lunes, diciembre 21, 2009

Peregrinaciones por la vida del no nacido: ahora, también en Cataluña


“Esta experiencia quiere ser una invitación a poner ante Dios toda nuestra historia, sea la que sea, o incluso la historia de otro, encomendando a Dios a todos los niños que no han llegado a nacer”. De esta forma se expresa mosén Jordi Vila, miembro del equipo organizador de la primera peregrinación por la vida en Cataluña, que tendrá lugar el 28 de diciembre en el santuario de la Virgen de la Fuensanta, en Subirats (Alt Penedès).
Coincidiendo con la festividad de los Santos Inocentes, una ceremonia muy especial se celebrará en esa ermita, siguiendo los pasos de unos encuentros que desde hace más de veinte años tienen lugar en el santuario francés de Notre Dame de Grâces, en Cotignac, y que ya se ha extendido por todo el mundo.
Según adelantaba el pasado 5 de noviembre Samuel Rodríguez en Cataluña Cristiana, las peregrinaciones por la vida, que es como se llaman estas ceremonias, convocan a personas, sobre todo mujeres, que han sufrido las consecuencias del aborto, ya sea natural o provocado, y que quieren sanarse interiormente.


Acogida espiritual ante las secuelas



Estos encuentros forman parte del acompañamiento psicológico y espiritual que se empieza a ofrecer en el seno de la Iglesia católica. Así, en contacto con casos de mujeres que habían abortado y que sufrían las dramáticas consecuencias de esta experiencia, un equipo formado por una psicóloga, una educadora y un sacerdote llegaron a la conclusión en los últimos años de que era necesaria una intervención eclesial valiente y sanadora en este sentido.

Juntos viajaron en el año 2007 hasta Cotignac, donde pudieron experimentar por ellos mismos los efectos apaciguadores de una peregrinación que permitía a sus participantes reconciliarse con los niños que no habían llegado a nacer, con ellos mismos y con Dios.

La posibilidad de ‘importar’ este modelo a Cataluña pronto tomó fuerza y juntos se pusieron a trabajar para hacerlo posible.

De esta manera, más allá de las acciones preventivas o de denuncia ante el aborto, las peregrinaciones por la vida quieren ser antes que nada un espacio para la acogida espiritual de mujeres y hombres que sufren las secuelas de esta experiencia y que, en medio del arrepentimiento o del dolor, se abren a recibir la gracia sanadora de Dios.

También participan familiares y amigos de las personas que han abortado o incluso personas que vienen en representación de otras, siempre con el objetivo de integrar la ceremonia religiosa dentro de un proceso más largo que permitiera abordar con garantías el síndrome postaborto.

“A través de este camino interior se pretende que las personas puedan experimentar el amor liberador de Jesús”, explica mosén Vila.

La dimensión espiritual del perdón


La ceremonia que se celebrará el próximo día 28 contará con un esquema muy similar a la que desde hace más de veinte años tiene lugar con éxito en el santuario francés de Notre Dame des Grâces. El encuentro se iniciará a las diez y media en el santuario, con una calurosa acogida a los participantes. Desde allí y en silencio, se iniciará la peregrinación circular de media hora a pie, durante la cual tendrá lugar una celebración penitencial.

Llegados al santuario se celebrará la Eucaristía. La experiencia de Francia pone de relieve que la dimensión espiritual del perdón se convierte en un elemento clave para que las heridas provocadas por el aborto puedan sanar poco a poco.

Durante el ofertorio, en uno de los momentos más emotivos de la ceremonia, todo el mundo estará invitado a dejar en una cesta el nombre escrito de aquel bebé que, por las circunstancias que sean, no llegó a nacer. Ante el altar, como el pan y el vino, serán ofrecidos ante Dios. Finalmente, después de la comunión, cada uno de los peregrinos llevará una pequeña candela “como símbolo de la vida en Dios que estos niños confiamos que ya tienen”. Está previsto que el encuentro termine con un pequeño espacio para compartir la experiencia y establecer lazos de amistad entre los asistentes.

Los impulsores de la primera peregrinación por la vida en Cataluña querrían dar los primeros pasos en un campo pastoral que todavía hoy no recibe las atenciones que sería necesario. “Hay mucha vergüenza y es una experiencia que forma parte del santuario interior, sobre todo de las mujeres. Sin embargo, para sanar estas heridas, hay que sacarlas a la superficie y expresarlas a alguien que las acoja con sensibilidad y mucho respeto”, señala mosén Vila.
“Ahora más que nunca la Iglesia ha de mostrar su maternidad y atender amorosamente a tantas y tantas mujeres que hoy sufren las consecuencias del aborto”, concluye.
Para más información: pelegrivida@gmail.com o tel. 686 458 410.





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