sábado, agosto 08, 2020

El miedo como pecado capital


He leído en Internet que en las Sagradas Escrituras se nos dice 365 veces «No temáis». Luego vi que no, que lo de 365 es una cifra muy bonita pero no es la verdadera y luego que sí, que no es exactamente la frase no temáis pero si algo equivalente.
Igual me da, lo importante es que Dios nos dice innumerables veces que no tengamos miedo, añadiendo que hay que confiar con Él. Entonces, ¿es malo tener miedo? Las personas estamos bien hechas, porque Nuestro Creador nos ha hecho a su imagen y semejanza, pero estamos heridos por el pecado original. Sí, eso de Adán y Eva, que dicen en los colegios que es un cuento de niños, y las cosas buenas se pervierten.
Tener deseo de comer y beber es bueno, pero su perversión es la gula, tener deseo sexual es bueno pero su perversión es la lujuria, vamos los pecados capitales de los que ya no hablamos nunca, pero resulta que demuestran un conocimiento profundo de la naturaleza humana.
El miedo es bueno en cuanto busca nuestra protección, es el instinto de supervivencia y es algo que llevamos impreso en lo que llaman el «cerebro reptiliano» y que compartimos con los animales. Es algo bueno, pero frecuentemente se pervierte y entonces nos esclaviza, por eso el Señor nos advierte tantas veces de eso.
Pensando en el miedo se me ocurren infinidad de males y pecados que trae consigo:
  • El miedo al futuro es la mayor causa de aborto. En este sentido aprovecho para contar que la causa por la cual cuando se intenta razonar con una persona que piensa en abortar proponiéndole una solución como la adopción, infinitamente razonable y constructiva que el aborto, frecuentemente la rechaza de plano. La causa es que es tal el pánico que invade a una persona con un embarazo inesperado o cuando el médico le detecta una discapacidad o malformación que no puede razonar, sino que reacciona en modo supervivencia, con el cerebro reptil.
  • El miedo al disentir de la opinión generalizada y ser rechazado es lo que hace que nos hayan metido hasta la médula el marxismo cultural y la cultura de la muerte en toda su extensión ¿alguien se atreve a decir que la anticoncepción es pecado? ¿alguien se atreve a decir una sola palabra sobre la homosexualidad? No, porque viene el rechazo del grupo y tenemos miedo.
  • El miedo al compromiso es la causa a menudo de la falta de matrimonios y de vocaciones, porque eso de para toda la vida asusta.
El miedo es una potentísima arma en manos de los malvados porque el miedo paraliza y porque el miedo esclaviza:
  • Un abusador o un maltratador, o maltratadora, se alimenta del miedo de su víctima, miedo a que no le crean, miedo a las represalias…
  • Los gobiernos dictatoriales (no voy a poner ejemplos, no hace falta ¿verdad?) se aprovechan del miedo de la gente, miedo a ser multado, miedo a la muerte civil... y más adelante, miedo a ser detenido, torturado, asesinado.
He aquí como algo bueno, la prudencia llamémosla así se convierte en algo terrorífico que nos convierte en esclavos en una cárcel sin barrotes.
Una cosa más me gustaría añadir sobre la estrategia del miedo como arma de dominación. Para dominar por medio del miedo lo mejor es aislar a la persona, aislarla de su familia, de sus amigos, de su comunidad, porque somos seres sociales y estar solos nos hace infinitamente vulnerables.
  • Cuando un maltratador y abusador quiere infundir miedo en su víctima para dominarla lo primero que hace es aislarla, impedir que vea a su familia, a sus amigos, así la hace más vulnerable.
  • La cultura de la muerte también se basa en el aislamiento por división, así busca la destrucción de la familia para aislar a los individuos, enfrentando a hombre y mujer entre ellos y a padres e hijos entre ellos, ya que los hijos, como dice nuestra excelsa ministra son del Estado.
Por eso el Señor nos advierte contra el miedo y solo cita algo a lo que realmente tenemos que tenerle terror «No tengáis miedo a los que matan el cuerpo sino a los que matan el alma».
Pues yo ahora por la calle y en la iglesia veo miedo, no prudencia y yo veo miedo no a los que matan el alma precisamente sino a los que matan el cuerpo.
Se me ocurre el episodio de la vida de San Francisco de Asís en el cual besa a un leproso. Pienso que si lo hiciera ahora le denunciaría un policía de balcón por incumplimiento de las normas sanitarias y le acusarían de ir en contra del quinto mandamiento por no guardar la distancia de seguridad con el leproso.
Como siempre Dios sale en nuestra defensa y nos da el antídoto perfecto, la Confianza en Él, nada se mueve si Él no lo permite y hasta los pelos de nuestra cabeza están contados. Tener miedo es desconfiar de Dios. Esto no significa que debamos de tentarle, pero si que debemos de vivir con confianza, y sobre todo que lo que realmente debe atemorizarnos es únicamente perder nuestra alma.

María  José Mansilla, Presidenta de Spei Mater.



A LOS PIES DE LA CRUZ


Monseñor Phillip Reilly
Fundador y director de Helpers of God’s Precious Infants and their Mothers”
Ayudantes” de los niños preciosos de Dios y sus madres)
(Transcripción y traducción de charla en Chicago, USA, 2009)

Los Helpers requieren una gran fe en Dios y un espíritu manso. Los dos son muy importantes. Los Helpers, la razón para ir a rezar, no es ante todo para salvar la vida física de los niños, es importante comprender esto. Queremos hacer esto, claro que sí, pero si eso se convierte en todo el objetivo, vamos a estar limitados en los que conseguimos y no entender por qué Dios nos quiere allí. Verán, el instrumento que usan depende del objetivo. Si estáis allí solo para salvar la vida física del niño entonces también vais a medir el éxito en cuanto si habéis conseguido salvar la vida del niño o no porque tu propósito es impedir que maten al niños. El propósito de los Helpers es la conversión, es la salvación de las almas; la conversión del abortista, los que trabajan allí, la madre que viene a abortar, el novio, los que la traen.
El santo Padre en las primeras 24 secciones de la Encíclica de la vida, Evangelium Vitae, nos presentan el problema, y el problema es una cultura de la muerte barriendo el país. En Australia (los Helpers) van a las clínicas, y lo tienen difícil por los insultos y la persecución. Pero el detalle es que en Australia el aborto es ilegal. Desde que un médico que hizo un aborto, fue denunciado y un juez le soltó, nadie se molesta en aplicar la ley. Hay algo parecido en este país. En Brasil es ilegal y tienen tantos (abortos) como nosotros y es el país Católico más grande en el mundo.
Estamos donde estamos ahora por una cultura de la muerte. Nadie en la clínica me ha dicho que no es un niño. Hace años, muchos años, que no oigo el argumento de que no es un niño. Ahora dicen que es mi derecho. No lo quiero. Si estas personas matan a su hijos a sabiendas, ¿creéis que la eutanasia para sus padres está muy lejos? La realidad es que la cultura de la muerte es tan amplia que no se puede parar con leyes. Se hace aun siendo ilegal. Hacen faltan las leyes, la educación y hay que hacerlo, pero cuando llegas al punto en que le dicen a la personas que es un niño y es ilegal y no les importa, aquí ya hay otro problema. Es la cultura de la muerte y oscuridad que ha caído y está barriendo los corazones y mentes de las personas y las naciones. No pasa por casualidad y no va a seguir por casualidad. El santo Padre dice que hay una conspiración internacional. ¡Internacional! Hablamos de personas que calculan como controlar la población del mundo para mantener el planeta en marcha. Y este es el problema mayor, y van de manera sistemática quitando valores Judeocristianos y cualquier sentido que tengamos del valor absoluto y sagrado de la vida. Y convencen a la gente de que la vida solo es sagrada tanto en cuanto es “calidad” y cuando no tiene “dignidad”, y mejor que mueras ahora con dignidad que perder la dignidad. La mentalidad que barre el mundo es tal que está más allá del poder humano para cambiarlo. Necesitamos la ayuda de Dios.


Presentaba en la universidad de Viena al Dr. Bernard Nathanson al inaugurar su libro, “La Mano de Dios” en Alemania. El Dr. Nathanson y yo estábamos enfrentados. El es de NY ( como yo) y abrió la primera clínica privada en USA. En dos años se hicieron 75000 abortos, el mismo hizo 5000, incluyendo su propio hijo. Yo decía, “el es mi enemigo”. Y pensaba que era el enemigo de Dios. Yo antes pensaba que Dr Nathanson era mi enemigo, y lo sería de Dios, y allí es donde estaba equivocado, que también era el enemigo de Dios. He llegado a saber que Dios no tiene enemigos. Nosotros somos los enemigos de Dios, pero Dios no es enemigo de nadie. Es una diferencia importante. El siempre estaba detrás de Dr. Siemore quiso su conversión y salvación. Derramó su sangre preciosa por el Dr. Nathanson. Lo ama. Lo deseaba, y lo consiguió. Llegué a comprender, que el movimiento pro vida no es cuestión de nosotros contra ellos. No es el enemigo en un lado y los buenos al otro. La realidad es esta, que Dios los ama a todos y que Dios nunca se aparta de nosotros, somos nosotros los que nos apartamos de el. Y Él quiere que ellos se vuelvan a Dios.


