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sábado, agosto 29, 2015

El aborto fue peor que la violación

por Tammy

A la edad de 16 años, salí con mi primer novio. Era un chico popular que jugaba a fútbol y me emocioné. Comimos juntos, vimos una película y como todavía tenía tiempo conduje por nuestra zona rural un rato. Visitamos los establos de la familia y estuvimos con los caballos. Pero mi primera cita se convirtió en una pesadilla cuando él me violó en un granero.

No se lo conté a nadie porque él enseguida me amenazó diciendo que si lo contaba haría mi vida y la de mis seres amados desgraciada. A las dos semanas se lo conté a un amigo pero por entonces él ya había ido difundiendo su versión de los hechos y nadie me apoyaba, así que decidí olvidarlo y seguir adelante.
No pensé mucho en que podía haber quedado embarazada hasta que empecé a notar los primeros síntomas y me hice una prueba de embarazo en el aseo de una gasolinera. No quería que nadie supiera nada. Antes de hacerla ya tenia pensado qué haría si daba positiva y me había buscado ya el teléfono de una clínica donde me aconsejarían. Efectivamente, dio positiva y yo me enojé con Dios que había permitido no sólo la violación sino el embarazo.

Desde el teléfono público llamé a la clínica y me dieron hora enseguida. Decidí que nadie lo supiera, ni padres ni amigos y fui a la clínica a la espera de conseguir que me visitaran ese mismo día.
Fueron muy amables conmigo y me explicaron todo lo referente a la vida y al embarazo. Pero sólo hacían ecografías ciertos días y hubiese tenido que volver. Les dije llorando que estaba muy asustada y que no sabía qué hacer y me respondieron que, aún si decidía abortar, siempre tendría las puertas abiertas. Aún hoy, 17 años después, mantengo relación con uno de los consejeros.

Asustada por el bulo que el padre de mi bebé estaba extendiendo y con terror a quedar en evidencia me dirigí a una clínica abortista. Era lo opuesto a la anterior clínica que era acogedora y cálida. Ésta era fría y la gente que esperaba no se miraba las una a la otra. La recepcionista hablaba en voz alta por lo que no existía ninguna privacidad. Me dijo que ese día no me podían atender pero yo rogué y rogué porque no me podía perder un día más de colegio. Así que la convencí y entré de inmediato.

No hubo preguntas, ni les importó que estuviera sola. Sólo querían saber si tenia dinero para pagar. Fue una experiencia peor que la violación. Me iba convenciendo a mí misma de que lo que hacía estaba bien porque el niño era fruto de una violación. Me enojé con Dios. Yo sabía que en mi seno había un bebé y que la vida empieza con la concepción pero a mis 17 años, ni lo consideré.

No me dejaron ver la ecografía  mientras abortaba y me dijeron que estaba de 14 o 16 semanas. Pero por error escuché el latido del corazón de mi bebé. Le pedí entonces al médico que parase, que no quería abortar, pero me dijo que ya era demasiado tarde. Me dieron un Valium y tras el aborto me dieron prisa para que me vistiese y me marchara ya que necesitaban mi lugar pata otra. No se preocuparon de nada. Ni si me encontraba bien, ni si podía conducir, nada.

Me pasé dos horas llorando en mi coche. Realmente, no estaba bien para conducir. Dialogaba conmigo misma y me justificaba diciendo que había hecho lo que debía. Pero mi conciencia me alertaba de que había asesinado a no hijo y me repetía continuamente si yo era de verdad cristiana.

Durante muchos años oculte mi dolor y mi trauma. En la universidad tuve un desorden alimentario y aún no sé cómo sobreviví. Seguía frecuentando la iglesia pero me sentía vacía y muerta. Me preguntaba cómo Dios podía perdonarme por haber asesinado a mi hijo.

