Nuestro apoyo a este pequeño gran muchacho y a sus padres
miércoles, mayo 05, 2010
700 gramos y un día
Nuestro apoyo a este pequeño gran muchacho y a sus padres
martes, marzo 09, 2010
El bebé más pequeño del mundo ya tiene ocho meses, nació con 275 gramos
Un bebé que nació en junio en Alemania con sólo 275 gramos de peso se ha convertido en el neonato varón más pequeño del mundo que ha logrado sobrevivir, según informó hoy la Universidad Médica de Gotinga (UMG), en el noroeste del país. Pone en cuestión la teoría de que no sobreviven los bebés con menos de 350 gramos.
El bebé, un niño que nació el 25 de junio de 2009, vino al mundo en la vigésimo quinta semana de gestación en la clínica universitaria de Gotinga*, pero no lo comunicaron antes porque pensaban que no sobreviviría.
Se trata del cuarto bebé del mundo en sobrevivir al parto con un peso tan bajo, el primero de sexo masculino por detrás de tres niñas. Las posibilidades de supervivencia de los bebés prematuros son un 25% más altas en las niñas, apuntó la UMG.
Tras seis meses en la unidad de cuidados intensivos de la clínica, el niño fue dado de alta el pasado mes de diciembre con 3,7 kilogramos de peso, señaló en el comunicado el doctor Stephan Seeliger.
La madre del bebé acudió en junio a la clínica universitaria por complicaciones en el embarazo. Los facultativos intentaron retrasar el parto pero finalmente fue necesario extraer al neonato mediante una cesárea.
"Por suerte, no se produjeron en el niño complicaciones severas como por ejemplo derrames cerebrales o infecciones letales", apuntó Seelinger.
Para favorecer su desarrollo motor y neurológico, el niño está siendo sometido a estimulación precoz y a controles médicos regulares.
Su bajo peso, menos de lo que corresponde a la edad gestacional, se debía a problemas de nutrición de causa desconocida.
*En el mismo establecimiento nació en 2007 la bebé Kimberly,de 300 gramos y el tamaño de un bolígrafo.
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viernes, septiembre 11, 2009
Recuerdan a Marcela de Jesús, la niña anencefálica?

Para conocer más pueden ver el documental subtitulado
Salva una vida: Adopcion Espiritual
martes, febrero 10, 2009
Si tu hijo nace y es un niño normal será UN MILAGRO...
Me limito a transcribir, con su permiso, la experiencia de esta madre:
Me hallaba en la semana 18 de embarazo y accidentalmente rompí aguas.
Rápidamente mi esposo y yo fuimos al hospital, al revisarme dieron constancia de que el bebé se encontraba sin nada de líquido amniótico. Ingresé y me mantuvieron en planta durante dos semanas, haciéndome analíticas, cultivos y por último una ecografía que delataba la carencia de líquido: no había recuperado lo perdido en la rotura.
Pocas explicaciones de cómo se encontraba mi hijo. Solo miradas de desaliento y por fin un diagnóstico: mi hijo no era VIABLE, no podía sobrevivir en mi seno, menos aún nacer, puesto que si ello sucedía, moriría en el momento; una doctora me informó que si nacía antes de la semana 24, los pediatras de Neonatos no harían nada por él, puesto que según ellos no era VIABLE. A la primera doctora que me propuso el aborto, una muchacha joven, le contesté que NO, E INSISTIÓ diciéndome estas palabras: "mira, tu bebé no es viable, no creemos que nazca, morirá antes, y si en el caso de que aguante unas semanas y nazca, morirá al momento puesto que sus pulmones no estarán desarrollados, es más en el caso de que naciera y sobreviviera, tendría importantes problemas pulmonares, cerebrales, de riñón, puesto que sin el liquido amniótico no es posible desarrollar de forma correcta los órganos vitales, como el corazón o el riñón que también se verán afectados, los miembros estarán atrofiados puesto que la falta de liquido les hace estar encogidos y apretados con tu propio cuerpo.Vamos que si tu hijo nace y es un niño normal será UN MILAGRO, pero como Dios existe (en tono cínico), pues ea, vamos a esperar el MILAGRO.
Pasaron 12 semanas, en las que aguardé con paciencia, pero también con el trato de algunos de aquellos profesionales que me miraban con una mirada extraña, como si estuviera loca, o bien, desde la convicción que no tenía nada que hacer.
Me informaron que tenía la posibilidad de abortar hasta la semana 22 + 5, pero entre esas semanas aún me propusieron 2 veces más a que abortarse. Me indigné tanto que el médico en su "defensa" lo único que me dijo es que no tenía ganas de que el Sr. Juez le preguntase que por qué no me había informado de lo que le iba a suceder a mi hijo, un niño de por vida enfermo, con tan solo un 5% de posibilidades de que naciera bien.
Pues bien, Dios existe, Señora Doctora y el 5% también, Mi hijo nació 12 semanas después, por cesárea de urgencia, puesto que había prolapso de cordón... Estuvo debatiéndose entre la vida y la muerte 37 días en la UCI, y aún tardó 23 días más hasta que Pedro pudo venir con sus papás a casa...
Doy gracias a Dios, todos los días; Pedro tiene 2 años y medio, y se recupera de su Displasia Broncopulmonar Leve, de forma satisfactoria, es un niño totalmente NORMAL. Si no cuentas lo que ha pasado nadie lo sabe, tan solo su "peso pluma" delata la prematuridad de su nacimiento...
A cuántos no les han dado la oportunidad de Pedro..., cuántas madres no están dispuestas a dejar a su familia 12 semanas encerradas en un hospital...
No sólo es la sociedad, el Gobierno, o los "especialistas" en el tema los causantes de esta falta de oportunidad: estamos en crisis, sobretodo de valores, yo estaba dispuesta a defender la vida de mi hijo hasta el final..., y sobre todo no me importaba tener que cuidar de un niño enfermo, tan solo le pedía a Dios que me diera fuerzas para afrontarlo y sobre todo para hacerlo lo mejor posible. Pedro es un ejemplo, no un "caso aparte". El próximo curso empezará el cole como cualquier otro niño, y tendrá el derecho a vivir como todos los demás niños del mundoAdopcion Espiritual
Emma Ray, la «bella durmiente» despertó de profundo coma con un beso de su esposo
LONDRES, 28 Ene. 09 / 07:58 am (ACI)
La prensa inglesa difundió la historia de Emma Ray, una joven madre de familia conocida ahora como la "Bella Durmiente" de Shropshire. Aunque los médicos daban su caso por perdido, Emma despertó de un estado de coma profundo con un beso.
