| Dr. Esteban Rodríguez |
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martes, agosto 10, 2010
«Hay a quien le preocupa el cumplimiento de la ley, pero al médico lo que le preocupa es ayudar a la paciente»
La «reforma Aído» intenta abrirse camino en la sanidad pública con el miedo como arma preferida por los gobiernos socialistas para frenar las objeciones de conciencia, según denuncian los propios profesionales. En el día a día de la realidad el aborto surge imparable el temor del personal sanitario antiabortista a las presiones de jefes que sí comulgan con la normativa y la angustia a sufrir represalias laborales. Por eso los protagonistas de este reportaje han optado en su mayoría por el anonimato.
En Málaga, el pasado miércoles, una médico de Atención Primaria recibía la denegación de su objeción de conciencia por parte de un superior. «Alega lo que dice la consejera andaluza de Salud, María Jesús Montero: que no estoy directamente implicada», explica. Ella no piensa así: «El aborto tiene que salir de mi consulta. Si no lo firmo, esa mujer no va a llegar nunca a quirófano. Soy un eslabón más de la cadena, en la que están desde la administradora que entrega el documento sellado, hasta la limpiadora que quita el feto muerto».
No es la única en su centro de salud que objeta al aborto, pero tras conocer la censura, varios de sus compañeros prefieren taparse. «El jueves tenía que entregar cuatro objeciones en el registro de entrada, pero dos de mis compañeros me llamaron para pedirme que no lo hiciera», detalla. El contrato de esta profesional concluye en septiembre. En principio, «se me iba a renovar porque estoy la primera en bolsa»; pero ahora teme que «puede que no lo hagan». «Ver que no me he doblegado, que no he agachado la cabeza y continúo mis trámites hacia delante les ha hecho reaccionar negativamente hacía mí».
Los administrativos de los centros de salud también creen tener derecho a objetar. En Castilla y León, una mujer que desempeñó esas labores hasta el pasado año argumenta su negativa a derivar a clínicas privadas a mujeres que querían abortar: «Para mí era una situación muy violenta. No era la ejecutora del aborto, pero formaba parte del proceso: tenía que informar a la mujer y darle instrucciones sobre qué no debía hacer la noche antes del aborto. Era doloroso imaginarte al bebé y pensar que al día siguiente lo iban a asesinar», afirma.
En medio de una doble «inseguridad jurídica», el ginecólogo Esteban Rodríguez denuncia desde Algeciras la «violación del artículo 16 de la Constitución» derivada de la obligatoriedad de «comunicar anticipadamente y por escrito» la objeción. «Tanto que la ley vendía la seguridad jurídica de los profesionales... Será la de los abortistas, la nuestra no».
El código ético
En su hospital, ningún médico «está dispuesto a practicar abortos, ni a cooperar en el procedimiento». Y no se niegan sólo por cuestiones morales o ideológicas, sino por el Código de Ética y Deontología Médica, «de obligado cumplimiento según la Ley del Estatuto Marco del Personal Sanitario, de 2003, que dice que el médico no ocasionará intencionadamente la muerte de ningún paciente, ni siquiera ante petición expresa» y que «al ser humano embrio-fetal hay que tratarlo con las mismas directrices éticas que a cualquier otro paciente».
Rodríguez, portavoz andaluz de Ginecólogos por el Derecho a Vivir, avisa: «No vamos a permitir que una ministra ideológica de Igualdad y otra de Sanidad que no tiene ni idea de medicina vengan a explicarnos nuestra profesión y nuestras obligaciones».
Una de las novedades de la nueva legislación abortiva es la entrega de un sobre informativo a las mujeres que quieran abortar. Es una imposición para los médicos de Atención Primaria a la que María Alonso, que ejerce en Madrid, objeta. «La paciente acude a nosotros en una situación de crisis que no se resuelve con un sobre en el que diga “Aquí se aborta”. Nosotros llegamos más allá porque entendemos su situación familiar, social y económica», expresa.
Gracias a eso, «la mujer sale reforzada y dando las gracias». Frente a «la información absolutamente sesgada de los sobres», que proponen el aborto como la única salida al embarazado imprevisto, Alonso se plantea la insumisión a la ley para aportar más información: «Simplemente con poder girar el ordenador y enseñarles una foto de su hijo, muchas mujeres cambian de opinión. Eso vale más que entregar el sobre». Alonso alerta del peligro de «la entrega sistemática y burocrática de un sobre sellado»: «Los profesionales debemos darnos cuenta de que no es un mero trámite. Lo que más daño puede hacer a la mujer es cerrarle otras puertas».
Los objetores animan a sus colegas a dejar de lado los temores. ¿Qué pasaría entonces si no hubiera nadie dispuesto a contribuir al aborto? «Quizás haya que plantearse que no es un derecho y que los médicos estamos para ayudar a la vida», sentencia Alonso. «Hay a quien le preocupa el cumplimiento de la ley, pero al médico lo que le preocupa es ayudar a la paciente», concluye.
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viernes, julio 30, 2010
Presentación de la primera Guía de Objeción de Conciencia Sanitaria al aborto
El CJTM, ANDOC, DAV y HO han presentado la primera Guía de Objeción de Conciencia Sanitaria al aborto para defender al personal sanitario, recordando que es un derecho constitucional y una obligación deontológica, y propugnando su ampliación a la realización del diagnóstico prenatalREDACCIÓN HO.- La delegación de Derecho Sanitario del Centro Jurídico Tomás Moro, junto a la Asociación Nacional para la Defensa de la Objeción de Conciencia (ANDOC), Derecho a Vivir y HazteOir.org, han presentado esta mañana en nuestra sede en Madrid la primera Guía de Objeción de Conciencia Sanitaria al aborto, con el objetivo de defender el derecho de todo el personal sanitario.Esta Guía se presentan tras las numerosas consultas atendidas sobre la objeción de conciencia sanitaria a raíz de la Ley Aído, y en medio de las trabas que algunas Comunidades Autónomas están poniendo a los profesionales sanitarios que en conciencia se niegan a colaborar en la matanza de decenas de miles de seres humanos, que han incrementado la preocupación de los médicos, enfermeros, anestesistas, trabajadores sociales y administrativos (entre otros profesionales del ámbito sanitario) por su libertad de conciencia.Las tres grandes víctimas del aborto son el niño no nacido, la madre sobre la que se ejercita una nueva clase de violencia institucionalizada, y el servicio médico que se ve forzado legalmente a colaborar en la consecución de la muerte de miles de seres humanos inocentes.La objeción se notifica, no se concede: frente a las ‘listas negras’Todo el personal susceptible de participar en un aborto puede objetar. Basta con dejar constancia al gestor del centro de trabajo, la administración no tiene por qué tener lista de objetores. Así lo señalaba el presidente del CJTM, Javier Pérez Roldán, en la rueda de prensa ofrecida durante la presentación de la Guía:“No hay ningún interés público en saber quién objeta. El único, además del objetor, que tiene interés en saber la objeción además del objetor es quien está llamado o mandado a revisar el servicio. Fuera de eso, sacarlo de ese ámbito, es querer establecer una ‘lista negra’ de personas a las que poder incordiar, no promocionarlas laboralmente… Eso es lo que entendemos que se está buscando con la creación, como en Castilla-La Mancha, de esos registros públicos”.También se puede objetar a entregar los “sobres informativos” en los centros de atención primaria si el sujeto entiende que los datos que contiene son tendenciosos o van contra su conciencia.La ley viola el derecho constitucional a la objeciónLa Ley Orgánica 2/2010, sólo reconoce el derecho a la objeción de conciencia a los profesionales sanitarios directamente implicados en el aborto y por lo que respecta a estos profesionales, en su art. 19.2 establece que dicha objeción