miércoles, diciembre 05, 2007

Lo que pasa dentro de una clínica de abortos


"Fue horrible, horrible"

POR MIGUEL VÁZQUEZ

Yeni: Hola, buenas tardes.

Cliente: ¿Aquí es donde hacen abortos?

Yeni: Si.

Cliente: ¿Cuánto sale uno? Tiene como dos meses y medio.

Yeni: Si no se pasa de tres meses el precio son 300 dólares. Ahora no está viniendo el doctor y no va a estar disponible hasta el sábado de la próxima semana. Pero lo que no quieres es que se vaya a pasar de tres meses.

Cliente: Tiene como dos meses pasaditos.

Yeni: Puedes venir de este sábado al otro. Puedes venir con la paciente y serían 300 dólares. ¿Sabes su tipo de sangre?

Cliente: No.

Yeni: ¿No? Bueno, en caso de que sea negativo, va a costar 75 dólares extra. ¿OK? Te voy a dar el teléfono en caso de que quieras hacer cita más adelante por que ahora no tenemos doctor. Pero si quieres hablar la próxima semana para hacer cita este es el teléfono de la clínica.

Cliente: ¿Por teléfono puedo hacer la cita?

Yeni: Aja, por teléfono puedes hacer la cita, pero de este sábado al otro. Este sábado no se puede por que vamos a tener muchas pacientes.

Cliente: ¿Es seguro el?

Yeni: Es muy, muy seguro. Dura cinco minutos la terminación.

Cliente: ¿Cinco minutos?

Yeni: Cinco minutos.

Cliente: ¿Hay tratamiento después?

Yeni: Si, tiene que venir en dos semanas a un chequeo para ver que esté bien. Y le vamos a prescribir un medicamento para cólico, para el dolor y antibiótico. Es muy seguro pero tiene que seguir las indicaciones de venir en dos semanas ¿OK?

Cliente: Si, gracias.

Yeni: Que te vaya bien.

Yeni es asistente médico y recepcionista en la Clínica para la Mujer de Hoy, una clínica de abortos de Chula Vista, California. Ella acaba de atender a un cliente. Un joven mexicano, muy delgado, de unos 28 años. Su aspecto es de un hombre desarreglado. El vino por información. Estuvo risueño y nervioso. Yeni lo atendió fríamente. Este joven fue el último cliente del día, ya es casi de noche y la clínica está por cerrar. Yeni se ha quedado sola en la recepción del local y acepta sostener una entrevista para La Cruz de California para la semana siguiente y fuera de la clínica. Lo que se lee a continuación es el testimonio de Yeni en tal entrevista.

"Entré a trabajar en la clínica en el 2002. Yo me había graduado de asistente médico, había solicitado trabajo en muchos lugares pero no me aceptaban por que no tenía experiencia. Entonces alguien me dijo que Sonia, una conocida mía, estaba necesitando a alguien. Cuando platiqué con Sonia, ella me aclaró que se trataba de una clínica donde se realizaban abortos, pero que también se hacían otras cosas", dijo Yeni.

"Mi objetivo era conseguir experiencia de por lo menos seis meses o un año en el área médica. Sonia me dijo que fuera a la clínica y que tratara de asistir al doctor y que si no lo podía aguantar no habría problema, me pondrían a hacer otra cosa. No me gustaba la idea. Sin embargo, el aborto no era algo tan extraño para mí. Yo misma había tenido un aborto hacía un año. A Sonia le había pasado lo mismo, aunque su

aborto no fue tan voluntario como el mío. A ella la llevaron a abortar sus papás", comentó.

"Acepté intentarlo. La primera vez que asistí al doctor casi me desmayo. No veía ni oía. Estaba muy impresionada por la sangre y los gritos de la muchacha. Me sacaron de ahí y le dije a Sonia que no podía, pero me aconsejaron que tratara uno más.

"En el segundo aborto me di cuenta que podía sobrellevarlo. Pasaron las semanas y a pesar de lo feo del trabajo estaba aprendiendo muchas cosas de medicina. Hice mi plan de aguantar en la clínica hasta tener algo de experiencia para solicitar trabajo en alguna otra parte. Después vinieron unos abortos de bebés de 5 o 6 meses y se me hacía casi imposible continuar. A los tres meses renuncié. Pero la presión de las cuentas por pagar, las deudas y mi situación de madre soltera me obligaron a volver a trabajar en la clínica. Hasta la fecha me he salido y he vuelto tres veces", aseguró Yeni, y agregó: "Yo misma no puedo creer que esté aquí por dinero, es lo más absurdo. Gano 8.50 dólares la hora aquí. Pero por querer hacer una carrera de asistente médico pensé que era lo mejor que podía hacer y desgraciadamente me quedé".

Yeni revisa una pequeña libreta donde ha hecho unos apuntes para la entrevista. En este cuadernito ha escrito los puntos importantes que quiere mencionar. Como ella dijo: "Para que le sirva de algo a alguien".

Prosigue Yeni comentando: "Al principio pensaba que la mayoría de las pacientes iban a ser más jovencitas, muchachitas solteras, pero no es así. La gran mayoría son mujeres casadas como de 29 años. La típica que no quiere otro hijo más. También nos buscan mucho las que están separadas o que no tienen pareja. Casi no tenemos muy jovencitas. Creo que las muchachitas aprecian más el hecho de ser mamá que las que ya van por su segundo o tercer embarazo.

"Tenemos pacientes los martes, miércoles, viernes y sábados. En promedio vienen unas cinco o seis mujeres cada día. Pero como el doctor no ha podido venir, mañana sábado vamos a tener 16 pacientes", confesó.

Ahora Yeni nos explica en que consiste su trabajo. "Básicamente lo que hago es asistir al doctor en las terminaciones (abortos). Después de que la paciente llena unas formas y espera su turno, la conduzco al privado donde se realiza el procedimiento. Le indico a la paciente que se quite la ropa de la cintura para abajo. Le digo donde se debe sentar y que espere al doctor. Cuando el médico llega, la acuesta en el ultrasonido para ver cuantas semanas tiene de embarazo. Si el bebé tiene menos de tres meses el aborto se puede hacer el mismo día".

Continuó: "El doctor se sienta frente a la paciente. La paciente está acostada, consciente. Como si fuera hacer un parto. Yo le paso al doctor la anestesia local y le voy pasando los instrumentos. Estoy viendo todo.

"Nuestro doctor es bastante mayor de edad (84 años) y usa una técnica antigua. (El 29 de septiembre del 2004 la agencia que supervisa a los médicos en California le retiró su licencia médica de este médico, el Dr. Phillip Rand.) Primero pone el espejo. Después mide la profundidad del útero. Enseguida abre el cuello de la matriz con un dilatador para que sea más fácil. Entonces introduce una varillita con un anillo en la punta con el que raspa. El anillo no está filoso pero a muchas mujeres les duele el raspado y lloran o gritan. Cuando el bebé es menor de tres meses se desbarata completamente. Cuando el doctor siente que ya lo desprendió completamente introduce algo igual a un popote. La boquilla exterior del popote se conecta a una aspiradora. Entonces aspira todo lo que desbarató. Todo lo que aspiró entra a un frasco. Se ve sangre, pedacitos, tejido, como carnita desbaratada. Todo sale despedazado. Este es el procedimiento para 8 semanas o menos", aseguró.

"Cuando ya tienen como doce semanas, entonces el doctor los saca con unas tenazas. Los saca a pedazos. Revisa cada parte que saca y la va poniendo en una charola que está debajo. Cuando termina el procedimiento yo tengo que colar todo. Los colamos para separar las partes y la sangre. Ponemos todas las partes en un frasco que va al laboratorio. Es impresionante lo bien definidos que están, no puedes creer lo que estás viendo. Ahí ves manitas perfectas más chiquitas que las de una muñeca Barbie. Puedes ver los intestinos, las costillitas, las caritas, la cabecita aplastada. Entre las partes se puede distinguir si era niño o niña. Me da mucha tristeza ver los frascos. Cuesta mucho trabajo ver todo esto. Ver todo lo que se cae al piso, o por ejemplo quitar un piecito de los instrumentos", dijo.

Y agregó: "Una muchacha que trabajaba aquí me platicó que un día llegó a su casa con una manita pegada en el uniforme, cerca de su hombro. Ella por supuesto no se había dado cuenta hasta que su esposo se lo dijo".

Prosiguió Yeni desahogando lo que sucede en el interior de la clínica: "Cuando la paciente tiene más de 3 meses de embarazo tenemos que prepararla para que vuelva al siguiente día ya dilatada. Las terminaciones grandes son muy impresionantes. Yo he visto tres fetos que han salido completos. En una ocasión se vio la manita salir del útero. La manita se movía. Pero el más impresionante fue el bebito que salió respirando. Esa vez hasta el doctor se puso mal".

Y explicó, "La muchacha vivía en Tijuana. Le pusieron las laminarias (dilatadores) por dos días. El bebé tenía cinco meses y medio. Ella no tenía carro y se vino caminando a la clínica. Entonces como que hizo mucho trabajo de parto. Cuando el doctor empezó a trabajarla el bebé salió casi sin ayuda. El niño salió respirando y ahí se murió. Como al minuto cambió de color, se puso morado. Las asistentes se sintieron muy mal. No quisieron ponerlo en el recipiente. El doctor tuvo que hacerlo. Todos tuvieron una impresión muy fuerte. Mas tarde vi al doctor en su oficina. Tenía la mirada como perdida, fija en la pared. Después habló por teléfono con alguien contando lo que acababa de pasar".

Yeni hace una pausa. Quiere seguir hablando pero se le hace un nudo en la garganta. La entrevista se ha tornado más amarga, triste. Es una confesión.

"Desde hace unos días ha venido un doctor substituto. El es más joven y tiene otra técnica diferente. El no hace el raspado del útero, sólo usa la aspiradora. El domingo pasado ya no aguantaba por que hicimos terminaciones grandes, como de cuatro meses. Hizo una técnica que nunca había visto. Dividió la pantalla del ultrasonido en dos y usó el aparato durante todo el procedimiento.

"Comúnmente lo que ves en el ultrasonido es que el niño se chupa el dedo o juega. Pero en esta ocasión, cuando el doctor empezaba a hacer las aspiraciones veías que el niño se estaba moviendo, como que le estaba doliendo por que lo estaban jalando o le estaban arrancando algo. Fue horrible, horrible.

"Yo siento el procedimiento como si me lo estuvieran haciendo a mí. Quiero que termine rápido. No lo quiero ver y lo tengo que ver. Es como una penitencia por el aborto que yo misma tuve. Con cada paciente vuelvo a revivir lo mismo y siento lo mismo. Perece que me lo están volviendo a hacer a mí. Como para que no se me olvide. Que nunca se me olvide lo que pasó y me duele.

"Todos los días me despierto pensando: otra vez tengo que ir a trabajar allá", enfatizó Yeni.

"Cuando entré a trabajar en la clínica, Sonia y yo hicimos el propósito de ayudar a la gente. Íbamos a tratar de convencerlas para que no abortaran. Muchas veces tratamos de hacer algo bueno a la sorda. Les preguntábamos a las muchachas ¿estás segura? Les decíamos que lo pensaran bien. A veces les decíamos: Te va a doler horrible. Las asustábamos. Alguna que otra se arrepintió.

"También ayudamos a escapar por la puerta de atrás a algunas que vinieron presionadas, forzadas por el marido o la mamá. Pero esa actitud de ayudar nos dio por épocas. Por ratitos. Por que tú ves que cuando la paciente viene bien decidida no hay mucho que hacer. Eso nos ha desanimado.

"Incluso a las que abortaban les decía: Cuídate, ya no vuelvas a pasar por esto. Mira que yo lo hice y me ha podido mucho. Según yo les daba terapia. Después se me acabó eso. Ya no les tengo lástima como al principio. Ahora me hacen enojar.

Explicó: "En la mayoría de los casos que atendemos no hay ninguna causa grave. Antes les preguntaba cual era su situación pero ya no les pregunto por que son las mismas respuestas tontas.

"Siento coraje de que vengan a abortar tan quitadas de la pena. Haciendo bromas. Riéndose. Una que estaba en la recepción me dijo haciéndose la chistosa: Pues dame una patada para que se me salga", afirmó.