Hace dos años, Emma Ray dio a luz a su segundo hijo Alexander, por cesárea. Diez días después sufrió un ataque cardiaco y quedó en estado de coma. Los médicos advirtieron a su esposo Andrew que no podían hacer más por ella y que tenía las mismas posibilidades de recuperar la conciencia en algún momento, como de quedar en estado de coma de por vida.
Andrew no se dejó abatir. La acompañaba todo el tiempo posible y empezó a llevarle grabaciones con el llanto del recién nacido y la voz de su hija mayor, Ella, gritando "despierta mami".
"Le ponía las canciones que bailamos en nuestro matrimonio, le hablaba con mucha suavidad, tomaba su mano, le pinchaba los dedos, todo el tiempo le decía que la amaba y le rogaba que despertara", recuerda.
Emma permanecía inmóvil y silente. Pero dos semanas después ocurrió lo que ellos llaman "un milagro".
Andrew, un experto en tecnología informática, se inclinó hacia su esposa y le hizo un amoroso pedido: "Emma, si me puedes escuchar, por favor solo dame un beso".
La mujer volteó ligeramente la cabeza y lo besó. Andrew sintió que su corazón "se saldría de mi pecho" y los médicos contemplaron la escena sin salir de su asombro.
Desde ese día, Emma comenzó a recuperar y perder la conciencia con frecuencia. Su cerebro había sufrido daños por la falta de oxígeno. Junto a su esposo comenzó un intenso camino de rehabilitación y la pareja se ha convertido en un modelo para los habitantes de Shropshire.
A dos años de lo ocurrido, Emma padece de pérdida de memoria a corto plazo, necesita ayuda para caminar y alguien que vele por ella en todo momento. Su recuperación exige constancia y muchos sacrificios.
Sin embargo, para su familia no hay mayor dicha que tenerla con ellos. "He aprendido a enamorarme de mi esposa una y otra vez. Pero esto es lo que cualquier esposo o esposa haría. Ella es una madre y una esposa y eso es lo único que importa", afirma Andrew
Adopcion Espiritual
viernes, enero 30, 2009
Martha Pecarrere, la primera mujer embarazada en recibir un transplante
Se trata de la primera embarazada en la Argentina a la que se le realiza con éxito un trasplante hepático, y apenas el cuarto en su tipo en el mundo que concluye existosamente con la supervivencia de madre e hija. La niña, que nació con 850 gramos, se llama Sofía de los Milagros.
Una hepatitis fulminante en el quinto mes de gestación la colocó días antes de que terminara 2008 en la lista de emergencia nacional para conseguir un hígado de donante cadavérico. "Siento que cumplí 32 años dos veces-dice- el 16 de diciembre, como figura en mi documento, y el 17 de diciembre, que fue el día que me trasplantaron." Hace dos semanas, le llegó el mejor regalo: Sofía de los Milagros nació por cesárea y sin complicaciones con apenas 850 gramos de peso.
El trasplante realizado en el Hospital Universitario Austral (HUA) es el decimoquinto que se le hace en el mundo a una mujer durante el segundo trimestre de gestación. De los 14 casos conocidos hasta ahora, sólo en 4 sobrevivieron la madre y la criatura.
Adopcion Espiritual
viernes, enero 16, 2009
miércoles, enero 07, 2009
Los doctores dieron a mi bebé de 500 gr por muerta… pero la salvé con un abrazo
Rachel había nacido minutos antes con apenas 600 gr y le quedaban solo minutos más de vida. Su corazón latía una vez cada diez segundos y no respiraba.
Cuando los doctores se rindieron, Carolyn Isbister sacó al bebé de la manta del hospital y la puso en su pecho: no quería que muriera con tanto frío, así que la sacó de entre la ropa y la puso sobre la piel para calentarla ¡sus pies estaban tan fríos!
Era el único abrazo que le podría dar, así que quería recordar el momento. Entonces, sucedió algo extraordinario. El calor de la piel de su madre hizo que el corazón de Rachel empezara a latir, lo que permitió que respirara un poco por sí misma.
Carolyn Isbister dice: no lo podíamos creer, tampoco los doctores. Ella entonces lloró débilmente, los doctores vinieron y dijeron que todavía ya no había esperanzas, pero yo no quise abandonarlas. Había venido el capellán del hospital y aguardábamos a que su vida se apagara. Pero la niña resistía. Entonces, increíblemente, el color volvió a sus mejillas: estaba cambiando del gris al rosado, ahí, delante de nuestros ojos, y empezaba a subir la temperatura de su cuerpecillo helado"
Complicación en el embarazo con parto prematuro
Carolyn Isbister , una químico de 36 años, de West Lothian continúa: Rachel ha sido una pequeña luchadora, es un milagro que ella esté entre nosotros. Cuando nació los doctores nos dijeron que no viviría más de 20 minutos. Pero ese abrazo salvó su vida, nunca lo olvidaré.
Carolyn y su pareja David Elliot, un ingeniero eléctrico de 35 años estaban exultantes cuando ella quedó embarazada. En el control de las 20 semanas en el hospital Real de Edimburgo, los doctores le dijeron que era una niña, y decidieron llamarla Rachael. Pero a la semana 24, una infección los llevó a un parto prematuro.
Carolyn, que ya tiene dos hijos, Samuel de 10 y Kirsten de 8, de un matrimonio anterior, contó: estábamos aterrados de perderla. Yo había sufrido ya tres abortos espontáneos anteriormente, así que no creíamos que hubiera muchas esperanzas.
El doctor solo dijo NO
Cuando Rachel nació, estaba gris y sin vida. El doctor solo le dio un vistazo y nos dijo NO, relata Carolyn. Ni siquiera intentaron ayudarle a respirar, arguyeron que eso prolongaría la agonía; todos se rindieron.