de conciencia tiene que manifestarse anticipadamente y por escrito, obligando precisamente al objetor a declarar implícitamente sobre su ideología, religión o creencia, condicionándose dicha objeción al no impedimento por la misma al acceso y calidad asistencial de la madre que pide abortar.Dicha regulación atenta a la propio jurisprudencia del Tribunal Constitucional, que ya en la STC 53/1985, en su fundamento jurídico 14, cuando se le planteó la posible inconstitucionalidad de la ley que despenalizaba determinados supuestos de aborto por no contemplar la regulación de la objeción de conciencia de los médicos y demás personal sanitario, se pronunció de forma categórica acerca de la posibilidad de ejercer la objeción de conciencia por parte del personal sanitario a quien pudiera corresponder practicar un aborto, aunque la ley no dijera nada al respecto.Es decir, las restricciones de la nueva legislación, en cuanto a los sujetos objetantes, y en cuanto a las condiciones y extensión de la objeción de conciencia, suponen un claro quebrantamiento de los artículos 16 y 18 de la Constitución Española.Además, en la presentación de la Guía se ha propugnado la ampliación de la objeción a la realización del diagnóstico prenatal. Y es que es evidente que para poder realizar el aborto eugenésico regulado en la ley, se necesita de un previo informe, es decir, de un diagnóstico prenatal, sin embargo, no se regula la objeción de conciencia del personal que realiza tal práctica y que en principio parece no ser alcanzado por la objeción del personal que interviene directamente.Pues bien, no es posible un aborto eugenésico sin un dictamen prenatal previo que transforma al médico que participa en el diagnóstico en cooperante necesario de los abortos eugenésicos que se materialicen. Como recuerda Pérez- Roldán “la propia OMS critica un sistema de diagnóstico prenatal sin la posibilidad de proporciones “opciones reproductivas” y reconoce la posibilidad de que los médicos que se oponen al aborto no participen en los programas de diagnóstico prenatal.”El informe del Consejo de Estado ante la nueva ley de aborto, ya alertaba sobre la vinculación entre diagnostico prenatal y aborto eugenésico, recordando que tal causa de aborto es contraria al ordenamiento jurídico internacional suscrito por España, por constituir una discriminación por motivos de salud. Así pues, el diagnóstico prenatal utilizado para detectar anomalías con objeto de producir el aborto es contrario al ordenamiento jurídico internacional y las declaraciones del Consejo de Europa (Comité de ministros N/90 del 13al 21/6/1990) o del Comité Internacional de Bioética de la UNESCO (Informe 29/08/1994).Es más, los programas de diagnóstico prenatal que contemplan como utilidad acabar con la vida del ser humano embriofetal enfermo son contrarios al código deontológico de la profesión médica. El 27.3 de dicho Código indica que “El médico nunca provocará intencionadamente la muerte de ningún paciente, ni siquiera en caso de petición expresa por parte de éste”. Otra norma, recogida en el artículo 24.1 del vigente Código de Ética y Deontología Médica, establece que “al ser humano embriofetal enfermo se le debe tratar de acuerdo con las mismas directrices éticas, incluido el consentimiento informado de los progenitores, que se aplican a los demás pacientes”. El artículo 26.1 del mismo Código reconoce que “el médico tiene el derecho a negarse por razones de conciencia (…) a interrumpir un embarazo”.El médico que desee ajustarse a su código deontológico debe tratar al ser embriofetal enfermo con los mismos criterios éticos que a cualquier otro paciente y eso incluye no someterlo a pruebas que puedan someter al paciente a un riesgo directo de muerte, o que estén diseñadas para que acabar con su vida sea una opción, ni atender a la solicitud de que se acabe con su vida.Por ello los impulsores de esta Guía quieren dar su apoyo al amplio colectivo médico que con la entrada en vigor de la L.O. 2/2010 ve violado su derecho fundamental a la objeción de conciencia, y manifiestan su apoyo total e incondicional a todos los facultativos que quieran objetar, a la vez que advierten que permanecerá vigilante al cumplimiento de la ley, y denunciarán todas las irregularidades que se produzcan en el cumplimiento de la misma, afecten estas a las diversas administraciones públicas, a los clínicas abortivas, o a los médicos que intervengan de forma ilegal en la práctica de abortos.De igual forma, estos colectivos instan al personal sanitario adscrito a la Sanidad Pública a defender de forma activa el derecho a la vida, recordando que ninguna ley prohíbe informar a la mujer gestante de la existencia de multitud de fundaciones, asociaciones, e instituciones que están dispuestas a ayudarla en su maternidad, y se les insta a entregar a la mujer información sobre las consecuencias físicas y psíquicas del aborto o ecografías o fotografías que reflejen el desarrollo embrionario o fetal, independientemente de lo que digan las leyes, que sólo establecen un mínimo de información.La defensa de la vida no sólo es una obligación del Estado y de las instituciones públicas, también es un compromiso de todos los ciudadanos.De igual forma, el CJTM ha creado un grupo de trabajo experto en derecho sanitario con un doble objetivo: asesorar a los colegios profesionales, y a los profesionales sanitarios sobre su derecho a la objeción de conciencia/ciencia; y asesorar y defender a todas las mujeres víctimas de la violencia abortiva que padezcan un síndrome posaborto, mediante la reclamación de indemnizaciones de daños y perjuicios a las clínicas abortivas y a la administración sanitaria.
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sábado, mayo 29, 2010
¿Qué puedo hacer yo ante la entrada en vigor de la nueva ley?
1.- Intenta involucrar a la diócesis:
- que ese día se diga misa de difuntos con ornamentos morados en todas las iglesias
- que ese día toquen todas las campanas a duelo a las 12
- que el día anterior (domingo 4) se anuncie en las homilías
2.- Intenta involucrar al colegio:
- que tres profesores se matriculen en los cursos del IVAF para impartir ahí el SABE escolar a partir de Septiembre
3.- Intenta involucrar al personal sanitario:
- que enfermeras y enfermeros se matriculen en los cursos del IVAF para impartir el SABE escolar en forma de educación sexual y reproductiva en colegios e institutos de tu zona
4.- Intenta involucrar a las instituciones de tu lugar:
- para que apelen el recurso de inconstitucionalidad de la ley ante el TC
5.- Intenta generar ambiente de insumisión
- para que tus conocidos y tú mismo reconsidere su participación en el Estado investigando modos de apartarse de la colaboración con él
6.- Intenta ser coherente
- para que, en caso de ser funcionario, encuentres otro trabajo de modo que no colabores con un estado abortista si la nueva ley es ratificada como constitucional, y
- para que en tal caso te sitúes políticamente fuera de la constitución y abogues por su derogación y el consecuente cambio de régimen.
Seguro que se te pueden ocurrir, además, otras posibles acciones. Si aplicas alguna nueva que piensas que puede alumbrar también a otros, no dejes de decirnos. Ánimo y suerte.
la entrada me la da hecha Séneca
lunes, abril 19, 2010
Enrique Ferrara, enfermero arrepentido de colaborar en abortos
ALBA Rosa Cuervas-Mons
En 1996 el enfermero Enrique Ferrara accedió a una plaza de quirófano en el Hospital Severo Ochoa de Leganés. Llevaba entonces más de diez años ejerciendo su profesión; había pasado por Urgencias, por Pediatría, Medicina Interna… La llegada al quirófano suponía una mejora en su carrera profesional.
En 1996 el enfermero Enrique Ferrara accedió a una plaza de quirófano en el Hospital Severo Ochoa de Leganés. Llevaba entonces más de diez años ejerciendo su profesión; había pasado por Urgencias, por Pediatría, Medicina Interna… La llegada al quirófano suponía una mejora en su carrera profesional.
