También existe la venta de mujeres norcoreanas esclavas a la China rural, donde las mujeres escasean porque las niñas chinas son abortadas.
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También existe la venta de mujeres norcoreanas esclavas a la China rural, donde las mujeres escasean porque las niñas chinas son abortadas.
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P. J. Ginés
Ojos que no ven, corazón que no siente... pero con los ultrasonidos se ve mucho al bebé, demasiado para algunos "expertos" pro-aborto.
Es bien sabido que el debate sobre el aborto apenas se basa en la argumentación racional, sino que está construido sobre razones muy emocionales. En el campo de lo emocional, lo que se ve impacta más que lo que no se ve, y los bebés tienen la mala suerte de que no se les ve. "Si el vientre de las madres fuese trasparente como una pecera nadie permitiría el aborto", decía un prestigioso médico sexólogo catalán y defensor de la vida.
Con la nueva generación de ultrasonidos en 4 dimensiones (es decir, con profundidad y movimiento) se han obtenido impresionantes imágenes de la actividad de bebés muy pequeños, que con apenas 12 semanas de gestación se desperezan, dan patadas, saltan y se chupan los pulgares. Con 15 semanas hacen movimientos intrincados con los dedos, abren los ojos con 18 semanas, bostezan con 20 semanas... y esto se ha filmado. La víctima principal del aborto ya no es invisible, no es un concepto. Es un niño que hace "cositas".
El creador de estas imágenes, el profesor de ginecología Stuart Campbell, del King's College de Londres, incluso dice que ha visto un bebé de 18 meses con un rostro "lloroso", lo cual podría significar que un bebé puede sentir dolor. Y esto ha levantado revuelo, porque a nuestra sociedad no le importa matar niños en el vientre materno, pero en cambio le preocupa mucho causar dolor, porque causar dolor es muy impopular.
¿Anestesiar al bebé antes de matarlo?
En EEUU los debates sobre "anestesiar" al bebé antes de matarlo -el derecho del bebé a una "muerte digna", ya que no le permiten el derecho a la vida- han hecho que mucha gente que era pro-aborto empezase a pensar en el bebé como "paciente con derechos y sensaciones". Este debate, que apoya la visión pro-vida al centrar la atención en el niño, preocupa en círculos abortistas. Y por eso no extraña que tres "expertos" en medicina neofetal aparezcan en el TIMES ONLINE pidiendo que no se preste atención a las imágenes por ultrasonidos de bebés, que sería -dicen- "peligroso". Pero ¿peligroso para quién?
"La tentación es asociar los movimientos fetales con movimientos adultos, como que se chupa el pulgar porque está contento; que camina porque va a algún sitio", dice Donald Peebles, experto en medicina neofetal del University College London. "Este es un paso extraordinariamente peligroso, no creo que en términos científicos aporte luz nueva al debate".
"Personificar al feto a esa edad es peligroso", dice también el neurobiólogo Huseyin Mehmet, quizá sin pensar que despersonalizarlo es más peligroso, tan peligroso que lo matan. "Me preocupó ver esas imágenes; sugerir que un feto joven en el útero tiene ese tipo de cualidades humanas, como moverse y chuparse el pulgar es muy difícil", comenta. Sin embargo, moverse y chupar el dedo no le deben parecer una cualidad humana si lo hace una cría de chimpancé.
John Wyatt, profesor de pediatría neonatal también en el University College dijo al TIMES que "nunca sabremos cuando empieza la conciencia fetal" y declaró que las imágenes en cuatro dimensiones no afectarán al desarrollo de las neurociencias.
Observando ¿no se aprende?
Sin embargo, parece lógico que la neurociencia puede aprender cosas acerca de la mente de un paciente observando al paciente... y las imágenes permiten eso, observar. Reaccionar llamando "peligrosas" a las imágenes, decir que es "peligroso" que se pueda ver no parece un criterio científico, sino ideológico, una categoría moral, no médica.
Y, en cualquier caso, se debería imponer el principio básico de prudencia: si no sabes cuando empieza la conciencia fetal no te arriesgues y no lo mates. O al menos el antiguo juramento del médico griego Hipócrates: "no administraré abortivos". Pero los médicos de la época de Hipócrates eran moralmente mucho más avanzados que mucha gente en la clase médica o para-médica del s.XXI.
Mientras tanto, ya están aquí las imágenes de los bebés... y en la sociedad de la imagen, eso es un punto de no retorno para la Cultura de la Muerte.