"Cuando yo lo hice iba totalmente como en shock. No me justifico. Pero aquí he visto que casi todas llegan como si vinieran a hacerse un facial. Son muy egoístas. Una señora como de 38 años llegó y me dijo: O es bebito, o es quince años de mi hija. Mi hija no tiene la culpa de que yo haya salido embarazada.

"Algunas se han enojado con nosotras por que tienen siete meses de embarazo y ya no lo podemos hacer. Hemos tenido señoras que vienen como pacientes y después traen a la hija. Tenemos pacientes que a los tres meses ahí vienen otra vez. Hay una paciente que lleva como 8 abortos. Hasta el doctor le dijo que el décimo se lo le iba a hacer gratis. Otra llegó por que se iba a casar y quería tener el aborto antes de la luna de miel.

"Una señora tenía miedo y decía: Dios mío, Dios mío ayúdame, ayúdame, que no me duela, que no me duela. Sonia le contestó: ¡Señora por favor no meta a Dios en estas cosas! También nos da coraje", dijo Yeni. "Otras preguntan: ¿y como salió?, como que lo quieren ver. Yo no les contesto, sólo digo por adentro, ¡no te preocupes, salió todo despedazado, ¿Qué quieres ver? ¡Está despedazado! Después del aborto te preguntan: ¿Puedo ir a una fiesta? O ¿Puedo tomar alcohol?"

"Si el doctor les dice que vienen gemelos, o que ya está muy grande, que lo vean en el ultrasonido. Tampoco les importa. No puedo dejar de sentir coraje contra la paciente, contra el doctor y contra mí misma. Es inútil estar aquí. No estamos haciendo nada bueno. Estoy muy enojada conmigo misma. Me siento muy desgastada. Siento que no soy la misma persona".

En otros tiempos Yeni fue parte de un grupo juvenil de una Parroquia en Tijuana. En su memoria están grabados muchos momentos felices, inocentes y de esperanza. Un acontecimiento reciente la ha puesto a pensar largamente en el sentido de su vida.

"Al tercer día del estreno, fuimos a ver la película de La Pasión de Cristo de Mel Gibson. Créeme que fue algo muy fuerte. Cuando veía como golpeaban a Jesús y los instrumentos que usaban, los comparaba con los instrumentos que usa el doctor. Todo lo que hacemos en la clínica lo vi en la película... tanta sangre derramada. No podía parar de llorar en el cine. También se ve en la película el diablo como un enanito, como un feto. Yo me quería morir. Al siguiente día le dije a Sonia que teníamos que salirnos de trabajar de la clínica. Ella también vio la película y nos acordamos que en la cinta dijeron que el que a hierro mata, a hierro muere. Nos dio mucho miedo por que hacía sólo unos meses que nuestra gerente de la clínica había sido asesinada por su esposo. Sentimos que algo así nos iba a pasar por lo que estamos haciendo", dijo.

Y continuó: "Antes de mi aborto y de trabajar aquí, yo no le tenía miedo a la muerte. Si pensaba en el día en que Dios vendrá por mí pues... aun sabiendo que tenía pecados como todos, no tenía temor. Ahora vivo con ese temor. Siento que no me quiero morir por que no se con que cara voy a ver a Dios si me toca verlo. O me va a pasar como en la película de Ghost, que se mueren y unas sombras negras vienen por ti y te llevan.

"No tengo paz", enfatizó. "La semana pasada visité a mi hermano y quise a abrazar a mi sobrino. El niño se puso llorar casi histérico. Mi cuñada me dijo que el niño se asustó por que sintió que traigo al diablo adentro por que me dedico a matar bebitos. Yo me enojé mucho con mi cuñada, pero sentí que en parte era verdad".

Yeni quiere salir de su situación actual y ha empezado a tomar los primeros pasos.

"Hace unos días fui a ver a un muchacho del grupo de la iglesia al que yo asistía. El me dijo que estaba muy contento por que trabajaba para Dios y que le estaba yendo bien en la vida. ¡Yo sentía que me ahogaba! Le dije que yo trabajaba en algo que tenía

que dejar antes de poderme acercar a Dios otra vez. El me dijo que hablara con un sacerdote pero tengo miedo. No tengo cara, ni como llegar a una iglesia", externó y agregó: "Yo se en el problema que estoy. Se en la situación en que me encuentro y lo que necesito hacer".

Siguió: "Ya llené una solicitud para trabajar en un lugar donde se atienden a ancianitos en San Diego. A la señora que me entrevistó le expliqué el tipo de trabajo que hago en la clínica, y le rogué que me ayudara a salir de aquí. Le dije que mi esperanza estaba en ese nuevo trabajo. Ella me atendió muy amable, me comprendió. Me dijo que haría todo lo posible.

"De todos modos si no me lo dan voy a buscar trabajo de lo que sea, no importa que no sea de asistente médico. Ya estoy harta de la situación que se vive aquí", aseguró.

"También Sonia tuvo una entrevista en otro lugar. Es un trabajo totalmente diferente. Me dijo que cuando venía caminando de su entrevista venía diciéndole a Dios: Dios mío por favor, tú no quieres que regrese a la clínica. Dame este trabajo. Por favor dámelo. Y también me dijo: Vas a ver que si nos van a dar estos trabajos.

"Las dos estamos hartas. Pero por una razón u otra estamos aquí todavía. Yo acepté hablar para La Cruz por que pienso que es necesario que la gente sepa los horrores que hemos vivido aquí. Las dos sentimos mucha necesidad de hacer algo bueno. De empezar a compensarle a Dios por todo lo que hemos hecho en este trabajo".

Para finalizar, Yeni quiso comentar un importante detalle: "Quiero agregar que algunos grupos religiosos entregan folletos a las mujeres antes de que entren a la clínica. He visto que ellas ven estos folletos que muestran el desarrollo del bebé semana por semana. Algunas recapacitan y se van de la clínica. Son pocas, pero a veces sucede".

Yeni y Sonia dejaron su trabajo en la clínica una semana después de esta entrevista de 27 de septiembre de 2004. Quién fue la supervisora de ellas está considerando renunciar también. Se lo ha dicho por teléfono a la coordinadora de uno de los dos grupos de oración que se reúnen afuera de la clínica. Ellos siguen pidiendo a Dios por ellas y por el cierre definitivo de la clínica


Adopcion Espiritual

La mano de la esperanza


Ocurrió durante una cirugía en 1999. Las fotos no están manipuladas, se publicaron en USA Today.


Las fotos no están manipuladas, se publicaron en el periódico USA Today en 1999. MICHAEL CLANCY

El ambiente de un quirófano es frío. Aunque el objetivo es salvar o mejorar la calidad de vida del paciente, la humanidad suele perderse. La cirugía es precisión y control, los sentimientos justo lo contrario y no se puede dejar que los últimos afecten a lo primero.Pero en todo hay excepciones y en 1999 ocurrió una de ellas.

El bebé que esperaba la señora Armas tenía un problema. Le habían diagnosticado a las 21 semanas espina bífida y podría morir si no le practicaban una cirugía.

Julie Armas era enfermera y conocía al Dr. Bruner por sus logros quirúrgicos. Ejercía en un centro médico universitario y realizaba operaciones en fetos mientras éstos aún permanecían en el útero. Julie decidió dejar en sus manos el futuro de su bebé.

La operación consistía en extraer el útero temporalmente por cesárea y hacer una pequeña incisión para operar al feto.

Cuando el Dr. Bruner ya estaba terminando la operación, Samuel sacó su pequeña mano a través de la incisión. Las fotos no son un hoax ni están manipuladas, se publicaron en el periódico USA Today y The Tennessean el 7 de Septiembre de 1999. Fueron tomadas por Michael Clancy, un fotógrafo que fue contratado para asistir a la operación.

Sin embargo, la polémica sobre que ocurrió verdaderamente en aquel quirófano aún se desconoce. Los dos principales testigos del acontecimiento lo expresan de forma distinta:

Michael Clancy (Fotógrafo): “Samuel se despertó de la anestesia demasiado pronto y salió con el puño apretado a través de la incisión quirúrgica del útero. En mi opinión, Samuel sentía dolor. El Dr. Bruner lo cogió y alzó con suavidad la mano de Samuel (para volver a introducirlo en el útero). Samuel reaccionó apretando el dedo del doctor”.

Joseph Bruner: “Según el punto de vista, o Samuel Armas salió del útero y tocó el dedo de un compañero humano o soy yo empujando su mano fuera del útero (para introducirlo una vez que había salido) … que es lo que hice”.

Sin embargo, a pesar de la diferencias en la versión de los hechos, el Dr. Bruner describió la escena como “impactante” y Michael Clancy como “milagrosa” y ambos coinciden en que Samuel sacó la mano.

La historia de esta foto...

Las controversias en torno a esta espectacular foto que muestra a un bebé de 21 semanas que desde el vientre materno toma el dedo del doctor que lo ha operado, dieron un nuevo giro, cuando la poderosa cadena Fox anunció que iniciará un proceso legal contra el periodista que intentó exhibirla.

La polémica se inició cuando el controvertido columnista de Internet Matt Drudge quiso presentar la foto en su programa nocturno en Fox y abandonó el set televisivo cuando los directivos le prohibieron mostrar la fotografía.

Fox anunció que exigía a Drudge que presentase alguna forma de excusa si no quería perder su programa y enfrentar un proceso legal. El controvertido periodista, conocido mundialmente porque reveló el escándalo de Mónica Lewinski en su página web (una de las más visitadas de Internet), respondió, sin embargo, que era la Cadena la que debía disculparse por haber ejercido censura.

Según Fox, la decisión de no dejar que Drudge mostrase la foto se debe a que hubiera sido "desorientadora" porque el periodista pretendía hacer una defensa de la vida con una foto que "en realidad es de una operación dentro del vientre y no de un aborto". "No se trató de censura, sino de una decisión editorial".

Pero Matt respondió que "se trata de pura y simple censura". "Yo expliqué que dejaría en claro de qué cosa se trataba la fotografía, pero que quería usarla como respaldo dramático para demostrar hasta qué punto un feto de 21 semanas está desarrollado". "Si hubiera mostrado la foto de un huevo de águila con el pollo asomando una pata, no me hubieran hecho ninguna crítica". "El problema es que se trata de un ser humano", dijo Drudge.


Entrevista al Dr.Joseph Brunner, médico que realizó la cirugía

"NO VOLVERÉ A HACER UN ABORTO"

Tras realizar una cirugía intrauterina en Samuel, un feto de solo 21 semanas que se aferró a su mano, la vida cambió para el doctor Brunner.

"El aborto en los Estados Unidos es legal y yo creo que es una opción muy personal, aunque desde que Samuel tocó mi mano nunca más podré realizar abortos en mujeres con niños que presenten malformaciones."

¿Cómo vivió el momento cuando Samuel tocó su mano?


Recuerdo que estábamos moviendo a Samuel dentro del útero, preparándolo para la cirugía y de pronto ...su mano salió del útero...Solo puedo decir que se produjo algo muy natural, como cuando cada ser humano presiente que otro ser humano le va a dar la mano y sencillamente la toma, la coge y eso hice...Sin pensarlo acerqué mi mano a la suya. ¡Fueron solo unos instantes porque, me di cuenta de que tenía que seguir operando ...(se ríe). Si no hubiéramos operado a Samuel, habría estado condenado a morir..."

¿Le ha ocurrido algo similar con las otras operaciones?
¡Fue un momento tan personal, los sentimientos que surgieron en mí son muy íntimos! En cada operación se produce algo muy especial con el feto, porque sus padres me dicen cuanto lo desean, lo quieren y durante la operación yo tengo su vida en mi mano, en la palma de mi mano. A veces, los padres me dan mensajes, me dicen cosas que les gustaría decirles a su hijo.


El fotógrafo describió la escena como “milagrosa”. MICHAEL CLANCY


"Uno de los impactos de esta nueva técnica es que agrega una nueva perspectiva al tema del aborto. En mi país y creo que en casi todos los países donde el aborto es legal, el feto no tiene derechos legales ni identidad, pero con esta nueva técnica quirúrgica estamos desafiando esos conceptos. ¡Si un médico puede diagnosticar y tratar un feto, eso lo convierte en un paciente! Y si el feto es un paciente, entonces, es una persona...Y las personas tienen derechos y privilegios y un status legal" planteó el especialista. A su juicio, la nueva técnica reabre un dilema para la sociedad. (C.Caldés/ Medtempus)

www.negocios.com/05-12-2007+mano_esperanza,noticia_2img,14,14,5448

cada año, cada segundo

lunes, diciembre 03, 2007

Testimonio de mujer que abortó dos veces con Carlos Morín


Neus Bartolomé ha roto el silencio para contar el grave abuso que se comete en los centros privados de aborto en España, explicando su caso concreto de dos abortos con Carlos Morín, uno hace más de 22 años y el otro más reciente




Adopcion Espiritual

domingo, diciembre 02, 2007

ANTICONCEPCIÓN Y ABORTO: UNA CONEXIÓN FUNDAMENTAL


Por el Padre Walter J. Schu, L. C.

