martes, febrero 12, 2013

Proyecto Raquel estuvo en Terrassa


Proyecto Raquel en la Diócesis de Terrassa

Por Giorgo

El aborto es siempre un drama, donde destruye por lo menos dos vidas: vamos a intentar de recomponer una.

Los pasados días 1 y 2 de Febrero he asistido a la formación de voluntarios de “Proyecto Raquel”, la iniciativa de la Iglesia para ayudar las mujeres que sufren el Síndrome del Post Aborto (SPA). No obstante sea un hecho cada vez mas aceptado en la cultura dominante, esto no elimina las consecuencias físicas, psicológicas y espirituales de un aborto provocado para la mujer y, a veces, también de las otras personas que han participado directa o indirectamente en la decisión o en la eliminación de niño no nacido. El mismo hecho que se denomine legalmente “interrupción voluntaria del embarazo” demuestra que la mentira empieza en el lenguaje: se interrumpe algo que se supone que se puede reemprender, pero la vida que se siega con el aborto se pierde para siempre. Lo que quiere la Iglesia es ayudar a recuperar por lo menos la vida de la Mujer, porque “el Evangelio de la Vida es también el Evangelio de la Misericordia”.

Qué es el síndrome Post Aborto (SPA)

Aunque la cultura dominante lo censura, en cada aborto hay, por lo menos, dos víctimas: uno es claramente el niño, pero otro es la mujer. Las consecuencias de un aborto provocado, especialmente quirúrgico, son mucho más dramáticas de lo que se suele admitir, llegándose a la censura: “son solo cuatro células”, “no se da cuenta de nada”, “te lo quitas de encima y te olvidas”, “no es nada, muchas lo han hecho”… Para empezar tenemos que liberarnos de mitos y prejuicios sobre el aborto que nos han metido en la cabeza: que lo hacen sólo mujeres marginadas, que solo ocurre por problemas económicos graves, que lo hacen sólo mujeres jóvenes y/o sin pareja estable, que es una libre decisión de la mujer (muchas veces es coaccionada y engañada; y hasta chantajeada), que saben lo que hacen (no es verdad: les esconden lo que es el aborto en realidad, y ni les mencionan las consecuencias del SPA), que los católicas no abortan, falso: incluso ocurre con mujeres con compromisos eclesiales, que hay que dejar que decida ella sola; es como decir “es tu problema, apáñatelas”, que a veces es caritativo dejar que aborte. Pero el aborto nunca va a mejorar la vida a nadie. Las mujeres sufren consecuencias que pueden salir años más tarde e incluso: sentimiento de culpa, ansiedad,  insomnio, depresiones, mayor riesgo de suicidios, síndrome del aniversario, angustia con las cosas o personas que asocian a su aborto, etc...

Para defenderse las mujeres a menudo usan mecanismos inadecuados: negación “no es tan grave”, racionalización “no tenía otra salida, era lo mejor”, compensación: a veces busca un hijo “substituto” del que ha perdido, sublimación a veces, se convierten en activistas pro-vida: pero antes es necesario sanarse una misma. La propuesta de “Proyecto Raquel” parte del reconocimiento de lo que se ha hecho, con realismo.

En internet se pueden encontrar testimonios impresionantes del dolor de mujeres que han abortado. También hay canciones que lo dicen muy bien, aunque al oírlas hemos pensado que se referían a la relación hombre mujer (por ejemplo: “Tenía tanto que darte, / tantas cosas que contarte, / tenía tanto amor…”)


Qué es el Proyecto Raquel
La iniciativa nació en Estados Unidos en 1975, dos años después que el aborto fuera declarado legal en el país, por iniciativa de los obispos estadounidenses que quisieron proponer un camino de sanación a las mujeres que hubiesen abortado. Luego lo hecho propio toda la Iglesia y en España ha empezado hace unos tres años de la mano de María José Mansilla. La propuesta se caracteriza por su realismo humano y espiritual: por un lado solo se puede sanar lo que se reconoce como un mal, solo se puede perdonar cuando se qué y a quién debo perdonar, o ser perdonada; por otro, es Dios quien sana, y lo hace a través de su perdón y Misericordia, que se manifiesta en Cristo y actúa a través de su Iglesia.  Ellas ni se perdonan, ni piensan que Dios puede perdonar: se sienten culpables y a menudo tienen rencor hacia aquellos que las han impulsado o causado o ayudado a abortar, incluidas ellas mismas. Tienen un trauma (una experiencia similar a sentirse violadas) les hace entrar en una espiral de autodestrucción (dolor, vacío, sufrimiento, soledad, incomprensión), piensan que no pueden compartir su dolor.

Basado en el sacramento de la reconciliación, Proyecto Raquel se propone solo a través de Centros de Orientación Diocesanos porque es y quiere ser una iniciativa de Iglesia. Y ya ha arrancado, o lo está haciendo, en 14 diócesis de España (Alcalá de Henares, Getafe, Valladolid, Palencia, Madrid, Burgos Albacete…). En cada una de ellas Proyecto Raquel es una red diocesana de personas preparadas y con una fuerte espiritualidad, que les haga capaces de acompañar en el dolor y al mismo tiempo de proponer el camino del perdón: es necesario que se apoyen y ayuden entre ellas, porque nadie puede soportar fácilmente y solo el peso del mal. Además hay una web nacional, con un teléfono para quien quiera pedir ayuda: http://www.proyecto-raquel.com/es/contact 

El Proyecto prevé tres figuras: el consejero, el sacerdote y, solo si hay complicaciones que lo hagan necesario, el psicólogo (o psiquiatra). A veces hay otras patologías o el SPA está  asociado a abusos, malos tratos, etc. a veces previos y que han influido en el aborto. Los pasos que debe dar la mujer son sobre todo tres, que luego se desarrollan en 10 etapas, desde cómo era yo antes del embarazo hasta el “enterrar” el niño y confiarlo en las manos providentes de Dios, y seguir viviendo):

1)  Comprender lo ocurrido e interpretarlo en su verdad: se trata de reconocer y superar todos los mecanismos de auto-defensa que hemos mencionado (negación, racionalización…) No es minimizando lo ocurrido como ayudamos la mujer, ya tan sola frente a su tragedia; 
2) Arrepentimiento y pedir perdón al Padre y a los demás implicados; con-vencerse y ofrecer nuestro sincero perdón a las personas que han participado en la decisión o en la acción de nuestro aborto. Se trata de sacar fuera la ira y el rencor, objetivarlo para superarlo. En esta fase se propone también el perdón sacramental 
3) Reconocer que nada está perdido: el Señor de la Misericordia que nos ha dado la vida está dispuesto a perdonarnos todo. Puede hacer las paces incluso con el bebe que no ha nacido. La mujer, que a menudo vive un sentimiento de que “mi hijo está en alguna parte”, debe confiarlo al Señor y “despedirse” de él: la vida sigue.
El Proyecto Raquel tiene un comienzo y un final: no se hace para que la consejera sea su amiga, ni su psicóloga, ni su confesora: se acompaña en un camino espiritual de reconciliación que es sobre todo con el Señor. La oración es esencial: primero “rezar por”, luego “rezar con” y finalmente enseñar a rezar. Como tal, se dirige a la persona concreta, respetando totalmente su intimidad (solo se conoce el Nombre y el teléfono móvil de la persona ayudada), confiando en ella, sin juzgarla, al contrario que se sienta comprendida, acogida, amada. Proyecto Raquel es participar en la tarea de sanación de la Iglesia misma. La relación y la atención es totalmente personal, incluso cuando el problema se detecta en terapia de pareja, el camino propuesto es personal.