Ian Laing, un neonatólogo del hospital, confesó: todos los signos indicaban que la pequeña no lo lograría, y tomamos la decisión de permitirle a la madre darle ese abrazo, era todo lo que podíamos hacer. Dos horas después esa cosita diminuta estaba llorando. Era un bebé milagro, y no he visto nada así en mis 27 años de práctica. médica. No tengo la menor duda que el amor de esa madre salvó a su hija y Rachel fue conectada a un ventilador, donde continuó haciendo continuos progresos.
Carolyn Isbister insiste: los doctores dijeron que ella demostró ser capaz de seguir adelente y que ahora sí tendría cuidados intensivos pues ya había alguna esperanza. La niña lo hizo sola, sin intervención médica y sin medicinas. Tenía apego a la vida y todo por ese abrazo. Logré calentar su cuerpo lo suficiente para que empezara a luchar. Debido a que Rachael estuvo un tiempo sin oxígeno los doctores dijeron que había un alto riesgo de daño en su cerebro. Pero los estudios no indicaron ningún problema.
A medida que pasaron los días, Rachel empezó a ganar fuerza y peso, recibió tratamiento de láser para salvar su vista, porque los vasos sanguíneos no habían tenido tiempo de desarrollarse mientras estuvo en el útero, y recibió también seis transfusiones de sangre. No podíamos creer que lo estuviera haciendo tan bien: su latido y respiraciones a veces caían sin aviso, pero se fortalecía cada vez más. Cinco semanas le fue retirado el ventilador y a Miss Isbister se le permitió darle pecho.
Rachel fue dada de alta cuatro meses más tarde con más de tres kilos y medio de peso (lo mismo que un bebe recién nacido) y con un saludable apetito.
Más tarde, después de cuatro meses, la pareja recibió autorización para llevarla a casa: pensaban que jamás llegaría ese día. La niña luchaba tan bien, que al salir del Hospital casa los doctores decían que era una extraordinaria niñita. Sobre todo le encantan mis abrazos y puede dormir horas y horas, acurrucada en mi pecho, se emociona Carolyn. Fue ese primer abrazo el que le salvó la vida, y estoy muy contenta de haber confiado en mi instinto y haberla levantado y abrazado cuando lo hice, de otro modo, no estaría aquí hoy.
Traducción de Elena C. La noticia la publicó www.hyd-masti.com de donde proceden las fotografías
Adopcion Espiritual
viernes, diciembre 05, 2008
Operan a fetos de 21 semanas con el corazón del tamaño de un euro
Madrid, 5 diciembre 2008 (mpg/azprensa.com).
Médicos del Hospital Universitario 12 de Octubre realizan operaciones cardiacas intrauterinas a fetos de entre 21 y 25 semanas, cuyo corazón no supera el tamaño de una moneda de un euro.
Hasta el momento se han realizado siete intervenciones de este tipo, denominadas valvuloplastias, que se aplican para corregir mediante dilatación estrechamientos severos de las válvulas del corazón en fetos antes de su nacimiento.
El éxito conseguido en el 12 de Octubre para resolver estas cardiopatías es similar al del Children's Hospital de Boston, centro sanitario de mayor experiencia en el mundo en este tipo de procedimientos.
El feto es anestesiado dentro del útero de su madre para evitar movimientos imprevistos, mientras ella permanece despierta en todo momento y es informada de la marcha de la intervención.
Posteriormente, se introduce una aguja que atraviesa la pared abdominal de la madre, el útero y la caja torácica del feto hasta que penetra en el corazón. Por la aguja pasa un dispositivo -un catéter- provisto de un balón que es inflado en el lugar preciso del estrechamiento, solventando el problema hasta el nacimiento del niño.
El procedimiento, guiado por ecografía, es muy complejo, sobre todo porque el corazón del feto en el momento de la intervención, que generalmente se programa entre las semanas 21 y 25 de gestación, no supera el tamaño de un euro.
Las estenosis valvulares -estrechamientos de las válvulas del corazón- forman parte de las cardiopatías congénitas, patologías que afectan a 9 de cada 1.000 nacidos vivos a término.
Aproximadamente la mitad de ellas se considera grave y requiere intervención quirúrgica en las primeras semanas o meses de vida, dada su complejidad anatómica y repercusión en la salud del bebé.
Son responsables del 20% de los fallecimientos que tienen lugar en el primer mes de vida y del 50% de los atribuibles a anomalías congénitas en la infancia.
Actualmente, sólo dos hospitales en España realizan esta técnica, el Doce de Octubre en Madrid y el Juan Canalejo de La Coruña, pero es el centro madrileño el de mayor experiencia, ya que el otro sólo ha realizado un caso.
Además, en el centro sanitario madrileño ha sido posible tratar con éxito las alteraciones del ritmo cardiaco fetal no sólo mediante la realización de las valvuloplastias -intervenciones intraútero-, sino también con la administración de fármacos al feto -de forma directa o indirecta a través de la madre-, con 46 casos en total, 2 de ellos realizados este año.
En la Unidad de Medicina Fetal del Doce de Octubre se han diagnosticado desde 2006 un total de 520 malformaciones congénitas, 254 de las cuales han sido cardiopatías.
De todas estas cardiopatías, el 57%fueron remitidas desde otras áreas sanitarias -30%desde otros hospitales madrileños y 27% desde centros de otras comunidades autónomas-. El resto, 43 por ciento, correspondieron al área de referencia para el Doce de Octubre
Adopcion Espiritual
Operan a fetos de 21 semanas con el corazón del tamaño de un euro
Madrid, 5 diciembre 2008 (mpg/azprensa.com).
Médicos del Hospital Universitario 12 de Octubre realizan operaciones cardiacas intrauterinas a fetos de entre 21 y 25 semanas, cuyo corazón no supera el tamaño de una moneda de un euro.
Hasta el momento se han realizado siete intervenciones de este tipo, denominadas valvuloplastias, que se aplican para corregir mediante dilatación estrechamientos severos de las válvulas del corazón en fetos antes de su nacimiento.
El éxito conseguido en el 12 de Octubre para resolver estas cardiopatías es similar al del Children's Hospital de Boston, centro sanitario de mayor experiencia en el mundo en este tipo de procedimientos.
