jueves, abril 09, 2020

Al pie de la Cruz, como María


Al pie de la Cruz, como María
María José Mansilla*
Presidenta Spei Mater

Hay algo que nos resulta insoportable, quizá más insoportable que nuestro propio sufrimiento, y es el sufrimiento de las personas a las que queremos. Nos resulta tan doloroso que a veces preferiríamos tenerlo nosotros y evitárselo a ellos. Qué madre no ha deseado cuando ha visto a un hijo suyo enfermo que fuera ella la enferma y el hijo el sano.
El sufrimiento ajeno duele y por eso tratamos de huir de él de distintas maneras. Cuando alguien está llorando y le pedimos que no llore ¿no habrá también una parte de que no soportamos verlo llorar porque nos incomoda?
Esto resulta también evidente en la eutanasia, ¿realmente estamos tratando de evitar sufrimientos al paciente o es que no soportamos verle así? A veces puede prevalecer lo segundo, puesto que un paciente sedado no sufre, ni aquellos que pasan meses o años inconscientes, el que sufre es el que lo ve y no quiere verlo.
Desgraciadamente normalmente podemos hacer poco o muchas veces nada para solucionar el sufrimiento del otro. Podemos procurarle atención médica si el sufrimiento es físico y podemos procurarle ayuda para salir de una situación que le ocasiona un grave sufrimiento emocional, pero poco más.
En una serie de televisión en la que se narran distintos casos atendidos en urgencias me llamó mucho la atención que en el encabezado de la serie sale la jefa de urgencias del hospital en el cual se ha grabado la serie y dice lo siguiente: “nosotros hacemos todo lo posible para salvar la vida de las personas que vienen a urgencias, pero lo que verdaderamente necesitan es tener la mano cogida de un ser querido y que le diga que nada malo va a pasar”. Obviamente que una cosa no quita la otra, pero resalta la importancia de sentirse acompañado y confortado y la necesidad de una esperanza.
Lo que la persona que está sufriendo necesita principalmente es estar acompañado. Recuerdo la formula antigua que se decía en los funerales “Te acompaño en el sentimiento”, verdaderamente que las frases populares a menudo tienen mucho trasfondo. 
En esta Semana Santa pensemos en el sufrimiento de María viendo los indecibles padecimientos de su hijo. No creo que haya sufrimiento comparable “ved si hay dolor semejante a mi dolor” y sin embargo Jesús no quiso ahorrárselo ni ella lo hubiera querido. Jesús también necesitó en su pasión poder mirar a los ojos de su madre entre la multitud, mirarla desde lo alto de la cruz y encontrar en ellos comprensión, apoyo, refugio.
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A veces sentimos una enorme impotencia ante el dolor y el sufrimiento y nos preguntamos '¿qué puedo hacer?' Y la respuesta es que no podemos hacer nada. ¿O sí? Lo que podemos hacer es acompañar en el sufrimiento, esto es, compartir el dolor con el que sufre y darle fortaleza para no desesperar. A menudo es lo que realmente la otra persona más necesita, sentir que no está sola, sentir que es querida, que todo tiene sentido, porque lo realmente insoportable no es tanto el sufrimiento sino el sufrir solo y sufrir sin sentido
Cuantas veces he comprobado en los distintos acompañamientos que realizamos en Spei Mater cómo simplemente “estar ahí”, ayuda más a la persona que todos los esfuerzos asistenciales por solucionar sus problemas.
En estos momentos en que nos sentimos impotentes para ayudar a todas las personas que están sufriendo por esta pandemia, hay algo que siempre podemos hacer, acompañar, estar al pie de la cruz, como María, quizá podemos físicamente, quizá solo telemáticamente quizás ni siquiera eso, sino solamente con la oración. Sea como sea y sea el sufrimiento que sea, el recurso de estar disponible, de acompañar, siempre está disponible y siempre es el remedio más eficaz.


Publicado en REl

*María José Mansilla es la fundadora y presidenta de la Asociación Spei Mater. Es Licenciada en Ciencias Económicas y empresariales (ICADE) y miembro certificado del Consejo Europeo de Coaching y Mentoring y de la Asociación Internacional de Coaching pastoral. Después de varios años en el mundo de la empresa y la docencia decidió dedicarse en cuerpo y alma a su vocación: la proclamación del Evangelio de la Vida y la Misericordia y la atención a las víctimas de la cultura de la muerte a través de la fundación de Spei Mater, del acompañamiento individualizado y  de la impartición de diversos cursos, capacitaciones (Proyecto Raquel y Proyecto Ángel) y conferencias sobre la implantación de la Cultura de la Vida.



viernes, abril 03, 2020

Resulta que sí que hay Vida Eterna


Resulta que sí que hay Vida Eterna
María José Mansilla
Presidenta Spei Mater


En estos tiempos de crisis se está hablando mucho de la vida, de la importancia de salvar vidas. A pesar de que está saliendo a la luz una ética utilitarista de que unas vidas son más prioritarias que otras, resulta esperanzador pensar que ahora por lo menos se hable de la vida, de su sacralizad y de que todos los esfuerzos son pocos cuando se trata de salvarla. Si no hay vida no hay nada, esto es una obviedad, que sin embargo se pone en duda cuando el derecho a la vida choca con los deseos y la ideología de algunos. El primer derecho y del que emanan todos los demás es el derecho a la vida

Pero hay algo de lo que se habla poco o nada. La vida no es solo la vida corporal, es que la vida es eterna, no acaba aquí, aquí solo estamos de paso y aquí no nos quedamos nadie.

Hay otro detalle del que se habla también poco o nada. Resulta que no solo hay vida eterna, sino que hay cielo y hay infierno, y son eternos. Y ya que vamos con los detalles importantes el cielo y el infierno depende de nuestra vida aquí, de que acojamos o no la salvación de Jesucristo, y acoger la salvación de Jesucristo no es decir si o no, que también, sino hacer su voluntad “no todo el que dice Señor, Señor se salvará sino el que hace la voluntad de mi Padre”. Hasta aquí nada nuevo, los novísimos.

La primera implicación de que se me ocurre es si a la vida temporal le quitamos la dimensión de la eternidad, pierde su sentido y su horizonte y las personas estamos como estamos, como ovejas sin pastor.

En la dimensión de la eternidad y el plan de Dios puedo dar un sentido a mi vida y a mi muerte, puedo saber para que vivo, puedo establecer prioridades en función de ello y tengo una base solida para asentar mi vida.

Si solo tenemos esta vida ¿qué sentido tiene arriesgarla por los demás? ¿qué sentido tiene esforzarme cuando de un día para otro puedo perderlo todo? ¿por qué voy a tener un comportamiento moral si a menudo los que no tienen escrúpulos son los que mejor les va (o por lo menos eso parece). Todo el edificio se derrumba si no hay vida eterna.

La segunda implicación es que si el infierno no existe yo no soy libre, porque entonces Dios se me impone y Dios no se impone nunca, si yo no quiero ser salvado, si yo no quiero ser redimido, Él respeta mi decisión. Y si el infierno no existe no habría justicia, sería indiferente ser Santa Teresa de Calcuta que Mao, que según las estadísticas es el mayor genocida de la historia.

Y vamos con la tercera implicación que es de la que quería hablar: me pregunto si el mismo esfuerzo o prioridad que tenemos en salvar vidas (por lo menos de los afectados por el coronavirus) lo tenemos también para que esas personas tengan Vida con mayúsculas, es decir, que una vez pasado el umbral en la muerte gocen de la felicidad eterna en el Señor.

Porque es muy importante salvar la vida física de las personas, y todo esfuerzo es poco para salvar una vida, pero tan importante o más si cabe el destino eterno de las personas, salvar su alma.

No es verdad que todo el mundo se salva, Jesús nos los repite continuamente en el Evangelio, no podemos caer en el “buenismo” de pensar que nuestras acciones en nuestra vida son indiferentes porque total Dios es bueno.