Y digo esto porque no solo es importante estar en el abortorio, y definitivamente hay que estar, alguien debe estar por la credibilidad del movimiento provida. Si realmente crees que los niños están muriendo, y lo están, y que las madres están siendo explotadas, y los están; entonces alguien del movimiento provida debería estar allí intentando salvar al niño e impedir que la mujer sea explotada. Es totalmente verdad y es necesario. Pero también es absolutamente importante el cómo debemos estar en el abortorio porque marca toda la diferencia. Vamos mañana, pero sin que nadie sea el enemigo. No vamos en plan de nosotros contra ellos. Esto es increíblemente importante. Tenemos una cultura de la muerte, personas sin luz, personas que están en el error que están envueltos en la muerte. Son incapaces. No se puede sacar la luz de la oscuridad, ni vida de la muerte, ni la verdad de la mentira. Te puedes pasar todas las horas maldiciendo la oscuridad, maldiciendo el error y perderás el tiempo, o puedes ir a encender la luz. Nuestro papel no es enfadarnos con el que viene al abortorio diciendo '¿cómo puede hacer esto?'. Pueden hacerlo porque no ven la luz porque están en el error, lo hacen porque están envueltos en la cultura de la muerte, así pueden hacerlo. Y cuando tengan la luz como el Dr. Nathanson, dejarán atrás a los que nos llamamos provida. El va a por todo mundo. Para vencer la oscuridad, tú y yo tenemos que ser Luz. Para que sean liberados del error, les tenemos que llevar la verdad, y para que sean liberados de la muerte tenemos que llevarles el Dios de la Vida. Nosotros tenemos la obligación y responsabilidad de no enfadarnos o molestarnos cuando vayamos. Vamos al Calvario. Vamos donde se derrama sangre inocente pero para ser eficaces debemos ir con el mismo corazón y mente de Cristo, como Maria y Juan a los pies de la cruz . Tu y yo somos como Pedro. Pedro coge la espada y corta unas cuantas orejas en el jardín . ¡Eso es lo que queremos hacer! Y nuestro Señor las coge y pone otra vez y se cansa y dice, “Pedro, guarda la espada, no me hace falta. No necesito tu pequeña espada, puedo llamar 12 legiones de Ángeles, no necesito tu espada”. Y Pedro está esperando las 12 legiones y la noche progresa y vienen a por El, y Pedro sigue esperando las 12 legiones “cuando va a llamarles, que se le llevan por el camino. ¿hasta donde va a dejar llegar esto?” “¡Que se le llevan al Calvario y están sacando los clavos! ¿Hasta donde va llegar esto? ¡Dios mío, le crucifican! Ningún ángel. ¡Dios mío, está muerto!”


¿Qué quiere decir esto? Para mí y para ti, estamos escandalizados por la paciencia de Dios. Nos escandaliza el plan de Dios. ¿Qué quiere Dios todo poderoso? Nosotros queremos que pare la matanza ahora y sacamos la espada y le decimos, “para el aborto, para el aborto, para la matanza del niño.” ¿Recuerda que dije, ¿a qué íbamos? ¿A parar la matanza de niños? No va a contestar esa oración. ¿Qué quieres decir que no va a contestar esa oración? ¿Quieres parar la matanza matando la madre? ¿Quieres matar los que crucifican a Jesús? El puede pararlo con las 12 legiones y mandarlos al infierno pero quiere mandarlos al cielo. No contestará esa oración , El dejará que le crucifiquen antes de parar un solo aborto porque quiere la madre en el cielo, por eso murió por ella. El puede recrear la vida física del ese niño como lo hará con nuestra vida. Pero hay algo que no fuerza, y esto es el amor . El quería el amor del Dr. Nathanson. El quiere el amor de los trabajan en los abortorios, quiere a la madre, y los que la levan. Les ama con una amor Eterno. ¿Cuál fue el primer converso? El que puso la lanza en el costado de Cristo, el centurión. Fue el que dijo, “realmente este es el Hijo de Dios” . Y entonces empezó. Para que la oscuridad vea la Luz, para que la muerte sea vencida por la resurrección, hace falta un total sacrificio, la donación total de la vida, la paciencia de Dios. Dios mediante, el corazón de la madre cambiará antes de que suceda el aborto, pero eso está en la Providencia de Dios. Hay que dejarlo en las manos de Dios. Pero lo que quiero hacer resaltar es esto: que aquellos que estaban crucificando a Jesús empezando con el centurión, no fue hasta que experimentó tal amor que sus ojos fueron abiertos a la luz y escogió la Vida y el error desapareció y sabia que este era el Hijo de Dios. Ese misterio de la Pasión y resurrección de Jesucristo se está haciendo realidad en esta cultura de la vida y de la muerte. No vamos a hacer algo que hizo Jesús hace muchos años ni intentar imitarlo. Eso es no entender realmente el misterio de lo que es la vida, la vida cristiana. Nuestro Señor está resucitado. No está atado, está muy vivo. Y este Cristo resucitado es el que va estar allí presente una vez más en el Calvario mañana con vosotros, en mi. Es JESÚS quien va. Antes era yo, el que hacía esto y lo otro y le echaba una oración o dos a Dios y le decía, “ayúdame a hacer esto” . Era “yo, yo, yo, yo”. Y ¿Qué se siente? Frustración, fracaso. Hasta que nos vemos reducidos a la impotencia y vamos a presencia de Dios, y en la presencia de Dios yo me rindo y le digo, “Tu , y solo Tu puedes vencer la oscuridad y el error con tu Luz, Vida y Amor. Úsame como tu instrumento y que la Gloria sea tuya”. Y te puede decir Dios que salgas con unas panes y peces. Pero podemos decir, “son 10000”. Nos dice “No te preocupes, yo me encargo”. Y te preguntan, ¿Qué haces Padre”? “Solo rezamos un Ave María,” Nada, si fuera solo yo, pero ahora soy el instrumento de DIOS porque es DIOS el que lo va hacer, ¡Cuidado! Tu problema ya no es con Mons., es con Dios. Y esa es la diferencia. Para nosotros ser Cristo mañana, tenemos que darle a Dios permiso para estar en nosotros y hay quitar todo el bagaje, cualquier cosa que esconda la presencia de Cristo mañana. ¿Quiere decir esto? Quiere decir quitar cualquier señal de “nosotros contra ellos". Quiere decir que allí hay que quitar toda señal de manifestación, protesta, confrontaciones, bloquear el paso a la clínicas... Hay que quitarlo todo. Estamos allí en amor absoluto. Realmente les queremos. Y estamos allí para ser Cristo para ellos para practicar la paciencia de Dios. Estamos allí con mansedumbre. Y debemos tratarlos con dignidad. Nada de insultos, de gritos. Entramos en el misterio de la mansedumbre del Cordero de Dios y entonces el poder Dios toma el control.


