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martes, septiembre 01, 2009

Cursos reglados ofertados de ULIA



Universidad Libre Internacional de las Américas ULIA

Nuestra Misión FAQ La Fundación (FICV)

Cursos reglados ofertados (solo postgrado, solo a distancia):

- Diploma en Bioética DBIO 6ª edición. +

- Diploma en Liderazgo y Prácticas de Afirmación Familiar DPAF 5ª edición. +

- Diploma de Actualización Pedagógica y Excelencia Educativa DAPE 5ª edición. +

- Diploma de Educación en Virtudes a través del Cine DCIVI 3ª edición. +

- Diploma en Ética Ambiental DEA 3ª edición. +

- Diploma en Derecho Natural y Derechos Humanos DNAHU 3ª edición. +

- Maestría en Bioética MBIO 2ª edición +

- Maestría en Desarrollo MD 6ª edición +

- Maestría en Socioeconomía MSC + Se oferta en cooperación con SASECE (Capítulo Español de la Sociedad mundial de Socioeconomía SASE)

- Maestría en Comunitarismo MCom + Se oferta en cooperación con SASECE (Capítulo Español de la Sociedad mundial de Socioeconomía SASE)

- Doctorado en Ciencias de la Vida +


Fechas de referencia:

Apertura de Matrícula: Septiembre 15, 2009.

Cierre de Matrícula: Al cubrirse el cupo y en todo caso, Noviembre 15, 2009.

Inicio de curso: 1 de Enero de 2010.

Gratuidad:
Los cursos de ULIA son selectivos y gratuitos: se abona sólo el coste de mantenimiento del sistema -entre 120 y 250 euros dependiendo del curso para los organizados por ULIA en solitario- y la oferta es limitada por curso y por año. La lengua utilizada es el español y no se excluye a solicitantes de ningún país del mundo. Las solicitudes de admisión previas a la selección de alumnos deben enviarse a través de la red desde la página de cada titulación ofertada para este curso académico.

En la base de nuestra filosofía y de nuestra misión está la gratuidad. ULIA no es una empresa, como otras universidades, ni aspira a serlo. ULIA es un entorno de intercambio gratuito de confianza, servicio y ciencia. Por eso en ULIA los fundadores, profesores, tutores, exalumnos y alumnos formamos una comunidad libre al servicio de la vida humana por cuya dignidad ofrecemos tiempo, conocimientos, experiencias, solidaridad y entrega en un entorno exigente en el desprendimiento y la excelencia.

miércoles, enero 07, 2009

Aproximadamente el 2% de niños que nacen hoy en España lo hace por reproducción asistida


Luz Posada

"Aproximadamente el 2% de niños que nacen hoy en España lo hace por reproducción asistida"

Entrevista al miembro de la Pontificia Academia para la Vida Justo Aznar para valorar la instrucción 'Dignitas Personae'

La Iglesia ha advertido de la repercusión moral negativa de todas las técnicas de reproducción asistida en la reciente Instrucción Dignitas Personae, de la Congregación para la Doctrina de la Fe, unas técnicas mediante las cuales nace el 2% de los niños que nacen hoy en España.

En la siguiente entrevista concedida en exclusiva a ForumLibertas.com, el miembro de la Pontificia Academia para la Vida Justo Aznar que actualmente las leyes en España no ayudan al respeto y la defensa de la vida humana desde su inicio.

- ¿Cuáles son, en su opinión, las principales novedades de la instrucción Dignitas personae?

- A mi juicio, la principal novedad de la instrucción Dignitas personae no son aspectos particulares en concreto sino la unidad del documento en defensa de la vida humana.

Como muy bien se sabe, desde el año 1987 en que se publicó la instrucción Donum vitae, los avances técnicos en estas materias han sido muy importantes, por lo que un documento global que abordara una valoración moral de los mismos era absolutamente necesario, no solamente para los católicos, sino para todos en general.

- ¿Hay algún apartado que a usted le haya sorprendido o interpelado especialmente?

- Sí, me parece de especial interés el juicio negativo que se hace de todas las técnicas de reproducción asistida, por la especial repercusión moral que estas prácticas tienen, pues no hay que olvidar que aproximadamente el 2% de los niños que nacen hoy en España lo son por reproducción asistida.

- ¿Qué acogida cree que está teniendo este documento en la Iglesia? ¿Y en el conjunto de la sociedad?

- Es pronto para hacer una valoración global de la acogida que el documento ha suscitado, tanto en la Iglesia como en la sociedad en general, pero no me cabe duda que será un instrumento pastoral fundamental en la labor catequética de la Iglesia en estas materias y una orientación moral para el conjunto de la sociedad en lo que al inicio de la vida humana se refiere.

- ¿Cuál es el objetivo de la publicación de las orientaciones morales que contiene el documento? ¿Resulta especialmente difícil respetar todas sus indicaciones en nuestras sociedades?

- La Iglesia, como madre y maestra tiene la especial obligación, yo diría que deber de amor, de orientar a los fieles en materias que pueden ser decisivas dentro de su vida personal y de su relación matrimonial, por lo que el objetivo de esta Instrucción es ilustrarnos sobre la valoración moral que la Iglesia realiza sobre estas materias.

En efecto, en ocasiones puede no resultar fácil seguir las indicaciones morales que en el documento se especifican, lo cual no sorprende en una sociedad en la que el hedonismo constituye uno de los objetivos personales y sociales más aceptados.

Amar pensando fundamentalmente en el bien del otro, especialmente cuando el otro es el más débil de los débiles, el no nacido, requiere en ocasiones un sacrificio que hay que realizar con amor.

- ¿Cree que la aportación de la Iglesia influye actualmente en el desarrollo científico o por el contrario no es escuchada?

- Por desgracia no son muchos los científicos y los médicos que en su actuar profesional sigan estas indicaciones morales, pero lo que no cabe duda es que las mismas pueden ir creando un positivo caldo de cultivo sobre el que se desarrolle una actitud más acorde con el respeto que la vida humana, basándose en su intrínseca dignidad, merece.

- De los últimos avances de la biomedicina que trata la Instrucción, ¿cuáles son los más beneficiosos o con más posibilidades y cuáles los más perjudiciales?

- A mi juicio, los mayores beneficios para los pacientes se van a obtener como consecuencia del uso de las células madre adultas y de las células reprogramadas, las células iPS, en el campo de la medicina regenerativa y reparadora.

Sin embargo, por desgracia, gran parte de los avances en este campo se están produciendo después de que el documento fuera aprobado por el Papa, por lo que la posibilidad de referirse explícitamente a ellos no ha sido posible, pero creo que quedan implícitamente incluidos.

Sin duda, los campos más perjudiciales son aquellos en los que se manipulan y destruyen embriones humanos, especialmente los métodos contraceptivos que impiden la implantación del embrión, las técnicas de reproducción asistida, la reducción de embriones, la experimentación con los mismos, el diagnóstico genético preimplantacional, la producción de bebés medicamento y las técnicas de clonación humana.

En relación con ello, creo que es especialmente necesario recordar la baja eficiencia de las técnicas de diagnóstico preimplantacional y de la producción de niños medicamento, lo que implica una gran destrucción de embriones humanos. En efecto, para producir un niño medicamento que pueda ser útil para obtener de él material biológico adecuado para tratar a un hermano suyo, se necesita destruir no menos de 95 embriones, hermanos, a su vez del niño enfermo, lo que, sin duda, no parece una práctica éticamente admisible.