Con esfuerzo superé mi anorexia y dejé la bebida. Trabajé para superar la violación pero siempre obvié el tema del aborto. Incluso mi terapeuta llegó a decirme en algún momento que hice lo adecuado al abortar.
Conocí a un chico en la iglesia y decidimos abstenernos de tener relaciones sexuales hasta la noche de bodas. Quería hacer las cosas bien. Pero pasaba el tiempo y yo todavía tenía resquicios de mi anorexia y depresión.

Siempre había querido trabajar apoyando a las muchachas que se quedan embarazadas como voluntaria. Un día se lo comenté al pastor de la iglesia y él me dijo que el centro más cercano que él conocía estaba a más de una hora. Me animó a que lo empezara yo en nuestra zona pues era muy necesario. Me animé y entonces empecé a estudiar y leer por mi cuenta todo lo relativo a la gestación y a la depresión post aborto y me di cuenta que éste esta mi problema real y que por él había sufrido tanto.

Hace un par de años entré en un grupo de terapia post aborto  en la que me ayudaron a aceptar lo que había hecho y a pedir perdón. Por fin he superado mi anorexia. A veces aún me deprimo pero salgo adelante y no me afecta en el día a día. En nuestro centro local de ayuda a la mujer gestante llevo un grupo post aborto y ayudo a estas mujeres que han abortado en su proceso de sanación.

Quiero decirles que el aborto no es nunca la solución y sólo hace que una situación difícil aún sea peor. Mientras abortaba yo preguntaba qué pasaría después pero nadie me respondió. Querían ir rápidos por si cambiaba de parecer. Durante años tenía ataques de pánico cada vez que escuchaba algo parecido al latido de un corazón. Sólo con los años, cuando estuve ya casada y embarazada de mi primer hijo hice la conexión entre el tic tac y mi miedo.

Hasta que entré en el grupo post aborto no superé mi problema y cuantas veces sentí que me iba a suicidar. Pensaba que no merecía vivir ni ser feliz por lo que hice. Y de hecho, me intenté matar en alguna ocasión.
Quiero contar lo que sufrí con la violación pero mucho más con los posteriores años de remordimientos. Me justificaba por la violación pero sabía que había matado una vida dentro de mí. El dolor de asesinar a un hijo concebido en una violación es el mismo que el de cualquier otro aborto. Lo he observado en nuestro centro local de ayuda a la mujer embarazada.

Mi empeño ahora es que los casos de embarazo consecuencia de una violación no sean la excusa para legalizar el aborto. No hay día que no piense en ese hijo que aborte al igual que pienso en los que tengo. Pienso que podría haberla dado en adopción pero lo que tengo claro es que su vida tuvo un sentido y su importancia. Si yo estoy aquí en el frente provida y ayudando a embarazadas es gracias a ese bebé que aborté y al que nunca olvidaré.

Tammy esta casada y tiene dos hijos. Es coordinadora del Ministerio post aborto y voluntaria en un centro de recursos para el embarazo. Ahora bloguera también de Save the 1

lunes, octubre 03, 2011

sábado, noviembre 20, 2010

Kelly Clinger: Yo tuve un aborto y me odio a mí misma



La señora Kelly Clinger, una artista estadounidense, que además ha sido parte del elenco musical de la cantante pop Britney Spears, tuvo dos abortos durante el temprano periodo de su veintena de años de edad. Habla con mayor profundidad de la experiencia de sus abortos en su diario en inglés la bondad y la misericordia, mi verdad sobre el aborto. En este artículo, publicado esta semana, ella habla sobre sus continuas luchas internas para lidiar con el periodo subsiguiente, pasados los abortos.

Esta semana ha sido un completo infierno.

Alguien me preguntó si yo me había enterado de lo sucedido con el médico en la ciudad de Orlando, en el Estado de Florida, en los Estados Unidos de América, que estaba metido en muchos líos. Cuando busqué las noticias para enterarme, me di cuenta que se trataba de James Pendergraft, el médico que me había practicado los abortos. En estos momentos le han suspendido su licencia para practicar la medicina por cuarta vez, y en esta ocasión se debe a que realizó abortos tardíos pasado el periodo permitido por ley.