Tanto en estos tiempos de pandemia como en el tiempo ordinario no podemos centrarnos únicamente en ayudar solo materialmente, socialmente o médicamente a las personas, que, por supuesto es fundamental, sino también en las obras de misericordia espirituales: Enseñar al que no sabe, corregir al que se equivoca, dar buen consejo al que lo necesita, orar por los vivos y los muertos…

¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo si pierde su alma?” No hay mayor bien para una persona que anunciarle la verdad y salvación de Jesucristo... Incluyendo la verdad sobre el pecado, porque el seguimiento de Jesucristo implica una moral bien concreta y esta no es opcional

Entonces, pongamos también todo nuestro esfuerzo y afán en que la salvación de Jesucristo llegue a todas las almas, puesto que esta es la mayor obra de misericordia, el mayor bien para las personas y finalmente nuestra principal misión como Iglesia.


Publicado en REl  Cuestión de vida 02 abril 2020

jueves, marzo 26, 2020

¿Cuánto vale una vida?


¿Cuánto vale una vida?
Cuestión de vida
26 marzo 2020
No me parece casualidad que esta tremenda crisis que estamos viviendo haya coincidido con la Jornada por la Vida y con la aprobación en España de la ley de la Eutanasia que nos han introducido a marchas forzadas nada más empezar esta legislatura, marcada por un innegable sesgo ideológico y dictatorial.
La crisis en torno a la vida es muy profunda, y tiene su raíz en el propio concepto del ser humano, en quien es y en que valor tiene su vida y en su dignidad intrínseca, es esto lo que esta en juego.
Las decisiones en torno a la vida, quien vive y quien muere, quien tiene o no derecho a vivir son siempre decisiones que tiene que ver con la dignidad, si cada vida vale lo mismo o hay una serie de criterios que están por encima de esta dignidad : ¿Vale más o menos la vida de un bebé por nacer por el hecho de que sea deseado o no deseado? ¿vale más o menos la vida de un bebé por el hecho de que sea o no discapacitado o enfermo?
Parece que este envite contra el no nacido que muchos ya consideran una batalla perdida, esta dando paso a un nuevo envite, la ancianidad y la enfermedad. Esta crisis esta siendo sin duda especialmente la de los ancianos.
Se esta marginando y abandonando a su suerte a los ancianos y a los discapacitados. Pongamos tres ejemplos
Según los datos del Ministerio de Sanidad del día 22 de marzo los pacientes de más de 80 años, que son el 25% de los hospitalizados, solo son el 7% de los derivados a las UCI y son más del 67% de los fallecidos.
La semana pasada, la Dirección General de Coordinación Sociosanitaria de Madrid envió a las residencias de mayores un documento con el protocolo, dictado por la Consejería de Sanidad, a seguir en cuanto al Covid-19. En ese documento, se indican los pasos a seguir por parte de los centros geriátricos en caso de que acumulen positivos. Este protocolo considera que no se debe mandar al hospital a aquellas personas que, aunque tengan infección respiratoria, no puedan ser independientes en sus movimientos o tengan alguna discapacidad intelectual.
Este miércoles ha habido un intento de agresión a un autobús procedente de Alcalá del Valle, donde viajaba un grupo de ancianos de la residencia donde se había producido un foco de coronavirus, con destino a la residencia Tiempo Libre de La Línea.
No soy médico para juzgar cómo se gestiona un hospital, pero me pregunto quién es el que decide quien vive y quien muere y en función de que criterios se toma esta decisión:
La edad parece ser uno de ellos puesto que mueren los ancianos y mueren los bebes no nacidos, porque parece ser que los abortorios siguen abiertos, debe de ser que es una necesidad prioritaria para el país seguir matando gente. Y por supuesto, ellos no carecen de material sanitario.
La discapacidad física o intelectual y la enfermedad también debe de ser uno de ellos puesto que a cualquier edad son discriminados
No debe de ser criterio que a alguien le importe esa vida o no, puesto que no quiero ni imaginar el sufrimiento de los hijos viendo cómo a sus familiares se les sin atención médica para atender a otros
Me pregunto en que momento empezaremos cualquiera de nosotros a ser una vida de segunda categoría en función de cualquier otro criterio que se decida.
Se me ha venido a la cabeza la película sobre el Titanic, no sé que hasta que punto fiel a los hechos o no, pero el criterio fue “las mujeres y los niños primero”.
Me llama la atención que en la supuesta sociedad “heteropatriarcal” se salvaran primero las mujeres, y esto era porque el valor de la mujer como santuario donde se gesta la vida era innegable, mientras nacieran niños había esperanza, la supervivencia de la especie humana estaba asegurada. Ya no es así, la dignidad de las mujeres ha sido degradada hasta extremos inimaginables por el feminismo marxista y la supervivencia de la especie ya no está asegurada porque en los países occidentales hay más defunciones que nacimientos.
También en el Titanic se salvaron muchas menos personas de las que pudieron por aplicar criterios económicos: primero el no tener botes para todos para ahorrarse costes y segundo porque se priorizaba a los pasajeros de primera clase y hubo botes que salieron a medio llenar. Todo esto suena muy actual ¿verdad?
El meollo de la cuestión es si una vida tiene un valor intrínseco e infinito por el hecho de ser vida humana, porque si es así, no es aplicable ningún otro criterio que la haga de mayor o menor valor según las circunstancias cambiantes.
El valor de una vida, de una sola vida es infinito, su valor es el de la sangre de Cristo, así de sencillo. El universo entero no puede contener al Creador y una persona humana si, con 3 días de concebido o con 90 años, con una enfermedad o sano, productivo económicamente o dependiente.
Y el valor de la vida, no lo trae la democracia, la democracia es una forma de organización del Estado, sin duda de momento la mejor que hemos encontrado hasta la fecha, pero no es la fuente de los valores y cada vez es más evidente que el hecho de votar cada 4 años no implica que la sociedad tenga más valores ni que seamos más libres.
Los valores sobre los que se asienta la cultura occidental son los valores cristianos. Cuando desechamos estos valores en pro de los “nuevos derechos” que no son más que imposición de los deseos de unos pocos sobre los verdaderos derechos de todos, caemos en el abismo de la destrucción.
Como explica Antonio Socci en su libro “El genocidio censurado”, el valor de la persona no la ha traído la declaración de los derechos humanos, ni la revolución francesa, ni muchísimo menos las supuestas ideologías liberadoras del siglo XX, el convencimiento de que todo ser humano es intocable y que nadie puede disponer de su vida y de su dignidad es algo que nos trajo Jesús de Nazaret y que solo Él puede restaurar.
En todas las civilizaciones precristianas ser un humano no era suficiente para tener derecho a la vida, no había respeto para la vida de los esclavos, ni extranjeros, ni neonatos, y de repente ocurrió algo, un cambio radical e impensable, la difusión de que todo ser humano es sagrado.
Evidentemente, cuando la sociedad se descristianiza, cuando se intenta erradicar de las democracias modernas su raíz cristiana se vuelve a los dioses paganos, todo el edificio de la libertad y de la dignidad humana cruje y se precipita hacia la barbarie.
Tenemos un mensaje que transmitir al mundo, un mensaje de Esperanza, la buena noticia del Evangelio de la Vida, que toda vida es sagrada y toda vida tiene un valor infinito, y que ningún criterio ni económico ni de ningún otro tipo puede decidir que una vida valga más que otra. 

