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domingo, febrero 17, 2008

«Esto viene mal, ¿no quieres perderlo?»

DOMINGO PÉREZ. MADRID.

El próximo 25 de febrero Pedrito habría cumplido su primer año de vida. Sólo vivió seis semanas, pero Teresa y José Antonio lo tienen muy presente. Guardan el dibujo que le hicieron para su cunita. Su chupete especial. Su ropita, pero sobre todo el recuerdo imborrable de una experiencia maravillosa a la que sólo ponen un pero: «Fue demasiado corta». Les hubiera gustado que durara toda la vida, cuidar a su pequeño, darle cariño, amarle tiernamente pese a que sufría un dura enfermedad, el síndrome de Patau. Este mal se desarrolla cuando el bebé posee una copia extra del cromosoma 13, por lo que también recibe el nombre de trisomía 13.

Teresa y José Antonio tenían a Jordi, un niño completamente sano, rubillo de gesto travieso. Buscaban un hermanito, «pero sufrimos cuatro abortos espontáneos». Por eso cuando volvieron a quedarse «embarazados» acudieron a los mejores ginecólogos que pudieron. «Buscamos a los mejores científicos. En ese aspecto no hubo ninguna pega, pero falló la parte humana», rememoran con un temblor de voz.

«Esto» era mi hijo»

«Todo iba a bien -recuerdan- pero al segundo mes, los doctores empezaron a detectar «alguna anomalía»». Localizaron una translucencia nucal «en el límite de lo normal, pero era un indicio de síndrome de Down o trisomía 21 (el bebé tiene tres cromosomas 21)», explica José Antonio.

Había que confirmarlo. Fue el primer aviso. «Mi marido empezó a informarse, para saber qué es lo nos aguardaba, pero yo entré en estado de «shock». Empecé a fijarme en todas las madres con discapacitados. A mí, esa posibilidad me daba inicialmente terror, pero comencé a observarlas con otra mirada. Veía cómo cuidaban a sus hijos, como los padres iban tranquilos, incluso orgullosos. No se les notaba angustiados. Salían con ellos de paseo. Mi mentalidad fue cambiando».

Una segunda prueba indicó que podía ser algo más que el síndrome de Down.«Fue muy duro -apunta Teresa- estaban mirando la pantalla y los doctores exclamaron: «¡Esto viene muy mal! ¿No quieres perderlo? Se evitarían muchos problemas. Hacemos un vaciado y ya está...».

«¡Esto» era nuestro hijo! Te enfrentabas a eufemismo, tras otro. Creo que a las cosas hay que llamarlas por su nombre, sobre todo si se habla de realizar un aborto», anota José Antonio.

«Es terrible que la primera «oferta» que te hagan cuando ven algún problema sea acabar con tu hijo. Yo sentí como si me hubieran pellizcado en el corazón», señala una todavía indignada Teresa.

«Los médicos están muy presionados. Legalmente deben advertir de las malformaciones y de la posibilidad de abortar. Las leyes presionan a los médicos y éstos presionan al paciente. Lo aturden, lo asustan y ofrecen una única salida que es interrumpir el embarazo. Y la mayoría de los padres cae en la trampa por el susto y al final el que sale perdiendo es el bebé porque no puede defenderse».

La postura de esta pareja fue firme: «Sea lo que sea, seguimos adelante. Queremos tener al niño». Ante tanta determinación, los médicos, algo avergonzados, hicieron una tercera prueba, una amniocentesis. para detectar los defectos genéticos exactos.

Una aguja atraviesa la barriga materna «por la pantalla veía -se estremece Teresa- como avanzaba, como se quedaba a unos milímetros de la naricita de mi niño. Sin poder moverte porque lo podía matar. Lloré». Tomada la muestra. Quedaban tres semanas de espera. Tiempo que aprovecharon para prepararse, para estudiar, para informarse.

«En ese momento pensamos ¿qué había peor que el síndrome Down? Luego supimos que Down era el mejor de los panoramas. Así buscamos y nos mentalizamos para el peor de los escenarios. Tanto que cuando fuimos a conocer el diagnóstico fui yo -señala José Antonio- quien como le veía dudar tanto le dije: «Es síndrome de Patau, ¿verdad doctor?»».

«Una realidad -continúa el esposo- que sobre el papel se presentaba muy fuerte. La mayoría de estos casos acaban en aborto y por eso falta información real. Hay mucha ignorancia y mucho miedo. Muchas de las cosas que vimos nos parece que están sobredimensionadas. Te anuncian: retraso mental profundo, ojo cíclope, probóscide...» «...Yo pensaba que iba a tener un hijo con cara de elefante», interrumpe Teresa.

Un paisaje desalentador que, sin embargo, no redujo ni un ápice la determinación de esta pareja ejemplar. «Sabíamos que nos iba a cambiar la vida, pero queríamos seguir adelante con todas las consecuencias. Tendríamos que dedicarnos a nuestro nuevo hijo en cuerpo y alma y por eso decidimos hacer el «último» viaje de nuestra vida. Nos fuimos con Jordi a París».

El embarazo prosiguió su curso. Los médicos no esperaban gran cosa de Pedrito, hasta el punto de que consideraron que había nacido muerto y no hicieron nada para reanimarle. Cuando se lo llevaron a los padres con el anuncio de que no había sobrevivido al parto «estaba todo morado. Habían pasado ya cuatro minutos». Cuando lo tomaron en sus brazos, José Antonio y Teresa sintieron que estaba vivo. El pequeño era todo un luchador, con hambre de vida. Tosió, moqueó y empezó a respirar... Seis semanas después «de unos maravillosos cuidados del personal de neonatología del Gregorio Marañón», justo cuando iban a darle el alta, Pedrito murió, pero dejó una lección de humanidad: «Él nos unió, nos hizo generosos, nos dio fuerzas. Sacó lo mejor de nosotros. Todos los padres deben saber que un niño así es antes una bendición que un problema».

Se despiden con un mensaje de esperanza y recomendando un teléfono de atención 24 horas (900 500 505 ) para las mujeres que «pese a las recomendaciones de los médicos quieran tener a sus hijos».