Primero fue rotando por las distintas especialidades y después recaló en el quirófano de Ginecología: cesáreas de urgencia, histerectomías, operaciones de mama y los viernes… “Los viernes estaban programados los abortos”.
A Ferrara no le gusta hablar de aquellos meses -casi dos años- en los que colaboró en la práctica de abortos, pero cree que la gente tiene que saber lo que son en realidad: “Si mi testimonio sirve para que una persona cambie de opinión, ya es bastante”. Por eso contó su historia a la revista Misión y por eso recibe ahora a ALBA.
Lejos de su ánimo -y del nuestro- caer en el morbo o en la violencia gratuita; se trata de una dosis de realidad, de dura realidad, que sucede minuto a minuto, día tras día, hasta 120.000 veces al año en España.
“En Leganés sólo se empleaba entonces la técnica de aspiración; no sé si aparte, en Reanimación, se hacían partos inducidos para expulsar al feto, pero eso yo, gracias a Dios, no lo he visto”.
Encender el aspirador
Lo que sí vio Enrique fue la tristeza inmensa que invade a la mujer que se somete a un aborto voluntario. “Me di cuenta de que ellas eran las que menos deseaban estar allí. Están presionadísimas por su familia o su pareja, porque tienen miedo a perder su trabajo… y casi todas lloran antes y después del aborto”.
Dependiendo de la paciente y de las semanas de gestación se utiliza anestesia general o local. “Si la anestesia es local, la paciente está sedada y más de una vez se ha despertado alguna sobresaltada o dolorida en medio de la intervención; incluso se incorporaba”, relata Enrique, que fue testigo de la hipocresía que reina entre los enfermeros: “Cuando llegué al quirófano de ginecología, me dijeron que, en los abortos, los enfermeros nunca ‘tiraban de la valva’ [un instrumento utilizado a modo de pala para abrir el cuello del útero y poder así introducir la cánula que va conectada al aspirador], que habían conseguido no tener que hacerlo”.
Sin embargo, los enfermeros sí ayudaban al anestesista y eran, además, los encargados de encender el aspirador con el que se succiona al feto. “Al final estás colaborando”.
Cuando Enrique Ferrara llegó a Ginecología, “no era un defensor del aborto, pero tampoco estaba en contra”. Los enfermeros, al contrario que los médicos, no pueden objetar a la práctica de abortos -”si dices que no haces abortos, te amenazan con mandarte a Urgencias, casi como castigo”-, así que Enrique se vio, casi sin darse cuenta, “envuelto en eso”.
A medida que pasaban los meses algo en su interior le llevaba a rechazar lo que veía y hacía. “Se juntaron muchos factores. Además de verlo en primera persona, yo estaba en un momento de cambio interior, de transformación”.
Se fue a hacer unos ejercicios espirituales que “al principio”, dice él, no le “sirvieron demasiado”, pero, poco a poco, fue “abriendo los ojos”.
Cuenta que no podía dormir y que en esas noches en vela se planteaba para qué servía su trabajo hasta que, un día, “todo lo que antes daba igual lo veía desde otro punto de vista”.
Hubo muchas pequeñas cosas que le llevaron a no poder soportar ese día a día en los quirófanos de abortos; una de ellas, ver cómo los aspiradores quedaban “atascados con fragmentos de tejido” durante el aborto. “La mayor parte del tiempo lo que ves son como coágulos de sangre, pero de vez en cuando el aspirador se atascaba y podías ver tejidos humanos, perfectamente identificables”.
Otra, ver a una chica en la zona de corta estancia -donde están las pacientes acompañadas de sus familiares antes de la operación-. “Ella no estaba convencida y su madre era la que le decía que lo tenía que hacer. En el último momento la chica se levantó y le dijo: ‘Aquí decido yo y no quiero hacer esto’, y se marchó sin abortar”.
Otras muchas, en cambio, entraban llorando en el quirófano, pero entraban. “Los médicos, al verlas llorar, les decían ‘la próxima vez toma precacuciones’, nada más”.
Tomada la decisión de cambiar el rumbo, Enrique Ferrara buscó primero la paz espiritual, “un sacerdote que me pudiera ayudar con esto porque no puede ser cualquiera”. Se confesó por primera vez después de muchos años y recuperó la serenidad personal.
Reportaje íntegro en el número 273 del semanario
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jueves, diciembre 24, 2009
Diagnóstico prenatal e ideología “pro choice”: Entrevista al ginecólogo Esteban Rodíguez (II)
ZENIT.org.- Cada vez es más frecuente la práctica del diagnóstico prenatal invasivo y no invasivo para comprobar la salud congénita del no nacido y para “tranquilizar” a los padres. Una prueba que trae grandes riesgos para la salud del feto y que no pocas veces lleva al aborto selectivo.
Sobre los peligros de esta práctica ZENIT entrevistó al ginecólogo español Esteban Rodríguez, el primero en objetar ante estos programas oficiales. “Para nosotros, la vida es un regalo, y el diagnostico prenatal indiscriminado e ideologizado se convierte en un método para ver si el contenido del regalo nos gusta y en caso contrario, devolverlo o tiralo a la basura”, aseguró.
-¿Cuáles son los peligros directos que traen para el no nacido los programas de diagnóstico prenatal para buscar defectos congénitos?
Esteban Rodríguez: Existe un riesgo directo y uno indirecto. El directo es el riesgo de muerte cuando es sometido a pruebas invasivas como la amniocentesis o las biopsias coriales. Este riesgo será desproporcionado cuando lo que se trate de diagnosticar sean enfermedades incurables que no aporten ningún beneficio para la salud del feto, valga como ejemplo el síndrome de Down que es la indicación más frecuente. El indirecto es que alguien, tras los resultados, pueda decidir que no merece nacer. El embarazo que se somete a pruebas de diagnóstico prenatal suele ser un embarazo deseado y suele dejar de serlo si el resultado no es favorable.
-¿Nos puede describir este procedimiento?
Esteban Rodríguez: Hoy se han diseñado unos programas ajustados a unos plazos legales que permitan la opción de provocar la muerte del feto enfermo. En concreto existen unos programas de cribados de cromosomopatias, de defectos del cierre del tubo neural o, de cardiopatias congénitas, ecográfico-bioquimicos, a través de los marcadores de cromosomopatias o, invasivos; para confirmar la ausencia de normalidad cromosómico genética y/o morfológica del ser humano que vive en el interior de un útero. La gran mayoría de los fetos, sometidos a estos programas, en los que se detecta algún defecto son abortados.
-Y de quienes son sometidos a este control, ¿qué porcentaje resultan con enfermedades o defectos congénitos?
Esteban Rodríguez: Hay que decir que la probabilidad de que un niño presente algún tipo de defecto congénito, grave o leve, es sólo del dos al tres por ciento, porque esa es la frecuencia con la que se presentan en la naturaleza. El 98% de los embarazos darán lugar al nacimiento de un niño sano. La propia naturaleza proporciona la tranquilidad que se necesita, como también dispone de mecanismos naturales que llevan a la muerte, más o menos precoz, de las criaturas realmente defectuosas, teniendo en cuenta que lo único incompatible con la vida es la muerte.
-¿Trae algún beneficio para el no nacido el verse sometido a un diagnóstico genético-cromosómico de carácter invasivo?
Esteban Rodríguez: Para el hijo no existe ningún interés en que alguien pueda conocer el secreto de su individualidad genética, escondido por el Creador en lo más profundo de su ser: el núcleo celular. Hoy por hoy no es posible el tratamiento prenatal de afecciones genéticas y menos aún de las cromosómicas. Violar ese secreto como excusa para acabar con su vida resulta un riesgo desproporcionado e inútil para el hijo.
-¿Aumenta el número de abortos tras un diagnóstico desfavorable para el paciente no nacido?