También merecen un juicio moralmente muy negativo todas aquellas técnicas que se basan en la selección de embriones por razones de salud es decir, en las que se eligen a los embriones sanos para implantarlos y se destruyen los enfermos, como ocurre en la selección de embriones por diagnóstico genético preimplantacional, pues estas técnicas son, como el documento acertadamente señala, claramente eugenésicas.

- Algunos avances que actualmente suponen problemas éticos como la clonación, la reproducción asistida, ..., ¿podrían en el futuro ser aceptables si se encontrara alguna solución a los problemas que plantean actualmente? ¿Podría citar algún ejemplo?

- Todas aquellas técnicas que requieren la manipulación de embriones o su destrucción no pueden ser éticamente admitidas en ningún momento, pues van en contra de un principio fundamental como es la dignidad humana.

El ser humano no se puede utilizar nunca como medio para obtener un fin, aunque sea bueno, esto es cosificarlo, restarle toda su dignidad personal, por tanto todas aquellas técnicas que afecten a este principio creo que nunca serán éticamente admisibles.

Sin embargo, sí que se abren otros campos en que las nuevas tecnologías abren esperanzadoras posibilidades, tanto desde el punto de vista ético, como técnico. Entre ellas cabe destacar, como ya se ha comentado, el uso de células madre adultas y de células adultas reprogramadas, las denominadas iPS, a partir de las cuales se pueden obtener células de todo tipo de tejidos, utilizables para tratar de curar graves enfermedades actualmente sin tratamiento específico.

Creo que esta vía terapéutica es la gran esperanza médica en este siglo XXI en el que estamos. No hay que olvidar que hace unos días la prestigiosa revista Science ha calificado a la reprogramación celular como el más importante descubrimiento científico de 2008.

- La Iglesia parece no encontrar de momento una solución al problema de los embriones congelados. ¿Usted se imagina algún avance técnico que en el futuro pudiera ofrecerles una salida?

- Ciertamente no existe una solución adecuada para esos pequeños seres que son los embriones congelados, parece que lo menos malo es mantenerlos en su situación actual sin manipularlos más.

Actualmente el problema de los embriones congelados pasa por que no se produzcan más y en este sentido es imprescindible legislar para que no se puedan fecundar más ovocitos de los que se puedan implantar; esto en nuestro país no parece que se vaya a lograr, pues las nuevas leyes de Técnicas de Reproducción Humana Asistida y Biomedicina dejan en manos de los médicos que llevan a cabo las técnicas de fecundación in vitro establecer qué número de óvulos se pueden fecundar. Dado que a estos facultativos y a las clínicas de reproducción lo que les interesa es la eficiencia y ésta ahora es muy baja, alrededor del 20 %, no me cabe duda que seguirán fecundando más óvulos de los que en el primer intento se implanten para poder así rentabilizar sus prácticas. Esta visión mercantilista hace que vea con pesimismo el que se dejen de congelan embriones humanos.

Me gustaría terminar afirmando que en un documento como esta Instrucción parece inevitable que existan prohibiciones explícitas de acciones moralmente inaceptables, pero el conjunto del mismo es un sí decidido a la vida, es una defensa entusiasmada y racional de la dignidad del ser humano desde la fecundación hasta la muerte natural y, consecuentemente creo que es un documento acorde con el principal de los derechos humanos, el derecho a la vida.



Adopcion Espiritual

jueves, septiembre 18, 2008

Mi profesión está secuestrada. Ya no puedo hacer mi trabajo; mis pacientes sufren y yo estoy harta


Hace poco se desató una polémica cuando una psiquiatra de la Universidad de Columbia escribió: “Mi profesión está secuestrada. Ya no puedo hacer mi trabajo; mis pacientes sufren y yo estoy harta”. Estaba disgustada con la agobiante corrección política de su profesión, que dictaba que debía evitar juzgar las prácticas sexuales de sus pacientes. Cuando alguno de ellos sufría problemas como consecuencia de su conducta promiscua, ella debía limitarse a decir: “Asegúrese de que está protegido.

Los médicos canadienses han empezado a sentir la presión en la provincia más grande del país, donde el Colegio de Médicos y Cirujanos de Ontario (CPSO) adoptó un comunicado recordando a los médicos “que en ocasiones será necesario dejar a un lado las convicciones personales” para prestar sus servicios, y que restringirlos por “motivos éticos o religiosos puede constituir (...) mala praxis profesional”. En otras palabras: puede haber situaciones en las que los médicos se vean obligados a ir contra su conciencia por el bien de los pacientes.

No juzgar los estilos de vida

Estamos asistiendo a una revisión completa del papel de los médicos en la sociedad. Se trata de un fenómeno curioso, pero todavía puede llegar a enrarecerse más: el comunicado del Colegio de Médicos de Ontario también dice que “los médicos no deberían emitir juicios morales sobre las creencias, el estilo de vida, la identidad o las características” de sus pacientes. ¿Ni siquiera podrán juzgar los estilos de vida de los pacientes?

Puede que hasta ahora esto fuera parte del rol del médico, pero ahora es inaceptable que se nos haga sentir incómodos por nuestra conducta. No queremos oír hablar de los peligros de la promiscuidad sexual ni de los beneficios de la abstinencia entre adolescentes; y mucho menos queremos oír a un médico “predicar” sobre los riesgos que tiene el aborto en las mujeres (y no digamos sobre el feto como vida humana). Y, sobre todo, no queremos que los médicos desaconsejen la inseminación artificial a las lesbianas.

Pero el caso de Ontario no es el único. El Consejo General de Medicina de Gran Bretaña (GMC) emitió un comunicado parecido el pasado marzo. EL GMC espera que los médicos “estén dispuestos a dejar a un lado sus convicciones personales cuando sea necesario para proporcionar sus servicios a alguien”.

Y aunque a los médicos británicos no se les ha silenciado todavía, más les vale que anden con cuidado. Así dice el comunicado: “No deberás expresar a los pacientes tus creencias personales, ni políticas ni religiosas ni morales, en modos que supongan aprovecharse de su vulnerabilidad o que probablemente les causen angustia”. Asimismo, “normalmente no deberías discutir tus creencias con pacientes a menos que esas creencias sean relevantes para curar al paciente. No debes imponer tus creencias a los pacientes o causarles inquietud por la inapropiada e insensible expresión de puntos de vista religiosos, políticos o de creencias de otro tipo”.

La posible interpretación de la GMC de términos como “inapropiado” o “insensible” debería ser suficiente para poner a cualquier médico ante el temor de perder su trabajo si no se muerde la lengua.

Lo que está sucediendo aquí es una revisión total del papel del médico en la sociedad por motivos bien conocidos: eliminar cualquier posible crítica al programa ideológico que rodea las relaciones sexuales y el papel atribuido a las instituciones centrales del matrimonio y la familia.