Cuando vi una fotografía de la clínica, me derrumbé. Cuando vi una fotografía del médico, yo comencé a llorar sin poder parar.

Cada vista, cada sonido, cada sentimiento regresó a mí. Todavía recuerdo el cartel montado en el techo. Fue lo último que vi antes de quedar dormida por la anestesia, y fue lo primero que vi cuando me desperté.

El artículo en la prensa estaba repleto de historias de mujeres como yo… aquellas que han sufrido durante meses, incluso años, debido a los abortos incompletos que le fueron practicados.

Se relató el caso de la mujer que estaba despierta y vio cuando fue extraído su bebé , y el modo en que el cuerpo del bebé niño se desbarató en las manos del médico. Ellos escucharon su desesperada llamada telefónica de emergencia en que decía que quería que su bebé viviera después de ver que realmente es un bebé, pero nadie en la clínica la ayudaba. Cuando la ambulancia llegó, ya el bebé estaba muerto.

Es un tema incómodo… porque si yo lo llamo bebé, si yo admito que era un niño o una niña con diez dedos en las manos y diez dedos en los pies, y con una vida ya trazada por Dios, entonces yo estoy diciendo que yo soy una asesina. Si yo hablo de esto, escribo un diario sobre esto, entonces eso lo hace real.

Pero cuando yo pienso que he alejado los recuerdos lo suficientemente lejos de mí, de modo que no me puedan alcanzar, con todo, regresan nuevamente.

El odio a uno mismo es paralizante. Acecha muy de cerca y me dice que yo no merezco la felicidad. El sentido de culpabilidad es sofocante. Ha afectado cada relación humana que tengo. No puedo confiar en otros ni hacer intentos hacia la intimidad.

Yo aceptaría que me dispararan con una bala para salvar a mis hijos ya nacidos y fuera de mi vientre. ¿Por qué no protegí a mis hijos que estaban dentro de mi vientre?

Ya no guardo la esperanza de que el pasado pudiera haber sido distinto. No puedo cambiar lo que hice. Cada estudio bíblico, sesión de consejería, y oración, parece ser solamente una venda puesta sobre una herida que nunca se sanará.

Por eso, yo voy a ser una voz para mis hijos quienes solamente saben del cielo. Yo voy a ser una voz para las millones de mujeres que viven con el arrepentimiento, el sentido de culpabilidad, el odio a sí mismas, y el temor de que se sepa lo que les ocurrió. Yo voy a ser dolorosamente honesta sobre cada sentimiento que tengo, y yo voy ser una defensora de la vida, aún cuando ello sea impopular o políticamente incorrecto. Por eso, por favor, ahórrense hacerme saber de los argumentos pro-vida o pro-aborto. Sé lo que vi. Sé lo que siento. Nunca más seré la misma persona. Nunca me voy a sobreponer a esto.

Y si yo no asumo la carga de este dolor para convertirlo en mi propósito de vida, creo que me matará.


domingo, noviembre 14, 2010

Campaña por Twitter ‘Yo tuve un aborto’ no silenciará a miles de mujeres arrepentidas de sus abortos


Las mujeres de la Campaña No Más Silencio con carteles que leen 'Yo me arrepiento de mi aborto'
Janet Morana

11 de noviembre de 2010 (Notifam) – El mes pasado, la señora Kathryn B. guió en automóvil unas 600 miles y se sobrepuso a su casi debilitante ataque de nervios para llegar hasta al Memorial Nacional para los No Nacidos en la ciudad de Chattanooga en el Estado de Tennessee en los Estados Unidos de América, donde contó su historia sobre la decisión que tomó hace 19 años de abortar a su bebé.