MARÍA JOSÉ MANSILLA

Publicado en REL
María José Mansilla es la fundadora y presidenta de la Asociación Spei Mater. Es Licenciada en Ciencias Económicas y empresariales (ICADE) y miembro certificado del Consejo Europeo de Coaching y Mentoring y de la Asociación Internacional de Coaching pastoral. Después de varios años en el mundo de la empresa y la docencia decidió dedicarse en cuerpo y alma a su vocación: la proclamación del Evangelio de la Vida y la Misericordia y la atención a las víctimas de la cultura de la muerte a través de la fundación de Spei Mater, del acompañamiento individualizado y  de la impartición de diversos cursos, capacitaciones (Proyecto Raquel y Proyecto Ángel) y conferencias sobre la implantación de la Cultura de la Vida.

viernes, marzo 20, 2020

La Providencia

La Providencia
por
María José Mansilla, Presidenta de Spei Mater
Hay un refrán que me gusta mucho y que dice “Si quieres hacer a Dios reír, cuéntale tus planes”. Parece ser que existe en otros idiomas porque me sorprendió oírselo a Abby Johnson, directora de una clínica abortista y actual activista provida después de que Dios le abriera los ojos a la maldad del aborto y se encontrará a si misma rezando a la puerta de la clínica de Planned Parenthood que ella misma había dirigido.
La Providencia es un tema capital no solo de nuestra fe sino de nuestra vida y sin ella nos derrumbamos sin solución.
Las personas necesitamos una seguridad, nos genera una inquietud insoportable no saber que es lo que va a pasar, pensar que nuestra vida está en manos de un destino que no controlamos y que nos pueden ocurrir cosas terribles a nosotros y a nuestros seres queridos.
Intentamos buscar esa seguridad en cosas que no son Dios: pensamos que si nos ponemos malos los médicos nos cuidaran, que si nos quedamos en paro la Seguridad Social nos subsidiará, que si tenemos dinero en la cuenta podremos afrontar todos los imprevistos, que si tenemos un buen plan de pensiones tendremos una vejez tranquila y a veces hasta acudimos al tarot y a los horóscopos para saber que va a pasar.
Y de repente nos damos cuenta que todas estas cosas no sirven, que los médicos no lo pueden todo, que nuestro negocio y nuestro empleo está en peligro de un día para otro, que todo lo que habíamos previsto se viene abajo y nuestro mundo se cae al suelo.
Y es que nuestra vida no está en nuestras manos y está muy bien ser previsor, pero finalmente nos chocamos ante nuestra impotencia y nuestra pequeñez.
Solo hay una solución que hace que podamos tener paz y que nuestra casa este construida sobre roca: confiar en la Divina Providencia, saber que todo lo que pasa es permitido por Dios, que Dios nos ama y busca nuestro bien y salvación mucho más que nosotros mismos y que todo lo que ocurre, por desconcertante y doloroso que pueda ser, es parte de su plan amoroso que no comprendemos.
Claro que es más fácil confiar en determinados momentos que en otros. Puede que sea más difícil cuando el dolor de la separación de un ser querido o de una enfermedad nos desgarra el corazón, pero es más necesario y es un bálsamo que los suaviza.
Dice Jacques Philippe, “el principal enemigo de nuestra paz no son las circunstancias externas o el comportamiento de los demás, sino nuestra falta de fe en Dios, que nos hace perder la seguridad de que Él puede obtener un bien de cualquier cosa que nos suceda y de que no nos abandonará”.
Y es que nos gusta mucho hacer planes, nos gusta tener el control de nuestra vida, nos gusta la planificación.
Cuántas veces no se sigue adelante con un embarazo porque no es planificado, porque ahora no entraba en mis planes, o porque no entraba en mis planes tener un hijo con una discapacidad.
Cuántas veces se piensa en la eutanasia porque el estado de mi familiar ya no es el previsto y a veces nos preocupa más lo que vamos a sufrir viéndole a él y no lo que sufre él o lo que es un bien para él.
Tenemos un error de cálculo, que es creer saber lo que nos conviene y lo que no nos conviene, pero solo Dios lo sabe. En el fondo, lo que queremos es ser dueños de nuestra vida y que todo se ajuste a nuestros deseos y no somos capaces de aceptar la voluntad de Dios.
Confiar en la Providencia es preguntarse el para qué de las cosas y no el por qué. Recuerdo siempre el testimonio de unos amigos, padres de un hijo con una discapacidad grave que cuentan como la pregunta diabólica del 'por qué' es una trampa que destruye vidas, mientras que la pregunta para qué nos abre a un mundo de posibilidades.
El ¿POR QUÉ? es una pregunta sin respuesta, que muere en sí misma. Te instala en el pasado, cuando lo que necesitas es fuerza para afrontar el presente y estímulos para abordar el futuro. El por qué se genera en el YO. ¿Por qué a mí? ¿Por qué yo debo soportar esta cruz?
Y entonces surgió el ¿PARA QUÉ? Ahí sí que había respuestas y todas ellas lanzadas al futuro, respuestas a favor de la unidad, la esperanza y la alegría, respuestas que identifican la acción de Dios en nuestras vidas

Los planes del Señor siempre son mejores que los nuestros por desconcertante que nos parezcan a veces. Pongamos nuestra seguridad solo en Él y dejemos sorprender con cuanto bien puede sacar incluso de estas circunstancias que estamos viviendo tan impensables para nosotros hace apenas una semana.
Publicado en REL

martes, febrero 18, 2020

«Al amor que te lleva, no le preguntes dónde…»


«Al amor que te lleva, no le preguntes dónde…» 

3 de febrero 2020
Queridos amigos de la misión.
Hace más de veinte años, cuando me estrenaba como misionero en República Dominicana, escribí una carta con este mismo título ¡Qué poco sabía yo, ¿cómo podía imaginarme, a dónde me iba a llevar el Amor?!
Han pasado los años – para todos, para vosotros y para mí- y ¡qué buena pregunta para mirarse uno mismo en el caminar de la vida cristiana! Y a ti y a mí ¿A dónde y por dónde nos ha llevado el amor? Porque, si es verdad que como dice San Juan de la Cruz: “el mirar de Dios es amar… a la tarde de la vida te examinarán de amor” Solo allí dónde el amor nos haya llevado y lo que por amor hayamos hecho, habrá valido la pena… y valdrá para la vida eterna. Lo demás no habrá valido para nada.
La vida cristiana consiste en “ser encontrado, en dejarse encontrar por el Amor” A cada uno el Amor le sale al encuentro como en los evangelios, en un lugar diferente; cuando menos te lo esperas; cuando quizá ni siquiera lo buscas: junto aun pozo, a la orilla de un lago, por el camino de Damasco, en la mesa de un cambista aprovechado…
El Amor nos sale al encuentro cada día, en la monotonía del terrible cotidiano, en el rumor cansino del asfalto de la ciudad o en los lodazales de una selva tropical. Da igual, siempre es el mismo Amor.
Han pasado los años, me han pasado los años y veo – asombrado, perplejo y sobrecogido – como el Amor me sigue saliendo al encuentro, y quiera Dios, sea el Amor ¡y solo el Amor!, el que me siga llevando…
Sé que no hace mucho os escribí de las “andanzas y sucesos” de esta misión en Sudán del Sur; sin embargo, es tanto lo que ha sucedido que es importante compartirlo.
Escuelas por todas partes 
Como bien sabéis, la parroquia de San Pedro y San Pablo de Naandi, donde resido, tiene una escuela primaria, con ocho cursos y un total de 730 alumnos, se llama santa Teresa. Tiene también una escuela secundaria con cuatro cursos y pocos alumnos, por el terrible estado en que se encuentra el edificio y la falta de profesores.
Gracias a las ayudas que hemos comenzado a recibir, y a pesar de no disponer de la totalidad de los recursos, nos hemos lanzado en fe a la renovación de ambos edificios. Al final de la carta, os adjunto algunas fotos.
A mí me parece que van a quedar preciosos ambos edificios. A mitad de este mes se reanuda las clases, tendremos que hacerlo debajo de los árboles porque no vamos a terminar a tiempo – suponiendo que las obras no se detengan por falta de recursos -.
Como sabéis, soy también párroco de la Parroquia de la Santísima Trinidad. Ambas tienen varias escuelas rurales (¡por si donde vivo en la selva no fuese ya suficientemente rural!); suelen tener un promedio de 300 alumnos debajo de los árboles, los estudiantes que vienen muchos de ellos andando desde distancias lejanísimas por senderos en la selva, se sientan en troncos y muchos de ellos ni siquiera disponen de una humilde pizarra que clavar en el tronco del árbol.