Yo estoy allí 6 o 7 horas al días. ¿Por qué tantas horas Padre? me podéis preguntar. Estoy allí no solo por el niño sino por la madre también. Entender que antes de que ocurra un aborto físico, la madre lo aborta espiritualmente. Puedes retrasar la matanza del niño bloqueando las puertas , pero si no cambia el corazón espiritual de la madre, el novio, la familia, los abuelos a que abran los corazones a este niño y no solo a ser deseado sino bienvenido a la familia, ese niño morirá. Pero una vez que el niño es bienvenido y abren sus corazones a ese niño, ya no tengo que hacer nada. No tengo que bloquear nada. Ese niño será salvado. Pero cambiar el espíritu para que sea lo bastante generoso para que abren sus corazones...tenéis que entender esto; Vemos el aborto y pensamos lo malo que es, y es verdad que es terrible lo que le hacen a un niño en un aborto. Y mucha gente en el movimiento pro vida entran porque en su conciencia un día se les encendió la luz de la realidad de lo que hace el aborto a sus hermanos y hermanos más pequeños y quieren salvar los niños. Y si como pro vida nos concentramos en salvar la vida del niño y no nos damos cuenta de lo difícil que es para la madre, nos equivocamos. Pero por otro lado, si damos demasiada compasión para la madre pensando que el aborto le soluciona el problema, esos están equivocados porque el aborto es muy malo, no solo para el niño, sino para la madre en cuanto los efectos espirituales y psicológicos. Es la repuesta equivocada para los dos. Así que ser pro vida es ayudar a los dos, madre y niño. Pero quiero hacer resaltar que la madre que va a abortar es una persona que necesita nuestra ayuda evidentemente porque tiene estas circunstancias difíciles y puede que esté tan abrumada que no nos escuchará y no estará abierta pero una vez que siente la perdida del niño de su seno entonces , todo cambia. Ellos le dan alivio para 4 minutos. Se tardan 4 minutos para sacar el niño con las máquinas modernos de hoy en día, y cuando ese niño está fuera, la madre dice “mi seno está vació”, y 4 minutos más tarde, la madre dice,¡ “Dios mío, mi seno ESTÁ VACÍO”! Y su corazón y mente se llenan de dolor inmediatamente y ¿quien está allí para ayudar? Ningún lado. Los escoltas ya se han marchado, los pro derecho a escoger no hacen centros de embarazos o centros de vida para las madres porque dicen que el aborto les quita el problema y la ponen en una situación peor y nosotros los pro vida si estamos allí solo para salvar la vida del niño, nosotros también nos estamos escapando. Pero si estás allí para la conversión de la madre y el novio, y la familia , estarás allí cuando la madre salga después de haber abortado y la ayudarás. Por eso estoy allí 6 horas al día. Porque yo me acerco a las mujeres DESPUÉS de haber abortado además de antes de abortar, e intento hacerlo con el misma amor y compasión con lo que lo haría Jesús y las trato con la misma dignidad como cuando entran aunque aborte porque ella es querida por Dios y Dios la desea. Y si ella se convierte...les voy a decir una cosa; el mejor sitio para la evangelización en el mundo es en el Calvario, en los abortorios. Nosotros no solo pensamos en la vida física del niño. Está teniendo lugar una evangelización tremenda en los abortorios. Nosotros tratamos la persona entera, con el alma, el cuerpo y preguntamos a la gente si oran, si se confiesan, si los hijos están bautizados y vemos cosas increíbles. Repartimos 10.000 rosarios en los abortoríos y son tremendamente bendecidos porque me los mandan por correo de todo el país y les pido que recen por la persona a quien se les de. Tenemos personas impedidas en sus casas, ordenes de clausura. Yo soy capellán de una orden y cuando vuelo al final del día quieren saber qué tal les ha ido y les pregunto si no me dan algo de crédito y me dicen, “Padre, usted sabe que es la oración”. Y cuando comprendes de lo que va, ves realmente que es la ración.


Les pedí a las Carmelitas oración . El cimiento es una base tremenda de oración para la conversión de los corazones. Así que cuando una mujer sale , le hablo y os sorprenderéis de que os hablen. Es el momento de oro para hablar. Es importante porque por encima de todo, Dios les ama, y también porque cuando salen de allí, no pueden hablar can nadie aunque tenga dolor en su corazón, su autoestima se deshace y piensa que no es digna y entonces aquí, justo después de un aborto, la mano de Dios en ti y en mi tocándola. Y les digo, ¿puedo darte un rosario? Me miran, y se los ponga en la mano, y les digo, “si oras, no volverás, y si no oras, probablemente volverás y sé que no quieres volver aquí nunca más. Y en ese momento te dirán , “tiene usted razón” porque saben en ese momento que les han engañando. Y les digo, “Dios es muy misericordioso” El amor que debemos manifestar es un amor misericordioso. Cuando digo que debemos ser el amor de Dios para otros es que el mundo necesita redención y el único amor que existe es una amor de misericordia no el amor de justicia o bondad. Jesucristo entró en un mundo en el que estábamos todo rotos, todo pecadores, así que el amor que trajo fue un amor misericordioso y de perdón para restaurarnos. Nadie tiene un derecho sobre el amor de Dios. Tu o yo podíamos estar mañana entrando en un clínica de aborto . No podemos vencer la muerte con educación y leyes por mucha que haya, solo se pede vencer este cultura de muerte con algo muy positivo. Hay que llenar un vació. ¿Qué es lo que puede llenar este vació? ¡Es una persona! Jesucristo. La única respuesta. El es el Evangelio de la Vida. Es la respuesta final. Todo lo que sea menos que esto es engañarnos. Va a fracasar. Cristo es la respuesta que Dios dio al mundo. Un mundo roto, pecador y lleno de oscuridad. Y este es Cristo. Cristo está vivo en ti y vivo en mi y tenemos que hacer Cristo presente en el Calvario usándonos como sus instrumentos. Eso quiere decir que tenemos que quitar de nuestras vidas cualquier cosa que muestre que no nos gustan, que nos creemos mejores, que les estamos condenando , que estás siendo negativo o de alguna manera tratándonos sin dignidad. Dios mío, Jesús está en la cruz y le están matando y ¿qué dice?, “perdónales". Y va más lejos, inventa excusas, dice que no saben lo que hacen. ¿Entendéis? Estamos llamados solo a ser fieles. No tenéis que medir el éxito por cuanto niños salváis, quizás seréis como Cristo crucificado. Aunque muera el niño, la oración que se dice con y en Cristo no es en vano. La mayoría de las mujeres que se echan atrás, entran en al clínica y salen. No tememos. Después de que nos conocen, les hayamos hablaba, les gustamos, hay paz, amor, y somos respetuosos, se les habla con tanto amor respeto, dignidad. Tenemos una media de 5000 al año que salen .Eso es victoria para Cristo. Si dices “Dios, para el aborto mañana convirtiendo las almas de las que están crucificando a Jesús”, esa oración, Dios la oye. El 50% de las mujeres que abortan en Chicago, como en una ciudad grande, volverán, una y otra vez. Pero estás allí con el amor de Cristo. Si les tocas el corazón, Dios te usa. En el 50% de los casos estás salvando el próximo niño. Trabajamos con todos los que van y llevan a la mujer al abortorio. Aquellos que cuando entra la mujer en el abortorio salen a relajar, y tenemos nuestra exhibición de la vida y gente orando y nadie dice nada desagradable, y nos acercamos de forma suave, les convertimos en apóstoles y ellos entran a por la madre. Entonces todo lo que hay fuera del abortorio es una oportunidad para la gracia. Todo es gracia una vez que se entiende esto. (Instrucciones para ir en la vigilia) Empezamos con la Misa. ¿Porqué? Porque es Dios es El que lo va a hacer, no nosotros. Y ofrecemos a Dios la Preciosa Sangre de Jesús.
Ser fieles a esta gracia que Dios os ha dado. Porque la vidas de otros depende de esto. Y no pensar que el mundo está dejado de la mano e Dios. No se le escapa de las manos. Así piensan aquellos que pierden la fe. ¿Podéis pensar en una mayor maldad que entró en el mundo que cuando crucificaron a nuestro Dios? Y ¿Podéis pensar en mayor bondad que haya podido venir sobre la faz de la tierra que cuando crucificamos a nuestro Dios? Así Dios redimido al mundo. Así que si Dios todopoderoso lo permite es porque va a salir un bien tremendo. En el Jardín de Getsemaní, sabía que se iba a derramar sangre inocente. Era la sangre inocente del hijo de Dios. Y les pidió a Santiago y Pedro ir con Él. Si en algún momento les necesitó fue en ese momento y les pidió que fueran y ¿qué pasó? Que se durmieron en el momento en que Dios les necesitó. Y les dijo, “¿Qué hacéis? Vigilad y orar”. Y Jesús tenía tal tristeza que dije “Mi alma está triste incluso hasta la muerte”, tenía tal cansancio, tal temor que sudó no como nosotros sino gotas de sangre. Este Jesús que nos dice, “no temáis” Este Jesús nos dice “alegraos”, es el que nos dice “ Si estáis cansados, venid a mi y yo os aliviaré”, aquí está; agotado, temeroso, exhausto y triste”. Y vuelve a por los apóstoles y ¿Qué se encuentra? Están dormidos y les dicen “Despertaos y orad”. Pero durmieron. Y en todo ese tiempo a Judas ni se le ocurrió dormir. Mientras la gente buena dormía, aquellos que tramaban la maldad, estaban muy despiertos para derramar la sangre de Hijo de Dios.¿Cuál es la respuesta? Esta tentación de ver la maldad del mundo y esta cultura de la muerte y que intentas vivir tu estado de vida y todas las responsabilidad que tu tenéis y que yo tengo, pues hay una tentación que en entra en la vida de todos, y es la tentación de ponernos tristes y sentirnos cansado por las cargas y responsabilidades de la vida. Tentación hasta el punto de tener miedo y dejar de actuar, hablar la verdad y actuar con justicia y virtud. Puede pasarle a un sacerdote en el púlpito. dejamos de hablar, paralizados. Les pasa a los padres con sus propios hijos cuando no les dicen la verdad. Puede pasarle a cualquier de nosotros frente a esta cultura de la muerte. Y ¿cuál es la respuesta? Jesús nos dice, “ora y no te duermas” Debes orar para pasar esta tentación. Hay momentos en que estamos tristes por razones naturales como cuando alguien muere o estamos cansados porque ha sido un día muy largo o un miedo natural. No hablo de eso, hablo de una tentación que nos paraliza y no nos deja vivir una vida de virtud. Nos hace dejar de vivir , dejar de ser cristianos y escapamos y gastamos el tiempo delante de la televisión o diversiones y toda clase de maneras de escapar de nuestra obligación; la llamada a ser luz en la oscuridad. ¿Cuál es la respuesta? Que debemos seguir orando. Y cuando Jesús oró, ¿qué pasó? Cuando ellos llegaron a por el, vemos que Jesús se levantó y preguntó, ¿Qué queréis? Y nos dicen que ahora eran ellos que se cayeron de miedo. Y de repente vemos que este hombre que antes estaba abrumado del temor hasta sudor de sangre, ahora tiene un control total sin nada de temor, saliendo para hacer la voluntad del Padre por la oración . Los ángeles de Dios fueron a consolarle y fortalecerle. Jesús nos dice, “cuando estés en tu pasión, mira la mía y ser amantes fieles y llevar Dios al mundo”. Y cuando hagáis eso, aunque nos crucifiquen tendremos éxito porque el Amor de Dios es más fuerte que la muerte. La muerte y oscuridad siempre desaparecerá ante la presencia de la persona de Jesucristo y en menoría de su cuerpo místico. Seamos fieles a esa llamada. Dios os bendiga.