Esteban Rodríguez: Claro que sí. En definitiva el diagnóstico dice: - hazte las pruebas que no pasa nada, son buenas para que te quedes más tranquila - y si el feto resulta con alguna enfermedad nos dice: - aborta que no pasa nada, Dios te quiere, no quiere que sufras y que no seas feliz, ¿cómo vas a ser tan cruel de traer un hijo al mundo para sufrir?-. Desgraciadamente, la teoría de "la aceptación serena", a la luz de los datos estadísticos, raramente se cumple y los hijos resultan abortados la mayoría de las veces, incluso cuando se hacen diagnósticos leves, como labio leporino o pie zambo, o de patologías potencialmente curables o paliables, como cardiopatías o espina bífida. Clamoroso resulta que el 90% de los síndromes de Downs sean abortados tras el diagnóstico.
En España, según datos oficiales del Ministerio de Sanidad, unos 3.000 niños al año son abortados como consecuencia de estos programas de diagnóstico prenatal y de las leyes que lo permiten. Cabría preguntarse cuántos son realmente curados.
Cabe decir que son pocos los abortos que se dan en este caso en comparación con las cifras de abortos totales, pero realmente son los no nacidos los miembros más débiles e indefensos de toda la familia humana, porque a su condición de feto indefenso se la añade la de enfermo que los convierte en doblemente débiles y necesitados de los fuertes.
-Y habría cura para la mayoría de los que vienen abortados...
Esteban Rodríguez: En efecto. Abortar priva a los padres, a asistir a un error de diagnóstico (no infrecuentes), la posibilidad de un tratamiento extrauterino, la posibilidad ¿por qué no? de asistir a un milagro, de hacer un duelo sano -no es lo mismo que ha una madre se le muera hijo que participar en su muerte- , de manifestar su amor hacia un hijo necesitado de amor y cuidados mientras dure su vida, por corta que ésta pueda ser.
-¿Hay un tipo de diagnóstico prenatal que no pone en riesgo la vida del hijo y que no se realice con fines abortistas?
Esteban Rodríguez: Sí. No se puede confundir el adecuado control de un embarazo, con unos programas concretos de cribados de defectos congénitos, invasivos o ecográficos, de inspiración eugenésica.
No hay nada objetable en hacer controles obstétricos destinados a buscar situaciones que puedan tener tratamiento o que puedan ser prevenidas, incluso a buscar enfermedades fetales para ser tratadas intraútero o tras el nacimiento. Pero buscar síndrome de Down o cualquier otra enfermedad, antes de las 22 semanas, a partir de las cuales el aborto, por arte de magia laicista, ya no es delito, para dar la opción de matarlos antes de que se pase el plazo, es intrínsecamente perverso.
-¿Cuándo cree usted que un médico puede practicar y cuándo no, el diagnóstico prenatal?
Esteban Rodríguez: El diagnóstico prenatal tiene un buen uso cuando se utiliza para curar o paliar, pero también tiene un mal uso cuando se utiliza para seleccionar candidatos a ser eliminados. Ambos usos son inseparables en la práctica diaria, dada la legislación. El médico que decida prestarse a ello debe asumir la ideología que los inspira.
La Medicina Fetal ha surgido como especialidad que considera al feto como paciente, pero cuando la ideología “pro choice”, es decir la ideología abortista, se antepone a la deontología, se pone en riesgo la esencia misma de la Medicina y el avance de la verdadera Medicina Fetal, de manera que si eliminamos al paciente perdemos la oportunidad de estudiarlo y de seguir avanzado.
En tanto que las legislaciones abortistas sigan considerando legal acabar con la vida del discapacitado antes de nacer y las sociedades científicas sigan adaptando sus estrategias sanitarias para permitir la opción del aborto, los ginecólogos que participan en estos programas se ven obligados a asumir el papel de policías, jueces y verdugos. El problema está realmente en leyes inicuas propias de la cultura de la muerte, que condicionan el papel del médico.
Por Carmen Elena Villa
zenit.org
viernes, julio 03, 2009
Obama rectifica: promete respetar la objeción de conciencia sanitaria ante el aborto

El repentino anuncio, realizado en un encuentro con un selecto grupo de periodistas católicos, se interpreta como un gesto ante la próxima audiencia que mantendrá con Benedicto XVI.
- Benedicto XVI recibirá a Obama en audiencia privada el 10 de julio
- Obama pretende eliminar la libertad de conciencia de los sanitarios
REDACCIÓN HO.- En un gesto sin precedentes, el presidente de EE.UU., Barack Obama, quiso reunirse ayer con un selecto grupo de periodistas católicos para preparar su encuentro con el Papa del próximo 10 de julio en el Vaticano.
Según el National Catholic Register, cuyo editor Father Owen Kearns estuvo entre los ocho convocados por la Casa Blanca, Obama admitió la "influencia de la Iglesia católica en Estados Unidos y el resto del mundo" y quiso dejar claro que mantendrá la posibilidad de que los profesionales sanitarios puedan plantear la objeción de conciencia ante el aborto. La anunciada eliminación de la 'cláusula de conciencia' había sido fuertemente criticada por los obispos norteamericanos.
Como ya informara HO, el Cardenal Francis George, Arzobispo de Chicago y Presidente de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos, reaccionó de manera contundente tras conocerse la intención de la Casa Blanca de eliminar la cláusula de protección de la objeción de conciencia para los profesionales sanitarios."Estamos profundamente convencidos que una acción así por parte del Gobierno sería el primer paso para desplazar a nuestro país de la democracia y la libertad religiosa, al despotismo, dijo George. Necesitamos leyes que protejan la libertad de conciencia y de religión, incluso libertad para que las instituciones sanitarias religiosas puedan ser fieles a sí mismas".
Según informa Religionconfidencial.com, Barack Obama afirmó a los periodistas congregados en la Casa Blanca su percepción sobre la "influencia de la Iglesia Católica en EE.UU. y en el resto del mundo", y que "será un gran honor" encontrarse con el Papa, con el que le gustaría hablar de "Oriente Medio, el cambio climático e inmigración".
El presidente de EEUU visitará a Benedicto XVI en el Vaticano en su sexto viaje internacional, y después de poco más de 5 meses en la Casa Blanca.
Al igual que el presidente norteamericano, el primer ministro japonés, Taro Aso, también visitará al Papa en el Vaticabo con motivo del encuentro que los países del G8 celebrarán en la ciudad italiana de L'Aquila.Desde su llegada a la presidencia, Obama ha aprobado importantes partidas presupuestarias para la investigación con células madre embrionarias y ha subvencionado a numerosas asociaciones abortistas, dos cuestiones sobre las que la Iglesia católica ha expresado su firme oposición, y por las que ha recibido numerosas críticas desde la prensa católica de EE.UU y diversos sectores sociales no confesionales. Además, su administración ha dado recientemente muestras de su interés por extender el aborto más allá de sus fronteras, especialmente a través de las intervenciones de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, conocida por sus tesis a favor del aborto.
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sábado, abril 25, 2009
Me podrán multar y encarcelar pero nunca mataré a un feto

"Yo no meto a una niña de 16 años en quirófano sin que lo sepan sus padres, y menos para arrancarle a su hijo", señala el doctor Esteban Rodríguez Martín.
- Sanidad: el aborto está por encima de la objeción de conciencia de los médicos
- Abrazos contra la Vida, los derechos y la libertad
REDACCION HO.- Para el doctor Esteban Rodríguez Martín, miembro de la plataforma Ginecólogos por el Derecho a Vivir (DAV), con más de cien médicos especialistas de toda España adheridos, y Vocal de RedMadre Cádiz, "ni la Ministra de Igualdad, ni la de la Sanidad, ni el mismísimo Jefe del Estado son dueños de mi conciencia".