Trisomía 21

Jaime ya tiene 16 años. Es un adolescente típico, curioso, alto, delgado, juega al fútbol, es un forofo del Real Madrid, le encanta la natación, no se pierde una corrida, se pirra por las aceitunas y está yendo a clase de pádel con su padre. A Sol, su madre, se le ilumina el rostro cuando habla del pequeño de sus cinco hijos: «Nos ha hecho a toda la familia cambiar nuestra escala de valores. Nos ha hecho mejores, porque ha sacado lo mejor de cada uno de nosotros. Nos ha dado continuas lecciones de vida. Nos ha hecho más generosos. Es bueno, transparente, es feliz con lo que tiene, no necesita más. Aporta una felicidad inmensa. Tiene un sentido del humor increíble. Su capacidad de amar no tiene límites. Su entusiasmo por la vida no conoce inhibiciones...».

Jaime es síndrome de Down «es un discapacitado intelectual -aclara Sol-, pero no emotivamente. Es un privilegiado en ese aspecto. Es el primero que capta si alguno de nosotros tiene un problema y se pone a su lado».

«Fue una sorpresa -reconoce-. No lo esperábamos y cuando nació me lleve un disgusto, aunque enseguida intentamos normalizar la vida. Regresar a los hábitos, que yo siempre recomiendo. Nada más nacer le pedí consejo a un íntimo amigo que tiene un hijo con discapacidad y me dio uno que siempre he cumplido: «Donde tú vayas que vaya él». El primer paso es que estos chicos se sientan aceptados y luego todo va ya sobre ruedas».

«Unos meses después del nacimiento, -prosigue- otro amigo vino de visita a casa y me soltó: «Te va a asombrar, pero quiero darte la enhorabuena. En ese momento me pareció un poco fuerte, pero luego he tenido que darle la razón: tener a Jaime es lo mejor que me ha podido pasar. Ha sido la mayor alegría».



Adopcion Espiritual

viernes, febrero 15, 2008

Alegría en el Cottolengo






Dar sin esperar nada a cambio. Sin pedir donativos. Siempre con una sonrisa. Ayudando a discapacitados físicos y psíquicos que suman a su minusvalía la pobreza y muchas veces, el desamparo... por eso estos testimonios de enfermos y colaboradores:
* "Desde que conocí el Cottolengo he descubierto que mi vida es un Don, antes era sólo una carga"
* "El Cottolengo es el abrazo de Dios a los más pobres"
* "El Cottolengo es la presencia de Dios activa
www.cottolengopalegre.org/


Adopcion Espiritual

jueves, febrero 14, 2008

Nos vuelves locos...





Campaña realizada por el Gobierno alemám para promover la natalidad y resaltar el valor de la familia en Alemania


Adopcion Espiritual

lunes, febrero 11, 2008

Opina sobreviviente del aborto



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Por la periodista Vivian Maldonado Miranda

La decisión era difícil.

Basado en los conocimientos médicos de hace 51 años, el médico le dijo a su padre que tenía que escoger entre la vida del bebé o la de su esposa. Según cuentan sus tías, él era más grande de lo que el cuerpo de su madre podía resistir y las cesáreas no eran, para aquél entonces, tan fiables como hoy día.

Así, el hermano franciscano David López, natural de Texas, relata que para el momento en que se decidía si era abortado o no, su mamá estaba inconsciente. El doctor dejó la decisión en manos de su papá: un fiscal federal de ascendencia española, nacido en Estados Unidos. “Era una decisión dolorosa para mi papá. Yo no lo culpo, ni resiento nada, porque fue una decisión que tuvo que tomar en aquél momento”, comenta.


Sentado con sus manos sobre la mesa, López relata su historia con un hablar pausado. Lo que dificulta sus palabras no son lágrimas, sino la condición que desarrolló por falta de oxígeno al nacer, según afirma a consecuencia de haber sido abortado.

Para aquél entonces, su hermano mayor había nacido. Dice que su papá no quería que el primogénito quedara huérfano si su esposa moría. Entonces, decidió que el médico terminara el embarazo de su mujer. En el vientre, estaba él. El proceso consistía en aplastar la cabeza del feto, para sacarlo muerto.

EV: ¿Y cómo usted sobrevivió? No entiendo.

“Yo tampoco, nadie entiende.—respondió—Nací clínicamente muerto”.

Diez minutos después del aborto, relata que el feto que se suponía que estaba muerto comenzó a moverse. “Luego de 10 minutos sin oxígeno en el cerebro, tiene su efecto. En mí, es la parálisis cerebral”, explica.

La parálisis cerebral es un grupo de desórdenes que afectan la habilitad de la persona para moverse, mantener el balance y la postura, de acuerdo con la información en la enciclopedia médica del Instuto Nacional de la Salud. Algunos casos presentan problemas de visión, audición, habla y hasta retardo mental.

En David, la parálisis representó ser “legalmente mudo” hasta los 10 años, cuando una terapueta del habla se empeñó en que “algo podía salir de mi boca”. “Ahora no me callo”, comenta con una risa modesta al final de una noche de oración en un hogar de Guaynabo. El hermano franciscano tuvo a cargo la predicación.

De pie con su hábito marrón y su cuerpo medio inclinado, mantuvo cautiva a una treintena de personas. Todos escuchaban con atención. Habló de la joven doncella María, viajando de Nazaret a Belén.

Al igual que María abrazó la cruz de Jesús “hasta el final”, el hermano David abraza su cruz, con una sonrisa. Dice que Dios tiene buen sentido del humor. Por eso, aunque a veces amenece con el cuerpo “que no quiere funcionar”, expresa que la parálisis cerebral es su “hermanito”, “este regalo de Dios que me ha acompañado por 51 años y me he acostumbrado a él”.

“Yo lo recibo [la parálisis] con mucho gusto. Es mi constante compañero y uno de mis mejores amigos”, añadió. Se considera un hombre “enamorado de Jesús”, que está “enamorado de la vida”, a través del amor a Cristo. Para el hermano David “Dios nunca comete errores”, por lo que “ninguna vida es un error”.

Aunque no juzga a su papá por decidir que le practicaran el aborto a su mamá, dice que el aborto “es más que un acto criminal. Es un acto de cobardía y toda cobardía es una falta de confianza en Dios, principalmente”.

“Si Dios es el Señor y dador de la vida como profesamos en el Credo, entonces Él y nada más Él tiene el supremo derecho de comenzar y terminar una vida en este mundo. Aunque yo como cristiano sé que la vida no termina con el fallecimiento, pero en el hecho físico, nada más el Señor tiene el derecho de terminar una vida, ya sea 5 minutos después de nacer o 100 años más tarde”, concluyó.