Mi experiencia personal
Ha sido bonito para mí conocer a María José Mansilla y D. Jesús Chavarría y sumergirme por dos días en una experiencia de verdadera Iglesia, sabiendo que el perdón de Dios nos espera siempre y que el pecado más grande es la desesperanza de su Misericordia. Ver la delicadeza con la cual aconsejaban como acoger, escuchar, acompañar la mujer, sin esconder nunca la gravedad de lo que ha hecho, pero conscientes que el Dios de la Vida es Resurrección, es sanación

Se me ocurre que, más allá de la gravedad objetiva de cada pecado, todos tenemos cosas gordas para hacernos perdonar.. y todos necesitaríamos un “Proyecto Raquel”, un recorrido espiritual donde se nos ayude a entender el mal que hemos hecho, a reconocer la ira y el rencor que a menudo siguen en nuestro corazón, a abrirnos al amor salvador que nos abraza y nos perdona... algo que debería ocurrir con cada celebración del sacramento de la reconciliación, pero que ocurre más bien raramente, por nuestra superficialidad, falta de fe y pereza.

Otra reflexión que me ha impresionado es la desproporción entre el poder del mal (118.000 abortos registrados en España al año… más lo de las píldoras del día después y los no registrados….: aún así, hace unos 60 abortos al día en Catalunya) y nosotros que éramos 30 personas, de una Diócesis de un millón de habitantes, de los que quizás 5 o 6 lleguen a ser consejeros del Proyecto Raquel…; y que se necesitan 10 sesiones (mínimo) para acompañar una mujer en su camino de sanación… ¡Que desproporción! Justo esta semana pasada hemos conocido la escandalosa sentencia del Tribunal de Barcelona absolviendo el Dr. Morín y sus ayudantes de delitos evidentes (con una evidente manipulación de la justicia y del derecho, porque ya no hay justicia en este país), esta sociedad prefiere mirar a otro lado y admitirlo todo, (el Señor juzgará las personas que lo han hecho y los que les han juzgado; y ojala tenga la misericordia de corregirles en esta vida, para que se puedan redimir). 

¡Qué grande es el Mal, y qué pocos, qué lento y fatigoso, qué poco el bien que podemos hacer…! Cuánta fatiga, cuánto dolor, cuanto trabajo para recuperar una sola alma a la paz con Dios.  Y, sin embargo, es el método de Dios: salvarnos en persona, de uno en uno, poco a poco, sin hace ruido… Quisiéramos un Dios que se muestre poderoso, vencedor, señor de la historia, dominador de los medios y de la opinión pública… y en cambio, casi todo en el mundo está en manos del enemigo, que manipula la justicia y la verdad (¡cuánta censura en nuestros medios sobre el Proceso al Dr. Morín!). Y, sin embargo, este Dios crucificado, que acepta ceder una parte de su Poder infinito para amar al hombre, ya es el Señor de la Historia, ya es el Resucitado, ya es el Salvador del mundo. Y se esconde, se sigue escondiendo en tantas personas de bien, en tantos sagrarios, que dejamos tan a menudo tan desiertos, tan solos…. Señor, gracias pero ¡aumenta nuestra fe!
Algunas frases 
·   ”No hay ningún abismo tan profundo del cual Dios no te pueda sacar”. 
·   Cristo viene a dar la Vida. 
·   Solo Dios salva. Nosotros somos simples mediadores, como el hilo eléctrico que lleva la corriente y enciende la bombilla). 
·   Proyecto Raquel es un ministerio de misericordia en la Iglesia. 
·   “El límite del mal es la Divina Misericordia” [Juan Pablo II]. 
·   Solo el Señor sana los corazones 
·   Cuando se sienta perdonada, será capaz de perdonar a su vez. 
·   Al abrir el corazón a la misericordia, algo cambia en su vida: el Señor recrea su corazón de madre. 
·   Abortar nunca mejora la vida a nadie. 
·   Es importante haber hecho una experiencia personal de sanación de Cristo en mí para ayudar otro a hacer el mismo camino. 
·   Necesitamos una espiritualidad profunda que se alimente a diario de la liturgia y enriquecida con la espiritualidad (y el temperamento) de cada uno. 
·   Ante la muerte, dar vida. 
·   Respetar los tiempos del alma. 
·   Acompañarla en su viaje espiritual: ser como Dios con nosotros (no la juzgo, la acompaño, siempre la verdad, confío en ella, le pido su confianza, respeto su ritmo, desde la humildad, respeto su intimidad (confidencialidad absoluta). 
·   A menudo el drama más profundo es la ausencia de Dios. 
·   Vivir de dentro hacia fuera (no dejar que sean las cosas a llevarnos…) 
·   Ayudarla a acoger la acción de Dios en su vida. 
·   Cuando una persona se siente acogida y apoyada de manera incondicional, puede abrirse al amor de Dios, fuente del amor. 
·   Autoestima: no crece “mirándome al espejo”. Más bien al contrario… ”mira como soy”…, sino sabiéndose amada por Dios. 
·   Yo no puedo ser curado si no sé qué tengo. No se trata de “hurgar en la herida”, sino de limpiarla del pus para que pueda cerrarse bien. 
·   Transmitir esperanza, aún cuando todo humanamente parece imposible: Dios no solo perdona, cura. 
·   Nadie hace el mal por el mal, el demonio siempre nos pinta la tentación como una apariencia de bien. 
·   Vivir el presente, entregando el pasado a su Misericordia y el futuro a su Providencia. 
·   Mejor “enfadarse” con Dios que ignorarlo… 
·   Para poder perdonar, hace falta identificar qué y a quién: no se perdona “al aire”. Es difícil que una acepte que siente rencor y que considere adecuado exteriorizarlo. 
·   Entregar los hijos perdidos a Dios por medio de María: mujer, madre, y con un hijo muerto 
·   Entregarlo a la Madre del cielo para ponerlo a los pies de la Cruz. 
·   La desesperanza no viene nunca de Dios.

El Centro de Orientación Familiar de Terrassa

El COF de Terrassa es quien ha promovido esta iniciativa y esperamos en pocos meses poder ofrecer el servicio de Proyecto Raquel en la Diócesis. De momento, está activo el servicio de asistencia a personas y parejas en dificultad, de matrimonio, de educación, personales, etc..., atendiéndose a través de un servicio de voluntarios que atiende de lunes a viernes laborables de 11h. a 13 h. tanto por teléfono (93-733.71.20)  como presencialmente en la sede de la Diócesis. Estos voluntarios ponen en contacto los interesados con una red de profesionales (psicólogos, pedagogos, abogados, sacerdotes, mediadores familiares, etc.) que son los que atienden luego las personas que piden ser ayudadas.