Parte de homilía de Mons. Reilly antes de vigilia de oración

...Entonces Jesús te dice, "Quiero ir al Calvario. ¿Me llevas al mundo?" Y le dices que sí. Así que lo que haremos después de la Misa es ir con Jesús EN nosotros, llevar a Jesús al mundo. ¿Quién necesita a Jesús más que los niños no nacidos? Son las madres y padres, los que trabajan allí. Así que vamos allí y estamos no como en dos bandos, sino con amor. Vamos y oramos especialmente por estas personas enredadas en esta cultura de muerte y si llegamos a sus corazones, el niño vivirá.
Había mucha gente en el Calvario: algunos solo miraban en plan curioso, algunos se burlaban de Jesús, algunos con indiferencia, otros no sabían de lo que iba, pero otros estaban con un espíritu orante y de amor apoyando a Jesús con compasión, con amor con oración cuando moría. Estos eran María, Juan, María Magdalena y las otras mujeres. Nuestro Señor no murió solo, murió rodeado de amor, compasión y oración. Estos niños no morirán solos sin que nadie reconozca su existencia porque estamos allí con compasión y amor orando por ellos. Y cuando vayamos al cielo, ¿Quiénes estarán allí dándonos la bienvenida? Serán estos niños que dirán a Dios, «estos son mis amigos. Aunque estuve muy poco tiempo en la tierra, estos reconocieron mi existencia, oraron por mí, me mostraron compasión, déjalos entrar Jesús, déjalos entrar». Esto ocurrirá, os lo aseguro.
Pero no estamos allí solo por los niños para que no mueran abandonados y solos, para darles amor y compasión y demostrar al mundo que existen, estamos allí más por los que les están matando. Ellos necesitan nuestra presencia, necesitan nuestro amor, necesitan a Jesucristo. La Misa (antes de ir a orar) tiene sentido porque Jesús murió y fue víctima y hacemos presente la víctima. Nosotros ofrecemos la Misa pero ahora debemos hacernos víctimas con Cristo y establecer el Reino de Dios, el Reino de Cristo. La obra de Cristo Rey continua hasta que todo sea puesta bajo su Reinado. Nosotros somos los que establecemos el Reinado de Cristo Rey, o Él lo hace a través de nosotros. No vamos como movimiento social queriendo establecer una ley o arreglar las cosas. No, vamos como cristianos, vamos con un entendimiento profundo en fe de que es Jesús El que va con nosotros. Que hacemos la obra de Dios. Somos los militantes, somos la parte militante de la Iglesia. Cristo Rey está estableciendo su Reinado en los corazones de los que le están matando porque les ama, murió por ellos, derramó su sangre precioso por ellos por eso tenemos que estar tan presentes allí que esto no se echa en falta. En nuestros corazones solo debe amor, paz, oración y, entonces, Dios toma el control de todo. Con ese espíritu vamos a orar y lo ponemos todo en sus manos. 

miércoles, junio 03, 2020

El momento es ahora



El momento es ahora

El otro día oí en la radio que en Madrid es imposible tener hora en el psicólogo hasta septiembre, y creo que en el psiquiatra tampoco. Al hablar con las personas es la sensación que tengo también, todo el mundo anda mal, cada uno con su especialidad, el que tiene tendencia a la depresión, pues se deprime, el que tiene algún acontecimiento traumático en el pasado como un aborto, un abuso, se le viene a la cabeza una y otra vez, el que tiene una adicción recae y esto sin hablar de aquellos a quien les ha tocado más de cerca, como el que ha tenido una perdida de un familiar, el que ha perdido su trabajo o ve su negocio hundirse o el que el mismo ha estado enfermo.
Al hilo de esto me he acordado de la historia de una persona que creo que puede ilustrar muy bien algunas reflexiones.
Esta persona, María vamos a llamarla, llevaba casi 40 años yendo al psiquiatra y sufriendo las consecuencias de su aborto provocado. Porque antes de aprobarse la ley del aborto también se abortaba en España, y no precisamente en Londres ni personas de alto nivel adquisitivo.
No quiero desacreditar la labor de los psiquiatras y la necesidad de medicación, pero es cuando menos llamativo que media España tome antidepresivos y la otra media ansiolíticos: algo está fallando.
Lo primero que creo que falla es que damos tratamientos físicos a enfermedades del alma, o por lo menos únicamente físicos y el ser humano es una unidad, y el cuerpo se resiente con las enfermedades del alma y de la psique como el alma y la psique se resienten con las enfermedades del cuerpo, pero en el momento en que lo separamos algo se rompe.
En segundo lugar, fallamos en atacar los síntomas sin ir al origen del problema, a María, nadie le había preguntado nunca si tenía algún aborto provocado y sorprendentemente, tampoco sospecharon que había sufrido abusos.
En tercer lugar, hay un porcentaje de sufrimiento psicológico que es consecuencia de un hecho traumático y que es absolutamente inevitable. Cuando perdemos un familiar tenemos que pasar el duelo, y eso duele y duele muchísimo, tanto más cuando no hemos tenido la oportunidad de despedirnos, de manifestarle cuanto le queríamos y lo importante que es en nuestra vida y cuando no hemos podido velarle y honrarle como merecía.
En cuarto lugar, lo peor del sufrimiento es la falta de sentido, y creo que eso donde también tenemos nuestro talón de Aquiles. Cuando sacamos a Dios de nuestra vida, de la sociedad las cosas empiezan a perder su sentido y empiezan a desmoronarse. Si no hay Vida Eterna, si no hay Cielo e Infierno, si no hay Bien y Verdad absolutos, si Dios no es un Padre que nos cuida y que es capaz de sacar un bien mayor de cada acontecimiento, si nuestro sufrimiento, absolutamente inevitable no tiene sentido ni valor, entonces la vida se convierte en absolutamente insoportable.
Hay una anécdota que me contó María que me hizo reír mucho pero que también tiene mucha miga. Ella iba a revisiones trimestrales, y cuando le decía a la psiquiatra que se encontraba mal, recibía estas respuestas: cuando iba en verano «mujer, con estos calores como vas a estar», cuando iba en invierno «mujer, con estos fríos como vas a estar» y cuando iba en otoño y en primavera le decía «mujer, con estos cambios de tiempo como vas a estar» y la pobre María se preguntaba «¿y en qué estación por fin voy a estar bien?»
Y es que el momento ideal nunca existe, la situación de calma total y ausencia de problemas en la cual por fin voy a ser feliz y por fin voy a poder empezar a hacer lo que tengo planeado, esa nunca va a llegar, por lo menos en esta vida.
El momento de convertirse es ahora, el momento de ser feliz es ahora, el momento de hacer lo que queremos hacer es ahora, y no hay otro. Recuerdo el soneto de Lope de Vega que dice
¡Cuántas veces el Ángel me decía:
«Alma, asómate agora a la ventana,
¡verás con cuánto amor llamar porfía!»
¡Y cuántas, hermosura soberana,
«Mañana le abriremos», respondía,
¡para lo mismo responder mañana!
Se me ocurren un millón de ejemplos de como posponemos las cosas buscando el momento ideal que nunca llega, algunas pequeñas como «el lunes empiezo a comer bien o el lunes empiezo a hacer ejercicio» y otras muchas más importantes como «ahora no tengo tiempo de rezar, estoy muy ocupado» y otras verdaderamente dramáticas «Ahora no es el momento de ser madre, este bebé no puedo tenerlo, más adelante tendré otro». Y es que la más común argumentación para abortar es esa «no es el momento porque… no tengo trabajo, no tengo pareja, no tengo edad, no tengo…»
Quizá no es el mejor momento, por la crisis, por el famoso virus, por un millón de causas, todas ella razonables, pero es el momento, el único que tenemos, el hoy, aprovechémoslo para el mejor negocio de nuestra vida, convertirnos, volvernos a Dios, y por experiencia propia sé que todo lo demás viene por añadidura.



jueves, mayo 28, 2020

¿De qué te sirve la Pascua si sigues enamorado de tus cadenas?