El ginecólogo gaditano se muestra dispuesto a "ir a la cárcel antes que acabar con la vida de un inocente". Rodríguez Martín es el primer médico que se ha declarado objetor del diagnóstico prenatal, que se está utilizando con fines abortistas.
Desde que el Gobierno empezó a promover la ampliación de la ley del aborto, representantes del ejecutivo y del PSOE han aludido en diversas ocasiones a la necesidad de limitar el derecho a la objeción de conciencia del personal sanitario, que según algunos ministros debería quedar subordinada a un nuevo "derecho": el del aborto.
Sin embargo la objeción de conciencia de los médicos se encuentra respaldada por la Organización Mundial de la Salud, tal como se expresa en el informe Medicina Genética publicado en la Review of Ethical Issues in Medical Genetics.
Frente a este intento de recortar las libertades, el doctor Rodríguez Martín afirma estar dispuesto a defender su conciencia hasta las últimas consecuencias:
- "Soy un hombre libre no un esclavo. Mi conciencia no le pertenece al Estado, frente a la libertad de conciencia no caben matices, me podrán expulsar de mi trabajo, me podrán multar y encarcelar pero nunca mataré a un feto, ni traicionaré los principios deontológicos de mi profesión, seré otra víctima de la ley del aborto pero conservaré mi dignidad profesional y mi honor".
- "El aborto no es ni medicina ni salud, es ideología. La libertad ideológica y el respeto a la objeción de conciencia es la base de la salud democrática de un país".
- "Las mujeres necesitan ser ayudadas y sus hijos protegidos, el 80% de las mujeres a las que se ofrecen ayudas continúan su embarazo y permiten nacer a sus hijos. Los gobiernos han hecho dejación de funciones no cumpliendo su obligación de proteger la vida del nascituro con ley coladero actual y pretenden su desprotección total con el nuevo proyecto de ley".
- "Los programas de diagnóstico prenatal diseñados con la intención de que una de sus utilidades sea posibilitar acabar con la vida del feto enfermo o discapacitado son contrarios a los principios deontológicos y convierten al ginecólogo en cooperante necesario del aborto eugenésico. Lo único incompatible con la vida es la muerte, todo feto es viable dentro de su madre y no hay motivo para arrancarlo prematuramente si no es con la intención de causar su muerte."
- "Restringir la objeción de conciencia no dignifica un crimen, sino que lo agrava. No se puede obligar al ginecólogo a atentar contra la salud de la mujer. El aborto lesiona la salud sexual y reproductiva de la mujer, además de la psíquica".
- "Para practicar un aborto no hace falta estudiar 6 años de medicina y 4 de especialidad, no hace falta ser ginecólogo, de hecho muchos de los que los practican en los centros concertados no lo son, no hace falta saber operar un cáncer de mama. El Ministerio de Igualdad debería ir pensando en crear una especialidad paramédica que se llamase Técnico Abortista, dos años de formación en un centro abortista serian suficientes. La acreditación podría ir firmada por la ministra de Igualdad dejando al margen, como hasta ahora, al Ministerio de Sanidad"
Adopcion Espiritual
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lunes, enero 19, 2009
"La OMC debe actuar de una manera mucho más decidida contra el aborto libre y la eutanasia"
Manuel de Santiago, vocal de la Comisión Deontológica del Colegio de Médicos de Madrid, sostiene que "los órganos representativos de la Medicina -en especial la Organización Médica Colegial (OMC)- necesitan manifestar firmemente ahora su oposición a las leyes previstas, y con mucho mayor compromiso que el demostrado hasta ahora, bastante pusilánime".
DIARIO MÉDICO, por Nuria Siles.- Según Manuel de Santiago, vocal de la Comisión Deontológica del Colegio de Médicos de Madrid, "los órganos representativos de la Medicina -en especial la Organización Médica Colegial (OMC) necesitan manifestar firmemente ahora su oposición a las leyes previstas, y con mucho mayor compromiso que el demostrado hasta ahora, bastante pusilánime". A su juicio, la OMC debe actuar "de una manera mucho más decidida y desafiante, si es que realmente está contra el aborto libre y la eutanasia".
De Santiago considera que "el órgano supremo de la corporación sanitaria necesita tomar las riendas de la defensa de los miles de médicos ginecólogos y no ginecólogos que se pueden ver implicados en las leyes previstas. La OMC tiene que estar a la altura de las circunstancias, pues es mucho lo que nos jugamos".
Asimismo, ha explicado que "debe hacerse con luz y taquígrafos, en diálogo con la autoridad sanitaria y a la vez denunciando a la opinión pública la postura mayoritaria de los médicos; y si es necesario, llevando a cabo una leal oposición democrática a tales proyectos, recabando los apoyos necesarios".
El vocal de la Comisión Deontológica del Colegio de Médicos de Madrid ha ido más allá: "si ante esta grave intromisión en la práctica diaria de los médicos, nuestras instituciones más representativas hacen la vista gorda o guardan la ropa, para no incordiar al poder, con toda la razón se podría uno preguntar, ¿para qué sirven las organizaciones corporativas? ¿para qué la colegiación obligatoria? ¿cuál es entonces la razón de ser de la OMC? ¿Qué fundamenta su costoso sostenimiento por los médicos?".
Asimismo, ha apelado a la unidad de los profesionales: "Es necesario estar unidos, asumir nuestras convicciones y creer en nuestro poder real al menos en el nivel de las corporaciones. La enfermería y la medicina tienen que saltar a la opinión pública con declaraciones firmes y rechazar los proyectos de aborto libre y eutanasia que el gobierno prepara; y si el curso de los acontecimientos lo hacen imposible, seguir protestando y haciendo uso de los recursos más impactantes ante la opinión pública".
Apoyo y solidaridad
Además, sostiene que "ha llegado el momento de mirar a las especialidades más amenazadas y apoyarlas, de solidarizarnos con sus posiciones y de recordar el papel límite moral que la Medicina ha adquirido ante la sociedad. Pongamos las cartas bocarriba, rechacemos las leyes".
De Santiago ha sostenido que "si la voluntad del Ejecutivo es imponer el aborto libre y la eutanasia, habrá de haber alguna suerte de normativa sobre la objeción de conciencia para la clase sanitaria, simplemente para evitar ruidos y protestas en los medios". Pero esto -ha añadido- "no puede conformarnos".
Los órganos representativos de la Medicina, en especial la OMC, deben adoptar un mayor compromiso del hasta ahora demostrado "si es que realmente están contra el aborto libre y la eutanasia", según Manuel de Santiago, vocal de la Comisión Deontológica del Colegio de Madrid.
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miércoles, enero 07, 2009
EE.UU. protege la objeción de conciencia en temas de salud reproductiva
Tras meses de espera y a pocos días de la toma de posesión de Obama como presidente, el Gobierno estadounidense ha aprobado las nuevas normas que reconocen la objeción de conciencia para los sanitarios, incluida la posibilidad de negarse a administrar la abortiva píldora del día después.
NOTICIAS GLOBALES.- Tras varios meses de espera, el 18 de diciembre pasado, el gobierno estadounidense dio a conocer las nuevas normas para la protección del derecho a la objeción de conciencia de los profesionales de la salud y de las instituciones proveedoras de servicios de médicos, en temas relativos al aborto quirúrgico, servicios de salud reproductiva, anticoncepción de emergencia, etcétera, incluso en aquellos casos de mujeres que aducen haber sido violadas.
La regulación reglamenta tres leyes federales, de 1973, 1996 y 2004, que reconocen la objeción de conciencia para los centros de salud y el personal médico, e incluye la posibilidad de negarse a administrar la droga abortiva mifepristona (RU 486) y la píldora del día después.