Nota: Tomado con autorización, de "El Visitante de Puerto Rico", semanario católico de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña; San Juan, Puerto Rico, edición 5 del sábado 3 al viernes 9 de febrero del 2008, www.elvisitante.net .


Adopcion Espiritual

jueves, febrero 07, 2008

Desde el vientre unas gemelas inglesas salvaron la vida de su madre… a patadas





LONDRES, 07 Feb. 08 / 04:55 am (ACI).- Alice y Harriet Stepney tienen poco más de un año de vida. Estas gemelas inglesas aún no saben que durante su gestación salvaron la vida de su madre al expulsar con sus patadas parte de un tumor maligno alojado en su útero.

Según el sitio pro-vida LifeSiteNews.com, los médicos que atendieron a Michelle Stepney aseguran que esta madre de familia inglesa de 35 años ganó una guerra contra el cáncer gracias a sus hijas.

A las 17 semanas de embarazo, Michelle tuvo un sangrado y acudió al médico porque pensó que había sufrido un aborto espontáneo. Gran fue sorpresa al saber que no había perdido a sus niñas, ellas seguían creciendo en su vientre y con sus patadas habían removido parte de un tumor cancerígeno en su útero.

Los médicos advirtieron a la madre que debía someterse a un aborto para iniciar un tratamiento de inmediato y evitar que el cáncer avanzara. Sin embargo, Michelle –que tiene un hijo mayor de 5 años- no podía sacrificar a quienes habían permitido que detectaran su enfermedad. Decidió seguir adelante con su embarazo y someterse a un tratamiento especial de quimioterapia que no afectaría a las niñas.

"Le debo mi vida a mis niñas, y por eso nunca hubiera podido estar de acuerdo con el aborto. Sabía que una operación me hubiera podido curar el cáncer, pero eso hubiera significado deshacerme de mis bebés y nunca habría podido hacerlo", asegura.

Michelle y su esposo Scott aseguran que "fue una decisión difícil. Queríamos estar seguros de hacer lo correcto para Jack (su hijo mayor), pero no queríamos hacerles nada malo a las niñas".

"No podía creer lo que me decían los médicos: las bebés sacaron el tumor. Las sentía patear, pero no me daba cuenta de lo importante que eso sería. Nacieron sin cabello, dada la quimioterapia, pero pese a eso, estaban saludables. Escucharlas llorar fue el mejor sonido del mundo", sostiene.

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Alice y Harriet nacieron por cesárea y con buena salud en diciembre de 2006. Cuatro semanas después, esta joven madre fue sometida a una histerectomía para eliminar por completo el tumor, que no se había extendido. Hace unas semanas unas pruebas revelaron que no quedan rezagos del cáncer; y sus gemelas celebraron su primer cumpleaños.

"Las gemelas fueron también una gran ayuda. Me mantuvieron fuerte durante todo el proceso. Me siento afortunada. Y un día les diré a mis hijas como ambas salvaron la vida de su mamita", sostiene.


Adopcion Espiritual

Acogida una niña que sobrevivió al aborto en Italia


En la Comunidad Juan XXIII


ROMA, miércoles, 6 febrero 2008 (ZENIT.org).- El pasado 2 de febrero, durante una rueda de prensa, la Comunidad Juan XXIII, tras un momento de oración por la vida naciente ante la entrada del Hospital Mayor de Bolonia, Italia, anunció haber acogido a una niña que sobrevivió al aborto.

A la niña le fue diagnosticada la falta de los glóbulos oculares (era por tanto ciega). Los padres optaron por el aborto pero la pequeña, ya de 22 semanas, nació viva y los médicos se prodigaron para asistirla y salvarle la vida, como prevé el artículo 7 de la Ley 194, contra el parecer expresado hace unos días por el Consejo Superior de Sanidad -interpelado por la ex ministra Livia Turco para limitar la asistencia a los prematuros--, el cual habría aprobado la muerte.

Los padres decidieron de todos modos no acoger a la niña superviviente, pidiendo que fuera dada en adopción. Por ello, a los siete meses, la pequeña fue acogida por una casa-familia de la Comunidad Juan XXIII.

Según el testimonio de la «mamá» de la casa-familia que la ha acogido, la niña es espléndida, llena de vida y cambia el corazón de cualquiera que la conozca.

La historia de esta niña es increíble: superviviente tras al aborto, nació pesando sólo 562 gramos; sufrió una operación de corazón con diez días de vida, una hemorragia cerebral, varias infecciones, problemas respiratorios y de alimentación.

Ahora tiene 15 meses y pesa seis kilos. Se pensaba que hubiera vivido en estado vegetativo, en cambio ha empezado a chuparse el dedo, ríe y se relaciona con todos. Su deseo de vivir es contagioso, todas las personas que van a verla piden volver otra vez.

En la rueda de prensa participó también un matrimonio de Bolonia que dio el testimonio de la acogida de su hijo, al que había sido diagnosticada una grave malformación cardiaca

Otra madre presente contó que, hace nueve años, los médicos le urgieron repetidamente a abortar por razones de salud que luego se revelaron inconsistentes.

La Comunidad Juan XXII, fundada por el sacerdote Oreste Benzi, subrayó su adhesión a la moratoria del aborto, comprometiéndose a nivel nacional e internacional con propuestas de tutela de la maternidad y de la vida naciente para que «a cada mujer se le garantice el derecho a no abortar».

Durante la rueda de prensa, la Comunidad anunció que, tras haber propuesto orientaciones sobre la Ley 194, «se está preparando una propuesta de ley de tutela de la vida y la maternidad, contra la inducción al aborto, para dar a la mujer embarazada la posibilidad de encontrar protección y denunciar a quienes le propongan suprimir a su hijo o que la induzcan a abortar con el chantaje o peor con el engaño».

Por Antonio Gaspari



Adopcion Espiritual

miércoles, diciembre 05, 2007

La mano de la esperanza


Ocurrió durante una cirugía en 1999. Las fotos no están manipuladas, se publicaron en USA Today.


Las fotos no están manipuladas, se publicaron en el periódico USA Today en 1999. MICHAEL CLANCY

El ambiente de un quirófano es frío. Aunque el objetivo es salvar o mejorar la calidad de vida del paciente, la humanidad suele perderse. La cirugía es precisión y control, los sentimientos justo lo contrario y no se puede dejar que los últimos afecten a lo primero.Pero en todo hay excepciones y en 1999 ocurrió una de ellas.