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Las leyes vigentes en la mayoría de los estados norteamericanos que requieren a las menores notificar o recabar el consentimiento de uno o de ambos padres antes de someterse a un aborto reducen el número de comportamientos sexuales de riesgo entre adolescentes, según un estudio de la Universidad Estatal de Florida.
DM Tallahassee04/10/2006
Los responsables del informe han llegado a esta conclusión después de comprobar los índices de gonorrea entre los adolescentes.
Se constata que esta enfermedad ha bajado alrededor de un 12 por ciento entre las jóvenes de raza blanca. El estudio será publicado en The Journal of Law Economics and Organization. "Si los adolescentes cuentan con que los costes de mantener relaciones sexuales en condiciones de riesgo son elevados, se concienciarán de la importancia del sexo seguro o de la abstinencia", ha señalado Jonathan Klick, uno de los conductores del estudio. En este caso, las jóvenes tienen en cuenta que pueden verse obligados a contar a sus padres que se han quedado embarazadas.
Cuarenta y cuatro estados han adoptado leyes que requieren el consentimiento parental a los menores que se someten a un aborto.
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Entrevista con el profesor Gerardo Castillo
MADRID, martes, 3 octubre 2006 (ZENIT.org).- Consciente de que los jóvenes buscan «modelos de identificación», el profesor Gerardo Castillo –del Departamento de Educación de la Universidad de Navarra - les propone los testimonios de primera mano de «casados, famosos y felices».
Se reúnen en su nuevo libro, de la «Editorial Amat», bajo ese título: «Confidencias de casados, famosos y felices – Claves para crecer como matrimonio».
El objetivo que persigue con esta publicación el profesor de la Universidad de Navarra es «infundir optimismo en los jóvenes» frente al matrimonio. Existen muchas estadísticas de rupturas matrimoniales, pero «se echa en falta conocer y difundir también datos e historias de éxito conyugal», reconoce.
Empresa, navegación y exploración geográfica, tauromaquia, filosofía y literatura, política, canto, deporte, periodismo, medicina, moda, educación y solidaridad: son los campos a los que pertenecen los 29 conocidos profesionales que aceptaron brindar su testimonio de vida matrimonial si ello puede ayudar a otros.
Doctor en Pedagogía, el profesor Castillo ha publicado otros 24 libros sobre educación, amistad, amor, matrimonio y familia.
En el marco de la presentación –celebrada en Madrid el lunes- de su último título, conversó con Zenit.
--Se presenta usted como un hombre casado, feliz y no famoso, tiene seis hijas y siete nietas; es profesor universitario, en contacto constante con estudiantes. Si pudiera darles un consejo personal, ¿qué diría a los jóvenes que tienen miedo a casarse?
--Profesor Castillo: Les diría que cuando las cosas se hacen bien, el miedo desaparece, porque el miedo suele ir ligado a la falta de información. Que el noviazgo es un tiempo de formación: qué es el matrimonio, qué supone, qué responsabilidades conlleva, qué es luego la relación de vida conyugal, cómo aprender a convivir... Para eso hay libros, y en este libro se habla muchísimo de ello. Y les diría también que apuesten por el verdadero amor: primero, que se enteren de qué es el verdadero amor, distinguiéndolo del falso amor, y luego apostar por él, porque cuando se apuesta hay más posibilidades de que sea un amor ganador, y no un amor perdedor.
--¿El miedo al compromiso es también un factor que influye en el rechazo a tener hijos?
--Profesor Castillo: Por supuesto. Hoy se está perdiendo el sentido del compromiso, no sólo en el amor, sino en todos los aspectos de la vida. Cada vez hay más gente que dice: a mí no me compliques la vida, a mí no me apuntes a nada: es el fenómeno del «pasotismo». Es una falta de responsabilidad; la libertad sin compromiso es una libertad inmadura; el amor sin compromiso es un amor inmaduro. Es el compromiso lo que le da madurez a la libertad y al amor. El pasota no es un rebelde, como a veces se ha dicho; es un conformista. Y hay mucho conformismo en el amor. Por eso yo aliento a los jóvenes y a los menos jóvenes a que sean inconformistas en el amor. Que no se conformen con el amor que se reduce a sexo, que se reduce a pasión, sino que aspiren a que esa pasión y ese sexo estén integrados en un encuentro interpersonal dentro de un amor de entrega total, de un amor comprometido que es el matrimonio.
--Aunque no hay recetas únicas, ¿podría sintetizar qué es lo fundamental para que el matrimonio «funcione», claves que sean comunes para personas que no son ni serán famosas?