Las normas comprenden a todas las instituciones y programas que reciben fondos federales, contemplan sanciones para quienes las incumplan y obligan a los proveedores de salud a comprometerse por escrito a cumplirlas.
Se trata de, entre otras cosas, evitar toda discriminación injusta contra el personal de salud, por ejemplo: negarse a contratar o despedir a aquellos que se nieguen a atentar de cualquier forma contra la vida humana, promover o provocar la pérdida de su certificación profesional, o exigirles que para obtenerla cometan actos contra la vida humana. "Estamos tratando de proteger el derecho de los profesionales a practicar la medicina de acuerdo a sus convicciones morales", ha declarado Michael Leavitt, Secretario de Salud.
La reglamentación entrará en vigor dos días antes de que Barack Obama se haga cargo de la presidencia de EE.UU.
Largo proceso
El 15 de julio pasado, The New York Times, vocero del lobby pro abortista, dio a conocer en exclusiva y con gran alarma el borrador del Departamento de Salud (DHHS) del gobierno de George Bush sobre la nuevas normas para preservar el derecho humano básico a la objeción de conciencia.
Inmediatamente, el 18 de julio, el Cardenal Justin Rigali, presidente del Comité de Actividades Pro-Vida de la Conferencia Episcopal de EE.UU., escribió a todos los miembros del Congreso en defensa "los esfuerzos para reafirmar y aplicar las leyes sobre la protección de la conciencia". Si los pro-choice"(pro-elección, abortistas) son sinceros, no tendrán inconveniente en que cada profesional pueda actuar según sus propias elecciones personales; por su parte, también las mujeres que respetan la vida de sus hijos no-nacidos, tienen derecho a ser atendidas por médicos que compartan sus convicciones, decía Rigali en la carta.
No faltaron las críticas al gobierno y al Cardenal Rigali, por ejemplo por parte de Hillary Clinton, futura Secretaria de Estado del gobierno entrante del abortista, Barack Obama y Nancy Pelosi, presidente de la Cámara de Representantes del Congreso. Los argumentos de éstos y otros abortistas fueron que las nuevas medidas "atentaban contra el derecho a la salud de las mujeres".
Hacia fines julio, el actual presidente electo Barack Obama, senador en ese momento, se dirigió con otros miembros de la Cámara al Secretario de Salud instándolo a abandonar el proyecto.
Oposición de procuradores generales
El 27 de diciembre, al Procurador General de Connecticut, Richard Blumenthal, haciéndose eco de los argumentos de los principales grupos pro-aborto (Planned Parenthood, NARAL), anunció que encabezaba la oposición a las nuevas reglas y que había formado una coalición con los procuradores generales de 13 estados con el fin de acudir a la Corte para anularlas. Componen el grupo Connecticut, Arizona, Illinois, Iowa, Maine, Maryland, Massachusetts, Montana, Nueva Jersey, Oregon, Rhode Island, Utah y Vermont.
Adopcion Espiritual
viernes, diciembre 12, 2008
El diagnóstico prenatal de Síndrome de Down lleva a la mayoría de las mujeres a abortar
Entrevista Dr. Esteban Rodríguez en COPE, primer ginecólogo que objeta al diagnóstico prenatal
Esteban Rodríguez Martín, médico especialista en ginecología y obstetricia, es el primer médico objetor de conciencia al diagnóstico prenatal con fines eugenésicos. En el programa “El Espejo” confirma que cada año nacen menos niños con síndrome de Down y declara que “detrás existe desinformación y miedo y se ofrece el aborto con mucha facilidad”.
Eva Galvache - 11-12-08
David González, 29 años, sindrome de Down
En España son unos 2000 niños los que dejan de nacer cuando se hace el diagnóstico prenatal. “Lo que radica detrás de todo esto es una desinformación, un miedo que tienen los padres a tener un hijo con deformidad”, afirma Rodríguez Martín. A su juicio, el propio concepto de malformación es alarmista “parece que lo que les va a nacer es un monstruo”.
El ginecólogo, que recibe las críticas de sus compañeros de profesión por objetar a las pruebas de diagnóstico prenatal con fines eugenésicos, reivindica la figura del abogado del Nasciturus, ya que nadie defiende sus derechos.
Adopcion Espiritual
martes, octubre 21, 2008
Despenalizado o no, el aborto es un delito
El Código Penal despenaliza el aborto cuando se presuma que el feto puede nacer con graves taras físicas o psíquicas. Para el autor, se ha desvirtuado la finalidad de este supuesto, que ha pasado a ser en un coladero y ha convertido al ginecólogo en policía, juez y verdugo.
Este tercer supuesto recogido en el Código Penal supone un atentado contra el derecho a la vida del nasciturus y queda patente en su primera frase desde el momento en que la norma legal habla de presunción. Este precepto supone la condena a muerte de un presunto culpable. No se requiere una certeza ni su demostración, ni siquiera a posteriori. En este caso se viola la presunción de inocencia del feto al imperar la presunción de culpabilidad.
Si el feto, tras su ejecución, resultase haber sido víctima de un error de diagnóstico, es decir, no se llegase a confirmar la presunción aducida, habrá perdido la vida sin ser culpable, y sus ejecutores quedarán inmunes de cualquier clase de responsabilidad.
¿Cuál es esa culpa o el delito que se imputa al nasciturus y que puede despenalizar su ejecución? Continuando la primera frase obtenemos la respuesta: su culpa es no ser perfecto o padecer enfermedad. Es decir, la sospecha de que pueda nacer con taras físicas o psíquicas. Pero ¿qué es una tara física o psíquica? ¿quién debe decidirlo y basándose en qué criterios? ¿criterios de dignidad humana? ¿de calidad de vida? ¿de coste económico? ¿de coste social? ¿de incomodidad o esfuerzo de los progenitores en sus cuidados y crianza?
El artículo 417 bis del Código Penal dice expresamente que esta presunta tara tiene que ser grave. Pero, ¿quién valora esa gravedad: los padres, el juez, el médico? ¿Qué médico que se ajuste a su código ético y deontológico puede determinar que un paciente sufre una enfermedad lo suficientemente grave como para indicar que no merece seguir viviendo?
El todo vale en este supuesto
La realidad es que vale todo, que el tercer supuesto contemplado en el Código Penal es un coladero para practicar la eugenesia impunemente. Se abortan niños porque se les diagnostican, antes de las veintidós semanas, un labio leporino, una espina bífida, un síndrome de Down, una cardiopatía congénita, un enanismo, etcétera.
Sin embargo, cuando conocemos pacientes adultos portadores de estas enfermedades sabemos que tienen una vida digna aun en su discapacidad y que las graves taras que se les imputaban no han impedido que desarrollen una vida en plenitud. Generalmente llegan a nacer cuando no han sido sometidos a pruebas de diagnóstico prenatal o cuando éstas han fallado.
Desde esta realidad el diagnóstico prenatal supone un riesgo para estos niños. Todos los programas de diagnóstico prenatal están diseñados para ser realizados antes de la semana veintidós, a través de la ecografía de alta resolución de la semana veinte.
Más del 80 por ciento de los diagnósticos prenatales que realizan los ginecólogos antes de la semana veintidós se deben a malformaciones del sistema nervioso, sobre todo defectos del cierre del tubo neural, cuyo paradigma es la espina bífida, y a cromosomopatías, cuyo paradigma es el síndrome de Down, que representa más del 65 por ciento de este grupo. Ante estos diagnósticos se decide acabar con el embarazo y con ello con la vida del enfermo en el 90 por ciento de los casos.
Se ha desvirtuado el espíritu de este supuesto, que se creó para dar una salida precoz a los niños con enfermedades realmente graves como una falta de desarrollo del encéfalo (anencefalia) o falta de desarrollo de los riñones (agenesia renal bilateral).