El servicio ha empezado el 7 de Enero 2013 y necesitamos aún darlo a conocer: mucha gente necesita ayuda y a lo mejor no lo sabe, o no se atreve, o no sabe dónde dirigirse. Es importante hacer llegar esta información a todas las personas y ambientes donde pueda haber gente en dificultad (matrimonios con problemas, relaciones padres-hijos. Problemas educativos, problemas relacionales, etc…

El Proyecto Raquel ha sido la primera iniciativa pública del recién estrenado COF, pero ya tenemos en cartera otro curso de fin de semana de “Relación de Ayuda”, para las personas que quieran mejorar sus habilidades de empatía, escuchar activa, asertividad, etc.. que nos hacen más capaces de entender, acoger y asistir personas en dificultad. Será los próximos días 4 y 5 de Mayo en Terrassa: los interesados pueden dejar su nombre en la sede del COF


Algunas frases del Diario de Sta. Faustina Kowalska, la Santa de la Divina Misericordia

"Aun si un alma estuviese en descomposición como un cadáver y humanamente sin ninguna posibilidad de resurrección y todo estuviera perdido, no sería así para Dios: un milagro de la Divina Misericordia resucitaría esta alma en toda su plenitud. ¡Infelices los que no aprovechan de este milagro de la Misericordia Divina! ¡Lo invocaran en vano, cuando sea demasiado tarde!." (Diario #1448, p.510)

Los más grandes pecadores podrían alcanzar una gran santidad si solamente tuvieran confianza en mi Misericordia. (Diario #1784)

Deseo que todo el mundo conozca mi Misericordia. Quiero conceder gracias inauditas a aquellos que confíen en mi Misericordia. (Diario #687, p. 290)

Para descargar en PDF





domingo, febrero 10, 2013

Aborté y ahora ¿qué?

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 ¿Eres de los que piensan que los problemas acaban con un aborto? Cuando una mujer se somete a un aborto, por las razones que ella tenga, suelen seguirle una serie de síntomas y padecimientos que nos son casuales. A esos padecimientos se les conoce como Síndrome Post Aborto (SPA). Conoce más sobre este trastorno en: "Aborté, ¿y ahora qué?". Te pueden ayuda en Proyecto Raquel




jueves, febrero 07, 2013

¿Y si te confesaras?

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Interesante corto, en francés subtitulado. Pocas veces se recuerda.

miércoles, febrero 06, 2013

Reflexiones sobre la implicación del sacerdote en la sanación espiritual del SPA



A continuación ponemos el testimonio de P. Juan Carlos Chávez

El Proyecto Raquel como proceso de sanación del Sínsrome Post Aborto es importante para el sacerdote, pues somos ministros de la Reconciliación de los hombres con Dios. El Papa Benedicto nos llamó apóstoles de la Divina Misericordia. Y hoy el SPA, es una herida profunda que ha dejado huella no solo en la persona que lo ha realizado, sino en un buen grupo de personas que estuvieron involucrados en este crimen y pecado. Por eso el sacerdote debe conocer estrategias de sanación para sus feligreses, para sus ovejas.

 Esta reconciliación y sanación la hace especialmente en el Sacramento de la penitencia o confesión, pero por el carácter traumático psicológico y espiritual que ha dejado un aborto, el sacerdote sabe que si quiere una sanación profunda y que llegue a la persona (s) involucrada (as), debe poner el sacramento dentro de un proceso personal "integral".

El hombre no solo es espíritu, sino que tiene dimensiones emotivas y corporales que influyen mucho en la conducta y en una respuesta positiva o negativa a Dios.

 El tomar en serio un proceso de sanación frente al SPA, es ir captando con más conciencia el sentido del pecado del aborto. Y por tanto, en sentido positivo, una valoración más cristiana del valor de cada vida humana. Ante una pérdida del sentido del pecado y de este pecado en particular de la conciencia de la gran parte de nuestra gente y a veces de personas de Iglesia, el PR colaboraría a una revalorización de la vida humana en la sociedad.

 Un proyecto de sanación profunda de las heridas del aborto hoy es ¡urgentísimo! Por dos razones de peso:
1. Contamos que son miles las personas que sufren este síndrome, pues la cantidad de abortos se han multiplicado incluso en nuestros países donde no es legal el aborto. Qué pasaría si fuese legal. Terrible. Y estas personas son nuestros feligreses. Es un desafío pastoral de primer orden. Impostergable y
Si queremos reconstruir las familias, célula  básica de la sociedad y de la iglesia (es la Iglesia doméstica), tenemos que reconstruir al matrimonio, al hombre y la mujer. El aborto ha introducido un germen de violencia y corrupción no solo de la mujer sino de toda la familia. Quien conoce algo de las consecuencias que un aborto produce en la mujer y en el hombre, se queda impactado de la herida que constituye en el alma de esta persona. Y el aborto que es la peor violencia a la mujer, engendra violencia. Qué se puede esperar de las familias. El aborto introduce un espiral de violencia muy profunda. Por tanto el sacerdote no puede quedar ajeno a esta realidad.

 Como experiencia personal puedo decir que haber dedicado parte de mi tiempo a este ministerio de sanación ha sido para mí como sacerdote de Cristo y de la Iglesia un enriquecimiento en todo sentido. En especial en el espiritual. Un sacerdote que siente este el mal profundo de las personas y por otro lado la gran misericordia de Dios, no queda el mismo. Este camino compartido con estas personas le obliga a uno a tomarse más en serio la santidad personal, la oración más consciente, la pureza de costumbres. Pues, un sacerdote sin espiritualidad profunda, sin compromiso ascético, sin vida de oración no podría afrontar este desafío pastoral. Simplemente no lo haría, no le daría su importancia necesaria. Este ministerio me "OBLIGA" a mostrar el rostro de Dios misericordia; me obliga a orar intensamente por estas personas; a no quedarme impasible e indiferente ante la tragedia del aborto. Me obliga a actuar por la defensa de la vida del bebé y de su madre y por tanto de la salvación del mundo.

 Y la experiencia nos dice que, una mujer, un hombre sanados por Dios en su espíritu, especialmente de este pecado y de este trauma, se convierten en defensores de la vida. Es que se dan cuenta de lo que significa el aborto, y éste como pecado de desprecio directo a Dios y a la imagen de Dios que es el niño en el vientre de su madre. Por tanto es una oportunidad para el sacerdote de tener un ejército de personas convencidas de esta Causa de la vida que la han hecho Causa de Dios. Y lo hacen desde un convencimiento más profundo y personal. ¿Acaso no queremos esto los sacerdotes? Creo incluso, que podría devolver la alegría y compromiso sacerdotal a algunos que la pueden estar perdiendo.

 Además, la opción de Jesús siempre fueron los pecadores, los pobres, los niños, los desamparados. ¿Quién más desamparado, pobre, indefenso que un bebé en el vientre materno? ¿Quién más desamparada, indefensa (ante los ataques del demonio y del pecado), quién más se siente pecadora que una mujer que ha abortado? Si no hacemos algo para llegar a ellos, para defenderlos, para "buscarlos", para mostrarles el Amor de Dios,  como lo hacía Jesús, estaríamos fuera de su opción.

 P. Juan Carlos Chávez

PAST-DIRECTOR REDESSVIDA

VHI/HLI




lunes, febrero 04, 2013

Magda, escritora, se turbó al ver el cuerpo intacto de un bebé abortado en el segundo trimestre:


A veces, a los articulistas de periódicos, revistas y autores de libros, se les permite presenciar abortos. Ocurre lo mismo con los estudiantes de medicina.


Este bebé de 19 semanas murió envenenado y quemado por una solución salinaREDACCIÓN HO.- Verlyn Klinkenborg autor y periodista en varios medios, estaba preparando un artículo para de la revista Harper en 1995 que le condjujo a visitar un centro de abortos. Después de ver los restos de los abortos de un feto de diez semanas de gestación, escribió lo siguiente:


"Sentí un parentesco profundo e inconfundible con el pie y la mano que estaban en la bandeja, un parentesco tan fuerte que era como el balanceo del mar bajo mis pies. (...) Me quedé sorprendido con mi propia tristeza, por la sensación de pérdida que sentido. (...) Me pareció mucho más fácil moverse por la vista de la mano sin cuerpo del tamaño de un signo de interrogación brillando bajo las luces fluorescentes. (...) En esa mano pequeña y desnuda estaba la imputación de la inocencia".

