimismo, la investigación afirma que el aborto afecta de igual modo a futuras relaciones: “en el caso de los hombres y las mujeres la experiencia de un aborto en una relación anterior se relaciona con los resultados negativos en una relación actual”. Por otro lado, el estudio constata que “los hombres cuyas parejas habían tenido un aborto tenían más probabilidades de presentar celos -un 96% más de riesgo- y tener conflictos con drogas -hasta un 385% más-.

Los investigadores concluyen que “estos resultados sugieren que el aborto puede desempeñar un papel fundamental en la comprensión de la etiología de algunos problemas de relación”.
Este estudio apoya la conclusión de que hay tasas más altas de abuso de sustancias adictivas, depresión grave y casos de suicidio después de pasar por la experiencia del aborto.

Noticias relacionadas:
Leído en Forum Libertas

Adopcion Espiritual

lunes, marzo 23, 2009

Esperanza Puente «El aborto legal ha traído la etapa más machista de la historia»

.
http://fotolog.miarroba.com/f/0/5/4/1437054/28.jpg

Portavoz de la asociación REDMADRE contra el aborto

ÁNGEL DE ANTONIO Blanca Torquemada Antonio Astorga Virginia Ródenas

-En el libro desmenuza el aborto desde todas las perspectivas y denuncia cómo la corrección política acalla sus trágicas consecuencias.

-He intentado buscar la realidad que tenemos en la calle y que no se conoce, porque no se informa de ello. Reflejo lo que ocurre y lo que vivimos día a día los que nos dedicamos a trabajar en esto. En suma, el dolor que hay detrás de cada aborto y la posterior condena al silencio de la mujer que lo sufre.

-Y libra la batalla del lenguaje, tan importante.

-¡Es fundamental, sí!

-Porque decir «IVE» parece hasta menos gravoso que el IVA.

-Lo de IVE (Interrupción Voluntaria del Embarazo) es una trampa y una mentira. Porque ni es interrupción, sino supresión, ni es voluntaria, pues no es verdad que la mujer vaya a abortar porque quiere. En casi todos los casos hay un condicionante que la aboca al aborto.

-Desmonte ese eufemismo.

-¡IVE es «Interrupción Violenta del Embarazo»! Me lo ponen tan a tiro...

-¿Más falacias semánticas?

-«Embarazo no deseado». En esos términos la sociedad asume que es algo no querido, que va a provocar infelicidad para que la mujer se diga «cómo voy a tener un hijo que va a sufrir, para eso lo mato antes». Por eso yo lo llamo «embarazo imprevisto». Lo normal es que un embarazo provoque felicidad en la mujer. Emborronada quizá por las circunstancias y el entorno, pero no por el embarazo en sí.

-Compareció ante la subcomisión parlamentaria para la reforma de la ley. ¿Fue ese foro un paripé?

-La subcomisión se creó como coartada para que no se acusara al Gobierno de no buscar el consenso. Y me pareció fatal que las comparecencias se hicieran a puerta cerrada porque la sociedad española tenía derecho a escuchar no sólo a los que defendemos la vida, sino sobre todo y muy especialmente a quienes están a favor de la cultura de la muerte, para que la gente sepa por qué se va a cambiar la legislación y a quién se favorecerá. Ahí el gerente de la clínica Dator declaró tan tranquilo que incumplía la ley en el caso de las menores de edad. ¡Y de eso viene lo de pretender que a partir de 16 años no se precise el permiso de los padres para abortar!

-Desde la invocación a la sagrada libertad de la mujer.

-El pretexto de la libertad de la mujer esconde un machismo soterrado. Vivimos en la época más machista de toda la historia, porque los hombres no han cambiado, son los de siempre. Las que hemos cambiado hemos sido nosotras, en favor supuestamente de nuestra liberación. ¡Vaya igualdad! Ellos hoy se frotan las manos porque si surge un embarazo imprevisto lo tiene que asumir solita la mujer. ¡Como es «libre»!

-En «Rompiendo el silencio» relata cómo una joven llamada Marta, después de abortar, puso le nombre a su niño no nacido.

-El síndrome pos-aborto no sólo es el sufrimiento que provoca participar en la muerte de tu hijo. Luego, hay que pasar por un duelo, porque las mujeres no nos embarazamos de lechugas, sino de hijos, pero quienes hemos abortado no tenemos en qué personalizar ese duelo. Yo estuve más de diez años dando la espalda a esa realidad, hasta que Marta me ayudó. Estábamos charlando en una cafetería, y cuando me contó que a su hijo muerto le había puesto el nombre de Ricardo, decidí que yo a mi niña la llamaría Julia.

Leído en ABC

Adopcion Espiritual

jueves, marzo 19, 2009

Mujeres silenciadas

Se publica MUJERES SILENCIADAS, el primer libro científico en español sobre el posaborto

Mujeres silenciadas
ISBN: 978-84-96899-32-2
» Comprar libro
» Ver ficha completa PDF

Título:
Mujeres silenciadas

Subtítulo:
Cómo se explica el sufrimiento de la mujer que aborta

Autores:
Dra. Theresa Burke y Dr. David C. Reardon

Colección:
Opinión y Ensayo

Nº de páginas: 386
Precio: 21 €



Para pedirlos, solicítalo ya en tu librería habitual o bien en:

Ediciones Sekotia: Lidia González. Telf. 629 48 93 67. Dpto. Comunicación. Telf. 608 74 13 00.

Calle Gamonal, 5 Planta 1 Local 18. 28031 Madrid.

Teléfono 91 433 7328 y Fax 91 434 9524




Adopcion Espiritual

lunes, enero 19, 2009

El Proyecto Raquel llega a España: una salida para el trauma del aborto

La doctora Teresa Martín, directora del Centro de Orientación Familiar (COF) de Palencia, recoge en España la fructífera experiencia del Proyecto Raquel, nacido en EEUU en 1984 para asistir a las víctimas del aborto y que ya se ha extendido por diversos países.