Esas comunidades, con sus propias manos han construido sus capillas -troncos, ramas, hierba, barro… Todas esas comunidades están empeñadas en tener su capilla y su escuela de ladrillo. Las escuelitas rurales son cinco, las capillas son veinte.
Os ruego, por el amor de Dios que nos ayudéis todo lo que podáis, para que los niños puedan sentarse en pupitres, para que el pueblo santo pueda dar culto al Buen Dios en una iglesita bonita.
Renovación de la escuela primaria “Santa Teresa” Gracias a vuestras ayudas
Con la ayuda de un buen amigo ingeniero, hemos hecho un presupuesto aproximado, que siempre se adaptará a las necesidades concretas de cada comunidad, según el número de alumnos, de feligreses, condiciones del terreno, distancia a la que hay que transportar obreros y material de construcción, etc… Y calculamos que una iglesia se puede hacer por unos 30,000 EUROS y una escuela primaria por 75,000 EUROS aproximadamente.
A todos los poblados que quieren su iglesia les he hecho la misma promesa. Si la gente fabrica los ladrillos, les prometo construirles el edificio. ¡Ya hay comunidades que han fabricado más de 40,000 ladrillos!

Un buen ejemplo es la comunidad de Baragu. Creo que las fotos lo dicen mucho mejor que mis palabras. ¡Todo un pueblo fabricando ladrillos para su iglesia!
Profesores 
Hay muchas cosas que no se pueden comprar con dinero ¡gracias a Dios! Y son casi siempre las más importantes. Una de las necesidades más acuciantes es la falta de profesorado católico y cualificado. Si alguien se siente llamado a dar un año, o incluso un cuatrimestre de su vida, para dar clase en nuestras escuelas, seríais muy bienvenidos. No hacen falta grandes titulaciones, pero sí cierto nivel de inglés.
Si sabéis de alguien que sea católico practicante, que tenga buena salud y quiera pasar un tiempo aquí, con la misión específica de ser profesor, por favor, no dudéis en comunicaros conmigo.
Lo más hermoso de la misión 
Sin la menor duda, lo más bonito de la misión es compartir la fe católica con estas paupérrimas y maravillosas gentes. Las celebraciones de la Santa Misa, lo mismo en la iglesia parroquial medio destartalada, como en chozas o debajo de los árboles.
El Buen Dios, su infinito amor, su misericordia desbordante, vive, se acurruca en el corazón de estas gentes. Y yo vivo maravillado, cotidianamente maravillado, por los destellos de eternidad que continuamente me saltan al camino de mi andar misionero.

En el centro de la vida de la misión ¡La Santa Misa! Las Misas, preciosas y con toda la solemnidad posible, a rebosar de gente, su alegría, su fe y sus celebraciones sin reloj, su conciencia de estar en presencia de la majestad amorosa de Dios…
Si uno tuviera mirada más contemplativa que la mía, vería a Jesús pasearse por los vericuetos de estos senderos que selva adentro entretejen las vidas, las chozas, de tantas olvidadas gentes, cuyos nombres solo están registrados en el corazón de Dios…
Recuerdo con particular emoción, hace solo unas semanas, cuando el crepúsculo moría en brazos de la oscuridad, en el momento en que el monaguillo me ponía el paño de hombros para dar la bendición, y levantaba la custodia con Jesús en la Santa Eucaristía para bendecir al pueblo, como cada tarde; vi por la puerta principal abierta al fondo de la iglesia, una mujer que subía la cuesta que lleva al templo, con una garrafa de plástico de veinte litros de agua en la cabeza, con dos niños caminando, uno a cada lado… Mientras yo sostenía la custodia en lo más alto para bendecir, cual no fue mi asombro, cuando veo que la mujer se da cuenta de lo que está pasando dentro de la iglesia, se detiene, se arrodilla sobre las piedras puntiagudas del camino y hace indicaciones a los niños para que hagan lo mismo.
Quedé maravillado, con un nudo en la garganta, ante la fe sencilla pero recia de una pobre mujer, cuya vida, seguro era un rosario de miserias desde el día en que nació, que era capaz de arrodillarse con veinte litros de agua en la cabeza (¡vaya equilibrios!) y adorar a Jesús, postrarse ante el Señor de su vida en plena calle y enseñarles a sus hijos a hacer lo mismo.
Probablemente fuera el orgullo el que me hiciera aguantarme alguna lagrimilla despistada que casi se me escapa…
No pude dejar de recordar las palabras de Jesús: “mujer, ¡qué grande es tu fe!” (Mt 15:28)
Seguimos celebrando multitud de bautismos, las filas de la confesión son interminables. Es lo primero que hago al llegar a cualquiera de las capillas, y por supuesto en el templo parroquial. Dos sillas destartaladas y cualquier sombra cerca de la iglesia bastan para que se produzca el milagro cotidiano de la reconciliación. Hombres, mujeres, niños, ancianos, cada uno con su historia, su drama, su vida… derramada a los pies del Corazón de Cristo.
Gran parte de mi día, a este respecto se me pasa en el ministerio de la predicación, muchas homilías, con un fuerte componente catequético, la visita a las escuelas, clase por clase…
Particular importancia es la visita a los enfermos en sus chozas diseminada por la selva. La Santa Unción, un sacramento precioso que en realidad implica casi siempre tres sacramentos. Además de la Unción, la Santa Eucaristía en forma de viático y la Confesión. ¡Cuánto agradecen los ancianos y los enfermos que se les visite y se les lleve este consuelo espiritual!
Los mercadillos 
Sois muchísimos los que nos estáis ayudando con vuestra enorme generosidad económica a responder a tantos proyectos y desafíos, nunca os lo podremos agradecer suficientemente. Muchos a titulo particular, otros en nombre de diferentes instituciones. A todos os presentamos al Señor diariamente en nombre de estas gentes y por todos damos gracias.
Quisiera dar particulares gracias a todos los que habéis participado en los mercadillos a las puertas de las parroquias. Verdaderamente estos asombrado con todo el empeño que habéis puesto, la generosidad que habéis demostrado ofreciendo vuestro tiempo y trabajo. Recoger de cada en casa lo que la gente ha donado, ordenarlo y clasificarlo en vuestras casas, transportarlo a las parroquias, llamar a sacerdotes que quisieran dar permiso para poner el mercadillo en la puerta de su parroquia, llevarlo todo hasta allí, organizar las mesas, y pasarse mañanas enteras tiritando de frío para atender las mesas… Soy consciente del enorme esfuerzo de todos. Gracias desde lo hondo de mi corazón.

Seminarios 
Como bien sabéis, en nuestra diócesis, tenemos un problema que ya quisieran tener muchos obispos ¡no tenemos dónde meter a todos los candidatos al seminario!
Con este fin viajé con el obispo a España en diciembre y llamamos a todas las puertas que pudimos. Muchos vinisteis en nuestro auxilio ¡gracias!
Os adjunto la carta que el obispo ha escrito (en inglés) explicando la situación.
Se trata de a.- construir un pabellón o nave para poner más camas para que en las instalaciones existentes podamos de manera inmediata, acomodar a los candidatos que están esperando entrar. Quien quiera ayudar a ello puede hacer las donaciones a la Fundación Misión de la Misericordia (datos bancarios al final de la carta) y yo se lo entregaré en mano al obispo. Y b.- la edificación de un nuevo seminario que responda a las necesidades de los seminaristas en el mundo de hoy (lo que tenemos en la actualidad es un deposito de muchachos más que una verdadera casa de formación).
Adjunto con esta carta la información correspondiente.
Adorar a Jesús 
Toda esta vorágine de actividad sería imposible de sobrellevar sin una fuerte vida de contemplación cada mañana y cada tarde. Tanto en nuestra capilla de la misión antes del amanecer, como a la caída de la tarde en la iglesia, la adoración de Jesus en la sagrada Eucaristía, es la fuente de la vida, la razón de ser de la misión.
Él, sólo Él, es el centro de la misión, a Él sólo todo el honor y toda la gloria, por los siglos de los siglos.