El bebé que esperaba la señora Armas tenía un problema. Le habían diagnosticado a las 21 semanas espina bífida y podría morir si no le practicaban una cirugía.

Julie Armas era enfermera y conocía al Dr. Bruner por sus logros quirúrgicos. Ejercía en un centro médico universitario y realizaba operaciones en fetos mientras éstos aún permanecían en el útero. Julie decidió dejar en sus manos el futuro de su bebé.

La operación consistía en extraer el útero temporalmente por cesárea y hacer una pequeña incisión para operar al feto.

Cuando el Dr. Bruner ya estaba terminando la operación, Samuel sacó su pequeña mano a través de la incisión. Las fotos no son un hoax ni están manipuladas, se publicaron en el periódico USA Today y The Tennessean el 7 de Septiembre de 1999. Fueron tomadas por Michael Clancy, un fotógrafo que fue contratado para asistir a la operación.

Sin embargo, la polémica sobre que ocurrió verdaderamente en aquel quirófano aún se desconoce. Los dos principales testigos del acontecimiento lo expresan de forma distinta:

Michael Clancy (Fotógrafo): “Samuel se despertó de la anestesia demasiado pronto y salió con el puño apretado a través de la incisión quirúrgica del útero. En mi opinión, Samuel sentía dolor. El Dr. Bruner lo cogió y alzó con suavidad la mano de Samuel (para volver a introducirlo en el útero). Samuel reaccionó apretando el dedo del doctor”.

Joseph Bruner: “Según el punto de vista, o Samuel Armas salió del útero y tocó el dedo de un compañero humano o soy yo empujando su mano fuera del útero (para introducirlo una vez que había salido) … que es lo que hice”.

Sin embargo, a pesar de la diferencias en la versión de los hechos, el Dr. Bruner describió la escena como “impactante” y Michael Clancy como “milagrosa” y ambos coinciden en que Samuel sacó la mano.

La historia de esta foto...

Las controversias en torno a esta espectacular foto que muestra a un bebé de 21 semanas que desde el vientre materno toma el dedo del doctor que lo ha operado, dieron un nuevo giro, cuando la poderosa cadena Fox anunció que iniciará un proceso legal contra el periodista que intentó exhibirla.

La polémica se inició cuando el controvertido columnista de Internet Matt Drudge quiso presentar la foto en su programa nocturno en Fox y abandonó el set televisivo cuando los directivos le prohibieron mostrar la fotografía.

Fox anunció que exigía a Drudge que presentase alguna forma de excusa si no quería perder su programa y enfrentar un proceso legal. El controvertido periodista, conocido mundialmente porque reveló el escándalo de Mónica Lewinski en su página web (una de las más visitadas de Internet), respondió, sin embargo, que era la Cadena la que debía disculparse por haber ejercido censura.

Según Fox, la decisión de no dejar que Drudge mostrase la foto se debe a que hubiera sido "desorientadora" porque el periodista pretendía hacer una defensa de la vida con una foto que "en realidad es de una operación dentro del vientre y no de un aborto". "No se trató de censura, sino de una decisión editorial".

Pero Matt respondió que "se trata de pura y simple censura". "Yo expliqué que dejaría en claro de qué cosa se trataba la fotografía, pero que quería usarla como respaldo dramático para demostrar hasta qué punto un feto de 21 semanas está desarrollado". "Si hubiera mostrado la foto de un huevo de águila con el pollo asomando una pata, no me hubieran hecho ninguna crítica". "El problema es que se trata de un ser humano", dijo Drudge.


Entrevista al Dr.Joseph Brunner, médico que realizó la cirugía

"NO VOLVERÉ A HACER UN ABORTO"

Tras realizar una cirugía intrauterina en Samuel, un feto de solo 21 semanas que se aferró a su mano, la vida cambió para el doctor Brunner.

"El aborto en los Estados Unidos es legal y yo creo que es una opción muy personal, aunque desde que Samuel tocó mi mano nunca más podré realizar abortos en mujeres con niños que presenten malformaciones."

¿Cómo vivió el momento cuando Samuel tocó su mano?


Recuerdo que estábamos moviendo a Samuel dentro del útero, preparándolo para la cirugía y de pronto ...su mano salió del útero...Solo puedo decir que se produjo algo muy natural, como cuando cada ser humano presiente que otro ser humano le va a dar la mano y sencillamente la toma, la coge y eso hice...Sin pensarlo acerqué mi mano a la suya. ¡Fueron solo unos instantes porque, me di cuenta de que tenía que seguir operando ...(se ríe). Si no hubiéramos operado a Samuel, habría estado condenado a morir..."

¿Le ha ocurrido algo similar con las otras operaciones?
¡Fue un momento tan personal, los sentimientos que surgieron en mí son muy íntimos! En cada operación se produce algo muy especial con el feto, porque sus padres me dicen cuanto lo desean, lo quieren y durante la operación yo tengo su vida en mi mano, en la palma de mi mano. A veces, los padres me dan mensajes, me dicen cosas que les gustaría decirles a su hijo.


El fotógrafo describió la escena como “milagrosa”. MICHAEL CLANCY


"Uno de los impactos de esta nueva técnica es que agrega una nueva perspectiva al tema del aborto. En mi país y creo que en casi todos los países donde el aborto es legal, el feto no tiene derechos legales ni identidad, pero con esta nueva técnica quirúrgica estamos desafiando esos conceptos. ¡Si un médico puede diagnosticar y tratar un feto, eso lo convierte en un paciente! Y si el feto es un paciente, entonces, es una persona...Y las personas tienen derechos y privilegios y un status legal" planteó el especialista. A su juicio, la nueva técnica reabre un dilema para la sociedad. (C.Caldés/ Medtempus)

www.negocios.com/05-12-2007+mano_esperanza,noticia_2img,14,14,5448

sábado, octubre 20, 2007

Mis hijos, mi esperanza, sobrevivieron




Lo acabo de leer en un foro:

Hola a todos:
Es la primera vez que escribo y lo ago para contarles algo que jamás conté pero comprendí que los errores se comparten para que nadie mas lo vuelva a cometer:

Cuando tenia 16 años salía de la fiesta de la casa de una amiga acompañada por mi primo en la esquina antes de tomar el carro de regreso a casa dos tipos nos intentan asaltar. Mi primo intento defenderme pero lamentablemente los tipos eran más grandes y más fuertes, el solamente tenía 15 años y uno de ellos sacó un puñal y lo hirió de gravedad y a mí me violó el otro frente a mi primo que se desangraba a mi costado. A los pocos minutos llego mi papá a recogernos y encontró la escena, llamó a la policía pero ya era tarde. Cuando llegó la ambulancia yo había logrado ponerme de pie y abrazar a mi primo: él falleció en mis brazos y a mí se me murió el alma, él era mi compañero de travesuras, de juerga, de vida.