«¿De qué te sirve la Pascua si sigues enamorado de tus cadenas?»
1 de mayo 2020
Queridos amigos de la misión.
¡Cristo nuestra pascua ha resucitado! Resurrexit sicut dixit!
¡Cuántas cosas han cambiado en la vida de la misión desde que os escribí la carta anterior! ¡Cuántas cosas han cambiado en el mundo! No cabe duda de que Dios es el Señor de la historia y que ¡sólo a Él pertenecen el honor, el poder y la gloria! Él nos habla a través de los signos de los tiempos y quien así lee la historia de los pueblos y las naciones, hace que la historia se convierta en verdadera historia de salvación.
Si es verdad que esta pandemia del virus a todos nos ha cogido desprevenidos, no es menos cierto que ni este ni ningún otro acontecimiento escapa de la mano amorosa de Dios y que: “para los que aman todo les sirve para el bien”, ya que… «¡todo es gracia!».
Aquí en Sudan del Sur, el virus covid-19 ha tardado mucho más en entrar que en el resto del mundo occidental y los casos son mucho menores en número. Nuestra única esperanza es que no haya un contagio masivo (el gobierno tiene contabilizado en este preciso momento que escribo, 34 casos de personas infectadas y ninguna muerte). Como el virus se extienda por esta región de África va a acabar con masas interminables de pobres gentes. No tenemos ni medicinas, ni enfermeras, ni médicos, ni hospitales… No tenemos nada.
Orad por nosotros. No hace falta que os diga que en África nuestras pandemias son muchas otras que, lamentablemente, no salen en las páginas de vuestros periódicos ni son noticia en las portadas de vuestros telediarios. Tenemos cólera, tétanos, fiebre amarilla, hepatitis A y B, meningitis, ébola, SARS, malaria, fiebres tifoideas… Oremos unos por otros para que, en todos, Dios sea glorificado en la vida y en la muerte.
Paso a contaros cómo van los proyectos que ya están en marcha, gracias a vuestra colaboración y los que próximamente iniciaremos.
Pozo de agua.
Una de mis grandes preocupaciones desde que llegué a Naandi, en estas selvas de la Ecuatoria Occidental de Sudán del Sur fue el acceso al agua potable. Si bien es verdad que aquí tenemos lluvias torrenciales ocho meses del año y cuatro meses en los que a los cielos le ponen cremallera y no cae ni una gota. De las escenas que más me han impresionado es ver a mujeres y niños (¡cómo siempre!) cargando garrafas de agua pesadísimas en la cabeza y caminar distancias verdaderamente inhumanas.
Nosotros mismos pasamos muchas dificultades, sobre todo en los primeros meses, para poder recoger agua de lluvia de los tejados de la casa, para beber, lavar, fregar, bañarnos y cocinar… ¡Cómo corríamos todos medio dormidos a las 2 o 3 de la madrugada a poner palanganas debajo de las canaletas y los caños del tejado en medio de la tormenta, empapándonos de arriba abajo!
Con vuestra ayuda pudimos construir una cisterna subterránea de más de 50,000 litros, junto a la casa y poner canaletas a los dos lados del tejado y así recoger toda el agua de lluvia. Ha sido un éxito. Aquí no llueve ni una gota desde primeros de diciembre y, sin embargo, no nos ha faltado el agua ni un solo día. Eso sí, aquí las gotas de agua que caen del grifo son más preciosas que los diamantes.
Contacté con una empresa que se dedica a la perforación de pozos y nos pusimos manos a la obra. Ya me habían advertido de que muchas otras organizaciones internacionales y ONGs lo habían intentado sin éxito. Perforamos cerca de la casa y después de llegar a los 120 metros de profundidad solo sacamos una nube de polvo de roca grisácea… Los ánimos de todos por los suelos…
Seguimos intentándolo donde los aparatos de los ingenieros decían que podría haber agua. Segundo intento y lo mismo. Más polvo de roca… Fracaso total.
El contrato firmado tenía una cláusula que decía que la compañía se comprometía a tres intentos. Buscamos un lugar dónde los más viejos del lugar creían recordar que en su tiempo habían instalado los misioneros una pequeña bomba manual… No recuerdo haber rezado tanto a la Virgen María tantos “Memorares» (Acordaos, Oh Virgen María…). ¡A 180 metros encontramos agua! No os podéis ni imaginar la alegría de todos. Aunque la perforación está a casi un kilómetro de casa, vamos a instalar una tubería para tener agua de sobra aquí en la misión y, por otra parte, vamos a poner una serie de grifos para que todo el pueblo pueda tener acceso a agua limpia.
Gracias con todo mi corazón por vuestra s ayudas económicas y vuestras oraciones.
Os adjunto un testimonio gráfico:
Primer intento fallido de perforación junto a la misión, que terminó en fracaso…
Segundo intento y más fracaso, más polvo de roca para nuestra desesperación …
Y a la tercera… ¡Fue la vencida! ¡Torrentes de agua viva!
Es verdad que ha supuesto un gasto enorme para la Fundación Misión de la Misericordia, en total serán unos 34,000 EUROS.
Nos faltan 10,000 EUROS por pagar, cuando se termine de instalar la bomba sumergible, el cableado eléctrico y la tubería de casi un kilómetro hasta la casa; pero creedme ¡ha valido la pena! ¡un día histórico para la misión, para este pueblo y para los miles de personas que por primera vez tendrán fácil acceso al agua, en vez de tener que caminar las pobres mujeres varios kilómetros con garrafas de agua sucia en la cabeza.
¡POR FAVOR AYUDADNOS A COMPLETAR EL PAGO QUE FALTA!
Escuela Primaria “Santa Teresa» o “Proyecto SUKURU»
Como bien sabéis, este fue nuestro proyecto-insignia desde que llegamos a esta misión en el corazón de la selva. Junto con la escuela secundaria “San Pedro y San Pablo”, también dependiente de nuestra parroquia.
Estamos totalmente convencidos de que la educación es el aporte más bonito y útil que puede aportar la Iglesia Católica a estos cientos de niños que por senderos y vericuetos llegan cada día al colegio de la misión. El encuentro con Cristo Maestro, Cristo Vida Nueva, es la esperanza de una vida diferente, en la que lleguen a ser verdaderamente personas, conscientes de su dignidad, de sus derechos, de haber sido creados para amar y para ser amados, creados a imagen y semejanza de Dios que es amor.
¡Queremos inaugurar la escuela!
Nos faltan aún dos aulas por pagar y el edificio administrativo – que no existía – para el director, los profesores, la contabilidad, almacén… Por favor ayudadnos cuanto podáis a completar esta obra.
La escuela también servirá para educación de adultos
Nuevas iglesias
Vivo ahora en Sudán del Sur porque soy sacerdote; hago todo lo que hago solo porque soy sacerdote. Que no lo olvide nadie y que nadie olvide lo que es un sacerdote, quienes son los misioneros.
Hay mucha gente, bienintencionada sin duda, que ya no sabe lo que es un misionero (lamentablemente, también me he encontrado misioneros que no saben, o se les ha olvidado lo que es ser misionero). No somos agentes de promoción humana católicos, no somos los sustitutos del ministerio de educación ni de salud pública. Yo no vine aquí, ni a construir escuelas ni a perforar pozos.
Vine porque siendo sacerdote, mi misión es anunciar a Cristo, ser testigo del amor de Dios, ser transparencia de Jesucristo sacerdote único, buen pastor, esposo de la Iglesia. Por tanto, lo más grande que hace un misionero es celebrar la Santa Misa. Su tarea fundamental – donde quiera que esté – es dar gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, por la celebración de la santa liturgia, la predicación y anuncio de la Palabra de Dios, la oración…
Yo estoy aquí porque Dios le ha hecho una promesa a su pueblo: “Os daré pastores según mi corazón que os apacienten» (Jer 3:15). Cada sacerdote es expresión de que Dios cumple su promesa a su pueblo. Por eso cada misionero es manifestación, transparencia, icono del corazón de Cristo Buen Pastor.
Vivo y trabajo en esta misión para predicar la palabra de Dios como profeta que soy; para celebrarla Santa Misa y los sacramentos porque soy sacerdote; cuido del rebaño y lo alimento porque soy su pastor.
Soy sacerdote para dar gloria Dios y trabajar arduamente en la salvación de las almas. Toda ocupación que no sirva para lo uno y para lo otro, sencillamente no es misión del sacerdote por bonito y útil que pueda parecer.
A lo largo de mi larguísima vida misionera, una de las constantes que siempre se han repetido y que, sobre todo en los inicios más estupor me provocaba es que, invariablemente, en todas las misiones, en los lugares paupérrimos, si las gentes eran cristianas, cuando les preguntaba a las gentes: “¿Qué es lo que necesitan con más urgencia?» Siempre, todos, a una sola voz, aunque se estuvieran muriendo de hambre, respondían: “¡la iglesia!».
Tenemos en nuestros países tan ricos y secularizados, la mala costumbre de opinar en nombre de los pobres. Como si nosotros supiéramos y no ellos lo que necesitan. Los pobres serán pobres, pero ni son tontos ni son mudos. Los pobres tienen boca y se expresan muy bien.
Y los pobres saben que sin Dios en el centro de su vida y sin la iglesia (incluso el edificio) sus vidas no tienen sentido. Los ricos, lamentablemente, en su prepotencia, muchas veces piensan que Dios es algo superfluo decorativo que no sirve para casi nada. Y el rico piensa que los pobres deberían pensar como los ricos. Piensan que, si los pobres tuvieran escuelas, pozos y clínicas, serían felices y sus vida tendrían sentido. Y yo te pregunto ¿Tú, por tener acceso a la salud y a la educación, ya eres feliz y tu vida está repleta de sentido?