--Profesor Castillo: Para que el matrimonio funcione lo fundamental es el compromiso, es decir, el pacto conyugal entre él y ella, el libre consentimiento, es decir, «te querré siempre». Porque ese compromiso de amor fiel y para siempre hace que se salga ya con ventaja en el amor; en cambio la duda, el amor provisional, es amor perdedor que hace más difícil que las cosas resulten bien.
--¿Cuáles son las circunstancias externas a las que cree que los cónyuges deben prestar más atención para evitar que su matrimonio peligre?
--Profesor Castillo: Las situaciones externas pueden ser ciertos programas de televisión, me refiero a los programas «basura»; ciertos libros -también libros «basura»- sobre el tema, que presentan el amor y el matrimonio de forma degradada; ciertos malos ambientes, quizá de costumbres que no son presentables. Creo que hay que elegir bien las amistades, los libros, los programas de televisión, los ambientes, porque todo eso nos influye, querámoslo o no. De hecho, quienes están bien casados suelen decir: «Es que yo conocí a mi esposa en un buen lugar, en un buen ambiente; era una escuela con valores; éramos vecinas dos familias con valores, con ideas claras». Creo que hay que ser prudente. Uno de los personajes [del libro], Lorenzo Servitje [el fundador de la empresa BIMBO], decía: «En el matrimonio hay que procurar no distraerse con cosas ajenas al matrimonio». «Distraerse» entre comillas, por ejemplo, con otras personas que pueden realmente ser un factor de infidelidad. Hoy hay muchos casos de infidelidad que empiezan de forma pequeña, pero la infidelidad puede ir creciendo a base de familiaridades, o de confidencias. Hay que ser muy prudente, porque si no luego es difícil parar ese error.
--¿Qué papel le parece que juega la fe, cristiana en concreto, en el éxito de un matrimonio?
--Profesor Castillo: Como dice otro de los personajes del libro, Alfonso del Corral, cuando el matrimonio, además de ser realidad natural –o contrato natural, que ya como tal, antes de ser Sacramento, es de uno con una para siempre, abiertos a los hijos, una realidad indisoluble, para todo el mundo-, le unen los creyentes el matrimonio como realidad sobrenatural –el Sacramento del matrimonio, instituido por Jesucristo, quien lo eleva de realidad natural a realidad sobrenatural-, ya no son dos (él y ella), sino tres: ahí está Dios. Y cuando Dios está presente en ese matrimonio, se juega con mucha ventaja. Se recibe la Gracia del matrimonio, y ayuda a vencer las dificultades diarias. Uno de los elementos es la caridad sobrenatural; ésta ayuda mucho a relacionarse, a comprenderse, a convivir.
--¿Qué sugeriría a un matrimonio que está en crisis?
--Profesor Castillo: Le diría que no tome la crisis en sentido literal o en sentido absoluto. Muchas veces las crisis son sólo crisis de crecimiento, crisis de edad. Con los años, hay replanteamientos, hay dudas, y es una ocasión de volver a empezar. Esa crisis da una pausa para retomar lo que se ha hecho, para intercambiar experiencias y para empezar una nueva etapa en la vida conyugal. Las crisis pueden tener y deben tener una lectura positiva, por ejemplo: «¿Qué hemos aprendido del pasado para no incurrir en los mismos errores? ¿Qué nuevas oportunidades nos dan las nuevas etapas de la vida conyugal?». Siempre existe una lectura positiva; aprovechar la experiencia del pasado para plantear nuevas metas en la vida conyugal. Las crisis no hay que tomarlas necesariamente como situación patológica; las crisis representan esfuerzo para superarse en un momento dado en el que parece que las cosas van mal.
ZS06100304
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WASHINGTON D.C., 28 Sep. 06 / 04:57 pm (ACI).- El nacimiento de la pequeña Verónica Destiny es considerado una proeza médica por algunos y un milagro por otros. La doctora Karrie Francois, encargada de velar por la madre –a la que se le declaró muerte cerebral–, nunca olvidará esta providencial odisea de alegría y dolor.
Fueron 49 los días en que la doctora Karrie Francois y su equipo de profesionales del Centro Médico Banner Good Samaritan de Phoenix cuidaron de Verónica Celis, una nueva madre coraje mexicana. Ella había desistido de abortar a la bebé que esperaba cuando supo que el cáncer había regresado. Cayó en coma y el 7 de agosto le declararon muerte cerebral. Ese día comenzó lo que parecía imposible: lograr que la bebé en su vientre siguiera creciendo hasta las 30 semanas de gestación y sobreviviera al parto.