¿Evita el aborto la anticoncepción?

En los años de 1950, tuvo lugar un acontecimiento revolucionario, que afectó las relaciones más íntimas entre hombres y mujeres: la píldora. Las repercusiones se sintieron en las parejas, las familias, la sociedad y hasta en la Iglesia Católica.

Frente a las objeciones morales que surgieron, los promotores de la píldora ensalzaron sus muchos beneficios potenciales. El principal era que se esperaba que la píldora redujera la cantidad de nacimientos fuera del matrimonio, que en ese momento y todavía hoy es un indicador significativo de la pobreza. ¿Quién iba a dudar que el uso extendido de los anticonceptivos eliminaría los embarazos no deseados? ¿Y acaso no son los abortos mayormente el resultado de embarazos no deseados? Muchos llegaron a la conclusión de que al aumentar el uso de anticonceptivos, se reducirían drásticamente los nacimientos fuera del matrimonio. Aun luego de legalizar el aborto en los Estados Unidos, cuando se disparó rápidamente el número de abortos, se recomendó usar más anticonceptivos como solución para reducir las tasas de abortos.

Detrás de este argumento se esconde una tremenda falacia. Hoy, cuando el uso de los anticonceptivos se ha extendido durante más de cuarenta años, los hechos desmienten claramente que tal uso conduzca a una reducción del aborto. Desde la decisión del caso Roe vs Wade en el 1973, siguen practicándose cerca de 1. 3 millones de abortos al año. De hecho, nuevos estudios sugieren que el acceso fácil a los anticonceptivos ha empeorado el problema. Un estudio publicado el 18 de agosto de 2000 en la revista British Medical Journal muestra que las adolescentes que consultan con un médico sobre los anticonceptivos de hecho poseen una tasa más elevada de embarazos que aquellas que no lo hacen. i Y sobre el punto de que los anticonceptivos reducen la cantidad de abortos, otros estudios muestran que “más del 80% de las jóvenes que se han practicado abortos tienen experiencia con anticonceptivos”. ii De hecho, de acuerdo al Alan Guttmacher Institute, más de la mitad de las mujeres que se han practicado abortos, dicen que estaban usando anticonceptivos el mes que salieron embarazadas.

La Dra. Janet Smith, profesora de Teología moral en el Seminario Mayor del Sagrado Corazón en Detroit, reversa el silogismo de los anticonceptivos con una lógica irrefutable: La mayoría de los abortos son el resultado de embarazos no deseados, la mayoría de los embarazos no deseados son el resultado de relaciones sexuales fuera del matrimonio, y la mayoría de las relaciones sexuales fuera del matrimonio se facilitan por la disponibilidad de métodos anticonceptivos. Si volteamos esta progresión: los anticonceptivos provocan que haya más relaciones sexuales fuera del matrimonio, más relaciones sexuales fuera del matrimonio producen más embarazos no deseados; más embarazos no deseados provocan más abortos. iii Hay otra razón por la cual la anticoncepción provoca más abortos. Es que existe una conexión fundamental, o concepción mental entre ambos. Esta concepción mental visualiza la vida humana como algo que no siempre es bienvenido, y cuando no lo es, se puede desechar. Como resultado, “La gente frecuentemente utiliza el aborto como un respaldo para cuando no resultan los métodos anticonceptivos”. iv El teólogo católico Germain Grisez nos da una concisa descripción de las dos formas en que la anticoncepción puede fomentar el aborto: En primer lugar, fomentar los métodos anticonceptivos, especialmente entre los jóvenes, excusa y hasta estimula la actividad sexual inmoral. Aun si se proveen y utilizan los anticonceptivos, esta actividad puede provocar muchos embarazos, pues todos los métodos anticonceptivos tienen un porcentaje de falla. Más aún, los niños que son concebidos y no deseados, es probable que sean abortados, o abandonados o abusados, porque, a diferencia de los niños no planificados pero por parejas abiertas a una nueva vida, ya fueron rechazados por adelantado. v La conexión antropológica En la raíz de este modo de pensar yace un error antropológico fundamental, un error que da en el corazón de lo que somos como seres humanos. Esto solamente puede combatirse eligiendo la alternativa a la anticoncepción— la planificación familiar natural. vi Tal como Juan Pablo II afirmó enfáticamente, la anticoncepción y recurrir a los períodos naturalmente recurrentes de fertilidad e infertilidad en el ciclo de la mujer se basan en “dos conceptos irreconciliables de la persona y de la sexualidad humana”. vii Detrás de la mentalidad pro anticoncepción se asoma la concepción materialista que ve el cuerpo humano como un objeto que puede ser manipulado. Cuando tenemos esa visión de la persona y de la sexualidad, no resulta sorprendente que cuando falla la anticoncepción, con frecuencia se recurra al aborto. Las relaciones sexuales se reducen de un acto de entrega personal a uno de gratificación sensual libre de cualquier responsabilidad hacia una nueva vida.

La conexión fisiológica La conexión entre anticoncepción y aborto es con frecuencia sutil y hasta capciosa. Esto se confirma a nivel fisiológico, donde algunos anticonceptivos evitan la implantación del embrión recién concebido en la matriz. Es de especial preocupación el caso de la “píldora de la mañana siguiente”. viii Pero se cree que otros métodos anticonceptivos, como los dispositivos intrauterinos y aquellos que manipulan las hormonas algunas veces también son abortivos, no solamente anticonceptivos. ix Una mujer que use la píldora ni siquiera se da cuenta si tal tipo de aborto temprano está ocurriendo en su propio cuerpo.

La conexión sociológica En el campo de la sociología, estudios recientes provenientes de fuentes inesperadas confirman la conexión entre la “revolución anticonceptiva” y el aumento de la cantidad de abortos. Uno de esos estudios fue realizado por George Akerlof, un economista ganador del premio Nóbel, profesor de Berkeley, ex-miembro de Brookings Institution y no se considera conservador. En dos artículos que publicó en conocidas revistas de economía, Akerlof detalla sus hallazgos y adelanta argumentos que reivindican las advertencias proféticas del Papa Pablo VI acerca de las consecuencias sociales de la anticoncepción. x Según Akerlof, la revolución sexual dejó a las mujeres tradicionales y moderadas (que no aceptaban el sexo premarital y los anticonceptivos) incapaces de competir con aquellas mujeres que no tenían grandes objeciones frente al sexo fuera del matrimonio. Si una mujer quedaba embarazada, esto no le daba derecho a esperar una promesa de matrimonio. El novio siempre podría decir que el embarazo era una opción de la mujer. Los hombres estaban menos dispuestos a un “matrimonio a la carrera” debido a un embarazo de lo que habían estado antes de la llegada de la píldora y del aborto.

Los hallazgos de Akerlof apuntan hacia la conexión sociológica directa que hay entre anticoncepción y aborto: Así, muchas mujeres tradicionalistas acabaron teniendo sexo e hijos fuera del matrimonio, mientras muchas de las mujeres permisivas acabaron teniendo sexo y anticonceptivos o abortos para evitar tener hijos. Esto explica en gran medida el porqué la revolución de la anticoncepción fue asociada con un aumento tanto en la cantidad de abortos como en los hijos ilegítimos. xi La inmoralidad de la anticoncepción La anticoncepción no es ética desde el punto de vista moral no solamente por su conexión directa con el aborto, sino en sí misma. El Papa Pablo VI, en su encíclica de 1968 Humanae Vitae, da una fuerte definición de la anticoncepción como “toda acción que, o en previsión del acto conyugal o en su realización o en el desarrollo de sus consecuencias naturales, se proponga, como fin o como medio, hacer imposible la procreación”. xii Pablo IV continua afirmando las enseñanzas constantes de la Iglesia de que dichas acciones son intrínsecamente malas (intrinsice inhonestum),xiii y explica que la anticoncepción viola “la inseparable conexión que Dios ha querido y que el hombre no puede romper por propia iniciativa, entre los dos significados del acto conyugal: el significado unitivo y el significado procreador. ”xiv La cultura de la muerte ha emprendido una guerra silenciosa contra la cultura de la vida. De la balanza no solamente penden las vidas de millones de niños no nacidos, sino también el futuro de la familia. Juan Pablo II afirmó que “la familia se encuentra en el centro de la gran lucha entre el bien y el mal, entre la vida y la muerte, entre el amor y cuanto se opone al amor. ”xv ¿Qué lado tiene la ventaja hoy? Hay una cifra muy escueta: hoy, menos del 1% de todas las parejas casadas en edad de procrear en los Estados Unidos utiliza el método de planificación natural. xvi Una respuesta convincente: la teología del cuerpo, de Juan Pablo II Podemos cambiar la mentalidad anticonceptiva y ayudar a construir una cultura de la vida mediante lo que Juan Pablo II nos dejó como legado: una defensa conmovedora de la verdad sobre la planificación familiar natural. En su Teología del Cuerpo, Juan Pablo II sitúa las enseñanzas de la Iglesia en el contexto de una visión total del ser humano.

En tres grandes pinceladas, el difunto Santo Padre presenta una visión completa de la persona humana. Todo comienza con el hombre original antes del pecado. Solo en medio de la creación, Adán vive la soledad original. Aunque era el amo de todas las criaturas, se siente extremadamente solo porque sólo él es una persona, un sujeto consciente llamado a entregarse por amor y a recibir la entrega de otra persona. Cuando Dios crea a Eva, Adán exclama: “¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne!” (Gen 2:23). Por el cuerpo de Eva, Adán la reconoce como persona, con la cual él está llamado a formar una comunión de personas (communio personarum) a imagen del amor que se entrega de la Santísima Trinidad. xvii Luego sigue una de las frases más bellas del libro del Génesis. “Los dos, el hombre y la mujer, estaban desnudos, pero no sentían vergüenza” (Gen 2:25). ¿Por qué no sentían vergüenza? Antes del pecado, Adán y Eva conocían completamente el significado nupcial del cuerpo. Dios los creó hombre y mujer para que se entregaran uno al otro por amor. Cada uno ve en el cuerpo del otro una persona para ser amada. “Se ven y se conocen a sí mismos con toda la paz de la mirada interior, que crea precisamente la plenitud de la intimidad de las personas. ”xviii La libertad de entregarse el uno al otro que Adán y Eva viven es destruida pronto por un hecho misterioso: cometen un pecado. Con el pecado, surge en la escena el hombre histórico. El pecado trae consigo la capacidad de usar a la otra persona como un objeto en vez de amarla como persona. El significado nupcial del cuerpo corre ahora grave peligro. El hombre caído ya no es capaz de hacer el don gratuito de sí mismo que su Creador había ideado.

Es Cristo, en su insondable amor y misericordia, que rescata a la humanidad mediante su sufrimiento en la cruz y la gloria de su resurrección. Al redimir al hombre, Cristo también redime el cuerpo. Hace posible para el hombre y la mujer recapturar la libertad de ese don, al caminar por el estrecho pero jubiloso camino de la vida en el Espíritu Santo.

La visión total de la persona humana se completa al reflexionar sobre el destino futuro de la humanidad. El hombre escatológico representa la plenitud de nuestro destino con Dios, luego de la resurrección de nuestros cuerpos. Paradójicamente, el significado nupcial del cuerpo alcanza su plenitud en el cielo, donde “ni ellos tomarán mujer ni ellas marido” (Mt 22:30). ¿Cómo es esto posible? En el cielo, la única respuesta adecuada a la efusión del amor de Dios es entregarnos completamente a Él en todo lo que somos como seres humanos. Es por esto que la entrega exclusiva entre esposo y esposa en el matrimonio, aunque se haga por el amor de Dios, no existe más en el cielo. Al entregarnos a Cristo, el Novio, también nos estaremos entregando a todos los otros en Él –la comunión de los santos. La perspectiva de la vida eterna revela la belleza del llamado al celibato, a la vida consagrada, como otra forma de cumplir con la obligación nupcial del cuerpo. Los que se consagran a Cristo mediante la pobreza, la castidad y la obediencia, hacen presente en la tierra, con anticipación, la unión virginal, pero conyugal, con Dios que cada persona vivirá en el cielo hasta la eternidad.