“Realmente pensé que la decisión era, de alguna manera, de carácter humanitario,” dijo la residente de la ciudad de Cleveland. “Como cordero llevado al matadero, yo firmé el formulario.”
Lo que siguió fue auto-recriminación y arrepentimiento, dolor inconsolable y una carga insoportable de sentido de culpabilidad, y “una herida que nunca se sanaría.”
Luego ella leyó el libro “Mujeres silenciadas: Cómo se explica el sufrimiento de la mujer que aborta”,  cuya coautora, la doctora Theresa Karminiski Burke, es también la fundadora del Viñedo de Raquel. Entonces Kathryn encontró la manera de perdonarse a sí misma. Ahora ella es una de las más de 9,000 mujeres y hombres que están dispuestos a decir que se arrepienten de sus abortos, y que forman parte de la Campaña No Más Silencio, una entidad que fue fundada hace siete años. Ella es también una de las miles de personas que comparte su historia en público en toda la nación, a menudo cuando las cámaras la están grabando, tal como sucedió cuando se encontraban en Tennessee.

Pero ahora hay una nueva campaña por el sitio cibernético de la Twitter en que se le pide a las mujeres que digan ‘Yo tuve un aborto’ y que resuman su experiencia en 140 palabras o menos. La campaña fue comenzada por la señora Steph Herold, una activista pro-aborto que lanzó un sitio cibernético para honrar al abortero, el doctor George Tiller, quien mató niños hasta el noveno mes de gestación. El nombre dado por la señora Herold a su página cibernética de ‘Yo tuve un aborto’ es ‘Yo soy el doctor Tiller’ y su meta es quitarle la estigma al aborto. En un cartel montado en el sitio cibernético se dice que los comentarios por la Twitter son también un modo para “silenciar” a los hombres y mujeres de la Campaña No Más Silencio. Pero ellos ya nunca más permanecerán silenciados. Y tampoco se puede contar la historia sobre un aborto en pocas palabras.

“Las mujeres que han sufrido la pérdida de sus hijos por aborto son las víctimas de un trauma indecible – una violencia espantosa de la que no se habla,” dijo la señora Burke. “¿Por qué es que las personas que escriben notas por la Twitter se sienten tan confiadas luego de un aborto, se sienten tan intimidadas y altamente provocadas por las historias de otras mujeres que revelan que el procedimiento del aborto es un acto destructivo de carácter emocionalmente desgarrador?”

Como parte de su labor a favor de las cientos de mujeres que abortaron en todo el mundo y que han acudido a los retiros del Viñedo de Raquel para ser sanadas, la señora Burke ha visto el modo en que muchas de nuestras hermanas han sufrido la secuela del aborto.

No importa cuál sea su posición con respecto al aborto, ella explica, pues “lo importante es ofrecer aceptación de sus historias con tolerancia y simpatía. Ellas tienen algo imperioso que enseñarnos sobre la opresión contra la mujer, la discriminación, y una sociedad que rechaza las mujeres y los niños en sus vientres; sobre un planeta donde las mujeres son obligadas a ser arrasadas en nombre de la libertad; sobre una tiranía que viola el instinto femenino, la feminidad, y el rol único de la mujer en la procreación.”
Muchas mujeres se han arrepentido de sus abortos, lo cual es un hecho que hasta el Tribunal Supremo de los Estados Unidos ha reconocido. ¿Por qué es que los grupos pro-aborto alegan ser la voz de la mujeres en América y nos dicen que debemos ‘escuchar las voces de las mujeres”, pero entonces no le dan reconocimiento a las voces de las mujeres que son parte de la Campaña No Más Silencio? Estos grupos quisieran que las mujeres que pertenecen a esta campaña se mantengan calladas sobre su arrepentimiento. Sin embargo, estas mujeres quieren llegar a donde se encuentren las mujeres que están considerando el aborto para decirles: “Conozcan nuestras historias.” La experiencia siempre triunfa sobre la retórica. Son tantas las mujeres arrepentidas de sus abortos, quienes también una vez dijeron lo mismo que dicen las mujeres que ahora envían notas por la Twitter, alegando que hicieron lo correcto en abortar. Con el paso del tiempo, los verdaderos sentimientos salen a relucir. El aborto no es una decisión que empodera a la mujer. El aborto causa la muerte de su niño y – quieran o no – una parte de ellas mismas también muere.

