viernes, diciembre 09, 2005

Matrimonio emocionalmente inteligente



Después de pensarlo con calma, considero que en la práctica diaria existe una clave suprema y casi infalible que asegura el triunfo de cualquier matrimonio: la capacidad de perdonar y pedir perdón. Y que esa actitud depende en buena medida de la que adoptemos ante los defectos del propio cónyuge: aceptarlos, conforme los vayamos descubriendo, y, si no son ofensa de Dios, esforzarnos por comprenderlos e incluso amarlos.

Presunción de inocencia

Y es que, por más que luche por corregir esas faltas, a lo largo de la vida se harán más de una vez presentes, con las molestias que suelen llevar aparejadas y que exigen del otro consorte una decidida e incondicionada resolución de pasarlas por alto cuantas veces fuere necesario… como los ignoramos —más aún, los «comprendemos» y nos producen ternura— cuando se trata de nuestros hijos pequeños… que no son muy distintos de nuestro cónyuge, ¡especialmente del marido!

Volviendo al perdón, lo estimo tan relevante que cabría sostener que el «sí» del día de la boda resultará vano si no se encuentra reforzado y protegido, desde entonces y a lo largo de toda la vida en común, por la decisión de perdonar siempre que la persona amada o bien no advierta el agravio infligido al cónyuge o bien, al percibirlo, se muestre sinceramente arrepentida y luche por corregirse.

Para lograrlo resulta muy conveniente que en cada uno de los miembros del matrimonio reine incontrastada la «presunción de inocencia» respecto al otro. Esto es, el firme convencimiento de que, aunque las apariencias pudieran dar a entender lo contrario, nuestro esposo o esposa nunca realiza nada con la intención de «fastidiarnos».

Si las propias disposiciones hacia el otro son las de hacerle la vida lo más agradable posible, ¿qué nos autoriza a presumir que él o ella habría de actuar con fines menos rectos? Una cosa es el error o el descuido, fácilmente tolerables si se advierten como tales (reitero la comparación con nuestros hijos de corta edad), y otra muy distinta, y rarísima en un matrimonio normalmente constituido, el afán de herir o hacer daño de manera consciente y premeditada, incluso en los momentos de cansancio o aburrimiento o nerviosismo o en las explosiones de mal genio derivadas de esas circunstancias.

Reflexionar a menudo cuando la mar está en calma sobre esta verdad casi obvia facilitará enormemente el disculpar o incluso pasar por alto —¡no advertirlos!— los roces y las tensiones originadas por el tráfago de la existencia cotidiana.

Perdonar, olvidar... Para curar

Tal vez por eso, la disposición habitual de perdonar y solicitar el perdón constituía para San Josemaría Escrivá una de las pruebas más esencialmente significativas del amor entre los esposos… y del mismo amor de Dios, de Quien le admiraba, más aún que su poder creador y la maravilla de la Encarnación, justo Su reiterado y siempre actual afán por perdonar a quienes le ofendemos y, compungidos, volvemos al combate.

Pues bien, a ese Dios que sale a nuestro paso, se nos acerca, nos sana, indulta y olvida, hemos de intentar asemejarnos los esposos. Teniendo en cuenta que el resultado será siempre un incremento de nuestro amor recíproco, porque sólo en ese amor haya su fundamento la capacidad de perdonar… y de olvidar y curar, haciendo desaparecer la afrenta y las huellas que pudiera dejar en nosotros y en nuestro cónyuge.

A este respecto, me gusta recordar unas palabras de Étienne Gilson: «El Dios de nuestra Iglesia no es sólo un juez que perdona, es un juez que puede perdonar porque es, primero, un médico que cura» … y goza —que Él me excuse la aparente irreverencia— de una colosal «mala memoria».

En realidad, para nosotros los humanos, perdonar y olvidar de veras incluye la máxima eficacia alcanzable: es, en cierto modo, nuestra manera más real de curar, lo que más se acerca a cauterizar definitivamente la herida. De ahí la alusión un tanto cariñosa y bromista a la «mala memoria» divina que, sin embargo, es un recurso de tremenda eficiencia, y nada metafórico, en la vida conyugal.

En esta línea, recuerda Paul Jonhson: «los secretos de un matrimonio bien trabajado son paciencia y perseverancia, tolerancia y dominio de sí, estoicismo y tenacidad, resistencia, disposición a perdonar y, a falta de todo eso, mala memoria: ¡nada menos!». Y comenta Amadeo Aparicio: «No es fácil adquirir una buena mala memoria. El peso de los recuerdos, la dificultad de olvidar ciertas cosas, la actitud rencorosa que, en una discusión, saca todos los trapos a relucir, y el apasionamiento de la polémica que lleva a decir más de lo que uno quisiera, hacen complicado el entendimiento entre ambos. Y es imprescindible ejercitarse en el olvido, sustituyendo los “malos recuerdos” por una voluntad decidida de perdón».

Resumiendo: la firme decisión de perdonar e, incluso antes, de pedir perdón, con todo lo que lleva aparejado de comprensión y olvido, compone una de las actitudes básicas más «rentables» de todo hogar que aspire a cumplir su cometido en este mundo, generando e irradiando hacia quienes lo rodean felicidad y contento.

Lo confirma la reflexión de un santo del siglo XX en torno a las pequeñas trifulcas que surgen en la convivencia. En tales circunstancias —nos aconseja—, «debemos acostumbrarnos a pensar que nunca tenemos toda la razón. Incluso se puede decir que, en asuntos de ordinario tan opinables, mientras más seguro se está de tener toda la razón, tanto más indudable es que no la tenemos. Discurriendo de este modo, resulta luego más sencillo rectificar y, si hace falta, pedir perdón, que es la mejor manera de acabar con un enfado: así se llega a la paz y al cariño».

Al estilo de Dios

Pero ¿por qué perdonar y pedir perdón se muestran tan eficaces en la vida matrimonial y mejoran de manera casi insuperable la calidad personal de los cónyuges, purificando e incrementando su amor recíproco? Por una razón relativamente sencilla y ya insinuada: por cuanto todo ello asimila el afecto mutuo de los esposos al Amor infinito de Dios.

Como acabamos de sugerir, otorgar un perdón sin condiciones puede considerarse como una de las operaciones más caracterizadoras y exclusivas y portentosas del Dios omnipotente y amorosísimo. «Errar es humano, perdonar divino», aseguraba Pope. Por eso perdonar de corazón, sin falsas reservas ni retrancas, olvidando realmente la injuria y, desde este punto de vista, haciéndola desaparecer, acerca infinitamente a Dios a quien perdona y provoca una gratitud también cuasi divina en quien así se siente amado.

Muchas veces se ha comentado que el amor permite ver al ser amado con ojos divinos. («Gracias quiero dar al divino / laberinto de los efectos y de las causas —escribió Borges— / […] por el amor, que nos deja ver a los otros / como los ve la divinidad, / …». Ahora bien, parece evidente que Dios observa a las personas con una mirada afabilísima, que pone en primer término cuanto de bueno, de grandioso, Él está produciendo y conservando en cada una. No es que ignore nuestros defectos, pues nos conoce con la máxima perfección; pero los calibra en sus justas dimensiones, más como carencias que como entidades positivas. Y, dentro de la persona, cualquier déficit no representa sino un detalle casi irrelevante frente a la grandeza sublime de su eminente dignidad.

El amor de Dios se dirige, directo y eficaz, como una saeta bien orientada, hacia el núcleo más íntimo del ser humano: y ese meollo, la médula de la persona, es merecedor, por gratuita dádiva divina, de un amor incondicionado… incluso cuando transitoriamente la criatura se vuelve contra su Creador.

De ahí que San Josemaría Escrivá, que vivió con intensidad suma el amor a Dios y a los hombres pudiera llegar a sostener que él no necesitaba perdonar… justamente porque Dios le había enseñado a amar sin reservas ni distingos. Y así, de Dios, debemos aprender los cónyuges.

Motivos para amar… y pasar por alto la ofensa

Y es que, cuando se quiere de veras, el presunto ultraje, la descortesía o el desinterés resultan como anegados por la abundancia de realidades positivas que aquel a quien se estima nos ha demostrado a lo largo de toda su existencia y nos sigue mostrando incluso en esos momentos menos conseguidos. Y de ahí, como sugería, que ante un amor sincero y apasionado, el agravio pasa muchas veces inadvertido y no requiere ser exculpado: remedando e invirtiendo radicalmente el sentido del no muy feliz dicho popular, cabría sostener que «no ofende el que quiere… ni el que es querido».

La clave, como de costumbre, es el amor. Lo sostiene esta cita, que a la par resume y confirma mucho de lo anteriormente expuesto: «Cada uno de nosotros tiene su carácter, sus gustos personales, su genio —su mal genio, a veces— y sus defectos. Cada uno tiene también cosas agradables en su personalidad, y por eso y por muchas más razones, se le puede querer. La convivencia es posible cuando todos tratan de corregir las propias deficiencias y procuran pasar por encima de las faltas de los demás: es decir, cuando hay amor, que anula y supera todo lo que falsamente podría ser motivo de separación o de divergencia. En cambio, si se dramatizan los pequeños contrastes y mutuamente comienzan a echarse en cara los defectos y las equivocaciones, entonces se acaba la paz y se corre el riesgo de matar el cariño».