El vasto panorama de la visión total de la persona que Juan Pablo II presenta hace posible comprender en toda su profundidad y belleza las enseñanzas de la Iglesia sobre el amor conyugal y la procreación. Cada acto de unión conyugal es una expresión de la entrega completa de un cónyuge al otro y de la aceptación de cada uno en toda su totalidad como persona. Este amor que se entrega es fructífero, tanto en la unión de la pareja en “una sola carne” como en su apertura a una nueva vida. Es la imagen del amor fructífero de la Trinidad.

Aquí también se revela lo maligno de un acto de anticoncepción. La anticoncepción viola la verdad del lenguaje del cuerpo. Significa que se miente con el cuerpo. Por un lado, el esposo le dice a la esposa, en el lenguaje natural del acto conyugal, “me entrego completamente a ti con todo lo que soy, y te acepto completamente como persona”. Pero por el otro lado, el hombre no da su capacidad de ser padre, y la mujer no aceptar su capacidad de ser madre. En consecuencia, la anticoncepción impide que el acto conyugal sea un acto de amor verdadero, personal y de completa entrega, como fue concebido que fuera.

Una cultura de la vida en lo más profundo ¿En qué terreno se ganará o perderá la batalla por la cultura de la vida? No en un juzgado, sino en la tranquila convicción de innumerables homilías, artículos y charlas sobre las enseñanzas de la Iglesia sobre el matrimonio y la Teología del Cuerpo del Papa Juan Pablo II.

Entonces, llegará el día cuando se promocione la cultura de la vida, no solamente en las leyes, sino en el corazón mismo de las relaciones más íntimas entre un hombre y una mujer.

El padre Walter J. Schu, L. C. fue ordenado sacerdote de la Legión de Cristo en 1994 y es el autor de The Splendor of Love: Juan Pablo II’s Vision for Marriage and Family. (New Hope, Ky. , New Hope Press: 2003) ($19. 95).

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1 “Este estudio encontró que el 71 por ciento de las 223 jóvenes adolescentes que salieron embarazadas había hablado sobre la anticoncepción con un profesional sanitario en el curso del año antes de salir embarazadas”. Brian McGuire, “Sex Education Can Backfire, Says British Study,” en el National Catholic Register, Vol. 76, No. 36, 3-9 de septiembre de 2000, 1.
2 Vea Stanley K. Henshaw and Kathryn Kost, “Abortion Patients in 1994-1995: Characteristics and Contraceptive Use,” 28 Family Planning Perspectives 140, 145 (table 2) (1996).
3 Janet E. Smith, “Paul VI as Prophet,” in Why Humanae Vitae Was Right: A Reader, 523.
4 Germain Grisez, Living a Christian Life (The Way of the Lord Jesus, Volume 2), (Quincy, Ill: Franciscan Press: 1993), 505.
5 Germain Grisez, Living a Christian Life, 515-516.
6. Juan Pablo II afirma que la diferencia entre la anticoncepción y la planifcación familiar natural es “antropológica y al mismo tiempo moral”, Familiaris Consortio, 32. Énfasis en el original.
7 John Paul II, Familiaris Consortio, 32.
8 Vea Horacio B. Croxatto, et al. , “Mechanism of action of hormonal preparations used for emergency contraception: a review of the literature,” 63 Contraception 111-121 (2001); Chris Kahlenborn et al. , “Postfertilization Effect of Hormonal Emergency Contraception,” 36 The Annals of Pharmacology 465 ( March 2002); John Wilks, “The Impact of the Pill on Implantation Factors – New Research Findings,” 16 Ethics & Medicine 15-22 (2000); Keith L. Moore and T. V. N. Persaud, The Developing Human: Clinically Oriented Embryology, 7th ed. (2003), 56; Walter L. Larimore and Joseph B. Stanford, “Postfertilization Effects of Oral Contraceptives and Their Relationship to Informed Consent,” 9 Archives of Family Medicine 126-133 (2000).
9 Susan Harlap, Kathryn Kost, and Jacqueline Darroch Forrest, Preventing Pregnancy, Protecting Health: A New Look at Birth Control Choices in the United States (New York: The Alan Guttmacher Institute, 1991), declara que cuando no son eficaces de algún otro modo, los artefactos intrauterinos funcionan “al responder con una inflamación local a un cuerpo invasor, lo cual impide la implantación si hay fertilización” (27), los anticonceptivos orales “cambian la membran interior del útero al impedir la implantación en caso de que hubiese fertilización” (27), la píldora de solo progestina funciona “impidiendo la implantación” (28), los implantes anticonceptivos funcionan al “impedir la implantación del óvulo fertilizado” (28), y las inyecciones de progestina funcionan en maneras similares a la de la minipastilla y a los implantes” (29). Vea Ashley y O’Rourke, Healthcare Ethics, 3rd ed. , 278-79; Kristine M. Severyn, “Abortifacient Drugs and Devices: Medical and Moral Dilemmas,” Linacre Quarterly 57 (Aug. 1990): 50-67; Rudolf Ehmann, “Problems in Family Planning,” Anthropotes 7 (1991): 100-101. Citado en Germain Grisez, Living a Christian Moral Life, 505.
10 Vea Humanae Vitae, 17 de Pablo VI.
11 W. Bradford Wilcox, “The Facts of Life and Marriage: Social Science & the Vindication of Christian Moral Teaching,” Touchstone, rnero-febrero 2005. Como fue reimpreso en Zenit Rassegna.
12 Humanae Vitae, 14.
13 Ibid. The Catechism of the Catholic Church reitera la condena que hizo Paulo VI de que todas las formas de anticoncepción son intrínsecamente malas, en el numeral 2370.
14 Humanae Vitae, 12. Catecismo de la Iglesia Católica, 2336.
15 Juan Pablo II, Carta a las familias, 1994, 23.
16 Joseph B. Stanford, M. D. , “Sex Naturally,” First Things 97 (November 1999), 28-33.
17 Juan Pablo II,. Audiencia general del 14 de noviembre de 1979, y en sobre La Teología del Cuerpo (Boston: Pauline Books and Media, 1997), 46-47.
18 Juan Pablo II, Audiencia general del 2 de enero de 1980, y en Ibid.,

ANTICONCEPCIÓN Y ABORTO: UNA CONEXIÓN FUNDAMENTAL


Por el Padre Walter J. Schu, L. C.

¿Evita el aborto la anticoncepción?

En los años de 1950, tuvo lugar un acontecimiento revolucionario, que afectó las relaciones más íntimas entre hombres y mujeres: la píldora. Las repercusiones se sintieron en las parejas, las familias, la sociedad y hasta en la Iglesia Católica.

Frente a las objeciones morales que surgieron, los promotores de la píldora ensalzaron sus muchos beneficios potenciales. El principal era que se esperaba que la píldora redujera la cantidad de nacimientos fuera del matrimonio, que en ese momento y todavía hoy es un indicador significativo de la pobreza. ¿Quién iba a dudar que el uso extendido de los anticonceptivos eliminaría los embarazos no deseados? ¿Y acaso no son los abortos mayormente el resultado de embarazos no deseados? Muchos llegaron a la conclusión de que al aumentar el uso de anticonceptivos, se reducirían drásticamente los nacimientos fuera del matrimonio. Aun luego de legalizar el aborto en los Estados Unidos, cuando se disparó rápidamente el número de abortos, se recomendó usar más anticonceptivos como solución para reducir las tasas de abortos.

Detrás de este argumento se esconde una tremenda falacia. Hoy, cuando el uso de los anticonceptivos se ha extendido durante más de cuarenta años, los hechos desmienten claramente que tal uso conduzca a una reducción del aborto. Desde la decisión del caso Roe vs Wade en el 1973, siguen practicándose cerca de 1. 3 millones de abortos al año. De hecho, nuevos estudios sugieren que el acceso fácil a los anticonceptivos ha empeorado el problema. Un estudio publicado el 18 de agosto de 2000 en la revista British Medical Journal muestra que las adolescentes que consultan con un médico sobre los anticonceptivos de hecho poseen una tasa más elevada de embarazos que aquellas que no lo hacen. i Y sobre el punto de que los anticonceptivos reducen la cantidad de abortos, otros estudios muestran que “más del 80% de las jóvenes que se han practicado abortos tienen experiencia con anticonceptivos”. ii De hecho, de acuerdo al Alan Guttmacher Institute, más de la mitad de las mujeres que se han practicado abortos, dicen que estaban usando anticonceptivos el mes que salieron embarazadas.

La Dra. Janet Smith, profesora de Teología moral en el Seminario Mayor del Sagrado Corazón en Detroit, reversa el silogismo de los anticonceptivos con una lógica irrefutable: La mayoría de los abortos son el resultado de embarazos no deseados, la mayoría de los embarazos no deseados son el resultado de relaciones sexuales fuera del matrimonio, y la mayoría de las relaciones sexuales fuera del matrimonio se facilitan por la disponibilidad de métodos anticonceptivos. Si volteamos esta progresión: los anticonceptivos provocan que haya más relaciones sexuales fuera del matrimonio, más relaciones sexuales fuera del matrimonio producen más embarazos no deseados; más embarazos no deseados provocan más abortos. iii Hay otra razón por la cual la anticoncepción provoca más abortos. Es que existe una conexión fundamental, o concepción mental entre ambos. Esta concepción mental visualiza la vida humana como algo que no siempre es bienvenido, y cuando no lo es, se puede desechar. Como resultado, “La gente frecuentemente utiliza el aborto como un respaldo para cuando no resultan los métodos anticonceptivos”. iv El teólogo católico Germain Grisez nos da una concisa descripción de las dos formas en que la anticoncepción puede fomentar el aborto: En primer lugar, fomentar los métodos anticonceptivos, especialmente entre los jóvenes, excusa y hasta estimula la actividad sexual inmoral. Aun si se proveen y utilizan los anticonceptivos, esta actividad puede provocar muchos embarazos, pues todos los métodos anticonceptivos tienen un porcentaje de falla. Más aún, los niños que son concebidos y no deseados, es probable que sean abortados, o abandonados o abusados, porque, a diferencia de los niños no planificados pero por parejas abiertas a una nueva vida, ya fueron rechazados por adelantado. v La conexión antropológica En la raíz de este modo de pensar yace un error antropológico fundamental, un error que da en el corazón de lo que somos como seres humanos. Esto solamente puede combatirse eligiendo la alternativa a la anticoncepción— la planificación familiar natural. vi Tal como Juan Pablo II afirmó enfáticamente, la anticoncepción y recurrir a los períodos naturalmente recurrentes de fertilidad e infertilidad en el ciclo de la mujer se basan en “dos conceptos irreconciliables de la persona y de la sexualidad humana”. vii Detrás de la mentalidad pro anticoncepción se asoma la concepción materialista que ve el cuerpo humano como un objeto que puede ser manipulado. Cuando tenemos esa visión de la persona y de la sexualidad, no resulta sorprendente que cuando falla la anticoncepción, con frecuencia se recurra al aborto. Las relaciones sexuales se reducen de un acto de entrega personal a uno de gratificación sensual libre de cualquier responsabilidad hacia una nueva vida.

La conexión fisiológica La conexión entre anticoncepción y aborto es con frecuencia sutil y hasta capciosa. Esto se confirma a nivel fisiológico, donde algunos anticonceptivos evitan la implantación del embrión recién concebido en la matriz. Es de especial preocupación el caso de la “píldora de la mañana siguiente”. viii Pero se cree que otros métodos anticonceptivos, como los dispositivos intrauterinos y aquellos que manipulan las hormonas algunas veces también son abortivos, no solamente anticonceptivos. ix Una mujer que use la píldora ni siquiera se da cuenta si tal tipo de aborto temprano está ocurriendo en su propio cuerpo.