Mi colega, la señora Alveda King, está a cargo de la rama para los afro-americanos de Sacerdotes por la Vida, y habla con franqueza sobre sus dos abortos para la Campaña No Más Silencio. Ella conoce íntimamente el dolor del aborto, y ella ha visto el modo en que el aborto ha hecho entrada dentro de la comunidad de los afro-americanos. Ella se encuentra entre aquellos que propulsan los derechos reproductivos de la mujer, lo que no incluye “el derecho a decidir.”

“Tenemos que reconocer que las mujeres se convierten en madres desde el momento en que quedan embarazadas,” dice la señora King. “El bebé en el vientre materno es un dependiente, pero es completamente e individualmente un ser humano quien es nutrido y protegido por su madre. Todo programa que interese ofrecer asistencia a las madres tiene que comenzar con el momento en que comienza la maternidad, lo cual es el embarazo.”

La señora Burke está de acuerdo con lo dicho por la señora King. “No se le dará reconocimiento a los verdaderos derechos y la libertad de la mujer hasta que se valore nuestra capacidad reproductiva, y hasta que nuestros niños sean amados por la sociedad y por los hombres que son sus padres biológicos,” ella dijo. “La violencia contra la mujer nunca terminará hasta que la sociedad reconozca el beneficio de la concepción de la vida, en lugar de insistir en que su destrucción es necesaria. La alegada salud reproductiva por aborto es una mentira, una falsedad, que amenaza a las mujeres y los niños con la violencia y el abandono. La primera causa de muerte durante el embarazo es el asesinato. El aborto libre ha creado una mentalidad a favor de la muerte como una solución a una responsabilidad no deseada – no solamente para el bebé, sino para la mujer que no quiere ejercer su “derecho a decidir.”

Así como las mujeres que llegaron al Memorial Nacional para los No Nacidos el mes pasado para montar sus placas conmemorativas con los nombres de sus bebés, para ser colocados en la pared del memorial, la señora King sabe que la maternidad no termina con un aborto.

“Las mujeres nunca olvidan los bebés que entregaron,” ella dijo, “sin importar cuán persuasivas eran las razones en aquel momento.”

Mientras las notas por la Twitter de la campaña “Yo tuve un aborto” continúan llegando, se ha visto que también están llegando un número creciente de notas de mujeres que no han tenido abortos pero que quieren que las opciones estén disponibles. Las personas pro-vida que escriben notas con sus opiniones al respecto reciben comentarios desdeñosos por personas pro-aborto, varias de las cuales se han comprometido en enviarle donativos a una entidad pro-aborto, cada vez que alguien escriba una nota pro-vida. (Como si ellas no fueran a enviar, en todo caso, donativos a dichas entidades.)

La señora Georgette Forney, presidenta de la organización conocida como Anglicanos por la Vida, y cofundadora de la Campaña No Más Silencio, ha enviado sus propias notas por la Twitter, compartiendo su historia que incluye relatos de citas con los psiquiatras y del uso de pastillas anti-depresivas.

“Esto constituye la explotación típica de la mujer ante un embarazo difícil…  se piden fondos para los abortos en lugar de pedir fondos para los centros de ayuda a la mujer.”
Y contrario a lo que muchas de las notas por la Twitter dicen, al no tener una idea de lo que significa optar por un aborto, la señora Forney sí puede decir: ‘Yo tuve un aborto.” Ella, al igual que un incontable número de mujeres, siempre se arrepentirá de ello.