Esta es la custodia original que trajeron los misioneros combonianos italianos, la encontré en un trastero; la llevé a España y con vuestra ayuda, hemos podido restaurarla.
En la frontera con el Congo 
No hace mucho vino a verme un catequista que me dijo que había venido por un sendero cruzando la selva, desde su poblado de Kuanyasi. Me dijo que llevaban casi siete años sin Misa. La última la había celebrado el Padre Richard, un sacerdote que murió y está enterrado en el cementerio de nuestra parroquia. Tanto me impactó que le prometí ir a visitarles la semana siguiente.
Me explicó que era imposible ir en vehículo ni de 4X4, por las pésimas condiciones del camino y porque habría que pasar por territorio en manos de los rebeldes. Solo quedaba como alternativa, buscar unas motos y recorrer el sendero por el que había venido él. Dos horas largas de camino por la selva en cada dirección.
Es difícil para mí explicar la emoción que sentimos los misioneros voluntarios y yo al llegar. La alegría de las gentes, el recibimiento tan cariñoso, pensar que llevaban tantos años sin confesión ni la Santa Misa. Aquí van algunas fotos del viaje y de la Misa celebrada.
¡Por fin la Santa Misa! Siete años esperando este día
GRACIAS CON TODO MI CORAZÓN A TODOS LOS QUE NOS HABÉIS AYUDADO CON VUESTROS DONATIVOS, ORACIONES Y SACRIFICIOS.
A todos os damos las gracias en nombre de tanta gente pobre que no pueden hacerlo por sí mismos. Porque no tienen voz, apenas un gemido estridente y ahogado en la garganta.
Le pido a la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia, Madre de los misioneros y Madre de los pobres, que a todos nos cubra con su manto bendito.
Ante el Sagrario de la misión oramos cada día por todos vosotros.
Padre Christopher
OS RUEGO, POR FAVOR, QUE RENVIÉIS ESTA CARTA A TODOS VUESTROS AMIGOS, A TODOS VUESTROS CONTACTOS, A TODOS LOS QUE SEPÁIS QUE NOS HAN AYUDADO Y A QUIEN NOSOTROS NO TENEMOS MANERA DE CONTACTAR ¡¡SEGUID AYUDÁNDONOS, OS LO RUEGO EN NOMBRE DE DIOS Y ESTAS POBRES GENTES!!
Para colaborar con la misión de Sudán del Sur, aquí tenéis los datos.
Titular: Fundación Misión de la Misericordia Entidad: BANKINTER Número de Cuenta: 0128-0014-73-0100029293 Iban: ES0801280014730100029293 Código SWIFT o BIC: BKBKESMMXXX 
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viernes, diciembre 27, 2019

Morir a plazos


Agustín Altisent

Hay dos formas de morir: al contado y a plazos; por desplome prematuro y por desgaste gradual. Cada uno recibe la más adecuada. La mía, de momento, es una muerte a plazos, un atardecer más bien apacible. ¿Se lo explico?

Abandoné hace muchos años mi juventud; vengo perdiendo ahora la buena flexión de mis rodillas que crujen de modo muy notable; subo y bajo pesadamente las escaleras; y los cambios de tiempo me atropellan. Pero, a fin de cuentas, no pasa nada. Me siento cómodo en mis setenta años y todo lo que abandono lo recoge quien me lo dio y quiere devolverme nuevo y definitivo. Morir es como perder los primeros dientes: los segundos son los valiosos.

La muerte por entregas me abre también una nueva faceta de la vida moral porque trato de darle el sentido de una gradual capitulación en manos de Dios. Y los percances son divertidos como experiencias nuevas. Seré decrépito físicamente, en especial para los jóvenes, pero ¡qué saben ellos de los sabores interiores!

He de aceptar, claro está, molestias, pero son nada si las miro sin tensión ni lamentos. Cojeo, pierdo el oído... ¿Y qué? No solo lo efectivo es fértil: el perdulario que envejece y muere con dignidad es un príncipe.

Pierdo algún trozo de mi memoria: busco un nombre y no está; un tema, y otro agujero; a veces no sé quién es esa persona a la que conozco y saludo. ¿Y qué? Cierto, no estoy pasivo: reacciono haciendo ejercicio para mejorar mi circulación y evitar más desgaste; y me aplico mejor a recordar los nombres. ¿Llegaré, con todo, a tener la mente estancada? Yo lucho en contra, pero si estuviera en el menú... La clave es aceptarse de manos de Dios como se es a cada instante; y vivir lo que toca con obediencia de fe. No sin antes haber intentado evitar, por obediencia de fe, las pérdidas. Pero, si las hay ¡primero perder las piernas que la paz!

Estamos en manos de quien nos quiere tan completos y dichosos como nos soñó en su sagrado designio. Si eso exige aceptar ahora esta desmembración, sea. ¿Acaso antes de nacer esperaba yo esta fiesta? ¿No fue con trepidante sorpresa que me vi lanzado a la aventura de vivir? Nací “en lágrimas y caca” como Quevedo y todos, pero una ternura femenina me tuvo junto a su corazón. Luego crecí, alcancé algo de saber e independencia; leí, estudié, trabajé, caí, me levanté (me levantaron), reflexioné, me desvié, me rectificaron... Con pequeños tributos de humildad, entereza y paciencia tuve, amplié, cobré y recobré fuerzas para vivir cada vez más ancha la fiesta de la vida. Llegó la plenitud, esa gran meseta plateada. Y luego comencé a ganar envejeciendo: porque envejecer modela, si uno ni se deja vencer ni se empecina en contra. Cuando el día declina para rendir sus armas, muestra a veces sus resplandores más bellos.

Se mueren seres queridos, algunos tan humanos que parece imposible. Es muy triste. Pero, curiosamente, se pasa. Entregaré una a una mis facultades más elementales.

Como las creía mías, lo sentiré. Finalmente tendré que entregar mi voluntad de vivir aquí y así. Me costará. Pero siempre he pedido que se haga su voluntad, aun contra la mía y me ayudarán tirando de mí ni que salga sangrando. Ya en el otro lado, acaso unas lenguas de fuego -¡qué sé yo!- consumirán las adherencias que me crispan, me deforman y me impiden ser libre y estar disponible y entregado. Eso va a doler, pero me aliviará del peso de mí mismo.

Y todo vendrá por sus pasos contados. De momento, morirme poco a poco se me va dando fácil. Me voy desmoronando pero expío mi arrogancia, todo el bien que no hice, lo que no agradecí. “La muerte es la victoria de Dios sobre mi egoísmo”, el triunfo de la santa agonía de Jesús sobre mi replegada desconfianza.

Borradas ya todas las pesadillas, moriré para despertar en el seno donde he estado siempre sin sentirlo; para abrir los ojos de par en par y caer postrado rompiendo en llanto ante la Inmensa Faz: para hallar felices a los seres queridos, sentir que de mí surgen todos los poemas, los grandes paisajes y las bellas ciudades, ser yo toda la música, bailar todos los valses... Y vibrar al unísono de todos los valores. En su fuente sagrada.


Agustín Alisent, monje de Poblet


Extraído de la hemeroteca de La Vanguardia  17.1.94


portada del libro

Para leer más artículos y conocer mejor al monje de Poblet, pueden adquirirlo aquí. Conocerán más detalles del monje y de su influencia en el autor, Paco Segarra, conocido como Pakez o Coronel Pakez, que tuvo la suerte de tratarlo y de tener correspondencia con él y que se incluye en el libro. 










jueves, diciembre 19, 2019

Argentina: inauguran una parcela para inhumar a los niños que nacen muertos


Hasta ahora los bebés son considerados residuos patológicos

El 25 de diciembre será bendecida en el cementerio parque «Tierra de Paz» de Posadas, una parcela especial para la inhumación de los niños que nacen muertos y que en la actualidad son tratados como residuos patológicos.