No pretendo sostener con cuanto vengo diciendo que siempre sea fácil perdonar, precisamente porque el orgullo anida muy hondo en el centro de nuestros corazones. Pero cuando el esfuerzo de amor continuado transforma el perdón en actitud habitual, los efectos de crecimiento de la vida en común no podrán nunca ponderarse en exceso: quien perdona experimenta un gozo y una paz, una alegría… que no dudo en volver a calificar de cuasi divinas.

Y el que es absuelto descubre en el esposo o en la esposa la imagen fidedigna de un Dios compasivo… y le resulta muy difícil no quererlo o quererla con toda el alma, porque por él o ella se siente infinitamente amado. Uno y otro, al pedir disculpas y otorgarlas, se vacían de sí mismos, de sus presuntos «derechos», dando en consecuencia un paso de gigante hacia la verdadera acogida y el don recíprocos.

Y así, reblandecidos y remodelados ambos espíritus por la efusión amorosa del perdón, inmensamente cercanos al Hogar divino, se torna sencillo disponerse al cambio que efectivamente los introducirá más en el otro cónyuge, elevando la calidad y el colorido de su mutua entrega y poniéndolos en condiciones de desbordarse en beneficio de cuantos crecen y mejoran a su amparo.

Lo positivo... del otro

Concluyo, con palabras de Ugo Borghello: «Narra una fábula que el demonio merodeaba por los barrios con el fin de dividir y arruinar a las familias. Se introducía en los hogares bajo la apariencia de un peregrino cansado y, mientras lo atendían, se las ingeniaba para hacer a la mujer caer en la cuenta de que el marido la trataba como a una esclava, mientras él permanecía tranquilamente sentado, charlando con el huésped, o cosas por el estilo. Y así proseguía insidiando, hasta que lograba hacer estallar una rabiosa discusión.

Pero un día entró en una casa donde todos sus intentos fracasaron. Fue él entonces quien se enfadó y, desesperado, exclamó: “¿Pero vosotros no discutís nunca?”. “No, porque desde el primer día hicimos un pacto: cada cual deberá fijarse sólo en los propios defectos y en los méritos o cualidades del cónyuge”. Basta reflexionar un poco sobre la anécdota para advertir que quien se comporta de este modo lleva todas las de ganar».

La verdad ilustrada por este apólogo la expresa, con términos más técnicos, Gottman, un especialista americano: «Lo que hace que un matrimonio funcione es muy sencillo. Las parejas felizmente casadas no son más listas, más ricas o más astutas psicológicamente que otras. Pero en sus vidas cotidianas han adquirido una dinámica que impide que sus pensamientos y sentimientos negativos (que existen en todas las parejas) ahoguen los positivos. Es lo que llamo un matrimonio emocionalmente inteligente».

Tomás Melendo Granados

masterenfamilias.com


Adopción espiritual

miércoles, diciembre 07, 2005

El aborto

EL ABORTO





ABORTO ES ASESINATO

Querido lector: tienes en tus manos un librito pequeño en extensión pero que, a poco sensible que seas, no dejará de conmoverte.

El comienzo de la vida de cualquier ser humano ha dejado de ser un misterio celosamente guardado en el claustro materno para convertirse, de la mano de la ciencia moderna, en algo que podemos ver, oír, auscultar, filmar ... Hoy en día lo sabemos prácticamente todo acerca de la evolución de la vida del niño, desde el momento mismo de la fecundación hasta el día en que, nueve meses después, si ningún suceso natural o provocado ha acabado con su vida, verá la luz del día, llorará, reirá, será la alegría de la casa -incluso si al principio parece una carga- y el futuro y garantía de la humanidad; se llamará como tú o como yo y las leyes le ampararán para que nadie atente contra su maravillosa vida.

Si nada natural o provocado le sucede antes... Porque de hecho esa vida se ve truncada con frecuencia. Cuando esto sucede de manera natural no tiene sentido, claro está, hablar de culpa o de responsabilidad. Pero, ¿qué pensar cuando la nueva vida encuentra su final definitivo de manera artificial, provocada y violenta? Desde siempre la humanidad ha considerado que el aborto provocado es la supresión de una vida humana y, por lo mismo, un delito.

De un tiempo a esta parte otras voces se han alzado afirmando que no existe tal vida sino sólo un amasijo de células sin forma y sin vida propia, algo así como un apéndice del cuerpo de la mujer del que ésta debe poder disponer a su antojo. No tratándose, pues, de la supresión de una vida humana, los abortistas modernos sostienen que no se puede hablar ni de muerte ni de delito sino, todo lo contrario, de un derecho. Y dado que la mujer no puede normalmente abortar por sí sola es necesario que la sociedad -siguen diciendo los abortistas- colabore en la realización del aborto con el dinero público y poniendo a los médicos al servicio de esta causa.

¿Cuál de las dos partes tiene razón? El abortar: ¿es un derecho o un delito? ¿Muere una vida humana o no hay tal muerte? El propósito de estas líneas es ayudarte a que puedas formarte una recta opinión sobre el tema, poniendo en tus manos los medios para que bases tu postura en algo científicamente demostrable y no en modas manipuladas por personajes sin escrúpulos que ocultan sus verdaderos intereses -dinero- presentando, como científico, lo que realmente no lo es.

Y es que en este caso la ignorancia puede ser fácilmente combatida, pues la ciencia actual viene en nuestra ayuda mostrando, ante nuestros ojos, todo lo que ocurre en el vientre materno. Con impresionante nitidez las cámaras fotográficas nos permiten observar día a día, minuto a minuto, la evolución del ser que la madre lleva dentro.

Así pues, nos vamos a mover sobre todo a un nivel científico. Dejamos a un lado desde el principio la creencia o ideología de cada uno no porque no nos parezca importante -que ciertamente lo es, y mucho- sino porque pensamos que estamos ante una cuestión que debe resolverse primeramente por vía científica. Si se puede demostrar que se trata de una vida humana está claro que abortar es un homicidio, y nadie podrá alegar que por no ser creyente, o porque su conciencia se lo permita, puede abortar cuando quiera (si uno dice que se siente en conciencia con derecho a matar a otro, la sociedad, también en conciencia, se considerará en el derecho de defenderse de ese individuo y meterle en la cárcel). Igualmente, si no se puede demostrar que estemos ante una vida humana no hay razón para impedir que aborte quien quiera, y los que se presentan a sí mismos como va vida encuentra su final definitivo de manera artificial, provocada y violenta? Desde siempre la humanidad ha considerado que el aborto provocado es la supresión de una vida humana y, por lo mismo, un delito.

De un tiempo a esta parte otras voces se han alzado afirmando que no existe tal vida sino sólo un amasijo de células sin forma y sin vida propia, algo así como un apéndice del cuerpo de la mujer del que ésta debe poder disponer a su antojo. No tratándose, pues, de la supresión de una vida humana, los abortistas modernos sostienen que no se puede hablar ni de muerte ni de delito sino, todo lo contrario, de un derecho. Y dado que la mujer no puede normalmente abortar por sí sola es necesario que la sociedad -siguen diciendo los abortistas- colabore en la realización del aborto con el dinero público y poniendo a los médicos al servicio de esta causa.

¿Cuál de las dos partes tiene razón? El abortar: ¿es un derecho o un delito? ¿Muere una vida humana o no hay tal muerte? El propósito de estas líneas es ayudarte a que puedas formarte una recta opinión sobre el tema, poniendo en tus manos los medios para que bases tu postura en algo científicamente demostrable y no en modas manipuladas por personajes sin escrúpulos que ocultan sus verdaderos intereses -dinero- presentando, como científico, lo que realmente no lo es.

Y es que en este caso la ignorancia puede ser fácilmente combatida, pues la ciencia actual viene en nuestra ayuda mostrando, ante nuestros ojos, todo lo que ocurre en el vientre materno. Con impresionante nitidez las cámaras fotográficas nos permiten observar día a día, minuto a minuto, la evolución del ser que la madre lleva dentro.

Así pues, nos vamos a mover sobre todo a un nivel científico. Dejamos a un lado desde el principio la creencia o ideología de cada uno no porque no nos parezca importante -que ciertamente lo es, y mucho- sino porque pensamos que estamos ante una cuestión que debe resolverse primeramente por vía científica. Si se puede demostrar que se trata de una vida humana está claro que abortar es un homicidio, y nadie podrá alegar que por no ser creyente, o porque su conciencia se lo permita, puede abortar cuando quiera (si uno dice que se siente en conciencia con derecho a matar a otro, la sociedad, también en conciencia, se considerará en el derecho de defenderse de ese individuo y meterle en la cárcel). Igualmente, si no se puede demostrar que estemos ante una vida humana no hay razón para impedir que aborte quien quiera, y los que se presentan a sí mismos como "defensores de la vida" deberán reconocer que no tienen derecho a imponer su punto de vista a los demás.

Así, pues, nuestro propósito es dejar que sea la ciencia la que ayude a formar nuestra conciencia. Somos conscientes de que ninguna ciencia puede sustituir al juicio moral que luego hay que hacer, pero queremos que ese juicio se apoye en datos objetivos. Con este fin hemos dividido la exposición de las fotos en dos partes. En la primera podrás apreciar la evolución de la vida del nuevo ser junto con lo que con toda certeza se puede afirmar en cada una de sus fases. Seguiremos a rajatabla la regla de no hacer afirmación alguna que no esté demostrada científicamente.