Sin objeción de conciencia

En Estados Unidos, a los médicos ni siquiera se les podría permitir la dudosa “protección” que ofrecen los códigos oficiales de conducta como los de Ontario y Gran Bretaña; sencillamente se les invita a que cierren los ojos y hagan lo que se les pide. Eso es lo que la Corte Suprema de California decidió por unanimidad en una sorprendente decisión, en la que establece que un doctor no podía negarse a inseminar artificialmente a una lesbiana aduciendo motivos religiosos, incluso en el caso de que hubiera otros doctores disponibles para realizar esa intervención.

El Tribunal dijo: “El derecho a la libertad religiosa y a la libre expresión, garantizado tanto por la Constitución federal como por la de California, ¿puede exonerar a los médicos del cumplimiento del Acta de Derechos Civiles de California que prohíbe la discriminación basada en la orientación sexual de una persona? Nuestra respuesta es no”.

El Tribunal de California fundamentó su resolución en un caso de 2004 en el que se ordenó a entidades asistenciales católicas que el seguro médico de sus empleados cubriera también los anticonceptivos, aunque esto contradijera sus principios religiosos.

En cuerpo y alma

Los católicos están a menudo en primera línea de fuego en estos debates porque la jerarquía eclesiástica ha insistido constantemente en desaprobar el aborto y la anticoncepción artificial. Aunque muchos doctores y farmacéuticos católicos no están de acuerdo con la Iglesia y otros están dispuestos a transigir en puntos de la enseñanza católica, muchos de ellos, en número creciente, han presentado objeción de conciencia.

¿Es esto una obstinación dogmática? No, la cuestión es que la Iglesia Católica ha desarrollado, a través de los siglos, una visión coherente de la moral profesional y una comprensión humanitaria del papel del médico mucho más acorde con la antigua tradición hipocrática.

El Papa Juan Pablo II veía la medicina “más como una misión que como un trabajo ordinario” e incluso la calificó como “una dedicación que, por su nobleza, utilidad e idealismo, está más cerca de la vocación sacerdotal”. ¡Comparó al médico con el sacerdote!

La idea católica del papel del médico no admite separaciones. Ya que cuerpo y alma no son vistos como independientes sino formando una unidad, el médico no se limita a ocuparse sólo del cuerpo, sino que también tiene cierta responsabilidad en ayudar a la salud espiritual del paciente.

Además, es algo bien conocido que las acciones de los individuos no suceden en el vacío sino que afectan a la sociedad; en consecuencia, el médico tiene su parte de responsabilidad, más allá del paciente concreto, con relación a la sociedad y al bien común -y, más allá de este límite, como todo cristiano, en relación con la Verdad última que es Dios mismo. Resultaría entonces inconcebible para un médico el divorcio entre su ética y la práctica de la medicina.

El credo de moda

He aquí cómo el Papa describía en 2000 la vocación del médico: “Tenéis experiencia directa de que en vuestra profesión el cuidado médico y tecnológico no es suficiente, aun cuando se preste con profesionalidad… La enfermedad debe ser tratada de manera que el paciente recupere no sólo la salud física sino también la psicológica y la espiritual. Esto presupone que el médico debe tener, además de los precisos conocimientos técnicos, la actitud amorosa que se desprende del buen samaritano del Evangelio. Con cada paciente que sufre, el médico católico está llamado a dar testimonio de aquellos valores que se apoyan en la fe”.

No sorprende que la renovada cara de la profesión médica ponga en un aprieto a los médicos que aspiran a ser consecuentes con su postura pro-vida. Pero debería hacer saltar las alarmas a todos los médicos que quieren que su trabajo esté informado por la fe y la moral. Se supone que ahora los médicos tienen que satisfacer los deseos de sus pacientes sin dejar que sus convicciones morales les influyan.

Parece que las asociaciones de médicos creen que ha llegado el momento de que el juramento hipocrático pase a la historia y que su “no dañar a nadie” sea dejado de lado. En una época en que se exalta la tolerancia y la autonomía individual, el credo de moda es “el cliente siempre tiene razón”.

Artículo publicado originalmente en MercatorNet (29-08-2008).

Traducido por Aceprensa

*Lea Singh es Graduada por la Universidad de Derecho de Harvard

Adopcion Espiritual

sábado, febrero 16, 2008

Diagnóstico prenatal



Por: José María Macarulla, Arbil, 2008-01-16

Vamos a revisar brevemente diversos aspectos de ese diagnóstico que afectan a la bioética: individuo o sustrato analizado, técnica escogida, objetivos buscados, etc.

Desde hace algunos años muchos matrimonios que esperan un hijo deciden hacerse un diagnóstico prenatal, para conocer de antemano el sexo de ese hijo, su dotación génica o las posibilidades de que pueda sufrir alguna enfermedad congénita.

Sobre el individuo, distinguiremos los diagnósticos realizados sobre feto, embrión implantado, embrión previo a su implantación (selección de embriones), o previo a la concepción (selección de gametos).

Sobre el tipo de diagnóstico, puede ser genético o somático.

Y sobre las técnicas utilizadas pueden ser invasivas o cruentas (biopsias) o bien no invasivas o incruentas (ecografías).

De todo ello resulta fácil adivinar que algunas de esas manipulaciones serán éticamente correctas y, en cambio, otras serán moralmente delictivas.

La más famosa y popular es la amniocentesis, es decir, la punción del líquido amniótico, a través de la pared del abdomen, seguida de cultivo de las células de origen fetal que se encuentran en él. Si esa punción es muy precoz arrostra el riesgo de aumentar la tasa de abortos hasta un 5,3 % y si es algo más tardía ese riesgo puede disminuir hasta el 0,2 %.

Otras técnicas análogas serían la cordocentesis, o toma de células del cordón umbilical, la vellocentesis, toma de vellos coriales, que comportan unos riesgos de abortos variables desde el 1 hasta el 4 %.

El diagnóstico pre-implantación suele aplicarse a los casos de fecundación in vitro (FIVET) sobre todo para prevenir el síndrome de Down, rechazando los embriones que manifiesten una trisomía del cromosoma 21. Este riesgo aumenta con la edad de la madre desde un 0,05 % en las madres menores de 19 años hasta un 1,6 % en las que superan los 42 años de edad.
La medida que se adopta cuando el embrión o el feto (ya implantado) presenta esa trisomía es desecharlo o eliminarlo mediante el aborto. Es de destacar, como oí recientemente a un conferenciante prestigioso, que en Cataluña el año 2006 no había nacido ningún niño mongólico, lo que estadísticamente demuestra que todos ellos fueron eliminados o abortados, antes del nacimiento.

¿Para qué se hacen estos análisis?

La razón teórica que se aduce para realizar esos análisis es evitar la angustia o zozobra de la madre y su familia pero, si se confirma una anomalía genética de este tipo u otros análogos, la solución que suele adoptarse es la eliminación directa del nuevo ser. Algunas anomalías somáticas podrán tratarse a veces durante la estancia del feto en el espacio intrauterino y en estos casos el diagnóstico por ecografía u otra técnica no invasiva será, no sólo éticamente correcto, sino recomendable.

Cualquier tratamiento, incluso el quirúrgico, debe buscar, en éste como en todos los casos, únicamente el bien del enfermo - en este caso del embrión y de la madre - y no debe exponer sus vidas de modo innecesario o desproporcionado. Sólo así será legítima la actuación médica proyectada.