Yo reto a todas aquellas personas que mandaron notas por el sitio cibernético de la Twitter de “Yo tuve un aborto”, que visiten el sitio cibernético de la Campaña No Más Silencio, lean los testimonios de las miles de mujeres que han abortado, y obtengan la sanación que está a su alcance.

La señora Janet Morana es la directora ejecutiva de Sacerdotes por la Vida y cofundadora de la Campaña No Más Silencio. Este artículo fue publicado en el periódico estadounidense The Washington Times y ha sido republicado con su autorización.

Cobertura relacionada de Notifam:

Otros enlaces:



 
 

viernes, mayo 29, 2009

Mujeres silenciadas, en IntereconomiaTV con Maria Teresa Rodriguez Pomatta de AVA




Mujeres silenciadas, propone ir más allá de los aspectos políticos del aborto.
Durante más de 30 años, en los Estados Unidos se ha mantenido un debate abierto sobre el aborto. En ese período de tiempo, más de 30 millones de mujeres han abortado al menos una vez en su vida.

Mujeres silenciadas es un repaso fiel e impactante de las experiencias de la Dra. Theresa Burke, terapeuta de cientos de mujeres con secuelas emocionales provocadas por abortos. La Dra. Burke expone los obstáculos en el camino hacia la recuperación tras el aborto, repasa los distintos y profundos problemas de adaptación del posaborto e ilustra cómo podemos crear una sociedad más comprensiva y saludable en la que las mujeres no tengan que ocultar más su dolor.

Ya es hora de escuchar y ayudar.

• Conozca los secretos que las mujeres que han abortado quieren que todo el mundo comprenda pero que sólo revelan a sus terapeutas.

• Entienda cómo las experiencias traumáticas del aborto pueden reexperimentarse a través de nuevos embarazos, abortos provocados múltiples, abuso de sustancias, trastornos alimenticios y ruptura de las relaciones.

• Descubra qué pasos son necesarios para recuperarse y encontrar la alegría tanto de usted como de sus seres queridos.

Adopcion Espiritual

sábado, abril 11, 2009

Mujeres silenciadas


Mujeres silenciadas, propone ir más allá de los aspectos políticos del aborto.
Durante más de 30 años, en los Estados Unidos se ha mantenido un debate abierto sobre el aborto. En ese período de tiempo, más de 30 millones de mujeres han abortado al menos una vez en su vida.

Mujeres silenciadas es un repaso fiel e impactante de las experiencias de la Dra. Theresa Burke, terapeuta de cientos de mujeres con secuelas emocionales provocadas por abortos. La Dra. Burke expone los obstáculos en el camino hacia la recuperación tras el aborto, repasa los distintos y profundos problemas de adaptación del posaborto e ilustra cómo podemos crear una sociedad más comprensiva y saludable en la que las mujeres no tengan que ocultar más su dolor.

Ya es hora de escuchar y ayudar.


• Conozca los secretos que las mujeres que han abortado quieren que todo el mundo comprenda pero que sólo revelan a sus terapeutas.

• Entienda cómo las experiencias traumáticas del aborto pueden reexperimentarse a través de nuevos embarazos, abortos provocados múltiples, abuso de sustancias, trastornos alimenticios y ruptura de las relaciones.

• Descubra qué pasos son necesarios para recuperarse y encontrar la alegría tanto de usted como de sus seres queridos.


Adopcion Espiritual

miércoles, abril 01, 2009

Iniciativas que salvan vidas



Por Juan Meseguer Velasco


Desde que se liberalizó el aborto en Estados Unidos, el movimiento pro vida crece a ojos vista en fuerza, en vigor y en influencia. Cargados de creatividad, los pro vida están lanzando nuevas y originales campañas para reducir el número de abortos. Un rasgo común a todas ellas es el tono comprensivo centrado en la mujer, a la que ofrecen alternativas y soluciones específicas.