18.12.19 

(AICA/InfoCatólica) Como está ocurriendo en otras partes del mundo, el obispo de Posadas, monseñor Juan Rubén Martínez, bendecirá una parcela especial dedicada a dar inhumación digna a los restos de los niños que nacen muertos. Será el 25 de diciembre, Natividad del Señor, a las 16 en el cementerio parque «Tierra de Paz».

Actualmente, en centros médicos y hospitalarios son tratados como residuos patológicos, por lo que este lugar en el cementerio se convertirá para muchas familias, en un sitio donde comenzar el duelo que sufren ante la pérdida de un niño o niña.

Ante el «descarte fetal» que implica que los fetos que no superen los 500 gramos no sean considerados seres humanos sino meros desechos, un grupo de científicos y cristianos en la ciudad de Posadas han estado trabajando en su conjunto, desde diferentes áreas científicas y humanas, en el quehacer de esta problemática creciente en encontrar un lugar de inhumación para los cuerpos de estos fetos.

Hace seis años en Alemania el matrimonio Martin fue a inscribir en el Registro Civil a sus hijos fallecidos se encontró con que a Tamino, que sólo llegó a los 290 gramos, no se le podía nombrar ni enterrar. Comentó su padrino:

«Lo horrible es que, visto jurídicamente, este niño no existe. Uno se queda estupefacto por esta cruel burocracia. El pequeño era perfecto, tenía todo, era muy bonito, y saludable»

En este caso el obispo de Posadas se ha adelantado a las necesidades de los feligreses. Así, de forma libre y voluntaria se pueda con las madres y padres que hayan atravesado esta situación particular, dar cristiana inhumación a estos seres humanos en desarrollo menores de 500 gramos que no lograron vivir por causas naturales o provocadas, otorgándoles un espacio de tierra, a título gratuito, dentro de un cementerio, para que reposen con el merecido respeto humano como un ser íntegro con cuerpo y alma de acuerdo a las creencias religiosas cristianas.

Para ello se dispondrá de un espacio, «parcela de los angelitos», para que los interesados en hacer uso de tal bien logren el contacto de referencia para concretar dicha inhumación en forma gratuita, voluntaria y anónima. Esta parcela o lugar de descanso es uno de los pocos que existe con este fin en la región y en el país

martes, diciembre 17, 2019

Las pesadillas de elección

Los efectos psicológicos de realizar abortos



“Tengo sueños de feto, todos lo hacemos aquí: sueños de abortos uno tras otro; de cubos de sangre salpicados en las paredes; árboles llenos de fetos que se arrastran”, informó Sallie Tisdale de su tiempo como enfermera en un centro de abortos. Al escribir en la revista Harper, contó que había soñado que dos hombres la agarraron y la arrastraron.

"Hagamos un aborto", dijeron con una mirada repugnante, y comencé a gritar, sumido en una visión de succión, dolor punzante, de ser extendido y desgarrado por instrumentos imparciales que solo hacen lo que se les ordena. Me desperté de este sueño apenas capaz de respirar y pensé en mesas de cocina y perchas, agujas de tejer rayadas con sangre y mujeres solas agarrando una almohada entre los dientes para evitar que los gritos penetraran las paredes de los apartamentos.

No es un trabajo alegre ni fácil. "Hay momentos cansados ​​y sombríos en los que creo que no puedo soportar otra cuenca de restos sangrientos, pronunciar otra amable frase de tranquilidad", escribió. ". . . Me preparo para otra cuenca, otra pérdida breve y irritante. '¿Cómo puedes soportarlo?' Hasta los clientes preguntan...  Veo el abdomen hinchado de una mujer hundirse en suavidad en unos pocos momentos de tartamudeo y mi propio vientre se sacude de dolor ” 1.

¿Cuál es el impacto emocional de hacer abortos en las personas que los hacen? Quienes los hacen han escrito y dicho lo suficiente como para demostrar que no es un procedimiento médico ordinario. Algunos, como Tisdale, sufren pesadillas. Otros sufren muchos de los otros síntomas asociados con el trastorno de estrés postraumático (TEPT), una vez llamado "shock de concha" y "fatiga de batalla". 2 La práctica de la medicina, de la curación, no debería causarle pesadillas, no debería dejarlo conmocionado. .

A continuación, solo se citarán médicos y enfermeras proabortistas y publicaciones médicas oficiales, a excepción de los dos médicos citados al final. Su creencia de que lidiar constantemente con el aborto era una fuente inusual y significativa de estrés, más que la medicina ordinaria, de ninguna manera provenía de la oposición al aborto.

Su trauma

Se ha hecho un estudio notablemente escaso de los médicos, enfermeras, consejeros y otro personal en centros de aborto. Solo dos estudios científicos que analizan a un gran número de personas han sido realizados por investigadores que no trabajaron en el campo del aborto. Uno (por M. Such-Baer) apareció en Social Casework en 1974 y el otro (por KM Roe) en Social Science and Medicine en 1989.

Ambos estudios fueron realizados por personas a favor del aborto legal, pero ambos notan la alta prevalencia de síntomas que se ajustan a la condición ahora llamada trastorno de estrés postraumático (TEPT). El estudio publicado en 1974, antes de que se adoptara el término, señaló que "el pensamiento obsesivo sobre el aborto, la depresión, la fatiga, la ira, la baja autoestima y los conflictos de identidad eran prominentes". El complejo de síntomas se consideró un 'trastorno reactivo transitorio', similar a 'fatiga de combate' ” 3.

El otro estudio enumeró síntomas similares: “Los períodos ambivalentes se caracterizaron por una variedad de sentimientos y comportamientos poco característicos, que incluyen la retirada de los colegas, la resistencia al trabajo, la falta de energía, la impaciencia con los clientes y una sensación general de inquietud. Pesadillas, imágenes que no podían ser sacudidas, y la preocupación se informó comúnmente. También era común la privacidad profunda y solitaria dentro de la cual los practicantes habían lidiado con su ambivalencia ” 4.

El caso de que las practicantes de aborto sufren de TEPT porque realizan abortos aún no se puede hacer. Es algo difícil de probar: puede ser difícil determinar quién es y quién no está haciendo abortos; los que más han sufrido pueden haber abandonado el campo; puede ser que las personas que ya han pasado por eventos traumáticos ya estén más inclinadas a participar en abortos; y finalmente, el debate político actual puede afectar la forma en que las personas se sienten acerca de su trabajo.

Sin embargo, la evidencia acumulada hasta el momento muestra que ciertamente se necesita más investigación.

American Medical News, una revista publicada por la Asociación Médica Estadounidense, informó que las discusiones en un taller de la Federación Nacional del Aborto "iluminan un lado rara vez escuchado del debate sobre el aborto: los sentimientos conflictivos que afectan a muchos proveedores...  La noción de que las enfermeras, los médicos, los consejeros y otras personas que trabajan en el campo del aborto tienen dudas sobre el trabajo que realizan es un secreto bien guardado ”. Entre las historias:

Una enfermera que había trabajado en una clínica de abortos durante menos de un año dijo que sus momentos más problemáticos no fueron en la sala de procedimientos sino después. Muchas veces, dijo, las mujeres que acababan de abortar se acostaban en la sala de recuperación y gritaban: “Acabo de matar a mi bebé. Acabo de matar a mi bebé. ”“ No sé qué decirles a estas mujeres ”, dijo la enfermera al grupo. "Una parte de mí piensa: 'Tal vez tengan razón'".