En la segunda parte te mostraremos lo que es abortar. Las fotos han sido tomadas de centros abortistas, y generalmente por personal de estos centros. Tal vez sientas tu sensibilidad herida al verlas. Lo comprendemos y compartimos ese sentimiento. Pero recuerda que nuestro propósito es mostrarte la verdad sobre la cuestión y, guste o no, abortar es eso que ves.

A la vista de las fotos se nos ocurren multitud de comentarios, pero nos ha parecido mejor que sea un ginecólogo y doctor en medicina quien los haga. El doctor Nathanson, como él mismo confiesa, promovió el movimiento que llevó a aprobar el aborto en Estados Unidos y dirigió personalmente el mayor centro abortista de ese país durante algunos años. Él mismo practicó unos cinco mil abortos antes de que, estudiando científicamente la vida del niño en el útero materno...

Pero no queremos adelantarnos a los acontecimientos. Observa primeramente las fotos. Hazlo detenidamente, sin prisa. Ellas te hablarán mejor y más claramente que lo que nosotros o nadie podrá hacerlo jamás. Sólo al final, y tras el breve pero extraordinario testimonio de dos chicas que vivieron en sus carnes este drama, te diremos nuestra conclusión y te haremos una propuesta.
Te dejamos, pues, con las fotos, la ciencia y tu conciencia. Ojalá nuestro trabajo te ayude a dar respuesta a las cuestiones que te planteen las tres.


OPlNIONES AUTORlZADAS


"Desde el momento mismo de la fecundación, desde el instante en que a la célula femenina le llega toda la información que se contiene en el espermatoziode, existe un ser humano".

Prof. Jerome Lejeune
Catedrático de Genética de la Sorborna
París



"La ciencia y el sentido común prueban que la vida humana comienza en el acto de la concepción y que en este mismo momento están presentes en potencia todas las propiedades biológicas y genéticas del ser humano".

Consejo de Europa
(Resolución n° 4.376, Asamblea del 4-X-82)


El Crecimiento

FOTO 1
Instante de la Concepción



Día 1: Inmediatamente después de la fecundación comienza el desarrollo celular.

Hay vida.

Incluso antes de la implantación, el sexo de la nueva criatura puede ya determinarse y tiene ya los 46 cromosomas del código genético que programan y dirigen el desarrollo de la nueva vida humana.

FOTO 2
COMIENZA EL DESARROLLO CELULAR





FOTO 3
En la trompa de falopio
4 días





"Las células comienzan a diferenciarse. Dice textualmente el doctor Nilsson: 'Cuanto más sabemos acerca de este maravilloso mecanismo, más asombrosa aparece la concepción humana, así como todas las extraordinarias funciones del cuerpo de la madre orientadas a este propósito".


FOTO 4
Día 8 (Semana 1)
Se produce la implantación




La nueva vida ya está compuesta por cientos de células y ha desarrollado una hormona protectora que evita el rechazo de la nueva criatura por parte del cuerpo de la madre.


FOTO 5
Día 17
(Semana 2)



A los 17 días el hígado de la nueva vida ha desarrollado sus propias células sanguíneas, la placenta es parte de la nueva vida y no de la madre.

Todos los órganos se están formando: el cerebro, los riñones, los huesos...

Día 18: A los 18 días ya se pueden apreciar las contracciones en el músculo del corazón

Día 19: Ya a los 19 días comienza a percibirse el desarrollo de los ojos.

Día 20: (Semana 3). A los 20 días aparece la base completa del sistema nervioso.


FOTO 6
DIA 28 (1 MES)



En el pequeñísimo ser humano, ya han comenzado a formarse los ojos, la médula espinal, el sistema nervioso, los pulmones, el estómago y los intestinos.

El incipiente corazón, que comienza a latir desde los 18 días, ahora bombea la sangre con más seguridad.

Es ahora cuando la madre sospecha su presencia porque no ha tenido la menstruación.

Día 30: La sangre fluye con regularidad por el sistema vascular. Comienza a ser visible el desarrollo de la oreja y la nariz.



FOTO 7
Día 35 (Semana 5)




En sus ojos ya se distingue la retina, el cristalino y los párpados.

Poco a poco las orejas y la nariz van adquiriendo forma.

Día 40: La energía del corazón alcanza casi el 20% de la de un adulto.

Ya se le puede hacer un electrocardiograma.



FOTO 8
Día 42 (Semana 6)




A los 42 días se completa el esqueleto y aparecen los reflejos.

Los órganos genitales están bien diferenciados.

En las manos y los pies empiezan a distinguirse los dedos.

Día 43: A los 43 días su cerebro ya da señales de actividad eléctrica, evidencia absoluta de que ese sistema nervioso empieza a funcionar coordinadamente.

Ya es posible registrar sus ondas cerebrales en un electroencefalograma.


FOTO 9
Día 49 (Seis semanas y media)





Los labios se entreabren, hace pequeñas muecas y de vez en cuando saca la lengua; si le hicieran cosquillas, las sentiría.

El cerebro ya está completo.

Los dedos se van alargando y las huellas digitales de los pies han quedado fijadas para siempre.

Se le pueden distinguir perfectamente orejas y nariz.


FOTO 10
Día 56 (Semana 7)




El niño en esta etapa puede formar un puño, tener hipo, chuparse el pulgar, dormir y despertarse.

Todos los sistemas del cuerpo están funcionando.

Día 60: Han terminado los sesenta días más importantes de su vida.

Mide cuatro centímetros y pesa cuatro gramos.

El desarrollo futuro de esta vida consiste únicamente en un refinamiento y aumento de tamaño hasta aproximadamente los 23 años de edad.


FOTO 11
Días 63-70 (Semana Novena)



Todos sus órganos funcionan.

Músculos y nervios van sincronizados.

Mueve los brazos y ]as piernas.

Incluso, si quiere, puede chuparse el dedo.

Da volteretas y nada en el líquido amniótico .

Puede agarrarse un cabello.

Si le pinchan, siente el dolor.

Oye ruidos y los recuerda.



FOTO 12
10 Semanas




Su formación es muy completa.
"Envuelto en el líquido amniótico parece nadar en una cápsula espacial"



FOTO 13
Días 71-90 (Semanas Once y doce)




Respira y exhala el fluido amniótico. Aparecen las uñas.

Se despierta cuando su madre se despierta. Duerme cuando ella duerme.

Está tranquilo cuando ella está serena.

Siente que ha estado preocupada por él, con esa vaga sensación de ansiedad tan frecuente en ]os primeros meses del embarazo.

Es el miedo a lo "desconocido", la responsabilidad de ser portadora de una nueva vida.


FOTO 14
Semana 16 (Cuatro meses)





Los órganos genitales se aprecian con toda claridad.

Abre y cierra las manos.

Da patadas y gira sobre sí mismo.

(Aunque aún no lo siente la madre).

Semana 18: (Cuatro meses y medio):

Ya funcionan las cuerdas vocales; puede llorar


FOTO 15
(18 semanas)




"Hasta los cuatro o cinco meses no se puede afirmar que lo que vaya a nacer sea un ser humano y no un pez u otro animal" (declaración frecuentemente repetida por los partidarios del aborto).



FOTO 16
Semana 20 (Cinco meses)





Aparece el pelo en su cabeza.

En esta fotografía podemos apreciar perfectamente las huellas dactilares, que lleva impresas desde las 7-8 semanas de vida y que le servirán para identificarse entre millones de personas.


FOTO 17
Cumple 266 días (9 meses)




Sale del seno materno y continúa su desarrollo .

Ha venido desarrollándose separadamente de su madre, con su provisión de sangre individual. La vida del niño no es la vida de la madre, sino una vida separada e individual.


FOTO 18
(36 semanas)



No son tantas las diferencias



ABORTAR


Legrado

Se dilata el cuello del útero con una serie de instrumentos a fin de permitir la inserción de una legra (utensilio raspador afilado) en la matriz. Luego se corta al niño en pedazos y se raspa la pared uterina. Con frecuencia la mujer sangra profusamente. A continuación la enfermera auxiliar debe reunir las partes del cuerpo de la criatura para asegurarse de que el útero ha quedado "limpio"; de otro modo sobrevendrá una infección.

FOTO 19
ABORTO POR LEGRADO







Succión

Este método consiste en dilatar el cuello del útero -como en el caso del legrado-, e introducir seguidamente en la matriz un tubo que se conecta a un potente aparato succionador. La aspiración es tan fuerte que el bebé se deshace en pequeños trozos los cuales van luego a parar a un cubo (los restos de niños abortados se utilizan luego en la industria farmacéutica).









Envenenamiento con sal (inyección salina)

Se utiliza a partir de los cuatro meses de embarazo (16 semanas) cuando el niño está rodeado de suficiente líquido amniótico; y consiste en introducir una larga aguja por el abdomen de la madre, sacar parte de dicho líquido de la bolsa de aguas e inyectar en su lugar una solución salina. El indefenso bebé traga el veneno y luego patalea y se revuelve con violencia mientras la solución le quema literalmente vivo. Con este método la criatura tarda más de una hora en morir en medio de grandes sufrimientos. Por lo general, veinticuatro horas después sobreviene el parto y la mujer da a luz a un niño muerto. Sin embargo, con bastante frecuencia estos bebés nacen vivos y se les suele dejar sin atención hasta que mueren fuera del cuerpo de la madre. En Estados Unidos algunos de ellos incluso han sobrevivido a esa terrible prueba gracias a la misericordia del personal del hospital, y más tarde han sido adoptados.