Nacida en Arizona hace diez años, VirtueMedia es una productora que aspira a cambiar la cabeza y el corazón de la gente a través de anuncios amables. Los guiones están muy elaborados: en 30 ó 60 segundos condensan una historia emotiva y transmiten un mensaje, que elogia el valor de la vida.

Un ejemplo es el testimonio de Norma McCorvey, más conocida como Jane Roe, la mujer que dio lugar a la sentencia del Tribunal Supremo Roe vs. Wade, de 1973, por la que se liberalizó el aborto en Estados Unidos. En este breve anuncio, McCorvey explica cómo se convirtió en una militante pro vida y pide que cambie la legislación sobre el aborto.

No más silencio

Otro anuncio que ha tenido mucho éxito es “Silent No More”. En él aparecen algunas mujeres que cuentan los trastornos que sufrieron después del aborto: depresiones, pesadillas, pensamientos suicidas y sentimientos de culpabilidad. El mensaje final del anuncio dice: “El aborto no solucionó nuestros problemas, sencillamente creó otros”.

El pasado septiembre, VirtueMedia puso en marcha una nueva campaña en dos cadenas nacionales: la MTV y la BET (Black Entertainment Television). Se trata de una serie de anuncios dirigidos a mujeres embarazadas o que ya han abortado. En ambos casos, los anuncios ofrecen un número de teléfono y una página web donde las afectadas pueden acudir para pedir ayuda.

La campaña duró cinco semanas. Durante ese tiempo, los organizadores recibieron 22.000 peticiones de ayuda. Según Tom Peter, presidente y fundador de VirtueMedia, la campaña ha logrado salvar a 11.000 bebés.

La mayoría de los anuncios se emitieron por la noche cuando muchas jóvenes entre 18 y 24 años están viendo la televisión. “Las mujeres que están pensando en abortar –explica Peter– tienen problemas para dormir y permanecen despiertas hasta altas horas de la noche. Por eso, aprovechamos esas horas para hacerles llegar nuestros mensajes”.

Este tipo de anuncios ha contribuido, junto con otras medidas, a que el aborto haya descendido en cuatro regiones de Estados Unidos. Desde que se empezaron a emitir los anuncios en 2005, en Arizona el índice de abortos descendió casi un 20%. Lo mismo ha ocurrido en Atlanta, Dayton (Ohio) y Charlotte (North Carolina), donde el aborto cayó un 10%, un 12% y un 15%, respectivamente.

Feministas por la vida

La defensa de la mujer se ha convertido en la nueva bandera del movimiento pro vida en Estados Unidos. Cada vez hay más campañas dirigidas a las mujeres que se enfrentan a un embarazo inesperado o que ya han abortado. Una organización con mucha experiencia en este terreno es Feminists for Life (FFL), impulsora de la emblemática campaña “Women Deserve Better” (“Las mujeres merecen algo mejor”).

El objetivo principal de FFL es eliminar de raíz las causas que llevan a las mujeres a abortar: la escasez de recursos prácticos y de apoyo emocional. Sus fundadoras sostienen que ser feminista es perfectamente compatible con ser pro vida; de hecho, dicen, una cosa lleva a la otra. “Nosotras estamos comprometidas con los valores de la justicia, la no discriminación y la no violencia”.

La idea básica que FFL sostiene es que la sociedad se ha olvidado de las necesidades de la mujer real. Muchos han planteado el debate sobre el aborto como un conflicto entre los derechos de la madre y la vida del bebé. Sin embargo, se han desentendido de hacer a la mujer la pregunta decisiva: ¿qué necesitas?, ¿qué es lo que realmente quieres?

Con esta premisa, FFL ha puesto en marcha una campaña informativa en varias universidades estadounidenses (College Outreach Program). El objetivo es ofrecer a las estudiantes recursos prácticos para afrontar un embarazo imprevisto: casas de acogida, ayudas por maternidad, cuidado y transporte de niños, etc.