Sue Hertz pasó un año de observación en un abortorio. Así describe su impresión tras recordar los restos de varios abortos:

"Fue fácil comprender que un embarazo abortado no es un saco de sangre y pegotes de tejido - como muchos activistas proelección aseguran- si lo dicen es porque nunca han visto los restos fetales, o Productos de la Concepción (POC, pos sus siglas en inglés) como se les conocía en círculos médicos. Pero las enfermeras, asistentes médicos, y los médicos que trabajaban dentro de estas salas ... sabían que un POC de once semanas de edad, albergaba pequeños brazos y las piernas y los pies con los dedos. A las doce semanas, esas pequeñas manos tenían las uñas diminutas. Aunque la cabeza del feto era demasiado pequeña en esta etapa para resistir la succión de la máquina evacuación de trozos de cara a la nariz y la boca o un ojo negro ... fueron las consecuencias del aborto ... y restos fetales aún más horribles ... la cabeza no salió toda durante la evacuación, pero las piernas y los brazos y la caja torácica pasaron a través de la máquina de succión intactas. La mano de un feto en el segundo trimestre, como describió un estudiante de medicina, parecía lo suficientemente grande como para temblar".


Magda Denes, autora proaborto, estaba escribiendo su libro 'En la necesidad y el dolor: La vida y la muerte dentro de un hospital de Aborto'. Magda se turbó al ver el cuerpo intacto de un bebé abortado en el segundo trimestre:
"Quito con una mano la tapa de un cubo ... Miro dentro de la cubeta delante de mí. Hay una pequeña persona desnuda allí flotando en un líquido sanguinolento, claramente la trágica víctima de un accidente de ahogamiento. Pero tal vez esto no fue un accidente, porque el cuerpo es de color púrpura con moretones y la cara tiene la tirantez de una agonía obligado a morir antes de tiempo. La muerte me alcanza en un arrebato de locura ... He visto esto antes. El rostro de un soldado ruso, tendido sobre una colina cubierta de nieve helada, rígida con la muerte y el frío. Una fábrica de ... la muerte es lo mismo en cualquier parte, y la agonía de la muerte temprana es la misma en cualquier lugar".

B. D. Colen, reportero de Newsday, fue testigo de un aborto en el segundo trimestre de embarazo por D & E (Dilatación y Evacuación). Es el procedimiento de aborto estándar en el segundo trimestre de gestación y, según publica LifeNews, se lleva a cabo más de 300 veces al día:
"Después de dilatar, o la abertura, el cuello uterino, el médico utiliza una cureta -legra uterina-, la versión ginecológica de una cuchara afilada, para cortar el feto en pedazos que luego se retira con las pinzas (…) Después de haber visto lo que yo vi, no puedo permanecer por un momento en la falta de sinceridad de aquellos que argumentan que un feto no es un ser humano, o aquellos que se convencen de que el aborto no es matar."

Estos testimonios y otros más pueden leerse en inglés en LifeNews y también en la siguiente documentación:
1. "Certezas violentos" de la revista Harper, enero 1995 página 47. 
2. Sue Hertz Caught in the Crossfire: Un año en la línea del frente del Aborto (Nueva York: Prentice Hill Press, 1991), p. 104.
3. "Las mujeres tienen control sobre la elección nacimiento, el médico dice" Wisconsin State Journal. 4 de marzo 2001. Citado por Life Dynamics.
4. Peter Korn Lovejoy: Un año en la vida de una Clínica de Aborto (New York: Atlantic Monthly Press, 1996) págs 235-236.
5. B. D. Colen “A High, But Necessary, Toll” Newsday 12 de mayo 1992.
6. Margaret A. Woodbury, "El derecho de un médico a elegir" Salón de la revista 24 de julio 2002.
7. Don Haines "El día que me convertí ProVida" 30 de octubre 2002.



jueves, enero 31, 2013

Proyecto Raquel en la Diócesis de Jaén


El pasado sábado, 19 de enero, el Seminario Diocesano de Jaén acogía un encuentro con los responsables de movimientos familiares.



“La Iglesia, el pueblo de la vida anuncia y promueve el verdadero amor humano y el bien de la vida. Unos dones que recibidos de Dios son llevados a su plenitud en Cristo Jesús. La vida está en la entraña de la Iglesia. Por tanto, no podemos negar la vida, y no solamente una vida natural. ¿De qué sirve darle a alguien solamente la vida natural si no le damos la vida eterna? Porque anunciar ese Evangelio está en el centro de la misión que el Señor nos ha confiado. Quien hace la pastoral no soy yo, es Cristo que vive en mí. Tenemos que ofrecer a este mundo nuestro, nuevos signos de esperanza, justicia y que se afiance una nueva cultura de la vida humana. La civilización de la verdad y del amor”, “Basado en el Sacramento de la Reconciliación, el Proyecto Raquel es un esfuerzo integral que combina lo espiritual y lo psicológico” (...)

Click en la fotografía para acceder al album
"Nuestros Obispos en el último documento «La verdad del amor humano», nos dicen: Las ayudas que se deben prestar a las familias son múltiples e importantes desde los ámbitos más variados: psicológico, médico, jurídico, moral, económico, etc. Para una acción eficaz en este campo se ha de contar con servicios específicos entre los cuales se destacan: Centros de Orientación Familiar, los Centros de formación en los métodos naturales de conocimiento de la fertilidad, los Institutos de ciencias y estudios sobre el matrimonio y la familia, y de bioética, etc. Con esta finalidad se promoverá –principalmente en el ámbito diocesano— la creación de estos organismos que, con la competencia necesaria y una clara inspiración cristiana, estén en disposición de ayudar con su asesoramiento para la prevención y solución de los problemas planteados en la pastoral familiar”, continuaba el Delegado.  

A continuación, se iniciaba la presentación del «Proyecto Raquel», a cargo de Dña. María José Mansilla, presidenta Speimater, asociación católica pro-vida y coordinadora de «Proyecto Raquel» en España; y del sacerdote D. Jesús Chavarría Ibáñez, director espiritual de Speimater.


En primer lugar, Dña. María José Mansilla explicó qué es Speimater. -Speimater no es una asociación...  no es una asociación pro-vida más. ¿En qué sentido? En que es una asociación pública de fieles, es una asociación de la Iglesia. Por tanto, el Proyecto Raquel es un proyecto de Iglesia que sólo se puede llevar en las diócesis. Es un proyecto que pertenece a la Iglesia y es la tarea de la propia Iglesia. ¿Y cuál es la tarea principal de la Iglesia? La tarea de evangelizar".


Por su parte el sacerdote D. Jesús Chavarría expuso cómo se fundamenta bíblicamente el «Proyecto Raquel» y cuál es el espíritu y la raíz de la que brota dicho proyecto. 


Finalmente, la presidenta de Speimater profundizaba en el «Proyecto Raquel». “El Proyecto fue fundado en 1984 por Victoria Thorn en Milwaukee, hoy día los programas del Proyecto Raquel se encuentran en 140 diócesis en EE UU además de en otros países. Es una organización diocesana compuesta por una red de sacerdotes,  psicólogos y psiquiatras y consejeros especialmente formados para ofrecer una atención individualizada a las mujeres después de un aborto”. 