La conexión sociológica En el campo de la sociología, estudios recientes provenientes de fuentes inesperadas confirman la conexión entre la “revolución anticonceptiva” y el aumento de la cantidad de abortos. Uno de esos estudios fue realizado por George Akerlof, un economista ganador del premio Nóbel, profesor de Berkeley, ex-miembro de Brookings Institution y no se considera conservador. En dos artículos que publicó en conocidas revistas de economía, Akerlof detalla sus hallazgos y adelanta argumentos que reivindican las advertencias proféticas del Papa Pablo VI acerca de las consecuencias sociales de la anticoncepción. x Según Akerlof, la revolución sexual dejó a las mujeres tradicionales y moderadas (que no aceptaban el sexo premarital y los anticonceptivos) incapaces de competir con aquellas mujeres que no tenían grandes objeciones frente al sexo fuera del matrimonio. Si una mujer quedaba embarazada, esto no le daba derecho a esperar una promesa de matrimonio. El novio siempre podría decir que el embarazo era una opción de la mujer. Los hombres estaban menos dispuestos a un “matrimonio a la carrera” debido a un embarazo de lo que habían estado antes de la llegada de la píldora y del aborto.

Los hallazgos de Akerlof apuntan hacia la conexión sociológica directa que hay entre anticoncepción y aborto: Así, muchas mujeres tradicionalistas acabaron teniendo sexo e hijos fuera del matrimonio, mientras muchas de las mujeres permisivas acabaron teniendo sexo y anticonceptivos o abortos para evitar tener hijos. Esto explica en gran medida el porqué la revolución de la anticoncepción fue asociada con un aumento tanto en la cantidad de abortos como en los hijos ilegítimos. xi La inmoralidad de la anticoncepción La anticoncepción no es ética desde el punto de vista moral no solamente por su conexión directa con el aborto, sino en sí misma. El Papa Pablo VI, en su encíclica de 1968 Humanae Vitae, da una fuerte definición de la anticoncepción como “toda acción que, o en previsión del acto conyugal o en su realización o en el desarrollo de sus consecuencias naturales, se proponga, como fin o como medio, hacer imposible la procreación”. xii Pablo IV continua afirmando las enseñanzas constantes de la Iglesia de que dichas acciones son intrínsecamente malas (intrinsice inhonestum),xiii y explica que la anticoncepción viola “la inseparable conexión que Dios ha querido y que el hombre no puede romper por propia iniciativa, entre los dos significados del acto conyugal: el significado unitivo y el significado procreador. ”xiv La cultura de la muerte ha emprendido una guerra silenciosa contra la cultura de la vida. De la balanza no solamente penden las vidas de millones de niños no nacidos, sino también el futuro de la familia. Juan Pablo II afirmó que “la familia se encuentra en el centro de la gran lucha entre el bien y el mal, entre la vida y la muerte, entre el amor y cuanto se opone al amor. ”xv ¿Qué lado tiene la ventaja hoy? Hay una cifra muy escueta: hoy, menos del 1% de todas las parejas casadas en edad de procrear en los Estados Unidos utiliza el método de planificación natural. xvi Una respuesta convincente: la teología del cuerpo, de Juan Pablo II Podemos cambiar la mentalidad anticonceptiva y ayudar a construir una cultura de la vida mediante lo que Juan Pablo II nos dejó como legado: una defensa conmovedora de la verdad sobre la planificación familiar natural. En su Teología del Cuerpo, Juan Pablo II sitúa las enseñanzas de la Iglesia en el contexto de una visión total del ser humano.

En tres grandes pinceladas, el difunto Santo Padre presenta una visión completa de la persona humana. Todo comienza con el hombre original antes del pecado. Solo en medio de la creación, Adán vive la soledad original. Aunque era el amo de todas las criaturas, se siente extremadamente solo porque sólo él es una persona, un sujeto consciente llamado a entregarse por amor y a recibir la entrega de otra persona. Cuando Dios crea a Eva, Adán exclama: “¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne!” (Gen 2:23). Por el cuerpo de Eva, Adán la reconoce como persona, con la cual él está llamado a formar una comunión de personas (communio personarum) a imagen del amor que se entrega de la Santísima Trinidad. xvii Luego sigue una de las frases más bellas del libro del Génesis. “Los dos, el hombre y la mujer, estaban desnudos, pero no sentían vergüenza” (Gen 2:25). ¿Por qué no sentían vergüenza? Antes del pecado, Adán y Eva conocían completamente el significado nupcial del cuerpo. Dios los creó hombre y mujer para que se entregaran uno al otro por amor. Cada uno ve en el cuerpo del otro una persona para ser amada. “Se ven y se conocen a sí mismos con toda la paz de la mirada interior, que crea precisamente la plenitud de la intimidad de las personas. ”xviii La libertad de entregarse el uno al otro que Adán y Eva viven es destruida pronto por un hecho misterioso: cometen un pecado. Con el pecado, surge en la escena el hombre histórico. El pecado trae consigo la capacidad de usar a la otra persona como un objeto en vez de amarla como persona. El significado nupcial del cuerpo corre ahora grave peligro. El hombre caído ya no es capaz de hacer el don gratuito de sí mismo que su Creador había ideado.

Es Cristo, en su insondable amor y misericordia, que rescata a la humanidad mediante su sufrimiento en la cruz y la gloria de su resurrección. Al redimir al hombre, Cristo también redime el cuerpo. Hace posible para el hombre y la mujer recapturar la libertad de ese don, al caminar por el estrecho pero jubiloso camino de la vida en el Espíritu Santo.

La visión total de la persona humana se completa al reflexionar sobre el destino futuro de la humanidad. El hombre escatológico representa la plenitud de nuestro destino con Dios, luego de la resurrección de nuestros cuerpos. Paradójicamente, el significado nupcial del cuerpo alcanza su plenitud en el cielo, donde “ni ellos tomarán mujer ni ellas marido” (Mt 22:30). ¿Cómo es esto posible? En el cielo, la única respuesta adecuada a la efusión del amor de Dios es entregarnos completamente a Él en todo lo que somos como seres humanos. Es por esto que la entrega exclusiva entre esposo y esposa en el matrimonio, aunque se haga por el amor de Dios, no existe más en el cielo. Al entregarnos a Cristo, el Novio, también nos estaremos entregando a todos los otros en Él –la comunión de los santos. La perspectiva de la vida eterna revela la belleza del llamado al celibato, a la vida consagrada, como otra forma de cumplir con la obligación nupcial del cuerpo. Los que se consagran a Cristo mediante la pobreza, la castidad y la obediencia, hacen presente en la tierra, con anticipación, la unión virginal, pero conyugal, con Dios que cada persona vivirá en el cielo hasta la eternidad.

El vasto panorama de la visión total de la persona que Juan Pablo II presenta hace posible comprender en toda su profundidad y belleza las enseñanzas de la Iglesia sobre el amor conyugal y la procreación. Cada acto de unión conyugal es una expresión de la entrega completa de un cónyuge al otro y de la aceptación de cada uno en toda su totalidad como persona. Este amor que se entrega es fructífero, tanto en la unión de la pareja en “una sola carne” como en su apertura a una nueva vida. Es la imagen del amor fructífero de la Trinidad.

Aquí también se revela lo maligno de un acto de anticoncepción. La anticoncepción viola la verdad del lenguaje del cuerpo. Significa que se miente con el cuerpo. Por un lado, el esposo le dice a la esposa, en el lenguaje natural del acto conyugal, “me entrego completamente a ti con todo lo que soy, y te acepto completamente como persona”. Pero por el otro lado, el hombre no da su capacidad de ser padre, y la mujer no aceptar su capacidad de ser madre. En consecuencia, la anticoncepción impide que el acto conyugal sea un acto de amor verdadero, personal y de completa entrega, como fue concebido que fuera.

Una cultura de la vida en lo más profundo ¿En qué terreno se ganará o perderá la batalla por la cultura de la vida? No en un juzgado, sino en la tranquila convicción de innumerables homilías, artículos y charlas sobre las enseñanzas de la Iglesia sobre el matrimonio y la Teología del Cuerpo del Papa Juan Pablo II.

Entonces, llegará el día cuando se promocione la cultura de la vida, no solamente en las leyes, sino en el corazón mismo de las relaciones más íntimas entre un hombre y una mujer.

El padre Walter J. Schu, L. C. fue ordenado sacerdote de la Legión de Cristo en 1994 y es el autor de The Splendor of Love: Juan Pablo II’s Vision for Marriage and Family. (New Hope, Ky. , New Hope Press: 2003) ($19. 95).

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1 “Este estudio encontró que el 71 por ciento de las 223 jóvenes adolescentes que salieron embarazadas había hablado sobre la anticoncepción con un profesional sanitario en el curso del año antes de salir embarazadas”. Brian McGuire, “Sex Education Can Backfire, Says British Study,” en el National Catholic Register, Vol. 76, No. 36, 3-9 de septiembre de 2000, 1.
2 Vea Stanley K. Henshaw and Kathryn Kost, “Abortion Patients in 1994-1995: Characteristics and Contraceptive Use,” 28 Family Planning Perspectives 140, 145 (table 2) (1996).
3 Janet E. Smith, “Paul VI as Prophet,” in Why Humanae Vitae Was Right: A Reader, 523.
4 Germain Grisez, Living a Christian Life (The Way of the Lord Jesus, Volume 2), (Quincy, Ill: Franciscan Press: 1993), 505.
5 Germain Grisez, Living a Christian Life, 515-516.
6. Juan Pablo II afirma que la diferencia entre la anticoncepción y la planifcación familiar natural es “antropológica y al mismo tiempo moral”, Familiaris Consortio, 32. Énfasis en el original.
7 John Paul II, Familiaris Consortio, 32.
8 Vea Horacio B. Croxatto, et al. , “Mechanism of action of hormonal preparations used for emergency contraception: a review of the literature,” 63 Contraception 111-121 (2001); Chris Kahlenborn et al. , “Postfertilization Effect of Hormonal Emergency Contraception,” 36 The Annals of Pharmacology 465 ( March 2002); John Wilks, “The Impact of the Pill on Implantation Factors – New Research Findings,” 16 Ethics & Medicine 15-22 (2000); Keith L. Moore and T. V. N. Persaud, The Developing Human: Clinically Oriented Embryology, 7th ed. (2003), 56; Walter L. Larimore and Joseph B. Stanford, “Postfertilization Effects of Oral Contraceptives and Their Relationship to Informed Consent,” 9 Archives of Family Medicine 126-133 (2000).
9 Susan Harlap, Kathryn Kost, and Jacqueline Darroch Forrest, Preventing Pregnancy, Protecting Health: A New Look at Birth Control Choices in the United States (New York: The Alan Guttmacher Institute, 1991), declara que cuando no son eficaces de algún otro modo, los artefactos intrauterinos funcionan “al responder con una inflamación local a un cuerpo invasor, lo cual impide la implantación si hay fertilización” (27), los anticonceptivos orales “cambian la membran interior del útero al impedir la implantación en caso de que hubiese fertilización” (27), la píldora de solo progestina funciona “impidiendo la implantación” (28), los implantes anticonceptivos funcionan al “impedir la implantación del óvulo fertilizado” (28), y las inyecciones de progestina funcionan en maneras similares a la de la minipastilla y a los implantes” (29). Vea Ashley y O’Rourke, Healthcare Ethics, 3rd ed. , 278-79; Kristine M. Severyn, “Abortifacient Drugs and Devices: Medical and Moral Dilemmas,” Linacre Quarterly 57 (Aug. 1990): 50-67; Rudolf Ehmann, “Problems in Family Planning,” Anthropotes 7 (1991): 100-101. Citado en Germain Grisez, Living a Christian Moral Life, 505.
10 Vea Humanae Vitae, 17 de Pablo VI.
11 W. Bradford Wilcox, “The Facts of Life and Marriage: Social Science & the Vindication of Christian Moral Teaching,” Touchstone, rnero-febrero 2005. Como fue reimpreso en Zenit Rassegna.
12 Humanae Vitae, 14.
13 Ibid. The Catechism of the Catholic Church reitera la condena que hizo Paulo VI de que todas las formas de anticoncepción son intrínsecamente malas, en el numeral 2370.
14 Humanae Vitae, 12. Catecismo de la Iglesia Católica, 2336.
15 Juan Pablo II, Carta a las familias, 1994, 23.
16 Joseph B. Stanford, M. D. , “Sex Naturally,” First Things 97 (November 1999), 28-33.
17 Juan Pablo II,. Audiencia general del 14 de noviembre de 1979, y en sobre La Teología del Cuerpo (Boston: Pauline Books and Media, 1997), 46-47.
18 Juan Pablo II, Audiencia general del 2 de enero de 1980, y en Ibid.,

La conexión entre la anticoncepción y el aborto

Por Janet E. Smith, PhD

Mucha gente en el movimiento pro-vida rehusa hacer la conexión entre la anticoncepción y el aborto. Insisten en que son dos cosas muy diferentes—que hay un mundo de diferencia entre los anticonceptivos, que evitan de que una vida se forme, y el aborto, que elimina una vida que ya ha sido formada.