Histerotomía o cesárea

Se emplea especialmente en los tres últimos meses de embarazo, y consiste en abrir el útero a través de la pared del abdomen y sacar al bebé, dejándole morir luego por abandono o a veces matándole expresamente.





Aborto químico con prostaglandinas


Esta forma más reciente de practicar el aborto, sobre todo durante la segunda parte del embarazo, utiliza unos productos químicos que hacen que el útero se contraiga fuertemente expulsando al bebé. Las contracciones son tan anormalmente intensas que se ha dado el caso de criaturas decapitadas por su efecto. Sin embargo, muchos de estos niños también han nacido vivos. Los efectos secundarios sobre la madre son numerosos (ciertas mujeres fallecieron por paro cardíaco al inyectárseles los compuestos).






RU 486

Es una píldora producida recientemente en Francia que provoca el aborto en las primeras semanas de embarazo de manera similar al caso de intoxicación salina. Se le conoce como el "veneno para niños".



Esterilet (DIU)

Este dispositivo está considerado como un método "anticonceptivo", pero no lo es, ya que no impide la concepción sino la anidación del huevo ya fecundado en la pared del útero. Al tenerse por una forma de contracepción son muchas las mujeres que están utilizando el esterilet sin saber en realidad lo que comporta.



La criatura en el vientre materno arriba, y abajo, el día después.


CONFERENClA DEL DOCTOR
NATHANSON EN EL COLEGIO DE
MÉDICOS DE MADRlD


Fui Director del mayor Centro del mundo especializado en abortos y uno de los miembros fundadores de la N.A.R.A.I., Asociación Nacional en favor del aborto. Eramos un grupo destinado únicamente a conseguir una ley permisiva del aborto en Estados Unidos. Ejercíamos presión sobre los miembros del Congreso y Cámaras legislativas de los 48 Estados para conseguir leyes que rompieran las antiguas disposiciones en favor de la vida.

Es importante que se den cuenta que fui uno de los fundadores de la organización más importante que "vendía" el aborto al pueblo norteamericano. Había otros dos miembros más: el señor Lawrence Lader y una mujer perteneciente a un movimiento feminista.

Cuando organizamos el movimiento en 1968 se calcula que menos de un 1% era partidario en Estados Unidos del aborto libre, o sea, que el 99% estaba en contra, y nuestro presupuesto era sólo de 7.500 dólares anuales.

Voy a explicarles cómo planteamos el tema para engañar a buena parte de esos 199 millones de personas para que aceptasen el aborto. Las tácticas que voy a explicar son ciertas y además son las mismas que se han empleado en los demás países y también las que se están utilizando en España.

Nos sirvieron de base dos grandes mentiras: la falsificación de estadísticas y encuestas que decíamos haber hecho, y la elección de una víctima para achacarle el mal de que en Estados Unidos no se aprobara el aborto. Esa víctima fue la Iglesia Católica o, mejor dicho, su jerarquía de Obispos y Cardenales. Cuando más tarde los proabortistas españoles usaban los mismos eslóganes y argumentos que yo había preparado en el año 1968 me daba muchísima risa, porque yo había sido uno de sus inventores y sabía muy bien que eran mentira.

Falsear las estadísticas

Es una táctica importante. Nosotros decíamos en 1968 que en Estados Unidos se practicaban un millón de abortos clandestinos, cuando sabíamos que éstos no sobrepasaban los mil. Pero esta cifra no nos servía, y la multiplicamos por diez para llamar la atención. También repetíamos constantemente que las muertes por aborto clandestino se aproximaban a las diez mil, cuando sabíamos que eran doscientas nada más. Pero esta cifra resultaba demasiado pequeña para la propaganda.

Esta táctica del engaño y de la gran mentira si se repite mucho acaba por ser aceptada como verdad.

Nos lanzamos a la conquista de los medios de comunicación social y de los grupos universitarios, sobre todo feministas. Ellas escuchaban todo lo que decíamos, incluidas las mentiras, y luego las divulgaban por los medios de comunicación social, base de la propaganda.

Es importantísimo que ustedes se preocupen de los medios de comunicación social, porque según expliquen ellos los hechos así se filtrarán las ideas entre la población. Si en España estos medios no están dispuestos a decir la verdad se encontrarán ustedes con la misma situación que nosotros creamos en Estados Unidos, cuando contábamos a través de esos medios todas las mentiras que acabo de mencionar.

Otra táctica eran nuestras propias invenciones. Decíamos, por ejemplo, que habíamos hecho una encuesta y que el 25% de la población era partidaria del aborto, y tres meses más tarde decíamos que el 50% y así sucesivamente. Los americanos se lo creían, y como deseaban estar a la moda, formar parte de la mayoría y que no les llamaran "carrozas", se unían a los "avanzados".

Más tarde hicimos encuestas de verdad y pudimos comprobar que poco a poco se iban pareciendo los resultados a los que habíamos inventado. Sean muy cautelosos ante las encuestas que se hagan sobre abortos, porque suelen ser inventadas pero tienen la virtud de convencer incluso a magistrados y legisladores pues ellos, como cualquier otra persona, leen la prensa, oyen la radio, etc. Y siempre les queda algo dentro.

La Jerarquía Católica elegida como víctima

Una de las tácticas más eficaces que utilizamos en aquella época fue la que llamamos "etiqueta católica". Esto es especialmente importante para ustedes porque su país es mayoritariamente católico.

Escogimos como víctima a la Iglesia Católica y tratamos de relacionarla con otros movimientos reaccionarios, incluso entre los que estaban a favor de la vida. Por supuesto que no era cierto, pero con este engaño pusimos a los jóvenes y a las iglesias protestantes, que siempre habían mirado con recelo a la Iglesia Católica, en contra de ella. Conseguimos inculcar la idea a la gente que ella, la Iglesia Católica, era la culpable de que no se aprobara la ley del aborto. Como era importante no crear antagonismos entre los propios americanos de distintas creencias aislamos a la jerarquía, Obispos y Cardenales, como a los "malos". Esta táctica fue tan eficaz que todavía hoy se emplea en otros países. A los católicos que rechazaban el aborto se les acusaba de estar embrujados por la jerarquía, y a los que lo aceptaban se les consideraba como modernos, progresistas, liberales y más clarividentes. Puedo asegurarles que el problema del aborto no es un problema de tipo religioso. Yo no pertenezco a ninguna religión y les estoy hablando contra el aborto.

Otra táctica que empleamos con la Iglesia Católica fue acusar a sus sacerdotes, cuando tomaban parte en debates públicos contra el aborto, de meterse en política y que ello era anticonstitucional. El público se lo creyó fácilmente aunque la falsedad del argumento está clara.

Dirigí a partir de 1971 el Centro abortista más grande del mundo

Es el Centro de Salud Sexual (CRANCH) situado al este de Nueva York. Tenía 10 quirófanos y 35 médicos a mis órdenes. Practicábamos 120 abortos diarios incluidos domingos, y sólo el día de Navidad no trabajábamos. Cuando me hice cargo del Centro todo estaba sucio y en las peores condiciones sanitarias. Los médicos no se lavaban las manos de un aborto a otro, y algunos los hacían las enfermeras o simples auxiliares. Conseguí modificar todo aquello y transformarlo en Centro modelo en su género, y como jefe de Departamento tengo que confesar que 60.000 abortos se practicaron bajo mis órdenes y yo hice personalmente unos 5.000.

Recuerdo una fiesta que dimos por aquel entonces. Algunas esposas de los médicos me contaron que sus maridos sufrían pesadillas por las noches, y gritando hablaban de sangre y cuerpos de niños rotos. Otros bebían demasiado y algunos tomaban drogas. Algunos de ellos tuvieron que ir al psiquiatra. Muchas enfermeras se volvieron alcohólicas y otras abandonaron el Centro llorando. Fue para mí una experiencia sin precedentes.

En septiembre de 1972 presenté mi dimisión porque ya había conseguido mi objetivo que era poner en marcha el Centro abortista. En aquella época, lo digo sinceramente, no dejé el Centro porque estuviera en contra del aborto, sino porque tenía otros compromisos que cumplir. Fui nombrado director del Servicio de Obstetricia del Hospital de San Lucas de Nueva York y empecé a crear el Departamento de Fetología. Estudiando el feto en el interior del útero materno pude comprobar que es un ser humano con todas sus características, y que debe otorgársele todos los privilegios y ventajas de que disfrutamos cualquier otro ciudadano.

Del estudio del feto vivo en el interior del útero saqué esta conclusión

Quizá alguno piense que antes de mis estudios debía saber, puesto que era médico y además ginecólogo, que el ser concebido era un ser humano. Efectivamente sí lo sabía, pero no lo había comprobado yo mismo científicamente. Los nuevos sistemas de exploración nos permiten conocer con mayor exactitud su carácter humano y a no considerarlo como un simple trozo de carne. Hoy en día, con técnicas modernas, se pueden tratar en el interior del útero muchas enfermedades incluso operaciones quirúrgicas- hasta cincuenta clases de esas intervenciones. Son estas pruebas científicas las que han cambiado mi modo de pensar. Mi argumento es éste: si el ser concebido es un paciente al que se le puede tratar, entonces es una persona; y si es una persona tiene derecho a la vida y a que nosotros nos esforcemos en conservársela.