Pasaron 2 meses y me enteré por unos análisis que yo estaba embarazada. El mundo se me vino encima: de nuevo aún no me recuperaba de la muerte de mi primo y otra vez me daban una mala noticia. Tenía 16 años no quería hijos, menos niños que me harían recordar ese funesto día que yo tanto ansiaba olvidar. Así que en contra de mi religión y de mi familia me fui a una clínica y aborté y fue donde me dijeron que había abortado gemelos. Pasados unos 4 meses notaba que había engordado, así que fui al doctor y este me dijo que yo seguía embarazada de gemelos y que ya tenia 6 meses y que eran niño y niña. Maldije a todo el mundo que me había hecho creer que me estaba deshaciendo de un cúmulo de sangre. Al verlos por el monitor de la ecografía le di gracias Dios por esos ángeles; mi familia, en especial mi mamá, se alegró que no ese aborto no haya sido bueno.

A los 7 meses de embarazo nacieron mis dos hijos: Esperanza y Jesús. Nacieron con muchas deficiencias el varoncito nació con un 30% de su cuerpo quemado, pues a mi me practicaron un aborto por inyección salina y retardó del crecimiento; la niña con parálisis cerebral. Han pasado 8 años ya desde aquel día y mis hijos están conmigo son mi alegría y mi vida el niño "Jesús" ha superado sus problemas de quemadura y solo tiene algunas cicatrices y todos los años me trae una medalla de oro de su colegio especial. Compite en las olimpiadas y su problema de crecimiento es algo que lo superamos día a día. Mi niña mi "esperanza" es mi alegría me levanto y ella está a mi lado con sus hermosos ojos sonriéndome lista para jugar. Antes de los 3 años le amputaron una pierna: caminó muchos años con aparatos, hoy camina solo con ayuda de un bastón; tiene problemas del habla pero asiste a una escuela normal, le gusta la pintura y le agradece a Dios por su vida. Yo le agradezco a Dios que me haya permitido tener estos hijos tan hermosos con sus necesidades especiales; jamás me arrepiento de habérmelos quedado pese a las infaltables propuestas de adopción, los amo y sin mi vida ¿? no cometan los mismo. Los hijos son la mayor alegría para una madre aunque vengan en cualquier circunstancia ellos no tienen la culpa

Mishijosmivida




Adopcion Espiritual

miércoles, octubre 17, 2007

Salvan la vida a un feto con una técnica endoscópica pionera

JANOT GUIL
BARCELONA. Lucía nació el pasado mes de agosto en el hospital del Vall d´Hebrón de Barcelona, aunque su abrazo a la vida lo hizo dos meses atrás, cuando aún estaba en el vientre de su madre y fue intervenida con una técnica de cirugía endoscópica intrauterina que es pionera. Un equipo médico del hospital barcelonés logró salvar a Lucía tras practicarle una cirugía fetoscópica, cuando todavía era un feto de 21 semanas. Con un láser embutido en una cánula endoscópica de 3 milímetros de diámetro, cortaron una brida amniótica -un apéndice fibroso que se desprende de la membrana amniótica que rodea al feto-, que estrangulaba el cordón umbilical y la parte inferior de su pequeña pierna izquierda.

De no haberse resuelto, la anomalía, que se detectó con una ecografía de control rutinaria, hubiera causado la muerte fetal por sección del cordón umbilical y, en el menos traumático de los casos, habría producido la amputación parcial de la pierna izquierda por falta de riego sanguíneo.
Este tipo de intervención se ha realizado en otras ocasiones con cirugía abierta -abriendo el útero y no perforándolo por un solo punto-, pero es más arriesgada. De hecho, lo logrado por el equipo de Vall d´Hebrón, según confirmó ayer Elena Carreras, codirectora del programa de cirugía fetal de este centro, es un hito. Es la primera vez en el mundo que se aplica la técnica fetoscópica para liberar una brida amniótica que constreñía un cordón umbilical. Y la primera vez en Europa que se utiliza para salvar una extremidad comprometida por este tipo de apéndices fibrosos, ya que hasta ahora sólo se había realizado en tres ocasiones, y en Estados Unidos.

Según explicó el doctor José Luis Peiró, codirector del programa de cirugía fetal, la operación para salvar a Lucía duró 55 minutos y requirió de anestesiaa epidural para la madre y de general para el feto. Se introdujo en el útero de la madre una cánula endoscópica que contiene un láser y una cámara y, guiados a su vez por una ecografía, se seccionó la brida amniótica.

La intervención, como suele ocurrir en cualquier cirugía intrauterina, aunque más a menudo en las cirugías abiertas, adelantó el parto, por lo que Lucía nació prematura a las 28 semanas. Su estado de salud era óptimo y su maltrecha pierna, tras una nuevo retoque quirúrgico postnatal, se recuperó y ya ha sido dada de alta. «Podrá caminar y correr», afirmó el doctor Màrius Aguirre, ortopeda pediátrico, aunque precisó que falta por comprobar si en la pierna afectada la paciente perderá un poco de sensibilidad.

El origen de la formación de las bridas o bandas amnióticas es aún un tema en investigación, pero según explicó la doctora Carreras, en uno de cada 30.000 gestaciones aparece esta anomalía. El secreto para evitar problemas, dijo Carreras, es detectarla cuando antes mejor, mediante ecografías convencionales, aunque a menudo la dificultad radica en que no se hacen claramente visibles hasta que ya están estrangulando alguna parte del feto.


Adopcion Espiritual

viernes, octubre 12, 2007

La bebé operada de espina bífida por cirugía fetal abierta en Sevilla recibe hoy el alta médica

María, la pequeña operada de espina bífida por cirugía fetal abierta en el Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, recibirá sobre las 10.00 horas de hoy el alta médica, según informó en una nota el propio hospital, que recordó que aquella intervención, pionera en Europa, tuvo lugar a las 26 semanas de embarazo y su nacimiento a las 32 semanas de gestación.