El sacerdote, ¡todo cristiano! Está llamado a ser como Jesucristo. Deberíamos preguntarnos todos, con la mayor honestidad posible, el día que Jesucristo ascendió al cielo, en realidad, ¿qué había cambiado en el mundo? ¿Había menos pobres el día que Jesús ascendió al cielo? Jesús, con su venida no abolió el hambre, ni la injusticia, ni la ceguera; no hizo desaparecer los parapléjicos, la gente seguía usando camillas… el mundo seguía lleno de leprosos…
Y con toda razón alguno me podría preguntar, entonces ¿por qué al comienzo de esta carta nos hablas de escuelas y pozos?
No os voy a responder yo. Os responde el Catecismo de la Iglesia Católica con un párrafo del todo antológico:
547 Jesús acompaña sus palabras con numerosos “milagros, prodigios y signos» (Hch 2, 22) que manifiestan que el Reino está presente en Él. Ellos atestiguan que Jesús es el Mesías anunciado (cf, Lc 7, 18-23).
548 Los signos que lleva a cabo Jesús testimonian que el Padre le ha enviado (cf. Jn 5, 36; 10, 25). Invitan a creer en Jesús (cf. Jn 10, 38). Concede lo que le piden a los que acuden a él con fe (cf. Mc 5, 25-34; 10, 52). Por tanto, los milagros fortalecen la fe en Aquel que hace las obras de su Padre: éstas testimonian que él es Hijo de Dios (cf. Jn 10, 31-38). Pero también pueden ser “ocasión de escándalo» (Mt 11, 6). No pretenden satisfacer la curiosidad ni los deseos mágicos. A pesar de tan evidentes milagros, Jesús es rechazado por algunos (cf. Jn 11, 47-48); incluso se le acusa de obrar movido por los demonios (cf. Mc 3, 22).
549 Al liberar a algunos hombres de los males terrenos del hambre (cf. Jn 6, 5-15), de la injusticia (cf. Lc 19, 8), de la enfermedad y de la muerte (cf. Mt 11,5), Jesús realizó unos signos mesiánicos; no obstante, no vino para abolir todos los males aquí abajo (cf. Lc 12, 13. 14; Jn 18, 36), sino a liberar a los hombres de la esclavitud más grave, la del pecado (cf. Jn 8, 34-36), que es el obstáculo en su vocación de hijos de Dios y causa de todas sus servidumbres humanas.
Las obras de caridad y de desarrollo que realizan los misioneros no son el fin de su misión ni de su sacerdocio. Son «signos mesiánicos» que, como dice el CICat: «manifiestan que él Reino está presente en Cristo». Los pozos y las escuelas no son la razón de mi vida misionera. No me he hecho sacerdote para perforar pozos. Sino para que las gentes más pobres y olvidadas, en los rincones más recónditos de la tierra encontraran en Jesucristo “el tesoro escondido”, «la perla de gran valor».
El peor enemigo del hombre es el demonio, no la lepra o la tuberculosis. Y la cosa más horrible que le puede pasar a una persona no es no saber leer, es no tener fe en Jesucristo, pensar que Dios no existe y que la vida inexorablemente termina en un cementerio corroído por los gusanos. Vivir y morir sin la esperanza de la vida eterna.
El día que llegué a esta diócesis se celebraba una ordenación de diáconos. En la homilía el obispo dijo de manera lapidaría algo que jamás había oído, así tal cual, a ningún obispo en una predicación: «yo me hice sacerdote, yo soy obispo, para que todos vosotros vayáis al cielo».
Pues yo no lo sé decir mejor. Yo soy sacerdote, soy misionero para que todas estas gentes ¡todos vosotros! ¡todos vayamos al cielo!
Las impresionantes catedrales góticas, las pequeña y maravillosas iglesias románicas de nuestros pueblos, no las construyeron gente con mucho dinero en el banco, con tablet, lavadora, acceso universal a la salud y una magnifica pensión de jubilación. No, las construyeron pueblos que, viviendo en mucha pobreza y precariedad, tenían gran fe.
Yo, por ejemplo, me quedé horrorizado cuando hace unos años me reuní con la presidenta de Manos Unidas, no recuerdo su nombre, una mujer encantadora. Al preguntarme por mi proyecto le dije que lo más necesario era un convento para las monjas que vinieran a servir en la misión. La mujer ni siquiera me dejó terminar la frase. «¡NO! – me cortó en seco – ni conventos, ni iglesias, ni casas de curas, ni locales parroquiales». Me vio la cara de horror y sorpresa y añadió: «padre, comprenda que muchos de nuestros donantes insisten explícitamente en que su dinero no vaya a nada que tenga que ver con la Iglesia» ¡Toma ya! Una organización católica, fundada por mujeres católicas y dependiente de los obispos españoles. ¿Cómo hemos llegado a esto?
Porque hemos perdido la fe.
Aquí no la hemos perdido. Aquí la fe es lo que da sentido a la vida; la que enjuga sus lágrimas, sostiene la esperanza de un pueblo. Cada mañana, cuando aún se está desperezando el alba y camino hacia esta iglesia, me la quedo mirando en medio del silencio virginal de esta interminable selva; y pienso ¿quiénes serían los hombres y mujeres que construyeron este impresionante monumento, testimonio de su fe y de su amor a Jesucristo y a su Santa Iglesia? ¿Por qué no construyeron clínicas y proyecto para la promoción de la mujer? Qué diferentes, hermanos, aquellos misioneros de ayer de los que hoy nos llamamos misioneros…
Mirad estas fotos. Lo dicen todo. Hace ochenta años, los misioneros combonianos llegaron hasta aquí, con sus hábitos al viento y a la intemperie, a la lluvia torrencial, a golpe de machete y cuentas de rosario… Soy muy consciente de que aquí pisamos tierra santa, caminamos los misioneros de hoy sobre las huellas de los gigantes que ayer nos precedieron en la fe y en el amor, en la obra misionera.
Aquellos primeros misioneros sufrieron penurias incontables; aquí había leones, elefantes, rinocerontes, serpientes pitón, todos los insectos venenosos del mundo, sin energía eléctrica ni agua corriente, sin medicinas, sin caminos, sin Internet, sin correo postal que mandar a sus familias. En aquellos tiempos, ser misionero era un viaje solo de ida; te despedías de tu tierra y de tus gentes hasta la vida eterna. Algunos de ellos están enterrados aquí…
Me siento tan pequeño a su lado…
Pero como decía Francisco Javier en el Divino Impaciente: «que también tiene sus derechos la pobre imaginación». Pues a mí, aun con el paso de los años todavía me rebosa la imaginación y mis sueños se agrandan con el paso del tiempo.
Por eso os informo de que la semana pasada, en los dos siguientes poblados, donde no lograron llegar aquellos primeros misioneros y para continuar su obra, hemos comenzado la edificación de dos iglesias muy grandes para casi mil personas cada una.
La primera es la iglesia de Andari. Mi segunda parroquia, que se llama Santísima Trinidad. Recién erigida canónicamente por el señor obispo. Desde que llegué LO ÚNICO QUE ME HAN PEDIDO es «padre, queremos una iglesia».
La segunda está en la comunidad de Baragum, uno de los centros parroquiales de Andari. Con ambas poblaciones hice un trato (¡en vuestro nombre!). Yo les ayudaría edificar la iglesia si ellos fabricaban con sus manos los ladrillos y los donaban a la construcción. Hemos tardado justo un año. No tengo palabras para describir la alegría de las gentes. Quizá las fotos lo digan mejor que mis palabras…
¡Con sus manos han fabricado 85,000 ladrillos!
Bendiciendo e inaugurando la obra. Un día verdaderamente histórico. Estas maravillosas gentes me dan cada día extraordinarias lecciones de fe y de vida. Para ellos la Iglesia (con mayúscula) lo es todo… la Iglesia es su casa, su vida, su refugio, la puerta del cielo, su protección, la cercanía de Dios… Y la iglesia, el lugar donde llorar sus penas, buscar fuerza y esperanza, el lugar de la fraternidad y el pan de vida compartido; el lugar de la reconciliación, el perdón y la gracia…
¿Nos ayudaréis a construir estas iglesias? El coste total son unos 85,000 EUROS. Ayudadnos a edificar un lugar precioso y digno para la gloria de Dios, para hacer presente a la Iglesia Católica, un lugar donde este pueblo martirizado pueda encontrarse con Dios y pueda construir la paz tan necesitada en este país.
Al final de la carta tenéis los datos de la cuenta del banco para hacer vuestros aportes. No os podéis imaginar la alegría que siento al poder comenzar en fe estas obras. Me trae tantos recuerdos de aquellas iglesias y capillas que pude ayudar a construir en la misión de San José de Los Llanos…
Para que a nadie se le olvide lo que es un verdadero sacerdote, os dejo esta preciosa oración…
Vivir en medio del mundo sin desear sus placeres… Ser un miembro de cada familia y no pertenecer a ninguna… Compartir todos los sufrimientos; penetrar todos los secretos; sanar todas las heridas… Ir diariamente de los hombres hacia Dios para ofrecerle sus peticiones… Regresar de Dios hacia los hombres para ofrecerles Su esperanza… Tener un corazón de fuego para la caridad y un corazón de bronce para la castidad… Bendecir y ser bendecido para siempre. Oh Dios, qué vida, y es tuya, Oh Sacerdote de Jesucristo! Padre Lacordaire
Ante el Sagrario de la misión oramos cada día por todos vosotros.
Padre Christopher
OS RUEGO, POR FAVOR, QUE RENVIÉIS ESTA CARTA A TODOS VUESTROS AMIGOS, A TODOS VUESTROS CONTACTOS, A TODOS LOS QUE SEPÁIS QUE NOS HAN AYUDADO Y A QUIEN NOSOTROS NO TENEMOS MANERA DE CONTACTAR ¡SEGUID AYUDÁNDONOS, OS LO RUEGO EN NOMBRE DE DIOS Y ESTAS POBRES GENTES!
Para colaborar con la misión de Sudán del Sur, aquí tenéis los datos.
Titular: Fundación Misión de la Misericordia Entidad: BANKINTER Número de Cuenta: 0128-0014-73-0100029293 Iban: ES080 1280014730100029293 Código SWIFT o BIC: BKBKESMMXXX
Visitad por favor http://www.missionmercy.org  nuestras páginas web