Quisiera hacer un breve comentario a la proposición de ley sobre aborto hecha en España.

Es la misma que está en vigor en el Canadá, o sea, en casos de violación, discapacidad psíquica y por peligro de la salud de la madre.

La violación es sin duda una situación muy dolorosa. Afortunadamente es muy difícil que una violación vaya seguida de un embarazo. Pero aún en ese caso la violación, que es una situación de violencia terrible, no puede ir seguida de otra no menos terrible como es la destrucción de un ser vivo. Por lo tanto tratar de borrar una horrible violencia con otra también horrible no parece lógico: es sencillamente absurdo y en realidad lo que hace es aumentar el trauma de la mujer al destruir una vida inocente. Porque esa vida tiene un valor en sí misma aunque haya llegado en circunstancias espantosas, circunstancias que nunca podrán justificar la destrucción de esa vida.

Muchos de los que estamos aquí fuimos concebidos en circunstancias que no fueron ideales, tal vez sin amor, sin calor humano; pero eso no nos cambia en absoluto ni nos estigmatiza. Por lo tanto recurrir al aborto en caso de violación es algo ilógico e inhumano
.
Voy a ocuparme del caso en que peligre la salud de la madre. Yo siempre he dicho que defendería el aborto si la salud física de la mujer estuviera en peligro inmediato de muerte de continuar su embarazo. Pero hoy en día con los avances de la medicina ese caso prácticamente no existe. Por lo tanto ese argumento es engañoso porque sencillamente no es cierto.

Finalmente voy a considerar la posibilidad de que el niño venga defectuoso. Es este un tema muy delicado porque significa que aspiramos a que la sociedad esté formada por personas físicamente perfectas y, sin temor a equivocarme, puedo asegurar que en esta sala no hay una sola persona que sea físicamente perfecta. Es peligrosísimo aceptar este principio porque desembocaría en un holocausto como el realizado por Hitler.
Puedo asegurarles que incluso a los niños mongólicos se les quiere y voy a contarles una anécdota. Cuando estuve con mi esposa en Nueva Zelanda almorzamos un día con Sir William Lilley, que es el Fetólogo más importante del mundo, y nos contó que habían tenido cuatro hijos que ya eran mayores, y al quedar solo el matrimonio adoptaron un niño mongólico, y me dijo este señor que este hijo adoptivo les había proporcionado más satisfacciones que cualquiera de los otros cuatro.

Les aseguro que si esa clase de ley es aprobada en España se abusará de ella, y será utilizada para justificar el aborto en todos los casos.

Es lo que ha ocurrido en Canadá. Los médicos sencillamente ponen un sello en las solicitudes de aborto y todo el mundo se ríe de ellos y de la ley.

Con la ciencia en la mano, en la actualidad NO hay ninguna duda que cuando se permite el aborto se permite un acto de violencia mortal, un acto deliberado de destrucción y por lo tanto un crimen.

Es necesario despertar nuestra inteligencia y dar una solución menos materialista a los problemas que tiene y tendrá siempre la humanidad.

Puedo asegurarles que si España sigue el camino sangriento del aborto, los grandes males de la delincuencia violenta, la droga y la eutanasia no tardarán en seguirle como está sucediendo en Estados Unidos.

Quiero terminar con estas palabras:

- Como científico no es que crea, es que SÉ que la vida empieza en el momento de la concepción y debe ser inviolable.

- Pese a que no profeso ninguna Religión, pienso que existe una Divinidad que nos ordena poner fin a este triste, inexplicab]e y vergonzoso crimen contra la humanidad.

- Si no salimos victoriosos y nos dedicamos totalmente a esta causa tan importante la Historia nunca nos lo perdonará.

Preguntas que hoy tienen una contestación segura

Para formar un juicio exacto es necesario disponer de datos verídicos y suficientes.
¿Qué dice la ciencia actual sobre Biología Humana?

1. ¿Es un ser vivo el ser concebido?
- Sí, porque tiene sus características: nace, crece, se reproduce y muere.

2. ¿Es un ser humano el originado por la unión de las células gerrninales de un hombre y una mujer?
- Es un hecho innegable que no puede ser otra cosa. De la fecundación de un óvulo por un espermatozoide no puede resultar ni una planta ni un elefante. El nuevo ser es humano como sus progenitores.

3. ¿Es un ser con individualidad propia que se diferencia del padre y madre que lo engendraron?
- Sí, lo es, y además único e irrepetible.

4. ¿Cuánto tiempo tarda en formar sus órganos y que éstos funcionen?
- A las diez semanas de la concepción todos los órganos están ya formados y funcionando. A partir de las diez semanas sólo aumentan de tamaño y se perfecciona hasta alcanzar después de la pubertad el pleno desarrollo.

5. ¿Cuándo se forma el sistema nervioso y cuando puede detectarse su actividad eléctrica?
- El tejido nervioso es uno de los primeros en formarse. Con los medios modernos de exploración pueden detectarse las variaciones eléctricas (electroencefalograma) a las seis semanas de la concepción, pero los científicos afirman que podrá detectarse antes cuando se dispongan de medios de exploración más avanzados.

6. ¿Cuándo forma su sangre el niño concebido?
- A los 17 días ya ha formado sus glóbulos rojos y blancos y empiezan a ser movilizados por el corazón. A las seis semanas de su concepción puede hacérsele un electrocardiograma.

7. ¿Percibe las sensaciones?
- Efectivamente las percibe. Los ruidos molestos le inquietan y los suaves le tranquilizan. Experiencias en el interior del útero demuestran que el contacto con un instrumento extraño determina un movimiento de huida.

8. ¿Tiene vida afectiva?
- Se inquieta cuando la madre está nerviosa y duerme cuando ella descansa. Cuando se aburre se chupa el dedo o da volteretas (comprobado por foto y ecografía).

9. ¿Es capaz de distinguir una sustancia agradable de otra que no lo es?
- Sí, es capaz. Cuando se inyecta en el interior del útero una sustancia azucarada la traga, y cuando es desagradable no lo hace.

10. ¿Están reconocidos por la sociedad todos estos descubrimientos de la ciencia que demuestran sin lugar a dudas que todo ser concebido es un ser humano desde el momento de la concepción?
- Desgraciadamente no. Una cosa es la realidad de los hechos que demuestran la Genética y la Biología y otra los derechos que la sociedad quiera reconocerle.

11. ¿No es esto un contrasentido y una injusticia?
- Además de una injusticia es una marginación y un abuso de fuerza contra un ser débil e inocente que no puede defenderse.

TESTIMONIOS


"Me llamo Fabiola Ageno, tengo veintiséis años y un hijo que fue rescatado por jóvenes que me abordaron en el momento de entrar en el dispensario para ir a abortar. La verdad es que al principio me molestó que esas personas quisieran disuadirme de algo que yo quería hacer, pero cuando me enseñaron una serie de fotos en las que se veían perfectamente los fetos vivos con diferentes edades me dije que yo no podía hacer aquello; y no lo hice.

Hoy día, viendo a mi hijo al que tanto amo, tiemblo cada vez que pienso lo que estuve a punto de hacer".

"Me llamo Luisa Vidriales y soy de Valladolid. Después de abortar dos veces lo que más me preocupaba era no pensar en aquello. Pero al de unos años empecé con depresiones -hoy sé que es muy común que esto ocurra cuando se ha hecho lo mismo que yo- y varias veces pensé en quitarme la vida. Un chico arrepentido de haber impulsado a su novia a que abortara me ayudó a enfrentarme a la realidad, de la que yo huía. Me habló del amor y del perdón de Dios; yo los acepté y me vi libre de aquella pesadilla.

Ahora tengo dos hijos y una vida realmente nueva. Pero si tengo que ser sincera he de decir que no puedo olvidar a los otros dos que tuve y que en mi ignorancia y mi ceguera eliminé. A todos los que alguna vez leáis estas líneas os digo: no matéis a vuestros hijos, no cometáis la misma locura que yo. Son lo más precioso que nos puede ocurrir".


CONCLUSIÓN Y PROPUESTA

Somos muchos los que trabajamos ya en defensa de la vida de los niños. ¿No querrías unir tus manos a las nuestras en favor de quienes desearían defender su derecho a seguir viviendo pero son demasiado pequeñitos para hacerlo? Piénsalo.

Para más información sobre el tema puedes dirigirte a cualquier asociación que trabaje en defensa de la vida de los niños.

Los datos y las fotos están tomados de diversas obras, entre las que destacamos:

- Tópicos Abortistas", de Juan Cruz y Cruz
- El aborto, por el doctor Wilkie.
- Periódico La Vanguardia.
- Nacer: la gran aventura, del doctor Nilsson, etc.







Adopcion Espiritual

Mi aborto y lo que supuso para mi vida.