Con algunos anticonceptivos no sólo hay una conexión con el aborto, sino que se trata de una misma identidad. Algunos anticonceptivos son abortivos y actúan causando un aborto temprano. El Dispositivo Intrauterino (DIU), evita que un óvulo fertilizado (un pequeño ser humano) se implante en el útero. La "píldora" no siempre detiene la ovulación, sino que también previene que el embrión se implante. Y, por supuesto, la píldora RU-486, trabaja abortando del todo al nuevo feto, al nuevo bebé. Aunque algunos en el movimiento pro-vida ocasionalmente hablan en contra de los anticonceptivos que son abortivos, generalmente ellos se abstienen totalmente de hablar sobre la controversia de los anticonceptivos.

La anticoncepción crea la "necesidad" de abortar

Esto me parece un error. Creo que no haremos un buen progreso creando una sociedad donde la vida nueva tenga seguridad y sea tratada con verdadero respeto, donde el aborto sea sólo un terrible recuerdo en vez de una terrible realidad, hasta que no veamos que hay muchas conexiones importantes entre los anticonceptivos y el aborto, y que hablemos con valor sobre esta verdad. Necesitamos entender que en una sociedad en la que los anticonceptivos son tan ampliamente usados, va a ser muy difícil eliminar los abortos, puesto que el estilo de vida y las actitudes que promueven los anticoncetivos crean una supuesta "necesidad" de abortar.

Planned Parenthood v Casey, la reciente decisión de la Corte Suprema, que confirmó Roe contra Wade, declara: "En algunos aspectos críticos, el aborto tiene el mismo carácter que la decisión de usar anticonceptivos. . .durante dos décadas de desarrollo económino y social, la gente ha tenido relaciones íntimas y ha tomado decisiones que definen sus propios puntos de vista y sus lugares en la sociedad, valiéndose de la disponibilidad del aborto en el caso de que los anticonceptivos fallen."

La decisión de la Corte Suprema ha hecho completamente innecesario cualquier esfuerzo para exponer lo que realmente hay detrás de la adherencia de la época moderna al aborto. Tal como la Corte Suprema dice francamente, "necesitamos" el aborto para poder continuar con nuestros estilos de vida anticonceptivos. La razón por la cual un millón y medio de mujeres al año buscan el aborto como remedio, cuando no les resultan los anticonceptivos, no es por falla de los anticonceptivos mismos. Las "relaciones íntimas," que fueron ayudadas por los anticonceptivos, son las que hacen el aborto "necesario." "Relaciones íntimas," aquí, es un eufemismo y un engaño en si mismo. Aquí, la palabra "íntimo" quiere decir "sexual"; no significa "amoroso y cercano." El aborto es más a menudo el resultado de relaciones sexuales en las que no hay verdadera intimidad ni amor; en las que no hay cabida para un bebé, que es la consecuencia natural del acto sexual.

Los eruditos dudan de la alarmante sobrepoblación

La Corte Suprema, sin embargo, es inordinariamente franca. Muchas veces, se dan razones ostentosamente más nobles para el entusiasmo por los anticonceptivos. Por ejemplo, muchos piensan que los anticonceptivos son cruciales para controlar lo que se percibe como una gran explosión demográfica. Pero la mayoría no saben de que hay eruditos que seriamente disputan la autenticidad de esa alarma de sobrepoblación en la mayoría de los países de la tierra. Algunos eruditos, como Ben Wattenberg, Julian Simon y Jacqueline Kasun, sostienen que algunos países, especialmente en el occidente, están enfrentando problemas de reponer población, y como no nos estamos reproduciendo, nuestra población en el futuro se verá en una situación económica difícil. Estos eruditos piensan que gran parte del problema, incluso en areas ostensivamente sobrepobladas, es político y económico en vez de demográfico. O sea, que el problema no es demasiada gente, sino una distribución inapropiada de los bienes.

Pero el tema aquí no es la sobrepoblación ni los méritos de los anticonceptivos como medio de vencer la sobrepoblación. El control de la población no es la fuente principal que entusiasma a la época moderna para el uso de los anticonceptivos. En realidad, los anticonceptivos son aclamados como la solución a los problemas acarreados a causa de la revolución sexual. Muchos creen que con mejores anticonceptivos y uso responsable de ellos, se podrá reducir el número de embarazos no deseados como también el número de abortos, y aún evitar en algún modo la propagación de enfermedades transmitidas sexualmente.

Para avalar este argumento de que el uso responsible de anticonceptivos reduciría el número de abortos, algunos toman en cuenta que la mayoría de los abortos son hechos con "propósitos anticonceptivos." Esto es, algunos abortos se hacen porque la mujer ha sido víctima de violación o incesto, o porque el embarazo pondría en peligro su vida, o porque el bebé podría estar deforme o incapacitado En vez de esto, la mayoría de los abortos suceden porque hombres y mujeres que no quieren bebés, están teniendo relaciones sexuales y se encuentran con embarazos que no planeaban o no querían. Ya sea porque los anticonceptivos que usaron fallaron o porque se les olvidó usar el anticonceptivo, recurren al aborto como reserva. Muchos creen que si pudiéramos convencer a los hombres y mujeres de que usen anticonceptivos responsablemente, podríamos reducir el número de embarazos no deseados y por lo tanto el número de abortos. Hace treinta años esta posición pudo obtener credibilidad, pero no hoy. Hemos vivido casi treinta años en una cultura saturada con el uso de anticonceptivos y de aborto. Ya no podemos pensar, que más acceso a los anticonceptivos reducen el número de abortos. Por el contrario, donde los anticonceptivos son más facilmente adquiridos, el número de embarazos no deseados y el número de abortos aumentan rápidamente.

La revolución sexual no es posible sin anticonceptivos

La conexión entre anticonceptivos y aborto es primordialmente la siguiente: los anticonceptivos facilitan el tipo de relaciones y también el tipo de actitudes de carácter moral que facilmente llevan al aborto. La mentalidad anticonceptiva trata las relaciones sexuales como algo que casi no tiene nada que ver con bebés. Se piensa que los bebés son como "accidentes" de las relaciones sexuales, como intrusos no bienvenidos en una relación sexual, como una carga. La revolución sexual no tiene suficiente cariño ni espacio para formular una conexión entre la actividad sexual y los bebés. La revolución sexual simplemente no fue posible hasta que anticonceptivos confiables fueron ampliamente disponibles.

Lejos de ser un tope para la revolución sexual, los anticonceptivos fueron el combustible que facilitó el inicio de la revolución sexual y lo habilita para que crezca con furia. En el pasado muchos hombres y mujeres se abstuvieron de relaciones sexuales ilícitas, simplemente porque no estaban preparados para enfrentar la responsabilidad de ser padres. Pero una vez que anticonceptivos confiables aparacieron en la escena, la barrera que protegía al sexo dentro del matrimonio cayó. La conexión entre el sexo y el amor también cayó rápidamente. Desde que los anticonceptivos vinieron a ser usados ampliamente, han habido muchas pláticas sobre aceptar y practicar el sexo casual y recreacionalmente. El profundo significado que es intrínsico en la relación sexual, se ha perdido de vista. El deseo de comprometerse en una relación sexual no es el resultado de un compromiso profundo de uno para otro. No se habla más del deseo de "tener un hijo tuyo," y todo lo que trae consigo un bebé. Los anticonceptivos ayudan a reducir a la pareja a un simple objeto sexual, puesto que ayudan a tener relaciones íntimas sin ningún compromiso.

La facilidad con la que se dan las relaciones sexuales se acompaña con falta de cuidado en el uso de los anticonceptivos. Los estudios muestran que las mujeres que han tenido abortos, saben mucho sobre métodos de control de la natalidad. La gran mayoría, un 80%, son expertas en el uso de los anticonceptivos, pero demuestran descuido e indiferencia en el uso de los anticonceptivos por una variedad de razones. Una investigadora reporta las siguientes razones: Ella observa que algunas mujeres han roto la relación con su pareja sexual y creen que ya no necesitaran más usar anticonceptivos, pero de todas maneras siguen sexualmente activas(1). A otras no les agrada el exámen físico que requiere la píldora o no les gustan los efectos secundarios de ésta o las dificultades que trae conseguir los anticonceptivos. A muchas mujeres solteras no les gusta pensar de si mismas como mujeres sexualmente activas y el uso de anticonceptivos pone en conflicto la imágen que tienen de si. La omisión en el uso de anticonceptivos es una señal de que muchas mujeres no se sienten a gusto siendo sexualmente activas. O sea, que muchas de estas mujeres están comprometidas en una actividad que por alguna razón no desean admitir.

Frecuentemente los embarazos que son abortados eran planeados

En un libro titulado Tomando riesgos: El aborto y la decisión de no usar anticonceptivos, Kristin Luker, investigadora y científica social, pro-aborto, trata de descubrir la razón por la cual, con tantos anticonceptivos disponibles, muchísimas mujeres, prácticamente todas conocedoras de los anticonceptivos, tuvieron embarazos no deseados y abortos (2). Las conclusiones de los estudios sugieren que no es solo "descuido" o "irresponsabilidad" lo que lleva a las mujeres a abortar, sino que, frecuentemente, los embarazos que terminan en abortos son planeados o son resultado de un riesgo calculado. Luker empieza por dar de baja algunos de los puntos de vista más usados para obtener el aborto. Ella niega que las mujeres que tienen abortos sean jovencitas aterradas de pánico o que sean mujeres solteras que tendrían hijos ilegítimos si no abortan. También sostiene que las estadísticas no demuestran que el aborto es un acto de desesperación por parte de las mujeres pobres o de las que obtienen asistencia social o de las que tienen más hijos de los que pueden mantener. Lo que Luker trata de distinguir son las "razones" por las cuales estas mujeres no usan anticonceptivos, teniendo experiencia de ellos y sabiendo los riesgos que representa el no usarlos(3). Luker trata de comprobar en su estudio que: "los embarazos no deseados son el resultado final de una decisión tomada con alebosía. Para las mujeres en este estudio, el embarazo ocurrió de todas maneras, porque la mayoría de ellas trataban de lograr otros objetivos que tenían más importancia que el prevenir un embarazo"(4).

Luker discute que, para estas mujeres (que tienen sexo sin protección, aunque no quieren tener bebés), el uso de los anticonceptivos tiene un cierto "precio" y el quedar embarazadas tiene ciertos "beneficios." La mujer calcula que los beneficios de no usar anticonceptivos y los beneficios de un embarazo sobrepasan los riesgos de quedar embarazada y de tener un aborto. Ella está de acuerdo en que muchas mujeres prefieren el "sexo espontáneo" y no les gusta pensar de si mismas como "sexualmente activas." También nota que algunas se preguntan si todavía son fértiles y por eso no toman anticonceptivos(5). Para muchas mujeres, los beneficios de un embarazo son numerosos. El embarazo comprueba "que es mujer"(6), o que es fértil(7); provee una excusa para "forzar o definir una relación"(8); "fuerza a los padres de una mujer o de una jovencita a prestarle atención y relacionarse con ella"(9); el embarazo también se usa como una "técnica de psicología organizacional."

Al final, casi todas las mujeres solteras a las cuales Luker entrevistó, tuvieron la opción de casarse (y supuestamente llevar el embarazo a término), pero ninguna escogió esta opción. Luker atribuye esto al deseo de no casarse bajo esas condiciones — esto es muy distinto al matrimonio de sus sueños — y a la creencia de que ellas son responsables del embarazo y no pueden exigir el apoyo de parte del hombre(10). Uno de los ejemplos que usa es el de una mujer soltera a quién no le gusta la píldora porque le hacía ganar peso, junto con el deseo de que su novio admitiera la relación ante los padres de él, quienes no la aceptaban, y la posibilidad de forzar el matrimonio. Por estas razones ella decidió no usar anticonceptivos (11). Después de quedar embarazada, esta mujer tuvo un aborto.