El feto es anestesiado dentro del útero de su madre para evitar movimientos imprevistos, mientras ella permanece despierta en todo momento y es informada de la marcha de la intervención.
Posteriormente, se introduce una aguja que atraviesa la pared abdominal de la madre, el útero y la caja torácica del feto hasta que penetra en el corazón. Por la aguja pasa un dispositivo -un catéter- provisto de un balón que es inflado en el lugar preciso del estrechamiento, solventando el problema hasta el nacimiento del niño.
El procedimiento, guiado por ecografía, es muy complejo, sobre todo porque el corazón del feto en el momento de la intervención, que generalmente se programa entre las semanas 21 y 25 de gestación, no supera el tamaño de un euro.
Las estenosis valvulares -estrechamientos de las válvulas del corazón- forman parte de las cardiopatías congénitas, patologías que afectan a 9 de cada 1.000 nacidos vivos a término.
Aproximadamente la mitad de ellas se considera grave y requiere intervención quirúrgica en las primeras semanas o meses de vida, dada su complejidad anatómica y repercusión en la salud del bebé.
Son responsables del 20% de los fallecimientos que tienen lugar en el primer mes de vida y del 50% de los atribuibles a anomalías congénitas en la infancia.
Actualmente, sólo dos hospitales en España realizan esta técnica, el Doce de Octubre en Madrid y el Juan Canalejo de La Coruña, pero es el centro madrileño el de mayor experiencia, ya que el otro sólo ha realizado un caso.
Además, en el centro sanitario madrileño ha sido posible tratar con éxito las alteraciones del ritmo cardiaco fetal no sólo mediante la realización de las valvuloplastias -intervenciones intraútero-, sino también con la administración de fármacos al feto -de forma directa o indirecta a través de la madre-, con 46 casos en total, 2 de ellos realizados este año.
En la Unidad de Medicina Fetal del Doce de Octubre se han diagnosticado desde 2006 un total de 520 malformaciones congénitas, 254 de las cuales han sido cardiopatías.
De todas estas cardiopatías, el 57%fueron remitidas desde otras áreas sanitarias -30%desde otros hospitales madrileños y 27% desde centros de otras comunidades autónomas-. El resto, 43 por ciento, correspondieron al área de referencia para el Doce de Octubre
Adopcion Espiritual
martes, noviembre 11, 2008
La historia de un bebé que nació con 440 gramos y peleó por vivir

Por: Guillermina De Domini
Popeye fue su primer apodo. "Se lo pusieron las enfermeras por su fuerza de voluntad", cuenta María de los Angeles, su madre de 33 años.
Ian Joaquín Zunino Feuillet nació el 24 de julio. Era casi tan pequeño como su mamadera: pesaba 440 gramos, medía 30 centímetros, tenía sus pulmoncitos poco desarrollados y la piel tan delicada y transparente que dejaba ver sus venas. Pero se salvó. El martes Ian dejó la Clínica Corporación San Martín, donde estuvo internado en terapia intensiva durante tres meses. Y llegó a su casa de Boulogne para oír las voces de sus hermanas, Florencia (12) y Lucila (2), quienes lo conocieron recién a los dos meses de vida. "Es un milagro", llora Víctor (33), su papá, sosteniéndolo en brazos, sin dejar de mirarlo. "Siempre supe que 'chancho' la iba a pelear", dice.
María de los Angeles, sin embargo, todavía tiene miedo. "Me despierto a cada rato para ver si respira, aunque tengo la cunita al lado de mi cama", confiesa. Ella y Víctor tuvieron que hacer un curso de resucitación en la Fundación de Cardiología para poder llevar a Ian a su casa.
Durante los tres meses que estuvo en incubadora sufrió una infección en la piel y fue operado de la vista por un médico del Hospital Garraham. "Si no, podía quedarse ciego", explica María. Ahora Ian pesa 2.260 gramos, recibe medicamentos, vitaminas y cafeína 25 veces al día. Y cada tres horas toma leche en polvo. Para evitar que se ahogue, los médicos indicaron que no debe hacerlo acostado.
María tenía una placenta previa con oclusión total: su bebé no podía alimentarse. Ian tenía un 98% de probabilidad de muerte. "Eso me había dicho el obstetra, que después nos abandonó", afirma. Casi a los cinco meses y medio de embarazo, se hizo la última ecografía. Se enteró que era varón y que no podía esperar más tiempo. La internaron en la clínica y le dieron corticoides para fortalecer los pulmones del bebé. A la semana, Ian nació a través de una cesárea poco común. Víctor lo vio recién a las dos horas. "Los médicos decían que si lo dejaban dentro de la panza, moriría ese día. Es un bebé muy especial, que sobrevivió como nadie", cuenta María.
Salir a caminar por la playa, como si nada, cuando Ian cumpla un año, tomados de la mano, es el sueño de la familia Zunino.

Adopcion Espiritual
martes, julio 15, 2008
Sofía, que nació con 5 meses y 475 gramos, cumple 5 meses
Sofía, una niña que nació a los cinco meses de gestación, con un peso de 475 gramos y un tamaño poco mayor que la mano de un adulto, ha cumplido cuatro meses y pesa 2,9 kilos y es el primer neonato de esas características que sobrevive en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).“Es el primero y único caso que registra el Seguro Social de un prematuro con tan bajo peso que salva su vida”, dijo el IMSS al señalar que “en el ámbito internacional los neonatos con estas características tiene muy pocas posibilidades de sobrevivir”.
La institución pública, que atiende a la mitad de la población total del país, dijo que Sofía “se aferró (a la vida) y logró sobrevivir”.
En rueda de prensa el doctor Gilberto Tena Alavez, director del Hospital de Gineco Obstetricia del IMSS, comentó que se trató de un bebé “con prematurez extrema“. Explicó que la tasa de nacimientos prematuros en México es de seis por ciento, pero dijo que “es difícil que ocurran este tipo de nacimientos”.
Por su parte, el doctor Víctor Hugo Jurado Hernández, jefe del Departamento de Cuidados Neonatales del mismo hospital, indicó que se realizó un esfuerzo continuo entre los médicos de distintas áreas, ya que la madre, de 35 años, presentaba problemas de preclampsia (presión arterial alta durante el embarazo) y logró dar a luz a la bebé con cinco meses y medio de gestación.