Después de nueve años con mi novio rompimos la relación, poco tiempo después empecé a salir con un chico con el que me sentía muy feliz pero cuando menos lo esperaba me quedé embarazada. Llevábamos un mes aproximadamente juntos cuando nos enteramos de la noticia y aunque nos sentíamos muy seguros con nuestra relación, yo empecé a ver impedimentos por todas partes. ¿Cómo iba a decir que estaba embarazada después de dos meses de haber roto con mi pareja de todo la vida, si todavía casi nadie sabía que estaba saliendo con otro chico?

Para mí era dramático, ¡¡qué estupidez!! No dejaba de pensar en mis padres, mis amistades, mi "ex", en fin, mi entorno.

El padre del niño intentaba abrirme el camino y me mostraba todo su apoyo, me decía que un bebé no es un problema auque las circunstancias no sean las mejores, me animaba diciéndome que una vez lo tuviera en mis brazos ya nada me importaría, solamente me tendría que preocupar de ser felices los tres juntos. Pero yo me veía metida en un tunel lleno de obstáculos y no le escuché. Recurrí a lo más fácil en ese momento: el aborto. Me quité lo que para mí en ese momento era un problema y seguí mi vida, pero no era consciente de que esos cinco minutos que significan un aborto, marcan un antes y un después en la vida de una mujer.

Esto ocurrió un nueve de Mayo, y ahora a un mes del nacimiento de mi hijo, me encuentro atrapada,vacía por dentro,con un remordimiento que no me deja vivir y en efecto, ya no soy la misma de antes.

No dejo de pensar lo egoísta que fui, y me cuesta creer que yo hiciera eso, no sé qué me pasó, ojalá pudiera volver atrás. No hay día que no piense en mi hijo, lo feliz que podría haberle hecho y lo feliz que estaría yo ahora, un mes antes de nacer. Temo que llegue el 27 de Diciembre, fecha en que, según el ginecólogo, iba a nacer mi hijo.

Siempre he sido una persona que adora a los niños, de hecho estudié educación infantil y me dedico a ello, y además siempre he considerado la maternidad como lo más especial que le puede ocurrir a una mujer, soñaba miles de veces que estaba embarazada, y cuando tuve el mejor regalo que pude tener, lo desperdicié, nunca me lo podré perdonar.

No tengo ningún tipo de apoyo, pues poco tiempo después rompí con mi pareja y me siento muy sola, nadie excepto él sabe nada de lo que hice. No sé si tendré el sindrome de estrés post traumático, pero por lo que he leído, es muy posible. Estoy muy susceptible, no dejo de pensar en el niño, en cómo sería mi vida con él, me obsesiona mucho este tema, y me impide concentrarme en otras tareas. Además sueño mucho que estoy embarazada o que ya tengo el bebé en brazos, me siento muy triste y con frecuencia lloro desconsoladamente y a solas. Ultimamente pierdo mucho cabello, estoy muy nerviosa y me cuesta mucho conciliar el sueño.

Me encantaría que mi testimonio ayudara a que muchas mujeres que estén pensando en abortar que no lo hagan,pues dar una vida es lo más maravilloso de este mundo. No tendría ningún problema en ayudarles y contarles mi historia.

Un beso
Claudia*

*Nombre supuesto

Adopcion Espiritual

martes, diciembre 06, 2005

Testimonio de unos padres de un bebé anencéfalo


En un instante, en mi corazón escuché en silencio: “Acepta lo que te venga”.

Era el segundo día del verano, volvía a casa después del trabajo en el autobús leyendo un libro, cuando levanté la vista, miré a través de la ventana. En un instante, en mi corazón escuché en silencio: “Acepta lo que te venga”. Me sorprendió. ¿Qué me quería decir Dios con esto? No entendí, volví a mi lectura y llegué a casa. Le di un beso a mi esposo, otro a nuestra hija Elisabet y empezamos a comer. Le comenté a Andreas el detalle del autobús y poco después lo olvidamos.


La tarde transcurrió con normalidad. A las 7 sonó el teléfono, mi ginecólogo me llamaba a casa. Había olvidado acudir a la consulta esa tarde. “Ana, me han llamado los del laboratorio dándome el resultado de la analítica de sangre. No me gusta dar estas noticias por teléfono pero, como no has venido. Tienes niveles de alfaprogesterona muy altos. Eso no es bueno. Necesito que vengas ahora y hablemos”.



Dejamos a Elisabet con mis padres que acababan de llegar a nuestra casa. Andreas y yo nos pusimos los zapatos y... a Madrid. Recordé la frase de la mañana y le dije a Dios. “Acepto lo que me venga”. Con las manos en el volante me puse a cantar el estribillo de una canción que me gusta mucho, pidiéndole a la Virgen, mi Madre, fuerzas para cumplir lo que acababa de decirle a Dios. “Hágase en mi tu voluntad, yo soy la esclava del Señor”. Mi canción era mi oración. Sencilla, directa, con confianza en medio de la tribulación del corazón. Y es verdad, a medida que la cantaba me llenaba de una extraña y preciosa fortaleza.



Aparqué, sonó el móvil. Mi madre. “Ana, no pasa nada, no tengas miedo, Dios está por encima de todo. No va a pasar nada. Todo va ir bien”. Yo ya intuía en mi corazón que, una vez más que los planes de Dios no son como nuestros planes ni sus caminos como los nuestros[1]. Ya había aceptado, sin saberlo, lo que había que venir. Esa es la fuerza que da el Espíritu Santo gratis a todos los que aman a Dios o por lo menos intentan amarle.



Mi ginecólogo es una excelente persona y un gran profesional. Atendió mi primer embarazo y quiso atender también mi segunda gestación. La maternidad es un regalo precioso que Dios ha concedido a las mujeres: participar con Él en el don de la vida y en la grandeza de la creación. El ser madre siempre es emocionante y llena de alegría el corazón. No obstante, el segundo embarazo es más relajado porque ya sabes lo que hay. La ciencia ha avanzado mucho y eso es muy bueno. Es increíble que con un simple análisis de sangre se detecten tantas cosas.



¡Buenas, tardes! Nos estrechó la mano en un cordial saludo. Nos sentamos. Empezó a hablar. “... los niveles altos de alfaprogesterona indican una malformación en el feto que normalmente resulta una anancefalia. Esto ha de confirmarse. Ya sé que vosotros no queréis someteros a la amiocentesis por el riesgo de aborto que conlleva. Además, lo único que encontraríamos serían niveles más altos de alfaprogesterona en el líquido amniótico que ya son obvios en la sangre. Hay muchas otras pruebas que se pueden hacer para confirmar el diagnóstico... ”. Andreas, como buen científico, hizo algunas preguntas mientras analizaba la situación. “... es una malformación incompatible con la vida. No hay remedio. Es la única situación en la que aceptaría una interrupción del embarazo. Yo sé que vosotros, por vuestros principios religiosos no estáis de acuerdo con el aborto. Es una decisión que debéis de tomar. Si queréis continuar con el embarazo, os acompañaré hasta el final”. A Andreas y a mí se nos llenaron los ojos de lágrimas y el alma se estremeció. Mi corazón murmuró en silencio: “Hágase en mí tu voluntad yo soy la esclava del Señor”. Dejé de llorar.



Llegamos a casa. Relatamos a mis padres todo. Se miraron. “Es lo más fuerte que nos ha ocurrido en la vida” - dijeron. “Mañana iremos a ver a una doctora experta en malformaciones fetales para confirmar el diagnóstico”- adelantó Andreas, “hasta entonces no podemos decir nada”. Aquella noche, le dije a Andreas: “Si es niño se llamará Isaac y si es niña se llamará María”.



La doctora nos recibió por recomendación de mi ginecólogo, pues su agenda no estaba libre hasta un mes después. Tenía un aparato que permite visualizar el seno materno como a través de un cristal. “¿Queréis ver las imágenes a través del monitor? Hay personas que no quieren porque son muy fuertes?”. “Sí, queremos”. Se veía muy claramente y sus explicaciones nos esclarecían muchas cosas. “Efectivamente, es una anancefalia. ¿Veís? Aquí se ve muy notoriamente la ausencia de la cavidad cráneal. Estos bebés no tienen posibilidad de vivir después de nacer.” Las lágrimas se escapan de mi ojos. “Tenéis que tomar una decisión. Me ha dicho Fernando, que por vuestras convicciones religiosas no estáis inclinados por el aborto. La mayoría de las parejas toman esa opción porque no hay posibilidad de supervivencia y supone un gran desgaste físico para la mujer. Debéis de tomar una decisión consensuada en pareja y una vez hecha no mirar atrás. Tomaos poco tiempo, máximo, seís días”. (Este consejo fue muy útil para nosotros). “Por favor, me puedes decir el sexo del bebé, si se ve?”. “¿Lo quieres saber?”. “¡Sí!”. “Es niño”. “Entonces, se llamará Isaac que significa: el hijo de la promesa”. “¡Qué nombre más bonito!”.



Salimos. Las horas siguientes fueron muy fuertes y dolorosas para nosotros. Había que tomar una decisión. La tentación del aborto estaba ahí. Me encontraba en la decimosexta semana de gestación. España considera legal el aborto hasta la semana 20. Estos doctores opinaban que es el único caso que se podía justificar. En tres meses podía planear otro embarazo y Elisabet tendría pronto un bebé a su lado como habíamos pensado en un principio. Menos desgaste físico para mí. Estos pensamientos se infiltraban en mi cabeza muy sutilmente. Pero... ¿qué opina la Iglesia Católica de todo esto? Tendríamos que consultar a un experto en moral. No sería difícil tenemos muchos amigos teólogos que nos informarían.