En cambio, el arriesgar la vida del feto o embrión con el propósito morboso de eliminarlo, si no responde a las expectativas puestas en él, resulta condenable. En este caso - el más general - basta aplicar aquel principio popular: "El fin no justifica los medios". (…)

En cuanto al diagnóstico pre-implantatorio o pre-fecundación, éste incide de lleno en la condena universal de la manipulación genética. Su objetivo es realizar una selección génica o eugenética, es decir, eliminar a los hijos no deseados y sólo dejar vivir a uno de los mejores. En otras palabras, los hombres se auto-erigen en jueces que deciden "quienes deben vivir y quienes deberán morir para mejorar la especie o para satisfacer un capricho de los padres (por ejemplo, elegir el sexo del hijo o sus mejores cualidades somáticas)".

Un fracaso sonoro y reciente

Me ha llegado información sobre una madre italiana - de Milán - a la que, después de conseguir, con ciertas dificultades, un embarazo de mellizos, le hicieron un diagnóstico prenatal y concluyeron que uno de los niños era normalísimo pero el otro tenía una grave malformación genética. Los médicos le aconsejaron, con esa lógica descarnada de "algunos profesionales con vocación de verdugos", que abortase selectivamente el malformado, para ser feliz con el alumbramiento del sano. Ella se dejó convencer y por un error comprensible dieron muerte justamente al mellizo sano, sin tocar al enfermo. La solución que le aplicaron inmediatamente fue matar también al otro y la pobre e ilusa madre se ha quedado sin ninguno. Ahora está en tratamiento psiquiátrico, a ver si puede superar la profunda depresión y remordimiento lógicos en los que ha quedado inmersa.

Como conclusión última debemos afirmar que, digan lo que dijeren las "leyes" de cada país, existe una Ley universal que obliga a la familia humana. Me refiero a la Ley de Dios inscrita en todas las conciencias, de forma independiente al credo particular de cada individuo (se la suele llamar en términos bioéticos, Ley Natural y es de obligada obediencia y acatamiento).



Adopcion Espiritual

viernes, enero 05, 2007

Las células madre adultas cierran el 2006 con un nuevo avance terapéutico: también regeneran arterias


Josu de la Varga

El ensayo realizado en la Clínica Universitaria de Navarra se suma a otros éxitos y acentúa lo inútil de seguir experimentando con embriones

El 2006 se cerró con un nuevo avance terapéutico en el campo de la investigación con células madre adultas: Son capaces de regenerar arterias y otros tipos de vasos sanguíneos de seres vivos que han padecido arteriosclerosis o infartos.


Este nuevo descubrimiento, llevado a cabo en el Centro de Investigación Médica Aplicada de la Clínica Universitaria de Navarra, supone un nuevo éxito para esta línea de investigación y abre una puerta a su futura aplicación en seres humanos.


Al mismo tiempo, viene a subrayar, una vez más, el fracaso y la inutilidad de seguir experimentando con embriones humanos para obtener células madre con aplicaciones terapéuticas.

Los investigadores de la clínica navarra realizaron sus ensayos con ratones y el responsable del trabajo, Xabier López Aranguren, confía en que esta terapia sea un día útil para pacientes que sufren isquemias periféricas, o sea pequeños infartos que se producen en las extremidades debido a la falta de oxígeno y que provocan la muerte de parte del tejido.


Células de médula ósea

La investigación, publicada en la revista BLOOD, se inició con la extracción de células madre de la médula ósea de donantes humanos sanos. Las células se cultivaron hasta lograr distinguir las que pertenecían a un tipo determinado, las llamadas MAPC o multipotenciales, que se caracterizan por su similitud con las embrionarias y que se pueden convertir en gran cantidad de tejidos diferentes.


“Con las células que hemos obtenido, hemos logrado recuperar hasta el 80 por ciento del flujo sanguíneo, evitando la pérdida de masa muscular y regenerando la deteriorada”, manifestaba el pasado 27 de diciembre López Aranguren.


Cabe resaltar aquí la labor realizada en los últimos años por la Clínica Universitaria de Navarra, pionera en este tipo de investigaciones, que junto a otros 14 hospitales participa en un ensayo clínico con 100 pacientes que han sufrido infartos desde el verano de 2006.


Banco de células adultas

El potencial curativo de las células madre adultas hace tiempo que fue detectado por la fundación sin ánimo de lucro Indiomed, que el pasado mes de noviembre inauguraba en San Sebastián el centro Indiobanck, el primer banco de este tipo de células en el Estado español.

Conscientes también de las posibilidades terapéuticas y regenerativas de las células madre adultas en futuros tratamientos de enfermedades como el Alzheimer o el Parkinson, los responsables de Indiobank iniciaron a final de año un ensayo clínico con una docena de niños que sufren Epidermolisis Bullosa.

Los investigadores intentan probar que esta enfermedad genética conocida popularmente como ‘piel de mariposa’ puede ser tratada eficazmente con un nuevo tratamiento basado en el uso de piel producida artificialmente en laboratorio a partir de células madre adultas.


BCN, punto de encuentro para usar embriones

Mientras siguen los avances con células madre adultas y cada vez más voces experimentadas alzan su voz para denunciar los experimentos con embriones, Barcelona se ha convertido ya en un punto de encuentro imprescindible para todos aquellos investigadores que quieran desarrollar proyectos con células madre embrionarias.


Dado que en la mayoría de países están prohibidas estas prácticas, sobre todo por cuestiones éticas, investigadores de Estados Unidos, país en el que están restringidos los estudios con embriones, colaboran por ejemplo con el Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona (CMRB).

El CMRB forma parte, junto con el Instituto Municipal de Investigación Médica (IMIM) y el Centro de Regulación Genómica (CRG), del Parc de Recerca Biomédica de Barcelona (PRBB), especializado en este tipo de investigaciones.


En todos estos centros se realizan estudios genéticos que superan en muchos casos, no siempre ejemplares desde el punto de vista ético, la ciencia ficción.


A pesar de que el director del CMRB, Juan Carlos Izpisúa, ha reconocido en varias ocasiones el fracaso de las células madre embrionarias y que las adultas fructificarán antes, sigue intentándolo: “Queremos entender los mecanismos básicos del desarrollo inicial y la organogénesis para encontrar aplicaciones en el tratamiento de las enfermedades degenerativas”, manifestaba recientemente.







El biólogo Xabier López confía en aplicar su técnica para regenerar arterias en humanos en un futuro próximo

Las células madre adultas regeneran también corazones infartados y corneas de ojos dañadas por quemaduras



Adopcion Espiritual

martes, diciembre 12, 2006

Científicos españoles rechazan el concepto de “preembrión”



LEY DE BIOMEDICINA


Redacción - 12/12/2006
El manifiesto señala que hay datos que hacen "inadmisible desde un punto biológico identificar al embrión como una simple masa de células, ni siquiera en los días anteriores a su implantación"

Más de 200 científicos y profesores universitarios han expresado su discrepancia, en un manifiesto hecho público ayer, hacia algunos contenidos del Proyecto de Ley de Investigación en Biomedicina, que se debatirá el próximo jueves, día 14, en el Congreso de los Diputados.