En el cuidado de la pequeña participaron enfermeras, neonatólogos, pediatras, inhaloterapistas, oftalmólogos pediatras, neurólogos, cardiólogos, nutricionistas y psicólogos.
Sofía presentó al nacer dificultad respiratoria y bajo peso, por lo que fue enviada de inmediato a la Unidad de Cuidados Intensivos, donde permaneció 90 días con ventilador mecánico, explicó el IMSS. A los 98 días de nacida y con un peso de 2,1 kilos fue dada de alta.
Sus padres, Juan Manuel Pulido Flores y Leticia Chaparro, comentaron que se trata de un milagro, después de cuatro intentos fallidos de tener un bebé, señaló el IMSS.
Sofía se encuentra estable y con buena salud, no obstante, la atención especializada debe proseguir de manera permanente en los próximos dos años de vida, indicó la institución.
Adopcion Espiritual
viernes, julio 11, 2008
Nace el bebé brasileño que se gestó fuera del útero
De nuevo la realidad deja sin argumentos a quienes presionan a favor del aborto.
ACIPRENSA.- La prensa local brasileña ha destacado el nacimiento del pequeño Valdir Gabriel, cuya gestación se realizó fuera del útero materno. El niño nació con buena salud y su madre se ha recuperado satisfactoriamente, a pesar de que podría haber sido abortado bajo el supuesto de riesgo de vida para su madre.
Valdir Gabriel nació en el Hospital das Clínicas de Sao Paulo a los ocho meses de gestación, pesó dos kilogramos y midió 42 centímetros. Es el segundo hijo de Maria Benedita, y solo después del quinto mes de embarazo se descubrió que estaba alojado fuera del útero, en una región próxima al estómago.
Según la prensa, estos casos ocurren en una proporción de uno por cada 40.000 embarazos con una posibilidad de supervivencia del bebé del cinco por ciento. El caso de Maria Benedita era aún más complicado porque tiene más de 40 años de edad. Sin embargo, decidió salvar a su hijo y todo resultó muy bien. "Vencimos, gracias a Dios, nunca desistimos", dijo la feliz madre que optó por no abortar a su bebé.
El niño se desarrolló en un espacio entre el estómago y el útero y tuvo la ayuda decisiva de una capa de grasa llamada epiplón -un repliegue del peritoneo-, que sirvió como mecanismo de defensa para el niño. El epiplón envolvió la placenta e hizo las veces de útero.
Según los médicos, la concepción de Valdir Gabriel ocurrió en las trompas de Falopio y el óvulo fecundado nunca se implantó en el útero. Para los provida brasileños el asombroso nacimiento de Valdir Gabriel testimonia que la vida comienza en la concepción y que los fármacos que impiden la implantación de un óvulo fecundado -como la píldora del día siguiente- son realmente abortivos porque eliminan a un concebido.
Adopcion Espiritual
lunes, junio 09, 2008
Bebé inglés sobrevive a aborto, su madre ahora "no lo cambiaría por nada del mundo"

Thane, el primer hijo de Jodie Percival, vivió solo durante 20 minutos después del parto prematuro en el que nació, porque padecía de la misma enfermedad congénita que Finley. Su segundo hijo, Lewis, quien ya tiene 20 meses, nació con una condición similar y ahora vive con un solo riñón.
Cuando Jodie quedó embarazada por tercera vez, ella y su novio Billy Crampton decidieron abortarlo. "Decidir acabar a las 8 semanas eran tan horrible… pero no podía enfrentar la angustia de perder otro bebé", señala Percival al Daily Mail de Inglaterra.
Tiempo después del aborto, Jodie sintió movimiento en su vientre. Su médico le dijo que se hiciera una ecografía, tras la cual descubrieron que tenía 19 semanas de embarazo. El bebé había sobrevivido a la práctica anti-vida. "No podía creerlo. Este era el bebé que yo pensé ya había eliminado", comentó al medio inglés.
"Al principio estaba molesta de que eso nos pasara, que el procedimiento hubiera fallado. Escribí al hospital, porque no podía creer que me hubieran decepcionado así. Me contestaron y me dijeron que esto era muy inusual".
Una semana más tarde, Jodie y su novio supieron que Finley también tenía problemas en los riñones, porque ella tiene un gen que origina el riñón multicístico, un desorden congénito que produce quistes en esta parte del organismo. Los doctores les explicaron a los padres que este niño podría sobrevivir por lo que decidieron darle una oportunidad y no abortarlo, estando dentro del plazo legal en el que el aborto se permite en Inglaterra.
En noviembre Finley nació tres semanas antes de lo previsto pesando unos tres kilos. Tiene un problema menor en el riñón pero según los doctores, podrá hacer una vida normal.
"No podía creer todo lo que pasó el niño y que además se vea ahora tan perfecto. Me cuesta pensar en lo que ha tenido que pasar. Ahora está aquí y no lo cambiaría por nada del mundo", cuenta Jodie.
Adopcion Espiritual
domingo, mayo 25, 2008
Rosa, la madre de la Hermana Soreli Bogaños, escapó de un hospital para salvarle la vida
La Hermana Soreli en su despacho
de la residencia donde trabaja, en Murcia
Había habido un desprendimiento de tierra en mi pueblo. Un autobús volcó y hubo muchos heridos, entre ellos una amiga de mi madre. La gente que la estaba socorriendo mandó llamar a mi madre, y mi madre, que estaba embarazada de siete meses, fue porque su amiga la necesitaba. Mi madre tuvo que ver cosas muy feas; por ejemplo, un niño muerto con el cerebro fuera. Todo eso la impresionó mucho, y le afectó al embarazo. Empezó a ponerse mala y la llevaron a la ciudad, al hospital. El médico le dijo que el embarazo era muy peligroso: yo venía mal y ella podía morir al darme a luz; yo iba a nacer deforme y a morir en el parto, o poco después. Le dijeron que tenían que hacerle un aborto. Pero ella y mis hermanas me han contado que no quería quitarme la vida, decía que si el Señor quería llevársela o llevarme a mí ya lo haría por otro medio. Se arriesgó mucho. Decía: «Quiero lo que el Señor quiera de mí». Si me hubieran abortado, no se lo habría perdonado en la vida.