Asimismo, Mansilla ahondó en el síndrome post-aborto, así como en los diversos pasos para la sanación.



jueves, enero 24, 2013

Monseñor Aquila: Nunca olvidaré que fui testigo de hechos de inexplicable brutalidad


Monseñor Samuel J. Aquila, Arzobispo de Denver
22 de enero de 2013
Queridos hermanos y hermanas en Cristo:
 
Fui a la universidad en universidad en 1968 con la idea de convertirme en doctor como mi padre. A fines de los '60 y en los '70, los campus universitarios eran lugares de mucha agitación. En los tres primeros años en la universidad, yo no practiqué mucho mi fe, y ciertamente, nunca imaginé que el Señor me llamaría a ser obispo.
 
Pasé mis primeros tres años de universidad trabajando como auxiliar y asistente en la sala de Urgencias en el Centro de salud de la universidad y en un hospital en California, durante las vacaciones de verano.
 
Cuando comencé a trabajar, no tenía mucha idea del sufrimiento humano o de la dignidad humana.
Pero durante mi trabajo en hospitales, algo cambió. En ese momento, algunos estados habían aprobado leyes a favor del aborto, que yo no ni siquiera sabía que existían. Debido a estas leyes, cuando estuve en la universidad fui testigo del resultado de dos abortos.
 
El primero fue en una unidad quirúrgica. Entré en una de las salas y en el lavabo, totalmente abandonado estaba el cuerpo de un pequeño niño no nacido, que había sido abortado. Recuerdo que me quedé impactado. Recuerdo haber pensado que yo debía bautizar a ese niño.
 
El segundo aborto fue más traumático. Una mujer joven entró a la sala de urgencias dando  alaridos. Dijo que ya había tenido un aborto y que el doctor la envió a su casa diciendo que ella evacuaría los restos de forma natural. Pero mientras el doctor, su novio, la enfermera y yo la pusimos en la camilla, ella estaba sangrando.
 
Yo sostuve una vasija mientras el doctor retiraba un pequeño brazo, una pequeña pierna y luego el resto del cuerpo destrozado de un pequeño niño no nacido. Eso me impactó. Me sentí muy triste por la madre y el hijo, por el doctor y la enfermera. Ninguno de nosotros hubiera participado en algo así, si no hubiera sido una emergencia. Yo fui testigo de cómo un pequeño ser humano había sido destruido por la violencia.
 
El recuerdo de esto me persigue. Nunca olvidaré que fui testigo de hechos de inexplicable brutalidad. En los abortos de los que fui testigo, personas poderosas tomaron decisiones que terminaron con la vida de niños pequeños e indefensos. Mediante mentiras y manipulación, los niños fueron vistos como objetos. Mujeres y familias fueron convencidas de que acabar con una vida sería indoloro y fácil de olvidar. Algunos expertos construyeron argumentos aparentemente convincentes, diciendo que los niños no nacidos no eran personas en ningún sentido, que no sentían dolor, y que estaban mejor muertos.
 
Yo fui testigo de la muerte de dos pequeñas personas que nunca tuvieron la oportunidad de respirar. Eso no lo podré olvidar jamás. Y desde entonces nunca he sido el mismo. Mi fe era débil en aquel momento. Pero supe por la razón, y por lo que vi, que una vida humana había sido destruida. Mi consciencia despertó a la verdad de la dignidad del ser humano desde el momento de la concepción. Me convertí en provida y eventualmente regresé a mi fe.
 
Aprendí qué era la dignidad humana cuando la vi despiadadamente despreciada. Yo sé, sin duda alguna, que el aborto es un acto violento de asesinato y explotación. Y sé que nuestra responsabilidad es la de trabajar y rezar sin cesar, por su fin. 
 
 
Arrepentimiento, oración y renovación
 
En cada misa, antes de recibir la Eucaristía, la Iglesia nos indica que consideremos y confesemos nuestros pecados. Cuando rezamos el “Yo Confieso” en misa, reconocemos los pecados “de obra y omisión”. Le pedimos al Señor que tenga piedad. Y pedimos mutuas oraciones entre nosotros.
 
En el acto penitencial reconocemos los momentos en que hemos optado por el pecado, y también los momentos en que hemos elegido no hacer nada frente al mal en este mundo. Nuestros pecados de omisión permiten el mal; permiten la injusticia. En el acto penitencial,  algunas veces pienso en aquellos abortos de los que fui testigo y mi corazón todavía experimenta tristeza. Ruego el perdón para los doctores, enfermeras, políticos y otros que tan ardientemente apoyan el aborto, y rezo por su conversión.
 
Hoy recordamos el 40 aniversario de Roe vs. Wade: recordamos 40 años de asesinato legal en nuestra nación. Hoy vemos el impacto de esos 40 años. Tolerar el aborto durante 40 años nos ha encallecido. Hemos aprendido a ver a las personas como problemas y objetos. En estas 4 décadas desde Roe vs. Wade, nuestra nación ha encontrado nuevas formas de debilitar a la familia, marginar a los pobres, a los que no tienen casa, a los mentalmente enfermos; hemos encontrado nuevas formas de explotar y abusar.
 
Hoy día debemos reconocer que 40 años de asesinato legal, le han dado a la cultura de muerte una base firme y sólida en nuestra nación.
 
También tenemos que reconocer nuestros pecados. Al observar el daño que el aborto ha causado en nuestra cultura, tenemos que arrepentirnos por nuestros pecados de omisión. Nosotros cristianos, tenemos cierta responsabilidad por ésta, nuestra vergüenza nacional. Algunos entre nosotros han apoyado posturas pro-aborto. Muchos hemos fracasado en el intento de cambiar las mentes o ganar los corazones. Hemos fracasado en convencer a la cultura de que toda vida tiene dignidad. Ante la presencia de un mal inexplicable, hemos hecho muy poco, durante demasiado tiempo, con trágicas consecuencias.
 
Hoy es un día para arrepentirnos. Pero con el arrepentimiento viene el propósito de volver a comenzar. El 40 aniversario de Roe vs. Wade es un día para comprometernos con la cultura de vida. Hoy el Señor nos pide que nos pongamos de pie.
 
Cuando yo trabajaba en hospitales en la universidad, no sabía o entendía lo que la Iglesia enseñaba respecto de la vida humana. Aprendí por experiencia que una vida humana es destruida en cada aborto. Pero no estaba preparado para defender la vida, no estaba preparado ni siquiera para ver la verdadera dignidad humana, mucho menos para proclamarla. Yo ruego para que ninguno de ustedes queridos hermanos y hermanas, se encuentren alguna vez en la posición en la que yo estuve muchos años atrás. Rezo para que ustedes estén preparados para defender la verdad sobre la vida humana.
 
La vida es un don de Dios
 
La enseñanza de la Iglesia sobre la dignidad de la vida humana es clara. “La vida humana” dice el Catecismo de la Iglesia Católica, “debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción. Desde el primer momento de su existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos de persona, entre los cuales está el derecho inviolable de todo ser inocente a la vida”[1].
 
El derecho inviolable a la vida es enseñado en las Escrituras, en la Tradición Divina, y atestiguado en la ley moral natural. La Iglesia cree que la vida es un derecho dado por Dios y es un don. Nuestra mera existencia es una expresión del amor que Dios tiene por nosotros; el Señor literalmente nos crea por amor, y su amor habla del valor de la persona humana. Nosotros tomamos el don de la vida seriamente, porque cada ser humano es una creación única de Dios Padre.
 