El domingo pasado, dos semanas antes de lo previsto, le practicaron una cesárea y un día después, el lunes, su cuerpo fue desconectado de los aparatos que permitieron el nacimiento de su niña.
“Estábamos muy preocupados”, sostiene Francois al diario Yuma Sun. “Nos preocupaba lo que pasaría con la mamá y particularmente con la bebé, a la que le faltaba muy poco para ser capaz de sobrevivir fuera de su madre”.
La bebé tenía 22 semanas de gestación cuando Verónica cayó en coma. Cada semana, el cuerpo de su madre se hacía más inestable y se arriesgaba más la vida de la niña. Según los médicos, si la bebé nacía en agosto, “probablemente habría muerto” y por esto tuvieron dos equipos de médicos para cuidar de las dos Verónicas las 24 horas del día.
Francois, encargada de realizar el parto, por humildad no quiere decir que ha sido protagonista de algo excepcional pero sí reconoce que este “extraño nacimiento” tiene pocos equivalentes en la historia de la medicina estadounidense.
La labor de los médicos
Verónica estuvo conectada a sistemas de apoyo vital desde que se le declaró la muerte cerebral para evitar que su cuerpo se descompusiera y asegurar los nutrientes para su hija.
“Aunque su cerebro estaba muerto, mantenía sus funciones intestinales y su cuerpo era capaz de absorber los nutrientes a través de un tubo de alimentación”, explicó la doctora. “Esos nutrientes se transfirieron a la bebé a través de la corriente sanguínea. Nos preocupaba que la bebé no creciera bien debido a que su madre solo recibía alimentación tubal; sin embargo, creció muy bien en estas circunstancias”, indicó.
La conducta de la bebé también mantuvo a los médicos con optimismo. “La bebé estaba muy activa, y esto siempre nos confortaba”, agregó Francois.
Aunque la alimentación funcionó, la bebé tenía que enfrentar otras amenazas como bacterias y virus que corrían por la sangre de su madre. El equipo de médicos monitoreó la situación con mucho cuidado. En estas semanas, la valiente madre tuvo infecciones en sus pulmones y aparato urinario pero nunca en su sangre, hasta el domingo pasado. Por ello se adelantó el parto.
En todo este tiempo, las dos Verónicas contaron con tres enfermeras y un monitor para controlar los latidos de la bebé, un aparato que usualmente se utiliza solo durante el parto.
También existía la posibilidad de que el cuerpo de la madre rechazara a la bebé y se desencadenara un aborto espontáneo, además el uso de un ventilador o respirador artificial genera una respuesta química que muchas veces desencadena contracciones.
Según Francois, en varias ocasiones durante las últimas semanas los médicos pensaron que el parto era inminente. “Mientras avanzaba el embarazo, estábamos más convencidos de que la bebé tendría la oportunidad de sobrevivir. Creo que todos nos sentimos mejor cuando cumplió 28 semanas de gestación”, sostiene la doctora.
Un parto entre lágrimas
Francois es una profesional con amplia experiencia en partos difíciles. El parto de Verónica no fue más complicado que otros nacimientos prematuros que ha atendido en su carrera, pero definitivamente fue el más emotivo.
A las 5:30 a.m. del domingo los médicos decidieron que no podían arriesgar a la bebé debido a la avanzada infección sanguínea de su madre. Dos horas después nacía la pequeña Verónica Destiny.
“El cuerpo de la madre comenzó a deteriorarse. Era mejor realizar el parto en ese momento, cuando comenzábamos a ver signos prematuros, que esperar y tener que actuar de emergencia”, indicó la experta.
El nacimiento de la bebé fue atendido por un equipo del Centro Médico Banner Good Samaritan y del Hospital Infantil de Phoenix. Habían 12 profesionales en la sala de parto, además de algunos familiares de los Celis.
“Había alegría en la familia pero también tristeza. Es realmente duro saber que esta pequeña, aunque tiene el gran amor de su familia, no tendrá una madre. Ha sido una de las experiencias más emotivas que he vivido como médico”, sostuvo.
Francois nunca olvidará la reacción de Aarón Celis, esposo de Verónica, quien se encontraba entre el gozo de conocer a su hija y la tristeza de despedir a su esposa.
“Aarón solo lloraba y rezaba. Estaba ahí agradeciendo a su esposa por haberle dado esta hija”, recordó Francois y agregó que “cuando escuchamos el llanto de la niña no quedó un solo ojo sin lágrimas en la sala de parto”.