El "descuido" es intencional

Mucha de esta información sugiere que hay algo en lo más profundo de nuestra naturaleza que considera la separación entre el acto sexual y el amor, el compromiso y los bebés, como algo inadecuado. Como hemos visto, las mujeres son negligentes en el uso de anticonceptivos por diversas razones. Pero una de las razones por su despreocupación es el deseo de tener una relación sexual que tenga sentido, en vez de una actividad sexual sin significado. Ellas quieren que el acto sexual sea algo más que un saludo o compartir una cena. Ellas se sienten muy incómodas con los efectos de los anticonceptivos en cuanto a sus cuerpos y a la relación con sus parejas. A menudo, las mujeres desean tener una relación de más compromiso con el hombre que están viendo. Ellas quedan embarazadas para comprobar el cariño y el compromiso por parte de él. Pero como esa relación no es permanente, puesto que no hay votos ni promesas serias, ellas son profundamente ambivalentes a que ocurra un embarazo. Es más probable que estas mujeres aborten un embarazo que incluso habrían deseado. Suena como descabellado el decir que algunas mujeres pueden, en cierta forma, "planear" los mismos embarazos que ellas abortan, aunque este análisis ha sido llevado a cabo por sociólogos pro-aborto.

¿Por qué actúan las mujeres en forma tan autodestructiva? Nuevamente, una gran parte de los razonamientos es el énfasis tan increíble que la época moderna le da a la libertad. No a la verdadera libertad que todos desean — la libertad de alcanzar lo bueno y verdadero— sino que a un tipo de libertad que es más como una licencia: la libertad de hacer lo que uno quiere, sin importar si es bueno y verdadero. Queremos ser libres no para "descubrir" lo que es bueno y la verdad, sino ser libres para "definir" lo que es bueno y la verdad.

Nuevamente encontramos pruebas explícitas de nuestro deseo de definir la realidad, en el caso Planned Parenthood v Casey, que dice: "En el corazón de la liberad está el derecho de definir el concepto propio de la existencia, del significado, del universo, del misterio de la vida humana." Sin duda, todos tenemos el derecho a definir nuestros propios "conceptos." Pero cuando estos "conceptos" se traducen en acción, el público tiene el derecho a protección contra comportamientos malignos que resultan de estos conceptos. Algunos tienen el "concepto" de que individuos de cierta raza o grupo étnico son inferiores y no tienen derecho a la igualdad de derechos humanos. Ciertamente ellos tienen el derecho a definir ese concepto, por muy erróneo que sea; pero ellos no tienen el derecho a imponer "sus" conceptos a otros. ¡No todos los conceptos son creados iguales!

Preferimos nuestra libertad sobre lo que es bueno

Fundamentalmente, la época moderna escandaliza con su actitud anarquista. Hasta en las sociedades libres las leyes se ven como reprimiendo la libertad humana. Permitimos esas restricciones para evitar un gran daño a los individuos. Pero mientras menos restricciones tengamos mejor. Hemos perdido en gran parte el sentido de que las leyes pueden poner restricciones adecuadas a la libertad humana y que son esenciales para la protección de los seres humanos. Aunque vemos cierta conexión entre las leyes y la justicia, preferimos mucho más las leyes que protegen nuestra libertad en vez de las leyes que adelantan nuestro bien. Por ejemplo, aunque pocos defienden que la pornografía es dañina para nuestra cultura, es generalmente tolerada porque preferimos nuestra libertad sobre lo que es bueno. Una vez que se les ocurrió el punto de vista de que el hombre es fundamentalmente bueno y que su libertad de hacer lo que quiere es su característica más importante, esta idea se dispersó. Este punto de vista está acompañado por una falta de apreciación por lo transcendente. Ve al hombre sólo como a un animal más desarrollado. Como enseñó Nietzsche, el hombre no debe de controlar sus pasiones por la razón, sino que tiene que usar la razón para satisfacer sus pasiones, para ayudarle a coger cualquier felicidad que pueda en este universo sin sentido. Este punto de vista reemplaza la visión cristiana del hombre como huésped del universo de Dios, una criatura caída con el pecado original, pero de todas formas la criatura más excelsa de la creación, quien a través de la obediencia a la ley natural y a Dios, y por medio de la gracia, se encamina a la unión eterna con Dios.

La promiscuidad sexual aumenta

Al final de la década de los sesenta y a principios de los setentas, la idea de la persona humana como un animal a quien las pasiones deben gobernar, se arraigaron de un modo intrínsico en las actitudes de aquellos que promovieron la revolución sexual. Uno de los más grandes promotores y agentes de la revolución sexual ha sido Planificación Familiar (12). Durante las décadas de los sesentas y los setentas, muchos de los hombres y mujeres, altavoces de Planificación Familiar, sin vergüenza alguna, promovieron el sexo fuera del matrimonio y aún la promiscuidad. A la juventud se le dijo que abandonara las expresisones morales de sus padres y se entregaran al "amor libre." Les dijeron que el tener una vida sexual activa con un gran número de parejas les iba a ser psicologicamente sano, perfectamente normal y perfectamente moral. Hoy en día, por la gran expansión del SIDA y la desvastadora plaga de embarazos de adolescentes, incluso Planificación Familiar le da importancia a la abstinencia. Aún así, ellos no confían en que la gente joven se pueda y quiera abstener de relaciones sexuales. Por lo tanto promueven el "sexo seguro," "sexo responsable," por lo cual quieren decir que la relación sexual se tenga con anticonceptivos. Los educadores sexuales asumen que la gente joven tendrán actividad sexual fuera del matrimonio (lo auto-asumen en algunos aspectos). Por lo tanto, la meta de sus programas es que utilicen anticonceptivos. Planificación Familiar piensa que la educación sexual reducirá el número de embarazos y por lo tanto el número de abortos. Pero volvemos a lo mismo. Todos los estudios muestran que los programas de educación sexual inspirados por Planificación Familiar conducen a mayor promiscuidad, a más embarazos de adolescentes y a más abortos.

La gente joven no necesita educación sexual del tipo que enseña Planificación Familiar. Necesitan aprender que el acto sexual se debe de usar con responsabilidad y seguridad sólo en el matrimonio. En lugar de llenarles la cabeza con nociones falsas sobre la libertad y los bolsillos de condones, necesitamos ayudarles a ver la realidad del verdadero significado de la sexualidad. Necesitamos ayudarles a que aprendan autodisciplina y autocontrol, para que no se esclavicen de sus pasiones sexuales. Necesitan aprender que las relaciones sexuales le incumben sólo al matrimonio y cuando se comprometen al matrimonio viene la verdadera libertad: la libertad de darse completamente al otro, la libertad de aceptar la responsabilidad de los hijos propios.

Hay dos bases sobre las cuales la educación para responsabilidad sexual se debe construir. Estas bases están corroídas por el sexo con anticonceptivos. Una base fundamental es que el acto sexual debe ser la expresión de un amor profundo hacia otro individuo. Un amor profundo que lleva a uno a entregarse totalmente al otro. La mayoría de los individuos esperan tener algún día un matrimonio fiel, una relación marital con alquien a quien amen profundamente y por quien sean profundamente amados. Uno de los mayores componentes de ese amor profundo es la promesa de fidelidad que uno le da al otro de serle fiel sexualmente. A algunos les parece anticuado hablar de la necesidad de ser fiel a su esposo antes del matrimonio. El caso es que uno le debe fidelidad a su esposo/a aún antes de conocerle. Uno se debe preparar para ser un buen amante, un buen esposo/a durante toda la vida. Esto quiere decir reservar el dar uno su sexualidad hasta que esté casado; porque, de hecho, la sexualidad propia le pertenece a nuestro futuro esposo/a tanto como a uno mismo. Hace algunas generaciones, era común para la gente joven hablar de "preservarse" para el matrimonio. Hoy esta es una expresión mofada, porque no hay entendimiento alguno de lo que es el amor, la sexualidad y el matrimonio. Uno debe de prepararse y esperarse para el matrimonio.

Las relaciones sexuales fuera del matrimonio causan mucho daño. Muchos tienden a sentirse explotados así como haber explotado a otros. Muchos experimentan el sentirse extraños y pierden la habilidad de confiar en otros completamente. O bien, el placer sexual que experimentan les impide conocer el verdadero carácter de la persona con quién tienen sexo y hacen un juicio erróneo sobre con quién se quieren casar (13). Tendríamos que ayudar a la gente joven a ver por qué ellos deben evitar el camino fácil, tonto y autodestructivo de las relaciones sexuales con anticonceptivos de que toman parte, con descuido y sin ningún significado, antes de casarse.

Los anticonceptivos cortan la conexión entre el sexo y los bebés

La otra base fundamental para los programas de educación sexual debería ser la idea de que "si no estás listo para tener bebés, no estás listo para relaciones sexuales y no estás listo para bebés hasta que te cases." La mayoría quieren ser buenos padres, quieren proveer para sus hijos y darles una buena educación. Los anticonceptivos destruyen la conexión entre las relaciones sexuales y los bebés; nos hacen sentir responsables sobre nuestra sexualidad mientras que nos permiten ser irresponsables. Los individuos que nacen fuera del matrimonio empiezan la vida de una forma más dura; les cuesta mucho obtener la disciplina y la fuerza necesarias para ser adultos responsables. Las madres solteras tienen vidas muy duras al esforzarse para solventar las necesidades de sus hijos y sus propias necesidades emocionales. Aquellas quienes abortan a sus bebés muy a menudo tienen desvastadoras cicatrices psicológicas. El precio de un embarazo sin matrimonio es muy alto.

Incluso dentro del matrimonio los anticonceptivos son destructivos al reducir el significado del acto sexual; quitan el gran compromiso que es inherente a la receptividad de tener hijos con quien uno ama.

Por lo tanto, no nos debe sorprender que, al contrario de los que usan anticonceptivos, aquellos que usan métodos de Planificación Natural de la Familia (PNF) no recurren al aborto en caso de un embarazo no planeado. Algunos arguyen que los que usan métodos de PNF están opuestos a tener bebés, tal como los que usan anticonceptivos; y que ellos también desean tener relaciones sexuales sin bebés. Pero la gran diferencia es que aquellos que usan PNF mantienen el principio de la responsabilidad sexual; sus relaciones sexuales permanecen tan abiertas como la naturaleza de la procreación lo permite. Ellos se abstienen de relaciones sexuales cuando saben que pueden concebir, y tienen relaciones sexuales cuando saben que no pueden concebir, precisamente por su deseo de ser responsables sobre la crianza de niños.

Aquellos quienes abortan generalmente han usado anticonceptivos

Una gran diferencia reveladora entre los anticonceptivos y PNF es que quienes abortan generalmente han usado anticonceptivos, y aquellos que usan PNF casi nunca abortan. Cuando los que usan PNF se embarazan sin intención alguna, aceptan el embarazo de lleno. Generalmente ellos practican PNF no para evitar un embarazo del todo, sino por les gustaría posponer un embarazo. Ellos generalmente aman a los niños y desean tenerlos; y aunque el embarazo a veces puede ser inconveniente, no es como un desastre. Tiene sentido entonces que lo usen sólo aquellos que están casados, porque tienen confianza mutua y el compromiso de llevar a la práctica el método.

Por otro lado, aquellos quienes usan anticonceptivos y quedan embarazados sin esperearlo, generalmente están enojados, pues hicieron todo lo posible para evitar un embarazo. Para aquellos que no están casados, un embarazo representa un desastre, y el aborto parece una necesidad, pues no hay compromiso permanente entre la pareja sexual. Los que se casan a menudo ha planeado una vida que no es receptiva a niños y están tentados a abortar para mantener ese estillo de vida que ellos han diseñado sin hijos.Pero no estoy diciendo, desde luego, que todos los que usan anticonceptivos podrían abortar; sino que muchos de los que usan anticonceptivos abortan y es muy raro que los que usan PFN lo hagan.