ABC CASTILLA Y LEÓN, por Henar Díaz, Palencia.- Hace poco más de un año se estrenaba en cine una entretenida película que, de forma amable, hacía reflexionar sobre un tema candente en la sociedad: los embarazos en las adolescentes. Un "¿qué tal si probamos?" dejaba a Ellen Page (actriz de Juno) embarazada de un compañero de clase con el dilema de seguir adelante con su estado, o acabar rápidamente con el problema a través del aborto. Se tocaba así de puntillas un tema que mantiene dividida a la sociedad norteamericana desde que a principios de los años setenta se puso en marcha la Ley del Aborto.

En este marco, una década más tarde, en el año 1984, nació el Proyecto Raquel de la mano de Vicky Thorn, directora de la Oficina Nacional de Reconciliación de Milwaukee. Tras vivir una experiencia traumática con una amiga, Thorn ponía en marcha esta iniciativa en el marco de un plan pastoral que perseguía acompañar a las mujeres que habían abortado.

Desde entonces el Proyecto Raquel se ha extendido por más de 140 diócesis a lo largo de EE.UU. y ha motivado la creación de programas similares en otros países. En España ha recogido el guante Teresa Martín, directora del Centro de Orientación Familiar (COF) de Palencia, que ha sido pionera en seguir este proyecto que permite a las mujeres que sufren por haberse sometido a un aborto "reconciliarse con esta situación y superar el dolor de saber que causaron la muerte de su hijo". La iniciativa partió del obispo de Palencia, José Ignacio Munilla quien, según Teresa Martín, "tras explicar el tema del aborto en Radio María comenzaron a lloverle preguntas y testimonios de personas que habían pasado por esa dramática situación".

Fue entonces cuando buscando en internet se encontró con este programa y decidió ponerlo en marcha en Palencia poniendo al frente a Teresa. "Yo -explica la directora del COF- ya había tratado a mujeres con similares experiencias al frente de uno de estos centros en Getafe", donde estuvo trabajando doce años hasta que hace cuatro meses aterrizó en la capital palentina.

Junto a Teresa el equipo lo constituyen dos sacerdotes y un psiquiatra que, de forma externa, se ha comprometido a recibir a las mujeres cuando el centro las derive con cualquier trastorno psiquiátrico. Cuenta para ello con la financiación propia del centro, subvencionado por el Obispado, que en estos momentos está a punto de constituirse en fundación. "Cuando lo seamos, la idea es presentar estos proyectos a Servicios Sociales para que puedan ser financiados, y tener profesionales disponibles, que son la clave del proyecto".

Síndrome Postaborto

El aborto es una experiencia traumática, ya sea legal o ilegal, que tiene consecuencias posteriores y que actualmente están categorizadas como síndrome postaborto, una forma de trastorno de estrés postraumático que según Teresa Martín, también doctora, puede conllevar a síntomas depresivos, deseos de "expiación" y necesidad de reparar el daño causado, pesadillas recurrentes u otras alteraciones o trastornos sexuales o alimenticios como la anorexia.

La dificultad de abordar a estas mujeres (también a algunos varones) que buscaban ayuda tanto por parte de los sacerdotes como de los terapeutas tras abortar es lo que llevó a poner en marca este programa que, según esta orientadora, se plantea como "un esfuerzo integral que combina lo espiritual y lo psicológico" ya que se basa en comunicar reconciliación y esperanza en el futuro.

"Yo no me perdono"

Para Teresa el primer paso para reconciliarse con Dios, pero también consigo mismo -muchas mujeres piensan "Dios me ha perdonado pero yo no me perdono"- es que la mujer cuente su historia, con todos los pormenores. "Es muy importante escuchar y no juzgar, y que la mujer se sienta escuchada". Asimismo, "necesitan perdonar a todos los responsables y a los que participaron en su aborto. Éste es un acto de voluntad, hecho con la gracia de Dios, que le permitirá en un momento concreto poder perdonarse. Y por último, además de oír frecuentemente la palabra perdón, tienen que cambiar la relación con su hijo abortado, dolerse de su pérdida y establecer una nueva relación espiritual con él para perdonarse a sí misma".

El proyecto no está dirigido a una mujer en concreto ya que por su experiencia anterior, Teresa cree que quien llega hasta su despacho son mujeres muy diversas. Hay un porcentaje de jóvenes en edad fértil de entre 20 y 30 años, y sobre todo, hay un gran porcentaje de adolescentes que entran en el círculo de las relaciones sexuales prematuras, en el que, a pesar de tener la información, creen que sin anticonceptivos no les va a ocurrir nada y cuando les pasa se encuentran con unos padres que les dicen "esto lo arreglo yo rápido". Luego están las trabajadoras o universitarias que les falla el método anticonceptivo, y las inmigrantes, "muchas de ellas han dejado a sus hijos y a su marido en sus lugares de origen, están solas, y se encuentran con una pareja que no les puede sacar adelante su embarazo".

Sean del perfil que sean, ayudar a estas mujeres a la directora del COF de Palencia le llena de satisfacción ya que -termina- "la paz que sienten, la nueva divinidad que experimentan, les lleva a querer hacer algo, a ayudar a otras mujeres para que no aborten, o a intentar cambiar absolutamente de vida familiar.


Adopcion Espiritual

miércoles, enero 14, 2009

Para las mujeres víctimas del aborto

La actitud ante la pena y el dolor


Tú, como otras muchas mujeres has descubierto que después de practicarte el aborto has quedado más o menos incapacitada psicológicamente. Sufres y a veces no sabes por qué. Te duele el alma. Te vienen pesadillas, o tu autoestima está por los suelos Te sientes deprimida, o con ira, o intranquila, o temerosa. Tal vez estás preocupada cuando llega el aniversario en que hubiese nacido el bebé; o anhelas tener otro bebé , un bebé de "expiación", y sufres porque ya no puedes. O bien, te dejas llevar por una conducta autodestructiva, abusando de las drogas o del alcohol. Te vienen ideas de suicidio o has perdido el apetito.

Cualquiera que sea el dolor que estés experimentando, no eres la única. Muchos hombres y mujeres están sufriendo como tú; algunos se han abierto paso a través de su dolor. Por ello, queremos ayudarte con nuestra experiencia y darte a conocer un tema sobre el que se ha escrito poco y del que se conoce poco, expecto por nosotras, las víctimas sobrevivientes del aborto.