¿Y su padre?
Mi padre estaba trabajando fuera, y le pidieron el consentimiento. Tenían ya siete hijos, y él no sabía si arriesgar la vida de su mujer o no. Pero también era un hombre de mucha fe, hubiera apoyado a mi madre en la decisión que tomó.
¿Cuál fue esa decisión para evitar el aborto?
El día que se lo iban a hacer hubo otro accidente cerca. Al hospital llegaron muchos heridos, y como eso era más urgente se olvidaron de ella. En la clínica había una amiga suya, trabajando de auxiliar, y mi madre le pidió por favor que la ayudara a escapar. Esa amiga en principio no quería, hasta que mi madre le prometió que no le diría nada a nadie. Entonces la ayudó, mi madre salió de la clínica y volvió al pueblo. No quiso volver a la ciudad. Cuando nací nos atendió una matrona del pueblo.
Es evidente que no murió al nacer, como habían dicho los médicos.
Nací con hernia umbilical, toda encogida y con ataques de epilepsia, que se me fueron pasando poco a poco. Me tuvieron que operar a los seis meses, y no caminé hasta los dos años. Siempre he sido muy débil de salud, siempre he estado anémica y he sido chiquitita. Creo que al operarme tocaron algo que afectó a mi desarrollo. Mi madre quedó bien, y dos años después tuvo a mi hermana pequeña. Somos las últimas de nueve hermanos vivos, más otros tres que fallecieron antes de nacer yo.
¿Cuándo se enteró del peligro al que había sobrevivido?
La conciencia que tengo es que siempre lo he sabido. Creo que me lo dijeron cuando en el colegio, con unos diez años, nos encargaron que hiciéramos nuestro árbol genealógico. Me impresionó bastante saber que mi madre no pensara tanto en ella, o en mis otros hermanos, sino en mí. Aunque no me daba cuenta del todo de lo que hizo por mí, eso fue a raíz de entrar en la vida religiosa.
Soreli (primera fila, a la derecha), con Rosa,
su madre (detrás de ella), su hermana religiosa,
su hermana pequeña, una cuñada y una sobrina
¿Por qué?
Mis padres han sido muy religiosos y siempre nos han infundido lo que eso conlleva. Pero cuando entré en la congregación y tuve más formación religiosa, fui tomando conciencia de más cosas. Al profundizar en lo que Dios nos quiere, vi su mano, vi que me había querido para Él. Siempre digo que yo he sido un capricho del Señor.
¿Cómo descubrió su vocación?
Tengo otra hermana que es religiosa de clausura en España desde antes de nacer yo. Ella siempre estaba detrás de las más pequeñas, a ver si nos gustaba la vida religiosa. Yo no le decía ni que sí ni que no. Cuando era más pequeña me hacía ilusión, pero de joven, cuando iba al instituto y tenía novio, me decía que no iba a servir. Al final, son cosas del Señor. Mi hermana la monja conocía a un sacerdote promotor vocacional que estaba de viaje en Colombia y le pidió que nos visitara a mi hermana pequeña y a mí, para que entráramos en su comunidad. Yo le dije que la vida de clausura me asustaba. En esa época pensaba que todas las religiosas eran de clausura, pero él después nos habló de la vida activa, de la comunidad en la que estoy, las Hermanas Misioneras de la Sagrada Familia. Me llamó la atención el nombre, porque siempre me había gustado la idea de ser misionera. Somos una comunidad muy joven, tengo la suerte de vivir con la fundadora, la madre María Campillo Hurtado. Sólo existía en España, en Murcia, y me vine yo con 20 años, y mi hermana pequeña, aunque a ella le sentaba mal el clima y se volvió. En estos diez años he trabajado en la guardería y ahora en la residencia de mayores.
María Martínez López
Alfa y Omega
Adopcion Espiritual
sábado, mayo 24, 2008
Una policía de China amamanta a los bebés huérfanos
Todo empezó para Yiang cuando salvó a un bebé de tres meses del terremoto que sacudió la provincia china de Sichuán. Descubrió que los padres del pequeño estaban desaparecidos y decidió amamantarlo.
Ahora, esta policía local recorre los refugios de la zona para hacer lo mismo con los niños que han quedado huérfanos, o cuyas madres están desaparecidas o muy conmocionadas por el terremoto.
Lo único que lamenta es no tener más tiempo para pasarlo con su propio bebé, desde que ocurrió el terremoto.
Adopcion Espiritual
Más que una policía, más que una madre

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Una policía china amamanta a bebés huérfanos por el terremoto
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La policía amamanta a unos ocho bebés y aunque se siente culpable por dedicarle menos tiempo a su hijo disfruta la satisfacción de contribuir al bienestar de esos pequeñines. | |
La historia ha dado la vuelta al mundo. Una policía china se ha dado a la tarea de alimentar a los bebés cuyas madres perecieron o siguen desaparecidas a causa del terremoto que afectó a ese país el pasado 12 de mayo.
Todo empezó la joven, de nombre Yiang, salvó a un bebé de tres meses del sismo que sacudió con más fuerza la provincia de Sichuan. Al averiguar que los padres del pequeño estaban desaparecidos, decidió amamantarlo.
Diez días después del desastre, esta mujer ha extendido su auxilio maternal a los refugios. De esta forma, da el pecho a otros niños que han perdido a sus madres o a los pequeños cuyas progenitoras están enfermas o demasiado cansadas.
Aunque Jian no pueda evitar sentirse culpable por el tiempo que ya no dedica a su propio hijo, se siente contenta y satisfecha porque su leche ayude a muchos de los niños supervivientes de la catástrofe.
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lunes, mayo 12, 2008
Día de la Madre e hijos Down
lunes, abril 28, 2008
Sonia Paz Soto Aguilar: Una vida de esperanza
Sonia Paz Soto Aguilar, más conocida como Pachi, es una de esas mujeres que da gracias por estar viva. En su camino ha debido enfrentar fuertes obstáculos, de los cuales ha sabido sobreponerse con gran valentía y mucho coraje. Hoy, en Estados Unidos y después de haber adoptados tres niños del desastre de Chernobyl, se encuentra tramitando una cuarta adopción. Y todo ello para disminuir el sufrimiento de pequeños que han estado, al igual que ella, a un paso de la muerte.