La bebé, que nació el pasado 6 de septiembre en el centro sevillano, fue intervenida por cirugía fetal abierta para la corrección del mielomeningocele que padecía y, tras 34 días de hospitalización en la Unidad de Gestión Clínica de Neonatología, necesarios para el correcto seguimiento de la pequeña, podrá volver a casa con su familia.

La intervención de cirugía fetal abierta se realizó el pasado 31 de julio, a las 26 semanas de embarazo por un equipo de 15 profesionales y por espacio de tres horas y 20 minutos. En aquel momento, el feto pesaba 900 gramos.

Para corregir el defecto del tubo neural fue preciso abrir el útero materno, sacar al exterior la región anómala del feto para su corrección y devolverlo a la cavidad uterina para proseguir su curso natural de maduración.

Todo ello se practicó en una compleja intervención que exigió una exhaustiva preparación y seguimiento, dentro del Programa de Medicina y Terapia Fetal del hospital, en el que participa un equipo multidisciplinar de profesionales de reconocida experiencia. Finalmente, María nació mediante cesárea a las 32 semanas de gestación, con 2,075 kilos y con una medida de 40 centímetros.

Este procedimiento, recalcó el hospital, ha vuelto a situar a la sanidad andaluza "a la cabeza en innovación y excelencia sanitaria", dando el primer paso en Europa para incorporar una nueva terapia que permite aumentar la supervivencia de los niños afectos de espina bífida y reducir el fuerte impacto de sus secuelas.


SEVILLA, 11 Oct. (EUROPA PRESS) -


Adopcion Espiritual

miércoles, septiembre 26, 2007

Una nana a la vida: Marcela, la bebé brasileña que nació sin cerebro, cumple diez meses de vida



Martes 25 de septiembre | Iberoamérica


Marcela de Jesús Galante Ferreira, nacida en la localidad brasileña de en Patrocinio Paulista -una población de 15.000 habitantes del estado de San Pablo-, acaba de cumplir diez meses de vida. Su peculiaridad es que no tiene cerebro. Sin embargo, ha batido ya todos los récord de supervivencia y conmueve a todos cuando, por ejemplo, llora al no estar en brazos de su madre o la ven crecer: ya pesa 11,2 kilos, algo más de la media de su edad. El caso de Marcela de Jesús no pudo ser más oportuno. Nació el 20 de noviembre pasado en medio de un debate para despenalizar el aborto en casos de anencefalia, malformación congénita que implica la ausencia parcial o total de cerebro en el concebido y supone una muerte pronta tras el nacimiento. Un testimonio que echa por tierra la tesis de los grupos feministas que defienden la legalización del aborto. La naturaleza va siempre por delante de los pronósticos.

REDACCIÓN HO.- "Se trata de un caso extraordinario. De ordinario, los bebés con anencefalia suelen morir poco después de nacer, pero Marcela ya se ha convertido en la bebé anencéfala con más tiempo de vida en el mundo", comenta el director de la Oficina Internacional de Fundación Vida www.fundacionvida.net, José Antonio Retamar.

En su corta vida, Marcela ya es todo un símbolo de los defensores de la vida humana en Brasil. El 68% de la población es contraria al aborto; y la legislación brasileña protege la vida del no nacido, excepto cuando hay riesgo de muerte para la madre y gestación por violencia sexual. Sin embargo, desde hace algo más de una década, parlamentarios del PC do B (Partido Comunista de Brasil) y del PT (Partido de los Trabajadores) están intentando liberalizarlo; de hecho, está en estudio un proyecto para ampliar los supuestos de aborto a casos de anencefalia - proyecto de ley 4.403, de 2004, presentado por la diputada Jandira Feghali, del PC do B-, aunque en este último caso no están regulados los mecanismos para obtener el permiso.

"Cada segundo de su vida es precioso para mí"

El argumento de la diputada Feghali es muy conocido: "Es una situación perversa: una mujer embarazada contemplando una cuna vacía y sabiendo que nunca va a ser ocupada, o que va a serlo por poquísimo tiempo" (O Estado de São Paulo, 29 de noviembre). Sin embargo, la madre de Marcela, una humilde campesina llamada Casilda, declaró en el mismo periódico: "Sufrir, todos sufrimos; pero ella no me pertenece: es de Dios y yo cuido de ella aquí. Cada segundo de su vida es precioso para mi".

Mientras que los defensores del aborto piensan sólo en los problemas que causa un bebé anancefálico, Cacilda vive su maternidad amamantando y cuidando a su hija en el hospital: "Considero que su vida es un milagro muy grande; yo continuaré a su lado hasta que Dios decida que es su hora de partir".

"Los abortos de fetos con anencefalia son tan inhumanos como cualquier otro. Lo normal es que el recién nacido muera pronto, y al nacer habremos respetado su dignidad. Así la madre recordará la felicidad de haberle dado la vida y todos los recuerdos de esa convivencia", añade Retamar.

Llora cuando no está en sus brazos de su madre

La pediatra Múrcia Beani ha explicado que, a pesar de carecer de cerebro, la bebé distingue a la madre y llora cuando no está en sus brazos, una labradora que ha recibido ayudas del gobierno municipal. Marcela se alimenta por sonda, pero en algunas ocasiones se le retira para darle sopas y puré.

Diversos colectivos, incluidas organizaciones católicas y evangélicas entre otras, se han movilizado en varias ciudades en protestas anti-aborto que tienen a Marcela como estandarte. "La Justicia de Brasil ha evitado pronunciarse al respecto, pero diversos juristas consideran que basta un sólo caso como el de Marcela, para que se tenga que modificar la legislación", comenta el director de la Oficina Internacional de Fundación Vida.

En 2006, un tribunal ya autorizó en Brasil el aborto de una niña anencefálica. La juez del proceso, Elba Aparecida Nicolli Bastos, declaró que "no se puede exigir que la madre cargue con el niño anencefálico, cuando la vida es imposible". "La historia de Marcela pone en tela de juicio esta afirmación -declara José Antonio Retamar-. Tal vez los legisladores tengan en cuenta las palabras de Cacilda: Nadie tiene derecho a quitar una vida, principalmente de un bebé indefenso".