Tuve la suerte que mi gran amiga y directora espiritual estaba en España ese día. Hablamos largo tiempo al teléfono de todo esto. “...Te apoyaré en la decisión que tomes... Oraré por ti...” me dijo mi buena amiga. “Mira, se lo voy a preguntar a Dios. En todos los momentos importantes de mi vida siempre le he consultado y Él me ha respondido. El aborto no es mi opción pero quiero saber cuál es la opinión de Dios” la respondí. La experiencia que tengo es “Desde joven, busqué francamente las sabiduría en la oración... hacia ella he encaminado mi vida..., desde el principio me he aplicado a ella por eso nunca quedaré abandonada”[2].



Al día siguiente, como cada mañana hacemos Andreas y yo, oramos con las lecturas que sugiere la Iglesia para la liturgia. Este día había una pregunta muy importante para Dios. Dios se comunica con el hombre de muchas maneras y le escuchamos cuando leemos su Palabra. Así sencillo. Se necesitan, además, dos ingredientes: la fe y que Dios nos abra el entendimiento para comprender con el corazón lo que nos está diciendo. Tomé la primera cita de la Liturgia de ese día que se lee en todas las Iglesias Católicas en todo el mundo, abrí la Biblia y leí:

Escuchadme,... El Señor me llamó desde el seno materno, desde las entrañas de mi madre pronunció mi nombre. Convirtió mi boca en espada afilada, me escondió al amparo de mi mano; me transformó en flecha aguada y me guardó en su aljaba[3].



Esas palabras las escuchaba yo desde la boca de mi bebé Isaac. Y desde ese instante comprendí que Dios quería a mi hijo así, de este modo y entendí que mi vientre era las manos de Dios que cuidan y protegen la vida de mi bebé. Allí lo escondía con amor, cuidado y protección materna. Tú eres mi siervo Israel (Ana) y estoy orgulloso de ti. Aunque yo pensaba que me había cansado en vano y que había gastado mis fuerzas para nada[4]. Sí, porque mi bebé se alimenta con mi sangre, mi calcio,... y un embarazo siempre requiere energías extras. Sin embargo, el Señor defendía mi causa, Dios guardaba mi recompensa.[5]



Yo sé que mi Dios es el Dios de las promesas y esa mañana me hizo muchas y me explicó muchas cosas, que aunque no entiendo del todo, guardo como María, mi Madre, en mi corazón. Seguí leyendo. Ahora tocaba el salmo. Señor, tu me examinas y me conoces, sabes cuando me siento o me levanto, desde lejos penetras mis pensamientos... Todas mis sendas te son familiares... Tus manos me protegen[6]. Las manos de Dios cuidan mi vida, la vida de Isaac y la vida de todos, especialmente los que se ponen en sus manos. Tú formaste mis entrañas, me tejiste en el vientre de mi madre. Te doy gracias porque eres sublime[7]. Isaac le daba gracias a Dios por haberle creado y a mí, por permitirle a Dios continuar su obra maravillosa en él.



Podría seguir hablando y contando miles de cosas que Dios me ha ido diciendo todos estos meses. Andreas por separado, también le preguntó a Jesucristo, qué había que hacer. Dios nos puso de acuerdo. Seguir adelante. Y hemos seguido, con mucho gozo, con libertad y mucha paz. Paz es lo primero que se experimenta cuando se hace la voluntad de Dios.



Algunas personas muy queridas tenían miedo de esta opción, pensaban evitarnos un sufrimiento de todos estos meses de gestación. ¿Qué son 9 meses frente a toda una vida? La vida de las personas es muy valiosa, tanto si dura 90, 60, 30 años ó 5 min. Todos tenemos nuestra misión. ¡Es tiempo de amar! La vida no es sólo la de este mundo. Andreas y yo creemos que tenemos una vida que eterna, es inmortal. Hemos tenido la gracia de ir disfrutando de nuestro bebé mientras se gestaba. Todos estos meses hemos estado muy contentos por la decisión tomada, llenos de gozo y alegría, aunque a veces, rodasen lágrimas por nuestras mejillas. Es muy extraño para nosotros poder experimentar una fortaleza y gracia que nunca imaginamos. No sabemos, el tiempo que vivirá con nosotros en este mundo. Pero sí sabemos que su vida es eterna y allá en el Cielo cuando nos reunamos otra vez de nuevo, nos fundiremos en un largo abrazo, le cubriremos de besos. Isaac María nos dirá: ¡Gracias por haberme dejado vivir en tu seno! Y nosotros diremos: ¡Gracias a Dios!


[1] Cf. Isaías 55,8.
[2] (Cf. Eclesiástico 51,13.20).
[3] Isaías 49, 1-2.
[4] Is. 49,3-4
[5] Is. 49, 4b.
[6] Salmo 139, 1,2.5b
[7] Salmo 139, 13,14a.


Adopcion Espiritual

10 consejos para ayudar a los hijos en el estudio

Hay una serie de dificultades típicas en el estudio, en las que nuestros hijos pueden caer. Ya sea porque tienen dificultades en la concentración, falta de base, etc.


1. No estudiar o jugar a como que estudio

El gran problema no es que estudien mal o no puedan, sino que, simplemente, no estudian. Hacen tareas, deberes y dibujos pero no estudian. Se meten en su cuarto y todo el mundo está convencido de que el niño está estudiando. Pero han podido pasarse la tarde entera haciendo un dibujo o una redacción sin estudiar. Así no van adquiriendo ese poso de conocimientos para cuando llegue el examen.

Consejo: a éstos, lo que más le conviene, es empezar todos los días por estudiar. Nada más sentarse, que estudien un tiempo. Si son niños menores de diez años, podría ser un cuarto de hora o veinte minutos. De diez a catorce años por lo menos tres cuartos de hora. Y a partir de quince años, por lo menos una hora a hora y media de control para que sigan este plan. Y después del estudio que hagan las tareas. Necesitan un cierto control para que sigan este plan. Si tiene toda la tarde para hacer las tareas, gasta la tarde entera. Si solo tiene una hora, se ajusta y va más aprisa. Además el estudio cansa y hay que estudiar cuando se está más descansado.

2. Estudio atropellado, de últimos días

Tiene que ver con el anterior. Este si estudia, pero sólo unos días antes del examen. Además se crea en la familia la idea de que ha estudiado mucho ya que queda la sensación tanto al chico como a los padres, de la última semana y media: se levantado pronto, se ha esforzado muchísimo, se ha acostado tarde estudiando. Así piensan, o que no hay derecho a que luego suspenda. Pero en realidad falta el poso necesario para que la memoria asimile y comprenda las lecciones.

Consejo: el trabajo y el estudio diario, con control, todos los días ha de estudiar algo. Si un día tiene mucha tarea, después del estudio la hará y lo mismo si no tiene. Si no tiene tarea solo estudiará.

3. Falta de ejercicio. Confundir “lo entiendo” con “me lo sé”

Los hay que confunden el “lo entiendo” con “me lo sé”. Leen una lección y como la entienden, ya creen que se la saben y dejan de estudiar. Sin embargo, lo que les hace falta es ejercitación, repasar y hacer los ejercicios.

Consejo: que vean la ejercitación como parte de su estudio. Hay que enseñarles que “lo sé” es igual a “lo entiendo” más “me lo estudio”. Entender es lo más difícil, pero una vez que lo entiendes hay que aprenderlo: hay que dedicar esfuerzo, repetirlo, hay que usar la memoria.

4. Dificultades de concentración, falta de control de la imaginación.

Les cuesta mucho concentrarse, les cuesta el arranque: desde que se sientan hasta que comienzan a estudiar. Están muy a medio gas y se les va fácilmente la imaginación.

Consejo: hay que empezar a estudiar a una hora fija para conseguir un buen rendimiento cerebral, así la cabeza se concentrará con más facilidad a esa hora de estudio. Por otro lado el mejor consejo para sujetar la imaginación es sacarle uso en el estudio, hay que poner la imaginación en cada tema de estudio y me imagino como es lo que estoy estudiando. Esto ayuda a que se graben mejor las lecciones.

Respecto a la televisión hay que decir que cansa la cabeza y daña la capacidad de concentración, lo mismo que los videojuegos. Es mejor un rato de lectura, un tebeo, un periódico... porque eso es como un precalentamiento.

5. Problemas de comprensión. Dificultades en la lectura. Vocabulario pobre.

Es el caso del que se ve que se esfuerza pero que no puede. Si le explicas la lección y se la cuentas aprende enseguida. Pero si tiene que aprendérsela él solo con el libro le cuesta mucho. Se siente defraudado, pues no hay resultados.

Consejo: lo que hay que hacer es ayudarle a leer bien corrigiéndole los defectos de lectura y ayudándole a hacerse un cuaderno de vocabulario. Con ese pequeño diccionario personal tendrá que hacer ejercicios con las palabras desconocidas. Si no se ataja no se mejora. Se le puede decir que estudie más, pero llega un momento en que se hunden. Si hay un problema más serio como dislexia, etc., hay que llevarle a un especialista. No vale con estudiar más.