Al momento de la concepción recibimos el don de la vida y ponemos fundamento a la exigencia del derecho a la vida. “Antes de haberte formado yo en el vientre”, dice el Señor al profeta Jeremías, “te conocía. Antes de que nacieras te tenía consagrado”[2].
 
La dignidad humana comienza con el don divino de la vida. Pero nuestra dignidad se ve enriquecida porque Jesucristo, el Hijo de Dios, escogió vivir entre nosotros como un ser humano. A raíz de la Encarnación, todos los seres humanos podemos compartir no sólo la dignidad humana, sino también la dignidad divina. Nuestra vida humana nos permite compartir la misma vida de Dios; compartir la vida íntima de la Trinidad. “La vida es sagrada”, enseña la Iglesia,  “porque… permanece siempre en una especial relación con el Creador, su único fin”[3].
 
La dignidad y santidad de la vida humana tiene muy claras implicaciones morales: la vida humana inocente es absolutamente inviolable. “La eliminación directa y voluntaria de un ser humano inocente”, enseña la Iglesia, “es siempre gravemente inmoral”[4].
 
“No hay ninguna diferencia entre ser el dueño del mundo o el último de los miserables de la tierra”, enseñaba el Beato Juan Pablo II en 1993: “ante las exigencias morales somos todos absolutamente iguales”[5]. La Iglesia, de manera inequívoca, condena el aborto, la eutanasia, la experimentación que destruye embriones y el ataque contra civiles en la guerra.
 
La Iglesia toma tan seriamente la dignidad humana, que enseña incluso que salvo en “casos de absoluta necesidad”, la pena de muerte es inmoral[6].
 
Matar injustamente es un rechazo del don de Dios. 
 
El aborto siempre es malo
 
Esta carta pastoral quiere reflexionar particularmente en las enseñanzas de la Iglesia respecto del aborto.
 
En 1974, la Congregación para la Doctrina de la Fe señaló que “a lo largo de la historia, los Padres de la Iglesia, sus pastores, sus doctores, han enseñado la misma doctrina”, dígase que el aborto es “objetivamente una falta grave” [7]. En 1972, el Papa Pablo VI declaró que “esta doctrina no ha cambiado y es inalterable”[8].
 
Hoy, muchos católicos parecen creer que si bien el aborto es lamentable, no siempre es un mal moral. Los argumentos seculares para justificar el aborto abundan. Una vida nueva frecuentemente implica dificultades. Cuando el embarazo parece amenazar la salud, la vida o la pobreza, o cuando existe la posibilidad de que un niño nazca con graves discapacidades, el aborto es frecuentemente la solución secular.
 
Pero tal como la Santa Sede explicó en 1974, “ninguna de estas razones pueden jamás objetivamente conferir el derecho para disponer de la vida de los demás, ni siquiera en sus comienzos; y, por lo que se refiere al futuro desdichado del niño, nadie, ni siquiera el padre o la madre, pueden ponerse en su lugar… para preferir en su nombre la muerte o la vida… La vida es un bien demasiado fundamental para ponerlo en balanza con otros inconvenientes, incluso más graves”[9].
 
Aunque el aborto nunca es un acto justificable, la respuesta de la Iglesia ante las mujeres que han realizado abortos, deber ser siempre de compasión, solidaridad y misericordia. El aborto es un acto pecaminoso y una tragedia. Los padres y madres de niños abortados son amados por Dios y necesitan la misericordia y la sanación de Jesucristo. Programas como el Proyecto Raquelexisten para ayudar a las mujeres que han tenido abortos, a encontrar el amor misericordioso y benévolo de Dios nuestro Padre.
 
Leyes justas protegen toda vida
 
Dado que la vida es un valor fundamental, tenemos el deber de proclamar su bondad y dignidad. También tenemos el deber de protegerla con la ley. La Congregación para la Doctrina de la Fe señaló en 1987 que ““los derechos inalienables de la persona deben ser reconocidos y respetados por parte de la sociedad civil y de la autoridad política. Estos derechos del hombre no están subordinados ni a los individuos ni a los padres, y tampoco son una concesión de la sociedad o del Estado: pertenecen a la naturaleza humana y son inherentes a la persona en virtud del acto creador que la ha originado”[10].
 
Claramente, las leyes justas deberían respetar la dignidad del no nacido y su derecho a la vida. Las leyes que no logran esto, deberían ser rechazadas. Es la vocación de todo católico, especialmente de los católicos laicos, trabajar para cambiar las leyes injustas que permiten la destrucción de la vida humana. El Concilio Vaticano II decretó que dado que el laicado está estrechamente vinculado a toda forma de asuntos temporales, “a ellos (los laicos) corresponde iluminar y ordenar las realidades temporales a las que están estrechamente vinculados, de tal modo que sin cesar se realicen y progresen conforme a Cristo y sean para la gloria del Creador y del Redentor”[11].
 
A pesar de la clara enseñanza de la Iglesia, muchos católicos, y especialmente políticos católicos, sostienen que su oposición personal al aborto no debería afectar su participación en la vida pública. Estos argumentos son irracionales y mal intencionados. Nadie, especialmente una persona en el ámbito público, está eximido del deber de defender el bien común. Y la primera e indispensable condición para el bien común es el respeto y el derecho a la vida. Nuestra Declaración  de la Independencia comienza argumentando que todos los hombres deberían proteger los derechos inalienables, concedidos a ellos por Dios; entre ellos, el derecho a la vida.
 
En la base de los argumentos que reconocen la inmoralidad del aborto pero apoyan su protección legal, se encuentra el relativismo y la cobardía; una rechazo a defender una verdad básica y fundamental. No hay nada más importante en la Ley que la protección del derecho a la vida.
 
Los Padres del Concilio Vaticano II recuerdan a los católicos que “no es menos grave el error de quienes, por el contrario, piensan que pueden entregarse totalmente del todo a la vida religiosa, pensando que ésta se reduce meramente a ciertos actos de culto y al cumplimiento de determinadas obligaciones morales. El divorcio entre la fe y la vida diaria de muchos debe ser considerado como uno de los más graves errores de nuestra época... No se creen, por consiguiente, oposiciones artificiales entre las ocupaciones profesionales y sociales, por una parte, y la vida religiosa por otra. El cristiano que falta a sus obligaciones temporales, falta a sus deberes con el prójimo; falta, sobre todo, a sus obligaciones para con Dios y pone en peligro su eterna salvación”[12].
 
Estas palabras resuenan aún más ciertas hoy, cuando muchos católicos han retirado su fe del mundo y la vida pública.
 
En 1987 el Beato Juan Pablo II dijo a los norteamericanos que “cada persona humana, sin importar cuan vulnerable o indefensa, sin importar cuan joven o vieja, sin importar cuan saludable, discapacitada o enferma, sin importar cuan útil o productiva para la sociedad sea; es un ser de un valor inestimable, creado a imagen y semejanza de Dios. Esta es la dignidad de los Estados Unidos, la razón por la que existe, la condición para su supervivencia: sí, la última prueba de su grandeza; respetar a cada persona humana, especialmente a los débiles y a los más indefensos”[13].
 
El legado de Estados Unidos es el respeto por la dignidad humana, especialmente el respeto por los inocentes, los vulnerables y los marginados.
 
Los líderes políticos católicos que dicen que pueden separar las verdades de la fe de su vida política, están escogiendo separarse ellos mismos de la verdad, de Jesucristo y de la comunión con la Iglesia Católica.
 