Aarón pidió un momento breve para madre e hija. “Era muy importante para el padre tener una fotografía de sus dos chicas, su hija y su esposa juntas. Creo que en ese momento todos estábamos llorando en la sala de partos. Sabíamos que la niña estaba bien, pero también que su madre nos dejaría pronto. Teníamos en frente al ciclo de la vida”, señaló Francois.
Aarón decidió en ese momento darle a su hija un primer regalo: que el día de su nacimiento no fuera el día de la muerte de su madre. Por eso, pidió a los médicos mantener el cuerpo de su esposa conectado a las máquinas por un día más.
Una saludable bebé prematura
Aunque la travesía médica de la pequeña Verónica no termina aún, la bebé cuenta con las condiciones de salir airosa de su estado prematuro (ver foto).
“Para una bebé de su edad, está tomando el curso esperado”, sostiene la doctora Caren Lipsky, quien asegura que el peso, talla y otras medidas de la bebé son adecuadas para su edad. “Está muy bien”, asegura y descarta tajantemente que haya contraído el cáncer de su madre.
Un día después del nacimiento, la bebé ya no estaba conectada a un respirador artificial y el martes podía respirar por sus propios medios sin problemas.“Todo parece ir muy bien. No estamos haciendo con ella algo distinto que con otros bebés prematuros”, sostiene Lipsky y estima que en dos meses podrá salir de alta.
Rafael Morel, psicólogo: "La persona que comete aborto lo recordará toda su vida"
Post-Abortion-Syndrom: Designa el cuadro patológico que comprende un conjunto de síntomas fisiológicos, psicológicos y espirituales desencadenados tras la realización de un aborto.
Por Crixmar Rojas
Para una aproximación psicológica hacia el tema del aborto, cuya despenalización se está proponiendo en una reforma al Código Penal que adelanta la Asamblea Nacional Venezolana, El Tiempo conversó con Rafael Morel, quien es especialista en psicología y aseveró que un aborto es un evento que aquella persona que lo cometa recordará toda su vida.
“Básicamente un aborto es un evento muy importante en la vida de quien sea, sea hombre o sea mujer, sea la sociedad completa, ya que es un trauma, entendiéndose trauma como un evento que deja una secuela psicológica, y por lo general hablamos de una secuela negativa”.
Morel dijo que no podría hablarse específicamente de consecuencias psicológicas del aborto, puesto que cada persona es un mundo, “no sabemos porque en cada persona se van a conseguir cosas distintas, tiene que ver mucho con el marco que envuelve el evento”.
La culpa
Una de las consecuencias obvias de un aborto podría ser un sentimiento de culpa, ante lo cual Morel comentó que “cuando hablamos de consecuencias psicológicas, los sentimientos y las sensaciones tienen que ver con esa área, no puede ser igual para todas las personas pero tenemos una norma que pauta la sociedad, al romper la norma del común es posible que se genere un sentido de culpa, pero también hay que colocarse en el lugar, y no es que esté estableciendo posiciones, pero también tenemos que entender que en algunas oportunidades lo que genera es un sentimiento de tranquilidad, que tiene que ver mucho con la realidad del sujeto, es posible que tenga un sentimiento de culpa, pero lo seguro es que lo va a recordar para toda la vida”.
La carga también la lleva el hombre
A juicio de Morel, aún para el hombre puede ser una carga la decisión de un aborto, “también hay hombres que llevan el sentimiento de que no formaron parte de que llegara una vida al mundo y a lo mejor también para el padre hay un sentimiento de culpa, pero lo cierto es que te lo puedo asegurar que hasta el momento que muera el recuerdo va a acompañar al sujeto”
-En el caso de que le despenalice el aborto ¿Cómo sería la influencia en el conciente colectivo?
-Lo más alarmante, -contestó Morel- es que somos seres de pautas, el ser humano necesita tener normas para encajar en una sociedad, lo más preocupante es que en el momento en que comenzamos a romperlas, tendremos por dónde fugarnos y ser más desadaptados, lo que me da miedo es un sentido de libertad, al tener una normativa que estipule el respeto a la vida desde su fecundación, nos una sensación de freno sobre ciertas actividades, yo entiendo a las personas desde el aspecto psicológico que en algunas oportunidades a lo mejor es una solución cuando es un hijo no deseado o cuando tiene que ver sobre un trauma o una violación o un abuso, lo que me daría miedo es cuántas personas irían a alegar que fueron violadas, y tendremos que comprobar si realmente fueron violadas.