Los anticonceptivos dejan el elemento de "hacer un bebé" fuera del acto sexual. Tratan al embarazo como a un accidente del acto sexual, en lugar de la consecuencia natural para la que los invididuos responsables deberían estar preparados. El aborto, entonces, se ve como una solución a un embarazo no deseado. Los anticonceptivos les permiten a aquellos quienes no están preparados para tener bebés, a tener relaciones sexuales. Cuando resulta un embarazo, ellos se resienten contra el niño que aún no ha nacido por entrometerse en sus vidas, y buscan la solución en el aborto. No debería sorprendernos que en los países donde los anticonceptivos están a la orden del día, tratan de hacer el aborto legal a toda costa. Mientras esto no sucede en los países en los cuales los bebés pueden sobrevivir dentro y fuera del vientre. Es tontería por parte de los que son pro-vida pensar que pueden evitar el tema de los anticonceptivos y la irresponsabilidad sexual y al mismo tiempo tener éxito en la batalla contra el aborto. Porque tal como la Corte Suprema declara, el aborto es "necesario" para aquellos que tienen relaciones sexuales basadas en anticonceptivos.

Referencias

1. Mary K. Zimmerman, Passage through Abortion (Pasage a través del aborto) (New York: 1977)

2. Kristin Luker, Taking Chances: Abortion and the Decision Not to Contracept (Tomando riesgos: El aborto y la decisión de no usar anticonceptivos) (Berkley: 1975)

3. Luker, 16 4. Luker, 32 5. Luker, 62-53

6. Luker, 65 7. Luker, 68 8. Luker, 70

9. Luker, 71 10. Luker, 123 11. Luker, 83

12. Para corroborar los argumentos hechos por Planned Parenthood, ver George Grant, Grand Illusions: The Legacy of Planned Parenthoood (Ilusiones grandes: El legado de la Planificación Familiar) (Brentwood, TN: Wolgemuth and Hyatt Publishers, Inc., 1988) y Robert Marshall y Charles Donovan, Blessed Are the Barren (Bendito sean aquellas estériles)(San Francisco, CA; Ignatius Press, 1991)

13. Para una buena discusión pastoral sobre el mal del sexo premarital, ver James T. Burtchaell, For Better or Worse (Para mejor o peor), (New Jersey: Paulist Press, 1985)

La doctora Janet E. Smith, es una Profesora Visitanda de los Asuntos de Vida en la Sacred Heart Seminary en Detroit. Ha editado Why Humanae Vitae was Right: A Reader (Por qué Humanae Vitae tenía razón: Texto de lectura) y ha escrito Huanae Vitae: A Generation Later (Humanae Vitae: Una generación más tarde) y numerosos artículos sobre los preguntas ethicales y bioethicales. Ella habla nacionalmente e inter-nacionalmente en asuntos de vida. Mas que 400,000 copias de su cassete "Anticoncepción: Por qué No" se han distribuidos.

Este artículo fue impreso con permiso de Homiletic & Pastoral Review.

http://www.omsoul.com/pdfs/PCBCsp.pdf



Adopcion Espiritual

Tres extranjeras adquieren cada día el billete para abortar en Cataluña


Domingo 02 de diciembre Embriones

No son mujeres españolas que viajan a Londres para abortar, son británicas que viajan a Barcelona. Más de cinco mil extranjeras han viajado durante los últimos cinco años a Cataluña de forma exclusiva para una interrupción voluntaria de embarazo. Y no son sólo británicas; sobre todo francesas, y también andorranas e italianas.

ABC.- Según los datos facilitados por la Consejería de Salud de la Generalitat de Cataluña, 1.251 mujeres se sometieron a un aborto en esa región de España durante el año 2006, con un incremento próximo al 20 por ciento en los últimos doce meses. Supone una media de tres cada día.

Su procedencia se mantiene prácticamente invariable a lo largo del tiempo: Francia es el principal país de origen de las mujeres que se trasladan a nuestro país para abortar, ya que según el último año dos de cada tres mujeres extranjeras con residencia fuera de nuestro país procedían de este país vecino.

En Francia, el aborto es libre durante los doce primeras semanas mediante solicitud previa, y en el segundo trimestre se permite en caso de riesgo para la vida de la mujer, riesgo para su salud psíquica o debido a malformaciones del feto. Además de francesas, las mujeres vienen a abortar desde Andorra (14,3 por ciento) e Italia (9,9 por ciento) principalmente, según los datos de 2005, que son similares a los del año anterior, cuando aún se incluía a Gran Bretaña entre los principales países de origen de las mujeres que acudían a Cataluña.

En Italia, se puede abortar hasta los 90 días de embarazo por razones sociales, económicas o médicas y por encima de esos 90 días cuando existe riesgo para la vida de la mujer, para su salud física o psíquica o en caso de violación. Y en el caso de Gran Bretaña, se permite la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana número 24 en caso de razones sociales, económicas o médicas, y sin límite en caso de grave y permanente riesgo para la vida de la mujer. Por su parte, está prohibido el aborto voluntario en Andorra, aunque se ha levantado la pena por someterse a un aborto en otro país.

La evolución de las cifras hasta ahora conocidas en Cataluña muestran una nueva dimensión, hasta el punto de que en el último año los incrementos tanto en el número de interrupciones voluntarias del embarazo como en la llegada de mujeres con residencia en el extranjero para abortar en nuestro país se han incrementado alrededor de un 20 por ciento.

Aumento en el último año

Entre el año 2001 y el año 2005, el número de abortos en Cataluña pasó de 15.207 a 18.434, lo que supone un incremento real superior a las 3.200 interrupciones voluntarias del embarazo. Sin embargo, sólo en el último año (2005-2006) ese aumento ha sido aún superior, al pasar de 18.434 a 21.976. En semejantes circunstancias se mueve la llegada de extranjeras a España con el único fin de abortar. Menos de 800 se trasladaron a Cataluña desde Francia, Andorra, Italia, Gran Bretaña... en el año 2001 con ese motivo, mientras que en 2006 la cifra ascendía a 1.251. Entre los años 2001 y 2005, se pasó de 798 extranjeras residentes en el extranjero a 1.045, mientras que en el último año (2005 a 2006) el incremento fue similar, más de doscientas personas: de esos 1.045 a 1.251.

Durante el año 2006, se practicaron en Cataluña un total de 21.976 interrupciones del embarazo, con un incremento cercano al 20 por ciento (19,2%) con respecto al año anterior. De estos abortos, casi la mitad fueron protagonizados por mujeres de origen extranjero, ya fueran de las que cruzan la frontera con el único afán de liberarse del bebé que esperan, como de extranjeras residentes en España, ya sea en Cataluña o en el resto del país. Esas casi 22.000 interrupciones fueron realizadas en 30 centros, de los que 18 eran hospitalarios y el resto extrahospitalarios, en su mayoría de la provincia de Barcelona.

Con respecto a los últimos años, no varía la nacionalidad de la mujer que se desplaza a España, en este caso a la Comunidad Autónoma de Cataluña, a someterse a un aborto: en siete de cada diez casos son francesas, y junto a ella también protagonizan estos casos las nacidas en Andorra y en Italia. Es una evidencia que no ha variado prácticamente nada en los últimos años el país de origen de estas mujeres, aunque esta encuesta tiene cada vez más un protagonismo francés, con un aumento de ocho puntos con respecto a 2004, pues ya en 2006 eran 69,9 por ciento del total, mientras que se ha producido un ligero descenso de los viajes desde Andorra e Italia. Pese a ello, entre estos países superan el 90 por ciento de los casos.

Clientela extranjera

Y son personas que en buena parte se habían convertido en clientas de las cuatro clínicas privadas de Barcelona que están siendo investigadas por practicar presuntamente abortos ilegales. El pasado lunes, cuando agentes de la Guardia y de la Guardia Urbana registraron las sedes de las cuatro clínicas, situadas en un radio de menos de un kilómetro, en la parte alta de Barcelona, algunos de los curiosos vecinos que se pararon a ver el trajín policial y periodístico comentaron que muy a menudo veían llegar coches con matrícula francesa a las sedes de los centros médicos.

Al parecer, el máximo responsable de las clínicas investigadas, el cirujano peruano Carlos Morín, podría haber ideado una red de colaboradores, en este caso, médicos extranjeros que derivaban a sus clientas a los centros de Barcelona a cambio de una presunta comisión. Además, el peruano Carlos Morín tenía convenios con tres importantes hoteles de Barcelona en los que alojaba las pacientes antes y después de las intervenciones. La industria del aborto.



Adopcion Espiritual

sábado, diciembre 01, 2007

Un testigo protegido revela las irregularidades de la praxis abortista de Morín


Sábado 01 de diciembre Derechos humanos

Dinero negro, falta de la titulación adecuada y acumulación de irregularidades. Este es el resumen del testimonio judicial del testigo protegido delcaso Morín al que ha tenido acceso Intereconomía y del que se hace eco el semanario ALBA. Han sido precisamente estas declaraciones las que han precipitado la detención y toma de declaración del propietario de Ginemedex, Dr. Carlos Morín.

ALBA/INTERECONOMIA.- "El Dr. Marcial Rodríguez Ferros, de origen cubano, no tiene la titulación exigida en España para ejercer estas prácticas". Es una de las irregularidades señaladas por el testigo protegido y recogidas en el semanario ALBA. Más: "El Dr. Mariano Cavenecia -que ejerce de ginecólogo en quirófano acompañando al Dr. Rodríguez- también carece de la titulación necesaria y registra las ecografías realizadas usando el sello de otro médico que sí cuenta con la titulación necesaria para ejercer en España".

Tampoco cuenta con la titulación de anestesista el Dr. Ávila, que sin embargo, ejerce como tal. "Se presentó el año pasado al examen de homologación del título, pero suspendió". Además, el instrumental se esteriliza de manera insuficiente por personal no cualificado. "La Sra. J.C., que tiene contrato como limpiadora, no tiene ninguna titulación oficial en medicina o enfermería, pero ejerce de instrumentista dentro del quirófano y es la encargada de comunicar a los Drs Rodríguez, Cavenecia y al anestesista que la paciente está con la dilatación necesaria para expulsar al feto".

Ponen en peligro a las pacientes y falsean informes

La labor de esterilización la realiza otra mujer de la limpieza. "Ponen en peligro a las pacientes; si una paciente tuviera el sida o cualquier otra enfermedad contagiosa podría transmitirla a las siguientes".

Además, según el testigo protegido, los psiquiatras de Morín falsificaban los informes psiquiátricos. "Muchas veces el Dr. Carrato realizaba el informe psiquiátrico de la paciente sin visitarla, posteriormente a la intervención; es decir, falsifica el informe psiquiátrico". Más: otro psiquiatra, que además es funcionario de la Generalitat, el Dr. Ramón Mora, puede llegar a firmar 15 ó 20 informes psiquiátricos en dos horas. "Sólo se limita a firmar los informes que justifican las intervenciones", señala el testigo protegido.

Es más, según su testimonio judicial, a veces el Dr. Mora se va a las cinco o las seis y justifica los abortos realizados por la tarde al día siguiente. "A veces los informes psiquiátricos del Dr. Mora ya estaban firmados de antemano para que las enfermeras sólo tuvieran que rellenar los espacios con los datos de la paciente de turno". ¿Por qué aparece entonces en los informes psiquiátricos la firma de las pacientes? "Les dan a las pacientes a firmar en blanco el test". En otras ocasiones -añade el testigo protegido- se alegan violaciones falsas, incluso con avanzado estado de gestación.

Triturador para deshacerse de los restos fetales

El testigo protegido también relata la existencia de un triturador industrial a través del cual se deshacían de los fetos resultantes. "Cuando los abortos se habían ejecutado por la noche y para no molestar a los vecinos con el ruido de la trituradora, lo normal era introducir en el congelador los fetos extraídos y al día siguiente los trituraban". ¿Encargados de la trituración? "Los médicos encargados de la operación". ¿Qué se les decía a las pacientes? “Se les engañaba explicándoles que el feto extraído sería incinerado".

Entre 3.000 y 6.000 euros por aborto en dinero negro

A todo esto hay que añadir el cobro en metálico de entre 3.000 y 6.000 euros pagados en un sobre. Eso explica que los médicos contratados cobrarán gran parte de su sueldo en B. Según el testigo protegido, el Dr. Ávila recibe 1.000 euros semanales en dinero negro y su piso está alquilado a nombre del Dr. Morín. El Dr. Rodríguez recibe además de su nómina unos honorarios en negro por cada intervención practicada. También las empleadas de la limpieza con funciones de enfermeras cobraban en negro según el testimonio judicial.

Por último, el testigo protegido advierte que el Dr. Morín sufre una enfermedad de transmisión sexual y que existe el riesgo cierto de contagio debido a su participación activa en los abortos practicados. "En ningún caso se informa a las pacientes", concluye.



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