6. Lagunas, falta de base

Son los que entienden las matemáticas, por ejemplo, pero fallan en los quebrados, que pertenecen al programa del año pasado cuando estaban enfermos.

Consejo: con estos, hay que dejar de quejarse y ponerse a rellenar las lagunas. En el colegio es muy difícil, pero para ello es muy útil un profesor particular o que el hermano mayor se dedique a explicar. Una vez conocidas las lagunas, habrá que solucionarlas en vez de quejarse continuamente.

7. Ansiedad, angustia. Bloqueo emocional, inseguridad.

Hay chavales que por un exceso de ansiedad y de miedo a suspender se angustian. Comienzan a estudiar y como salen con el gran miedo a perder, se angustian. Quizá tras un año de malas experiencias, de un fracaso, de haber suspendido muchas... pierden la confianza en si mismos y se sienten agobiados. Se les distingue fácilmente cuando llegan a los exámenes pues tienen trastornos intestinales, duermen mal, están tensos, les sudan las manos en medio del examen, etc. Son chavales temerosos y eso les bloquea, pues no tienen la serenidad suficiente para sacar a la luz lo que saben.

Consejo: hay que tratarles de dos maneras: primero, dándoles seguridad, valorando su esfuerzo, reforzando la confianza en que ellos son capaces, reforzando sus pequeños éxitos. Y, después, enseñarles a controlar esa ansiedad, enseñarles a relajarse, mediante algunas técnicas.

8. Timidez, inseguridad, no preguntar, no puedo.

En este caso el bloqueo llega por la timidez y la vergüenza a preguntar. Es el temor al ridículo, a quedar mal y, así el “no puedo” es la excusa que ponen para no enfrentarse a un problema que les da miedo.

Consejo: hay que ayudarles a superar ese temor al ridículo y a preguntar, puede ser, controlando, junto al profesor, cuántas veces pregunta en clase, planteándoselo al hijo como un punto de esfuerzo personal.

9. Los “empollones” memorísticos.

En estos el desarrollo intelectual no va parejo al sistema de estudio. Hasta los 12 años hay una gran facilidad para memorizar así, leyendo varias veces. Pero a partir de esa edad la memoria es la más lógica, más de relación, de sentido global. Hay chicos que pasan los cursos y siguen estudiando igual, leyendo veinte veces. Eso, además de aburrídisimo, es un tipo de memoria peligrosa. Son los chavales de “lo tengo en la punta de la lengua”, “si me dice la primera palabra sigo yo”, “¿eso era lo que estaba en la página segunda?”. Sufren mucho, dedican mucho tiempo y según pasan los cursos va a peor.

Consejo: a estos hay que enseñarles a estudiar, a cambiar el método de estudio, sabiendo que al principio le costará, pero luego será muy eficaz.

10. Los “optimistas” del “ya me lo sé, pregunta”

“Lo tengo dominado, está chupado, mamá”. A estos hay que ayudarles a tocar tierra, preguntándoles para que comprueben que efectivamente no lo saben.

Consejo: hay dos técnicas: que se autoevalúen y repasen. Que no digan “no me lo sé” antes de haber cerrado un libro y de haberse preguntado. Y, a la vez, enseñarles a repasar. Los contenidos de las lecciones se aprenden bien una vez que se repasan. En el estudio se entiende, en los repasos es donde de verdad se aprende.

Ángeles Carranza es Orientadora familiar. Familiayeducacion.org


Adopcion Espiritual

Marcha contra el aborto 15 de diciembre en Córdoba -Argentina-

Un lenguaje correcto sobre embarazo y aborto


Cuando una mujer está embarazada, con frecuencia se dice que "está esperando un hijo" o "va a tener un hijo", o "va a ser mamá". Todos usamos estas expresiones por mera costumbre, y esto no afecta para nada la fuerza de nuestras convicciones pro-vida.

Sin embargo, yo sugiero que dejemos de utilizar estas frases, pues no expresan la realidad en forma veraz.

Una mujer embarazada no está "esperando" un hijo. Ya lo tiene. El niño existe, vive y crece en su vientre. Ella no está por "traerlo al mundo". El ya está en el mundo. El vientre de la madre está en el mundo tanto como la madre misma.

La mujer embarazada no "será" madre. Ya lo es. Al decir que ella "será" madre, inadvertidamente estamos reforzando la idea de que la maternidad empieza con el nacimiento. Esto refuerza la idea de que el niño en realidad lo es sólo a partir del nacimiento.

Una mujer embarazada es una madre completa. No tiene "medio" hijo o un hijo "en camino" ("En camino" ¿de donde?) El niño ya está aquí, en este mundo, en toda su singularidad y en posesión de la misma dignidad que cualquier otra persona.

Si nuestro lenguaje refleja esta realidad, contribuiremos a la comprensión de que los niños en el vientre de su madre son ya miembros de la familia humana. ¡Ahora y aquí!

Entonces la gente podrá hacer la pregunta correcta acerca del aborto

Las razones que muchos dan favor del aborto, giran en torno a la pregunta "¿Deberá ella tener otro hijo?" Nuestra respuesta a puede algunas veces ser "no". Puede haber circunstancias -médicas, financieras y sociales—en las que una persona no deba tener otro hijo.

Sin embargo, si una mujer está embarazada, ella ya tiene un hijo. La cuestión del aborto no es la de traer o no un niño al mundo, ¡sino la de expulsarlo o no del mundo! La cuestión es: "¿Se le cuidará o se le matará?" Mientras algunas veces podemos decir que las circunstancias nos impiden tener otro hijo, nunca podemos decir que las circunstancias nos obligan a matar a un niño.

Somos de hecho muy sensibles a circunstancias como la inmadurez o la falta de recursos para criar al niño. Sin embargo, si el niño naciese ¿desaparecerían los problemas de inmadurez o carencia de recursos al día siguiente del nacimiento? Por su puesto que no. Sin embargo, a partir de ese día cualquiera podría ver que matar al niño no tendría justificación posible. ¿Qué hace al aborto diferente?

El lenguaje es poderoso. Refleja y le da forma a lo que hay en la mente y en el corazón. Un paso pequeño pero necesario para poner fin al aborto consiste en emplear la palabras correctas y hacer la preguntas adecuadas.
P. Frank Pavone
Director Nacional
Sacerdotes por la Vida


Adopcion Espiritual

viernes, diciembre 02, 2005

Muchas mujeres rechazarían usar ciertos anticonceptivos si recibieran información de sus efectos abortivos

La tesis de Cristina López del Burgo, defendida en la Universidad de Navarra, encuesta a 600 usuarias de centros de salud de Pamplona


Cristina López del Burgo, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Foto: Manuel Castells
Muchas mujeres rechazarían algunos métodos anticonceptivos si recibieran una información más completa sobre sus efectos. Cristina López del Burgo (Pamplona 1974) aborda esta cuestión en su tesis doctoral, defendida en la Universidad de Navarra. Su investigación se titula "Planificación Familiar y Consentimiento Informado" y ha sido dirigida por el Dr. Jokin de Irala, del departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de este campus pamplonés. La nueva doctora es licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Navarra y especialista en Medicina Familiar y Comunitaria.
En su tesis ha revisado la evidencia sobre los mecanismos de acción de los anticonceptivos orales, la píldora del día después, el dispositivo intrauterino (DIU) y la influencia de conocer estos mecanismos a la hora de que la mujer elija un determinado método. Según la nueva doctora, "hay evidencias de que estos tres métodos pueden, en ocasiones, actuar después de haberse producido la fecundación; es decir, pueden tener un efecto abortivo precoz".
El 93% ignora los efectos de la píldora del día después y el 95% los del DIU
Para valorar las opiniones y actitudes de las mujeres sobre este tema, realizó un estudio en una muestra de casi 600 mujeres en centros de salud de Pamplona. El trabajo revela que sólo el 6,7% de las mujeres encuestadas conoce todos los posibles mecanismos de acción de la píldora del día después y no llega al 5% las que conocen todos los mecanismos de acción de la píldora anticonceptiva y del DIU. La mayoría de las mujeres que han participado en este estudio, independientemente de sus creencias religiosas o de cuándo consideren que comienza la vida humana, opina que el médico debería explicarles con más detalle si un método puede actuar después de la fecundación o de la implantación.
El 40% de las encuestadas no utilizaría un método que puede actuar, en ocasiones, después de la fecundación. En el caso de actuar tras la implantación, aumenta al 57% la proporción de mujeres que no lo utilizaría. Si las mujeres fuesen informadas de que el método de planificación familiar que utilizan puede, en ocasiones, actuar después de la fecundación, un tercio de ellas refiere que dejaría de utilizar dicho método y, si son informadas de que el método puede actuar después de la implantación, dejaría de usarlo el 57%.
A la vista de estos resultados, la investigadora recomienda que "para garantizar el derecho de toda mujer a elegir libremente, debería, al menos, mencionarse la posibilidad de que estos métodos actúen después de la fecundación y proporcionar después las evidencias científicas que existen en la actualidad a aquellas mujeres que así lo soliciten". Este estudio sugiere también que "se podría plantear la obligatoriedad de la firma de un consentimiento informado cuando se prescriben estos métodos, puesto que tienen claras implicaciones éticas que afectan a las mujeres que consideran importante el respeto a la vida desde su comienzo".
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