Un médico en Nuevo México admitió que  a veces le sorprendió la ira que un aborto tardío puede provocar en él. Por un lado, dijo el médico, está enojado con la mujer. "Pero paradójicamente", agregó, "tengo sentimientos de enojo conmigo mismo por sentirme bien al agarrar la calvaria [la parte superior de la cabeza del bebé], por sentirme bien por hacer un procedimiento técnicamente bueno que destruye un feto, mata a un bebé". 5 5

Casi todo negativo

El estudio de Such-Baer, ​​realizado en 1974, un año después de que Roe v. Wade legalizó el aborto en todo el país, informó que "casi todos los profesionales involucrados en el trabajo de aborto reaccionaron con sentimientos más o menos negativos". Aquellos que tienen contacto con los restos fetales tienen más sentimientos negativos que aquellos que no lo hacen, y su respuesta varió poco: "Todas las reacciones emocionales fueron unánimemente extremadamente negativas" 6.

El mayor estudio publicado incluyó entrevistas con 130 trabajadoras del aborto en San Francisco entre enero de 1984 y marzo de 1985. Los autores no esperaban encontrar lo que encontraron. "Particularmente sorprendente fue el hecho de que las molestias con los clientes o procedimientos de aborto fueron reportadas por profesionales que apoyaron firmemente los derechos de aborto y expresaron un fuerte compromiso con su trabajo", señalaron. "Este hallazgo preliminar sugiere que incluso aquellos que apoyan el derecho de una mujer a interrumpir un embarazo pueden estar luchando con una tensión importante entre sus creencias formales y la experiencia situada de su trabajo de aborto".

En respuesta, los investigadores decidieron "entrevistar solo a los profesionales que se identificaron como proabortistas y se comprometieron a continuar su trabajo de aborto durante al menos seis meses". Pensaron que estas personas, "como la mayoría libres de anti-elección preexistente sentimientos y más resistentes a su influencia potencial, proporcionarían una visión rica de los dilemas y dinámicas actuales del trabajo de aborto legal ”. Esto redujo la muestra a 105 trabajadores.

El setenta y siete por ciento de los que mencionaron el tema del aborto como un acto destructivo, como la destrucción de un ser vivo. En cuanto al asesinato: “Este tema fue inesperado entre los practicantes proabortistas, sin embargo, el 18 por ciento de los encuestados habló sobre la participación en el aborto de esta manera en algún momento de la entrevista. Este tema tendía a surgir lentamente en las entrevistas y siempre se presentaba con una evidente molestia ". 7

Incluso Tisdale, que todavía creía en el aborto, admitió la ambigüedad de realizarlos. El aborto, dijo, "es el límite más estrecho entre la amabilidad y la crueldad. Hecho tan bien como puede ser, sigue siendo violencia, violencia misericordiosa, como matar a un animal que sufre...  Es una dulce brutalidad la que practicamos aquí, una cruda y amorosa desaparición ” 8.

El estrés parece crecer a medida que se desarrolla el feto. "A medida que avanza el embarazo, la idea del aborto se vuelve cada vez más repugnante para muchas personas, incluido el personal médico", señaló un médico especialista en aborto llamado Don Sloan en un libro que afirma enérgicamente la necesidad del aborto legal. En respuesta, "los médicos intentan divorciarse del método". Después de describir el procedimiento en detalle gráfico, incluida la necesidad de verificar las partes del cuerpo para asegurarse de que cada parte del feto se haya extraído del útero, concluyó: "Querer hacer el aborto? Paga el precio. Hay un viejo dicho en medicina: si quieres trabajar en la cocina, es posible que tengas que romper un huevo. La estufa se calienta. Prepárate para quemarte. ” 9

Los abortos tardíos representan "un dilema inusual", dijo Warren Hern, especialista en abortos, en un documento entregado a la Asociación de Médicos de Planificación Familiar. Los médicos y enfermeras que lo hacen tienen "fuertes reservas personales sobre participar en una operación que consideran destructiva y violenta". Explicó sus reacciones de esta manera:

Parte de nuestro patrimonio cultural y quizás incluso biológico retrocede en una operación destructiva en una forma similar a la nuestra, incluso aunque podamos saber que el acto tiene un efecto positivo para una persona viva. Nadie que no haya realizado este procedimiento puede saber cómo es o qué significa; pero habiéndolo realizado, estamos desconcertados por las posibilidades de interpretación. Hemos llegado a un punto en esta tecnología en particular donde no hay posibilidad de que el operador niegue un acto de destrucción. Está ante los ojos de uno. Las sensaciones de desmembramiento fluyen a través de las pinzas como una corriente eléctrica...  Cuanto más parecemos resolver el problema, más intratable se vuelve. 10

Sueños malos

Pero son los sueños de los practicantes los que más nos pueden decir. Los malos sueños son tan comunes que puede esperarse una mención de ellos, aunque sea leve, en casi todas las presentaciones sobre el tema de las reacciones emocionales del personal de un centro de abortos al realizar abortos. Muchas de las personas que dejaron de abortar porque se convencieron de que el aborto era incorrecto informan que soñaban con el aborto.

Los informes varían con respecto al número de trabajadores que sufren pesadillas relacionadas con el aborto: un estudio realizado por el Dr. Hern dijo que solo dos de 23 trabajadores informaron que soñaban con el aborto, mientras que una noticia sobre los abortos tardíos en ObGyn News dijo que una cuarta parte de los trabajadores soñaba con el aborto. 11 Tisdale dijo que todos en sus instalaciones tenían esos sueños, pero que probablemente era una licencia poética.

¿Cómo son los sueños? Tisdale habló de soñar con "sangre salpicada en las paredes" y "árboles llenos de fetos que se arrastran", así como de su propia violación. Otro escritor habló de una enfermera que soñó que "estaba metiendo un bebé en la boca de un jarrón [antiguo]. El bebé la miraba con una expresión suplicante. Alrededor del florero había un anillo blanco. Ella interpretó esto como la representación de las otras enfermeras mirando su acto con condena ".

Llegó a la conclusión de que su sueño "muestra que inconscientemente el acto de aborto se experimentó como un acto de asesinato. Cabe señalar que esta enfermera estaba fuertemente comprometida intelectualmente con la nueva ley de aborto. Su reacción fue típica. Independientemente de la orientación religiosa o filosófica, la visión inconsciente del aborto sigue siendo la misma. Esto fue lo más significativo que se aprendió como resultado de estas sesiones. ” 12 (Esta historia apareció en un editorial en Obstetrics and Gynecology, que argumentó que el personal de los centros de aborto debería ser alentado a hablar sobre sus sentimientos como una forma de mantenlos haciendo el trabajo.)

American Medical News informó esto desde el taller de la Federación Nacional del Aborto: “Ellos [quienes realizan o ayudan a realizar abortos] se preguntan si el feto siente dolor. Hablan sobre el alma y hacia dónde va. Y sobre sus sueños, en los que los fetos abortados los miran con ojos antiguos y manos y pies perfectamente formados y preguntan: '¿Por qué? ¿Por qué me hiciste esto? '” 13

Un documento presentado a la Asociación de Médicos de Planned Parenthood describió los sueños de dos personas que habían soñado "con vómitos fetos junto con una sensación de horror". Los escritores concluyeron: "En general, parece que cuanto más directa es la participación física y visual (es decir, enfermeras, médico), más estrés experimentado. Esto es evidente tanto en el estrés consciente como en las manifestaciones inconscientes como los sueños. Al menos, ambos individuos que informaron varios sueños significativos estaban en estos roles ". 14

Explicaciones alternativas

¿Cómo podemos explicar los problemas de los practicantes, especialmente sus sueños? Puede ser que así es como la mente humana responde al asesinato, como se ha sugerido de otros grupos de personas que matan. Aquellos que creen que el aborto es matar, y que matar a otro ser humano es algo que pocas personas pueden hacer naturalmente, encontrarán esta explicación plausible.

Pero los científicos sociales han ofrecido otras dos explicaciones. Una es simplemente que las personas están sufriendo agotamiento, al igual que muchos en las profesiones de ayuda. Por lo tanto, es un problema más fácil de resolver, que requiere solo vacaciones y rotación de tareas. Teniendo en cuenta la naturaleza de gran volumen y alta velocidad de la mayoría de las prácticas de aborto, de hecho pueden estar sufriendo de agotamiento, pero también pueden sufrir de conciencia o TEPT. Más importante aún, el agotamiento no explica sus sueños.

