miércoles, enero 02, 2008

Fabricando Derechos a Escondidas



El Rol de los Comités de Monitoreo de los Tratados Internacionales de Derechos Humanos de Naciones Unidas en la Campaña por el Derecho Mundial al Aborto.

Nota:
La versión completa en castellano la puede descargar AQUÍ
La versión original en inglés titulada “Rights by Stealth” puede descargarla AQUÍ

Resumen:

A mediados de la década de los 90 un grupo de los funcionarios de UN y de organizaciones no gubernamentales se reunieron a formular una estrategia para promover una controvertida agenda de políticas sociales con carácter internacional, reinterpretando los tratados de derechos humanos existentes dándoles a éstos un nuevo significado. El núcleo de esta estrategia consistía en un proceso de cuatro pasos para usar los seis Comités de Monitoreo de tratados de derechos humanos de NU y una red interconectada de agencias de Naciones Unidas, funcionarios de NU y ONGs para crear un derecho internacional al aborto. En la década siguiente, los Estados Parte de NU han permitido que la estrategia se desarrolle a un nivel amplio, a pesar del hecho de que haciéndolo socavan sus propias leyes. Este estudio examina las causas de por qué este proceso ha podido desarrollarse y analiza la forma en que esta estrategia ha socavado el sistema de monitoreo de los tratados y desafiado la credibilidad del régimen de derecho humanos internacionales.


Una “estrategia oculta” utilizando los Comités de Monitoreo
Por Austin Ruse | Presidente de C-FAM | www.c-fam.org

En ningún Tratado Internacional se menciona la palabra aborto. Cuando los Estados Parte de las Naciones Unidas se sentaron en la mesa de negociaciones para confeccionar meticulosamente el texto de los 8 Tratados Internacionales sobre Derechos Humanos, algunos países ya habían legalizado el aborto y muchos otros no lo habían hecho. Por esa razón, no se menciona el tema en estos tratados ni una sola vez.

Esta misma razón nos produjo un gran sentimiento de rechazo cuando el año pasado la Corte Constitucional de Colombia decidió legalizar el aborto basado principalmente en el supuesto de que los Comités de Monitoreo de los tratados internacionales de derechos humanos de las NU decían que dichos tratados garantizaban el derecho de la mujer a abortar a su hijo por nacer.

Austin Ruse
Presidente de C-FAM
www.c-fam.org

Aún para aquellos que seguimos el tema del aborto muy de cerca, es increíble como una instancia legal tan alta de alguna nación pudiera entender tan equivocadamente los tratados internacionales. Más desconcertante aún es cómo una interpretación tan errada pueda cambiar leyes de mucha importancia para la herencia cultural y religiosa de una nación. ¿Qué explicación existe para esta situación?

En este breve ensayo, Douglas Sylva y Susan Yoshihira nos ayudan a entenderla. Estos autores nos muestran cómo no se trata simplemente de un evento de mala interpretación de la Corte Suprema de una nación. La sentencia de Colombia es más bien el resultado de más de una década de planificación y actividades hechas sistemáticamente por “una consistente red de actores” que creen en el derecho al aborto.

La autodenominada “estrategia oculta” formalmente se inició en una mesa redonda en Glen Cove, New York, en 1996. En esa oportunidad, el Fondo de Naciones Unidas para Actividades en Población (UNFPA), el Alto Comisionado en Derechos Humanos y algunas organizaciones civiles seleccionadas se reunieron para articular una estrategia integral que según ellos “determinaría el modo de cómo el derecho al aborto a demanda podría encontrarse en normas universalmente aceptadas tales como las que protegen el derecho a la vida”.

En el núcleo de esta estrategia están los Comités de Monitoreo de los tratados internacionales de derechos humanos. Especialmente se trata de los comités de la Convención para la Eliminación de todas las formas de discriminación contra la Mujer (CEDAW), la Convención del Derecho de los Niños y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP).

Sylva y Yoshihira muestran que para hacer un trabajo estratégico, los funcionarios de NU y las ONGs tuvieron que convencer a los Estados Partes, a expertos en tratados internacionales y otros miembros de este sistema, que esos “tratados no estaban terminados y negociados, sino que eran documentos vivos y mutables”. Fundamentalmente, ellos tenían que convencer a todos los participantes del sistema que los derechos humanos existentes pueden ser reinterpretados para incluir el derecho al aborto.

Los autores resaltan el hecho que “en lugar de ir en busca de los votos de los ciudadanos directamente”, los promotores del aborto “buscan controlar la compleja y poco conocida estructura interna del sistema de los derechos humanos internacionales”. Básicamente se han dedicado a proclamar que “los derechos sexuales y reproductivos” son componentes necesarios de un cuerpo de derechos humanos ya existentes.

NU es vista a menudo con una mayor credibilidad y legitimidad en el derecho internacional debido a la percepción de que es un organismo democrático imbuido de la voluntad de los Estados Parte. Este es un punto que muchos reconocidos expertos sobre NU han señalado recientemente. Como este breve ensayo muestra, los Comités de Monitoreo son el ejemplo más representativo de un sistema que es oscuro, complejo y totalmente inescrutable para cualquiera de los Estados Parte.

Según Sylva y Yoshihara, la situación actual parece insostenible ya que socava al mismo sistema de derechos humanos, cuestión de necesidad imperiosa para que los promotores del aborto desarrollen su agenda. Con el mismo estilo del movimiento de estudios legales críticos y el movimiento de feminismo radical desde donde emerge la campaña por el derecho internacional al aborto, la estrategia “oculta” es elitista. Está muy bien financiada por una red de grandes fundaciones y ONGs norteamericanas pero goza de muy poco arraigo popular.

No es de sorprender que el movimiento que dice dedicarse en NU a la agenda del derecho al aborto para la mujer haya finalmente fracasado en ayudar a las mujeres pobres y tampoco haya elevado el PBI de algún país en desarrollo. Y aún cuando pueda decirse que ha triunfado en promover la agenda feminista en los países ricos, el invierno demográfico en Europa y Japón está causando que muchos replanteen sus efectos a largo plazo en las economías y sociedades desarrolladas.

Pero ¿qué es lo que pasará? Ha habido buenas noticias últimamente. Algunos Estados Parte se han rebelado contra los Comités de Monitoreo durante sus revisiones anuales. El delegado pakistaní le dijo al Comité de la CEDAW en su revisión de 2007 que “el aborto es un asesinato una vez que el feto ya ha sido concebido” y defendió las leyes pro vida de su país. El delegado de Sierra Leona dijo lo mismo al Comité “Los niños son un regalo de Dios” justo cuando el país era presionado para legalizar el aborto.

Si más naciones insistieran en tener un conocimiento adecuado de las leyes internacionales en derechos humanos y rechazaran la permanente malinterpretación de este conjunto de leyes por parte de los Comités de Monitoreo, la estrategia “oculta” finalmente fracasaría del todo. Sólo el tiempo nos dirá cuántas naciones adoptarán este valiente y controvertido curso de acción.

Con seguridad este breve ensayo brindará una ayuda invalorable para cualquier persona involucrada en hacer políticas públicas, en la vida universitaria o ciudadanos que buscan un entendimiento de la “intrincada estructura interna de este sistema” que sea claro y fácil de leer. También podrán apreciar los buenos dividendos que el uso de esta estructura ha producido para quienes actualmente la controlan.


Austin Ruse
Presidente del Instituto de la Familia Católica y los Derechos Humanos.



Adopcion Espiritual

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