Estos graves defectos son incompatibles con la vida. Su muerte natural llegará más tarde o más temprano. Lo mismo ocurre con las cromosomopatías graves, como los síndromes de Edwards y de Patau.
Sabemos que el síndrome postaborto existe y que la muerte natural de estas criaturas tiene menor impacto en la salud reproductiva y la mental de la mujer que alentar su decisión de acabar con la vida de su hijo vivo en su seno, siempre mediante mecanismos inhumanos que provocan dolor y sufrimiento al niño hasta su muerte y también secuelas en los padres y en los facultativos.
El papel real de los ginecólogos
La injusticia de este supuesto pasa por convertir al médico, mejor dicho al ginecólogo, en policía, juez y verdugo. Además, se atenta contra su código ético y deontológico al convertirlo en cooperante necesario de este crimen despenalizado, ya que para poder ejecutar al reo amparándose en este supuesto se necesitan, según el artículo 417 bis del Código Penal, tres ginecólogos: dos que certifiquen el diagnóstico y un tercero que dé muerte al inocente.
Este tercer supuesto -que parece que todo el mundo olvida, pasa por alto o incluso disculpa o legitima- es el más inhumano e insolidario de todos. Y ello por dos causas: porque atenta contra el ser más débil e indefenso de toda la familia humana: el feto en su enfermedad y, por ello, doblemente débil. Y por invertir el papel social del médico como custodio del paciente.
La revisión de la ley que se está desarrollando debería tener en cuenta estos aspectos para proteger los derechos de los niños enfermos y los de los médicos que deseen seguir actuando conforme a los principios éticos de su profesión -primum non nocere, (primero no causar daño)-, evitando que les pudiera llevar a tener que plantear una objeción de ciencia y de conciencia.
Adopcion Espiritual
Diario médico Esteban Rodríguez Martín 16/10/2008
El artículo 417 bis del Código Penal señala textualmente: "No será punible el aborto practicado por un médico, o bajo su dirección, en centro o establecimiento sanitario, público o privado, acreditado y con consentimiento expreso de la mujer embarazada, cuando concurra alguna de las circunstancias siguientes: ( ) Tercero: Que se presuma que el feto habrá de nacer con graves taras físicas o psíquicas, siempre que el aborto se practique dentro de las veintidós primeras semanas de gestación y que el dictamen, expresado con anterioridad a la práctica del aborto, sea emitido por dos especialistas de centro o establecimiento sanitario, público o privado, acreditado al efecto, y distintos de aquél por quien o bajo cuya dirección se practique el aborto".Este tercer supuesto recogido en el Código Penal supone un atentado contra el derecho a la vida del nasciturus y queda patente en su primera frase desde el momento en que la norma legal habla de presunción. Este precepto supone la condena a muerte de un presunto culpable. No se requiere una certeza ni su demostración, ni siquiera a posteriori. En este caso se viola la presunción de inocencia del feto al imperar la presunción de culpabilidad.
Si el feto, tras su ejecución, resultase haber sido víctima de un error de diagnóstico, es decir, no se llegase a confirmar la presunción aducida, habrá perdido la vida sin ser culpable, y sus ejecutores quedarán inmunes de cualquier clase de responsabilidad.
¿Cuál es esa culpa o el delito que se imputa al nasciturus y que puede despenalizar su ejecución? Continuando la primera frase obtenemos la respuesta: su culpa es no ser perfecto o padecer enfermedad. Es decir, la sospecha de que pueda nacer con taras físicas o psíquicas. Pero ¿qué es una tara física o psíquica? ¿quién debe decidirlo y basándose en qué criterios? ¿criterios de dignidad humana? ¿de calidad de vida? ¿de coste económico? ¿de coste social? ¿de incomodidad o esfuerzo de los progenitores en sus cuidados y crianza?
El artículo 417 bis del Código Penal dice expresamente que esta presunta tara tiene que ser grave. Pero, ¿quién valora esa gravedad: los padres, el juez, el médico? ¿Qué médico que se ajuste a su código ético y deontológico puede determinar que un paciente sufre una enfermedad lo suficientemente grave como para indicar que no merece seguir viviendo?
El todo vale en este supuesto
La realidad es que vale todo, que el tercer supuesto contemplado en el Código Penal es un coladero para practicar la eugenesia impunemente. Se abortan niños porque se les diagnostican, antes de las veintidós semanas, un labio leporino, una espina bífida, un síndrome de Down, una cardiopatía congénita, un enanismo, etcétera.
Sin embargo, cuando conocemos pacientes adultos portadores de estas enfermedades sabemos que tienen una vida digna aun en su discapacidad y que las graves taras que se les imputaban no han impedido que desarrollen una vida en plenitud. Generalmente llegan a nacer cuando no han sido sometidos a pruebas de diagnóstico prenatal o cuando éstas han fallado.
Desde esta realidad el diagnóstico prenatal supone un riesgo para estos niños. Todos los programas de diagnóstico prenatal están diseñados para ser realizados antes de la semana veintidós, a través de la ecografía de alta resolución de la semana veinte.
Más del 80 por ciento de los diagnósticos prenatales que realizan los ginecólogos antes de la semana veintidós se deben a malformaciones del sistema nervioso, sobre todo defectos del cierre del tubo neural, cuyo paradigma es la espina bífida, y a cromosomopatías, cuyo paradigma es el síndrome de Down, que representa más del 65 por ciento de este grupo. Ante estos diagnósticos se decide acabar con el embarazo y con ello con la vida del enfermo en el 90 por ciento de los casos.
Se ha desvirtuado el espíritu de este supuesto, que se creó para dar una salida precoz a los niños con enfermedades realmente graves como una falta de desarrollo del encéfalo (anencefalia) o falta de desarrollo de los riñones (agenesia renal bilateral).
Estos graves defectos son incompatibles con la vida. Su muerte natural llegará más tarde o más temprano. Lo mismo ocurre con las cromosomopatías graves, como los síndromes de Edwards y de Patau.
Sabemos que el síndrome postaborto existe y que la muerte natural de estas criaturas tiene menor impacto en la salud reproductiva y la mental de la mujer que alentar su decisión de acabar con la vida de su hijo vivo en su seno, siempre mediante mecanismos inhumanos que provocan dolor y sufrimiento al niño hasta su muerte y también secuelas en los padres y en los facultativos.
El papel real de los ginecólogos
La injusticia de este supuesto pasa por convertir al médico, mejor dicho al ginecólogo, en policía, juez y verdugo. Además, se atenta contra su código ético y deontológico al convertirlo en cooperante necesario de este crimen despenalizado, ya que para poder ejecutar al reo amparándose en este supuesto se necesitan, según el artículo 417 bis del Código Penal, tres ginecólogos: dos que certifiquen el diagnóstico y un tercero que dé muerte al inocente.
Este tercer supuesto -que parece que todo el mundo olvida, pasa por alto o incluso disculpa o legitima- es el más inhumano e insolidario de todos. Y ello por dos causas: porque atenta contra el ser más débil e indefenso de toda la familia humana: el feto en su enfermedad y, por ello, doblemente débil. Y por invertir el papel social del médico como custodio del paciente.
La revisión de la ley que se está desarrollando debería tener en cuenta estos aspectos para proteger los derechos de los niños enfermos y los de los médicos que deseen seguir actuando conforme a los principios éticos de su profesión -primum non nocere, (primero no causar daño)-, evitando que les pudiera llevar a tener que plantear una objeción de ciencia y de conciencia.