El manifiesto señala que hay datos que hacen "inadmisible desde un punto biológico identificar al embrión como una simple masa de células, ni siquiera en los días anteriores a su implantación", y añade que, a partir de esos datos, es preciso admitir que "el embrión se trata de un organismo individual de la especie Homo sapiens, ciertamente en estado incipiente de desarrollo, pero no por ello merecedor de un estatuto biológico distinto al del adulto".

Respecto a la transferencia nuclear, señalan que "los organismos clónicos que llegaran a producirse en este último proceso serían auténticos embriones humanos, capaces, por tanto, de desarrollarse hasta dar lugar a un organismo adulto si se implantan en un útero aceptor".

El manifiesto también advierte de que, desde un punto de vista científico, "no tienen sentido las distinciones semánticas, como la que se introduce al llamar preembrión al embrión obtenido por fecundación 'in vitro'".

Finalmente, ante las referencias que el mencionado anteproyecto hace al uso terapéutico de células madre, los autores señalan que las de origen embrionario no han dado lugar hasta ahora a aplicaciones terapéuticas en seres humanos, mientras que las células madre de origen adulto, cuyo empleo no plantea especiales objeciones éticas, han dado lugar ya al tratamiento de más de 70 patologías humanas.

Por ello, los firmantes del manifiesto hacen "un llamamiento a los científicos y a los medios de comunicación para que eviten la creación de falsas esperanzas en el uso de células madre de origen embrionario" al tiempo que ponen de manifiesto "la necesidad insoslayable de potenciar la investigación básica y clínica en medicina regenerativa".

El manifiesto –promovido por Luis Franco Vera, de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales y catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Valencia– ha sido firmado por 14 académicos, dos científicos galardonados con el Premio Jaime I, 39 catedráticos universitarios y más de 150 investigadores y profesores.


Adopcion Espiritual

jueves, diciembre 07, 2006

PÍLDORA DEL DÍA DESPUÉS


Consideraciones legislativas, científicas y antropológicas

Declaración del Instituto de Bioética de la Universidad Católica Argentina (4 de diciembre de 2006)

Ante el tratamiento veloz en la Cámara de Diputados de la Nación de un Proyecto de Ley para obligar “a suministrar en forma gratuita las píldoras anticonceptivas de emergencia”, el Instituto de Bioética de la Facultad de Ciencias Médicas, de la Pontificia Universidad Católica Argentina, declara:

A) Desde el punto de vista legislativo

Es llamativo que se aborde el tema de la llamada “píldora del día después” sin un verdadero debate transdisciplinario y bioético, como ha sucedido en los países que han tenido que definirse al respecto. Es sabido que la “píldora del día después” no es solamente un anticonceptivo, y es por ello que tanto en Estados Unidos de Norteamérica, Canadá, como en los países europeos que la han aceptado, la ciudadanía democrática ha tenido la oportunidad de un amplio y extenso debate que en muchos casos ha implicado años. Ningún anticonceptivo ha tenido tantas dificultades para ser aceptado científicamente: ¿por qué será?

En esta misma línea de pensamiento, si este fármaco es un mero anticonceptivo que sólo varía en la forma de ingesta y no en sus efectos: ¿por qué nuestros legisladores buscan promulgar una ley especial y exclusiva para él? No hace falta recordar que la Ley 25.673 indica que se distribuyan gratuitamente todos los “anticonceptivos que sean reversibles, no abortivos y transitorios” (arts. 6 y 7). Es de suponer entonces, que los legisladores al saber que este “anticonceptivo” no cumple con todas las características indicadas en la ley (y es evidente que sí cumplen con la reversibilidad y la transitoriedad) quieran introducir “otra ley más”, que le asegure inclusión a esta píldora con efectos abortivos, que de otra forma quedaría correctamente eliminada del nomenclador.

La dignidad de la persona y su inviolable e innegociable derecho a la vida necesitan ser reconocidas y tuteladas por el derecho positivo. Por lo tanto, podemos hablar de "derecho natural", con sus codificaciones legislativas, reafirmando que sus fundamentos no residen en el mero acto de la voluntad humana, sino en la misma naturaleza y dignidad de la persona. Es por esta razón que en la historia del derecho, la dignidad de la persona y el derecho a la vida, siempre han sido cuidados especialmente de la arbitrariedad de cualquier pacto social o del consenso de la mayoría.

No desconocemos que en nuestros días, existe una cierta tendencia en algunos grupos sociales que, exasperando la reivindicación de las libertades personales individuales, pretenden que surja en la conciencia colectiva, una mentalidad relativista donde nazca la exigencia a que el Estado deba garantizar y permitir prácticas y atentados contra la vida humana, especialmente cuando ésta es más débil, frágil y necesitada.

Por esto, unidos a muchas otras voces que reconocen, científica y éticamente el derecho a la vida como un derecho primario, el Instituto de Bioética, pide a las personas del derecho y a los legisladores, que elaboren dictámenes y normas jurídicas acordes a la verdad del Hombre (varón y mujer) y en tutela de su Libertad, que no puede existir si no se respeta toda vida y toda la vida.

B) Desde el punto de vista científico

Aunque, como decíamos, no ha existido un debate serio y maduro, se ha hablado en los medios con superficialidad sobre si la píldora en cuestión es “científicamente no-abortiva” y “religiosamente abortiva”. Es metodológicamente incorrecto desconocer el diálogo enriquecedor y dinámico que se da entre las ciencias duras y las ciencias humanistas. No es el lugar para explicitar los nuevos paradigmas científicos, sino para aportar, sin polémicas, datos que completen la información que no ha sido dada por los responsables.

Este fármaco actúa en cuatro sitios: 1. el eje hipotálamo-hipófisis- ovario (inhibe la ovulación), 2. el cuerpo lúteo (efecto luteolítico), 3. las trompas de Falopio (alteración de la motilidad tubárica) y 4. el endometrio uterino (alteración del mismo). Al mismo tiempo provoca diversos efectos y su eficacia depende de dos factores: A) la precocidad de la ingesta y B) la fase del ciclo menstrual en que se encuentra la mujer cuando la realiza.

Por brevedad de este comunicado, reflexionamos sobre los efectos que se pueden producir cuando no se logra la inhibición de la ovulación:

- a) Alteración de la motilidad tubárica: existiría una disminución de la aceleración de la motilidad tubárica con la consecuente dificultad de transporte del embrión. (1)

- b) Modificación de la estructura del endometrio: estas modificaciones son las responsables de impedir la anidación del embrión en el útero (efecto anti anidatorio o anti implantatorio). Las diferentes publicaciones, estudian la morfología y la funcionalidad del endometrio y recurren en particular al factor temprano de embarazo (Early Pregnancy Factor EPF), que se encuentra en el suero materno desde la sexta hora después de la fecundación. Una variación en la fase pre y peri implantatoria, indicaría una fecundación que no podrá anidar o implantarse. (2)

En síntesis:

- Si todavía la mujer no ha ovulado al momento de ingerir la droga, ésta podría detener el proceso de maduración del óvulo y no habrá fecundación y por lo tanto no hay aborto.

- Si la mujer está en la ovulación o muy próxima a la misma y, efectivamente se produce la fecundación, la droga actúa sobre las trompas de Falopio y el endometrio, no permitiendo que se desarrolle correctamente y en condiciones para que se implante el embrión, produciéndose un aborto precoz.