No permitas que nadie trivialice o menosprecie tu pena

Tu pena es un signo saludable, una señal de que estás haciendo frente a una realidad, en vez de tratar inútilmente de olvidarla, o de intentar sepultarla dentro de ti misma. Las lágrimas purifican. El primer paso para ser curado de las heridas emocionales es admitir su existencia y reconocer su causa.

Tienes el derecho a sentir pena y dolor. Si perdieras un niño muy pequeño por enfermedad o accidente, la sociedad comprendería la razón de tu pena. El aborto espontáneo de un hijo deseado también es una razón legítima para afligirse. Sin embargo, muchas mujeres y hombres se sorprenden de encontrarse apenadas por la pérdida de su(s) hijo(s) porque el aborto era -más o menos- un acto voluntario. La voluntariedad del acto no elimina la pena, sino al contrario. A la pérdida se le añade la responsabilidad -o culpabilidad- de haber desechado el hijo que Dios había puesto en entrañas, lo la cual intensifica la pena.

Puedes ser inducida a creer, apoyada por cualquier persona -profesionales, asesores, otras mujeres, amigas, miembros de la familia, cónyuges o parejas- que tu pena es ilegítima, que no hay razón para tener la conciencia atormentada o para cargar con ese dolor. Esto frecuentemente lleva a las mujeres y a los hombres a sentirse ridículos o culpables por su propia pena, aumenta su confusión y les hace sentir como si estuvieran "perdiendo los estribos".

Tu pena no sólo es justificable, es normal, pues en el mismo momento de iniciar un embarazo comienzan todos los cambios hormonales del organismo, cuyo fin es transformar a la mujer en madre. La maquinaria del cuerpo se prepara para traer al mundo una criatura; y al mismo tiempo que el cuerpo se prepara para la maternidad se prepara también la mente. Cualquier impedimento a este proceso natural como el aborto, destruye la ecología del cuerpo y deja cicatrices en la psíquis de la que iba a ser madre. Por este motivo, después de un aborto, lo que anormal es la ausencia de la sensación de pérdida, de vacío, de pena o de aflicción. Reconoce que estás respondiendo normalmente a una trágica experiencia de la vida. El hecho de que cooperaste en causarte esa tragedia no niega tu pena, sino más bien la intensifica.

No seas demasiado dura contigo misma

Cierto doctor ha dicho que el fenómeno de las dudas que siente la mujer sobre la aceptación o rechazo de tener al hijo al principio del embarazo es tan universal, que en sí constituye un síntoma de embarazo. Se te pidió que tomaras una importante decisión cuando tu estado de ánimo no estaba equilibrado, influenciado en parte por los cambios hormonales que estaban ocurriendo en tu interior al principio del embarazo, cuando tu capacidad para tomar decisiones no estaba en su mejor momento.Por otro lado, es probable que no tomaste sola tu decisión.

Quizás el padre del bebé no quiso o no pudo apayarte para no aceptar la responsabilidad de tener un hijo. Puede que te haya sugerido el aborto -quizás incluso haya usado su influencia emocional y/o económica para persuadirte, presionarte o coaccionarte para que abortaras.

Frecuentemente los padres, en el deseo de evitarte pasar verguenza, dolor, o ver interrumpidos tus planes (de educación, de trabajo, etc.); incitan al aborto como una "solución" del "problema", del embarazo "problemático" o inoportuno.

Si una mujer o un hombre están solteros, pueden sentir que, porque su conducta sexual ha sido bastante irresponsable, han renunciado a su derecho a tomar una decisión de tener al niño, en contra de los deseos expresos de sus padres. Sienten que no tienen derecho a avergonzarlos aún más, ni a "turbar" o aplazar los planes que habían trazado para para su futuro. En un sincero deseo de ahorrarles el dolor, muchas mujeres y hombres consideran equivocadamente el aborto como una manera de resolver una situación que está haciendo sufrir a los que más aman.

Tus familiares, tu mejor amiga, todos ellos pueden haberte sugerido que el aborto es realmente la solución más viable para una situación difícil.

O puede ser que los consejeros del centro de planificación familiar no te dieron toda la información necesaria para ayudarte a tomar una decisión informada y libre. Negaron la humanidad a tu hijo aún no nacido. Le llamaron un "puñado de células", "un pedazo de tejido" o "el producto de la concepción". No te informaron de las secuelas físicas y psicológicas del aborto. Apenas te informaron del tipo de procedimiento "seguro y sencillo" con el que "matarían" al niño. Y no te dijeron nada del dolor que tú y tu hijo sufriríais. Es por ello probable que no tomaste tu decisión basándote en una información adecuada y completa.

Finalmente, quizás equiparaste lo que es legal con lo que es correcto. Después de todo, el Tribunal Supremo de los EE.UU. declaró que el aborto es un "derecho" y ¿van a estar equivocadas el millón y seiscientas mil mujeres que abortan cada año en este país? Normalmente confías en la ley como una pauta para dirigir tu vida. No es tu culpa que no te dieses cuenta de la tragedia que ha supuesto la aplicación errónea de la justicia. Es un fracaso de la sociedad, no sólo tuyo.

Las cuestión puede ser muy clara ahora, de vida o muerte. Eso no quiere decir que fuera tan clara entonces. Fue una decisión trágica, pero no fue totalmente "incomprensible".

Perdona a los personas que colaboraron en tu aborto

Es natural que te sientas enfadada con las personas cercanas a ti, las que debieran haberte apoyado en ese momento difícil de tu vida, pero que te fallaron tan miserablemente. Pero no permitas que la ira y la rabia sigan anidando en tu corazón, pues te destruirán, acabando en amargura y enfermedad.

Tienes que darte cuenta de que a lo mejor el padre de la criatura puede haberse sentido entre la "espada y la pared". Quizás renegó de todos los compromisos verbales o no que te hizo. Si has sido generosa contigo misma, ahora sé generosa con él. El aborto frecuentemente acaba con la relación que produjo el embarazo. Si esto te ha sucedido, que así sea. Pero perdónale. Perdona a tus padres, y amigos. Estaban equivocados, aunque buscaban lo mejor para ti. Sus jicios fueron errados pero solo Dios podrá juzgarlos.