-¿Pero no es posible que se presente el fenómeno de que si ya que no hay norma que romper sino una libertad de elegir, disminuya la tendencia?
-En torno a eso, colocando como ejemplo la legalización del consumo de algunas sustancias estupefacientes, yo me pregunto si han dejado de consumir, es posible que el ser humano en algún momento, al saber que no puede hacer algo, más rápido se disponga a hacerlo, pero no hay algo que me compruebe que eso sea así, la norma es muy importante para el sujeto.
-Como especialista en el área, ¿cuál su posición en torno a la despenalización del aborto?
-Hay ciertas eventualidades, las circunstancias en que hay en cada vida son únicas, sé que es muy difícil hacer un estudio minucioso e individual por cada caso, pero siento que hay algunas personas para las cuales sí podría ser una solución, como en el caso básico de las violaciones, porque en el resto de los casos, yo no pudiese consentir que los sujetos no afronten sus responsabilidades.
El Síndrome Post-aborto
(Post-Abortion-Syndrom). Designa el cuadro patológico que comprende un conjunto de síntomas fisiológicos, psicológicos y espirituales desencadenados tras la realización de un aborto.
Afecta fundamentalmente a las mujeres que han abortado, pero también se verifica (en distintos grados) en todos los demás que han intervenido en el hecho: el padre de la criatura, los médicos y la persona que aborta. Los síntomas que se manifiestan están en relación directa con las razones por las cuales se abortó, el tiempo del embarazo, la relación entre los padres de la criatura, etc. Especificando más detenidamente podemos enumerar los siguientes síntomas:
*Síntomas de pesar y dolor. Toda pérdida genera un estado de duelo; es mucho más difícil superar el dolor de un aborto provocado que el de un aborto espontáneo por varias razones: la persona se sabe culpable de la pérdida, no tiene posibilidades de visitar el cuerpo del niño, ha existido un trabajo de autoconvencerse de que no se trataba de un ser humano (este trabajo deja en la persona un mayor sentimiento de culpa, porque sabe que ha tenido que buscar argumentos para justificar un acto al que no le inclinaba espontáneamente).
Cuando el dolor no se supera conduce a la depresión. La depresión puede alterar el sistema inmunológico, y con esto se aumenta el riesgo de contraer infecciones e incluso, en casos extremos, se ha constatado el inicio de procesos cancerígenos. También ha ocurrido que personas, que han caído en estados depresivos agudos, se han transformado luego en personalidades psicóticas.
*Sentimiento de culpabilidad. En muchos estudios se ha observado que cuando no hay sentimiento de culpa, se suele dar una tendencia al alcohol o a la drogadicción; en cambio, cuando hay sentimiento de culpabilidad se suele caer en estados depresivos, que se manifiestan en grandes tristezas, llantos, visión negativa y pesimista del mundo circundante. Cuando el sentimiento de culpa es muy grande lleva a sentimientos de pánico y autodestrucción.
*La agresividad. Un efecto del conflicto desatado por el aborto es la agresividad de la mujer hacia los que han intervenido en el aborto: el médico, el novio o esposo, los parientes o amigos que la empujaron al acto, e incluso contra sí misma. De alguna manera descarga así el sentimiento de culpabilidad contra sí misma y el sentimiento de víctima respecto de los demás.
*Incertidumbre afectiva. Parte de las dudas en la toma de decisión sobre el aborto gira en torno al amor o deseo natural del niño del que está embarazada la mujer. Sabe intuitivamente, aunque no lo quiera hacer reflejo, que su acto abortivo contradice su amor natural.*La interrupción abrupta del ciclo hormonal. Cuando se interrumpe el proceso de embarazo de modo abrupto, como ocurre en el aborto, tiene lugar en la mujer un trastorno notable, con efectos en todos esos órdenes: físico, afectivo, psicológico y relacional; estas perturbaciones pueden ir desde las depresiones en el orden emotivo, hasta la constatación médica de mayores tendencias a adquirir cáncer de mama, pasando por problemas de integración social y familiar.