C) Desde el punto de vista antropológico:

Quien recurre a esta droga (aunque sea por angustia y temor) tiene la intención de eliminar e interrumpir consecuencias naturales del acto sexual: la procreación, en general y el procreado, en particular. (3)

Tanto la filosofía como la teología, en consonancia con los principales tratados internacionales sobre la vida humana y los derechos del niño y, sobre la base de un análisis biológico completo, afirman que el embrión humano vivo (formado a partir de la unión de los gametos) es un sujeto humano, existente, con una identidad bien definida, diferente al padre y a la madre, el cual comienza desde ese momento, a actualizar su propio desarrollo, en forma coordinada, continua y gradual; de modo tal que nunca es una simple masa de células sino, siempre, un sujeto.

Como tal, tiene derecho a su propia vida y en consecuencia, cualquier intervención que no sea a su favor, viola su derecho a la vida. Ningún fin, incluso supuestamente considerado bueno, puede justificar una intervención que produzca la muerte y eliminación de un ser humano. Un fin bueno, no hace buena una acción en sí mala.

Desde la Bioética personalista, proponemos la superación de ciertas ambigüedades que nos presenta el paradigma de una autonomía descontextualizada. Estamos frente a una antigua dinámica por la cual se quiere interrumpir la continuidad o correlación de los valores y las virtudes correspondientes a la vida humana. Desarticular la unidad esencial de la persona humana, nos lleva a una dualidad desintegradora incompatible con dicha vida.

El Proyecto de Ley que surge del Dictamen de Comisiones, ha eliminado el derecho a la objeción de conciencia. Esta deliberada estrategia de exclusión es sumamente grave y viola toda la larga tradición ciudadana y democrática de uno de los Derechos Humanos fundamentales: la libertad de conciencias de los ciudadanos. La dignidad de todas y cada una de las personas, nos habla de la conciencia individual y de la indignidad de aquellos que pretendan limitarla o condicionarla. La mujer y todos los ciudadanos tienen el derecho a conocer todos los mecanismos posibles de acción de la “píldora del día después” por medio de una información clara y objetiva, para que puedan decidir con pleno conocimiento y recta conciencia sobre la conducta a seguir frente a este fármaco. (4)

Hacemos un llamado formal, como académicos y ciudadanos, a nuestros gobernantes para que cuiden como un valor precioso, la vida y la libertad responsable de todos.

P. Lic. Mg. Alberto G. Bochatey, O.S.A., director Instituto de Bioética de la Facultad de Ciencias Médicas de la Pontificia Universidad Católica Argentina

Notas:

[1] J.M. Morris, G. van Wagenen, Interception: the Use of Postovulatory Estrogens to Prevent Implantation, Am J Obstet Gynecol 1973; 115: 101-106.
L.A. Cole, D.B. Seifer, A. Kardana, et al., Selecting Human Chorionic Gonadotropin Immunoassays: Consideration of Cross-Reacting Molecules in First-Trimester Pregnancy Serum and Urine, Am J Obstet Gynecol 1993; 168: 1580-1586; D.K. Edmonds, K.S. Lindsay, J.F. Miller et al., Early Embryonic Mortality in Women, Fertil Steril 1982; 38(4): 447-453.

[2] A.C. Cavanagh, An Update on the Identity of Early Pregnancy Factor and its Role in Early Pregnancy, J. Assist Reprod Genet 1997; 14: 492-495; R. Bose, An Update on the Identity of Early Pregnancy Factor and Its Role in Early Pregnancy, Ibid., pp. 497-499.
N. Noyes, H.C. Liu, K. Sultan et al., Endometrial Tickness Appears to Be a Significant Factor in Embryo Implantation in In-Vitro Fertilization, Human Reprod 1995, 10 (4): 919-922; Y. Gonen, R. F. Casper, W. Jacobson, et al., Endometrial Thickness and Growth During Ovarian Stimulation: a Possible Predictor of Implantation in In-Vitro Fertilization, Fertil Steril 1989; 52: 446-450.
M.R. Van Santen, A. A. Haspels, H.G.F. Heijen, et al., Interfering with Implantation by Postcoital Estrogen Administration. II. Endometrium Ephitelial Cell Ultrastructure, Contraception 1988; 38: 711-724.
J.A. Board, Endometrial Carbonic Anhydrase after Diethilstilboestrol as a Postcoital Antifertility Agent, Obstet Gynecol 1970: 36: 347-349.
A.A. Kubba, J.O. White, J. Guillebaud et al., The Biochemistry of Human Endometrium after Two Regimens of Postcoital Contraception, a D (-) Norgestrel/Ethinylestradiol Combination or Danazol, Fertil Steril 1986; 45: 5212-516.
A.A. Yuzpe, H.J. Turlow, I. Ramzy et al., Postcoital Contraception: a Pilot Study, J Reprod Med 1974; 13: 53-61; W.Y. Ling, W. Wrixon, I. Zayid, et al., Mode of Action of dl-Norgestrel and Ehinylestradiol Combination in Postcoital Contraception. II. Effect of Postovulatory Administration on Ovarian Function and Endometrium, Fertil Steril 1983; 39. 292-297.
W.Y. Ling, W. Wrixon, T. Acorn, et al., Mode of Action of dl-Norgestrel and Ethinylestradiol Combination in Postcoital Contraception. III. Effect of Preovulatory Administration Following the Luteining Hormone Surge on Ovarian Steroidogenesis, Fertil Steril 1983; 40-631-636.
E. Graymond, L. P. Lovely, M. Chen-Kok et al., Effect of Yuzpe Regimen of Emergency Contraception on Markers of Endometrial Receptivity, Human Reprod 2000; 15 (11): 2351-2355.
J-d. Wang, J. Wu, J. Cheng et al., Effects of Emergency Contraceptive Mifepristone and Levonorgestrel on the Endometrium of the Time of Implantation. In: Proceeding of the International Conference on Reproductive Health, 1998 mar. 15-19; Mumbai, India.
B.M. Landgren, E. Johannison, A.R. Aedo, et al., The effect of levonorgestrel administered in large doses at different stages of the cycle on ivarian function and endometrial morphology, Contra ception 1989; 39: 275-289.
B. A. Lessey, A.J. Castelbaum, C.A. Buck, et al., Further characterization of endometrial integrins during the menstrual cycle and in pregnancy, Fertil Steril 1994; 62: 497-506.
B.A. Lessey, A.J. Damjanocìvich, C.A. Buck, et al., Integrin adhesion molecules in the human endometrium. Correlation with the normal abnormal menstrual cycle, J Clin Invest 1992; 90: 188-195.

[3] Cfr. Di Pietro, Maria Luisa; Monacori, Roberta: La Conraccezione D’emergenza, Medicina e Morale 1 (2001) 11:39.
Cfr. Instituto de Bioética: Sobre la Píldora del Día después, Buenos Aires, UCA (2004)

[4] W.L. Larimore, J.B. Stanford, Postfertilization Effects of Oral Contraceptives and Their Relationship to Informed Consent, Arch Fam Med 2000; 9: 126-133.