Perdona a los profesionales sanitarios que te atendieron y quizás te mintieron, sin darte la información pertinente que podía haber cambiado tu decisión. Se dejaron llevar de una actitud paternalista, pensando que una decisión no informada es menos dolorosa. Aunque nosotras ahora ya sabemos que lo contrario es lo menos doloroso a la larga.

Busca la curación en Dios

Muchas mujeres y hombres nos han expresado que se sienten indignas del perdón de Dios: que, en efecto, están esperando, o sienten que están bajo el juicio de Dios. Pero lee lo que Dios dice: "Porque Dios amó tanto al mundo, que dio a Su Hijo unigénito, para que el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna" (Jn 3:16). "El que crea" incluye a cualquiera que haya pecado y Romanos 3:23 dice: "Porque todos han pecado". El aborto no sólo es un acto mal aconsejado, un llevar a cabo una decisión desgraciada, es un pecado. Confiésalo a Dios como pecado y sentirás que "Él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados, y para purificarnos de toda iniquidad"(I Carta de San Juan 1:9). Esto puedes hacerlo, si eres católica, acudiendo al Sacramento de la Confesión o Reconciliación.

No permitas que el enemigo de tu alma te diga que tu pecado fue demasiado grande, o demasiado premeditado, o demasiado egoísta o demasiado destructivo para que Dios te pueda perdonar. ¡No hay ningún pecado demasiado grande, premeditado, egoísta o destructivo que Dios no esté deseoso de perdonar con tal que se lo pidan!

Nota: Tomado del folleto "Surviving abortión" de la organización WEBA (Women Exploited by abortion - Mujeres explotadas por el aborto). Dirección: WEBA; Route 1, Box 821; Venus, Texas 76084. Teléf.:(214) 366-3600.




Adopcion Espiritual

miércoles, diciembre 17, 2008

Yo me practiqué un aborto de forma voluntaria hace 16 años



En estos momentos me encuentro así, por eso pienso que necesito ayuda, porque veo que sola no soy capaz de salir de esto y cada día estoy peor. Muchas gracias por escucharme.
Yo me practiqué un aborto de forma voluntaria hace 16 años, tenía entonces 20 y estudiaba la carrera. Acababa de empezar a salir con una persona y estaba muy enamorada-obnubilada, yo pensaba que era el hombre de mi vida, la persona con la que me iba a casar y formar una familia.

Llegó el verano y él se fue dos meses al extranjero no tuve noticias de él y andaba angustiada por no poder comunicarme con él, en aquel momento pensé que necesitaba poner distancia entre los dos y pensé en darle su espacio.

El día que descubrí que estaba embarazada siempre lo recordaré, metida en el cuarto de baño de la casa de la playa, no me lo podía creer, no podía creer que me pasara a mí, sabía que ocurría pero a "otra gente". Pasaron los días y aquello seguía sin cambiar y yo sabía que tenía que hacer algo rápido.

Desgraciadamente mi familia siempre ha sido muy conservadora (tanto padres, como tíos y abuelos, pues es un poco como un clan) y durante toda mi vida había escuchado que las niñas que se quedaban embarazadas eran unas desgraciadas, eran unas perdidas, eran unas frescas y eran muy egoístas pues no pensaban en la vergüenza que iban a proporcionar a sus familias. Había oído infinidad de comentarios despectivos sobre bodas de "penalti" y lo sinvergüenzas que eran los contrayentes.

No quería pensar. Me iba a la playa y veía a todos los bebés y no me podía creer que yo llevara uno dentro, no sentía nada distinto. Pero a la vez imaginaba que vivía en un país extranjero, sin familia a quien dar explicaciones y lloraba por las noches con ganas de estar en esa situación para poder tener a mi bebé sin que se enteraran mis padres. Tenía pánico a que alguien descubriera algo, no me di más opción que el aborto. Sabía que había asociaciones de derecho a la vida, pero no quería acercarme a ninguna de ellas por miedo a que me convenciera a tenerlo y tener que enfrentar a mis padres. ¡Dios mío, qué estúpida fui, cómo me odio por ello!.

Todo fue muy fácil, lo viví todo como si no fuera mi vida, sino una película. Eso no me estaba ocurriendo a mí, sino a una chica desgraciada de cualquier peli alternativa. Hice un pacto con Dios: que ahora no podía ser, pero que por favor que el primer hijo que yo tuviera en el futuro iba a ser ese mismo que ahora no podría tener…

Conseguí el dinero, por aquel entonces 50.000 ptas. si eras Rh positivo, y concerté una cita con una clínica ginecológica que ahora mismo no recuerdo ni cómo se llamaba. Fui sin saber lo que hacía, por supuesto sin tener consciencia de la magnitud de lo que llevaba dentro, sin pensar siquiera que esa era yo. Me acompañé de una amiga con la que un mes y medio después me peleé y no he vuelto a ver más. Fueron amables conmigo, primero me atendió una psicóloga que me hizo las preguntas rutinarias y apuntó que entrañaba riesgos psicológicos para mí, yo sabía que eso no era cierto y que era para cubrirse las espaldas, pero no me importó porque yo quería salir de ese problema lo antes posible.

Luego me pasaron al quirófano y me hicieron la ecografía y el médico dijo que estaba de siete semanas y media y recuerdo que pensé: "entonces es verdad que estoy embarazada" no era capaz de darme cuenta de que eso era la vida real y que era cierto y era YO. Los nervios me hicieron temblar de tal forma que me pidieron que me tranquilizara y me pusieron una anestesia que me sentía como si estuviera borracha y luego me dormí. Cuando desperté me pasaron a una habitación para que me vistiera y pasó mi amiga que, según me contó, porque yo no me acuerdo de NADA, estuve llorando mucho tiempo sentada en el suelo gritando: "mi bebé, mi bebé". Tanto fue así, que vino el mismo médico que me había atendido a reñirme para que me callara y me dijo que si estaba tan arrepentida por qué había ido (todo esto me parece increíble porque yo nunca he conseguido recordarlo, sólo fragmentos que me indican que fue cierto, no se si fue por la anestesia o porque mi mente lo borró). Luego recuerdo que mi amiga me llevó a una farmacia a comprar el antibiótico que me habían mandado y ya no recuerdo más cosas de ese día. Volví a la playa y pasé mis vacaciones sin pena ni gloria, aliviada por haberme quitado un gran problema de encima.