Adopcion Espiritual

sábado, septiembre 15, 2007

TESTIMONIOS DE NICK

Desarrollo embrionario





Primer día


Primera foto



En la trompa de Falopio: 4 días



Se produce la implantación: 8 días



Se desarrollan diversos órganos 17 días



La madre sospecah de su existencia 28 días



El aspecto y el corazón de un ser humano días 35 a 40



Cerebro y rasgos identificativos al completo día 49

Todos los sistemas del cuerpo funcionando día 56



En plenitud días 63 a 70



Formación muy completa día 70



Sigue el ritmo de la madre de 71 a 90





la movilidad de manifiesto semana 16



Los rasgos continuan definiéndose semana 20



Sale del seno materno. día 266



Me presento en sociedad.




Imágenes cortesía de Arbil


Adopcion Espiritual

domingo, septiembre 09, 2007

Hay que echarle valor... y amor

S. BASCO. RAQUEL DÍAZ
María José y Francisco han dado a su hija la oportunidad de vivir. Muchos no lo habrían hecho. Muchos no lo hacen. La pequeña María padece de espina bífida en su forma más extrema, el mielomeningocele, que es considerado por los médicos como «la malformación congénita más grave compatible con la vida».

La ley ampara a quienes decidan que la apuesta es demasiado arriesgada, que la hidrocefalia, los problemas motores, la incontinencia... que pueden afectar en el futuro a su hijo aún no nacido le condenarían a una vida de sufrimiento. La alternativa legal es el aborto. No hay riesgos, ni padecimiento. Tampoco hay vida. Buena parte de la sociedad -¿mucha? ¿poca?- apoya también la idea de que seguir adelante entraña demasiadas complicaciones para el niño y demasiados problemas para los padres. La alternativa social también es el aborto. No hay preocupaciones, ni años de desvelos. Tampoco hay vida.

María José y Francisco admiten, desde el hospital sevillano Virgen del Rocío, donde el jueves nació su hija, que «fue una decisión difícil», pero «soy católica -dice la madre- y desde el principio descarté el aborto... queríamos darle una oportunidad a la niña».

En Málaga, donde viven, les diagnosticaron la malformación del feto y les informaron de la posibilidad legal de abortar. Buscaron en Sevilla una segunda opinión médica. El problema era grave. La niña podía ser operada en Estados Unidos, o en Brasil. En Europa nunca se había hecho. Además, la intervención no cura la espina bífida ni garantiza por completo que la niña quede libre de secuelas, aunque sí ofrece una alta probabilidad de minimizarlas.

Los médicos del Virgen del Rocío se atrevieron a proponer que ellos podían hacerlo. Asumieron la parte del reto que les correspondía. María José y Francisco no lo dudaron. La pequeña María fue intervenida en el útero de su madre a las 26 semanas de gestación. Volvieron a colocar la parte de su médula espinal afectada en su lugar, bajo el arco protector de las vértebras lumbares, de donde nunca debió salir. Ha pasado ya mes y medio de aquello y acaba de nacer. Hoy tiene tres días de vida.

Aunque es pronto para valorar el estado de María, y sobre todo la calidad de la vida que tiene por delante, las expectativas médicas son buenas. Hay esperanza. El equipo de neurocirugía ha hecho lo que se esperaba de ellos, un buen trabajo. Lo que cualesquiera especialistas capacitados hubiesen hecho en su lugar. Pero el verdadero éxito no ha sido de la medicina. El aplauso, la medalla de oro, son para los padres de María porque no todos habríamos tenido el mismo valor, la misma fe... el mismo amor.


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domingo, mayo 06, 2007

Desarrollo embrionario


Las primeras doce semanas
Desde el momento de la concepción el nuevo ser humano ya posee toda la información genética que determina sus características físicas, tales como el color del pelo, el sexo, la estructura ósea, etc. Sólo necesitará tiempo, alimentación y un ambiente adecuado para su crecimiento y desarrollo.














Su corazón comienza a latir entre los 18 y 25 días 
La base del sistema nervioso se establece alrededor de los 20 días, a los 42 días el esqueleto está completo y hay reflejos, y a los 45 días se pueden registrar los impulsos eléctricos de su cerebro. A las 8 semanas se le puede hacer un electrocardio-grama y detectar los latidosde su corazón. Si se le pone un objeto en la mano, lo agarra y sostiene. Se mueve en el líquido amniótico como si fuera un nadador innato. A las nueve o diez semanas entreabre los ojos, traga, mueve la lengua, y si se le toca la palma de la mano, hará un puño. Entre las once y doce sema-nas se chupa vigorosamente el pulgar y aspira el fluído amniótico.A las 10 semanas ya posee huellas digitales, el cerebro y todos los órganos del cuerpo ya están presentes. Durante esa etapa, si hacemos cosquillas en la nariz del bebé,éste moverá la cabeza hacia atrás para alejarse del estímulo.


A las 12 semanas, etapa durante la cual se llevan a cabo la mayoría de los abortos, su cuerpo está completamente formado, sus órganos ya están funcionando y puede sentir dolor. 



De las 14 a las 18 semanas


A las 16 semanas, con sólo 12.5 milímetros de largo, el niño puede usar las manos para agarrar, puede nadar y hasta dar volteretas. A las 18 semanas el niño es activo y energético, flexiona los músculos, da puñetazos y patea, ahora la madre siente sus movimientos.Antes del avance de la ciencia moderna, alguien dijo que en esta etapa: la edad de la "actividad", la vida se iniciaba. Sin embargo, el desarrollo real del niño empezó en la concepción, 18 semanas antes.Mientras va creciendo dentro de la madre, el niño se desarrolla separadamente de ella, con su provisión y tipo de sangre individual y distinta de la de la madre. La vida del niño no es la vida de la madre, sino una vida separada e individual.


Del quinto al noveno mes

Al llegar el quinto mes ya ha transcurrido la mitad del embarazo. El feto mide aproximadamente 30 centímetros de largo. La madre ya siente sus movimientos. El feto puede reaccionar dando un salto, a los ruidos altos o alarmantes. 





Durante el sexto mes comienzan a funcionar las glándulas sebáceas y sudoríparas. La delicada piel del bebé en desarrollo, está protegida del fluido amniótico que le rodea mediante un ungüento especial llamado vernix caseosa.