*El sentimiento de fracaso como madre y problemas relacionados. A veces, para llenar el vacío, tiene lugar un deseo vehemente de querer reemplazar al niño perdido; pero este deseo se mezcla con la sospecha y el temor de no saber desempeñarse como madre, o de no poder relacionarse con el bebé de manera correcta, o de no saber criarlo. También ocasiona miedo respecto de los hijos futuros, a veces esto ocasiona la decisión de no tener más hijos, algunas mujeres que han abortado tienen problemas reales para llevar adelante posteriores maternidades: tienen problemas para amamantar a sus hijos, reaccionan con miedo o agresividad ante el llanto de sus bebés, e incluso una especie de rechazo (ocasionado por el miedo), y como éste es percibido instintivamente por el bebé, genera sentimientos de abandono. A veces, como no quieren dañar al niño y tienen conciencia de no saber tratarlo, terminan mandándolo desde muy pequeño y sin ninguna necesidad a guarderías infantiles.
*Otros problemas. Los estudios a los que hacemos referencia indican también otros síntomas propios de este “síndrome”, como por ejemplo: alteraciones de diversa índole en el sueño (pesadillas persistentes), crisis de identidad, desconfianza, sentimiento de cinismo (conciencia de la inocencia perdida) e incluso, enfermedades psicosomáticas como anorexia y bulimia.
Fuente Webdelamujer.com / Diario El tiempo – Venezuela
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WASHINGTON DC, 27 Sep. 06 / 03:10 pm (ACI).- Una bebé de padres mexicanos se ha convertido en el centro de atención de Phoenix y recibe a diario hermosos regalos de gente que tal vez nunca conozca. Hace casi dos meses, su madre, Verónica Celis, fue declarada con muerte cerebral. Los médicos la mantuvieron conectada a un respirador artificial hasta el domingo pasado, cuando nació la bebé que esperaba y por la cual se negó a recibir un tratamiento que pudo prolongar su vida.
Verónica tenía 36 años de edad y tres hijos varones de 19, 13 y 10 años, siempre quiso una niña y con su esposo había considerado adoptar una.
Hace un tiempo le diagnosticaron cáncer de mamas, se sometió a un tratamiento y la enfermedad pareció replegarse. En junio pasado se confirmó que Verónica tenía cáncer nuevamente y además que estaba embarazada de la niña que siempre quiso.
“Pocas semanas después que descubrimos el cáncer, ella dijo que ‘Si me muero, cuida del bebé’. Me asustó mucho”, recuerda Aarón, su esposo desde hace 21 años, en declaraciones al diario Yuma Sun de Arizona.
“Estaba contrariada, pero siempre confió más en Dios que yo. Me pedía que no me abatiera: ‘Vamos a estar bien. Tienes que ser más firme’”, recordó.
Cuando los médicos le sugirieron abortar, la pareja consideró la propuesta pero Verónica cambió de idea.
“Un día después ella dijo ‘No. Dios me ha dado esto y Él sabe por qué’”, señaló Aaron. En julio, el cáncer ya estaba en los huesos, el dolor era muy intenso y el desenlace era inminente. Debió ser trasladada de Yuma al Centro Médico Banner Good Samaritan de Phoenix.
Pronto cayó en coma y el 7 de agosto los médicos declararon su muerte cerebral.
Aarón decidió cumplir la promesa que hizo a su esposa y aceptó mantenerla conectada al respirador hasta que su hija pudiera nacer. Aunque los médicos querían prolongar el embarazo hasta mediados de octubre, una fuerte infección atacó el cuerpo de Verónica y debió adelantarse el parto.
El domingo, Aarón recibió a su hija y un día después retiraron los equipos del cuerpo de Verónica. La bebé nació con 30 semanas de gestación y pesó poco más de un kilo. Fue bautizada como Verónica Destiny en homenaje a su mamá. Aunque su estado es delicado, los médicos confían en que salga adelante.
“El último deseo que me legó mi esposa fue ‘Cuida del bebé’. Fue una decisión muy difícil de tomar, pero le hice una promesa a mi mujer, y voy a cumplirla”, sostiene Aarón.
Aarón y Verónica se conocieron cuando tenían 17 y 15 años de edad respectivamente. Ella trabajaba en una fábrica que producía botellas de plástico, y Aarón trabajaba como supervisor de la misma compañía en mantenimiento de las máquinas.
“Realmente, era la muchacha más hermosa del mundo”, recordó. “Mi esposa es una de esas personas que siempre me empujó para mejorar, una mujer muy firme, pero de todos modos femenina, gentil y delicada”, sostiene Aarón.
Durante todo este tiempo, Aarón viajó semanalmente de Yuma a Phoenix para visitar a Verónica. “Aunque le hablaba, rezaba con ella y le sostenía la mano, sé que no está allí. Sé que su alma está en algún sitio mejor”, sostiene Aarón.