Pasados estos 16 años, estoy felizmente casada con una persona estupenda y recientemente he sido madre de gemelos. Estos fueron prematuros, nacieron a las 33 semanas de gestación. Pasé un embarazo horroroso, al ser de riesgo, estuve todo el tiempo pensando que iba a abortar en cualquier momento. Cuando nacieron mis hijos, estuve cuatro meses deprimida pensando que en cualquier momento se me iban a morir, que a la mañana siguiente me iba a encontrar a cualquier de ellos sin vida en la cuna. Estuvieron un tiempo en la incubadora y cuando los tuve en casa fue justo cuando saltó la noticia de las clínicas abortivas ilegales en Barcelona donde se mataban fetos de siete y ocho meses de gestación. Yo no sabía que estas monstruosidades se hacían y me afectó mucho pensar que los fetos que estaban abortando eran como mis niños, que habían nacido antes de tiempo.

Creo que este fue el momento en el que se empezó a abrir mi herida, estaba horrorizada, no podía oír a nadie hablar del tema sin ponerme a llorar, no podía ver una película donde algún niño sufriera sin llorar, en fin, pensé que era la depresión post parto. Luego, empecé a buscar por Internet y a informarme sobre el aborto, pues yo todavía, de alguna manera, había conseguido no pensar en el mío. Pensaba que los de Barcelona eran asesinatos, pero no lo mío.

Ahora mis hijos tienen un año, han crecido mucho y están todo el día riendo y queriendo que les hagas mimitos. Son angelitos inocentes y risueños que nada más que dan y demandan amor……..Y justo ahora es cuando yo me he desbordado…….. Llevo una semana llorando sin parar, no puedo trabajar, mi marido está asustado conmigo, yo se lo conté en su momento (es la única persona que lo sabe) pero entonces no estaba como estoy ahora, nunca estuve orgullosa pero lo sobrellevaba más o menos bien.

Ahora soy PLENAMENTE CONSCIENTE de lo que significa estar embarazada y tener dentro un angelito como el yo tuve con 20 años e hice que le impidieran seguir viviendo, seguir desarrollándose, seguir demandando y dando amor. Es HORRIBLE este sentimiento, este no poder volver atrás. Me obsesiona no saber qué hicieron con su cuerpecito inmaduro y precioso, ¡CÓMO PUDE PERMITIRLO! ¡¡¡HIJO MÍO CÓMO TE QUIERO!!! Dios mío, perdóname, lo daría todo por volver atrás, ahora sé que cambiaría mi vida por la de mi bebé sin dudarlo y mi mayor pena es que no puedo hacerlo, el no poder volver atrás es horroroso. No se si voy a ser capaz de superarlo.

Siento cosas muy raras, tengo ganas de morirme para poder abrazar a mi hijo no nacido, necesito pedirle perdón y que sepa que yo no sabía lo que hacía, YO NO LO SABÍA. Yo era una imbécil inmadura e inconsciente y una auténtica cobarde que no fue capaz de dar nada por su propio hijo. Qué mala suerte tuviste, mi vida, de que te tocara una madre como yo.

publicado en AVA


Adopcion Espiritual

miércoles, noviembre 05, 2008

Consecuencias, efectos secundarios o secuelas del aborto provocado o interrupción del embarazo en la mujer

Autor: Comité Científico de AVA
Publicado en: Base de Datos Médica Pubmed Asociación de Víctimas del Aborto (AVA) Revisión actualizada a fecha de octubre de 2008 por el Comité Científico de AVA, desde la Base de Datos de publicaciones médicas PubMed y Medline

EFECTOS SECUNDARIOS FÍSICOS

1. El índice de muerte materna vinculado al aborto es 2,95 veces más elevado que el de embarazos que llegan al parto en la población de mujeres de Finlandia entre los 15 y los 49 años de edad. Es una investigación realizada en el Centro Nacional de Investigación y Desarrollo para el Bienestar y la Salud de Finlandia, que concluyó que el embarazo contribuye a la salud de las mujeres (Gissler M, Berg C, Bouvier-Colle MH, Buekens P. American Journal of Obstetrics and Gynecology 2004, 190:422-427).

2. Las mujeres que se habían practicado abortos tuvieron un índice de mortalidad casi doble a las controles en los siguientes 2 años, persistiendo el índice de muerte incrementado elevado durante por lo menos 8 años. (Reardon DC, Ney PG, Scheuren F, Cougle J, Coleman PK, Strahan TW. Southern Medical Journal 2002, 95:834-41).

3. Aparición de muertes sépticas en las usuarias de la RU-486 debido a que su mecanismo de acción favorece las infecciones por gérmenes especialmente peligrosos. Recientemente publicado por el Dr. R. Miech de la Brown Medical School de Rode Island, EEUU (Miech RP. Ann Pharmacother 2005, 39:1483-8. Review) y por el equipo del Center for Disease Control and Prevention, Atlanta, EEUU (Ficher M et al., New England Journal of Medicine 2005, 353:2352-60).

4. El aborto provocado presenta un riesgo de perforación uterina en hasta un 1,2% de los casos. Se trata de una revisión realizada el estudio por el Departamento de Ginecología y Obstetricia y Biología de la Reproducción de la Universidad de Paris (Camus E, Nisand I. Rev Prat. 1995, 45:2361-9).

5. El aborto provocado puede producir trombosis de la vena ovárica con presentación atípica. Se trata de un estudio del Washington University/Barnes-Jewish Hospital, en St. Louis, Missouri, EEUU (Sreenarasimhaiah S, McAlister R. Obstet Gynecol. 2000, 96:828-30).

6. El aborto provocado o espontáneo no se considera factor causal directo del cáncer de mama según los mejores estudios hasta la fecha, pero está claro que la decisión de retrasar el embarazo tiene consecuentemente una pérdida de la protección que aporta éste, con un riesgo neto que se demuestra que está aumentado, investigación de la University of North Carolina, EEUU (Beral V et al., Lancet 2004, 363:1007; Thorp JM Jr, Hartmann KE, Shadigian E. Obstet Gynecol Surv 2003, 58:67-79. Review).