Adopcion Espiritual
viernes, junio 20, 2008
Objeción de conciencia, derecho y deber
La objeción de conciencia del profesional sanitario es un tema muy debatido que está de actualidad por el caso de un ginecólogo gaditano al que de forma cautelar un juez le ha eximido de hacer pruebas de diagnóstico prenatal. El autor respalda este derecho-deber, que emana de la Constitución e implica ser fiel a las propias convicciones morales.José Jara Rascón. Presidente de la Asociación de Bioética de la Comunidad de Madrid 06/06/2008Llamativamente en estos días la objeción de conciencia vuelve a ser noticia. El caso de un ginecólogo de Algeciras que, desde hace años, se había declarado objetor al diagnóstico prenatal por considerar que dicha prueba no sirve para curar o mejorar la vida del feto sino para someter a un riesgo el embarazo en curso y plantear a los padres si desean proceder a un aborto, ha encontrado un respaldo legal inicial al aceptar el juez las medidas cautelares que le permitirán por ahora mantener su situación (ver DM del 5-VI-2008).
Lógicamente, esta objeción no se hace, como quieren ver algunos, a una técnica diagnóstica en particular, sino que se encuadra, de modo más amplio y fácilmente entendible a todo aquel proceso diagnóstico o intervencionista que tenga como medio o fin ocasionar la muerte de una vida humana en gestación. Por tanto, nada nuevo bajo el sol. El Código de Deontología de la Organización Médica Colegial (OMC) ya recoge esta posibilidad en su artículo 26 al mencionar que "el médico tiene el derecho a negarse por razones de conciencia a aconsejar algunos de los métodos de regulación y de asistencia a la reproducción, a practicar la esterilización o a interrumpir un embarazo".
¿Dónde está por tanto el interés de esta noticia? A diario la objeción de conciencia se ejerce pacíficamente en muchos hospitales por médicos y personal de enfermería que, quizás ya desde el momento de firmar sus contratos o desde las primeras situaciones incómodas en las que se vieron inmersos, notificaron a sus responsables jerárquicos directos su deseo de no verse involucrados en prácticas que violentaban sus convicciones morales. Desde luego, este tipo de decisiones no suelen ser cómodas ni fáciles. Pueden recibirse con incomprensión o incluso causar el rechazo de los compañeros de trabajo que piensan de modo contrario y suelen conllevar el tener que asumir otra carga asistencial que compense el trabajo no realizado para equilibrar el reparto de actividad laboral dentro del equipo. En situaciones ocasionales de conflicto, en las que un superior se ha empecinado en no respetar este derecho emanado de nuestra Constitución (artículo 16) y reafirmado en varias sentencias del Tribunal Constitucional (15/82, 53/85) los colegios de médicos han ofrecido un importante papel de mediador aclarando situaciones equívocas y poniendo las cosas en su sitio.
Listas de objetores
Por eso, resulta poco comprensible y quizás menos aceptable que, desde el Ministerio de Sanidad se haya manifestado recientemente un deseo de configurar listas de objetores, de un modo similar al que se ha decidido para iniciar un listado o registro de pederastas.
Es de suponer que dichas listas, al pertenecer a un organismo público, serán también públicas. Es decir, de fácil acceso "confidencial" para quien desde el Ministerio quiera consultarlas. ¿Se realizarán estas listas en beneficio de los objetores? Como la razón por la que se han decidido hacer no ha quedado suficientemente clarificada, es de suponer que no se harán para enviar felicitaciones de Navidad, sino para otros fines que pueden servir para primar contratos de trabajo, o no, en función de las convicciones o ideología de los que allí hayan quedado retratados.
¿Avance o retroceso?
La pregunta más básica que puede surgir ante esta posibilidad es si esta situación se puede considerar un avance o un retroceso en la conquista de derechos y libertades de los ciudadanos. Hasta ahora a nadie se le había exigido que manifestase sus convicciones ni su ideología o religión por escrito para acceder a un puesto de trabajo público o ante un organismo dependiente del poder estatal. ¿Por qué se quiere hacer esto con los médicos? ¿Están seguros los asesores jurídicos ministeriales de que estas listas negras no vulneran el respeto a no ser discriminado por motivos ideológicos que consagra nuestra Constitución o, simplemente, no les importa?
Realmente, es mucho lo que está en juego, no sólo para los objetores, sino para el sistema de valores de nuestra sociedad. La fidelidad a la propia conciencia no es un hecho negativo. Sólo quien no se respeta a sí mismo, quien es capaz de venderse o de traicionar sus convicciones para medrar o carece de convicciones puede desear que los demás también participen de esa situación moral. La argumentación de los que en un Estado de Derecho niegan validez al hecho de ser fiel a las propias reglas morales recuerdan patéticamente a la jocosa frase de Groucho Marx cuando afirmaba: "Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros". Por eso es de esperar que la Comisión Deontológica de la OMC no se preste a este juego apoyando la creación de innecesarios registros de objetores, intención que ya alguien ha apuntado. A partir de esto, quizás la próxima idea podría ser que los objetores lleven algún distintivo en la bata que los reconozca como tales, alguna estrella de varias puntas de algún color, por ejemplo. Todo es cuestión de proponerlo. Siempre habría alguien que lo defendería en beneficio del "mayor interés del paciente".
Desde algunos ámbitos mediáticos, también desde la bioética, se ha querido presentar a los objetores como personas bajo sospecha o como equivocados incapaces de ejercer dignamente la medicina.
En un foro de debate, recientemente, una persona se ufanaba públicamente de haber amedrentado a un residente de Ginecología que había acudido a él pidiéndole su apoyo por razón de su cargo, conminándole a cambiarse de especialidad o incluso de carrera profesional.
Frente a esta actitud, Robert Spaemann, uno de los más brillantes expertos en bioética afirma: "La conciencia no es un oráculo infalible. Pero su voz nos marca la dirección, nos permite superar las perspectivas de nuestro egoísmo y mirar lo universal, lo que es recto en sí mismo. Respetar la conciencia de los demás es respetarse a sí mismo".
El recurso, por tanto, a la simplista argumentación de que las leyes están hechas para ser cumplidas, debe ser matizado: las que deben ser cumplidas son las justas, que se promulgan en beneficio de la comunidad. Ante el sentimiento de que una norma es injusta, la más básica reacción de las personas justas es la de no colaborar.
Así se entendió en el juicio de Nuremberg que juzgó colaboraciones de médicos en las eutanasias realizadas bajo el régimen nacionalsocialista.
No a todo el mundo se le puede exigir que se oponga activamente contra legislaciones abusivas poniendo en juego sus intereses legítimos, pero sí que no se colabore activamente con aquello que se considera injusto.
No es un capricho
En el ámbito de las ciencias de la salud, las personas que objetan a ciertas actuaciones no lo hacen por un capricho injustificado o por escrúpulos enfermizos, sino porque consideran en conciencia que lo que se les pide no es en beneficio de la vida humana (en el caso del aborto, el resultado sin eufemismos es la eliminación de una vida en gestación). De hecho, lo que en ocasiones se presenta como un derecho a la salud son actuaciones que poco tienen que ver con los fines de la medicina: curar enfermedades o aliviar los sufrimientos derivados de ellas. Por estas razones, en nuestros sistemas políticos democráticos se justifica que las personas que han sido coherentes consigo mismas sigan siendo presentados como modelos morales de referencia cuando han luchado por causas sociales (y la defensa de la vida humana lo es) aun en contra del poder establecido. En cambio, quienes se han empeñado con medidas coactivas en obligar a los demás a que piensen como ellos, suelen merecer la repulsa más generalizada. En el fondo, todo esto sería un reflejo de la vieja incapacidad de lograr convicciones que, cuando se demuestra impotente, recurre a imponer coacciones.
Parece desear, por tanto, que las próximas noticias -entendiendo como noticia lo novedoso, lo extraño, lo insólito- no sea que alguien en el mundo de la medicina haya optado por su deber de ser fiel a su conciencia sino que realmente no haya sido capaz de mantener esa coherencia.
Adopcion Espiritual
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