¡NO NOS OLVIDEIS, EN NOMBRE DE JESUCRISTO NUESTRO SALVADOR!


martes, mayo 19, 2020

Pequeñas historias llenas de esperanza


En esta situación tan compleja que estamos viviendo, nos hace tanta falta mantener la llama de la esperanza, avivar nuestra confianza en Dios, dejar que nuestro corazón se esponje y descanse en el divino corazón. He rescatado algunas historias que he vivido hace algunos años acompañando a mujeres embarazadas en riesgo de aborto. Son sencillas, inocentes, pequeñas, cotidianas, pero llenas de esperanza y sobre todo llenas de Dios. Ahí va la primera.
Cada vez que me llaman para ir a hablar con una mujer en peligro de aborto conozco un poquito más a Dios, conozco un poco más su modo de actuar. Dios piensa en todos, pero necesita brazos. Así es, en este caso, Dios se acordó de Sonia y le inspiró a su hermano seminarista que fuera aquella noche por casualidad a cenar a casa de su hermana y que esta, que, ya había tomado la firme decisión de abortar y que tenía ya la cita dada, se lo dijera a su hermano. En realidad, había hecho algo más que tomar la decisión, se había tomado hasta 4 pastillas de Cytotec, así como todo tipo de cócteles caseros para abortar ella misma. Pero Dios tenía otros planes, quería darle otra oportunidad, estaba empeñado en salvarla y ninguno de esos «remedios» caseros funcionó.
Hablé con su hermano, me dijo que al oír la noticia se había ido a rezar el rosario y que había acudido a un santuario mariano y, después de eso, había decidido llamarnos. Nada en esta vida produce tanto gozo como saberse «parte» del plan salvador de Dios.
Ella vive en un pueblo a las afueras y ahí fuimos, en realidad, dos veces, porque la primera no cogía el teléfono ni respondía al whatsapp, y ya nos volvíamos, pero finalmente llegamos. Nos abrió la puerta su hijo, un precioso niño de 3 años que me dejó encandilada. ¿Su historia? la de siempre: pareja que no quiere saber nada del tema, falta de medios económicos, sentimiento de enorme soledad, verse desbordada por la situación... y como siempre, la famosa frase de parte de todos de «es tu decisión». Todo el mundo sabe que esa frase lo que en realidad significa es: «es tu problema, a mí me da igual que decidas porque igualmente tú cargarás con las consecuencias» Y como siempre, ella no quiere abortar, solo que le parece el único camino viable que la queda. Además, tiene miedo de que si continúa le haya podido afectar al bebé todo lo que se había tomado.
El niño que tiene ya, acaba de cumplir 3 años. En un momento su madre le regañó y se echó a llorar. Yo le cogí en brazos y le acuné y le acaricié y sorprendentemente él se dejó. Lo disfruté enormemente. Al irme me dio un beso y me dijo que me quería. Me derretí.
Afortunadamente ella consintió en hacerse una ecografía y la llevamos. Yo en esa no estuve, pero me dijeron que fue la ecografía más bonita que habían visto nunca, que el niño hizo toda clase de monerías ante el ecógrafo. En realidad, no le llamamos a partir de entonces «niño» sino «nuestra negrita», porque decidimos que tenía que ser niña, y que íbamos a estar locas a ponerle coletitas en un pelo rizadísimo como el de su hermano que al acariciarlo parece de velcro. Todo estaba bien, esa negrita está muy protegida por Nuestro Señor, tiene mucha gente rezando por ella y parece que ya se nos ha metido a todos en el corazón.
A la semana siguiente volvimos a verla. Había encontrado un trabajillo, aunque temporal, y seguía convencida de abortar, decía que sus amigas lo habían hecho, y que no pasaba nada, se puso a la defensiva, parecía que empezaba a sentirse molesta ya. Llegamos así al día antes de su cita para abortar y no estábamos dispuestas a asumir que íbamos a perder a nuestra negrita y el estado en el que iba a quedarse Sonia.
Así que, que Dios nos perdone, pero dijimos una mentirijilla, la llamamos para decirle que teníamos otro caso en su pueblo y de los juguetes que yo quería dar elegimos un juguete para su niño de 3 años y un peluche precioso para nuestra negrita y nos plantamos otra vez en su casa. A las 11,30 de la noche y heladas de frío fuimos a su casa, todavía no había llegado y menos mal que alguien nos abrió la puerta del portal. Mientras esperábamos en el descansillo estuvimos riendo y haciéndonos fotos con el peluche. Dios estaba con nosotros y lo sabíamos, parecíamos unas locas ahí tiritando a esas horas, pero locas por Nuestro Señor.
Cerca de las 12 de la noche llegó Sonia y nos sentamos, estábamos ya como en casa, yo hasta le puse el pijama al niño. Era la una y media de la mañana y Sonia no cedía, había decidido abortar y nada la iba a hacer cambiar de opinión. De repente, dijo: «me estáis haciendo dudar»... ¡¡¡nos alegramos tanto!!! Quedamos en hablar por la mañana nuevamente porque su cita era a las 3 de la tarde. Volvimos en el coche rezando el rosario, los misterios dolorosos, ofreciéndolo por la vida de nuestra negrita. Todo estaba en manos de Dios. Quedamos en hablarnos al día siguiente.
Yo ofrecí la misa de la mañana y llamé para tener noticias, pero aún no se sabía nada. Finalmente me llaman ¡no había ido! no iba a abortar! ¡Alabado sea el Señor!
Esta historia es real 100 por 100, aunque obviamente la mujer no se llama Sonia. El embarazo llegó a término y efectivamente nació una hermosísima nena negrita a la que conocí y tuve en brazos. No existe una sensación de alegría y plenitud tan grande como ver a esos bebés y el agradecimiento y felicidad de sus madres. Es tocar a Dios. Más, es abrazar a Dios.