Durante el séptimo mes el bebé ya utiliza cuatro sentidos: el de la vista, el del oído, el del gusto y el del tacto. También puede reconocer la voz de su madre.Durante el octavo mes la piel comienza a hacerse más gruesa, tiene una capa de grasa almacenada debajo de ella con el fin de proteger y alimentar al bebé. Los anticuerpos se están desarrollando cada vez más. El bebé absorbe casi cuatro litros de fluido amniótico por día; el fluido es reemplazado completamente cada tres horas.Hacia el final del noveno mes el bebé está listo para nacer. El término promedio de un embarazo es de 280 días desde el primer día del último período de la madre, pero esto es algo que varía. La mayoría de los bebés nacen entre el día 266 y el 294.Cuando llega este momento, normalmente el bebé pesa 3 ó 4 kilos, y su corazón bombea 1140 kilos de sangre por día. Es ya totalmente capaz de vivir fuera del vientre materno. El Autor de todas las fotografías de la vida intrauterina que se presentan en esta página es el Sr. Lennart Nilsson. La mayoría de ellas, junto con otras igualmente interesantes, corresponden al libro "A Child is Born" de su autoría

martes, marzo 06, 2007

Joven enferma de cáncer escogió la vida de su bebé y murió tras rechazar aborto

Un tumor del tamaño de una pelota de fútbol le quitó la vida

.- El pasado 15 de febrero, a la edad de 31 años, falleció Jennifer Ann Carlisle, quien rechazó abortar al bebé del que estaba embarazada, medida sugerida por los doctores que le diagnosticaron cáncer a los ovarios y para quienes el aborto le habría permitido vivir más tiempo.


Según informa el sitio pro-vida LifeSiteNews.com, a Jennifer le habían diagnosticado un tumor del tamaño de una pelota de fútbol en los ovarios en 2005. Cuando tenía dos meses de embarazo, le informaron que moriría si no abortaba. Jennifer rechazó la propuesta y decidió respetar la vida de su bebé.


Gabriel Carlisle nació en enero de 2006 y Jennifer inició el tratamiento de quimioterapia. Después de un tiempo su condición empeoró y falleció el mes pasado.


"Aunque los doctores dijeron que el aborto habría extendido su vida, ella y su esposo optaron por dejarle a Dios la decisión", comentó Carol Day, la madre de Jennifer. Por su parte, una de sus tías, Jackie Murdock, recordó que su sobrina, "sin importar que viviese o muriese, no iba a abortar a su bebé".


"Le dije que la amaba", dijo Joshua Carlisle, esposo de Jennifer por diez años, "y le dije que necesitaba seguir adelante, que Dios la estaba llamado a casa", agregó. "La sostuve y ella respiró por última vez. Había una paz en ese último minuto que es simplemente indescriptible", añadió Joshua.



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miércoles, septiembre 27, 2006

Historia de madre coraje mexicana conmueve Estados Unidos


.- Una bebé de padres mexicanos se ha convertido en el centro de atención de Phoenix y recibe a diario hermosos regalos de gente que tal vez nunca conozca. Hace casi dos meses, su madre, Verónica Celis, fue declarada con muerte cerebral. Los médicos la mantuvieron conectada a un respirador artificial hasta el domingo pasado, cuando nació la bebé que esperaba y por la cual se negó a recibir un tratamiento que pudo prolongar su vida.

Verónica tenía 36 años de edad y tres hijos varones de 19, 13 y 10 años, siempre quiso una niña y con su esposo había considerado adoptar una.

Hace un tiempo le diagnosticaron cáncer de mamas, se sometió a un tratamiento y la enfermedad pareció replegarse. En junio pasado se confirmó que Verónica tenía cáncer nuevamente y además que estaba embarazada de la niña que siempre quiso.

“Pocas semanas después que descubrimos el cáncer, ella dijo que ‘Si me muero, cuida del bebé’. Me asustó mucho”, recuerda Aarón, su esposo desde hace 21 años, en declaraciones al diario Yuma Sun de Arizona.

“Estaba contrariada, pero siempre confió más en Dios que yo. Me pedía que no me abatiera: ‘Vamos a estar bien. Tienes que ser más firme’”, recordó.

Cuando los médicos le sugirieron abortar, la pareja consideró la propuesta pero Verónica cambió de idea.

“Un día después ella dijo ‘No. Dios me ha dado esto y Él sabe por qué’”, señaló Aaron. En julio, el cáncer ya estaba en los huesos, el dolor era muy intenso y el desenlace era inminente. Debió ser trasladada de Yuma al Centro Médico Banner Good Samaritan de Phoenix.

Pronto cayó en coma y el 7 de agosto los médicos declararon su muerte cerebral.

Aarón decidió cumplir la promesa que hizo a su esposa y aceptó mantenerla conectada al respirador hasta que su hija pudiera nacer. Aunque los médicos querían prolongar el embarazo hasta mediados de octubre, una fuerte infección atacó el cuerpo de Verónica y debió adelantarse el parto.

El domingo, Aarón recibió a su hija y un día después retiraron los equipos del cuerpo de Verónica. La bebé nació con 30 semanas de gestación y pesó poco más de un kilo. Fue bautizada como Verónica Destiny en homenaje a su mamá. Aunque su estado es delicado, los médicos confían en que salga adelante.

“El último deseo que me legó mi esposa fue ‘Cuida del bebé’. Fue una decisión muy difícil de tomar, pero le hice una promesa a mi mujer, y voy a cumplirla”, sostiene Aarón.

Aarón y Verónica se conocieron cuando tenían 17 y 15 años de edad respectivamente. Ella trabajaba en una fábrica que producía botellas de plástico, y Aarón trabajaba como supervisor de la misma compañía en mantenimiento de las máquinas.

“Realmente, era la muchacha más hermosa del mundo”, recordó. “Mi esposa es una de esas personas que siempre me empujó para mejorar, una mujer muy firme, pero de todos modos femenina, gentil y delicada”, sostiene Aarón.

Durante todo este tiempo, Aarón viajó semanalmente de Yuma a Phoenix para visitar a Verónica. “Aunque le hablaba, rezaba con ella y le sostenía la mano, sé que no está allí. Sé que su alma está en algún sitio mejor”, sostiene Aarón.

La historia de esta familia ha tocado numerosos corazones en Arizona. Los trabajadores del hospital ven desde el lunes la llegada de inesperados y anónimos regalos, cartas y tarjetas para la pequeña Verónica.

Según el vocero del hospital, Craig Fischer, no sorprende que los residentes de la zona quieran expresar su cercanía con la familia Celis. “Creo que la gente siente una conexión personal con esta historia y quiere celebrar el nacimiento de esta bebé tan extraordinaria”, sostiene.