7. En España, Sánchez Durán en un estudio de revisión español publicado en la revista JANO en el 2000 (número 1349) resume las principales complicaciones de las que hay que informar a las mujeres en la interrupción voluntaria del embarazo de primer trimestre. Las complicaciones inmediatas son desgarros cervicales, perforación uterina, sangrado y persistencia de restos del embrión dentro del útero. Las complicaciones tardías son las adherencias o sinequias uterinas, las cicatrices e incompetencia cervical, que producen parto prematuro y riego de pérdida aumentada del siguiente hijo.

8. El aborto provocado por aspiración produce un riesgo aumentado de pérdida del hijo en el siguiente embarazo, resultados de Shangai Institute of Planned Parenthood Research, China (Sun Y, Che Y, Gao E, Olsen J, Zhou W. International Journal of Epidemiology 2003, 32:449-54).

9. Tras un aborto provocado (curetaje), el riesgo de placenta previa en el siguiente embarazo y parto prematuro, con posible aborto espontáneo, se presentó en 3 mujeres con historia de aborto provocado frente a 1 que no había abortado (OR 2,9; 95% IC 1,0-8,5), resultados del Fred Hutchinson Cancer Research Center, Division of Public Health Sciences, Seattle, WA, EEUU (Johnson LG, Mueller BA, Daling JR. International Journal Gynaecol Obstet. 2003, 81:191-8). Esto se había probado ya anteriormente en un estudio de la Universidad de Medicina de New Yersey con un OR de 1,7 (95% IC 1,0-2,9) (Ananth CV, Smulian JC, Vintzileos AM. American Journal J Obstet Gynecol. 1997, 177:1071-1078).

10. Las mujeres con antecedente de aborto provocado tuvieron un riesgo mayor de presentar un recién nacido prematuro. Entre otras publicaciones, hay una danesa con más de 15.000 mujeres en el estudio que lo demuestra (OR 1,9; 95% IC 1,6-2,3) (Zhou W, Sørensen HT, Olsen J. Internacional Journal of Epidemiology 2000, 29:100-106). Existe además una revisión realizada por investigadores de Canadá y Chicago que muestra graves incrementos de riesgo de un recién nacido altamente prematuro tras un aborto provocado por aspiración frente a controles (OR desde 1,99 y mayores), suponiendo este hecho un alto coste para los servicios de sanidad (Rooney B, Calhoun B. Journal of American Physicians and Surgeons 2003, 2; Calhoun BC, Shadigian E, Rooney B. J Reprod Med. 2007, 52:929-37). Una reciente publicación alemana reitera este hallazgo (Voigt M, Olbertz D, Fusch C, Krafczyk D, Briese V, Schneider KT. Z Geburtshilfe Neonatol 2008, 212: 5-12).

El EPIPAGE Group en este sentido ha señalado que las mujeres con antecedente de aborto provocado tuvieron un riesgo mayor de presentar un recién nacido altamente prematuro que aquéllas sin este antecedente (OR + 1,5; 95% IC 1,1-2,0) (Moreau C et al. EPIPAGE Group. Bjog. 2005, 112:430-437).

11. En un estudio poblacional de casi 27.000 nacimientos en Finlandia del Kuopio University Hospital, las madres con antecedentes de abortos provocados se asociaron con numerosos factores de riesgo para la maternidad, en concreto, desempleo, estado civil soltera, bajo nivel educacional, consumo de tabaco y alcohol, sobrepeso y enfermedades crónicas. Los hijos fueron más frecuentemente prematuros (OR 1,19; 95% IC 1,01–1,41) en mujeres con un aborto provocado previo (7,3% versus 6,2%) y fueron de bajo peso (OR 1,54; 95% IC 1,02–2,32) en mujeres con dos o más abortos provocados (7,0% versus 4,7%) (Raatikainen K, Heiskanen N, Heinonen S. Annals of Epidemiology 2006,16:587-92).

12. Un aborto previo, provocado o espontáneo, se ha demostrado que no protege frente a la preeclampsia y la hipertensión gestacional en el siguiente embarazo; sin embargo, un nacimiento a término previo sí que protege frente a estas graves situaciones clínicas en el siguiente embarazo a la mujer (OR 0,41; 95% CI 0,38-0,44). Es un estudio cohorte del Dr. Xiong y colegas de la Universidad de Montreal, Québec, Canadá, en colaboración con la Universidad de Tulane, New Orleans, EEUU (Xiong X, Fraser WD, Demianczuk NN. Journal of Reproductive Medicine 2004, 11:899-907).

EFECTOS SECUNDARIOS PSICOLÓGICOS

El aborto se consideraba como un evento posiblemente traumático y causante de un trastorno por estrés postraumático en el Manual Estadístico Diagnóstico DSM-III-R. Actualmente, en el vigente DSM-IV-TR, aunque se ha excluido entre los eventos posiblemente traumáticos toda relación con el aborto y la pérdida fetal, el aborto provocado se ajusta a la posibilidad de ser un evento posiblemente traumático la pérdida de un familiar o ser querido. El cuadro de trastorno de estrés postraumático causado por un aborto fue denominado síndrome posaborto por el Profesor Vicent Rue en 1981. En total, aproximadamente un millón de mujeres en España se han sometido a un aborto provocado según las estadísticas oficiales del Ministerio de Sanidad (abortos declarados desde 1985 a 2006). Visto esto, el antecedente de aborto provocado podría ser el factor de riesgo traumático evitable con mayor prevalencia en las mujeres españolas.

Los estudios científicos más relevantes que relacionan el aborto provocado con problemas psicológicos y/o psiquiátricos son:

1. Las investigaciones más recientes que orientan sobre el porcentaje de mujeres que abortan y presentan posteriormente el SPA apuntan a un 14,3% que cumplen todos los criterios diagnósticos de trastorno por estrés postraumático en una población de 217 mujeres norteamericanas entrevistada por su antecedente de aborto provocado (Rue VM, Coleman PK, Rue JJ, Reardon DC. Med Sci Monit. 2004, 10:SR5-16). Sin embargo, hasta un 65% de las mujeres norteamericanas examinadas experimentaron síntomas múltiples de hiperactivación, reexperimentación y evitación, típicos del trastorno citado.