Por el contrario, los líderes políticos católicos que verdaderamente entienden las enseñanzas de la Iglesia y que utilizan su ingenio e iniciativa para desarrollar nuevas y creativas formas para acabar con la protección legal del aborto, merecen el reconocimiento y apoyo de la Iglesia y de todos los fieles laicos. Todos debemos poner nuestra energía y esfuerzo para terminar con la protección legal del aborto. Es y debe ser el objetivo político primordial de los católicos norteamericanos: es difícil imaginar otro asunto político con la misma significación que la legalización del asesinato de niños.
 
Construyendo un Cultura de la Vida
 
Proteger la vida es un nuestro deber como católicos, y acabar con la protección legal del aborto es imperativo. Han pasado 40 años y todavía no hemos encontrado una estrategia exitosa para acabar legalmente con la protección legal del asesinato de los no nacidos. Pero también hemos fracasado en ganar la opinión pública. Las encuestas sugieren actualmente que el 63% de los norteamericanos apoyan la protección legal del aborto[14]. Es aquí donde el cambio debe comenzar.
 
Aunque debemos seguir con los esfuerzos legales, tenemos que reconocer que la ley sigue a la cultura: cuando vivamos en una cultura que respeta la dignidad de toda vida humana, fácilmente aprobaremos leyes que hagan lo mismo.
 
Nuestra tarea, dijo el Beato Juan Pablo en 1995, es “amar y respetar la vida de cada hombre y de cada mujer y trabajar con constancia y valor, para que se instaure finalmente en nuestro tiempo, marcado por tantos signos de muerte, una cultura nueva de la vida, fruto de la cultura de la verdad y del amor”[15].
 
Una cultura de vida, simplemente, es aquella que gozosamente recibe y celebra el don divino de la vida.Una cultura de vida reconoce la dignidad humana no como un concepto académico o teológico, sino como un entusiasmante principio, como medida de la actividad de la familia y la comunidad. La cultura de vida apoya muy especialmente la vida de la familia. Apoya y celebra la dignidad de los discapacitados, no nacidos y ancianos. Una cultura de vida busca vivir en gratitud por el don de la vida que Dios nos ha dado.
 
Si queremos construir una cultura de vida, debemos comenzar con la caridad. La caridad social o solidaridad es la marca de la cultura de vida y de la civilización del amor. Permite que nos veamos mutuamente a través de los ojos de Dios y por tanto, ver el valor único y personal de cada uno. La caridad nos permite tratarnos mutuamente con justicia, no por nuestras obligaciones, sino por el deseo de amar como Dios nos ama.
 
Esta caridad debe comenzar en la familia. Nuestras familias son el primer lugar donde pueden ser apoyados aquellos que son marginados y cuya dignidad es olvidada. Para construir una cultura de vida necesitamos comprometernos a fortalecer nuestra propia familia, y a apoyar las familias en nuestra comunidad. Familias sólidas generan los fuertes vínculos que nos permiten amar a aquellos que están en mayor riesgo de perderse en la cultura de muerte.
 
La caridad de la cultura de vida también apoya obras de misericordia, apostolado y justicia social. Las familias impactadas por la cultura de muerte están generalmente destruidas. Apoyar la adopción, el matrimonio, programas responsables de atención social y salud, así como políticas responsables de inmigración, hablan de una cultura que abraza y apoya la dignidad de la vida.
 
Una verdadera cultura de la vida, es contagiosa. El gozo que brota de vivir en gratitud por el don de la vida, y de tratar la vida como un don, genera un cambio. Cuando los cristianos comencemos a vivir con verdadero respeto frente a la dignidad humana, nuestra nación despertará ante la tragedia del aborto, y ella empezará a cambiar.
 
Finalmente, queridos hermanos y hermanas, deseo recordarles el poder de la oración. Nuestra oración y sacrificio por el fin del aborto, unidos a Cristo en la Cruz, transformarán los corazones y renovarán las mentes. En oración, encomendemos nuestra nación a Jesucristo. Y haciéndolo, podremos estar seguros de la victoria.
 
Hoy les pido a todos que se unan conmigo en una nueva resolución para construir una cultura que vea con los ojos de Dios, que vea la dignidad del no nacido, de la mujer y del hombre, del pobre, del anciano, del enfermo mental, del discapacitado.
 
Nuestros padres vieron con los ojos de Dios cuando reconocieron en la Declaración de la Independencia que “sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”.
 
Les pido, queridos hermanos y hermanas, que se unan a mí en la construcción de una cultura de vida que termine con el brutal asesinato de niños no nacidos, los más pequeños entre nosotros. No hay tarea más grande que podamos realizar. Rezo para que las palabras de la Escritura ardan en nuestros corazones: “Tú creaste mis entrañas, me plasmaste en el seno de mi madre: te doy gracias porque fui formado de manera tan admirable. ¡Qué maravillosas son tus obras! Tú conocías hasta el fondo de mi alma”[16].
 
Sinceramente suyo en Cristo,
Excelentísimo Monseñor Samuel J. Aquila, STL
Arzobispo de Denver
 
[1] CEC, 2270.
[2] Jer 1, 5.
[3] CEC 2258.
[4] Evangelium Vitae, 57.
[5] Veritatis Splendor, 97.
[6] Evangelium Vitae, 56.
[7] Congregación Para la Doctrina de la Fe, Declaración Sobre el Aborto, 1974.
[8] Salutiamo con paterna effusione”, 9 de Diciembre de 1972, AAS 64 (1972) p. 737.
[9] Congregación Para la Doctrina de la Fe, Declaración Sobre el Aborto, 1974.
[10] Congregación Para la Doctrina de la Fe, Instrucción Donum Vitae, sobre el respeto de la vida humana naciente y la dignidad de la procreación, 1987.
[11] Lumen Gentium, 31.
[12] Gaudium et Spes, 43.
[13] Juan Pablo II, Ceremonia de despedida en su Visita Apostólica a los Estados Unidos y Canadá, 19 de setiembre de 1987.
[14] Roe v. Wade at 40: Most Oppose Overturning Abortion Decision, Pew Research Center, 2013.
[15] Evangelium Vitae, 77.
[16] Salmo 139, 13-14.
Archidiócesis de Denver
 
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No es un Síndrome postaborto, pero evidentemente es un testimonio de acontecimientos que marcan la vida en un antes y un después
 


miércoles, enero 23, 2013

El Cardenal Seán P. O'Malley exhorta a orar y a hacer penitencia para acabar con el aborto



WASHINGTON D.C., 23 Ene. 13 / 12:20 am (ACI/EWTN Noticias).- El Presidente del comité pro-vida de la Conferencia de Obispos de Estados Unidos, Cardenal Seán P. O'Malley, señaló que unos corazones en constante oración y penitencia deben ser la base de los esfuerzos para recuperar el verdadero respeto por la vida en Estados Unidos.

El también Arzobispo de Boston indicó que “nuestra nación necesita considerablemente de nuestras oraciones y sacrificios personales. El mal del aborto ocasiona un dolor inimaginable, pero Jesús nos ofrece sanación y renovación".

En una declaración del 16 de enero el Obispo dijo que Cristo "no vino a condenarnos, sino a liberarnos de la carga de los errores que hemos cometido para que todos podamos salvarnos".