¿En qué trabajabas antes?
Mi marido era médico y juntos abrimos una práctica, yo manejaba una clínica. Empezamos con una práctica con dos salas de exámenes y al final terminamos con una clínica de dos pisos con doce empleados y cinco departamentos: radiografías, laboratorio y terapia física.
¿Y qué pasó con tu marido?
Mira, en realidad crecimos separados. Cada uno tomó un rumbo diferente, lo que a mí me interesaba no le interesaba a él, lo que a él le interesaba ya no me interesaba a mí. Seguimos amigos, fue un buen padre y marido. Estuvimos casados desde el 76 hasta el 89.
¿Y te enfermaste?
Sí, no hay peor cosa que ser mujer de un médico y enfermarse. Los médicos ven enfermedades todo el día y cuando la familia se enferma, tienen como una negación, como que "¡Ah! No están enfermos".
Me enfermé de post polio, que viene 30 años después del ataque inicial de polio. El virus de la poliomelitis es como un Pac Man que se come las células de la espina dorsal y dependiendo de las células que mueren, son los músculos que se atrofian, que mueren. En mi caso, después de treinta años se ha descubierto que aquellos músculos que quedaron huérfanos, fueron adoptados por células que quedaron vivas y esas células botan los músculos adoptados una vez que se cansan. Y de repente, músculos que jurabas que estaban bien, empiezan a morir. Te empiezas a cansar, se te empiezan a caer cosas de las manos, porque se te duermen, te empieza a dar dolor de cabeza, fatiga, dolores musculares.
Nadie sabía lo que tenía y estaba botada. Estuve en silla de ruedas seis meses, hasta que un doctor en Santa Bárbara me dijo: "No, lo que tú tienes es un síndrome nuevo que recién se descubrió. Tienes que ir a tal hospital en Los Ángeles que se llama Rancho los Amigos". Partí para allá y me sacaron líquido de la espina dorsal, me hicieron todos los test. El problemas es que es un síndrome muscular progresivo, que avanza. La suerte mía es que desde el 90 hasta ahora me he mantenido igual. Si me canso, se me nota porque se me acaba la batería, me quedo callada, como que me desinflo.
¿Pero tu enfermedad se acabó, está en regresión o no sabes?
Está ahí, la enfermedad es progresiva. Pero no he sentido que haya avanzado, porque me he cuidado mucho.
¿No te asusta?
Claro que me asusta. Imagínate la idea que el día de mañana no pueda caminar, no pueda ir con los niños a la playa, que tenga que estar acostada conectada a un respirador, eso es lo que más miedo me da, no poder respirar.
Ahora existe el respirador, pero me daría mucha lata estar conectada, porque soy activa, me gusta andar. La doctora me preguntó: "¿Qué quieres, calidad o cantidad?". Le dije calidad, porque quiero estar activa con mis hijos ahora, no quiero que digan: "no, mi mamá no puede venir porque está enferma". No quiero ese recuerdo para ellos. Quiero que digan, "mi mamá siempre viene, mi mamá está siempre con nosotros". Si llegado el momento, ya no puedo, que me empujen; voy igual.
¿Y eso cambió la terapia, las drogas que te dieron?
Sí, trataron con cualquier cantidad. El problema es que como me gusta estar metida en la cuestión, si me daban remedios muy pesados me quedaba dormida, te juro que si tomo antiestamínico me duermo.
¿Qué pronóstico tienes?
Que de aquí a diez años más tiene que haber un cambio, pero si me cuido y mantengo el mismo peso, me acuesto temprano, tengo una buena dieta y trato de dormir siesta todos los días, mi pronóstico es bueno.
Hice un grupo de apoyo y puse un anuncio en el diario que decía que a todos los que le haya dado polio, que llamaran a este teléfono. Llamaron como 20 personas en este pueblo. Nos juntamos después que cerraba la clínica, hacía mi grupo, tomábamos té, conversábamos, intercambiábamos ideas. Lo cancelé después de un año, porque estaba muy deprimida. De los 20, había ocho que estaban con respirador; los otros estaban en cama, dos se habían muerto y el resto estábamos súper mala onda, nos sentábamos y nos mirábamos.
Pachi como madre
¿Tuviste tres hijos?
Sí, mis embarazos ¡Qué tiempo más feliz! La cosa más linda es estar embarazada. También tuve pérdidas. Nació mi hija Pascal que pesó como cuatro kilos, tremenda guagua. Después nació Jason. Él nació prematuro, el hígado no estaba desarrollado, tenía ictericia y estuvo en la incubadora como un mes. Después, la Michelle. Ahí tuve la primera pérdida, traté de nuevo y tuve la segunda pérdida, traté de nuevo y esa vez fue pésimo porque esa vez eran mellizos, entonces perdí tres veces cuatro hijos, pero ahora los recuperé: Nikita, Tatiana, Dimitri y estamos esperando a la Ela.
¿Cuándo decidiste adoptar niños?
Empecé el 92, me moría de ganas de tener guagua. Si andaba viendo a todas las mamás con guaguas. Pero el doctor me había dicho que no, que no era buena idea, la post polio es muy difícil y el embarazo te saca mucha energía y empecé a hablar con una amiga que tiene agencia de adopción en Los Angeles y me dijo, "voy a mirar ¿qué quieres?". Le digo "quiero una niñita". Partió y de repente me llama por teléfono y me dice, "en Rusia, en un lugar que se llama Ufa, vi a tu hija". "No te puedo creer"; "Sí, es nada más rica, se parece a la Mafalda y es así bien maceteada, chica y mal genio. Pero tiene algo en la mirada esa niñita, que es tu hija". Empezamos a hacer los papeles y el 94 llegó la Tatiana... Mafalda. Tenía problemas endocrinos y no estaba creciendo, parecía una enanita. La llevamos al doctor, le hicieron unos tratamientos y ahora creció y adelgazó.