La otra explicación es que las personas responden negativamente debido a un malentendido primitivo o infantil de los hechos. El editorial en Obstetrics and Gynecology recién citado argumentó que "el niño inevitablemente mezcla los hechos con la fantasía". Incapaz de conceptualizar todo el proceso en términos sofisticados, el niño piensa en términos concretos. Visualizó un 'huevo' en 'el estómago' y cree que un bebé formado se desarrolla desde el principio, creciendo durante nueve meses hasta convertirse en un bebé de tamaño completo ”.

El autor cree que esta es la forma de dar cuenta de los sueños. Aunque los adultos entienden la reproducción, “las fantasías primitivas permanecen en el inconsciente...  Por lo tanto, incluso aquellos que se comprometen intelectualmente con el aborto tienen que lidiar con su propia visión inconsciente de un feto como un bebé real. El trauma emocional observado en estas enfermeras fue el resultado del conflicto psíquico entre su compromiso intelectual, por un lado, y sus puntos de vista inconscientes, por el otro. Interiormente, se ven a sí mismos participando en un acto de asesinato ” 15.

Si ver al feto como un bebé es simplemente un producto de la imaginación, un símbolo, una simplificación excesiva, la solución es simple. La mejor manera de contrarrestar una fantasía es mostrar la realidad. La tecnología moderna ha proporcionado fotografías de embriones y fetos en cada etapa de desarrollo, y los sonogramas muestran sus movimientos en tiempo real. Sin embargo, esta técnica parece no funcionar para reducir los síntomas que sufren los trabajadores del aborto, como argumentó en 1986 otro editorial, titulado "Advierte sobre el impacto psicológico negativo de la ecografía en el aborto".

Una advertencia

Los defensores del aborto creen que es una forma de medicina. Los opositores creen que es matar. Si el aborto es quitarle la vida a una persona, algunos o muchos de los que practican abortos deberían sufrir ciertas consecuencias psicológicas asociadas con el trauma causado por lastimar a otros. Si no encontramos tales consecuencias, se fortalece el caso de que el aborto no es violencia en absoluto. Si los encontramos, se fortalece el caso de violencia. La evidencia anecdótica y los estudios que hemos sugerido sugieren que algunas de las personas que realizan abortos sufren daños psicológicos, que la realización de abortos tiene tales consecuencias.

Quizás los sueños son una advertencia. Si es así, estas pesadillas pueden ser una bendición. Bernard Nathanson, hablando de la época en que fue pionero en la creación de instalaciones de aborto, recordó haber sido acorralado por la esposa de un médico en un cóctel. “Ella me hizo a un lado y habló de una manera decididamente agitada de las pesadillas cada vez más frecuentes que su esposo había tenido. Le había confesado que los sueños estaban llenos de sangre y niños, y que más tarde se obsesionó con la idea de que pronto se infligiría una justicia terrible a sus propios hijos en pago por lo que estaba haciendo ". Estos sueños y estos Los sentimientos pueden haber sido una advertencia de su conciencia para parar. dieciséis

El exmédico especialista en abortos McArthur Hill ha contado cómo trataba de salvar a los bebés prematuros y descubrir luego que los bebés que había abortado eran más grandes que los prematuros que había salvado.

Fue en este punto que comencé a tener pesadillas...  En mis pesadillas, daría a luz a un bebé recién nacido sano. Y tomaría a ese bebé recién nacido sano, y lo sostendría. Y me enfrentaría a un jurado de personas sin rostro y les pediría que me dijeran qué hacer con este bebé. Debían ir con el pulgar hacia arriba o hacia abajo, y si hacían una indicación de pulgar hacia abajo, entonces debía dejar caer al bebé en un balde de agua que estaba presente. Nunca llegué al punto de dejar caer al bebé en el balde, porque siempre me despertaba en ese punto. 17

El Dr. Hill finalmente se despertó con la realidad de lo que estaba haciendo. Otros también lo tienen. Si es cierto que las pesadillas de los practicantes y otros síntomas son el resultado de su trabajo, como lo sugiere la evidencia, habrá muchos otros practicantes de abortos que serán impulsados ​​por sus sueños a escuchar la voz de la conciencia y dejar de ayudar a matar a los no nacidos.

"Nadie sabe qué es esto"
Una mujer que trabajó para un médico en Louisiana durante unos meses contó un incidente en una conversación telefónica. “Lo único que más me recuerda, que realmente me molestó, fue que había abortado, tenía un feto envuelto dentro de un papel azul. Lo metió dentro de un guante quirúrgico y le puso otro guante. Estaba de pie en el pasillo, hablando conmigo y con dos de sus asistentes. Estaba lanzando al feto al aire y atrapándolo. Como si fuera una pelota de goma. Acabo de mirarlo, y es como, doctor, por favor. Y se rio. Él dice: 'Nadie sabe qué es esto' ".

Tal adormecimiento de las emociones es un fruto de realizar abortos, un síntoma importante del estrés postraumático que los practicantes de aborto parecen sufrir. El médico que se ríe mientras arroja al niño muerto al aire parece sufrir el síntoma llamado "alejamiento" o "desapego de los demás".

- Rachel MacNair

Notas:

1. Tisdale, Sallie, "Hacemos abortos aquí", Harper's, octubre de 1987.

2. Para obtener una lista de los síntomas del TEPT, consulte la Tabla 1 en mi "Práctica del aborto como un trauma inducido por la penetración", que se encuentra en http://www.uffl.org/vol10/macnair10.pdf . Para un tratamiento más completo de este tema, vea mi Estrés traumático inducido por perpetración: las consecuencias psicológicas de matar (Praeger, 2002).

3. Such-Baer, ​​M., "Reacción del personal profesional ante el trabajo de aborto", Social Casework, julio de 1974.

4. Roe, KM, "Problemas privados y asuntos públicos: proporcionar aborto en medio de definiciones competitivas", Social Science and Medicine (1989) 29: 1197.

5. Gianelli, DM, "Los proveedores de aborto comparten conflictos internos", American Medical News, 12 de julio de 1993.

6. Tales-Baer, ​​op cit.

7. Huevas, op cit.

8. Tisdale, op. Cit.

9. Sloan, Don & Hartz, P., Abortion: A Doctor's Perspective, A Woman's Dilemma (Nueva York: Donald I. Fine, Inc., 1992).

10. Hern, WM y Corrigan, B., “¿Qué hay de nosotros? Reacciones del personal al procedimiento D&E. ”Presentado en la reunión de 1978 de la Asociación de Médicos de Planificación Familiar, San Diego, 26 de octubre de 1978.

11. Hern y Corrigan, op cit; Jancin, B., "La agitación emocional de los médicos, el personal llevó a cabo el mayor problema de D&E", ObGyn News (1981) 16: 15–31.

12. Kibel, HD, "Editorial: Reacciones del personal al aborto", Obstetrics and Gynecology (1972) 39 (1).

13. Gianelli, op. Cit.

14. Hern y Corrigan, op cit.

15. Kibel, op. Cit.

16. Nathanson, Bernard, Aborting America (Toronto: Life Cycle Books, 1979).

17. Prolife Action League, 1989.

Rachel M. MacNair, Ph.D., es la directora del Instituto para el Análisis Social Integrado en Kansas City, el brazo de investigación de Consistent Life , y la autora de Estrés traumático inducido por perpetración: las consecuencias psicológicas del asesinato (Praeger, 2002 ), que examina varios grupos que matan, incluidos veteranos y verdugos.

Este artículo es una versión resumida del capítulo seis de ese libro. Una versión anterior, presentada en la décima conferencia de la Facultad Universitaria de la Vida y que relaciona los síntomas de los practicantes de aborto con los síntomas del trastorno de estrés postraumático, se puede encontrar en http://www.uffl.org/vol10/macnair10.pdf