2. En España se ha publicado un estudio cualitativo de 10 casos que describe el trastorno por estrés postraumático por aborto o SPA en cada una de las pacientes (Carmen Gómez Lavín, Zapata, R. Actas Esp Psiquiatr. 2005, 33:267-72).

3. El índice de suicidios de multiplicó por seis entre las mujeres que abortaron frente a las que dieron a luz sus hijos. Es una investigación realizada en el Centro Nacional de Investigación y Desarrollo para el Bienestar y la Salud de Finlandia (Gissler M, Hemminki E, Longvist J. British Medical Journal 1996, 313:1431-1434;la anteriormente citada también incluye estos resultados).

4. Las mujeres que abortaron tuvieron un riesgo más elevado de sufrir ingresos por causa psiquiátrica frente a aquellas que tuvieron a sus hijos en el periodo de 3 meses a 4 años tras el aborto o parto, incrementándose dicho riesgo para ingresos con diagnóstico de reacciones adaptativas (OR 2,1; 95% CI 1,1–4,1), episodio psicótico único (OR 1,9; 95% CI 1,3–2,9), psicosis depresiva recurrente (OR 2,1; 95% CI 1,3–3,5), y trastorno bipolar (OR 3,0; 95% CI 1,5–6,0). Se demostró que la población con mayor riesgo de ingreso fue el grupo de mujeres que había abortado y además tenía bajos ingresos. (Reardon DC, Cougle JR, Rue VM, Shuping MW, Coleman PK, Ney PG. Canadian Medical Association Journal 2003, 168:1253-6).

5. El aborto provocado aumentó los riesgos de alteraciones en el estado del ánimo, mediante la evaluación del riesgo de puntuación patológica en escalas de depresión, frente a las mujeres que no abortaron sus embarazos no planificados. Esto ha sido demostrado en dos estudios que se basan en una cohorte poblacional estadounidense denominada National Longitudinal Study of Youth, con más de 12.000 mujeres, con un riesgo incrementado de puntuación patológica para la depresión en un 65%. Este hecho fue más notable en el grupo de mujeres casadas y se mantuvo hasta 8 años después del aborto (Reardon DC, Cougle, JR. BMJ 2002, 324:151-152; Cougle JR, Reardon DC, Coleman PK. Med Sci Monit 2003, 9(4): CR157-164). También un estudio de la University of North Carolina, EEUU, publicó el incremento de riesgo de depresión y autolesión asociado con antecedentes de aborto provocado (Thorp JM Jr, Hartmann KE, Shadigian E. Obstet Gynecol Surv 2003, 58:67-79).

Recientemente en Noruega se ha realizado un estudio longitudinal con una muestra de 768 mujeres de la población general entre las edades de 15 y 27 años. Las mujeres que se realizaron un aborto provocado con más de 20 años puntuaron patológicamente para el diagnóstico de depresión de forma estadísticamente significativa, aún después de controlar todas las variables (OR 2,9; 95% IC 1,7-5,6) (Pedersen W. Scand J Public Health. 2008, 36:424-8).

6. Las mujeres que han sufrido un aborto provocado padecen un síndrome de estrés generalizado con un 30% más de probabilidad que las que han llevado adelante su embarazo no deseado. Así puedo demostrarse en un estudio con la cohorte del 1995 National Survey of Family Growth (Cougle JR, Reardon DC, Coleman PK. Journal of Anxiety Disorders 2005, 19:137-142).

7. Las mujeres que habían abortado presentaron malestar psicológico hasta cinco años después de la interrupción, siendo los efectos de evitación, pesar, angustia y ansiedad mayores en el caso de abortos provocados que en los espontáneos. Es un estudio de Broen AN y colaboradores de la Universidad de Oslo, en Noruega (Broen AN, Moum T, Bødtker AS, Ekeberg O. BMC Med. 2005, 3:18).

8. Se han descrito graves alteraciones en las relaciones sexuales y en el deseo sexual de numerosas mujeres que abortaron voluntariamente en estudios de la Universidad de Ginebra, en Polonia y en China (Bianchi-Demicheli F et al., Gynecol Obstet Invest. 2002, 53:48-53; Bielecka Z. Pieleg Polozna. 1988, 5:7-9 contd; Yee Fok W et al., European Journal of Obstet Gynecol Reprod Biology 2005). En la investigación de la Universidad de China de Hong Kong, se ha detectado que aproximadamente un tercio de las mujeres del estudio que han abortado de forma provocada sufre a corto plazo una inhibición y un deterioro en su deseo y placer sexual. Además, un 17% de mujeres se veían mucho menos atractivas tras la interrupción del embarazo.

9. En cuanto a las adolescentes, la profesora Priscilla K. Coleman, del Human Development and Family Studies, de la Bowling Green State University EEUU, ha publicado una investigación en la que se demuestra que las adolescentes de la cohorte National Longitudinal Study of Adolescent Health que abortaron ante un embarazo no planificado presentaron un riesgo mayor de solicitar posteriormente ayuda psicológica, mayor frecuencia de problemas de sueño y abuso de marihuana frente al grupo que llevó a término su embarazo no planificado (Coleman PK. J Youth Adolescence 2006, 35:903–911).

10. El equipo de Priscilla K. Coleman del Human Development and Family Studies, de la Bowling Green State University, EEUU, ha demostrado que las mujeres con historia de un aborto, espontáneo o provocado, tenían un 99% más de probabilidad de ejercer maltrato físico sobre sus hijos que las que no habían tenido abortos; si eran varios abortos, el riesgo incrementado era del 189%. Cuando el aborto era provocado, las mujeres tenían un 144% de mayor riesgo de maltrato físico sobre sus hijos (Coleman PK, Maxey CD, Rue VM, Coyle CT. Acta Paediatrica 2005, 94:1476-83).

11. El equipo de investigación anterior ha demostrado que se presentan en la gran mayoría de las mujeres tras el aborto graves alteraciones en el sueño, sobre todo en los 180 días tras el aborto provocado y que éste se reducía tres años tras el aborto (Reardon DC, Coleman PK. Sleep 2006, 29:105-6).