La historia de esta familia ha tocado numerosos corazones en Arizona. Los trabajadores del hospital ven desde el lunes la llegada de inesperados y anónimos regalos, cartas y tarjetas para la pequeña Verónica.
Según el vocero del hospital, Craig Fischer, no sorprende que los residentes de la zona quieran expresar su cercanía con la familia Celis. “Creo que la gente siente una conexión personal con esta historia y quiere celebrar el nacimiento de esta bebé tan extraordinaria”, sostiene.
WASHINGTON DC, 27 Sep. 06 / 03:10 pm (ACI).- Una bebé de padres mexicanos se ha convertido en el centro de atención de Phoenix y recibe a diario hermosos regalos de gente que tal vez nunca conozca. Hace casi dos meses, su madre, Verónica Celis, fue declarada con muerte cerebral. Los médicos la mantuvieron conectada a un respirador artificial hasta el domingo pasado, cuando nació la bebé que esperaba y por la cual se negó a recibir un tratamiento que pudo prolongar su vida.
Verónica tenía 36 años de edad y tres hijos varones de 19, 13 y 10 años, siempre quiso una niña y con su esposo había considerado adoptar una.
Hace un tiempo le diagnosticaron cáncer de mamas, se sometió a un tratamiento y la enfermedad pareció replegarse. En junio pasado se confirmó que Verónica tenía cáncer nuevamente y además que estaba embarazada de la niña que siempre quiso.
“Pocas semanas después que descubrimos el cáncer, ella dijo que ‘Si me muero, cuida del bebé’. Me asustó mucho”, recuerda Aarón, su esposo desde hace 21 años, en declaraciones al diario Yuma Sun de Arizona.
“Estaba contrariada, pero siempre confió más en Dios que yo. Me pedía que no me abatiera: ‘Vamos a estar bien. Tienes que ser más firme’”, recordó.
Cuando los médicos le sugirieron abortar, la pareja consideró la propuesta pero Verónica cambió de idea.
“Un día después ella dijo ‘No. Dios me ha dado esto y Él sabe por qué’”, señaló Aaron. En julio, el cáncer ya estaba en los huesos, el dolor era muy intenso y el desenlace era inminente. Debió ser trasladada de Yuma al Centro Médico Banner Good Samaritan de Phoenix.
Pronto cayó en coma y el 7 de agosto los médicos declararon su muerte cerebral.
Aarón decidió cumplir la promesa que hizo a su esposa y aceptó mantenerla conectada al respirador hasta que su hija pudiera nacer. Aunque los médicos querían prolongar el embarazo hasta mediados de octubre, una fuerte infección atacó el cuerpo de Verónica y debió adelantarse el parto.
El domingo, Aarón recibió a su hija (ver foto) y un día después retiraron los equipos del cuerpo de Verónica. La bebé nació con 30 semanas de gestación y pesó poco más de un kilo. Fue bautizada como Verónica Destiny en homenaje a su mamá. Aunque su estado es delicado, los médicos confían en que salga adelante.
“El último deseo que me legó mi esposa fue ‘Cuida del bebé’. Fue una decisión muy difícil de tomar, pero le hice una promesa a mi mujer, y voy a cumplirla”, sostiene Aarón.
Aarón y Verónica se conocieron cuando tenían 17 y 15 años de edad respectivamente. Ella trabajaba en una fábrica que producía botellas de plástico, y Aarón trabajaba como supervisor de la misma compañía en mantenimiento de las máquinas.
“Realmente, era la muchacha más hermosa del mundo”, recordó. “Mi esposa es una de esas personas que siempre me empujó para mejorar, una mujer muy firme, pero de todos modos femenina, gentil y delicada”, sostiene Aarón.
Durante todo este tiempo, Aarón viajó semanalmente de Yuma a Phoenix para visitar a Verónica. “Aunque le hablaba, rezaba con ella y le sostenía la mano, sé que no está allí. Sé que su alma está en algún sitio mejor”, sostiene Aarón.
La historia de esta familia ha tocado numerosos corazones en Arizona. Los trabajadores del hospital ven desde el lunes la llegada de inesperados y anónimos regalos, cartas y tarjetas para la pequeña Verónica.
Según el vocero del hospital, Craig Fischer, no sorprende que los residentes de la zona quieran expresar su cercanía con la familia Celis. “Creo que la gente siente una conexión personal con esta historia y quiere celebrar el nacimiento de esta bebé tan extraordinaria”, sostiene.