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martes, diciembre 05, 2006

Los embriones del Centro de Investigación Príncipe Felipe


JUSTO AZNAR/
He leído con atención la noticia difundida por diversos medios de comunicación de nuestra comunidad, en la que se refiere que en el Centro de Investigación Príncipe Felipe de nuestra ciudad se han conseguido generar tres nuevas líneas celulares distintas a partir de un numeroso grupo de embriones humanos. Esto, que dicho simplemente así podría parecer un hecho esperanzador, a mí me ha llenado de profunda preocupación, por no decir de inmenso desasosiego.

Como en la prensa se especifica, para conseguir estas tres líneas celulares los investigadores valencianos han utilizado 184 embriones humanos congelados. Tras la descongelación sobrevivieron 73, el 40%, y finalmente 24 consiguieron llegar a blastocistos. De ellos es de donde se obtuvieron las tan deseadas líneas celulares.

Esto, que dicho así puede quedar oscurecido por un lenguaje científico no comprensible para gran parte de los lectores, quiere sencillamente decir que para conseguir estas líneas celulares ha habido que destruir 73 embriones, es decir 73 vidas humanas, 24 de ellas ya en fase de blastocisto. Y un blastocisto no es otra cosa que un embrión, en este caso un embrión humano, de unas 100 células, que está dispuesto, si se lo permiten, no ha ocurrido así en este caso, a anidar en el útero materno. Es decir, un ser humano al que sólo le falta para poder seguir desarrollándose poder implantarse en su madre. Todos hemos sido blastocistos que hemos podido llegar a ser lo que ahora somos porque nos permitieron seguir con nuestra andadura vital. A los 24 blastocistos del Centro de Investigación Príncipe Felipe este derecho, para mí inalienable, les ha sido injustamente denegado.

Soy un enamorado de la ciencia. Creo que eso nadie podrá ponerlo en duda, pues más de 500 trabajos de investigación por mí publicados así lo avalan. Pero más que a la ciencia amo a la vida. Por esto no puedo callar, no puedo hacerlo en conciencia, cuando contemplo cómo se alaba la destrucción de unos seres humanos de pocos días en aras de unas hipotéticas importantes investigaciones biomédicas, pues en este caso esos 24 blastocistos, y por supuesto también los 184 que fueron descongelados, fueron generados para ser destruidos, algo que ni el más prometedor proyecto investigador podría justificar.

Sin duda, sé lo que supone conseguir publicar, pues lo he hecho, en una de esas cuatro o cinco revistas científicas, Nature , Nature Genetics , New England Journal of Medicine , Journal of Clinical Investigation , que están en la punta del iceberg de la investigación mundial. Sé lo que significa para un hombre de ciencia ver su nombre impreso en una de esas publicaciones, pero también sé lo que vale una vida humana, y con toda firmeza he de afirmar que cualquier trabajo científico queda oscurecido, queda degradado, si para conseguirlo hay que destruir una sola vida humana, aunque sea una vida tan incipiente como la de esos 24 blastocistos del Centro de Investigación Príncipe Felipe a los que no se les ha permitido vivir.

Tendríamos que reflexionar todos, pero especialmente quienes autorizan y soportan económicamente estas investigaciones. Hay que transmitir a la sociedad que no hay ninguna experimentación biomédica, por importante que parezca, que justifique terminar con uno solo de esos pequeños embriones, los más débiles de los débiles entre los seres humanos.

No cabe duda de que me alegro de los logros científicos de mis colegas valencianos, y les animo a seguir avanzando por ese no siempre fácil camino de la investigación científica, pero aún me alegraría más si en nuestros hospitales, si en nuestros centros de investigación, no se terminara con la vida de un ser humano más en aras de una pretendidamente importante investigación científica.

Animo a nuestros científicos a que continúen sus investigaciones por caminos que sean absolutamente respetuosos con la vida humana, a que su ciencia avance de la mano de la vida, para que cualquier vida, incluida la de los 24 blastocistos del Centro de Investigación Príncipe Felipe, sea respetada, y para que de ahora en adelante la muerte de un embrión sea considerada como la muerte de un ser humano y a la ciencia que haya que construir sobre la destrucción de una sola vida humana se la proscriba.

Periodico Las Provincias


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sábado, noviembre 11, 2006

Mamás infractoras de la ley por no querer abortar



CICERON . (LOGROñO), Lunes, 25/09/2006 - 17:02

Algunas mujeres se resisten a suprimir a los menos perfectos

La sociedad demanda cada vez más perfección, y los bebés a los que se diagnostica algún problema corren el riesgo de ser abortados. Algunas mujeres, sin embargo, están resistiéndose a esta presión y dan a luz a niños que sufren discapacidades.

La investigadora y activista australiana, Melinda Tankard Reist, ha sacado a la luz la historia de algunas de estas mujeres en un libro titulado: «Nacimiento desafiante: Mujeres que se resisten en a la eugenesia médica» («Defiant Birth: Women Who Resist Medical Eugenics», Spinifex Press). Los testimonios en primera persona abarcan la mayor parte del libro.

En su ensayo que abre el libro, Tankard Reist, directora del Foro de las Mujeres de Australia, habla de las mujeres que se enfrentan a una sociedad temerosa con la discapacidad y que deciden tener hijos sin el sello de aprobación genético. «Son, en cierto sentido, mujeres que están fuera de la ley genética», indica.

La experiencia de algunas de estas mujeres suscita también dudas sobre la profesión médica. Algunas recibieron diagnosis graves de sus hijos no nacidos. Más tarde, estos niños nacieron, sin ningún problema, o con discapacidades que eran menos graves de las predichas. Algunos doctores incluso rechazaron ayudar a las mujeres que no quisieron abortar a los niños a los que se habían diagnosticado incapacidades.

De hecho, cada vez con más frecuencia se ignoran los deseos de las mujeres. Tankard Reist cuenta el caso de una mujer que no quiso que se le informara de ningún problema antes de someterse a un procedimiento de ultrasonidos. Sin embargo, al ver la imagen en casa, encontró, sobre la misma imagen, una serie de anotaciones sobre posibles anormalidades. El bebé al nacer estaba libre de todas las circunstancias mencionadas.

El resultado, indica la investigadora, es que el diagnóstico prenatal, en lugar de dar más posibilidades a las mujeres – algo que forma parte de la retórica del «derecho a elegir» el aborto– en la práctica le impone la presión de conformarse a los prejuicios sociales contra la discapacidad.

Los sin voz
Con las pruebas genéticas también asoma otro peligro, más insidioso. El diagnóstico y el aborto se han convertido en una mera parte de la rutina del programa prenatal, sostiene Tankard Reist. Antes de la diagnosis prenatal la posibilidad de abortar ni siquiera se menciona y cuando se detectan problemas tampoco se da una explicación plena de las opciones disponibles.

Tal ha sido el caso de Natalie Withers. Se diagnosticó a su cuarto bebé problemas de corazón y otros síntomas. Ella contaba a Tankard Reist que el término «aborto» ni siquiera fue mencionado, simplemente se hablaba de «inducir el nacimiento» – a las 20 semanas de gestación. Sólo cuando Withers estaba en el parto se le informó que el bebé podría ser prematuro o morir inmediatamente. Hasta que no acabó todo – el bebé no sobrevivió – no descubrió Withers que los niños nacidos en las circunstancias de su hija pueden sobrevivir y vivir normalmente si reciben el cuidado apropiado.