Con respecto al 40º aniversario del fallo Roe vs Wade, que legalizó el aborto en el país el 22 de enero de1973, el Cardenal O'Malley afirmó que la decisión no tiene justificación "en los derechos de la Constitución, en las leyes o en los derechos humanos. Esta norma ha sido legal durante 40 años en Estados Unidos para acabar con la vida de un niño por nacer".

"Desde entonces 55 millones de niños no tuvieron la oportunidad de nacer", y lamentó además que la Corte Suprema y gran parte de la sociedad acepte esta "sorprendente" pérdida de vidas humanas como "una cuestión de elección personal".

El Cardenal O'Malley animó a los estadounidenses a "construir una civilización digna de los seres humanos creados a imagen de Dios" y resaltó la necesidad del combate espiritual cotidiano para cumplir con esta misión.

También habló de la importancia del perdón porque “la misericordia Divina de Cristo no tiene límites", sólo hay que pedirla, además de animar y apoyar a las personas que sufren a causa del aborto.

El Obispo expresó su esperanza en "nuestra defensa de la vida humana y la libertad religiosa", así como el testimonio de la dignidad humana y el servicio caritativo que "provoque una renovación del amor y compromiso con el verdadero bien de los demás".

"Sólo un amor que pone al servicio de los más necesitados, sea cual sea el costo personal para nosotros mismos, es lo suficientemente fuerte como para superar la cultura de la muerte".

Finalmente, el presidente del comité pro-vida invitó a todos los católicos del país a participar en "Nueve días de oración, penitencia y peregrinación" del 19 al 27 de enero. La novena está organizada por los Obispos de Estados Unidos y busca proteger la vida, el matrimonio y la libertad religiosa tan atacada actualmente. 


jueves, enero 10, 2013

Aborto: Instrumentos y Herramientas


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 Y todavía hay aborteros que se atreven a mentir...

 

jueves, enero 03, 2013

la sexta parte de los bebés de más de 12 semanas abortados nacen vivos, pero...

Un estudio danés ha mostrado que 1 de cada 6 bebés abortados después de las 12 semanas nacen vivos y se les deja morir, tal como sucede, con otras cifras, en Inglaterra.

Esto genera un grave problema, porque una persona nacida es considerado por todos como un ser vivo, y dejarlo morir por falta de asistencia es tipificado como un asesinato.
Para evitar esto, los médicos parten de la solución más simple, cierran los ojos y proponen dar una inyección de potasio al corazón del feto para evitar el riesgo de que nazca vivo.
En 2009 una pareja danesa, Camilla Skovhus y Thomas Mikkelsen, decidieron abortar su tardío bebé después que un ultrasonido mostró que él probablemente tendría trastornos renales que podrían requerir diálisis y trasplantes después del nacimiento.
El personal del hospital Aarhus Skejby, donde se realizó el aborto, advirtió a la pareja que su bebé podría nacer con vida. Eso pasó. Su hijo vivió unas horas después de nacer, para morir lentamente en brazos de sus padres.
Al año siguiente, la pareja estaba embarazada de nuevo, pero una vez más su hijo podría padecer los mismos trastornos renales. La pareja también optó por un aborto tardío, y una vez más el niño nació vivo.
En ambos casos, la pareja celebró el nacimiento de los bebés, a los que llamaron Sejr y Hugo y les tomaron fotos, luego los enterraron en el cementerio. Todavía sienten que hicieron lo correcto. Camilla Skovhus y Thomas Mikkelsen también han conmemorado los dos hijos que abortaron con un letrero en la puerta de su casa.
La pareja relató su historia a Kristeligt Dagblad a raíz de la publicación de un estudio que muestra que su experiencia está lejos de ser aislada.
Durante los últimos 15 meses, los médicos del Hospital Universitario de Aarhus en Skejby han seguido cuántos bebés nacen mostrando señales de vida después de abortos en el segundo trimestre.
Las estadísticas de la segundo mayor clínica de maternidad de Dinamarca mostró que de cada los 70 bebés sometidos a abortos tardíos entre agosto de 2011 y noviembre de 2012, once – o sea dieciséis por ciento – han nacido vivos.
Anteriormente, los médicos estimaban que sólo el diez por ciento de los niños tenían aliento o mostraban otros signos de vida después de los abortos realizados entre la semana 12 y 22 de embarazo.
En Dinamarca se permite el aborto legal sin restricciones hasta la semana 12 de embarazo. Después de eso, los abortos se permiten sólo cuando el bebé se espera que muera poco después del nacimiento debido a defectos, o si se establecen circunstancias sociales especiales para la madre - por ejemplo, si la madre es una chica muy joven. Madres que buscan abortos tardíos apelan al estado de permiso especial.
Peter Ohrstrom, profesor y teórico de la ciencia en la Universidad de Aalborg y ex miembro del Consejo de Ética, dijo que cuando los bebés muestran signos de vida después de un aborto tardío, se plantean cuestiones éticas fundamentales y serias sobre la forma de permitir los aborto finales y como se manejan .
“El requisito de la ley es que los fetos a los que le dan permiso para abortar no son viables”, dijo Ohrstrom. ”Así que cuando hay signos de vida en los fetos abortados tardíamente-, aparecen algunos bebés que no deberían haber sido abortados, y debemos volver a examinar las normas y prácticas que regulan la autorización del aborto tardío”.
La profesora Birgit Petersson de la Universidad de Copenhague, que acaba de jubilarse después de 27 años en la Junta de Apelación del Aborto de Dinamarca, dijo que el número de bebés nacidos con vida después del aborto va en aumento. Ella dijo que la solución es simple: Una inyección de potasio al corazón del bebé antes del aborto asegura que el niño nace muerto.
Dijo Petersson, “Me he sentado en el Consejo de Apelaciones del Aborto durante décadas, y es sólo en los últimos años que los problemas han surgido. Si hoy es más probable que antes de que los fetos son viables, los médicos de los departamentos necesitan cambiar a jeringas de potasio”.
El número de abortos tardíos en Dinamarca ha ido en constante aumento, de 659 en 2004 a 877 en 2010. Uno de cada seis en el estudio que Aarhus lleva a cabo, lo que significa un estimado de 140 bebés que nacieron con vida después de un aborto en el 2010 y se dejaron morir.
“Me asusta”, dijo Olav Bjorn Petersen, del Hospital de Aarhus. ”Es crucial, sin embargo, informar y atender a la pareja que aterriza en una situación en la que su feto abortado muestra signos de vida, y asegurarse de que, al menos, el personal, está capacitado para cuidar de él.” El dijo que Aarhus ha creado una sala especial donde seis parteras trabajan sólo con los abortos tardíos.
Camilla Skovhus y Thomas Mikkelsen, cuyos dos hijos habían nacido vivos después de abortos, han seguido el debate sobre si Dinamarca debe hacer como Birgit Petersson sugiere y garantizar abortos "más eficientes" a través de la inyección de potasio. Son conscientes de que muchas personas piensan que sería más fácil si los abortos tardíos fueran más rápidos y menos dolorosos.
Pero Skovhus dijo: “¿Por qué debemos darnos prisa para ayudar a que los bebés mueran? No tiene el menor dolor. Los niños mueren, no importa dónde, son matados, si en el vientre o mueren en los brazos de sus padres. Sólo puedo pensar que ellos deben estar contentos de que mueren junto con las personas que quieren cuidar de ellos”.
El estudio danés fue liberado semanas después que se confirmaron las Estadísticas Canadá que cerca de 500 niños han nacido vivos después de abortos fallidos en la última década en Canadá, ver aquí.
Fuentes: Life Site News, Signos de estos Tiempos