Ese mismo tiempo empecé a hacer los papeles para adoptar a Nikita. Yo quería adoptar niños con problemas, no niños sanos porque ya Dios me había dado tres hijos sanos y quería agradecerle a Dios de una manera especial, haciendo una diferencia y adoptando los niños enfermos. Pero tenía que ser una enfermedad que no me causara tanto gasto de energía. No podía ser un niño que no pudiese caminar, ponte tú, tenía que ser otro tipo de problemas.
¿Por qué estando enferma decides adoptar a un niño enfermo?
Porque la enfermedad siempre ha sido parte de mi vida, la polio, como que no es algo nuevo. A lo mejor si hubiese sido sana y cualquier día me enfermaba iba a ser una cuestión terrible; pero como lo he tenido toda mi vida es como parte de mí. Sé lo que es sufrir, sé lo que es ser diferente, y si puedo cambiarles la vida, que no crezcan solos, abandonados y enfermos; sino que crezcan enfermos pero acompañados y queridos, por qué no.
¿Nikita el fue el primero?
Claro, empezamos a hacer los papeleos para Nikita. Él había nacido con la vejiga afuera del cuerpo. Eso debido a que los papás fueron expuestos a Chernobyl y los médicos en Ucrania podían operarlo, pero tenían miedo de los problemas post operatorios; de que se infectara y se muriera. Entonces preferían no tocar, lo dejaban así no más. Sabían que no iba a durar más de diez años, sabían que se iba a morir. Era tan lindo y tan amoroso que todos lo querían. No podían hacer nada, porque nadie lo quería adoptar, estaba botado.
¿Qué sabías de él cuando comenzaste a hacer los papeles, tenías alguna foto?
No, lo único que sabía de él era que había nacido con la vejiga afuera y que se iba a morir, que tenía dos años y que tenía la posibilidad de que lo pudiera adoptar. El problema era que Ucrania tenía una moratoria, no dejaban adoptar a los extranjeros.
¿Cómo lograste adoptarlo?
Jodiendo a medio mundo. Le escribí una carta al Papa y él me contestó que me iba a incluir en sus oraciones. Le escribí al Presidente Clinton y me contestó en una semana -carta de la Casa Blanca que causó gran revuelo en mi casa, mis hijos se peleaban la carta para llevarla al colegio, se peleaban todos por llevar la carta de la casa blanca- que ningún problema, que de todos lados de inmigración americana estaba todo arreglado, que llamar a fulanito de tal en el Departamento de Estado y que podía traer al niño cualquier día. Que me daba una visa de huérfano urgente especial.
¿Cuánto tiempo pasó?
Siete años me demoré hasta que el Gobierno ucraniano cambió las leyes. Ahí aguantando, pensando todos los días, especialmente en invierno, que no se vaya a resfriar y cuando se enfermaba, a la distancia, preocupada.
¿Cómo tenías contacto con él?
Todos los domingos hablábamos por teléfono. Llamaba a Ucrania, le escribía cartas, para la Pascua le mandaba regalos, para el cumpleaños, fotos de nosotros. Él sabía que tenía una mamá y hermanos y hermanas esperándolo en California. Se sentaba en la ventana esperando que lo fueran a buscar todos los días, por siete años. Hasta que me llamaron por teléfono un día y me dijeron "tienes doce días para ir a buscar a Ucrania al niño", y partí.
¿Qué sentías?
Estaba súper entusiasmada, anticipando ver a mi hijo. No tenía susto. Tenía ansiedad. Compré dulces, bolsas y bolsas de dulces y después vi unas cajas de mandarinas y compré 200 mandarinas. Llegamos al orfanatorio. Todos los niñitos en las ventanas mirando. Nos bajamos con las mandarinas y les dimos a cada niño. Los pusieron a todos en línea, en las sillas de ruedas, los niñitos sin pierna, sin brazos, qué sé yo. Todos los olían, imagínate, era invierno, no había fruta, no había nada, todos con sus mandarinas. Y ese orfanatorio, que olía a orina y a humedad, se llenó de olor de mandarina. Todos los niñitos pelando su mandarina.
Me trajeron a Nikita y cuando me vio y yo llorando, abrazando a mi hijo, mirándole su carita, sus ojitos, besándolo y todos los niñitos mirando, "ah qué suerte tiene Nikita, tiene mamá". Él andaba pegado a mí, como mono, para todas partes. A todo esto, viene la doctora y me dice, "oye, hay otro niñito que tiene el mismo problema que Nikita. Se llama Dimitri, es más chiquitito. Te lo vamos a mostrar". Y llega Dimitri y me lo muestran, imagínate, ¿cómo lo voy a dejar? No puedo.
¿Qué te movió a llevarte a Dimitri?
No podía dejar al Dimitri, se iba a morir. Era lo mismo que había luchado siete años para lograr llevarme a Nikita y ahora estaba el otro ahí al lado. Cómo decir sí a ti te salvo, pero tú te tienes que morir. No puedo. En eso, estaba con los dos haciendo los papeles, tomándole las fotos de pasaporte y me tiran la ropa. Me miró una chiquitita con unos ojos inmensos verdes y me dice, "yo me llamo Ela y yo soy muy amiga de Nikita y de Dimitri, somos como hermanos, hemos crecido juntos y también me quiero ir, quiero que tú seas mi mamá, quiero que me lleves". ¿Qué haces? Decir, no mijita no puedo, con dos basta y sobra, no puedo. Dije, "Ela ahora no puedo, realmente no puedo. Pero vuelvo, te prometo que vuelvo, en cuanto ellos estén operados y estén bien, vuelvo". Me dijo, "lo único que tengo son mis manos que están mal". Tiene los deditos pegados y las manitos deformadas y los pies también. Verla con sus patitas malas, yo que crecí con mi patita mala, olvídate. Yo vuelvo a buscarla como en tres años más, más o menos. Me dijo, "te espero", y le dije a la directora que iba a volver por la Ela.
Ela me está esperando. Le he escrito, le he mandado fotos, le he mandado regalos. Le mandé una muñeca. Dicen que estaba pero chocha, que duerme con la muñeca, que mi mamá me mandó la muñeca. Y la Tatiana, mi hija, está chocha, que va a tener a su hermanita de la misma edad y otra rusa, feliz.
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