12. De nuevo este equipo de P. K. Coleman encontró asociado en las mujeres que han abortado de forma provocada un alto riesgo de consumo de drogas de abuso de diversos tipos (Coleman PK, Reardon DC, Cougle JR. British Journal of Health Psychology 2005, 10: 255–268). Este hallazgo no se presentaba en las mujeres cuyos abortos eran espontáneos. La relación entre aborto provocado y abuso de drogas ha sido también demostrada en numerosos estudios anteriores (Algunos de ellos son: Coleman PK, Reardon DC, Rue VM, Cougle J. Am J Obstet Gynecol. 2002, 187:1673-8; Reardon DC, Coleman PK, Cougle JR. Am J Drug Alcohol Abuse. 2004, 30:369-83).

13. Fergusson y colaboradores han realizado la mejor investigación hasta el momento sobre repercusiones psicológicas del aborto provocado en la salud de las mujeres jóvenes y adolescentes, mediante un estudio cohorte longitudinal de 492 mujeres (Fergusson DM, Horwood LJ, Ridder EM. J Child Psychol Psychiatry. 2006, 47:16-24). Sus principales resultados fueron que las jóvenes que abortaron sufrieron un riesgo mayor de diferentes problemas mentales comparados con las jóvenes que llevaron su embarazo a término. En concreto, en el estudio observacional, las mujeres que abortaron con menos de 21 años, en comparación con las que tuvieron a sus hijos, tuvieron los siguientes eventos adversos a la edad de 25 años: el 42% presentaron depresión mayor; un 39% sufrieron trastornos de ansiedad; un 27% manifestaron ideación suicida y un 6,8% presentaron alcoholismo.

Descarga aquí la síntesis de los efectos psicológicos del aborto investigados desde 2002 al 2007 por Priscilla Coleman y colaboradores en EEUU (en inglés).

EFECTOS SECUNDARIOS PSICOLÓGICOS DEL ABORTO

POR DIAGNÓSTICO DE MALFORMACIÓN FETAL

(Descargue aquí el informe específico con las referencias bibliográficas)

El aborto provocado por sospecha diagnóstica de malformación fetal tiene secuelas notables y graves muy estudiadas, y por ello precisa un apartado especial, con referencias bibliográficas propias que serán numeradas a continuación. En estudios realizados hace ya 8 o más años se demostraba que el aborto provocado por malformación fetal tiene riesgos psicológicos que es preciso conocer y a los que había que dar respuesta.

De hecho, cuatro estudios, dos de 1993, y otros de 1997 y 2001 demostraron que las mujeres que abortaban a un hijo por un diagnóstico prenatal positivo presentaban secuelas igual de graves que la pérdida de un hijo sano durante el embarazo o parto, y que la interrupción voluntaria del embarazo en este supuesto causa aislamiento social y depresión (1-4). En dichos estudios se comparaba el estado psicológico posterior de dos grupos de mujeres: el primer grupo que abortó por malformación y el segundo que perdió un hijo por aborto espontáneo, ambas pérdidas en el segundo trimestre de gestación. Los investigadores de estos cuatro trabajos internacionales alertan de que el aborto supuso en casi todos los casos un trauma. Los resultados mostraron que la sintomatología no difería entre ambos grupos y que entre las mujeres cuyo aborto era provocado por malformación – no espontáneo - un 17% fueron diagnosticadas de depresión mayor y un 23% precisaron tratamiento psiquiátrico (2).

Además, hubo en la década de los 90 otros estudios indicaron el estrés grave que podía llevar el aborto por malformación y sus graves efectos en la madre y padre (5-9). En los dos estudios de los investigadores de Glasgow se demostró que después de 2 años tras el aborto por malformación, todavía un 20% de madres del estudio de 68 matrimonios tenían brotes de llanto, tristeza e irritabilidad tras el aborto (7). Los maridos también relataron en un porcentaje elevado falta de concentración e irritabilidad durante el primer año. Además, un 12% de los matrimonios sufrieron crisis temporales durante este primer año e incluso algún matrimonio llegó a romperse durante este breve periodo.

Por su parte, otro estudio de Leeds en Reino Unido examinó a 57 parejas que habían abortado de forma espontánea o provocada por malformación, ofreciéndoles asesoramiento psicológico de forma aleatoria tras abortar y no presentar problemas psicológicos graves tras éste (9). Querían evaluar si resultaría clínicamente útil ofrecer el asesoramiento psicológico a todas las parejas, incluso aquellas que parecían no tener problemas psicológicos tras el aborto por anomalía fetal. Entre los resultados cabe destacar que, aunque no pudo demostrarse de forma rotunda que la intervención del psicólogo que se empleó fuera eficaz, sí resultó de interés contar con esta asistencia ya que las parejas del grupo con psicoterapia que la recibieron adecuadamente integraron mejor la pérdida que las que faltaron a la misma. Además, se encontró sintomatología ligeramente más grave en las parejas cuyo aborto fue provocado y no espontáneo.

En 1995, el Servicio de Genética del Centro Médico de Investigación Pediátrica de la Universidad de Montreal, en Québec, Canadá, realizó un estudio comparativo de las reacciones psicológicas de dos grupos de padres que abortaron tras el diagnóstico prenatal (10). El primer grupo de 76 pacientes tenían riesgo familiar de tener un hijo con malformación y el segundo grupo, de 124, no lo tenían. El sentimiento de culpabilidad tras el aborto estuvo presente en ambos grupos (29 y 79%, primer y segundo grupo respectivamente), así como la necesidad de recibir asistencia psiquiátrica (19 y 7%, respectivamente). La Universidad concluye la necesidad del apoyo psicológico durante el diagnóstico prenatal dado la gravedad del duelo que puede presentarse tras el aborto por malformación.

¿Cuál es la evidencia científica más relevante y novedosa sobre el tema?

Los siguientes estudios poseen una metodología más adecuada para el estudio del trauma postaborto por malformación. Por ello se explicarán brevemente con sus principales resultados en el enlace siguiente apuntado anteriormente. (Descargue aquí el informe específico con las referencias bibliográficas)



Adopcion Espiritual