Las mujeres pueden, por tanto, convertirse en víctimas si van de modo inocente con la actitud de «el médico sabe lo que es lo mejor». Solo demasiado tarde descubren que sus propios intereses y preferencias se han dejado a un lado a favor de la sabiduría convencional de los niños perfectos, afirma Tankard Reist. Y una vez que se dan cuenta de lo que está ocurriendo, incluso a las mujeres con estudios les puede resultar difícil, si lo eligen, el ir contra las preferencias de los expertos médicos.

Con frecuencia la información dada a las mujeres es enfocada de modo parcial de forma que las anime al aborto. En muchos casos, los padres no son dirigidos a las organizaciones que les ayudarían a comprender mejor la naturaleza de las discapacidades en cuestión. Esto a su vez hace que les sea difícil saber cómo les iría a sus hijos y si hay disponibles apoyos.

Otras dificultades tienen que ver con afrontar al trauma y la ansiedad de los resultados de las pruebas que muestran posibles problemas. Tankard Reist cita algunos estudios que muestran que muchas mujeres, a las que se les dice que sus hijos sufren defectos, sufren un grave shock, estrés y pánico. Esta presión psicológica puede incluso afectar al bienestar de la madre, y el del niño no nacido.

Los peligros implican también riesgos físicos. Algunos observadores cuestionan, por ejemplo, el uso frecuente de máquinas de ultrasonidos sin una evaluación adecuada de sus consecuencias negativas. Y la amniocentesis, en la que se toma una muestra del fluido amniótico de la madre para analizarla, puede llevar a la pérdida del bebé en 1 de cada 125 embarazos, según un meta-análisis citado en el libro. Otro estudio demostraba que este procedimiento causaba la pérdida de cuatro bebés sanos por cada anormalidad detectada.

Algunas veces los tests simplemente son erróneos. Un estudio de 300 autopsias fetales encontró que la hipótesis prenatal de posibles problemas sólo se confirmó en el 39% de los casos.

Deshumanizar
La mentalidad eugenésica que subyace tras la práctica de abortar a los niños discapacitados en ocasiones incluso más descarada. Una encuesta a los obstetras de Inglaterra y Gales, por ejemplo, encontró que un tercio de ellos exigían a la mujer, incluso antes de someterse a las pruebas prenatales, que dieran su consentimiento para abortar si se descubriese que el niño tenía algún problema.

Tras esta práctica está la creencia de que permitir que nazcan estos niños les sería una carga para ellos mismos con unas vidas de segunda clase y trayendo miseria a este mundo. Esto ha hecho que surja una forma de nueva eugenesia enmascarada tras la apariencia de preocupación por la salud, advierte Tankard Reist. Las personas que siguen esta línea de razonamiento, añade, puede terminar dando su aprobación a la selección y eliminación de los niños menos que perfectos, a una suerte de infanticidio.

Tal mentalidad refleja el creciente deseo de perfección de nuestra sociedad. Otras manifestaciones de esta tendencia incluyen hacer dietas excesivas y el cada vez más extendido uso de la cirugía estética. Algunos prominentes genetistas y moralistas, incluyendo figuras como James Watson y Peter Singer, están abiertamente a favor de técnicas genéticas que diseñen a bebés más perfectos.

Incluso los costes sanitarios más altos pueden ejercer una ulterior presión a las madres para inducirlas a abortar a los discapacitados. Los padres que deciden no abortar a los niños imperfectos se les suele hacer sentir su irresponsabilidad por provocar una carga ulterior a la sociedad.

Tankard Reist cita al genetista australiano Grant Sutherland, que consideraba que prevenir el nacimiento de un niño con síndrome de Down ahorra a la comunidad un millón de dólares o más. Animó a los gobiernos a crear clínicas públicas para controlar a las mujeres embarazadas.

Esta presión económica se extiende a otras áreas, tales como las dificultades crecientes a que se enfrentan las personas con defectos genéticos para obtener seguros de vida, o la aprobación para adoptar niños.

Harrison está de maravilla
El 21 de mayo, un reportaje en el periódico Telegraph de Londres subrayaba la relevancia de los problemas planteados en «Un Nacimiento Desafiante». Lisa Green estaba embarazada de 35 semanas cuando se diagnosticó a su bebé síndrome de Down, y los médicos le ofrecieron abortar.

El médico, contaba Green, sólo expuso los aspectos negativos de dar a luz al niño. Ella rechazó el aviso, y dos semanas después dio a luz a un bebé, llamado Harrison, que ahora tiene dos años. Es, afirmaba el periódico, un niño «feliz y sano», según la madre.

En un editorial publicado el mismo día, el Telegraph hacía referencia a la práctica de abortar bebés en etapas muy avanzadas del embarazo. «Es muy difícil», decía, «si no imposible, explicar cuál es la diferencia entre este final y el asesinato de un niño». Tales asesinatos continuarán, por lo menos mientras prevalezca la nueva mentalidad eugenésica.
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jueves, febrero 19, 2004

Deslizamientos progresivos de la bioética


La teoría de la "pendiente deslizante" en las prácticas de procreación artificial sigue cumpliéndose. Jacques Testart, biólogo de la procreación, comenta en Le Monde (26 enero 2004) cómo las consideraciones éticas se dejan al margen ante exigencias médicas.


Frente a los que dicen que el progreso de la ciencia exige autorizar la investigación con embriones humanos, Testart recuerda que "nadie parece tener en cuenta que esta posibilidad, abierta desde 1990 en Gran Bretaña (uno de los países más preparados para estas investigaciones), no ha desembocado en ningún resultado de interés".

Un ejemplo de que la ética acaba siendo siempre sacrificada ante las necesidades del "progreso médico" es el diagnóstico pre-implantatorio (DPI, examen genético del embrión creado in vitro, antes de implantarlo en el útero). "Las leyes de bioética de 1994 autorizaron el DPI, pero con muchas condiciones, sobre todo reservándolo a las parejas con ‘una gran probabilidad de tener un hijo afectado de una enfermedad genética particularmente grave...’ Pero al dar luz verde recientemente al bebé-medicamento, en nombre de la ‘solidaridad dentro de la familia’, no solo se trastoca la finalidad de los actos biomédicos (¿el niño como fin o como medio?). Se pasa insensiblemente a una nueva definición de la procreación asistida puesto que hasta ahora no tenía como fin más que ‘remediar la infertilidad’ o ‘evitar la transmisión de una enfermedad al hijo’..."

"El lobby médico podrá argüir que el bebé-medicamento concierne todavía a parejas susceptibles de transmitir una grave patología. Pero ¿por qué se limitaría a esta situación si otras exigencias de trasplante parecen también justificadas? Sobre todo, ¿por qué el DPI debería seguir como una práctica artesanal y reservada si se llega a evitar las servidumbres de la fecundación in vitro y a producir embriones en abundancia que permitirían a todas las parejas controlar en origen la calidad genética de sus descendientes?"

"De hecho, ninguna resolución ética resiste a la argumentación médica. La ética es soluble en el tiempo (basta ver el interés decreciente de los debates parlamentarios), en el espacio (si los otros lo hacen, ¿por qué no nosotros?), y en la casuística (de la autorización ‘excepcional’ para un caso a su ampliación)".




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