Otra organización feminista que se opone al aborto es Women Exploited by Abortion (WEBA). Las mujeres que pertenecen a WEBA han abortado y se arrepienten de ello. Su cometido es educar a todas las mujeres sobre los efectos del aborto, para que busquen una alternativa.

WEBA saltó a la opinión pública estadounidense gracias a un informe realizado por David Reardon. Tras encuestar a más 250 mujeres que habían abortado en 42 Estados, Reardon llegó a la conclusión de que la mayor parte de las mujeres que abortan lo hacen porque se sienten forzadas por la presión de su pareja y/o su familia.

Soluciones a un “clic”

Pregnancy Line es una iniciativa que ofrece asesoramiento y apoyo a las mujeres embarazadas a través de una página web (www.pregnancyline.com y, en español, www.estoyembarazada.org). Para acceder a sus servicios, basta con introducir el código postal del sitio donde uno vive. En ese momento, aparecen los centros más cercanos donde puede pedir ayuda.

Estos centros ofrecen pruebas de embarazo, información sobre los efectos del aborto, recursos de apoyo para la embarazada, pruebas sobre enfermedades de transmisión sexual, casas de acogida, ayuda post-aborto. Ninguno de ellos practica abortos y tampoco remiten a clínicas abortistas. Todos los servicios se prestan de forma gratuita y confidencial.

Una iniciativa dirigida específicamente a adolescentes es Stand Up Girl. Se trata de una web (www.standupgirl.com) donde las chicas pueden desahogarse y compartir sus experiencias sobre un embarazo no deseado. Junto a algunos recursos prácticos, Stand Up Girl recoge abundantes testimonios de mujeres que han abortado y que desaconsejan lo que hicieron.

Recuperar la esperanza

Las mujeres que han abortado suelen quejarse del poco apoyo que reciben en las clínicas abortistas una vez que han puesto fin a su embarazo. La situación se agrava en el caso de que la afectada acuse síntomas de sufrir el síndrome post-aborto. Curiosamente, quienes se preocupan entonces de la mujer son los grupos pro vida.

AfterAbortion.org es una iniciativa creada por el Elliot Institute para ayudar a todas las personas que han sido tocadas por el aborto: desde la mujer que sufre remordimientos hasta el novio que le acompaña a la clínica, pasando por los abuelos y otros familiares que asisten al proceso en silencio.

Los promotores de AfterAbortion.org se definen a sí mismos como pro vida y pro mujer. Su lema es: “No puedes herir a un niño sin herir a la madre”. El objetivo de sus campañas es mostrar que la mujer es, junto con el niño, otra víctima del aborto.

Para que su mensaje llegue a la sociedad, han desarrollado una estrategia que consta de tres fases. La primera consiste en realizar informes y estudios sobre los efectos del aborto en las mujeres. La segunda trata de ayudar a las mujeres que han abortado a través de una pastoral basada en la idea de la misericordia de Dios. La tercera impulsa reformas legales para ayudar a las madres a solucionar problemas concretos.

Otra iniciativa dirigida a mujeres que han abortado es Project Rachel. Se trata de una red de consejeros profesionales y sacerdotes católicos que ofrecen apoyo espiritual y psicológico en más de 140 diócesis de Estados Unidos.

Su nombre viene de la Biblia: “Una voz se oyó en Ramá, / llanto y lamento grande: / es Raquel que llora por sus hijos, / y no admite consuelo, porque ya no existen” (Jr 31, 15).

Project Rachel
intenta devolver la esperanza a las mujeres que padecen un proceso de duelo, acentuado por un fuerte sentimiento de culpabilidad. Entre otras cosas, organizan terapias de grupo y retiros espirituales dirigidos específicamente a mujeres que han abortado. En su página web (www.hopeafterabortion.org) pueden verse testimonios de mujeres que han rehecho su vida.

Leído en Aceprensa




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