jueves, abril 09, 2020

Al pie de la Cruz, como María


Al pie de la Cruz, como María
María José Mansilla*
Presidenta Spei Mater

Hay algo que nos resulta insoportable, quizá más insoportable que nuestro propio sufrimiento, y es el sufrimiento de las personas a las que queremos. Nos resulta tan doloroso que a veces preferiríamos tenerlo nosotros y evitárselo a ellos. Qué madre no ha deseado cuando ha visto a un hijo suyo enfermo que fuera ella la enferma y el hijo el sano.
El sufrimiento ajeno duele y por eso tratamos de huir de él de distintas maneras. Cuando alguien está llorando y le pedimos que no llore ¿no habrá también una parte de que no soportamos verlo llorar porque nos incomoda?
Esto resulta también evidente en la eutanasia, ¿realmente estamos tratando de evitar sufrimientos al paciente o es que no soportamos verle así? A veces puede prevalecer lo segundo, puesto que un paciente sedado no sufre, ni aquellos que pasan meses o años inconscientes, el que sufre es el que lo ve y no quiere verlo.
Desgraciadamente normalmente podemos hacer poco o muchas veces nada para solucionar el sufrimiento del otro. Podemos procurarle atención médica si el sufrimiento es físico y podemos procurarle ayuda para salir de una situación que le ocasiona un grave sufrimiento emocional, pero poco más.
En una serie de televisión en la que se narran distintos casos atendidos en urgencias me llamó mucho la atención que en el encabezado de la serie sale la jefa de urgencias del hospital en el cual se ha grabado la serie y dice lo siguiente: “nosotros hacemos todo lo posible para salvar la vida de las personas que vienen a urgencias, pero lo que verdaderamente necesitan es tener la mano cogida de un ser querido y que le diga que nada malo va a pasar”. Obviamente que una cosa no quita la otra, pero resalta la importancia de sentirse acompañado y confortado y la necesidad de una esperanza.
Lo que la persona que está sufriendo necesita principalmente es estar acompañado. Recuerdo la formula antigua que se decía en los funerales “Te acompaño en el sentimiento”, verdaderamente que las frases populares a menudo tienen mucho trasfondo. 
En esta Semana Santa pensemos en el sufrimiento de María viendo los indecibles padecimientos de su hijo. No creo que haya sufrimiento comparable “ved si hay dolor semejante a mi dolor” y sin embargo Jesús no quiso ahorrárselo ni ella lo hubiera querido. Jesús también necesitó en su pasión poder mirar a los ojos de su madre entre la multitud, mirarla desde lo alto de la cruz y encontrar en ellos comprensión, apoyo, refugio.
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A veces sentimos una enorme impotencia ante el dolor y el sufrimiento y nos preguntamos '¿qué puedo hacer?' Y la respuesta es que no podemos hacer nada. ¿O sí? Lo que podemos hacer es acompañar en el sufrimiento, esto es, compartir el dolor con el que sufre y darle fortaleza para no desesperar. A menudo es lo que realmente la otra persona más necesita, sentir que no está sola, sentir que es querida, que todo tiene sentido, porque lo realmente insoportable no es tanto el sufrimiento sino el sufrir solo y sufrir sin sentido
Cuantas veces he comprobado en los distintos acompañamientos que realizamos en Spei Mater cómo simplemente “estar ahí”, ayuda más a la persona que todos los esfuerzos asistenciales por solucionar sus problemas.
En estos momentos en que nos sentimos impotentes para ayudar a todas las personas que están sufriendo por esta pandemia, hay algo que siempre podemos hacer, acompañar, estar al pie de la cruz, como María, quizá podemos físicamente, quizá solo telemáticamente quizás ni siquiera eso, sino solamente con la oración. Sea como sea y sea el sufrimiento que sea, el recurso de estar disponible, de acompañar, siempre está disponible y siempre es el remedio más eficaz.


Publicado en REl

*María José Mansilla es la fundadora y presidenta de la Asociación Spei Mater. Es Licenciada en Ciencias Económicas y empresariales (ICADE) y miembro certificado del Consejo Europeo de Coaching y Mentoring y de la Asociación Internacional de Coaching pastoral. Después de varios años en el mundo de la empresa y la docencia decidió dedicarse en cuerpo y alma a su vocación: la proclamación del Evangelio de la Vida y la Misericordia y la atención a las víctimas de la cultura de la muerte a través de la fundación de Spei Mater, del acompañamiento individualizado y  de la impartición de diversos cursos, capacitaciones (Proyecto Raquel y Proyecto Ángel) y conferencias sobre la implantación de la Cultura de la Vida.



viernes, abril 03, 2020

Resulta que sí que hay Vida Eterna


Resulta que sí que hay Vida Eterna
María José Mansilla
Presidenta Spei Mater


En estos tiempos de crisis se está hablando mucho de la vida, de la importancia de salvar vidas. A pesar de que está saliendo a la luz una ética utilitarista de que unas vidas son más prioritarias que otras, resulta esperanzador pensar que ahora por lo menos se hable de la vida, de su sacralizad y de que todos los esfuerzos son pocos cuando se trata de salvarla. Si no hay vida no hay nada, esto es una obviedad, que sin embargo se pone en duda cuando el derecho a la vida choca con los deseos y la ideología de algunos. El primer derecho y del que emanan todos los demás es el derecho a la vida

Pero hay algo de lo que se habla poco o nada. La vida no es solo la vida corporal, es que la vida es eterna, no acaba aquí, aquí solo estamos de paso y aquí no nos quedamos nadie.

Hay otro detalle del que se habla también poco o nada. Resulta que no solo hay vida eterna, sino que hay cielo y hay infierno, y son eternos. Y ya que vamos con los detalles importantes el cielo y el infierno depende de nuestra vida aquí, de que acojamos o no la salvación de Jesucristo, y acoger la salvación de Jesucristo no es decir si o no, que también, sino hacer su voluntad “no todo el que dice Señor, Señor se salvará sino el que hace la voluntad de mi Padre”. Hasta aquí nada nuevo, los novísimos.

La primera implicación de que se me ocurre es si a la vida temporal le quitamos la dimensión de la eternidad, pierde su sentido y su horizonte y las personas estamos como estamos, como ovejas sin pastor.

En la dimensión de la eternidad y el plan de Dios puedo dar un sentido a mi vida y a mi muerte, puedo saber para que vivo, puedo establecer prioridades en función de ello y tengo una base solida para asentar mi vida.

Si solo tenemos esta vida ¿qué sentido tiene arriesgarla por los demás? ¿qué sentido tiene esforzarme cuando de un día para otro puedo perderlo todo? ¿por qué voy a tener un comportamiento moral si a menudo los que no tienen escrúpulos son los que mejor les va (o por lo menos eso parece). Todo el edificio se derrumba si no hay vida eterna.

La segunda implicación es que si el infierno no existe yo no soy libre, porque entonces Dios se me impone y Dios no se impone nunca, si yo no quiero ser salvado, si yo no quiero ser redimido, Él respeta mi decisión. Y si el infierno no existe no habría justicia, sería indiferente ser Santa Teresa de Calcuta que Mao, que según las estadísticas es el mayor genocida de la historia.

Y vamos con la tercera implicación que es de la que quería hablar: me pregunto si el mismo esfuerzo o prioridad que tenemos en salvar vidas (por lo menos de los afectados por el coronavirus) lo tenemos también para que esas personas tengan Vida con mayúsculas, es decir, que una vez pasado el umbral en la muerte gocen de la felicidad eterna en el Señor.

Porque es muy importante salvar la vida física de las personas, y todo esfuerzo es poco para salvar una vida, pero tan importante o más si cabe el destino eterno de las personas, salvar su alma.

No es verdad que todo el mundo se salva, Jesús nos los repite continuamente en el Evangelio, no podemos caer en el “buenismo” de pensar que nuestras acciones en nuestra vida son indiferentes porque total Dios es bueno.

Tanto en estos tiempos de pandemia como en el tiempo ordinario no podemos centrarnos únicamente en ayudar solo materialmente, socialmente o médicamente a las personas, que, por supuesto es fundamental, sino también en las obras de misericordia espirituales: Enseñar al que no sabe, corregir al que se equivoca, dar buen consejo al que lo necesita, orar por los vivos y los muertos…

¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo si pierde su alma?” No hay mayor bien para una persona que anunciarle la verdad y salvación de Jesucristo... Incluyendo la verdad sobre el pecado, porque el seguimiento de Jesucristo implica una moral bien concreta y esta no es opcional

Entonces, pongamos también todo nuestro esfuerzo y afán en que la salvación de Jesucristo llegue a todas las almas, puesto que esta es la mayor obra de misericordia, el mayor bien para las personas y finalmente nuestra principal misión como Iglesia.


Publicado en REl  Cuestión de vida 02 abril 2020